Adrien despertó sintiendo mariposas en el estómago y con el corazón ligero. Sabía el significado tras eso, pero no quería enfocarse en ello. La sensación en su estómago era porque estaba nervioso, iba a traicionar a su amigo - otra vez - y a pesar de que su conciencia le decía que no, él se justificaba pensando que su sacrificio al final de todo, lo valía. Solo por hoy, Marinette iba a ser suya; lo cual explicaba la forma en la que su corazón se sentía. Hoy no quería pensar en Luka.

Hoy, solo por hoy, quería ser egoísta.

Adrien salió temprano y desayunó en un café cerca de donde vivía, esperando a que llegara la hora de la cita. Sabía que ya había tomado una decisión, pero seguía temiendo que al ver el rostro de Luka, fuera a claudicar. Es por eso que se aseguró que su amigo aún durmiera cuando se fue.

Le dijo a Marinette que fuera al metro al mediodía, pero sin saberlo, ella ya llevaba esperando desde las 10:30 am.

'Aún faltaba mucho para que Marinette llegara', fue lo que pensó.

Pero para su sorpresa, parece que el tiempo pasó volando, y su corazón dio un brinco cuando vio a Marinette bajando las escaleras y mirando alrededor.

Se irguió y caminó hacia Marinette, sin dejar de mirarla. Ella lucía hermosa con el maquillaje ligero. Bueno, claro, ese short negro que tenía una falda tableada de color gris en la parte trasera y parte de la delantera dejando solo al descubierto uno de sus muslos, el conjunto de cadenas en el cinturón y el croptop negro hacían voltear a cualquiera -y Adrien temió no poder dejar de mirarla todo el día, aunque claro, hoy era libre para mirar a Marinette todo lo que quisiera.

-Hola... -Adrien dijo con un tono ligeramente agudo cuando estuvo cerca de ella, quien giró y lo miró directamente a los ojos.

-¿Ya estabas aquí?

Adrien no pudo evitar reír ante su gesto.

-Sí, ¿la cita no era a las 12?

-Sí, pero aún son las 11. -Marinette respondió con una sonrisa y Adrien tuvo que ver su reloj, siendo ahora él el sorprendido.

-¿Por qué llegaste tan temprano?

-¿Por qué llegaste tú aún más temprano?

-Yo pregunté primero. -Adrien sentenció con tono travieso.

-Bueno... lo hice porque no quería llegar tarde. -Marinette aclaró su garganta y evitó ver la mirada incrédula que Adrien estaba dándole. -Y tal vez, porque no podía esperar a verte. - Musitó en tono bajo.

-Pues parece que los dos pensamos lo mismo. -Adrien sonrió, tocando la mejilla de Marinette para que lo mirara. Estaban tan cerca que Adrien podía besarla si quería; tal como las parejas normales, pero... ellos no lo eran, en muchos sentidos. Es por eso que Adrien aclaró su garganta y miró a otro lado para romper el tenso ambiente entre ellos.

-¿Nos vamos entonces?

Marinette asintió.

-¿A dónde iremos?

-Ya verás...

-De acuerdo, confiaré en ti. -Rió.

-¿Disneyland? ¿Aquí es donde pasaremos nuestra cita? ¿Es en serio? -Marinette preguntó en cuanto llegaron a su destino.

-¿Por qué? ¿No te gusta? -preguntó confundido. Había pensado que a Marinette le encantaría.

-¡Es un parque de diversiones! -Marinette exclamó antes de reír.

-Ya lo sé. -Adrien musitó sin esconder la decepción en su voz cuando Marinette siguió riendo.

-¿Aquí es donde traes a tus novias? ¿Cuándo fue la última vez que saliste con alguien? ¿En secundaria? ¿Vamos a usar remeras de pareja también?

-No tenemos que hacer esto si no quieres. -Adrien dijo enojado y girando para irse, pero Marinette sostuvo su mano.

-Lo siento. No fue mi intención.

-¿Qué no fue tu intención? Obviamente no te gusta este lugar. Sé que es infantil pero pensé que podríamos divertirnos aquí.

