Hermione era un manojo de nervios desde que se había levantado.

Ginny intentó sonsacarle lo que le pasaba de camino al gran comedor para desayunar, pero lo único que consiguió fue que su amiga insistiera en que estaba cada vez más afectada por tener que hacer los E.X.T.A.S.I.S. y que por eso le costaba dormir y concentrarse.

Siguieron hablando del tema durante el desayuno, Luna estuvo escuchando toda la conversación sin decir nada con una pequeña sonrisa.

Ella sí que sospechaba el porqué de los nervios de Hermione.

Y más cuando vio que Draco Malfoy no despegaba los ojos de ella durante todo el desayuno.

Cuando estaban terminando, Ginny se levantó para ir al otro lado de la mesa y hablar con su hermano y con Harry un momento sobre el entrenamiento de Quidditch de la siguiente semana.

Luna aprovechó para acercarse más a Hermione y hablarle al oído.

-Estás así por lo que yo creo... ¿verdad?- susurró.

Hermione la miró con las mejillas un poco sonrojadas y asintió.

-Voy a hacerlo, Luna. Ya me he cansado de resistirme- respondió muy bajito.

-Te digo lo de siempre... ten mucho cuidado, recuerda que no hay amor de por medio-.

Hermione sintió un nudo pequeño en la garganta.

-Lo sé- se limitó a responder, suspirando.

Algo le decía que ya tenía ciertos sentimientos por el chico rubio, pero sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos.

No, no podía sentir nada por él. Eso solo complicaría mucho más las cosas.

Pero estaba deseando que estuvieran a solas otra vez, en algún sitio donde nadie les molestara, y descubrir todo lo que podría sentir cuando la tocara.

Miró de reojo la mesa de Slytherin y vio los ojos grises de Draco fijos en ella.

El chico sonrió levemente y levantó las dos cejas cuando vio que Hermione le estaba mirando.

Ella sintió un chasquido de electricidad recorriendo todo su cuerpo y tragó saliva.

Ni cuando perdió la virginidad con Ron se había sentido tan nerviosa.

Terminó de beber su zumo y, al levantar la vista, vio que Draco se había puesto de pie.

La miró una última vez y salió del gran comedor solo.

Hermione sintió unas palmaditas en la espalda.

-Luego quiero que me lo cuentes todo, amiga- susurró Luna, que seguía sentada a su lado.

Ella la miró sonriendo y se levantó, intentando no temblar aunque era difícil.

Le hizo a Ginny un gesto indicándole que se iba a estudiar y salió por la gran puerta.

Fuera apenas había gente, casi todos seguían en el gran comedor porque era sábado y no había clases.

Empezó a caminar por uno de los pasillos sin saber muy bien a dónde ir para buscar a Draco.

Deberían haber quedado en verse en algún sitio, seguro que iban a estar dando vueltas por el castillo como dos tontos hasta que consiguieran encontrarse.

No había caminado mucho cuando un brazo la sujetó de la cintura y la arrastró hacia dentro de una clase vacía.

Hermione se asustó al principio, pero todo su cuerpo pasó del miedo al nerviosismo en cuanto detectó el característico aroma cítrico del chico de Slytherin.

Draco cerró la puerta de la clase lentamente para no hacer ruido y se giró para mirar a Hermione.

Ella estaba un poco temblorosa y respiraba deprisa, como si hubiera estado corriendo.

-¿Nerviosa, Granger?- preguntó él con voz burlona mientras rodeaba su cintura con los brazos.

-Más quisieras, Malfoy- respondió ella, sonriendo.

Él respondió a su sonrisa y se acercó hasta rozar sus labios.

-¿Alguna condición o algo que deba saber?-.

Hermione lo pensó unos segundos, en los que Draco le quitó la túnica dejando que cayera al suelo.

-Solo una condición... no puede ser en un sitio donde hayas estado con otra chica- murmuró en voz baja.

-Sin problema, jamás he hecho esto en una clase- susurró en su oído mientras se quitaba su propia capa.

