Hola a todos estoy de vuelta...
—Hikari Yagami...— Miyako pronunció lentamente el nombre de su amiga mientras sus brazos permanecían cruzados y su ceja derecha se encontraba alzada— ¿Cómo es posible que aquello haya ocurrido?
La chica Yagami hizo una mueca y bajó la mirada hacia sus pies, ya que, si era sincera ni ella podía responder a esa preguntado.
¿Cómo casi había ocurrido lo que tanto había querido evitar?
Quizás esas ganas de querer estar con Takeru.
O tal vez su sed de sangre.
Si era sincera podían haber miles de respuestas, pero, ninguna sería la respuesta efectiva de su amiga.
—No sé solo...—
—¿Cómo es posible que hayas querido morder a Tk antes de a tu mejor amiga?— Miyako interrumpió a su mejor amiga provocando que Hikari alzara la mirada totalmente sorprendida, ya que, pensaba que su amiga estaba enojada por el hecho de que casi haya mordido a un humano sin que ese humano supiese de la existencia de los vampiros.
¡Pero!
Al parecer su amiga estaba enojada por el hecho de que no la haya querido morder a ella.
—¿Acaso mi sangre no es mejor que la suya?— Preguntó la Inoue.
—¡Yolei!— Exclamó la Yagami un tanto ofendida por la actitud de su amiga—Ese no es el tema principal.
La hermana menor de Taichi había estado a unos pocos centímetros de morder a su vecino, el amor de su vida, Takeru Takaishi, al abrazarlo sus colmillos habían crecido de una forma impresionante para ella, porque verdaderamente sintió lo que su hermano llamaba "sed de sangre" Quería probar la sangre del rubio, como nunca había pensado que querría hacer eso y estaba tan cerca, pero, no podía hacerlo, no podía arruinarle la vida. Gracias al cielo su mejor amiga había aparecido prácticamente de la nada y la había salvado.
—Lo sé, pero, no puedo evitar enojarme.— Exclamó la peli-lila para luego suspirar y sentarse junto a su amiga— Se te olvidó la fórmula.
Hikari hizo una mueca, se había concentrado tanto en su junta con el rubio Takaishi que había olvidado la fórmula.
La rubia Orimoto sonrió aliviada al ingresar a su casa y evidenciar que el moreno Kanbara ya no se encontraba en aquel lugar. Su presencia la incomodaba porque aunque quisiera negarlo, aunque quisiera olvidar aquello, aunque quisiera no hablar de eso, ella...
Aún seguía sintiendo cosas por él.
Cosas que no quería sentir más, pero, que eran imposible de dejar de sentir, ya que, finalmente siempre se encontraba con él, porque, todo en su vida estaba conectado con él. Su mejor amiga era prima de Takuya, su padre trabajaba para la familia de Takuya, su primo Yamato, el gran guitarrista del Mundo Vampiro era amigo de Taichi Yagami y para variar su otro primo, quién ni siquiera sabía que eran familia, Takeru Takaishi, estaba enamorado de Hikari como alguna vez Takeshi había estado enamorado de Hilary, la prima de Takuya.
Suspiró.
Takeru.
Hizo una mueca.
El día del accidente apenas lo había distinguido en aquel lugar había tenido ganas de lanzarse a sus brazos, igual como la primera vez que lo había visto hace años atrás cuando descubrió que había reencarnado. Pero, era algo imposible, ya que, Takeru ignoraba el hecho de que eran familiar ¡Con algo de suerte sabía que ella existía!
Suspiró otra vez.
Pero, luego de tener miles de charlas con Yamato logró actuar como si aquel chico fuera una persona más, para no levantar sospechas en cierto vampiro de apellido Motomiya.
Suspiró por tercera vez.
—Por esa cara yo diría que la visita de primo te dejó muy mal.— Escuchó la voz de su mejor amiga.
Zoe alzó la mirada y exactamente su amiga se encontraba en la puerta.
—Como siempre.— Suspiró la rubia.