-Lo sé... y de verdad me gusta.

-No es cierto.

De súbito, Marinette se inclinó y besó su mejilla, dejando en shock a Adrien.

Adrien parpadeó, desconcertado, y vio el ligero sonrojo en las mejillas de Marinette.

-Me encantan los parques de diversiones. Es solo que esto fue inesperado... ¿me perdonas?

Adrien sintió que su corazón flotaba, como si de verdad estuviera en secundaria. Puede que Marinette y él hayan hecho más que solo un beso en la mejilla, pero esta vez de alguna forma se sentía mucho más cálido. Esta vez sus sentimientos no estaban ensombrecidos por el alcohol, la necesidad o la lujuria; estaban enamorados.

Ante esta realización, Adrien sintió como si fuera golpeado con fuerza.

-¿Estás enojado conmigo gatito? -Marinette preguntó poniendo sus mejores ojos de cachorro.

-No princesa. -sonrió. -¡Entremos! -Adrien dijo llevando a Marinette consigo.

Marinette no recordaba haberse divertido tanto en mucho tiempo. Nunca había visto el lado despreocupado e infantil de Adrien antes, y ahora que lo veía así de emocionado hablando de cosas que quería hacer, Marinette no pudo evitar sonreír. Ella no era tan diferente de Adrien; Marinette lo llevaba a donde veía algo interesante - cosa que era casi todo el parque - burlándose de Adrien cada vez que parecía dudar al ir a algún lado.

De almuerzo, solo comieron hot dogs, razón por la cual Adrien se burló al mancharse los labios con la crema.

De cena, Adrien ofreció llevarla a un restaurante algo caro, pero Marinette lo rechazó diciéndole que quería cocinar para él. Había planeado esto desde la noche anterior, incluso había hecho las compras.

Tan pronto como llegaron a su departamento, Marinette empezó a cocinar sin evitar sentirse nerviosa por toda la ola de hormonas recorriéndola.

Adrien ofreció ayudarle pero no parecía tener idea de lo que hacía, así que Marinette le pidió que solo cortara los vegetales para la ensalada.

-Mmm... eres buena en esto. Deberías ser profesional. -Adrien dijo después de dar la primera mordida.

-Bueno, algún día quiero abrir mi propia cadenas de restaurantes. -Sonrió.

-Ya veo... ¿entonces tal vez algún día te ayudaré? Es decir, los chicos y yo. -Adrien también sonrió pero dicha sonrisa lentamente se fue, quizá al darse cuenta de lo que había dicho. Pero... ¿para entonces seguirían estando cerca? ¿Marinette aún estaría con Luka?

Marinette sintió curiosidad por lo que Adrien pensaba sobre su futuro pero no preguntó, no quiso arruinar el ambiente.

Tenían solo un día, nada más.

Mañana volverían a ser quienes eran.

-¿Y quieres postre? -Marinette preguntó esperando evitar un cambio en el ambiente. Giró hacia el postre antes de recibir respuesta, pero dio un pequeño brinco cuando de súbito sintió un beso en su nuca.

-¿Adrien?

Adrien siguió besándola, inhalando su esencia mientras se movían de un lado a otro. Marinette mordió su labio, queriendo detener a Adrien pero al mismo tiempo queriendo que siguiera.

-¿Adrien? -volvió a preguntar, su voz salió más rasposa esta vez.

Esto hizo que Adrien la girara, fijándola contra el counter más cercano. Estaba respirando pesadamente - tal como Marinette - y sus ojos estaban llenos de lujuria.

Adrien solo la miró a los ojos un momento, como si probara el nivel de paciencia de Marinette; y en respuesta, ella sujetó su cuello para acercarlo a sí misma; uniendo sus labios de forma necesitada y apasionada.

Marinette había esperado que este momento llegara desde el inicio del día, y dudaba que Adrien accediera a esto pero para su sorpresa, parecía que los planes de Adrien no solo incluían la salida al parque y a cenar.

