Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, de nuevo es viernes de actualización, así que aquí estoy, bastante temprano en comparación con otras veces, con un nuevo capítulo, la verdad, he estado pensando mucho en la posibilidad de eliminar esta historia 😔 no sé que tan compleja y tediosa se les esté haciendo, y como es ambientada en otra historia que no ha sido publicada todavía, y por lo mismo, no hay mucho contexto y no puedo manejarlo por razones lógicas, creo que eso mismo hace que no se vean las cosas claras en esta trama, no me gusta abandonar proyectos, sin importar si tienen o no alcance, me gusta escribir y por eso lo hago, pero... incluso a mí, me yo he llegado al punto en que no sé qué dirección tomar con esta trama sin que afecte por completo la otra, así que bueno, por el momento, les dejo este capítulo, y les aviso, por si en algún momento, ya no encuentran la historia, gracias por comprender.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en decirme, y yo con gusto lo corregiré 💖
El sonido incesante de las manecillas del reloj, extrañamente la tenían harta, hacía días que no podía dormir, desde aquel recuerdo, donde suponía que estaba con su novio, y terminó siendo otra cosa asquerosa y horrible, tenía miedo, sumando que en cuanto cerraba los ojos, era como si pudiese ver a alguien de pie junto a ella, observándola mientras dormía o intentaba hacerlo.
Quizás esa era la razón por la cual había cambiado su cama de lugar, pegándola a la barda y acostándose dando la espalda a la pared, para sentirse un poco segura, pero aquello no funcionaba, nunca había sido de persona a que acosaran de ese modo, como en las películas de terror, siempre había pensado que aquello era una exageración, pues ahora estaba bastante segura de que no era así; recordaba las palabras de Scorpius a cada momento "Si los ves, te ven". No sabía cómo funcionaba aquello, pero sin duda era así.
El primer sábado de un nuevo mes llegó con ella sin poder dormir, así que sin ocupaciones de la escuela, fue hasta el apartamento de su novio, se recostó contra él, y cerró los ojos dispuesta a descansar, tenía a alguien que siempre la protegería pero…
¿Y qué si él no podía ver aquello tampoco?
Todo el entusiasmo que juntó a lo largo de los días se esfumaron, así que se levantó, con el cabello alborotado y unas enormes bolsas moradas debajo de los ojos, estaba más irritable que nunca, y cuando quiso jugar con ella un poco para animarla, simplemente explotó.
Ni los besos, ni las caricias parecían funcionar en ella, quería evaporarse, morir y así poder dormir un poco más.
Avanzó hasta su ropa y se vistió, salió del apartamento de Teddy sin dirigirle una palabra más, ni darle una explicación sobre su actitud extraña.
Todo el camino hasta su casa fue monótono, como si estuviese dentro de un sueño, ojalá estuviese dormida, pensó, pero no era así, subió las escaleras y observó el calendario pegado en la pared, habían pasado casi seis meses desde la última vez que había visto a Scorpius Malfoy y no había vuelto a buscarla, o quizás se había quedado en el lugar al que fue, no sabía, pero aquello le inquietó.
¿En qué momento había pasado tanto tiempo? ¿Cómo es que no se había dado cuenta de aquello? Ni siquiera recordaba haber pasado mucho tiempo con sus padres, o sus hermanos ¿aquello era normal o se estaba volviendo completamente loca?
Al final de sus cavilaciones, decidió rendirse, cerró los ojos y en un instante, toda su realidad se esfumó, todo se volvió obscuro y sintió como si fuese engullida por la oscuridad.
Pero necesitaba dormir, o realmente se volvería más loca de lo que ya estaba en ese momento.
Un destello de luz la dejó ciega, un rostro apareció frente al de ella, sus ojos grises estaban completamente tranquilos, pero no eran los de Scorpius, eran los de alguien más, si no se equivocaba, eran los de Draco Malfoy, pero, ella jamás lo había conocido.
—Siempre eres un dolor de trasero ¿lo sabes?
—Yo… lo siento, no era mi intención.
—De acuerdo, no me expliqué, tu sola existencia es un dolor en el trasero ¿por qué siempre lo haces?
