Acción imprudente de Kyotoku.
Las luces resplandecientes que giran encima del techo de los vehículos policiales, iluminando con intensidad las débiles y anaranjados rayos solares del atardecer. Las personas observan a un centro en específico en la orilla de la acera de un hotel con aspecto mal cuidado con su pared en deterioro al igual que las ventanas, en todas las plantas que se muestran. En la entrada, dos policías agarran los brazos de un hombre con cabellera rubia y larga, teniendo sus muñecas arrinconadas por esposas detrás desu espalda.
Llevado a la patrulla de la policía, siendo otros autos de ellos en la escena, los abucheos y gritos hacia el hombre rubio, aunque no todos están criticando al hombre arrestado, algunos también a la policía. En todo el alboroto de personas que están arrinconando la escena, deteniendo el tránsito de las calles por su multitud, están dos personas que conocen a aquel hombre.
–¡Maldito hijo de puta, te mataré! ¡¿Por qué creíste que Kyoka quería estar contigo de esa manera?! —forzado a quedarse en su lugar por la policía entre las demás personas. Izuku quiere alcanzar a Kyotoku de manera violenta, estando ferozmente retorciéndose entre los brazos de dos policías, queriendo correr hacia Kyotoku y desquitar su enojo con su cuerpo.
A centímetros de Izuku, quien comienza también a insultar a los policías que los detienen entre sus quejidos por la resistencia del joven peli verde, esta la madre adoptiva de él. La mujer está llorando, siendo consolando por el pecho de su hermana, abrazando y dando palmadas a la espalda de ella, dirige su mirada al rostro de Kyotoku. Él observa a estas tres personas mientras sigue con su camino hacia la patrulla.
Los ojos de Akira e Izuku clavan a los iris avellanas de Kyotoku. Los suyos están lacrimógenos, trasmitiendo un remordimiento en él luego de haber hecho lo de antescon su hija, siendo una acción bastante arriesgad, pero no se dio cuenta a tiempo.
«¿Cómo fue que acabe así?»
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En su adolescencia la curiosidad y la insistencia de sus amigos de bachilleratoél probó por primera vez el alcohol hasta ponerse ebrio, incluso hicieron que fume y pruebe un poco de droga. Todo esto en un club nocturno con espectáculo de una banda de rock. En aquel momento sufría una depresión por la muerte de una mascota quería en su familia. Los efectos tranquilizantes de aquella cerveza, junto a las sensaciones de la droga y el humo del tabaco adentrándose en sus pulmones despejaron su tristeza por un tiempo.
En ese punto, su curiosidad invadía su cabeza, queriendo probar nuevamente el estado de ebriedad junto a las sensaciones de la droga.
Comenzando su relación con Mika, sus adicciones bajaron poco a poco por petición de su novia. Escuchando él motivo de este requerimiento, Kyotoku hizo lo mejor que pudo. Descendiendo la actividad de aquella sustancia en su cuerpo, comenzó a hacer acciones para demostrar su amor a Mika. Construyendo así una relación que avanzó a niveles donde su vida pudo ser construida juntos.
Su vida siguió para adelante, llegando a conseguir una hija. Todo lo que empezaba a sentir era agradable hasta la llegada de Izuku. No le agrado para nada la idea de quererlo, por el simple echo de no ser de su sangre, sabiendo que no seguiría con los lazos sanguíneos de Kyotoku a demás generaciones. Él volvió a sus adicciones, provocando que todo lo que ocultaba en su mente sea trasmitido por su boca al estar ebrio. Opiniones que era mejor tenerlas ocultas y para reflexionar.
Cuando ellos tuvieron ocho años, Mika pidió el divorcio. Sumergido en la tristeza, dejó a su familia atrás y ahora está viviendo en un hogar rentado. Visitando a un burdel cercano a su hogar con un precio no tan alto. Sudeseo sexual aumentó a causa de sus visitas recurrentes, junto a demás preferencias sexuales descubiertos. Además de tener que ir una vez a la semana a una reunión de alcohólicos para dejar de beber a recomendación de la jueza, aunque lo dejo al primer mes. Una de las condiciones para poder reclamar parte de la custodia o poder convivir con sus hijos por lo menos unos días programados por la ley, era que deje el alcohol. Pero nunca lo hizo, y decidió dejar todo atrás. Su hija y su esposa.
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–Ya medijiste tu historia varias veces Kyotoku. Deja de molestar con eso —en una taberna con aspecto simple y con defectos visibles como, los taburetes del bar de plástico barato manchado y con clara descomposición, el suelo de cemento escabrosa y la barra de tragos arruinadas por manchas incrustadas en la madera, algunas con sospechas de ser sangre coagulada.
—¿Eres mi amigo, no? Escúchame cuando tengo problemas —la voz desigual de los dos hombres que se hablan, siendo la respuesta reciente de Kyotoku, beben cerveza desde las botellas de vidrio que tienen en sus manos.
–¿Hablar de tus problemas? ¿Por qué no vas con esa prostituta que tanto te consuela? Ella seguro si es tu amiga —disgustado por la afirmación de Kyotoku, al no sentir que él sea un amigo como tal, ya que Kyotoku lo usa más que nada para desahogo, mientras que el adulto ebrio de cabellera negra sólo lo escucha y nunca tuvo un apoyo de Kyotoku como muestra de su supuesta amistad—. Seguro ni te acordás de mi nombre.
–Esa perra de cinco dejo el burdel. Supuestamente hace dos meses. Y no es mi amiga, solo es una trabajadora sexual. Y nosé su nombre —dando un trago de su bebida, ignora las últimas palabras del él. El hombre que lo acompaña le da una mirada fija con sus ojos lacrimógenos y con irritación en su parte blanca que rodea su iris marrón.
