Señorita no esté triste, por favor. Decía Dorothy mientras acomodaba los vestidos de Candy en su nuevo dormitorio.
Dorothy… lo intentó pero no puedo siento que me hubieran clavado un puñal en la espalda. Yo creí que le importaba.
Señorita... Dorothy se acercó a Candy y tomándola de las manos le dijo.- Si usted no fuera importante para el amo, jamás la hubiera refugiado en su castillo ni la hubiera buscado como un loco. Usted es muy importante para él.
Si eso es verdad ¿por qué me alejo?
Señorita…
Ni siquiera sé qué hago en este lugar yo debería irme y no aceptar nada de ese hombre. Decía Candy con dolor palpitante en su corazón.
No puede hacer eso, usted debe permanecer aquí, esto es por su seguridad. En el castillo usted corría peligro. En ese instante Dorothy se llevó las manos a su boca.
¿Peligro? Candy miró a Dorothy con intriga.
Yo… no debi…
Dorothy ¿Qué clase de peligro?
Lo siento señorita pero no puedo decírselo.
¿Por qué?
Es por su bien, sólo recuerde que el señor Grandchester no la considera un estorbo al contrario usted es muy importante por eso debe permanecer aquí.
Las palabras de Dorothy dejaron eco en su mente ¿Qué clase de peligro corría al lado del señor Grandchester? al contrario de eso ella siempre se había sentido segura con él.
Estando lejos sentía que una parte de ella estaba incompleta. Se había acostumbrado a su compañía y ahora todo le parecía extraño. Tomando aire recorrió el nuevo lugar sintiéndose pequeña en ese lugar tan grande.
Abuela… me haces mucha falta. Dijo en un susurro cargado de dolor.
Tres meses después
Mi señor hemos encontrado nuevas pistas sobre Freya. Dijo Archie.
Terry miraba por la ventana caer la nieve y sin dar la vuelta dijo.
Dejalo.
¿Perdón mi señor no entiendo?
Detén la búsqueda.
Pero… mi señor.
Esto es una tontería, jamás encontraremos a Freya solo estamos perdiendo el tiempo. Dijo Terry quien durante los últimos meses había perdido el interés en encontrar la solución a su maldición. Todo su mundo se desmoronaba desde que ella no estaba.Extrañaba su compañía esa forma tan valiente de hablar y la sonrisa que ponía a cada cosa que hacía. Hubo una noche en la que desesperado entró a su establo y tomó su caballo con intención de buscarla pero entonces a su mente llegaba la imagen de aquel sueño donde ella moría y con resignación regresaba al castillo donde últimamente se sentía atrapado.
¿Está seguro mi señor?
Completamente.
De acuerdo les diré a mis hombres que detengan la búsqueda. Archie hizo una reverencia con intención de marcharse.
Espera…
Terry dio la vuelta y su semblante había cambiado notoriamente . El vello facial era más abundante con una barba que le quitaba la juventud. Sus ojos ya no tenían la misma intensidad, estos eran opacados por las marcas oscuras bajo ellos. Intentar olvidarla le había sido imposible.
Dígame señor.
Fueron a dejarle lo necesario.
Si señor como cada mes le llevamos vestidos alimentos y dinero.
Y… la ¿viste?
No señor. Nosotros nunca la encontramos cuando vamos.
Ya veo, lo mas probable es que siga pensando lo peor de mi. Es mejor así.
Otra vez. Cada mañana Candy salía muy temprano a recolectar plantas y una vez al mes encontraba múltiples cajas con vestidos , alimentos y dinero en la casa. Ella sabía quién los mandaba a dejar sin embargo nunca utilizaba todo, creía firmemente que había personas que lo necesitaban más. Además había aprendido a ganar su propio dinero con los remedios que preparaba.
Muchas Gracias señorita, usted siempre tan generosa. Decía la anciana de un pueblo pequeño.
Oh no es necesario que me lo agradezca. Dijo Candy apenada rascándose la mejilla.
Que noble es usted, por favor reciba esto.
Eh… no es necesario, estas cosas me son entregadas pero ustedes lo necesitan más que yo así que no es necesario que me den algo.
De todos modos usted ha sido muy amable al compartir con nosotros. Por favor, tómelo. Dijo la anciana extendiendo su brazo con un extraño objeto envuelto.
Candy finalmente aceptó y al tomarlo en sus manos sintió algo frío recorrerla como si este objeto la hubiera examinado.
Es un collar con una especie de piedra rara de color rosado en forma de corazón parece algo tallado pero créame lo he intentado cambiar de forma pero es tan duro que pienso que es indestructible y lo más sorprendente es que es liviana.