Lily sintió una sonrisa formarse en sus labios. —Sé lo que quieres, pero no será así, jamás ¿sabes por qué? -Sonrió más ante su seriedad –porque él es mío, no importa cuanto lo intentes, él siempre va a ser mío.
—Vamos, Meredith ¿o debería llamarte Shoshanná? –La cuestionó –he sido bastante benevolente con él y contigo, pero no me hagas cobrar la promesa que me hizo, porque sabes qué pasará.
—Ese hermoso jardín que dicen que tienes –sonrió –no tiene que ser ni muy malo ni muy entretenido ¿hace cuantos siglos que estás aquí? –Negó –tienes tus motivos para haber acudido a nosotros, y créeme que algún día lo descubriré.
El hombre frente a ella sonrió, pero aquello hizo que sus entrañas pesaran más que nunca, con un miedo que aquella mujer logró ocultar a la perfección, o al menos Lily pensó eso.
—Sin duda alguna, la estupidez humana no tiene límites, eres prueba de ello, pero llegará una vida en que lo liberes, y me quedaré con él por la eternidad.
—Eso jamás pasará –negó ella –Scorpius jamás va a ser tuyo ¿es acaso que ya no recuerdas como ocurrieron los hechos? ¿Tan viejo y senil te encuentras ya? –Se burló.
—Soy un demonio de palabra, y por lo tanto, respetaré su trato, pero tú respetarás el nuestro ¿te queda claro?
—En ninguna de mis vidas, vas a quedarte con él ¿comprendes? Scorpius es mío, y eso, querido, es más tormentoso que cualquier celda en que puedas meterlo en el infierno, déjame a mí, torturarlo por ti una eternidad en la tierra.
—No puedo confiar en una humana –informó.
—Hacer un trato contigo es romper el ciclo que tengo con mi alma gemela, y es lo que quieres, pero haré esto, renunciaré a mis recuerdos, en cada vida, y cuando vuelvan a mí, deja que sea él quien me mate.
—Él no ha sido capaz de mantenerse lejos de ti ¿quién te dice que hará algo así aunque lo ordene?
—Eres un demonio, dentro de la jerarquía más alta ¿no puedes controlar a un simple Kredator?
—Bien, pero tendré el placer de al menos, honrar esto por primera vez.
Lily sintió algo caliente en el estómago, bajó la mirada porque Meredith lo hizo, una daga estaba incrustada, sintió como retorcía el arma en ella, la extrajo y volvió a atacarla, esta vez, en el corazón, su mirada gris y su sonrisa eran tranquilas, como si no estuviese asesinando a una mujer.
—Te diría que no lo olvides, pero a partir de ahora, Scorpius será para ti, un extraño más en cada vida, y cuando recuerdes este momento, él tendrá que asesinarte, sin cuestionar mis órdenes.
Lily se incorporó agitada, sin comprender aquel recuerdo, pero con un espantoso dolor en el estómago, pero presa de la decepción, ella no era una buena persona, o alma, o lo que fuera, había estado en contacto con un demonio, hablando sobre torturar a Scorpius en cada vida, y quejándose de él por su naturaleza.
Observó a su alrededor, todo estaba tranquilo y los rayos del sol, apenas comenzaban a salir, así que se puso de pie, avanzó hasta la ducha y tomó una, necesitaba despejar toda la información que había obtenido en aquel recuerdo, porque no podía ser otra cosa.
Se tensó al recordar las últimas palabras del gemelo idéntico de Draco Malfoy, cuando ella recordara eso, Scorpius tendría que matarla, entonces un escalofrío la recorrió, significaba que el rubio podría estar en su habitación en ese momento, esperando por ella para poder matarla.
Aquello la hizo reír, muy en el fondo, sabía que él no sería capaz de matarla, podía apostarlo casi, pero tan solo recordar que la había aventado por aquel risco, y las palabras de aquel hombre en que la había visto morir en muchas ocasiones en manos o por culpa de Scorpius ¿todo era por eso? ¿Con qué lo habían engañado para que hiciera algo así? Si al parecer, tan obsesionado estaba con ella, que siempre en cada vida, la buscaba.