–¿No sabes su nombre? Después de haber tenido sexo con ella por años, ¿no sabes su nombre? Eres un idiota. Al igual de idiota que no te acordás de mi nombre —recalcando una palabra en su diálogo,desvia su mirada hacia delante de él, observando los estantes donde esta las botellas, junto al tabernero que esta limpiando la barra con una servilleta que saco del servilletero que tiene al lado Kyotoku.
– Solo tenía sexo con ella, no era nada formal o algo así. No importa el nombre.
–¿Por qué tenías sexo con ella? No tiene ni buen trasero o gran busto. Solo si tienes alguna preferencias a las delgadas, con lindo rostro y de cabellos verdes me parecería lógico. Pero no es para nada igual a tu ex esposa —dando vueltas la botella de vidrio mientras lo sostiene de la parte superior del agujero, observa como la bebida se distorsiona en el interior.
–¿Y qué si no es parecida a Mika? No es como si estuviese apegado a ella —girando su cuerpo para enfrentar a su oyente, no tiene repuesta de él de manera corporal, tampoco le corresponde la mirada—. Solo tenía sexo con cincoporque... No lo sé, solo me sentía más aliviado con esa prostituta, aunque no era tan buena en el sexo, me quitaba mucho estrés —recordando la sensación de alivio cuando tenía sexo con esa prostituta, da un trago extenso de su botella, para luego bajarla rápidamente a la barra, provocando que el golpe transita un ruido llamativo. Atrayendo las miradas de los demás clientes—. Más.
El tabernero le da otra botella de vidrio, luego de quitarle la tapa de metal. Kyotoku da otro sorbo, siendo mirado por su oyente, observando como esta bebiendo la cerveza con tanto placer.
–¿Extrañas a tu familia? —Kyotoku deja de beber, dejando la botella inclinada en el aire, observa a los ojos marrones del hombre peli negro, estando intrigado e impactado por su pregunta—. Siempre me hablas de sobre como terminaste aquí y la relación con tu ex esposa, ¿lasextrañas?
Mirando fijamente a los ojos marrones de su acompañante sin mostrar hostilidad, Kyotoku piensa en la pregunta que él le otorgo.
–Sí. Era una vida bastante alegre... —mirando el agujero de la botella donde puede beber de su cerveza, mueve de lado a lado, observando como el liquido se mueve. Arrugando su frente al igual que sus labios, el hombre de cabellera larga se queja con un gruñido—. Hasta que el pequeño impostor llegó a mi familia. Aunque haya sido un deseo de Mika, como si fuese un perro de la calle, lo adopto sin importarle mis opiniones.
–¿Por qué ella quiso tanto a un niño que no es su sangre? Nunca me dijiste que ella tiene una ideología tan absurda como las de los jóvenes de ahora.
–No lo tiene. Aunque puede que si, después de todo deje de verla. Pero en ese entonces, ella nunca me dijo por qué lo hizo —sacando su billetera de su bolsillo, siendo bastante vieja por el cuero marrón oscuro bastante gastado. De uno de sus bolsillos de aquel diminuto artefacto, saca una foto de él y Mika en una edad joven, en sus manos, Kyotoku carga al pequeño cuerpo de su recién nacida hija.
–¿En serio? —expresando un enojo a causa del fastidio que siente, el hombre peli negro suelta su botella para dar vuelta en el taburete, dando así frente al cuerpo costado de Kyotoku.
–¿Qué? ¿Ahora no puedo ver una foto de mi familia, estúpido? –repitiendo la misma acción de el hombre de cabellera negra, Kyotoku confronta a la forma de actuar de él con un tono similar.
–No hablo de eso —dejando incertidumbres a la cabeza de Kyotoku por la respuesta más serena por parte de su acompañante, sigue con la mirada como él levanta su mano para apuntar un bolsillo de su billetera. Captando a lo que se refiere, tranquiliza su ceño, para a los instantes lo levante de la sorpresa de su descuido.
– Ohh...
El hombre se acerca al oído de Kyotoku sin cuidado. Moviendo sus cabellos por la fuerza de su inclinación, al detener sus cabellos, el supuesto amigo de Kyotoku, a palabras de él mismo, susurra a su oído.
– ¿Le robaste a la familiaFugunaga? No creo que se los hayas comprado —a voz baja, trascurre su pregunta y su sospechas dichas para luego volver a sentarse bien con gran pesar. Al estar cerca de Kyotoku, no consiguió respuesta de él, solo elevidente temor de haber sido acorralado—. Aunque solo sea una bolsa de unos doscientos o trescientos gramos, como mucho, ellos te seguirán. Nadie le puede robar.
–No son doscientos... —similar a un murmullo, Kyotoku levanta su bebida para acercarlo a sus labios. Al lado de él, su amigo comienza a beber su cerveza mientras desvía su mirada de reojo hacia los otros asientos,con su cabeza hacia delante—. Fueron cinco kilos.
El hombre de cabellera negra escupe su alcohol por el asombro, mojando toda la barra, al igual que el suelo del otro extremo de la barra. Levantado su mirada luego de recuperar su aliento y su leve ataque tos, él observa como el tabernero para de limpiar la barra con la servilleta, siendo el hombre de ojos marrones su persona a la vista.
–Váyanse.
Pasando por la puerta mientras son empujados por una persona sin tanta musculatura, siendo menos notorio su tonificación muscularque Kyotoku, él como su acompañante pisan la acera del exterior. Observando los lados antes que nada, observan como las personas son más escasas que no esnormal en la zona.
