Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy. Yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo doce

BPOV

—Edward… no pasa nada.

—Shh. Solo… dale un segundo. Volverá a subir.

Suspiro en frustración. Hemos estado observando por los últimos diez minutos. Vamos. Una chica se aburre después de un tiempo.

—Ed…

—Shh —susurra—. Le estás metiendo mucha presión… las asustas.

Pongo los ojos en blanco y aparto la mirada.

—Bueno, ¿al menos puedo comer un bocadillo mientras esperamos? Tengo hambre. Hemos estado con esto toda la mañana.

Él rueda los ojos en respuesta.

—Sí, come… lo que sea. Solo, no apartes la mirada por mucho tiempo.

Tomo una barra de granola de mi bolso, la abro y vuelvo a sentarme… y observar.

—¡Mira! ¡Mira! ¡Mira! ¡Allí está!

Sigo el brazo estirado de Edward hacia donde señala y veo la nariz de una ballena jorobada atravesar la superficie del agua. Un momento después, una segunda ballena sale del océano como si pensara que National Geographic la estuviera filmando.

—¡Oh, por Dios! ¡Es increíble! —chillo y pego un salto—. ¡Espero que vuelva a asomarse pronto! —¡Qué majestuosidad!

Sonrío y me ubico de vuelta entre las piernas de Edward en la tumbona. No está hecha para dos personas, pero no nos quejamos. Desde que atravesamos el umbral de la pasión desenfrenada mientras acampábamos, hemos sido prácticamente insaciables por los últimos días. Este dulce hombre, que ha hecho el mejor trabajo en cuidar todos mis deseos en estas vacaciones, me tiene colgando del maldito candelabro; él es un amante tan expresivo. Sexy, dominante, generoso… y siempre listo para mí. No importa si somos lentos y dulces con el otro, o rápidos, sucios y rudos. Hemos pasado de la gama de polvos animalísticos a… ¿me atrevo decir? …hacer el amor. Hecho, «amor» no ha entrado en nuestro vocabulario en absoluto, pero definitivamente hemos estado haciendo "gustar mucho, mucho" al menos… ¡y solo han pasado tres días! Me ha convertido en un desastre lascivo, pero no podría estar más feliz; jamás me he sentido más viva. Me encuentro deliciosamente adolorida en los lugares correctos y a menudo me noto caminando como si acabara de participar en un carreo de ganado por el país subida a un caballo.

Cuando no estamos enredados en la cama juntos, Edward me está dando masajes en los pies, cocinándome la cena, estamos jugando juegos de mesa juntos o simplemente sostiene mi mano mientras nos relajamos en nuestro balcón. Me está enamorando al punto donde no hay vuelta atrás. Puedo decir con seguridad que me está arruinando para cualquier relación futura. No sé cómo alguien podrá llegar a la altura del Capitán-pronto-Comandante Edward Masen, Marine Corps de los Estados Unidos.

—Deben ser especiales —comentó un encargado desde el otro lado del cerco—. Las ballenas jorobadas normalmente ya no están para finales de mayo… deben haberse quedado para darles un show de principios de junio.

—¿Escuchas eso, capitán? —bromeo y muevo mi cabeza a un costado—. Él cree que soy especial.

La risa de Edward envía escalofríos por mi espalda y una ola de calor entre mis piernas. Él roza su nariz a lo largo del costado de mi cuello y pausa en mi oído, susurrando:

—El hombre sabe de lo que habla. Qué mal para él que solo puede estimar lo especial que eres. —Mordisquea mi lóbulo—. Yo, por el otro lado, lo conozco de primera mano.

Suspiro al escuchar sus dulces palabras.

—Los halagos te llevarán a todos lados, ¿sabes? —Miro hacia el agua y noto que nuestras amigas ballenas deben haberse movido hacia pastizales más verdes, o mejor dicho, océanos más profundos—. Eso fue increíble. Gracias por hacerme observar al agua hasta que mis ojos estén prácticamente cruzados.

Se ríe y pellizca mi costado.

—De nada. Sabía que estarías molesta si te lo perdías. Bailyn va a enloquecer cuando se entere. Ella tiene una obsesión con las ballenas.

Sonrío y cierro los ojos, relajándome y disfrutando de la tranquilidad de la piscina. Este resort tiene una propiedad muy maravillosa. Su diseño es muy decorado con un terrario abierto en el centro. Además, amo el hecho que podamos reclinarnos al lado de la piscina, pero más allá de la pared de roca a la altura de la cintura y una cerca de hierro se encuentra el océano con sus olas chocando contra las rocas.