Avanzó rápidamente hasta su habitación, el hecho de verlo la emocionaba más que darle miedo, abrió la puerta y se quedó decepcionada, Scorpius no estaba ahí, el aire que contenía en los pulmones salió, en una parte aliviada, en gran parte decepcionada.
—M—
Scorpius estaba irritado, había regresado hacía poco, pero había dedicado su tiempo a investigar lo que le habían pedido, estaba dando vueltas al asunto también ¿qué decisión iba a tomar respecto a Lily? ¿Iba a cumplir con la promesa que había hecho o simplemente regresaría a tomar su lugar en aquel jardín?
Cerró los ojos, sabía la respuesta, pero no quería; aunque de cualquier forma, sufría más en aquel sitio, viendo a Lily siempre correr a los brazos de otro, que en aquel jardín, sin duda, la decisión estaba tomada.
Regresó hasta su oficina en La Torre, había puesto a otros kredator a revisar la zona, los demonios no necesitaban artilugios como el que le había dado a Lily para ver a los suyos, o a otros seres sobrenaturales, así que podía relajarse un poco, además, mientras más tardara, más prolongaría su estadía ahí, sabía por el mismo jefe que solo habían atacado a Lily una vez.
Se quedó quieto en el umbral de la puerta, cuando la pequeña figura delgada y fina de cabellos pelirrojos quedó frente a él, le daba la espalda y jugaba con una figura de caballo que adornaba su escritorio, tragó saliva con tan solo verla, por más que quisiera, no podía mantenerse lejos de ella, y que fuese Lily, quien lo buscara, sin duda le agradaba.
—Bueno ¿puedo saber a qué debo tu visita?
La chica se giró hasta él, abrió la boca pero no dijo nada, se limitó a encogerse de hombros, los ojos de Scorpius vagaron por su cuerpo, ni el collar ni la sortija las llevaba, así que frunció el cejo.
—Me prometiste que…
—Mientras volvías –se defendió –y cuando llamé preguntando por ti, me dijeron que no estabas, pero que volverías en un tiempo prudente.
—Bien –aceptó –pero ¿a qué debo tu visita?
—Bueno, pensé que tendrías algo que decirme.
Scorpius frunció el cejo, no comprendía de qué iba aquel juego, así que mejor avanzó hasta ella, no sabía cuánto duraría en su oficina.
—No que yo sepa –admitió.
—Tu amigo me dijo que los kredator son incapaces de amar, así que… necesito tu respuesta ¿es verdad? –Preguntó.
—No soy un kredator común –admitió –soy el jefe de por aquí ¿lo sabes? –Sonrió.
—Así que a cada jefe se le regala un alma, para poder amar ¿no?
—Veo que Sebastian te informó todo –se burló.
—Eres un cínico –avanzó hasta la puerta, enfadada.
—Te amo –avanzó más hasta ella –en cada vida, Lily…
—Obsesión, creo que lo llaman, y muchos locos, como tú, los confunden, estudia un poco más el lenguaje y lo relacionado con los humanos –se burló.
Lily se quedó quieta cuando Scorpius llegó hasta ella, acorralándola contra el escritorio, se inclinó hasta que sus rostros quedaron cerca uno del otro, el kredator pudo sentir el dulce aroma de la chica mezclado con un poco de miedo, y un tanto de excitación.
—Si estuviese obsesionado contigo, Lily, serías mía, porque así lo quiero y lo dispondría –susurró contra su oreja –no me importaría absolutamente nada, ahora, por ejemplo, podría sujetarte tan fuerte, y tenerte para mí –rozó su cuello con su nariz –pero no lo hago, en cada vida, estás conmigo porque así lo decides tú, y en ninguna te he decepcionado, por cierto –soltó una risita –es para futuras referencias.
—Suéltame –ordenó.
—Ah, cariño, ojalá fuese tan fácil.
A pesar de su queja, se alejó de ella, soltó un ligero suspiro y avanzó hasta su silla, aún tenía muchas cosas que hacer, estaba bastante atrasado por su visita al inframundo, y no sabía si podría concentrarse si la hermosa pelirroja seguía ahí.