-¿Y si nos pillan?- preguntó ella, temerosa.

-He puesto un hechizo para que desde fuera no se oiga nada, y no creo que algún profesor vaya a venir a esta clase cuando tiene el día libre. Pero por si acaso... - Draco sacó la varita del bolsillo de su pantalón y apuntó a la puerta. -¡Ostium clamora!- gritó, y un rayo morado salió, iluminando la puerta al completo.

-El hechizo anti-apertura, no todo el mundo lo conoce- dijo Hermione, un poco sorprendida.

-No eres la única buena estudiante por aquí, Hermione. Ya sabes que nuestras notas van muy igualadas por ahora- respondió Draco mientras guardaba la varita.

Ella puso los ojos en blanco y rodeó el cuello del chico con sus brazos.

-Por ahora, a final de curso te superaré- contestó, mirándolo a los ojos.

Draco se quedó callado mirándola fijamente pero ella no apartó la vista.

Mierda, si seguía mirándola así la iba a derretir o le prendería fuego, y no sabía lo que era peor.

La empujó un poco para que caminara de espaldas hasta que chocó contra una de las mesas.

Apretó su agarre en la cintura y la levantó, haciendo que se sentara sobre ella.

Notó que las manos de la chica temblaban un poco en su cuello y no pudo evitar sonreír.

Se notaba que tenía poca experiencia con los chicos, aunque él se iba a esforzar hasta conseguir que se relajara.

La besó lentamente durante unos segundos y bajó las manos hasta sus piernas, separándolas un poco para poder colocarse entre ellas.

Draco se alejó unos centímetros para poder mirarla y vio que estaba muy ruborizada.

-Solo has tenido relaciones con Weasley... ¿verdad?- preguntó en voz baja.

Hermione asintió.

-¿Y tú?-.

-Vas a ser la quinta-.

Los ojos castaños de ella se abrieron con sorpresa.

-Con la fama que tienes, pensaba que serían muchas más- murmuró sin apenas voz.

-Pues te equivocabas- respondió él, acariciando su espalda mientras la miraba fijamente.

Hermione tragó saliva.

-No estés nerviosa, Hermione. Solo déjate llevar-.

-Me siento bastante cómoda contigo, es extraño- reconoció ella, frunciendo un poco el ceño.

-A mí me pasa lo mismo- contestó él antes de besarla de nuevo.

Ella respondió al beso con la misma intensidad, mordiendo un poco el labio de Draco antes de dejar que sus lenguas se rozaran.

Sintió un escalofrío cuando las manos de él empezaron a subir por sus muslos, siguiendo hacia arriba hasta llegar a su jersey.

Empezó a levantarlo sin dejar de besarla, cuando se detuvo Hermione levantó los brazos para facilitarle las cosas.

Draco le sacó el jersey y ella hizo lo mismo con el suyo, lanzando los dos al suelo.

Ambos se rieron en voz baja y él regresó a sus labios, centrándose en los botones de su blusa.

Hermione también fue desabrochando la camisa blanca de Draco.

Él rompió el beso y bajó hasta su cuello, dejando besos profundos y húmedos.

Ella suspiró, le encantaba que hiciera eso.

-Preferiría desnudarte entera pero no voy a hacerlo por si tenemos que salir corriendo de aquí- murmuró en voz baja.

Escuchó una risita de Hermione.

-Vale, pero yo no sé si seré tan considerada- susurró, dejando caer la camisa de Draco al suelo.

Tras un pequeño vistazo a su marca tenebrosa, recorrió el pecho del chico con las manos, primero hacia abajo y luego siguió hasta su espalda, donde suspiró al abrazarlo.

El tacto de Hermione estaba quemando la piel de Draco, era una sensación desconocida pero le estaba volviendo loco.

Él subió las manos hasta los hombros de la chica, bajando poco a poco su blusa hasta que la dejó caer por sus brazos.

Sintió los dientes de Hermione en su cuello y cerró los ojos un momento, dejando salir un largo suspiro.

Joder con la hija de muggles, nunca había deseado tanto a nadie.