Damar hizo una mueca, no le gustaba esa situación entre su mejor amiga y Takuya, ya que, a ambos los apreciaba y a diferencia de ella, no le habían puesto un cuchillo en el cuello de ella o de alguien importante para que hiciesen lo que no querían hacer, al contrario, Takuya se había dejado influenciar por sus padre y tristemente la cosas habían acabado mal, aunque ella insistía en que ambos debían luchar por lo que sentían, ya que, no era algo fácil de borrar. Ya habían pasado cien años y aún seguían observándose con el mismo amor.
—¿Sabes?— La rubia llamó la atención de su amiga— Hace tres meses volvimos a vivir en el Mundo Vampiro, dejamos Italia y estamos viviendo aquí, pero, si te soy sincera ya me harté.— Confesó— No soportó estar aquí viendo en todos lados a tu primo, necesito libertarme.
Damar hizo una mueca, entendía a la perfección a su amiga, ella también se sentía de aquella forma. Las dos desde que sus problemas con el Kanbara y el Minamoto habían comenzado habían vivido literalmente como nómades, cada diez años vivían en diferentes lugares del Mundo Mortal y siempre que intentaban volver a vivir en el Mundo Vampiro algún problema se les presentaba con los dos chicos ya mencionados.
—¿Qué piensas hacer?— Le preguntó la castaña.
—Bueno, vivimos bastante tiempo en Italia, así que, no podemos volver ahí, en la década pasada vivimos en Francia, así que, tampoco podemos volver ahí, así que, luego de pensar mucho me di cuenta que sería bueno volver a Japón y estudiar en el mundo mortal.—Contestó la rubia de ojos verdes— ¡Ya sabes! Quiero actualizar mis conocimientos y ver si puedo hacer algo mejor que estar bajo tierra aislada de la realidad de las personas.
—Es buena idea.— Contestó la castaña de ojos ámbar— La ultima vez que vivimos una vida "normal" de adolescente fue en la década de los setenta.
Vivir una vida "normal" entre los humanos no era algo prohibido para los vampiros, al contrario desde que se creó la fórmula para ver el Sol y morder a la gente era cien porciento aprobada la idea de que un vampiro pudiera vivir como humano en la superficie, pero, para no levantar sospechas entre los humanos al no envejecer tenían por obligación dejar aquel lugar. Eso era lo que había ocurrido con ellas dos, entre la década de los sesenta y setenta habían vivido en Japón, pero, pasados los años tuvieron que dejar aquel lugar para no levantar sospechas.
Zoe asintió— ¡Exacto! Dudo que alguna persona de ese tiempo nos reconozca.
—Me encantó tu idea, amiga.— Comentó la castaña, ya que, sin duda volver a Japón era una muy buena idea, podría ayudar a Taichi a observar mejor a su prima, Hikari, y también ayudar a la chica en su nueva vida como vampiro. Además, Japón era donde había crecido los primeros años de su vida, cuando era humana, así que, ese lugar era especial tanto para ella como para su familia— Y como siempre, si vas tú voy yo.
—¡Pues claro!— Exclamó Izumi— Somos una dupla inseparable ¿no?
Claro que era una dupla inseparable, cien años de amistad habían provocado que no solo fueran amigas, sino que se convirtieran prácticamente en hermanas, algo que la Orimoto apreciaba bastante, ya que, de su familia el único que seguía con vida era su padre por ser vampiro y su primo Yamato, pero, con suerte lo veía unas veces, ya que, era muy solicitado al ser un cantante importante. No tenía hermanos, su madre había muerto hace cien años atrás por una enfermedad grave, en pocas palabras casi estaba sola, pero, su amiga se había convertido en su familia, quizás, porque ambas habían perdido a personas importantes, Takeshi e Hilary, y tenían una meta en común, hacer que ambos volvieran a estar juntos, pero, también otras cosas habían hecho que se apoyaran mutuamente, que estuvieran una al lado de la otra y que no se hubieran separado aún cuando las cosas se veían mal ante sus ojos. Y eso era algo que siempre valoraría.
