Capítulo 16
Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.
—Por qué seré yo quien te enseñe —me miro con una gran sonrisa y camino directo a la cocina comenzó a sacar muchos artefactos más de la mitad de ellos no sabía que era, solo conocía los platos y cucharas, pero todos eran de diferentes tamaños cuando escuche —Ven comencemos —
—Albert en verdad no se cocinar —
—Y como sabe si no lo intentas para empezar hay que hacer la masa deberás colocar la harina en un tazón amplio, formar un volcán con ella y añadir en el centro la leche y la levadura. Truco… También puedes disolver la levadura en la leche tibia y agregar directamente esta mezcla hecho esto, derrite la mantequilla y luego mézclala con la harina y el resto de los ingredientes, es decir, incorpora los huevos, el azúcar y la vainilla. Amasa todo junto hasta conseguir una textura lisa y elástica, —
No entendía nada de lo que me decía solo miraba como movía muy rápido las manos luego me dijo—es tu turno de amasar— me tomo mis manos y las coloco en la masa, luego él se colocó atrás de mí, su cuerpo estaba tan cerca que podía sentir toda su calidez luego me dijo —Tenemos que amasar durante 20 a 30 minutos —
La verdad no sé, si efectivamente tardamos el tiempo necesario pero el tiempo se fue muy rápido, lo único que sentía era como mi corazón latía y me volvió a decir—La masa ya está, te darás cuenta cuando ya no se pega en tus manos —
—Entonces ya es todo—
—Noooo estamos esperando, ahora hay que hacer una bola con la masa y déjala dentro del recipiente para que repose durante una hora y duplique su volumen —
—Y que aremos dúrate ese tiempo —
—hay que limpiar y acomodar las cosas —
—Pero si ya limpie en la mañana—
—No Candy no limpiaste solo acomodaste las cosa y sacudiste un poco pero ahora hay que limpiar el piso —
—Queee — grite muy fuerte, no comprendía porque hay que seguir limpiando, pero Albert no me prestó atención solo abrió una pequeña puerta y al salir tenía en sus manos una escoba y un mechudo y dijo —Es el cuarto de limpieza, hay de todo un poco para limpiar—
—Albert estás loco si piensa que yo limpiare el piso— pero él no me prestó atención y solo me entrego el mechudo en la mano diciéndome—Te toca el mechudo y mañana será al revés — quería responder pero no me dio la oportunidad, ya que comenzó a barrer solo miraba como el polvo comenzaba a salir por todos lados como un parpadear Albert termino de barrer la cafetería, me miro y dijo —Te toca —
—Albert pero en verdad no sé qué hacer —
—Es muy fácil solo moja un poco el mechudo con limpiador liquido de piso y pásalo por todo el piso—
—Pero Albert… — cuando vuelve entrar al cuarto de limpieza y ahora en sus manos sostiene una cubeta con agua me mira y dice—Vamos es muy fácil —
—Fácil para ti — cuando se para detrás de mí espalda, toma mis manos sobre las suyas y me va guiando todos los movimientos por un momento sentí en las nubes, pero el olor de jabón y cloro, así que mi nariz no dejara de escurrir flujo nasal, al observar como mi nariz comenzó a gotear me dijo —Con el tiempo te acostumbraras al olor del limpiador ya terminamos todo —
—Albert esto es muy difícil para mí — y no me prestó atención solo camino a la pequeña cocina y dijo— Coloca todas las cosas en su lugar y hay que seguir con la preparación — no entendía como era, primero tan cariñoso y luego tan distante.
Tome la cube, la escoba y el mechudo, camine al cuarto de limpieza y deje todo en una esquina, luego fui a la cocina, cuando llegue Albert tenía en la mesa muchos objetos, todos los utensilios de cocina nunca los había visto en mi vida.