Recorrió su cuerpo con los ojos y sonrió al ver su sujetador.

-Bonito color- dijo mientras rozaba la tela de encaje con los dedos.

Ella se separó de él para poder mirarlo a los ojos.

-Imaginaba que te gustaría- respondió con una sonrisa tímida.

Draco empezó a besar su cuello otra vez, descendiendo poco a poco.

-No pensaba que a una Gryffindor como tú le quedaría tan bien el verde-.

Toda la piel de Hermione se erizó al sentir el aliento del chico bajando por su clavícula, si le seguía dando esos besos le dejaría hacerle todo lo que quisiera sin rechistar.

Draco volvió a bajar las manos hasta sus piernas, metiéndolas bajo la falda de la chica.

Hermione reprimió un gemido y él subió el rostro hasta estar a su altura, para atacar de nuevo sus labios.

Ella desabrochó el pantalón de Draco, sonriendo sobre sus labios cuando escuchó el ruido que hizo al caer al suelo.

Se quedó sin respiración cuando los dedos de él empezaron a bajar su ropa interior poco a poco.

Ella levantó un poco las piernas y el chico se la quitó del todo.

Se apartó de sus labios un segundo para mirar las bragas verdes que tenía en la mano.

-Tan bonitas como tu sujetador- dijo con voz grave, dejándolas caer sobre la ropa de ambos.

Hermione rodeó la cintura del chico con sus piernas y jadeó cuando sintió que sus partes más íntimas se rozaban.

Estaba muy avergonzada pero en ese momento le daba todo igual.

Un hormigueo le recorría el cuerpo, intensificándose en las zonas donde Draco la estaba tocando.

Él volvió a romper el beso y suspiró.

-No sé si confías en mí lo suficiente, pero quiero que sepas que estoy sano y que no...-

Hermione puso una mano sobre los labios de Draco para callarlo.

-Confío en ti, pero como no queremos sustos esta mañana me he hecho a mí misma un hechizo barrera. No tienes que preocuparte por eso-.

Él sonrió.

-Vas a ser la primera con la que no uso preservativo, Hermione... y además no quiero hacerlo-.

-Lo mismo digo-.

Se fundieron en un beso mucho más apasionado y ella bajó un poco la ropa interior de Draco.

Una mano de él subió por su espalda, mientras que la otra se coló por debajo de su sujetador.

Ella se abrazó fuerte a sus hombros, con una de sus manos perdida entre los mechones rubios del chico.

Los dos gimieron cuando Draco entró en su interior.

Él devoró sus labios sin tregua para ahogar todos sus gemidos mientras se movía cada vez más rápido.

Hermione sintió que iba a desmayarse cuando una mano del chico volvió a meterse bajo su falda, acariciando con los dedos su punto más débil.

-¿Te gusta?- susurró él entre sus labios.

-No pares- respondió antes de besarlo con ansiedad.

Draco gruñó y siguió tocándola y besándola hasta que las piernas de Hermione empezaron a temblar alrededor de su cintura.

La recostó en la mesa, se inclinó sobre ella y solo entonces se dejó llevar por el placer tan increíble que estaba sintiendo.

Cuando los dos dejaron de moverse, él siguió besándola unos minutos más.

Se alejó un poco y la miró a los ojos.

Hermione estaba muy sonrojada, con los labios entreabiertos y muy rojos después de tantos besos, y con la respiración acelerada.

Draco estaba igual, se mordió el labio ante la visión de la chica y se incorporó, levantándola también a ella.

-Definitivamente voy a querer repetir- murmuró con voz grave.

Hermione sonrió y se acercó para besar su cuello.

-Yo también-.

Un golpe en la puerta sobresaltó a ambos y escucharon la voz de varios estudiantes.

-Me dejé el libro aquí, estoy seguro. Pero no entiendo por qué la jodida puerta no se abre- dijo un chico.

-Espera aquí, voy a buscar a algún profesor- respondió una chica.

Hermione y Draco se miraron, asustados.