Adrien mordió su labio inferior y usó su lengua para tratar de probar la boca de Marinette lo más íntimo posible. La cabeza de Marinette se nubló mientras se entregaba al beso, olvidando todo menos el hecho de que estaba aquí con Adrien.

Sin dudas ni barreras.

Adrien separó sus labios por un breve momento y Marinette por fin pudo oler algo dulce que no era Adrien - más bien provenía de la cocina.

-¡El postre!

Esto detuvo a Adrien de volver a reclamar sus labios.

-¿Qué?

-¡Apaga la cocina antes de quemar todo! -Marinette le dijo porque honestamente ella no podía moverse sin que Adrien la apretara más contra el counter - no era que se quejara, claro.

-Ah, sí...

Adrien estiró la mano hacia la cocina y apagó el fuego mirándola con timidez.

-Entonces comemos le postre o... -Marinette empezó a decir pero Adrien no la dejó seguir.

-¿No crees que ya dejamos pasar mucho tiempo? -preguntó con tono ronco, haciendo que un escalofrío recorriera a Marinette, quien no le respondió al sentir que Adrien se acercaba más a ella, tanto que su respiración acariciaba su rostro. Se inclinó como si fuera a besarla en los labios, la mejilla o el cuello; pero sus labios nunca tocaron la piel de Marinette, quien cerró los ojos mientras sus latidos aumentaban esperando el siguiente movimiento del rubio, pero solo sintiendo su cálido aliento con cada respirar.

-Te deseo. -Adrien susurró de súbito en su oreja, dejando que otro escalofrío recorriera su cuerpo.

Marinette ladeó la cabeza hacia la voz y el cabello de Adrien acarició su mejilla.

-Yo también te deseo.

Se sentía tan incómoda así, aun cuando quería hacer más que solo quedarse así toda la noche. De cualquier forma, las siguientes palabras de Adrien hicieron que sus ojos se abrieran desconcertados y su corazón latiera como loco.

-Te amo...

Adrien nunca se lo había dicho directamente, y Marinette nunca pensó que lo haría. Lo miró sorprendida y quiso responderle pero Adrien la calló.

-No lo digas. Si lo haces, no podré seguir con esto... no podré regresar. Puede que termine lastimando a muchas personas que no quiero lastimar, y entonces no podré perdonarme a mí mismo. Y tú, Marinette, no puedes ser feliz con alguien así.

Marinette movió la cabeza y quiso discutir pero Adrien no se lo permitió.

-Solo por hoy, deja que te demuestre lo mucho que te amo. -Siguió con una gentil sonrisa, acariciando el rostro de Marinette. -Sé que lastimé tu corazón, y eso es de lo único de lo que me arrepiento. Espero que algún día puedes perdonarme.

Marinette negó.

¿Por qué Adrien tenía que hablar así?

Y antes de que pudiera decir algo, Adrien la besó, tomando su mano mientras lentamente empezaba a salir de la cocina.

Cuando llegaron a la habitación, Adrien la desvistió lentamente, e hizo que se recostara en la cama. Cuando reptó sobre ella, Marinette también quiso quitarle la ropa, pero Adrien no lo permitió. Tomó sus manos y volvió a recostarla.

Marinette no tuvo oportunidad de objetar ya que Adrien volvió a besarla. Ella gimió cuando Adrien succionó su labio inferior. Aun así no pensó que fuera justo no poder sentir la piel de Adrien contra la suya. Hizo el intento de quitarle la remera pero Adrien volvió a sostenerla, besando la curva de su cuello.

Los besos no parecían tener fin, viajaban por su cuerpo, de un hombro a otro, de sus pechos a su vientre, y de ahí a...

-Adrien... ven aquí. -Marinette musitó, queriendo la atención de Adrien sobre sus labios y queriendo poder tocarlo otra vez. De cualquier forma, Adrien no cedió. Y Marinette fue recostada otra vez; sus piernas fueron separadas.

