#Día 5

No importaba si Marinette encajara o no en su regazo ahora mismo – de hecho, pendía del mismo – sus brazos sostenían firmemente al rubio mientras se inclinaba para besarlo. Adrien siempre la había sentido como su hogar. Era dulce, perezosa y relajada.

Fue un gentil roce del pulgar de Adrien cerca del borde de su remera frotando un suave camino por su espalda lo que hizo que Marinette se presionara un poco más fuerte, ronroneando silenciosamente debido a la pasión que la mano de Adrien le ocasionaba mientras le besaba y mordía juguetonamente el cuello, apretándole las nalgas.

Marinette se alejó unos segundos después, sus labios estaban rojos y brillantes, sus ojos lo miraban entrecerrados señalando sus pezones duros y su caliente –y muy posiblemente húmeda y resbaladiza- entrepierna.

—Responsabilízate. —Dijo y Adrien rió.

Esa profunda risa hizo que las mejillas de Marinette se sonrojaran no porque pensaba que se burlaba de ella – no, Adrien nunca haría eso. Sino porque lo encontraba excitantemente adorable.

Los ojos de Adrien estaban algo rojos debido a la falta de sueño cuando empujó a Marinette a la cama. Ella miró a su pareja sabiendo que Adrien no era de los que despertaba temprano. —No tienes qué... —dijo Marinette porque estaba segura que podría lidiar consigo misma si Adrien tenía mucho sueño.

—Pero quiero hacerlo, —Adrien dijo liberando a Marinette de su chándal. No le tomó mucho tenerla jadeando y montando sus dedos con vehemencia.

Adrien estaba recostado de lado, apoyando la cabeza en una mano para poder ver por encima del hombro de Marinette mientras que la otra mano estaba envolviendo la intimidad de ella, masturbándola. Después de estar juntos por tanto tiempo se hacía fácil llevar al límite a Marinette porque conocía muy bien su cuerpo. Aplicó presión entre los pliegues y deslizó el dedo por la entrada, escuchando el necesitado gemido escapando de la boca de ella. Adrien se inclinó y besó su oreja mientras su mano aumentaba el ritmo. Marinette peleó por girar para poder besar a Adrien pero su este sonrió pagado de sí antes de alejarse.

—Adrien~ —Marinette gimió.

Y es que, si dejaba que Marinette girara en ese estado, Adrien sabía que las cosas no terminarían simplemente masturbándola – no había forma en la que podrían detener sus hormonas.

Marinette no duró mucho en especial por sus ansias y porque Adrien la conocía tan bien que podía llevarla al límite muy rápido. Marinette iba a quejarse sobre lo sucios que estaban y que debían ducharse – debido a lo de ahora y lo que hicieron en la noche – pero una mirada de Adrien le dijo que podían descansar por ahora.

Tenían el resto de la mañana para ducharse y con suerte, podrían continuar lo de ahora. Marinette pensó mientras entrelazaba sus piernas con las de Adrien.

Fin