Justo entonces, un pensamiento aparece en mi cabeza y me giro hacia Edward.

—Oye, hablando de Bailyn, ¿le enviaste esa fotografía que nos tomó el mesero en La Bourgogne? Ella rogaba ver cómo lucía en ese vestido amarillo.

Sus ojos se ensanchan.

—¡Oh, mierda! Estamos castigados ahora. ¡Se suponía que debíamos llamarla al día siguiente también! —Gira su muñeca para mirar su reloj—. Tendremos que llamar más tarde. Pero tengo una excusa muy legitima; he estado un poco demasiado distraído con esta belleza en traje de baño que actualmente se está moviendo tanto que me emociona. Creo que necesito tenerte a solas —murmura en mi oído y pasa sus dedos por mi muslo hasta llegar a las tiras de mi bikini.

—¿Otra vez? Cielo santo, eres demandante —bromeo, pero sigo moviendo mi trasero contra su entrepierna, haciendo que gruñera más. ¿Rechazar otra ronda de sexo-enviado-por-los-dioses con este hombre? Creo que no.

—¿Te estás quejando?

—¡Obvio que no! Simplemente no quiero enviarte al hospital. ¡Creo que te estoy haciendo trabajar más que en tu última PAF!

Edward estalla en risas, el vello de su pecho haciendo cosquillas en mi espalda con el movimiento.

—Bueno, no voy a negar eso en absoluto. ¡Conseguiría un puntaje alto, sin duda en la primera clase de PAF para los jóvenes, así como una puntuación perfecta para mis treinta y tres años!

Suelto una risita.

—Está bien, concéntrate. Primero Bailyn, entrenamiento para aptitud física luego. Tu sobrina puede que te desherede por haberla olvidado los últimos cuatro días.

—Lo sé, lo sé —suspira—. ¡De hecho, estoy sorprendido que mi teléfono no haya estado sonando sin parar!

—Bueno, llamémosla ahora. Mi piel necesita un descanso, de todas formas; hemos estado aquí afuera desde el desayuno.

~TotS~

EPOV

Una vez que llegamos a nuestro departamento, me siento en el sofá y marco a Lauren mientras que Bella anuncia que va a chequear su correo electrónico detrás de mí en la mesa del comedor.

¡Edward Anthony Masen! Tientas tu suerte, hermano mío.

—Auch, ¿estoy en muchos problemas?

Ella ha estado pidiendo por ti en las noches desde que ella llamó el lunes, pero por suerte para ti, ha estado ocupada durante el día en el campamento de verano. ¿Te has estado divirtiendo? ¿Dónde estás ahora?

—En la Isla Grande. Lamento no haberla llamado como dije que haría. Bella y yo fuimos de campamento en Kilauea. Volvimos el miércoles y pasamos los últimos días recuperándonos de la escalada rigurosa y cosas.

Y cosas.

Me río de su franqueza y decido no negarlo.

—Sí, bueno… ya sabes.

Mmm, no digas más. ¿Alguna posibilidad de que lleguemos a conocer a esta? Estoy convencida de que ella es la razón de que hayas cambiado por completo en las últimas semanas. Bailyn no puede dejar de hablar sobre su princesa Belle, y mamá está positivamente ansiosa… hablando de ella.

¡Hola, cariño!

—Hola, mamá, ¿cómo estás? —Me pongo cómoda en el sofá, preparándome para la inquisición inminente.

Estoy bien… la verdadera pregunta es, ¿cómo estás tú? Esta suena especial.

Respiro profundo. No quiero esconder a Bella. Mucho sobre ella merece ser compartido; no tiene sentido actuar precavido sobre ello.

—Lo es, mamá… muy especial.

Oh, Edward, ni siquiera sé qué decir. Así que no diré nada; no quiero arruinarlo. —Pongo los ojos en blanco ante sus supersticiones, pero estoy felizmente sorprendido de que nos hayamos salteado la inquisición—. Solo quiero que sepas que estoy feliz por ti.

— Gracias, mamá. Yo también estoy feliz. Antes que le secuestraras el teléfono, estaba por preguntarle a Lauren dónde está la payasita.

Sigue durmiendo la siesta… debería despertarse… dentro de media hora. ¿Puede hacerte una videollamada entonces?

Echo un vistazo hacia atrás para chequear el reloj en la pared y noto a Bella sonreírle a su computadora y entonces hacer contacto visual conmigo. Jodidamente hermosa.

—Claro, mamá. Estaré disponible. ¿Nos vemos después?

Sí, definitivamente. Necesito verte. Te extraño.

—Yo también te extraño. Hablamos pronto. —Termino la llamada, guardo mi teléfono en mis shorts, y camino hacia Bella para investigar qué la tiene tan feliz.