–¿Eres estúpido, no? —el hombre de ojos marrones le habla enojado hacia Kyotoku. Acercándose para presionar su dedo índice que apunta al peli marrón de cabellera extensa, expresa su irritación—. Aunque no tengas dinero para pagar los tragos, ¡¿no debiste darle la bolsa de droga con el sello de la familia que le robaste?! —dando la espalda a Kyotoku, da unas vueltas mientras se rasca la cabeza con histeria, gruñendo en el proceso.
–No te alteres, Arata. El tabernero no le dirá nada —revelando el nombre de su acompañante, luego de haber tenido una charla con el tabernero, este hombre lo dijo, haciendo acordar a Kyotoku el nombre de el hombre peli negro.
–Ninguno de los dos conoce al viejo lo suficiente. Eres un estúpido —comenzando a caminar, se aleja de Kyotoku en dirección de su costado donde él no esta.
–¡Hey! ¿Adóndevas? —siguiendo el camino de Arata, escucha el gruñido molesto de él al ver de reojo Kyotokucomo se acerca.
–A mi casa, obviamente. No quiero escucharte más.
–Pero yo quiero seguir hablando.
–¿De qué? —dando vuelta para confrontar con enojo, sin poder estabilizar bien su equilibrio al hacerlo tan rápido y sin tener consciencia de su fuerza—. Extrañas a tu familia, ¿no? Habla con ellos, intenta reconciliarte o algo.
–Ya hable con ellos en persona y me echaron —recordando aquel suceso reciente, arrugando su ceño hacia abajo con gran presión al enfocarse en Izuku en sus recuerdos.
–Habla a distancia, regálale obsequios o escribe una carta, no sé. Es tú problema—dándole vuelta para caminar con mayor rapidez, queriendo dejar a Kyotoku atrás. Las recomendaciones que le dio, prenden una idea a Kyotoku, teniendo en mente una parcial idea, que relaciona una carta con el objetivo de querer recuperar la relación con su hija, mientras que Mika está en un enfoque secundario pero igual de importante.
Arata escucha las pisadas de su anterior compañero de barra tras él en el callejón que viajan. Levantando su mirada hacia arriba, dando una vuelta de sus ojos como gesto de irritación, suelta un suspiró instantáneo con sequedad de emociones optimistas. Da vuelta, observando como Kyotoku sonríe de manera leve y su distancia es más corta, siendo obvio que lo seguía al haber dado vuelta, y ver como él también se detiene.
–¿Me podrías prestar tu auto? —levantado su mano para demostrar su palma abierta, su tonalidad de voz es optimista. Confuso por la pregunta repentina sin relación a su plática, Arata queda impactado por ello.
– ¿Ehh? —siendo altanero al exclamar, Arata queda paralizado en su posición por unos segundos por la sorpresa, teniendo unos temblores por su equilibrio afectado por el alcohol.
–Eres mi amigo y necesito tu auto estando tan cerca de Arata, el antes nombrados puede sentir la peste de la cerveza saliendo por su aliento.
–¿Para qué?
—Lousaré para recuperar a mi familia —sonando más serio que antes al hablar, pero su semblante no convence por completo a Arata. El hombre peli negro mantiene sus ojos irritados a los marrones de Kyotoku. A los segundos del tenso silencio y sus fijas miradas, Arata suspira.
–En unos días lo podrás usar, puede que el sábado. Lo tengo ocupado ahora—acercando su cabeza hasta encima de su hombrode Kyotoku, Arata le susurra con un tono grave a su oreja—. Pero si usas mi auto para transportar tu droga robada, yo mismo le diréa la familiaFugunaga donde vives y que tú, le robaste.
Sin más que decir, Arata da vuelta sin darle otra mirada a Kyotoku. Poniendo sus manos en el bolsillo de su abrigo verde oscuro con tonos bastante desgastado, mostrando en su semblante la irritación que le produce al haber aceptado la petición de Kyotoku.
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A las afueras del vecindario donde los edificios y casas no superan las tres plantas de altura, un auto negro bastante corriente en ver, al ser el más accesible por su precio, está estacionado como otros autos vacíos en la mañana del sábado. En su interior, un hombre está a la espera de su plan poco práctico y algo forzado, mientras que está aspirando por su fosa nasal un montículo de polvo blancoacumulado en una línea.
«Esto si es de calidad» rascando con su palma abierta la parte baja de nariz con insistencia. Girando su cabeza para ver la ventana del asiento del copiloto, observa la casa de solo una planta. Es el hogar de la familia Jiro, donde anteriormente hace años, era su hogar junto a su familia. «Solo me queda esperarlas horas que sean necesarias para hablar con Kyoka» desde ayer comenzó a hacer esta vigilancia similar a un acoso, pero a diferencias que ayer fue a la tarde. No obtuvo su esperada oportunidad, ya que no tomó en cuenta que sería un viernes, estando vacía toda la tarde hasta la llegada de Izuku y Kyoka. Luego a la noche llegó Mika a la noche.
–Esta vez será diferente, lo sé. Si es que mi hija sigue queriendo la música, hay probabilidades que tenga una banda. Hoy puede que la vea salir o que la casa quede sola —viendo fijamente la puerta, al volver a llevar su mano a su nariz para moverla al sentir molestias, la entrada es abierta. Sorprendiendo a Kyotoku por esto, al solo pasar unos pocos minutos de su reciente llegada, sus parpados expresa la impresión al ver quienes estaban saliendo. Mika y Akira salen, mostrando un semblante un poco serio las dos hermanas,aunque su exesposa se nota el evidente cansancio en su rostro.