—Hay que seguir…la masa que dejamos reposando la sacamos y la extendemos — solo miraba como movía sus manos muy rápido Albert y luego me dijo —por ultimo cortamos la masa en forma de dona la llevamos al sartén con aceite muy caliente y las sumergimos —
—Si…bueno no falta que las dejemos escurrir las donas en papel absorbente y lavar todos los trastes—
—Queeeeee —
—Claro así que apúrate en lo que yo frio todas las donas y tú a lavar los trastes —
—Pero Albert no sé cómo se lavan los trastes—
—Es muy fácil, solo mojas la esponja con un poco de jabón y quitas todas más manchas de comida por ultimo echas agua—
—Queee— no entendí nada de lo que me dijo, por más que le volví insistir que no podía hacerlo, él ni siquiera volteo su mirada, tome un gran suspiro y comencé hacer lo que Albert me dijo pero los trastes parecían como una gran montaña que no tenían fin solo pensaba « Cuando se terminaran » regrese de mi pensamiento cuando escuche —Listo he terminado—
—Albert yo no he terminado — dije mirándolo a los ojos, cuando el comenzó a reír muy fuerte al verlo como se carcajeaba me enoje y grite —Albert de que te ríes —
—Es muy gracioso tienes jabón hasta en la cara… ¿cómo es posible que el jabón llego hasta ese lugar—
—No te rías si no me iré en este momento —
—No te enojes, te vez hermosa con lo que sea y ahora que estas asiendo tu mejor esfuerzo eres mucho más hermosa— quería decirle algo pero al escuchar que me dijo que era hermosa, me quede muda ninguna palabra salía de mí, solo sentía un gran calor en el interior de mi ser, se acercó a mí, volvió a colocar sus manos sobre las mías y volvió a guiarme como lavar los traste.
Cuando él se colocaba de tras de mí, sentía como si el tiempo se detuviera y solo sentía el latir de mi corazón y pensé « late tan fuerte que siento que quiere salir de mi cuerpo y refugiarse en el interior de Albert… ¿pero que somos? aun no hablamos de eso… cuando regresemos al departamento de diré de una vez» regrese de mi pensamiento cuando escuche —Listo términos es hora de regresar a la casa—
—Siii que alegría— grite muy fuerte, estaba muy feliz por fin terminamos, por un momento había pensado que nunca terminaría ese día, rápidamente Albert me entrego mi suéter y ambos salimos de la cafetería.
No quería caminar mis piernas estaban hinchadas por todo el día que estuve parada y le dije —Albert podemos tomar un taxi estoy muy cansada—
—Candy sabes perfectamente que no tenemos dinero y el poco que tenemos solo será para la comida—
—Pero Albert…—
—mmm bien ya que el día de hoy trabajaste muy duro— me dijo con una mirada muy dulce que al instante hizo que mis piernas temblaran, cuando sentí sus brazos rodeando mis piernas y grite —pero que estas asiendo —
—Dijiste que estabas muy cansada… bien entonces que cargare de regreso— y rápidamente él ya me tenía en sus brazos cargándome cual princesa y volví a gritar —Suéltame… bájame… me voy a caer—
—Si continuas pataleando te caerás — cuando escuche sus palabras me quede quieta como estatua no quería caer al piso y luego me sentí en las nubes el me sujetaba muy fuerte, sus brazos eran muy cálidos, su mirada muy dulce que me hizo olvidar a toda la gente que me volteaba a ver.
A unos pocas cuadras para llegar me dijo —Puedes caminar desde acá—
—Si… ya puedes bajarme, estoy muy pesada—
—Bueno solo un poquito, pero la verdad ya me siento un poco cansado— me dijo al tiempo que me bajo y ambos comenzamos a caminar hasta llegar al departamento.
Una vez que llegamos Albert se fue directo al baño para ducharse, yo también me quería bañarme pero el otro día cuando me bañe el agua caliente se había terminado, Albert me dijo que ya no habría agua caliente, solo agua fría hasta que nos pagara en la cafetería.