—¿Qué pasa allí, Clementine? —murmullo en su oído mientras envuelvo mis brazos a su alrededor, puede que haya rozado un pezón sobre su traje mientras mis manos encuentran su lugar a sus costados. Ups.

Ella gira su rostro hacia mí, un brillo pícaro en sus ojos, y mueve su cuerpo en mis brazos. Instantáneamente, sus labios se encuentran en los míos, y nos está dirigiendo hacia su cuarto. No me quejo de su entusiasmo, pero realmente quiero saber qué la tenía sonriendo tan brillantemente.

Una vez que la parte posterior de mis rodillas chocan contra su cama, Bella aparta su boca de la mía. Me abraza fuertemente y mi traje cae a mis pies con un golpe seco, aun mojado por nuestras zambullidas en la piscina. Mis ojos se ensanchan ante su fervor y regreso el gesto al deslizar mis dedos por debajo de las tiras en sus caderas mientras ella se quita la parte superior. Sus exquisitas tetas rebotan con el rápido movimiento y mi polla responde tensándose mucho más.

—¿Ansiosa? —bromeo.

Ella me besa vorazmente en respuesta y me tira sobre la cama, preparándose para ubicarse entre mis piernas para lo que anticipo que será la mejor mamada de todos los tiempos; ella luce como una mujer poseída. Pero también quiero poseerla.

—Date vuelta, Bella —gimo mientras ella prueba la cabeza de mi polla con su lengua.

Ella levanta la cabeza, una sonrisa ladina aparece en su rostro.

—Uh, jamás he hecho eso antes —dice, moviendo sus cejas.

—Hay una primera vez para todo, sexy. Y ahora mismo, sería un crimen no lamerte hasta que grites mientras me tienes en tu garganta.

Las pestañas de Bella parpadean y se estremece visiblemente. Se lanza hacia mí, plantando un fuerte beso en mis labios.

—Tú y tu boca atrevida van a matarme, pero de la mejor manera —gime en mi boca—. Juro que probablemente pueda correrme con solo escucharte susurrar fantasías sucias en mi oído.

—Mmm, eso suena un experimento muy placentero —respiro en su cuello mientras ella lame el mío—. Pero ahora mismo quiero que montes mi rostro hasta que esté empapado en ti.

—Mierda —jadea y gira su cuerpo, sus piernas ahora a los costados de mi cabeza. Tímidamente desciende sobre mi ansiosa boca. Paso mis manos por los lados de sus suaves muslos y aferro la tierna piel de sus caderas, ayudándola. El aroma de su excitación crea una respuesta pavloviana en mí. Estoy salivando antes de ser capaz de hacer contacto con su coño. Puedo sentir sus pezones haciendo cosquillas en mis abdominales mientras ella trata de concentrarse en mi polla. Su compostura está desvaneciéndose a pesar que apenas hemos comenzado. La escucho gimotear, y todo lo que puedo hacer es reír por dentro. Acabo de simplemente soplar sobre su centro expuesto y ella ya está perdiendo el control.

—Será mejor que te concentres allí abajo, Clementine. —Uso mis dedos para abrirla y posar mi lengua, lamiéndola fuerte desde su clítoris hasta su entrada.

—¡OHPORDIOS! —Bella entierra su rostro en mi muslo en respuesta a ese primer contacto de mi boca. La punta de mi lengua lentamente traza sus labios exteriores y luego el interior mientras su humedad sigue cayendo en mi boca. Después de unos circuitos con mi lengua bailando en figura ocho, no puedo evitar gemir fuertemente mientras siento los labios calientes de Bella envolverse alrededor de mi polla y retroceder, creando un nivel de succión de otro mundo.

Aferro sus caderas con más fuerza y la jalo hacia abajo así se encuentra recostada sobre mi pecho pero abierta frente a mí. No pierdo tiempo y comienzo a lamerla, moviendo mi lengua por sobre su clítoris y luego enterrándola en su entrada cremosa. Ella está inundando mi boca y mentón y puedo sentir sus muslos temblar un poco al descansar sobre mis hombros. Diablos, desearía tener una foto nuestra haciendo esto. Probablemente suene como una locura. Acabo de decirle hace unos días que no era pervertido… pero para esta imagen, diablos sí, me encantaría ver cómo nos vemos haciendo el sesenta y nueve.

—Mierda, eres deliciosa —susurro roncamente, aun devorando sus jugos. Embisto mis caderas en respuesta cuando comienza a jugar con mis pelotas mientras sube y baja su lengua por mi polla—. No bromeo, Bella… cocina de cinco putas estrellas. —Cierro mi boca alrededor de uno de sus labios y entonces entierro mi lengua dentro de su húmeda entrada.