–No creí que Akira estaría en su casa, menos tan temprano —recostándose en su asiento, queriendo ocultarse lo tanto posible para que no sea visto por las dos, siente ese temor de ser descubierto. Llevando sus piernas lo más profundo hasta el límite. Detiene su recostar cuando siente sus pies chocar.
–Solo queda el bastado de Izuku, o que mi hija salga de casa —siguiendo su mirada a las dos hermanas, hasta que desaparecen de su vista al doblar en una calle. Dejando de ocultarse, lleva su mano a su bolsillo de su pantalón Jean desgastados, pero siendo lo más formal que posee tratándose de ropa, saca una bolsa arrugada pequeña de plástico transparente. Al sacarlo el ruido es notable al ser audible. En su interior, es el mismo polvo blanco que aspiró hace unos segundos, teniendo una cantidad semejante a la primera.
Al terminar de consumir la droga y de haber disfrutado el éxtasis que le otorga. Con su cabeza hacia atrás, descansado en la cabecera del auto, vuelva a observa la puerta de la casa cuando vuelve a tener una postura recta, pero no sucede nada. Y con esa misma condición sucede las ultimas horas, aunque no sean tantas, provocan el hartazgo de Kyotoku en su espera. Hasta la salida de Izuku con el objetivo de la cita que tiene hoy en la mente del joven. La presencia de Izuku no le agrada a Kyotoku, pero si que la apariencia arreglada de él da la idea de una salida, sin importarle que sea de amistad o romántica, significa que estará fuera de su hogar por unas horas.
–Es mi oportunidad —al decirlo, su ansiedades complicada de ocultar, provocando que los minutos que esta a la espera para ir y no parecer sospechoso para los pocos transeúntes que hay en la calle. Los autos alineados que había en las calles que acompañaban al vehículo negro prestado de Kyotoku, son menos a lo que eran cuando llegó él.
Unos minutos que se le parecían interminables a Kyotoku después, sale del auto mirando por toda la acera mientras se dirige al hogar donde anteriormente era el suyo hace años. Actuando un poco sospechoso al mostrarse inestable y paranoico en cada paso, mirando a todos los lados, incluso atrás de él, atrae miradas de algunos transeúntes al igual que vecinos que están al exterior de sus casas.
Llegando a la entrada, da una última mirada detrás de él. Preparándose para tocar la puerta, tarda unos segundos mientras teníaun ataque de gestos por nervios para al fin golpear sus nudillos contra la madera. Repitiendo su acción dos veces más a causa desu ansiosa sin obtener respuesta al principio, en su último llamado obtiene su respuesta.
–¡Ya voy! Dejen de tocar —irritada por el constante llamado dela puerta, la voz de Kyoka hacen que Kyotoku en la otra parte de la puerta de un brinco, mientras que su corazón comienza a dar bombeos más constantes en su interior.
Escuchando los pasos de acercarse a donde está él, aunque no sea tan notable, escucharlos tensan aún más el cuerpo que ya está desde el principio así. La puerta se abre, dejando paso el poder ver el interior de la casa, al igual que poder ver a su hija. La joven que no ha visto hace años, siendo la últimavez cuando tenía ocho años, siendo todavía una niña bastante joven a la vista de su padre. Parando su respiración teniendo su mirada en su hija, el hombre de cabellera larga demuestra su asombro a través de su rostro, sus ojos quedan atento al rostro de ella, pero más que nada a los ojos de su hija.
–¿Qué...? —Kyoka corresponde la fija mirada de su padre, abriendo de más sus párpados por la semejante reacción que él, sin embargo, hay una clara diferencia. Los ojos marrones oscuros de Kyoka son el principio del cambio de su semblante de su actual sorpresa a la hostilidad que le siente a él—. ¿Qué estás haciendo aquí? —sin soltar su mano de la manija de la puerta, pregunta a su padre expresando su enojo con su semblante.
–Hija... ¿podemos hablar por...? —incapaz de seguir hablando por la voz de su hija, interrumpiendo a Kyotoku con fiereza.
–No, nosotros no... —abriendo sus parpados de más al recordar la discusión de hace días con su madre, al enterarse de la insistencia de su padre al querer hablar con ella, cambia de opinión al pensar que tiene la oportunidad de poder cerrar el caso—. Claro, pero que sea rápido.
Con hostilidad en su mirada fija a él, abre más la puerta quedando por completo abierta mientras Kyoka pone su espalda contra la pared, donde la cara de la puerta choca. Kyotoku sonríe levemente al sentir felicidad por la aceptación de su hija a hablar, pero la mirada de su hija junto a su rostro hostil derrumban de poco a poco su gesto optimista.
—No... no quiero hablar dentro de la casa.
–¿Por qué no? —respondiendo rápidamente a las palabras de Kyotoku, tensan el cuerpo del antes nombrado.
–Si es que tu madre vuelve, me echará como antes.
–¿Cómo sabes que mi madre se fue? —exaltándose por la sorpresa de las palabras que Kyotoku les dice, Kyoka actúa con mayor seriedad, estando insegura de si hablar con su padre.
–La vi salir hace rato —titubeando al hablar, da un paso al interior de la casa, pasando el umbral. La acción del padre de Kyoka la asusta.
–Eso fue hace horas, ella misma me lo dijo a la mañana —apretando el picaporte de la puerta, la arriba hasta tapar una parte de su rostro, lo cual produce unos chillidos. Bajando su mirada hasta la pierna que su padre adentro en la casa, la levanta para volver a mirar los ojos de su padre, pero nota algo más. En su nariz, en la punta de ella unas partículas de un polvo blanco, levantando aún más sospechas de él.
