Edward apretaba su mano debido a la tensión que lo perturbaba. Preocupada bajo su mirada a sus manos entrelazadas y acarició su mano con su pulgar.
Caminaban hacía el club de teatro. Bella siempre lo acompañaba hasta el salón antes de irse a casa pero ese día dudaba si dejarlo ya que estaba demasiado nervioso porque tendría que audicionar obligatoriamente para la obra de teatro, quizás necesitaba un poco de apoyo moral.
- Tranquilo, es sólo una audición y tú quieres ser un árbol. - rió suavemente. - Relájate.
- Todos deben leer el texto de Romeo, no puedo ser malo al propósito sino el maestro de teatro me hará repetir la escena mil veces. Ya me pasó antes.
- ¿Te aprendiste el diálogo? No me dijiste nada, te hubiera ayudado a practicar.
- Yo... - se rascó la nunca nervioso. - No sabía como pedírtelo.
- ¿Qué? - preguntó confundida. - Ayer estuvimos estudiando Literatura, tú me lo pediste.
- Es diferente. ¿Cómo se supone que se practica para esto?
- Debías haber actuado delante mío o al menos repetido mil veces los diálogos. Demonios Masen. - gruñó. - Bueno, al menos dime que leíste el guión.
- Si. - contestó titubeante.
- ¿Qué pasa? - detuvo tu caminata mirándolo seriamente. Un Edward nervioso significaba problemas.
- Hay un beso en la escena. - soltó de golpe.
Bella levantó las cejas sorprendida.
- Hannah debe estar emocionada.
- No lo sé. - suspiró mirándola. - Quizás. ¿No te molestará?
- Es actuación y ustedes son unos profesionales. - se burló secamente.
- No te molesta. - concluyó mirándola preocupado.
- Estas obligado a hacerlo. Además no tengo porque molestarme, no estas siendo infiel o algo así.
- Bueno. - Edward se rascó la nuca. - No quiero tener ningún problema contigo. Antes te has puesto celosa.
Bella levantó las cejas sorprendida.
- No sé de que hablas, Masen.
- Oh vamos. - sonrió un poco divertido. - Sé que Hannah no es tu persona favorita.
- Me gustaría que fuera más respetuosa con los espacios personales. Se supone que eres mi novio, aunque parezca increíble de creer, ella no debería estar siempre tratando de tener contacto físico contigo. Esos abrazos y palmaditas coquetas en tu brazo cada vez que se saludan, me parecen una falta de respeto.
- No dejaré que siga haciéndolo. - le prometió su novio con una dulce sonrisa. - Sólo tú puedes darme abrazos y palmaditas coquetas en el brazo.
- Bueno veremos si la idea le agrada.
- Le agradará. - rió el muchacho acercándose peligrosamente a su boca. - Podemos empezar demostrándole que estamos juntos y no sólo somos un par de locos que caminan a todos lados de la mano.
- ¿Qué haríamos para demostrarlo? - preguntó con la mirada fija en sus labios.
Edward sonrió de lado y se acercó a su boca.
La besó lentamente y con seguridad. Tomando el contorno de su cuerpo para apegarla a él. Las hormonas de Bella empezaron a alterarse como locas al sentir el perfil de su cuerpo y antes de lo esperado se encontró exigiéndole un ritmo más acelerado a su beso. Edward respondió de inmediato y la empujó suavemente hasta apoyarla en los casilleros. Su mano acarició su mejilla mientras la otra tiraba de ella contra su cuerpo.
Un carraspeo provocó que se separaran.
- Masen, esta permitido tener compañía el día de la audición pero no este tipo de demostraciones de afecto. - Lo reprendió su maestro de teatro.
- Lo lamento, señor. - se disculpó mientras Bella bajaba la miraba avergonzada.
- Entren, que ya todos están en sus lugares.
Edward asintió tirando de Bella.
- ¿Qué? - preguntó confundida.
- Quédate. - le pidió. - Podemos ir por un helado o pastel cuanto termine.
- Pero yo...
- Luego iremos a estudiar. - le prometió con una sonrisa. - Justo ahora no quiero tenerte lejos.
Bella quiso resistirse pero terminó asintiendo.
En el salón de teatro se había montado un pequeño escenario y Hannah ya estaba en medio de este vistiendo un hermoso vestido de época.
- Muy bien Julieta, hoy escogeremos a tu Romeo. - indicó el maestro emocionado.
Matthew levantó una ceja al verla entrar al salón y sonrió socarrón cuando notó sus manos unidas.