—Oh, mierda, Edward… no p-puedo concentrarme cuando estás… ¡ahh! Y cuando hablas así y…

No la dejo terminar su oración antes de deslizar mi dedo mayor, sintiendo sus suaves y húmedas paredes estrecharse alrededor de este en respuesta. Lo curvo hacia abajo, frotando y golpeando su punto G y desciendo para girar y pellizcar su clítoris entre mis labios mientras que mi otra mano se desliza entre nuestros cuerpos en busca de un pezón rosa o dos que necesiten atención.

—¡Virgen santísima! —grita Bella en crescendo—. ¡Ah! ¡Mierrrr…! —Pierde el aliento en esa última oración sin sentido y sus piernas se cierran contra mis hombros mientras que sus paredes pulsan alrededor de mi dedo. Se ha olvidado por completo de mi polla en este proceso, pero no puedo estar enojado con ella… simplemente significa que puedo cambiar de posición y enterrarme dentro de sus dulces paredes.

Aparto mi boca mientras ella se retuerce.

—Eso es, Bella. —Reemplazo mi dedo con mi lengua de nuevo y sigo moviéndome dentro y sobre sus labios. Empapado. La parte baja de mi rostro, y su coño y muslos están jodidamente empapados.

Sus gimoteos disminuyen mientras detengo mi ataque. Mientras sigo girando su clítoris con mi lengua, deslizo mi otra mano entre nuestros cuerpos y la jalo para que se siente, entonces la ayudo a llevar su pierna sobre mi cuerpo así ya no está montándome.

—No lo hice muy bien, ¿no? —pregunta, jadeando. Solo puedo sonreír engreídamente.

—No te preocupes, voy a estar bien… ven aquí. —Me siento mientras ella se apoya sobre sus codos y nos unimos en un beso ardiente.

—Mmm, ¿saboreas eso, Bella? —Ella está asintiendo mientras yo tomo unos puñados de su cabello—. Esa eres tú. Sobre mi rostro… tu esencia, el perfume de tu cuerpo… eres mi oasis en el desierto.

Los pechos de Bella siguen subiendo y bajando mientras su respiración regresa a la normalidad. No puedo esperar más tiempo… la he saboreado con mi boca, ahora tengo que saborearla con mi polla.

—En cuatro, cariño —demando—. No acabé contigo aún. —Ella sisea un «siiií». Una vez que su firme trasero está frente a mi rostro, beso ambas mejillas y paso mis dedos por su coño una vez más, asegurándome de que esté completamente preparada para mí. La escucho gemir, alineo mi polla y me entierro con un gruñido.

—¡MIERDA! —grito, dejando caer mi cabeza hacia atrás mientras sus paredes me aferran instantáneamente y comienzan a pulsar—. Te sientes fantástica, Bella. —Embisto dentro y fuera de ella varias veces con movimientos profundos y largos, tomándome mi tiempo y pasando mis manos por su espalda. Ella está suspirando y gimiendo gozosamente.

—Tan estrecha, tan húmeda. —Cierro los ojos y me pierdo en el momento. Jamás ha sido así con otra mujer. Todo sobre Bella es nuevo y natural; no hay nada forzado cuando estamos juntos. La facilidad y la comodidad que sentimos… es como una respuesta involuntaria. ¿Cómo podré dejar ir esto alguna vez?

Ella se contrae alrededor de mi polla, y me saca de mis pensamientos. Acaricio sus caderas con mis dedos, luego los subo por sus costillas y masajeo sus pechos.

—Es mío, Bella. Podrías hacerte un maldito tatuaje sobre ese coño con mi nombre… mío para comer y mío para follar.

—Oh, Dios, Edward —gruñe. Ella sigue empujando hacia atrás y lo tomo como invitación para más, más, más.

Alterno entre movimientos rápidos y rotaciones de mis caderas con varias embestidas profundas, provocando que Bella gimotee y golpee su mano contra el cabecero. Bella gira su cabeza para mirar sobre su hombro, sus ojos llenos de lujuria. Se lame los labios y se muerde el inferior, pasando una mano por el cabello que cae en su rostro con cada sacudida de su cuerpo.

—¡Sí, Edward! ¡Cógeme más fuerte… más, por favor! —¿Más fuerte? Oh, sí, mierda, no tiene que decírmelo dos veces. Aferro su cintura y, mientras pistoneo mis caderas más rápido, la jalo hacia mi polla, estrellándome contra ella. Esto solo provoca que grite y se acerque más, escondiendo su rostro en la almohada.