–Kyoka, ¿hablamos en mi casa? Quiero hablar contigo, por favor —levantasu mano para mostrar su palma abierta a Kyoka, ofreciendo ser la guía de ella para llevarla a su auto. Ella observa la callosa mano de su padre, siendo grandes con sus dedos cortos y de grosor similar al de palma.
La poca capacidad de tomar una decisión, teniendo sospechas de su padre con la actitud que pueda tomar dependiendo de la charla, sabiendo que él quiere volver a tener contacto con ella como un padre. Mientras que Kyoka quiere dejar en claro que ya perdió el poco afecto que tenía de él como un padre. El resultado, es a lo que Kyoka tiene miedo.
–Yo... no lo sé —apretando su mano en el picaporte con mayor presión, con inseguridades rondando en su cabeza al verse acorralada por la presencia un poco imponente de Kyotoku.
–Hija, solo quiero hablar y mostrarte lo arrepentido que estoy por todo lo que hice. Solo hablemos, pero no aquí.
–¿Solo hablaremos? —teniendo un temblor en su mano por la fuerza de esta por el metal con forma redonda. Ella misma está dudando de aprovechar la oportunidad de tener una charla con su padre, y dejar todo el tema que entorna en ella. Siendo la única persona que puede dejar en claro a la insistencia que tiene Kyotoku.
–Solo haremos eso. Y luego te vuelvo a casa lo más rápido posible —elevando más su palma como las curvas de las comisuras de sus labios por la sonrisa, Kyotoku habla calmado a su hija, queriendo tener comportarse lo más dócil para la situación.
–Si es como tu dices, entonces hablaremos —no hay que remarcar el temor que le trae sus inseguridadesque no son en vano. Dando la mano a su padre con un leve temblor, Kyoka mantiene su mirada en ellas, ignorando a los ojos de su padre.
Preparándose rápidamente para irse al hogar de su padre, termina de cerrar la entrada de la casa, teniendo en su espalda a Kyotoku a la espera con entusiasmo al tener la oportunidad de estar con su hija a solas, teniendo en mente aprovechar esto sin ninguna duda. Caminandohacia el auto que se transportó hasta aquí, tiene a su espalda siguiéndolo a su hija, mostrando el nerviosismo en sus gestos corporales, siendo el más evidente el agarre fuerte a la manga larga de su suéter. Pensando en las posibilidades en como acabara todo, observa el suelo, sin darse cuenta de las mirada de los vecinos sospechando de la situación, más que nada los más veteranos del vecindario.
Subiendo al auto de su padre, Kyoka observa el interior de su transporte, dándose cuenta del polvo blanco en el descansa brazos del asiento del piloto y de la superficie que está detrás del parabrisas. Los rastros son evidente, lo cual Kyotoku se percata. Sin decir nada o decir excusas, comienza a limpiar con la manga de su camisa. Al terminar, dirige su mirada a su hija, dándole una sonrisa sin sinceridad, siendo solo un gestos forzado para mejorar la atmósfera. Él recibe de igual manera una sonrisa de ella.
–No encuentro la llave —al estar listo para marcharse, Kyotoku en busca de la llave en su sitio recurrente, no lo encuentra—. Creo que esta por aquí.
Así da comienzo a la búsqueda de las llaves, mientras que en el exterior del vehículo, uno de los vecinos del vecindario observa con intriga el auto, siendo uno de los que tiene más conocimientos sobre los sucesos de su entorno y las personas que tiene en cercanía.
–Ese es Kyotoku, ¿no es así, querido? —una anciana acompañada de su esposoal lado de ella, mirando desde su balcón el vehículo negro.
–Lo es, me parece raro que se encuentre aquí, luego de todo que hizo —el anciano y pareja de la señora que comenzó la conversación, se acomoda sus anteojos en su nariz de magnitud grande, al igual que sus orejas y sus incontables arrugas, mantiene su mano temblorosa en su marco de lentes.
–Y esta llevando a la pequeña de la hija de Mika en su auto. Me parece algo preocupante, ¿acaso Mika no está en casa?
–Yo la vi irse con su hermana, la abogada en la mañana mientras estaba tomando un té de hierbas. Y vimos al joven Izuku irse hace unos minutos cuando estábamos tomando un poco de aire por todo ese humo —señala el interior de la casa sin darse vuelta. Liberando de la aperturade la puerta de vidrio abierta una nube de humo constante.
–Te dije que me saldría mal el arroz si lo hacía así. No entiendo como lo hacen los jóvenes —regañando a su esposo para aclarar que no fue su culpa de todo, la anciana vuelve a ver el auto—. ¿Tenemos que llamar a la policía?
–Me parece que sí. Escuche que es un adicto a las drogas por el vecino que trabaja cerca a un barrio clandestino.
–Entonces trae el teléfono, yo intentaré leer las letras detrás del auto —sin saber el nombre de la matrícula, la anciana se coloca sus anteojos que tiene colgado por un hilo grueso por su cuello. Abriendo sus labios, intentando leer con su borrosa visión, el anciano queda mirando a su esposa intentado algo improbable de poder hacer a su edad.
–Traeré la cámara digital y el teléfono. No podrás leerlopor ti misma.
Logrando poder sacarle una foto a la parte trasera del auto negro, teniendo entendible las letras en la pantalla de la cámara, el anciano llama a la policía por su teléfono inalámbrico fijo.
