Disclaimer: De la Rowling.

«Esta recopilación participa en el Drabblectober 2020 del blog "De aquí y de allá" by: TanitBenNajash».

Palabra: Arrogancia


Patronus

Peter cambió la hoja de mandrágora de lado de la boca, frustrado. McGonagall le había hecho escupirla la semana anterior creyendo que era un dulce muggle. No sabía cómo había hecho Sirius para mantenerla en la boca y hablar con su característica arrogancia y petulancia. Él tuvo que volver a empezar. Lunático había suspirado resignado al facilitarle una hoja más.

—No hay más, Peter. Si fallas con esta, habrá que volver a entrar en los invernaderos —le había advertido.

James estaba intentando ayudarle a realizar el encantamiento correctamente. Detrás de él, con el pecho pegado a su espalda, sosteniéndole por la muñeca e indicándole el movimiento adecuado, guiándole. Peter solo conseguía ponerse más nervioso.

Al otro lado de la Sala de los Menesteres, Lunático convocó su patronus sin problema y le dirigió una sonrisa de ánimo. Sirius estaba practicando el Amato Animo Animato Animagus con un palo de prácticas. Había conseguido mantener la hoja de mandrágora durante un mes en su boca y Remus ya la había añadido a la poción. Había conseguido convocar el patronus corpóreo y estaba decidido a probar el hechizo en la primera tormenta eléctrica que se presentase aquel otoño.

—Concéntrate, Peter —le aconsejó James con voz suave—. Tienes que dominar el patronus antes de intentar el Amato. ¿Has elegido bien tu recuerdo ya?

Lo había elegido. Siete veces. Y ninguno de ellos funcionaba. James había conseguido un patronus al tercer intento y un ciervo había salido de su varita una semana después. Como, al igual que Sirius, conocía ya la forma que le esperaba en la transformación, habían avanzado mucho en los hechizos de animagia. Si James conseguía retener la hoja un par de días más dentro de su boca, podría probar suerte a la vez que Sirius. Él, en cambio.

—Justo antes de decir el encantamiento haz este pequeño giro de muñeca. —Le acarició el dorso de la mano, indicándoselo y luego lo soltó, pero no se separó—. Venga, inténtalo, Peter.

Se lamió los labios, eligiendo entre los recuerdos que había estado seleccionando esa mañana durante Historia de la Magia. Seguramente suspendería ese TIMO si seguía utilizando sus clases para decorar el mapa y repasar los hechizos de animagia, pero no le importaba. Inspiró fuerte, recordando aquel día del primer curso, cuando todos cayeron sobre la cama de James y se despertaron en un abrazo comunal lleno de complicidad. El día que había sentido que tenía amigos.

—Expecto patronum —recitó. Una voluta de humo plateado salió de la punta. Era una mejora, pero no era suficiente.

—Creo que falta entusiasmo en la voz, Peter. Como dice Flitwick…

—Asumamos de una vez no soy tan buen mago como vosotros, Cornamenta —negó Peter, usando ese estúpido apodo que Sirius le había buscado.

—No seas idiota. Claro que lo eres. Venga. Una vez más. Con confianza.

Respiró unos segundos, concentrándose.

—¡Expecto patronum!

Salió una nube vaporosa con la forma de un roedor. Quizá una ardilla. Se difuminó en un escudo mientras Cornamenta festejaba y vitoreaba.