—Tuve un sueño –le informó la chica, fingiendo no prestarle atención, mientras avanzaba al sofá, donde estuvo a nada de dejarlo poseerla –con tu padre, o eso creo, porque no conozco a tu padre.
Scorpius la observó, aquello no había sido un sueño, más bien un recuerdo, de las pocas veces que había visto a su jefe, en la tierra, antes de regresar al infierno.
—Y qué… ¿qué viste?
—Estuve esperando a que aparecieras en mi habitación, con un cuchillo, o yo qué sé, para que me mataras, como él prometió que harías cuando recordara eso.
—Las cosas son complicadas ahora –informó –por el momento no puedo matarte.
—Aunque lo quisieras ¿no es cierto?
Scorpius se puso de pie, estuvo a punto de decirle lo que ocurriría cuando su investigación terminara, pero no lo hizo, iba a mantenerla al margen, a partir de esa vida, ella viviría como la humana normal que era, sin involucrarse en más cosas así, adiós recuerdos, adiós muertes prematuras, adiós todo.
—Sabes perfectamente lo que quiero, Lily –admitió.
—Es una lástima que esté enamorada de Ted –comentó –no puedes ni me tendrás en esta vida, ni en ninguna otra, Scorpius.
—Eso lo sé.
—Me alegra –sonrió.
Aquella actitud y tono que usó, le recordó a aquella mujer que detestó tanto, además sabía que estaba mintiendo, hacía tiempo que no podía estar con Ted, quizás por el recuerdo de Scorpius tocándola y llevándola al borde de la locura, o aquel recuerdo sobre aquel asqueroso y horrendo ser, sacudió la cabeza, alejando todo aquello.
—Cuando estabas fuera, en tus asuntos, vi algo que…
—Lo sé, es lo que estoy investigando, qué fue lo que te atacó.
—Era horrible, nada que hubiese imaginado.
—Puedes estar tranquila, yo personalmente cazaré a esa cosa –acarició su mejilla –no voy a dejar que nada te pase, a partir de ahora, las cosas serán diferentes y no tendrás que preocuparte por esto, nunca más –el pulgar de Scorpius acariciaba en un ritmo constante la mejilla de la chica.
—Vas a matarme, supongo que sí –admitió, un poco temerosa.
—Voy a dejar de buscarte en cada vida, cuando todo esto termine, seguirás tu camino y yo el mío, conseguiré algo de tu gusto, para que uses, y ellos no puedan verte… nosotros, no podamos verte.
—Hay algo que sigues sin entender, Scorpius –murmuró cuando se alejó de ella –es que sin importar lo que eres, tú eres mío, y no me interesa cuanto pueda pasarme, siempre lo serás.
—Siempre puedes romper el lazo que me une a ti eternamente –sonrió.
—No lo hice cuando él lo pidió ¿por qué lo haría ahora? –Se burló.
—Porque si no me liberas, voy a corromperlo y romper el ciclo, y nunca más vas a volver a verlo –sonrió –cariño, olvidas que mi naturaleza es cruel, quizás no pueda hacerlo contigo, porque te amo, pero con él –soltó una risa divertida y cruel –he estado deseándolo por años, así que no me retes en ese aspecto.
—Scorpius –avanzó hasta él –no recuerdo nada en absoluto, solo un pequeño recuerdo, donde reté a un demonio de jerarquía más alta que tú, renuncié a todos mis recuerdos por ti –comentó, omitiendo la verdadera razón –para no romper lo que sea que nos une, dime ¿por qué te haría caso a ti? De cualquier forma, me mates a mí, o a él, no voy a recordarlo –sonrió –seré una alma más en el mundo, que no recordará que perdió para siempre a su alma gemela.
—Ojalá fuese cierto –la acarició de la mejilla –si se rompe el ciclo, te marchitas –sonrió –un alma no pude vivir incompleta, y créeme, al lugar a donde irás, seguramente recordarás todo esto, y cada vida que decidiste olvidar –negó –no me hagas ser realmente malo –pidió.