La duración del viaje fue trascurridocon lentitudpara Kyoka como Kyotoku. La falta de charla y la evitación de Kyoka al lo relacionarse con lo que ella quiere hablar, junto al mal estado del auto, siendo lo más defectuoso su motor, el viaje fue largo, aunque su destino no tiene tanta distancia a su hogar. Solo unos kilómetros.
Deteniendo el auto al llegar a una zona de barrio de media clase llegando a ser baja, el auto se detiene con un sonoro ruido del motor. Bajando de el, estando Kyoka con mayor temor en ella por las personas que recorren las aceras, siendo ellos el centro de su atención.
–Sígueme, no te pasara nada —caminandoal lado de ella, cruzando la calle mientras pone sus manos en los bolsillos de su pantalón. Kyoka reacciona lento, lo cual corre detrás de él para estar más cerca, sintiendo así mas tranquilidad al estar en un barrio desconocido.
–¿Esta es...? —observando el edificio que tiene delante de ella, teniendo una estructura visiblemente inestable, con la pintura del exterior agrietadas y en deterioro, estado similar a las ventanas de los pisos de gran altura.
–Sí, es mi hogar. Aunque sea un cuarto alquilado, es mi hogar —dando una vuelta, teniendo una sonrisa en su rostro por su optimismo, Kyotoku queda en frente de los ojos de su hija. Ella no dice nada, solo queda observando a su padre disimulando su incomodidad al estar en tal entorno—. Entremos.
Dando la espalda a Kyoka, se adentra del edificio, teniendo quesubir unos escalones para abrir la puerta de madera, siendo aparentemente lo único en un estado decente. Mirando a sus dos costados, notando las miradas de las personas conaparienciade vagabundos, siendo uno de ellos un hombre obscenoque hace un gesto erótico, produciendo un desagrado a ella como temor, lo que le lleva a entrase al edificio sin pensarlo, queriendo solo estar al lado de la persona que la trajo, y que sabe volverla a su hogar.
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Estacionado en las calles de un barrio pobre, con personas en de baja clase sentadas en los bordes de las aceras, pero en siendo pocas personas están así. Hay unos autos de policías reaccionando por una llamada de haceminutos, una llamada que fue trasmitida por sus radios con una dirección de un hombre sospechoso con una menor, aparentemente la joven fue forzada a subir al vehículo del hombre.
–Así que el auto es del hombre que vinimos a interrogar. Puede que haya sido un trato de ellos para traer a la joven aun lugar para saber que cosas —un joven policíasale del callejón donde conecta puertas de hogares simples y de mal trato. Al lado de él, otro policía lo acompaña hasta la puerta de uno de los autos.
–No recibiste la notificación, pero el hombre que la subió al auto prestado del hombre Arata, es el padre de la niña —sorprendiendo al novato en su nueva carrera, el policía abre la puerta de la patrulla que pertenece a su joven aprendiz, acomodando la puertapara dejarle más espacio a él—. Y tiene un historial de robos menores. La llamada fue de un vecino que confesó también que es un hombre violento y adictoal alcohol, con sospechas de uso de narcóticos.
Elaprendiz se sube a su asiento mientras escucha las palabras de su mentor, hasta que él se sienta delante del volante, abrochándose el cinturón de seguridad y prender el motor. Las demás patrullas también empezaron a ser montadas por demás oficiales, en una de ellas, un usuario de vestimenta azul tiene arrestado a Arata como sospechosodel caso y ser de ayuda para ellos.
–Si encontramos a Kyotoku, ¿de qué lo podremos arrestar?
–Con la reciente confesión de la adicción de narcóticos, si es que ha consumido recientemente, con una prueba de orina o de sangre, podremos confirmar si es que está intoxicado y lo podremos tener bajo nuestras custodias hasta la llegada de ordenes superiores.
Transportadoa los dos policías, el vehículo sigue a las demás patrullas con la sirena activa junto a sus dos luces. Todos en camino al destino que mes informo Arata, donde supuestamente es el hogar de Kyotoku, pero una de las patrullas que lleva Arata en su interior, se dirige al centro del cuartel de policías donde ellos sirven.
— —
La luz del sol sigue en su cima, entregando su luminosidad a la tierra. Un porcentaje de todosaquellos rayos solares, entra por una ventana con notoria suciedad rojiza con textura semejante a las cenizas pegada en el vidrio. Entrando al cuarto que su padre la guio, Kyoka entra para ver al lado de Kyotoku una cama con aspecto normal mientras una manta sin ninguna peculiaridad la cubre, dos muebles, uno de baja estatura al lado de la cama y otro en el otro extremo de la habitación, cerca del la única ventana del lugar. También hay otra puerta en la mitad de la pared donde el mueble de mayor magnitud está.
–Siéntate hija —señalando la cama, Kyoka duda los primeros instantes si hacerle caso o no. Al final se da cuenta que no tiene otra opción, siendo una corta duración para darse cuenta de tal situación y las limitadas opciones suyas.
La joven Jiro se sienta al borde de la cama, sintiendo como el interior del mueble es bastante rígido a comparación de la suya. Kyotoku acompaña a su hija, agitando un poco al sentarse por la diferencia de peso y complexión. Kyoka da un leve brinco al sentirlo tan cerca, teniendo su mirada ligeramente en él al viéndolo de reojo, pero cambia su dirección al ver como Kyotoku también la observa de misma manera.
–Y... ¿de qué quieres hablar? No creo que mi mamá esté tan ocupada como para tardar tanto —observando indecisa las paredes del sitio, sintiéndose mejor al observar el mueble que tiene al lado de ella, evitando la mirada que le da él a ella en su lugar.