-No dejes que ese idiota te hable. Empújalo si es necesario pero no dejes que se acerque a ti. - Edward le pidió tenso como siempre se ponía cuando sus compañeros de americano estaban cerca.
Ella asintió preocupada por su integridad.
Buscó un sitio cerca al maestro y se sentó mientras Edward se quitaba la chaqueta del equipo para ponerse la capa de príncipe que todos los chicos debían colocarse. Bella quiso fotografiarlo, se veía guapísimo. Los otros chicos palidecían junto a él. Hannah por otro lado también lucía bellísima, no era ningún secreto que más de un chico se había metido al club por ella pero habían huido luego de ver el trabajo duro que el maestro los hacía hacer.
- Empieza Trevor. - anunció el maestro. - Siguen; Jones, Donovan, Lewis y Masen, que estuvo practicando antes de venir. Estaré atento a tus diálogos. - su amenaza puso pálido al muchacho. - Bueno Hannah, es hora de besar sapos.
La muchacha se sonrojó terriblemente pero entró en personaje a penas el maestro dio la señal.
Bella no pudo evitar notar lo divertido que era el club de teatro, muy pronto todo se lleno de risa con los errores que cometían los aspirantes a Romeo. Incluso Matt y Edward rieron un par de veces ruidosamente con las ocurrencias de Fred Jones que no podía dejar de improvisar su guion cuando olvidaba que seguía.
Cuando llegó el turno de Matt, el ambiente cambió. Su porte y apariencia daban la impresión de estar frente a un príncipe molesto y demandante. Sus diálogos tuvieron algunas imperfecciones pero nada difícil de ocultar improvisando. Al besarla fue fogoso e incómodo, al final Hannah retrocedió un par de pasos alejándose de él.
- Gracias Matt, puedes sentarte. Sigue Lewis. - carraspeó incómodo el maestro.
Matt camino directamente hacia Bella pero terminó sentándose detrás de ella y no junto a ella. Edward a unos tres metros de distancia miraba todo tenso.
Lewis empezó su actuación siendo bastante torpe lo que provocó risas, por un rato olvidó quién estaba detrás de ella. Hasta que fue Edward el que tuvo que actuar.
- Masen siempre quiso tener a Hannah en su cama. - le contó la voz escalofriante de Matt justo cuando Edward empezó su escena. - Pero Tanya le hacía buenas mamadas así que no se acercó a Hannah, ella es para algo serio. Ya sabes presentarla a tu familia y esas mierdas, Tanya era más divertida, más fácil. Pero comer siempre lo mismo aburre, ¿no crees?
Bella no contestó. Siguió mirando a su novio decir su guion tenso y dándole una que otra mirada cada cierto tiempo.
- ... y un coño tan abierto y usado aburre más rápido. - siguió Matt. - ¿Por qué no tener un coño virgen? Uno difícil de obtener. Es más emocionante ser un cazador. - Matt rió en su oído. - Me pregunto quien puede ser un reto en esta escuela...
Hannah Spencer. Ella era un reto. Pensó Bella con un nudo en el pecho.
Fue ahí cuando Edward se acercó algo dudoso y besó a su compañera de audición.
Bella recordó la conversación previa con Edward sobre ese beso. Ella estaba segura que no le afectaría pero eso fue antes de plantearse verlo. Hannah movía delicadamente sus labios contra los de Edward, un beso delicado y dulce. Por un segundo la envidio, era su primer beso con Edward y era premiada con dulzura. Bella recordaba su primer beso con él, que había sido su primer beso en toda la vida, fue fogoso y agresivo. No fue romántico ni suave, ese beso estaba cargado de burla de parte de él e ira de parte de ella por sentirse atraída por un patan como él. Él no había tenido ningún miramiento antes, ahora parecía incluso caballeroso al tratar a Hannah.
Acarició su vientre al sentir una fuerte patada que alejó esos pensamientos de su cabeza.
Los adolescentes en el escenario se separaron luego del beso provocando un corto aplauso de parte del maestro de teatro.
- Bien hecho, Masen. Sin embargo, estuviste tenso. - criticó el maestro. - Cuando estrenemos la obra no puedes ponerte así frente al público.
- ¿Eso quiere decir que tiene el papel? - preguntó Hannah evidentemente emocionada.
Edward palideció.
- Creo que tenemos a tu Romeo. - concluyó el maestro.
Hannah dio un pequeño saltito antes de abrazarlo. Bella se tensó.
- Pero no me sabía el guion. Yo fallé más de una vez.