Es realmente muy hermoso, pero ¿está segura de dármelo?
Por supuesto jovencita, es toda tuya.
Se lo agradezco. Dijo Candy.
Luego de que Candy se marchara, la nieta de la anciana le hizo una pregunta.
Abuela ¿por qué regalaste ese collar? Pudimos haberlo vendido hay personas que pagan muy bien por objetos como ese.
Cariño yo no puedo vender algo que nunca me perteneció.
¡Pero lo acabas de regalar!
Yo no lo regale, ese collar la eligió como su dueña.
¿De qué estás hablando abuela? Dijo la joven molesta y llena de preguntas.
Con mucha calma la abuela contestó.- Nunca supiste del origen de ese collar ¿verdad?
Por supuesto que no, jamás me dejaste tomarlo con mis manos.
Yo apenas era muy joven cuando él me lo dio.
*Flash back*
¡Ayuda por favor! Se lo suplico. Gritaba un hombre golpeando con insistencia la puerta de una casa.
¡Ahh! Fred no puedo más. La mujer que lo acompañaba estaba asustada, su vientre pronunciado no dejaba de dolerle y el resplandor de las llamas en los trinches la aterraba.
¡Muerte a los hechiceros! ¡Quemenlos! Gritaba la turba de gente enfurecida.
¡Se lo rogamos! ¡Abranos la puerta!
Dentro de la casa una mujer joven estaba nerviosa pues la forma violenta que tocaban su puerta y el ruido exterior la asustaba. Entonces escuchó la voz de quien clamaba ayuda y con dudas abrió la puerta encontrándose a un hombre ensangrentado junto a una mujer que se retorcía del dolor por traer a su hijo al mundo. La joven se llevó las manos a su boca en una expresión de asombro.
Le pedimos ayuda, dejemos pasar esta noche aquí le prometemos que mañana nos iremos pero ayúdenos a ocultarnos.
¡Atrapenlos se van a escapar!
Por favor… La mirada de dolor de la mujer la convencio y sin pensarlo más dejó entrar a la joven pareja.
Se lo agradezco. Dijo el hombre.
Puede acostarla aquí. Dijo la joven.
Con un gesto de agradecimiento el hombre llevó a su pareja a la pequeña cama donde se recosto agotada por el dolor.
No quiero ser entrometida pero ¿por qué están así? Usted está herido escapando con su mujer embarazada.
El hombre no respondía nada solo sostenía la mirada a su esposa quien le hizo un gesto para que confiese.
Ah. suspiró. - Ellos me persiguen para matarme.
¡¿Qué?!
Así es. Asintió el hombre.
Pero ¿por qué? ¿Acaso robó?
No, ellos me acusan de hechicero…
He- ¿Hechicero? Dijo la joven con temor.- ¿Y es verdad?
Lo es… pero no se asuste, no le haré daño. No soy como los demás de mi clase.
Ah… no sé qué decir.
¡Ahhh! ¡Fred el bebé ya viene!
Respira querida, te prometo que todo estará bien.
Parece que ya no podra aguantar más por el dolor, creo que el momento ha llegado. ¡Vamos usted puede! Luche por traer a ese bebé.
¡Ahhh!
Tú puedes querida. Dijo el hombre tomando la mano de su mujer.
¡Ahhh! Pronto los gritos de dolor de la mujer pararon y un el llanto de una bebé se escuchaba por toda la casa pequeña.
*Fin Flash Back*
A la mañana siguiente la joven pareja se marchó con su bebé en brazos y el caballero me dio ese collar en forma de agradecimiento.
¿Un hechicero? Abuela pero…
Si, todos juzgan a esas criaturas sin conocerlas pero así como hay humanos desalmados también hay hechiceros buenos.
¿Y cómo sabes que ese collar eligió a esa joven?
Eso es porque cuando ella llegó el collar comenzó a brillar como si reclamara a su dueño.
Esto es muy hermoso, me lo probaré. Dijo Candy de camino a casa.- Eh… ¿qué es eso? Nunca lo había visto por aquí. Corrió hasta llegar frente a casa sorprendida de ver un caballo. - Será que… eso es imposible, él jamás vendrá. Dijo para sí misma entonces una voz detras de ella llamó su atención.
¿Cuanto tiempo sin verte, preciosa?
Eh...
Continuará…
Hola chicas ¿Como han estado? espero que hayan tenido una alegre navidad en compañia de su familia y que este nuevo año sea lleno de prosperidad para todos.
Besos.