Taichi caminó silenciosamente a través de la calle donde se encontraba su casa, en cualquier momento hubiera volado, pero, ahora no estaba con ánimos, la verdad luego de la charla con el rubio necesitaba pensar mucho. Estaba bastante preocupado, sin duda alguna, no quería perder a su hermana de nuevo, pero, no quería alejarla del gran amor de su vida.
Quería que fuese feliz, pero, no era capaz de arriesgarla a vivir lo mismo.
Quería que todo saliera bien, pero, luego de saber que la guardiana de Takeru era Rika todo se veía oscuro.
Los guardianes eran los encargados de guardar los recuerdos de las personas o vampiros que reencarnaban, de ellos dependían si aquella persona recordara su pasado o no, y podría asegurar que Rika no querría hacer aquello, ya había hecho cosas malas en el pasado, había ayudado a acabar con la vida de Hilary, había ayudado a condenar en una pesadilla a su prima, también había ayudado a separar a Takuya de Izumi, en resumen, la Nonaka tenía un gran currículo con cosas malas que había hecho.
Taichi suspiró y avanzó por la calle.
Hizo una mueca.
Por años había esperado volver a tener a su hermana y ahora la tenía, pero, muchas veces pensaba en que quizás todo sería igual y terminaría lamentando la perdida de lo que más quería en su vida.
Suspiró nuevamente y siguió caminando.
Pero, iba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que en su camino se atravesó una figura femenina, pero, antes de detenerse chocó contra ella y ambos cayeron al suelo.
—¡Ouch!—
Taichi levantó la mirada totalmente sorprendido y alarmado por lo que había ocurrido, pero, al hacer esto se encontró con una chica de cabello castaño claro, ojos miel y piel pálida. Literalmente el Yagami sintió como todo el aire se iba de sus pulmones, aquella chica era totalmente hermosa. No recordaba haber visto a una chica más bella que ella antes.
—¡Auch!— La chica tocó su cabeza adolorida, pero, cuando levantó la mirada se quedó totalmente perpleja al encontrarse unos hermosos y llamativos ojos cafés que la miraban intrigados.
Taichi hizo una mueca nervioso. Debía decir algo— ¿E? Dis-disculpa.—Balbuceo el Yagami nervioso ante la mirada de la chica.
—¿E? ¿E?— La también balbuceo— No te preocupes estoy bien.
Taichi se levantó del suelo y le extendió la mano a la chica para ayudarla, la chica aceptó la mano y con su ayuda se levantó del suelo—¿Segura que estás bien?—Preguntó el Yagami.
La chica sacó el polvo de su falda— Si estoy bien.— Contestó la chica antes de sonreír— Discúlpame tu a mi, estaba tan concentrada observando mi nueva casa que no me percaté de tu presencia.— La chica extendió la mano—Mi nombre es Mimi Tachikawa, mucho gusto.— La castaña se presentó.
Taichi correspondió al saludó— Mi nombre es Taichi Yagami.— Se presentó— Tu nuevo vecino.—Mimi alzó una ceja sorprendida y el Yagami señaló la casa a un costado— Vivo justo al lado.
—¿Enserio?— Preguntó la chica sorprendida y el Yagami asintió— ¡Vaya! No llevó más de dos horas aquí y ya tuve un percance con mi vecino.
—¡Je! No te preocupes, sinceramente la culpa fue mía, yo fui el que chocó contigo.— Contestó el Yagami— Iba muy distraído.— Se lamentó levemente, aunque si era sincero no lamentaba el hecho de que había podido conocer a esa chica, su nueva vecina— Creo que no di buena impresión.— Llevó una mano a su nuca.
La chica sonrió de lado— Para nada.— Contestó Mimi, ya que, si era sincera no lamentaba el hecho de conocer a ese tan guapo chico que se encontraba frente a sus ojos en ese momento— Al contrario nunca había conocido a un vecino nuevo de esta forma tan...diferente.