—Eso es, cariño, reclámalo. Esto es todo tuyo. —Embisto con más fuerza para hacer énfasis—. Cada vez que lo quieras… dónde lo quieras.

Bella comienza a gemir y presionarse contra mí más rápido. Mis palabras realmente intensifican su lujuria. Mi chica es una LOCA, y me encanta. La veo escabullir una mano entre sus piernas, y comienza a jugar con su clítoris; puedo sentir sus dedos cada vez que mis pelotas chocan con su trasero. El aroma a nuestras excitaciones mezcladas está en todas partes, y es como una droga. Mi columna comienza a vibrar y mis muslos comienzan a tensarse… un orgasmo épico está por llegar y me voy a correr como un relámpago.

—Mierda, Bella. Estoy al borde. —Bajo el ritmo, viendo mi polla húmeda brillando con la mezcla de nuestras excitaciones entrando y saliendo de ella. No puedo contenerme más, así que acelero al mismo tiempo que la mano de Bela cae, y grita en su almohada, contrayéndose alrededor de mí y dejándome caer por el abismo.

—¡Agh! ¡MIERDA! —suelto, perdiendo el ritmo y embistiendo en ella repetidamente. Después de vaciarme dentro de ella, vuelvo a bajar el ritmo y eventualmente salgo, besando su espalda, y ambos colapsamos al lado del otro, acurrucándonos, completamente sin aliento.

Los minutos pasan y paso mi mano por el costado de su cuerpo; ella se estremece.

—¿Todo bien allí? —susurro. Ella levanta un pulgar en el aire y me hace reír y llevarla hacia mi pecho—. eres demasiado, Clementine.

Ella gira sobre sí misma y enreda sus piernas con las mías, sus dedos rascando el vello de mi pecho.

—¿Alguna vez vas a contarme de dónde sacaste mi sobrenombre?

Sonrío.

—Llámalo hipótesis… quizás incluso una profecía.

Ella levanta su cabeza, mirándome con incredulidad.

—¿Quieres desarrollar eso?

—Bueno, me dijiste que las clementinas son tu fruta preferida porque son muy jugosas y dulces. Era nuestro primer día juntos, en nuestra subida al Olomana, y no creí que fuera apropiado darte mis teorías entonces, así que me las guardé. Pero ahora que he experimentado la dulzura y la jugosidad personalmente… —Muevo mis cejas—. Sí, definitivamente eres mi Clementine. —La acerco más y beso su mejilla.

Ella entrecierra los ojos juguetonamente.

—Debería pensar que eres asqueroso por determinar eso en ese entonces, pero creo que es adorable. ¿Realmente piensas que soy así de dulce, capitán?

Sonrío y asiento.

—¡Y muy, muy jugosa! —Me río cuando me ataca, tratando de hacerme cosquillas, y le devuelvo lo mismo. Giramos de un lado al otro, riendo, pellizcando y besándonos. Finalmente la acorralo y la beso profundamente. Lento y tierno, con unos besos castos para terminar el momento.

—Mi Clementine —susurro, mirándola a los ojos.

Ella contesta con una sonrisa tímida.

—Mi capitán.

Me siento tentado de decir algo, pero soy interrumpido por el sonido de mi teléfono, y mis ojos se abren de par en par. Salvado por la campana.

—¡Mierda! ¡Esa es mi hermana! —Me bajo de Bella y de la cama en busca de mis shorts—. Bailyn quiere hacer una videollamada con nosotros, será mejor que te pongas algo —llamo, mi cabeza y mis manos buscando por debajo de la cama. ¡Éxito!

—¿Hola? —digo, algo jadeante.

Hola, ¿estás listo?

—Sí, dame un segundo. Te volveré a llamar enseguida.

¡Está bien! ¡Estamos listas aquí!

Bella se ríe contra su almohada mientras me pongo mis shorts y lo vuelvo a bajar. Asco. Los trajes de baño mojados no son divertidos, necesito pantalones o algo.

—¿De qué te ríes?

—Lo siento. —Intenta recomponerse—. Fue divertido verte parado allí desnudo, pidiéndole a tu familia un minuto para te cubrirte. —Ella estalla en risas nuevamente, señalando mis pelotas—. Como si… —Jadea—. ¡Como si pudieran verte y necesitabas esconderte detrás de tu mano!

Me río junto con ella y salto a la cama, cubriéndole el rostro con besos.

—¿Debo decirles que no puedes venir porque también estás desnuda, Clementine?