–Quiero poder... volver a ser el padre que era antes de todo lo que hice —manteniendo su mirada en su hija que sigue evitando mirada de él. La voz de Kyotoku muestra su sinceridad al decir, igual que su semblante que muestra su arrepentimiento—. Quiero hablar, si es que me das la oportunidad de volver a tu vida. Te prometo no ser el idiota que corrompió toda la familia.
Apretando sus manos en la tela de su pantalón,frunce su ceño al escuchar las palabras dichas por su padre, confesando que el tema de la charla, es la misma que charló con Izuku y su madre a espaldas de ella. Un tema que Kyoka quiere dejar en claro su opinión, pero al estar con sospechas que su padre consume drogas, no sabe que hacer correctamente. Con presión muerde fuertemente sus dientes por la frustración de su indecisión.
–¿Por qué quieres eso? —al decirlo no tiene respuesta, sin saber que su padre abre sus ojos con mayor volumen por su sorpresa, sin haber tenido en cuenta una pregunta así—. Volver a ser una familia, si la volverás a destrozar —volteando su rostro, da a mostrar su semblante que refleja su hostilidad que se despierta por el rencor que le produce las palabras de su padre, sintiendo la hipocresía en ellas.
–Porque estoy arrepentido, en serio, de todo lo que hice. No me di cuenta de lo afortunado que era contigo y tu madre bastante tarde, es por eso... —exaltando sus palabras con la emoción que demuestra, llevándose por la ansiedad que siente al estar por primera vez hace tantos años con su hija, en frente de ella, hablando con ella y teniendo una oportunidad en su disposición para recuperar el vínculo que tanto anhela.
–¿Por qué hiciste tanto daño cuando era pequeña? Yo, mamá y también Izuku sufrimos...
–¡Izuku es el motivo! —sin pensar en su acción, siendo llevada por susinstintos que no puede controlar al ser una reacción instantánea, Kyotoku baja la presión de sus gestos faciales por la hostilidad para calmar su semblante, dándose cuenta de sus palabras—. No, Kyoka, yo no quería gritarasí...
–¿Izuku? ¿Qué hizo mi hermano para que nos hagas esto? Él nunca hizo nada malo —de misma manera que ella obtuvo su respuesta, Kyoka se levanta de su asiento con cólera en su habla.
–¡Él, no es tu maldito hermano! ¡Eres hija única, y alguien como él, sin ninguna conexión de sangre no puede ser tu hermano! —estando en frente de su hija luego de separarse de su cama, Kyotoku vuelve a reaccionar de manera tosca, pero esta vez al principio intentó evitar darle una repuesta así, intentado desde el momento que su hija defendía a Izuku.
–¿Por qué no lo puede ser?
–Porque las familias son uniones de sangre, ¿cómo puede considerar alguien así, como Izuku sea tu hermano? Tú y Mika están mal, están mal—recalcando dos veces sus últimas palabras, Kyotoku se calma poco a poco, moderando el volumen de su voz pero sin bajar su tosca forma de tratar a su hija, sintiendo la necesidad de volver a aspirar el polvo narcótico que tiene en su poder. Kyoka expresa la duda en su semblantea las palabras de él, al no entender por completo lo que su padre intenta expresar.
–Solo porque Izuku no es mi hermano de sangre, ¿nos hiciste todo eso? —consternada por la deducción que hace al escuchar la respuesta de su padre, Kyoka mantiene su mirada en Kyotoku, quien aparta la mirada a los segundos de la repuesta que le da ella—. ¿Por eso... tunos golpeaba? —esperando una respuesta de su padre, da un paso adelante que provoca un gran ruido en el interior del cuarto. El rostro de Kyoka que se vuelve aún más hostil en su expresar, sorprende a Kyotoku cuando la observa—. ¡¿Por eso...?!
Del exterior, una bocina resuena, llamado la atención de ellos dos. Kyotoku sintiendo gran intriga del porqué de aquel ruido tan intenso, se acerca a la ventana y así conseguir tener una idea de la situación. Abriendo sus párpados más de lo usual, siendo de manera sincrónica que sus labios, queda en silencio. Kyoka mirando mientras siente incertidumbre del motivo que hace mantenerse estático a Kyotoku, ella se acerca al lugar.
–¡No te quedes observando la ventana y me ignores! —al estar cada vez más cerca, vuelve a abrir sus labios con brusquedad para gritarle nuevamentea su padre, pero las luces azules y rojas que llaman su atención a través de la ventana la callan al llamar su atención—. ¿Policías?
La misma incertidumbre que tiene Kyotoku como Kyoka se reflejan en sus rostrosal estar las patrullas delante del edificio que están los dos.
— —
–Esta es la dirección del hogar de Kyotoku. Y reconozco el vehículo del hombre que buscamos ya lo encontramos —estando parado en frente del edificio que Kyotoku lo llama su hogar, están en compañía de los demás policías, teniendo al lado suyo a su aprendiz, estando el antes nombrado asustado del sitio—. Vaya un escuadrón a investigar, pero no hagan nada precipitado, este sitio si comienza un disparo de arma, llamaran la atención de las pandillas armadas de este barrio, abstengan el uso de arma de fuego —los policías que llegaron al lugar con tres patrullas distintas, siendo un grupo mixto de seis policías dan una aprobación para luego entra al sitio. El teniente y mentor del novato bajo su manto de mentor, lo acompaña al ver como él se dirige a la quinta patrulla que se incorporó luego de un llamado de refuerzos de él.
—¿Qué hacemos nosotros? —uno de los dos oficiales de refuerzo pregunta al teniente.
