CAPÍTULO 14

*KLAUS*

Sentado en la mesa frente a la chica que lo miraba con los ojos entrecerrados, Klaus pudo notar que apenas y había muebles en ese departamento, era bastante pequeño, lo suficiente como para dos personas máximo, Klaus estaba perdiendo la paciencia hasta que habló

-¿Cómo murió?-Se refería a Ivy, lo dijo como cualquier pregunta, pero la verdad es que quería saber, tenía que saber

-No importa-Dijo la chica cruzando los brazos, era totalmente Ivy, tenía el cabello castaño con unos tintes rojizos que le recordaban a la joven bruja que había conocido años atrás -Escucha, ¿vamos a hacer negocios o no?

Klaus frunció el ceño y luego sonrió, claro que se parecía a su madre-Será mejor que avises que llegaras tarde a casa hoy

-No hay nadie a quien avisar, iré por mis cosas- La chica se alejó a una habitación que pudo suponer era la suya y minutos después salió con una sudadera y una mochila pequeña en su espalda- Oh y hablando de negocios, será caro-Le dijo, Klaus soltó algo parecido a una risita, la chica lo miraba indiferente "adolescentes"-Si todo sale bien, tendrás más que suficiente niña-Ella solo asintió y se acercó a la puerta

-¿Nos vamos?-Dijo y salió, Klaus tras ella, aún no le contaba el plan

Estaban en el carro que Klaus había rentado, se dirigían a un lugar a dos horas de Manosque, la chica iba de copiloto, mirando por la ventana

-¿Cómo conoces a mi madre?

-Es una larga historia

-Tengo tiempo

-Pues si sigues preguntando no creo que te quede mucho

-Me necesitas ¿O ya lo olvidaste?

-Tu madre no te inculcó el respeto hacia los mayores por lo que veo

-Si bueno, no es que le importara de todos modos

Klaus frunció el ceño, él conocía a Ivy, no era del tipo que dejaría a su hija por ahí...

-Por tu tono de voz puedo asumir que no eran unidas…

-Como sea, ¿me vas a decir el plan o sólo preguntarás por mi madre?

Llegaron a una especie de cementerio en donde había un gran obituario con algunas palabras en latín en la puerta, adentro una especie de estatua de barro, tenía forma raramente humana, no se apreciaba mucho pero si ponías atención se veía claramente o al menos si ponías algo de imaginación de tu parte.

-Okay, déjame ver si entendí bien, quieres que haga una especie de ritual, un hechizo…a lo que parece ser…una especie de estatua de barro, que prácticamente hará que tú seas como el doble de fuerte, con magia oscura, lo cual puede herirme en el proceso.. Pero si sale bien me pagarás.. y serás algo así como invencible multiplicado por dos

-Eso lo resume

El hechizo haría que una bruja poderosa del aquelarre de la familia de Ivy pudiera ayudarlo a él a terminar con Mikael y Esther, había toda una historia de odio entre el aquelarre Dimanti y los Mikaelson, siglos de opresión hacia los brujos que finalmente ayudaron a "terminar con ellos" claro que no pensaban que ellos volverían a ser un problema, hasta ahora.

-Y me necesitas porque soy parte del aquelarre que prácticamente prefirió convertir en piedra a una de las suyas para terminar con dos miembros de tu familia hace siglos… lo que me hace pensar que hubo una razón… no te pongas loco-Dijo cuándo vio que Klaus la miraba algo enojado como presintiendo que se echaba para atrás-Lo haré, no es que me importe lo que mis familiares muertos piensen de mí...pero.. Necesito que hagas algo por mí antes-Dijo acercándose a Klaus

-Y yo estoy perdiendo la paciencia…-Dijo abriendo los ojos con una sonrisa para nada amable, más bien psicótica

-Descuida es fácil, solo necesito que hagas tu cosa de vampiro con algunas personas… Prometo que será fácil, solo dos personas enserio y si nos apuramos estaremos justo aquí a tiempo para el hechizo antes de la cena-Dijo sonriendo-¿Qué dices?

-Es aquí-Dijo la chica mientras se ponía la capucha de la sudadera, Klaus miró alrededor, era aún peor que en donde vivía la chica-Bien, le dirás lo que yo te diga

-Lo que sea-Dijo Klaus bajado del auto, era un estacionamiento en lo que parecía ser un antiguo cine pero ahora seguro solo lo visitaban drogadictos y gente sin hogar, en la esquina hacia donde la chica se dirigió habían tres hombres, uno claramente drogado y tirado en un sillón sucio, el que parecía estar a cargo rápidamente se puso de pie