—Dios, no. Solo dame un par de minutos, y puedo saludar a Bailyn. —Me aparta y sale disparada hacia el baño. Escucho la ducha abrirse y noto que es mi señal para tomar unos pantalones y prepararme para la llamada con California.

~TotS~

¡Tío Edward! —chilla Bailyn, dando saltitos—. ¿Dónde está Belle?

Me río, percatándome que mi rango es seriamente menos importante.

—Está duchándose, pero sabe que quieres saludarla… y ella también quiere verte.

Quería hablar contigo… ¿Dónde estás?

—Bueno, fuimos de campamento con Bella esta semana. ¡Pudimos ver un volcán, y vimos dos ballenas saltando en el océano hoy!

Ella jadea, dramáticamente.

¿En serio? ¿Tomaste fotos?

—Oh, no tenía una cámara lista en el momento que salieron del agua, pero seguro que mami puede mostrarte algunos videos si realmente quieres verlas.

¡Sí quiero! Mamá, ¿podemos?

Sí, cuando termines de hablar con el tío Edward, buscaremos unos videos en YouTube.

—¿Cómo va el campamento de verano, Bay?

Es divertido. Pero desearía poder nadar todo el tiempo. Solo tenemos natación por un rato.

—Aw. Sé que te encanta ser un pescado en el agua. Quizás cuando vuelva de visita, te llevaré a la casa de la nana y el abu y podemos nadar juntos.

Bella entra al cuarto y toma una botella de agua del refrigerador, ofreciéndome una. Le hago gestos para que se acerque y le hago lugar en el sofá.

¿Cuándo vas a volver?

—Probablemente en agosto. No sé las fechas exactas, cariño. Prometo decirle a mamá ni bien lo sepa, y ella puede hacerte otro calendario para la cuenta regresiva.

Bella se acerca con una sonrisa tímida, y giro el teléfono así Bailyn puede verla. La pequeña chilla con locura.

Agitando sus manos salvajemente, grita:

¡Hola, Belle!

—¡Hola, Bailyn! —Bella agita su mano—. ¿Cómo estás hoy?

¡Estoy bien! ¡Vi tu foto!

—¿En serio? ¿Te gustó? ¿Fue linda como en la película?

Ella se pone tímida y se sonroja.

Sí. A mami y la nana también les gustó.

Escucho a Bella jadear y enlazo mis dedos con los de ella, para calmar sus nervios.

—Lo siento —susurra Bella con el costado de su boca. Frunzo el ceño y sacudo la cabeza.

—No lo estoy. Le envié la foto a mi hermana. Claramente, sabía que iba a mirarla antes de mostrársela a Bailyn. —Sonrío, frotando su calma con mi pulgar—. Me gusta poder mostrarte. Estoy bien, lo prometo.

¡BELLE! —grita Bailyn, tratando de llamar nuestra atención.

Bella luce un poco agitada.

—Lo siento, Bailyn, estaba hablando con el tío Edward. ¿Qué dijiste?

Dijeeee, ¿tienes un vestido violeta como Rapunzel?

—Oh. —Ella se ríe—. Tengo un vestido violeta, pero no lo traje conmigo en estas vacaciones.

El rostro de Bailyn se arruga.

¡Bueno, quizás puedes usarlo después de tus vacaciones, y el tío Edward puede tomar una foto y enviármela también!

Mis latidos comienzan a acelerarse. Estoy sonriendo al teléfono y tratando de analizar la reacción de Bella al mismo tiempo. Solo yo uso a mi sobrina de cuatro años para ayudarme a descifrar cual es el siguiente paso con Bella, después de Hawái.

—Esa parece una idea increíble —responde Bella suavemente, pero su tono es inseguro.

Oh, nana está aquí. ¡Ella va a saludar ahora… y mamá también! —Mi mamá y hermana aparecen en pantalla y ambas lucen como los gatos que se comieron los canarios.

Holaaaa —dicen al mismo tiempo.

—Hola, mamá. Hola, Laur. Eh… —Le echo un vistazo a Bella, que tiene una sonrisa en el rostro, parece un poco innatural. Estoy seguro que se siente nerviosa repentinamente—. Ella es Bella Newton.

—¡Hola! —Bella agita su mano con su sonrisa falsa—. Un gusto conocerlas… eh, bueno verlas, supongo.

Ellas se ríen y asienten.

¡Un gusto también! ¿Estás disfrutando de tus vacaciones?

—Oh, sí. Lo estamos pasando genial.

¿Qué parte del viaje ha sido el mejor hasta ahora? —pregunta Lauren.

Bella y yo compartimos una sonrisa cómplice. Estoy seguro que se nota en nuestros rostros, pero ella se recupera rápidamente.