Marinette se sentía expuesta, y trató de moverse pero Adrien la sujetó empezando a presionar besos en la cara interna de sus muslos. Ella se sintió agradecida de estar usando sus bragas, pero pronto eso también fue retirado.

Marinette estaba respirando pesadamente, preguntándose qué haría luego Adrien, pero no estaba segura de sí podría soportarlo. Supuso que algo de alcohol podría ayudar. Adrien se irguió y Marinette tomó esta oportunidad para cerrar las piernas y volver a recostarse. Definitivamente no era inexperimentada cuando se refería al sexo, tampoco era su primera vez con Adrien; pero la mirada en los ojos de Adrien estaba haciéndole sentir extremadamente tímida y consciente de su cuerpo.

Adrien no se tomó mucho tiempo y rápidamente encontró los preservativos en el cajón de la mesa de noche, y cuando volvió a mirarla, sonrió haciéndole sonrojar.

-¿Estás siendo tímida ahora? -Adrien preguntó con tono ronco antes de presionar ligeros besos en sus labios.

-No... -Marinette susurró, pero no creía que Adrien le creyera.

Adrien se arrodilló en la cama, alzando los muslos de Marinette, separando sus piernas. Cuando la miró con intensidad, Marinette miró a otro lado, pero antes de entender lo que pasaba, los labios de Adrien estuvieron en su sexo, presionando ligeros besos por el contorno.

Marinette jadeó audiblemente y se movió, pero Adrien sujetó sus caderas al tomar el rosado botón en su boca.

-No tienes que-ahh... hacerlo... -trató de decirle a Adrien pero el rubio apretó sus caderas y descendió más.

-No, yo... quiero hacer esto. Sé que quieres que lo haga pero apreciaría que dejaras de moverte. -Adrien dijo y Marinette sintió que su rostro ardía. Marinette estaba sin aliento. Nunca se había sentido así de excitada, y la orden en el tono de Adrien no estaba ayudando para nada.

Marinette se recostó, y alejó su rostro de Adrien, mordiendo su labio cuando sintió al rubio succionar, morder y lamer determinadamente. Marinette estuvo segura que se correría si Adrien seguía por un segundo más, pero Adrien se detuvo. Segundos después, sintió un largo dedo introduciéndose en ella, entrando y saliendo hasta que Adrien decidió un ritmo.

Marinette mordió su labio inferior, pero no fue de mucha ayuda; estaba segura que sus gruñidos y gemidos aún eran muy audibles. Después de insertar un tercer dedo, Adrien volvió a tomarla en su boca, haciéndola gemir al sentirse cerca.

-Ungh... ¡Adrien! -Marinette gimió algunas incoherencias mezcladas con obscenidades antes de liberarse en la boca de Adrien con un último gemido. Cerró los ojos tratando de recuperarse del estallido, jadeando pesadamente. Sintió que la cama se movía y Adrien descendía antes de que unos segundos después, reptara sobre ella otra vez, presionando un beso en su hombro.

-¿Estás bien? -susurró antes de besar bajo su oreja.

-Mmm... -fue lo único que Marinette pudo responder; pero estaba más que bien con eso. Abrió los ojos para ver a Adrien, quien sonrió y descendió para besarla.

Marinette sintió que la mano de Adrien recorría su cuerpo y la parte baja de su espalda. Jadeó cuando el rubio apretó una de sus nalgas, notando recién que Adrien no estaba usando nada.

El rubio empezó a besar su clavícula y antes de que Marinette pudiera decir algo, la dureza de Adrien entró en ella, haciendo que se aferrara con fuerza mientras se adaptaba al tamaño. Adrien no esperó mucho antes de empezar a embestirla, creando un ritmo después de encontrar una posición que hacía que Marinette soltara audibles gemidos. Tener a Adrien dentro de ella se sentía tan perfecto que Marinette no pudo evitar derramar unas cuantas lágrimas; no estaba segura de si era por el placer que sentía o por el dolor de lo que se suponía debía dejar.

A pesar de que todo se sintió como hacer el amor, Marinette no se sorprendió al despertar sola a la mañana siguiente.

Continuará...