—¡Je! Me ocurre lo mismo.— Contestó el Yagami.
Los dos chicos intercambiaron miradas, ya que, un silencio se hizo presente, pero, no fue un silencio incómodo, al contrario, fue un silencio bastante agradable.
—Mimi necesitamos tu ayuda.— Una voz llamó a la chica.
Mimi hizo una mueca y volteo levemente hacia la casa— Bueno, creo que debo entrar.— Volvió la mirada al chico— Fue un gusto conocerte, Taichi.
—Lo mismo digo.— Contestó el chico— ¿Nos vemos luego?
Mimi asintió— Vivimos al lado, así que, creo que si.— Respondió la chica antes de comenzar a alejarse al chico.
—¿Tuviste a la chica de tu sueños frente a ti? ¿La abrazaste? ¿Estuviste tan cerca de ella y...—Cuestionó Ryo un tanto irritado— No te atreviste a darle un beso?
Takeru hizo una mueca ante el reclamó de su mejor amigo.
¿Acaso creía que era tan fácil?
Bueno, quizás para Ryo era fácil, ya que, ninguna chica le decía que no, pero, para él las cosas eran diferentes, Hikari era especial.
¡Muy especial!
Exactamente no sabía cuando había comenzado a ser así.
Desde que la había conocido, para él era una pequeña flor que debía cuidar, de una forma inconsciente había sentido que debía protegerla, quizás, por el hecho de que su hermano Taichi una vez lo había ayudado cuando unos brabucones le querían pegar cuando era pequeño y quiso devolverle la mano cuidando a su hermana.
O quizás, la chica se había vuelto tan especial para él por lo hermosa que era, por su sonrisa, por su mirada, por su voz dulce.
Exactamente no sabía que la había unido a ella, pero, lo único que podía decir es que desde que la conocía vivía feliz.
Suspiró.
—Hikari no es como las demás.— Comentó el rubio pensando en su castaña favorita— Si algún día la beso será en un momento especial y porque verdaderamente sabré que ella igual está enamorada de mi.
Ryo rodó los ojos, su amigo era todo un Romeo, pero, tanta cursilería no le agradaba mucho. Él era más directo en ese sentido, pero, Takeru pensaba mucho las cosas antes de hacerlas— ¿Y aún no le das ese collar que compraste?
Tk negó con la cabeza.
—¿También esperas un momento especial?— Preguntó el Akiyama.
Takeru hizo una mueca, la verdad es que sí. Quizás, su amigo no lo entendiera, pero, para él Hikari no era una chica más, la castaña Yagami no era una simple chica, tenía algo especial, un brillo en su mirada, una sonrisa encantadora, era como una luz en su vida que lo llenaba de esperanzas. El rubio buscó en sus bolsillos el collar que había comprado el día del accidente. Una cadenita con una piedra de zafiro con las letras "T/H" grabadas en centro. Aquel collar era antiguo sin duda, pero, de alguna forma le llamaba la atención.
T y H
El rubio Takaishi cerró los ojos al sentir una puntada en el pecho.
Unas manos se posaron en sus ojos provocando que estos se cerraran.
Sonrió.
Ya sabía de quién eran esas manos.
Aún no hablaba, pero, ese delicioso aroma y esas suaves manos eran familiares para él. Había olido mil veces ese perfume y mil veces había tomado esas manos.
—¿Quién soy?— Escuchó como una voz le susurraba en el oído.
Su persona favorita.
Esa era la respuesta de su corazón.
—Hilary.— Pronunció aquel nombre tan significativo para él.
La chica destapó los ojos del chico y este volteo encontrándose con la hermosa chica castaña de ojos cafés.
—Adivinaste.— Contestó la castaña.
Takeshi pasó sus manos por la cintura de la chica y besó los dulces labios de la chica—Me alegra verte, preciosa.
—Lo mismo digo.— Respondió la castaña— Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos.