—Todos los paseos han sido espectaculares. Kauai fue increíble de principio a fin, pero si tuviera que elegir un lugar… Diría que nuestra visita al volcán fue mi parte favorita. Edward aquí es un buen planeador —dice, empujando mi hombros—. E hizo que nuestra experiencia acampando y escalando fuera para los libros de récords. —Termina su pequeño discurso mirándome, comunicando con sus ojos lo mucho que todo significó para ella. Trago fuertemente y le doy un apretón a su mano, de acuerdo.

¡Aww, ese es mi hijo! ¡Siempre con un plan y otro de respaldo! —Todos nos reímos con el comentario de mamá.

Lauren habla después.

¿Qué hay en la lista para el resto de su estadía en la Isla Grande?

—Bueno, encontré a alguien tan obsesionada con el café como todos nosotros. —Ellas festejan y aplauden en respuesta a mi anuncio—. Así que, definitivamente iremos a una granja de café en Kona; no hemos decidido cuál todavía.

Los ojos de Lauren se abren de par en pan.

¿Hay alguna posibilidad de que recibamos un paquete?

Me río y asiento.

—Sí, hermana querida; ¡no me atrevería a dejarte a ti y mamá afuera de la experiencia de café de Kona! —Miro a Bella—. Además de eso, nos tomamos el día a día. Probablemente vayamos a otro luau en algún momento.

—Y nos dirigimos a Maui la próxima semana —añade Bella con una sonrisa.

Bueno, parece que ambos están teniendo unas vacaciones memorables. Bien por ustedes. Sé que mi hijo se lo merece, y estoy segura que tú también, Bella! —Mi mamá sonríe y nos guiña el ojo.

Bella, ¿hiciste que el tío Edward mire Enredados ya? —Todos nos reímos de Bailyn y su memoria.

—¡Aun no, Bailyn! Creo que necesitaremos encontrar un Redbox en la isla… ¡si no, le compraré una copia! Porque todas sabemos que no puedes ver Enredados solo una vez, ¿cierto? —Bella bromea mientras que yo suelto un gruñido—. Prometo que te llamaremos después de verla y contarte lo mucho que le gustó, ¿de acuerdo?

Ella suelta unas risitas.

¡Okey!

Bueno, no les robaremos más tiempo. ¡Disfruten de sus vacaciones! —dice mamá, saludando.

—Gracias —responde Bella—. Fue un placer hablar con todas ustedes.

Igualmente, Bella. Con suerte, hablaremos pronto otra vez —insinúa Lauren, pero otra vez, no tengo dudas. Jamás me he sentido tan tranquilo. Parece ser que Bella me calma en todo. ¡Realmente quiero que mi familia conozca a Bella!

Todos nos despedimos y terminamos la llamada. Le doy otro apretón a la mano de Bella.

—¿Fue muy raro para ti eso?

Ella niega con la cabeza con una pequeña sonrisa.

—Para nada. ¿Para ti?

—Para nada. —Simplemente nos quedamos sentados allí con una sonrisa tonta en nuestros rostros por otro minuto, y entonces recuerdo lo que quería preguntarle antes de que nos distrajéramos con sexo increíble y llamadas.

—¿Qué te tenía sonriendo de felicidad en la computadora antes?

Sus ojos se ensanchan de alegría.

—Recibí un correo de AEDD. ¡Me ofrecieron un puesto en el exterior!

Oh, mierda, aquí viene. Alaska, Europa. Guam. Mi cerebro espástico funciona a mil kilómetros por hora.

—Base Aérea de Osan —reporta ella con una enorme sonrisa y con una pisca de búsqueda de mi aprobación—. Mi familia va a enloquecer, pero no me importa. ¡Lo aceptaré obviamente!

Corea del Sur. Al menos es la misma zona horaria. Pero no es Okinawa.

Trato de esbozar una sonrisa, sabiendo que ella la necesita y se merece.

—Eso es increíble. El comienzo de una nueva aventura —logro decir, deseando que el repentino agujero en mi estómago desapareciera. Me pongo de pie y enchufo mi teléfono al cargador sobre la encimera de la cocina, tratando de recomponerme. No soy un actor, y me siento como el peor amigo del planeta ahora mismo. ¿Cuál es mi puto problema?

El silencio es palpable por unos buenos veinte segundos y entonces ella habla.

—Voy a llamar a mis padres y contarles las noticias. Saldré en un momento. ¿Te molesta?

—No, en absoluto. —Agito mi mano con una sonrisa mientras ella camina hacia su cuarto y cierra la puerta. Sacando una cerveza del refrigerador, camino hacia el balcón y me inclino sobre el barandal, observando el océano.