Me quede mirando el baño hasta que Albert salió desnudo solo con una toalla alrededor de su cintura me miro y dijo —Lamento mucho que no hay agua caliente pero si soportas el agua fría te puedes bañar—
—No te preocupes está bien, pero tengo algo muy importante que decirte — rápidamente camino directo a mí y me dijo —Dime que pasa — al verlo tan cerca con su dorso desnudo su cabello mojado, sus labios húmedos comencé a tartamudear —yo mmm yo… yo—
—Que pasa dime, puedes decirme lo que sea, confiar en mí—
—yo… yo mmm— tome un fuerte suspiro cerré mis ojos ya que no me concentraba al verlo de esa manera, así que cerré mis ojos y grite —Albert que somos… tenemos sexo pero no sé qué somos el otro día me dejaste en la cama después de estar conmigo —
—Bien dime tú que somos —
—Albert no estoy jugando, respóndeme lo que te acabo de preguntar —
—mmm bien eso depende mucho de ti, ya que yo seré lo que tú quieras que sea—
—Albert no estoy para tus juegos, estoy muy cansada este día fue muy difícil para mí realice muchas cosas que nunca había hecho pero no pienso seguir a tu lado si no aclaramos de una vez por todas que somos —
—Ya te dije… seré lo que quieras que sea—
—Maldición Albert no me vengas con eso, no eres un niño para decirme eso—
—Bien Candy te constare pero primero respóndeme una pregunta, ¿cuándo nos conocimos tenías alguna relación, un compromiso o salías con alguien?—
—Y para que quieres saber—
—mira por ejemplo yo cuando te conocí ante mis ojos eras la mujer perfecta, desidia, arriesgada, amorosa y tan ardiente que al instante fui atraído por ti, por tal motivo te busque y quería estar a tu lado pero dime… ¿por qué razón tu estuviste a mi lado por qué razón dejaste que te hiciera el amor dime Candy por qué? —
—Yooo yo en ese momento — no sabía que decirle como explicarle que deje que me hiciera el amor por despecho, por rencor, porque quería divertirme a costa de Niel, quería estar con un hombre antes de casarme, que en ese momento era mi despedía de solera y solo quería divertirme con hombre como el, tan perfecto tan exquisitamente que solo al verlo mis piernas temblaban, pero como explicarle cuando volví a escuchar su voz —Candy por qué razón aceptaste estar conmigo—
—yooo bueno lo que pasa, mejor delo así ya no quiero hablar de eso —
—Candy en verdad que quiero mucho pero dime —
—No ya te dije que no que me dejaras en paz —le grite muy fuerte y corrí al cuarto de Albert y cerré la puerta con seguro comencé a dar de vueltas en el pequeño cuarto solo pensaba «como te explico que estaba comprometida cuando lo conocí como »
No sé cuánto tiempo paso pero al paso del tiempo mis piernas comenzaron a tambalear de un lado para otro me quite la ropa y me acosté, aunque me encontraba muy cansada por todo el día que trabaje mi cabeza no dejaba de pensar en ese estúpido compromiso con el idiota de Niel, también recordé su oferta que me propuso por un instante pensé «si regreso con Niel, ya no trabajare como el día de hoy , No no Candy el solo es un idiota que piensa que puede comprar a las personas con su dinero pero se equívoca trabajare con Albert y saldré adelante » con ese pensamiento en mi cabeza me quede dormida.
En la mañana siguiente, abrí los ojos y el sol ya cubría todo el cielo, vi el reloj eran las 9:00 a.m. y grite —Maldición me quede dormida— rápidamente me levante de la cama y observe que en el duro había ropa doblada, era la misma ropa que Albert había lavado, me vestí muy rápido y salí del cuarto busque Albert ya no estaba y volví a gritar—Albert me dejaste— Salí corriendo del departamento y solo me preguntaba « ¿Por qué te fuiste, por qué no me esperaste? »
Continuara...