Takeshi asintió, para su mala suerte los últimos meses su novia había estado muy ocupada en sus labores en el otro Mundo, que ya no tenía mucho tiempo para estar con él— ¿Cómo han ido las cosas allá?
—Bien, en realidad como siempre.— Contestó la chica— Aunque...—Hizo una pausa.
El rubio alzó una ceja— ¿Aunque?— El silencio de la chica lo preocupó levemente, ya que, últimamente había visto actuar a muchas personas de su entorno actuar de una forma extraña. Personas de su entorno relacionadas con...ese mundo.
Sobre todo Koichi, su amigo, aunque tanto Takuya como Kouji afirmaban que también andaba extraño con ellos dos.
—Nada.— Finalmente habló la castaña— Cosas sin sentido, pero, no importan.
Takeshi hizo una mueca, no sabía si creer verdaderamente aquello, pero, bueno, si era algo relacionado en el Mundo Vampiro el no tenía mucho que opinar, por el momento no quería ser vampiro, aunque, estaba seguro que en algún momento debería cuestionarse esa decisión, ya que, su querida Hilary, el gran amor de su vida era una chica vampiro.
—¿Sabes? Cada vez que voy al Mundo Vampiro pienso en que me encantaría que fueras conmigo.— Comentó la chica.
—Tu sabes que esa decisión no es muy fácil de tomar todavía.— El rubio hizo una mueca— Pero, si me convierto en vampiro no podré ver la luz del Sol y tendré que dejar a Yamato a la deriva.
Hilary sonrió de lado, esa forma tan tierna de tratar a su hermano siempre la había cautivado, era capaz de sacrificar todo por estar con él, su madre no estaba, así que, Takeshi había tomado la responsabilidad de cuidarlo, ya que, su padre al ser vampiro no podía salir a la luz del Sol.
—¿Sabes? Me enteré que están trabajando una especie de fórmula o mezcla para que los vampiros podamos ver la luz del Sol.— Comentó la castaña.
—¿Enserio?— Preguntó el rubio sorprendido de aquella declaración.
Hilary asintió— Si, pero, todavía está en proceso.
Takeshi sonrió— Ojalá logren cumplir ese objetivo, así podríamos salir en el día, así como lo hacíamos antes.
Desde que la chica se había convertido en vampiro habían estado obligados a salir solamente de noche, lógicamente cuando la chica no estaba ocupada con los problemas del Mundo Vampiro, algo que no le molestaba, pero, era diferente. Antes podían estar más horas juntos, en cambio ahora estaban un poco más limitados. Antes iban a todos lados juntos, pero, ahora no.
—Te he extrañado mucho Hilary.— Comentó el rubio.
—Yo también.— Contestó la castaña— Estar lejos de ti es peor que vivir sin sangre.
Takeshi hizo una mueca— ¿Sabes? El otro día vi a la señora de la joyería y me preguntó por ti, yo le contesté que estabas ocupada en tu cosas y...— Comentó el rubio y llevó una mano a su bolsillo— Me señaló que esta joya te gustaría.
Hilary rodó los ojos— Buscando forma de obtener clientes.
Takeshi carcajeo levemente— Quizás...— Señaló la cadenita dorada con la piedra de zafiro— Pero, me hizo pensar en que verdaderamente este collar debía ser para ti.
—¿Para mí?— Cuestionó la chica— ¿Por qué?
—Porque es igual de hermoso, brillante y valioso como tu eres para mi vida.— Extendió el collar hacia la chica.
La chica observó el collar admirada de los hermoso que era y conmovida por las palabras del chico—¡Wow! Tiene una T y una H.
—¡Je!— Carcajeo el chico— Ese es un detalle que le agregué yo, por Takeshi e Hilary ¿Te gusta?
Hilary alzó su mirada hacia el chico con los ojos brillosos y con el corazón latiendo a mil— Me encanta.
—Takeru.— Ryo llamó a su amigo.