–Ustedes cuandoidentifiquen al hombre que buscamos, manténganse como refuerzos y esperen a órdenes, si es necesario, tendrán que entran en acción.
—Entendido teniente —es lo último que dice, para luego ver como su superior da vuelta para retomar camino a la patrulla. Deteniendo su paso a mitad de camino, da vuelta para volver a charlar con sus refuerzos, todo mientras su novato sigue sus paso—. Investiguen el auto de detenido, puede que nos ayude a averiguar si tiene armas o narcóticos.
Nota de autor: el relleno acaba aquí, no quise que todo sea tan largo, pero así fue para que no se vea tan forzado y de el disgusto a muchos, así que hice la presencia de otros extras y de sus acciones para que no se vea algo sin sentido.
La situación subió rápidamente al localizar a Kyotoku, y aún más al darle el reconocimiento al teniente. A ese punto, una negociación da comienzo con el teniente, pero la tardanza fue extensa, y el escuadrón solicitaba cada vez más el uso de fuerza para detener a Kyotoku, teniendo ahora un motivo para hacerlo. Encontrando casi cuatro kilos de droga en el interior de vehículo, un motivo de arresto es disponible, si es que las sospechas de otros delitos que el teniente tiene en mente no extiende su posible condena.
–¿Ya tienes los datos que necesito? —el teniente charla a través de la radio que tiene en su chaqueta, estando girando a pasos lentos mientras piensa en como solucionar la situación, sin romper su no uso de rama y poner en riesgo a sus oficiales, al no tener en claro si Kyotoku porta una.
–Los datos de la familia del buscado ya la debe tener entu dispositivo—la voz de una mujer se escucha de su radio, con la distinción que otorga el uso de aquel aparato.
–Gracias.
–¿Puedo preguntarle para que la usaras? No creo que los antecedentes de Kyotoku y su familia sirvan, no hay denuncia de uso de arma de fuego, pero ahora puede quetenga una —la mujer cuestiona la necesidad de los datos familiares, siendo el tono un poco burlón de ella notorio.
–No.
Cortando la línea, el teniente lleva a cabo su plan. Al llamar al número fijo de hogar, charla con Mika para notificar todo el asunto, pidiendo su presencia ver si ella puede otorgarle posibles datos para poder ganar la negociación, y también para que ella misma pueda representarse e intentar calmar la situación. El teniente haciendo oídos sordos por las advertencias de sus oficiales que lo acompaña del riesgo de usos de civiles, el teniente no se retracta.
Al llamar a Mika, ella llegaba con su hermana con bolsas de plástico, siendo uno de sus contenidos un regalo para Kyoka. Luego de la llamada, Mika contacta con su hijo, diciéndole la dirección que el teniente le dio. Pidiendo la ayuda de un vecino, logran llegar al lugar, pero siendo obvia la falta de Izuku, pero sin esperar la reunión de otras personas que reclamabana los policías por su presencia, y otros por curiosidad observabandesde lejos.
La charla no funciono, sin importar la intromisión de Mika y Akira, que hablaban con Kyotoku como con Kyoka, el hombre nervioso confeso falsamente la presencia de arma de fuego en su poder. Luego que lo arrestaran a los minutos, lo arrestan, pidiendo el perdón por última vez a su hija, por meterlade la situación tan peligrosa a ella.
Al bajar, Izuku estaba en la tribuna, intentado zafarse de los policías de refuerzos, mientras que Mika y Akira están a los centímetros del peli verde. Akira consuela a su hermana en brazos, mientras observa con gran enojo a él.
–¡Maldito hijo de puta, te mataré! ¡¿Por qué creíste que Kyoka quería estar contigo de esa manera?! —los gritos de Izuku son lo único que entiende entre los demás murmullos y gritos de demás personas entrometidas, aunque no todos estánpara ver lo que sucede, algunos están echando a la policía.
–¡Hija! —Mika al observa a Kyoka llevado por la policía afuera del edificio, la mujer de lentes se separa de los brazos de su hermana, usando fuerza para salir de las demás personas. Abrazando a la joven chica, estando un poco desorientada de la situación al haber sentido tanto temor, sintiendo que en algún momento la policía usaría las pistolas y podrían herirla con ello, siente más tranquilidad en los brazos de su madre.
Izuku y Akira se unen al abrazo, estando más tranquilos después de ver como ella esta sin ninguna herida. Entre todo el afecto, Kyoka le da una mirada a su padre estando en la patrulla, observando a todos ellos con sus cejas un poco fruncidas a Izuku mientras sus ojos se cristalizan, y las lágrimas bajan.
El vehículo da marcha cuando Kyotokubaja su mirada, al ver los ojos de su hija que solo refleja el enojo de sus acciones, pero también, la incertidumbre delas confesiones que le dijo en el interior de edificio, teniendo gran confusión del odio a su hermano. Kyoka cierra sus ojos, estando mas relajada bajo los brazos de su familia.
Pido disculpas por los errores ortográficos o palabras que están cambiada por el auto corrector. Cuando llegó a un límite de palabras (cerca del 5k) me anda mal al escribir y surgen problemas junto a una severa lentitud.
Dejando atrás la explicación, hasta aquí el arco de Kyotoku y su labor de antagonista, junto a la poca revelación del pasado de Kyoka eIzuku al compartir su niñez juntos. Ahora el pasado de Izuku, Inko y Toshinori dará comienzo al siguiente arco.
Pero el lunes que viene no habrá actualización por temas personales, pero posiblemente el lunes 19 habrá dos capítulos consecutivos, posiblemente.