Mierda. El lado bueno, lado bueno, lado bueno. Contrólate, Masen. Siento mi mandíbula tensarse mientras mis ojos se cierran. ¿Qué? ¿Realmente pensé que este sería el final perfecto para nuestras vacaciones? De todos los trabajos del mundo, ¿ella milagrosamente sería asignada en la misma isla en Asia donde yo estaría estacionado por los próximos tres años?

Esta es la puta vida real. No todo funciona de la forma que quieres.

No sé por cuánto tiempo me pierdo en mis pensamientos «pobre de mí». Lo suficiente que cuando voy a tomar un trago de mi cerveza, se siente menos fría. Entonces, siento los cálidos brazos de Bella envolverme por detrás.

—Hola —susurra contra mis omoplatos.

Giro mi cabeza a un lado y me enderezo.

—Hola. ¿Cómo te fue con tus padres?

Ella se ríe.

—Bueno, no les encantó la idea. Pero también entendieron mi necesidad de salir de Carolina del Norte. Ellos estarán bien. Mamá ya está comenzando a investigar las tarifas aéreas de JFK a Seoul.

—Bien. Me pone contento que sean alentadores. —Me aclaro la garganta—. Te lo mereces. —La giro en mis brazos y envuelvo mis manos alrededor de su espalda baja.

Tengo que quitarme esta sensación pesada.

—Deberíamos salir y celebrar. ¿Quieres ir a bailar otra vez a Huggo's?

Sus ojos se iluminan.

—¡Me encantaría! Pero por ahora, simplemente quiero acurrucarme y dormir una siesta. Toda la mañana al sol y luego las actividades extenuantes en el cuarto me tienen bostezando de repente. —Se ríe, apoyando su frente contra mi pecho.

—Una siesta suena bien. Me hiciste trabajar temprano.

Su mandíbula se abre en sorpresa.

—¿Yo? ¡Debes estar delirando! Tú fuiste el que estuvo fuera de control esta vez… hombre insaciable —murmura con una sonrisa.

—Solo por ti, Clementine.

—Nos hemos convertido en unos holgazanes en los últimos días —reprende—. Solíamos levantarnos y estar en movimiento y ahora simplemente rodamos por la cama juntos.

Me río fuertemente.

—Creo que nos lo hemos ganado. Entre más de dos semanas de tensión sexual creciente y luego todas las excursiones y los viajes que hemos estado haciendo… estoy muy seguro que unos días de siesta eran inevitables. Pero, oye, solo dilo y volveremos a nuestra agenda turística.

—Mientras que podamos intercalar la pereza con el turismo, creo que será una buena combinación. No tenemos que tomar unas vacaciones de nuestras vacaciones una vez que volvamos a Oahu —nota ella—. ¡Después de todo, tendrás que volver a trabajar todos los días y yo estaré en casa, holgazaneando en tu sofá y tus tumbonas!

No puedo evitar sonreír ante la imagen de Bella poniéndose cómoda en mi casa, sin decir el hecho que se acaba de referir a ella como "casa".

—Tremenda imagen la que has pintado.

—Me alegra que te guste, capitán.

Me inclino y capturo su boca sonriente en un beso suave y lento. Trato de comunicar todo lo que siento con mis labios. Si estoy teniendo éxito o no, queda por ver. Todavía tenemos tiempo para hacer que las palabras salgan.

En ese instante, mientras estoy besando a Bella y tomándola en brazos mientras ella envuelve sus piernas alrededor de mi cintura, sé que tendré que hacer que cada momento que tengamos juntos cuente.

Corea no se encuentra tan lejos de Japón, comenta mi lado optimista. ¿Quién dice que esto no puede funcionar… si realmente lo deseo?

Y mientras nuestro beso continúa, y caemos en la cama juntos, sé en mi corazón que así lo quiero. Realmente que sí.

Es hora de poner este juego a toda marcha.


PAF: Prueba de Aptitud Física.

AEDD: Actividad Educativa del Departamento de Defensa. Una agencia civil de los Estados Unidos que supervisa las escuelas extranjeras en bases militares.

Redbox: empresa de alquileres de DVD. (La historia se comenzó a escribir en 2012, todavía se usaban los DVDs jajaja)


Estos calenturientos jajaja Al Capitán no le gusta que tendrá que separarse de Bella, veremos que hará. Ya nos queda Maui y volvemos a Oahu. ¿Qué creen que dirá cierta "amiga" sobre el trabajo en Corea?

Gracias por comentar :)

¡Hasta el próximo!