El rubio abrió los ojos sorprendido.
¿Qué había sido eso?
—Takeru...— Habló nuevamente llamó el Akiyama.
¿Qué eran esas imágenes?
¿O un recuerdo?
Ryo rodó los ojos al no tener respuesta— ¡Takeru!— Movió levemente su brazo.
Takeru movió levemente la cabeza ante esto— ¿Q-qué?— Balbuceo— ¿Qué ocurre?
—Te he llamado como mil veces y no me respondes.— Contestó el moreno un tanto frustrado.
Takeru llevó una mano a su nuca— ¿E? ¿E? D-disculpa.— Balbuceo, ya que, estaba bastante desconcertado por lo que había pasado en su mente. Exactamente no recordaba lo que había dicho, pero, si recordaba las imágenes y aquella chica que...
Se parecía a Hikari.
Solo que con el cabello más largo. Y...
¿Se había visto a el mismo?
¡No! Eso era imposible.
Quizás eran imágenes locas de su mente imaginando algo a raíz de su encuentro con Hikari.
Ryo hizo una mueca al ver como su amigo no le prestaba atención—¿Sabes?— Preguntó— Hablar de la Yagami siempre te lleva a las nubes.— Rodó los ojos y tomó su mochila— Mejor te dejo, ya es tarde y debo ir a mi casa.
—¿E?— Balbuceo el Takaishi— E-está bien.
—Nos vemos mañana.— Dijo Ryo antes de salir.
—Adiós.— Respondió el rubio.
Apenas salió Ryo del cuarto, Takeru se lanzó contra su cama y observó atentamente el techo, sin duda alguna se estaba volviendo loco, de un momento a otro había tenido esa imagen en su cabeza sin razón alguna. O quizás, si por una razón. Alzó en sus manos el collar. En sus imágenes estaba esa joya.
Y esa chica.
¿Hikari?
Hizo una mueca.
¿Cómo era posible que siempre pensase en ella?
Quizás, era porque ella se había convertido en el centro de su atención y en lo que más quería en el mundo.
El rubio sonrió y cerró los ojos.
—Y es que te quiero, uoh
Baby, te quiero, uoh, uoh
Desde que te he conocido
Yo vivo tan feliz
Y es que te quiero, uoh
Baby, te quiero, uoh, uoh
Desde que te he conocido
Yo vivo tan feliz
Ay, cómo quisiera en este instante abrazarte
Y mil canciones al oído cantarte
A tu vida muchas rosas regalarle
Es que tú me enamoraste
Es que tú eres el lucero que guía mi vida
Si no te tengo en mi canción, no existen melodías
Tú me haces falta baby, de noche y de día
Sin tu inspiración no existiría esta poesía
¡He vuelto! Discúlpenme por no actualizar, pero, estoy muy ocupada preparando mi prueba para entrar a la Universidad, entonces, estoy un tanto ocupada. Aún así, aquí estoy, terminé este capítulo con esa canción, ya que, la he estado escuchando mucho, así que, la agregué porque daba justo con este capítulo (Canción: Quisiera abrazarte)...¿Saben? Continúe con esta historia porque últimamente en mis momentos libres he visto muchos videos Takari hasta se me han caído lágrimas porque me REENAMORÉ de esa pareja, también del Sorato y el Michi. Así que, estoy inspirada.
random123games: Haha I understand, well, thanks for reading, I'm really glad to know you like my work. I hope you keep reading and commenting. Also if you want I can recommend you a better translator called translator DeepL
Enfadada: Disculpa enserio, pero, quería promocionar esa historia y dar información, pero, no tenía capítulos he estado muy ocupada y por eso, pero, ya no lo haré para que no se molesten. Me alegra saber que te gusta mi historia y espero leer otro comentario tuyo con respecto a la historia. Saludos abrazos a la distancia.
Sigan leyendo y comentando, me encanta saber lo que opinan.
Un abrazo a todos, se despide...Sorato-Michi-TakariForever