- Ninguno sabía el guion y lo que yo busco es una pareja que transmita. Ustedes transmiten.
Bella suspiró mirándolos y le dió la razón al profesor. Realmente eran una linda pareja.
Edward se alejó del cuerpo de Hannah que seguía abrazándolo y miró a Bella incómodo. Ella sólo le pudo dedicar una sonrisa tensa. No se sentía nada contenta sabiendo que Hannah estaría aún más tiempo encima de Edward y con las palabras de Matt la incertidumbre la lleno de inseguridad.
- Somos un grupo pequeño así que no necesito mucho tiempo para repartir los papeles. - indicó el maestro. - Por ahora, Julieta y las chicas ya tienen asignados sus papeles. Mañana indicaré que papeles son para el resto. Todos hicieron un gran trabajo. Los felicito.
Con eso el maestro dio finalizada la clase.
Matt se levantó no sin antes susurrarle.
- Piénsalo, Swan.
Edward se acercó de inmediato luego de quitarse la capa. Ignoró a sus compañeros de teatro que trataron de acercarse a felicitarlo.
- ¿Estas bien?
Su pregunta ansiosa la asustó.
- Si. - le aseguró levantándose de su asiento. - ¿Ya acabó la clase?
- ¿Qué te dijo Donovan?
Bella levantó la mirada sorprendida.
- Que estuviste interesado en Hannah. - le confesó un poco incómoda. - Eso ya lo sabía, todos están interesados en ella.
- ¿No dijo nada más? Ese maldito...
- Hey. - llamó su atención. - Basta. No dejaré que vayas detrás de él.
- No dejes que vuelva a hablarte. Es un mentiroso y es capaz de...
- Edward estas muy nervioso. - Lo detuvo.
- Perdón. - suspiró mirándola buscando tranquilizarse. - ¿Vamos a comer? Quizás podemos ir hasta...
- Edward. - Fred Jones tocó su hombro. - Hombre, vamos a comer con el club. Es la tradición.
- No puedo, lo siento. - Lo rechazó cortante.
- Hey... siempre estas ocupado y hoy es viernes. No puedes negarte. - insistió ignorando el humor del cobrizo. - Swan podría acompañarnos. Es una tradición, debemos cumplirla.
- Me lleg...
- Iremos. - suspiró Bella impidiendo que su novio explote. - ¿Dónde iran?
- Hay un restaurante en la Push que tiene una pizza exquisita. - le indicó con una sonrisa. - Todos los viernes vamos.
- Bien, iremos. - suspiró sintiendo la mirada tensa de Edward que en ningún momento había volteado a ver a Jones.
- Genial. Les diré a los chicos. Será tu bautizo, Masen.
- Genial. - gruñó Edward mientras su compañero se iba.
- No seas mal educado. - criticó Bella mirándolo. - Están tratando de integrarte.
- No me interesa integrarme, no quiero salir con ellos. - admitió molesto. - No estoy en este club para hacer amigos.
Bella les dio una mirada y sintió envidia, eran un grupo de amigos que se divertían.
- Deberías agradecer la oportunidad que tienes de poder hacer amigos, ellos parecen divertidos y geniales. Podrías estar trabajando y no yendo a comer pizza.
- Prefiero trabajar. - gruñó molesto.
Bella puso los ojos en blanco por su inmadurez.
- ¿Servir mesas es divertido?
- A veces. - respondió terco, cruzándose de brazos.
- Bueno ahora no creo que no sea tan divertido sin Tracie. - atacó. - Con ella todo era divertido, hasta servir mesas.
Suspiró recordando a la muchacha que estaba más que interesada en su novio.
Edward relajó su postura molesta al escucharla.
- Tracie no tiene nada que ver...
- Bien, Masen. Sino quieres ir lo entiendo. Tú siempre has tenido filtros para tus amistades, imagino que ellos no son suficientemente buenos.
- Bella... - se quejó acercándose. - Yo no quiero salir con ellos porque...
- ¿Vamos chicos? - Los llamó Jones mientras se acercaba a la puerta de salida.
Bella no contestó nada, sólo tomó su mochila del suelo.
- Amor. - susurró Edward. - Iremos pero quiero que sepas que yo quería estar a solas contigo, tener una cita.
Bella se crispó por sus palabras pero no contestó.
- Si, iremos en nuestra camioneta. - le contestó Edward a Fred Jones mientras tomaba la mano de su novia.
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Actualización! Espero que les alegre el día! Díganme que les pareció.
