Disclaimer: No soy Jotaká ni Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece.
Esta recopilación participa en el Drabblectober 2020 del blog "De aquí y de allá" by: TanitBenNajash.
Palabra: Tiempo.
Protagonistas: Nottpott.
Palabras: 492.
HOW RARE AND BEAUTIFUL IT TRULY IS THAT WE EXIST.
...
DOCE.
1991.
Harry no le ha hablado a Theodore en cuatro días. Es la mayor cantidad de tiempo que ha pasado sin dirigirle la palabra. Theodore supone que, ahora que están en un colegio repleto de niños y niñas, Harry encuentra muchas más formas de distraerse. Además, tiene a la mata de pelo andante y el pelirrojo.
No lo quiere admitir, por supuesto que no, pero ya ha comenzado a mirar cada poco tiempo por encima del libro que lee esperando encontrar a Harry. En las mañanas algo parece estar fuera de lugar, extraviado, hasta que se da cuenta que es Harry lo que falta. Por Morgana, hasta comienza a extrañar su irritante parloteo.
Theodore sabe por qué Harry está tan ofendido. En todo el tiempo que llevan de amigos, Theodore no ha sido el de los grandes discursos y su explicación de por qué Malfoy hizo lo que hizo hirió más allá del orgullo de Harry, hirió sus sentimientos. Claro que ese no era el objetivo de Theodore. Él solo quería que Harry cortara el diascursito que le había repetido todo el día, quería mostrarle las cosas desde otra perspectiva porque le frustraba, y le frustra, lo obtuso que es Harry sobre las personas. Más nunca en la vida Theodore va a tratar que mire más allá de su propia nariz. Para él, es algo natural y un intento de desarrollar ese talento en su amigo le ha bastado para toda la vida.
Ahora, lo que debe hacer es que Harry vuelva a hablarle, por más que eso parezca un atentado contra sí mismo.
Después de la clase de Astronomía, Theodore espera a Harry en el pasillo. La niñita de pelos alborotados lo mira con aprensión y el pelirrojo con desprecio. Harry lo mira intentando lucir todavía ofendido, pero un poquito ansioso.
—¿Qué quieres? —pregunta el pelirrojo, odioso.
Theodore lo mira fijamente, librando su cara de alguna expresión. Ha aprendido que eso incómoda a la gente. Funciona. Luego, mira a Harry.
—¿Podemos hablar? —pregunta y añade, sabiendo que Harry necesita oírlo—: Quiero hablar contigo.
—Pues me parece...
—Está bien, Ron —interrumpe Harry. Theodore hubiese preferido que le dijera «mocoso entrometido», pero bueno—. Nos vemos en la Sala Común, chicos.
El tal Ron parece querer protestar algo más, pero la niña lo agarra de la muñeca y prácticamente lo arrastra por el pasillo. Eso hace que le caiga un poquito bien.
Cuando los otros dos ya han cruzado al final del pasillo, Theodore regresa la mirada a Harry. Harry tiene los libros apretados contra el pecho, mirándolo ansioso. Theodore mete la mano en el bolsillo de su capa y saca una caja roja, el color favorito de Harry. Y no, Harry no es más Gryffindor porque no puede.
—Un regalo —dice, ofreciéndosela. Es una ofrenda de paz, en realidad.
Harry la acepta.
—¡Es pastel de melaza!
Claro que Harry lleva la ofrenda de paz a los extremos abrazándolo en pleno pasillo. Theodore sonríe imperceptiblemente.