-Parece que la pequeña Hope volvió... ¿ya cambiaste de perro faldero?-Dijo mientras se metía un cigarro a la boca y miraba a Klaus, el cual miraba todo indiferente-Te dije que volverías, todos lo hacen y dile al maldito de tu novio que aún me debe, sabes que si no paga tendré que hacerme cargo de alguien ¿cierto?-Dijo mientras dejaba entre ver un arma en su pantalón y se reía por lo bajo-Vamos, ¿Dónde están mis modales?... Escucha de regalo de bienvenida puedo darte algo nuevo, acaba de llegar-Dijo sacando una bolsita con unas pastillas azules en ella

-Sabes que ya no consumo-Dijo la chica firme aunque con algo de temblor en su voz

-Todos alguna vez lo dejan, pero siempre vuelven-Le dijo metiendo la bolsita con las pastillas a su bolsillo de nuevo-Dijo y se acercó a la chica tomando uno de sus rojizos mechones entre sus manos, la chica rápidamente de alejó con una mirada de advertencia, el hombre solo sonrió dejando ver sus dientes plateados y alguno que otro podrido

-Suficiente-Dijo Klaus que en todo momento estaba mirando sus uñas aburrido, La chica volteó a verlo asintiendo

-Dile a tus… lo que sea que se vayan-Le dijo mirándolo a los ojos, el hombre rápidamente lo obedeció y sus amigos se fueron lejos hasta que estuvieron solos con él

-Dile que dejará de perseguir a Landon… dile que no le debe nada y que no se volverá a acercar a él-Le dijo a Klaus que inmediatamente lo hizo

Después de dejar al hombre y decirle que no recordará nada de lo que habían hablado volvieron a subir al carro

La chica le entregó un papel con otra dirección sin decir una palabra, se dirigieron ahí.

Cuando llegaron esta vez era un vecindario diferente, no del tipo donde hubieran drogadictos supuso Klaus, la chica bajó del auto y tocó la puerta, el esperó afuera, vio que salió un chico, sin duda no se veía como alguien de la calle, sus aspecto era más normal, de un chico de su edad y se veía limpio, la chica y él se abrazaron y se dieron un corto beso, no tenía que ser muy listo para saber que era el famoso "Landon" de hace rato, después de unos segundos la chica volteó y él se acercó, el chico lo miraba extrañado

-¿Está todo bien Hope?

-Sí, yo, sabes que te amo ¿cierto?

-Y yo a ti.. ¿Qué está pasando… segura que todo está bien?

-Lo estará-Le dijo con los ojos llorosos-Solo, confía en mí, escúchalo-Dijo sonriendo aunque más bien se veía triste y sacó una nota de su pantalón estaba vacía hasta que dijo unas palabras inentendibles para ellos y las palabras aparecieron en la hoja, se la dio a Klaus, la leyó y volteo a mirarla, la chica asintió segura

Klaus se posicionó enfrente del chico y lo miró a los ojos

-Conociste a Hope… te agradó y tú a ella, pero nada más, la ayudaste y ella siempre estará agradecida, ella se fue de la ciudad y tú sabes que es lo mejor para ella, solo fueron amigos y la recordaras como eso, una amiga… no recordaras que vinimos, entra a tu casa y dirás que se equivocaron de casa-Cuando terminó notó que la chica estaba llorando, después de mirar al chico por última vez se metió al carro de nuevo, después de que el chico entrara a su casa confundido fue su turno de entrar al auto, la chica había limpiado todo rastro de lágrimas en su rostro

-Ya podemos ir a hacer tu…Asunto-Dijo sin mirarlo

Klaus condujo pero no hacia el cementerio sino al departamento de la chica

-Creí que reviviría a una bruja no que volvería a casa-Le dijo al notar donde estaban

-Técnicamente no murió así que no resucitaras a nadie y dos, creo que necesitamos descansar, lo haremos mañana

-Creía que los vampiros no se cansaban

-Apuesto a que también pensabas que nos iluminábamos al sol-La chica volteó los ojos-Lo haremos mañana, te quiero lista a las 7 en punto-Asintió y se bajó del auto, Klaus esperó hasta que la chica estuvo adentro de su apartamento y arrancó.

Lo cierto es que no estaba cansado pero, la chica necesitaba un respiro, por un día no pasaría nada, ¿o sí?... además no pudo evitar pensar en seguir averiguando que habría pasado con su vieja amiga, con Ivy, vio la hora, eran ya pasadas las 7 de la tarde, suspiró y volvió a encender el auto.

Llegó a eso de las 8 y estacionó el automóvil rentado frente al estacionamiento para residentes de los departamentos, el del último piso, el más grande le pertenecía a su familia, claro que oficialmente pertenecía a algún humano obligado a firmar… durante siglos fue su zona segura, incluso la zona de celebración durante siglos-sonrió por la nostalgia, se había quedado unos minutos justo enfrente desde ahí podía ver todo el edificio, no se dio cuenta del tiempo que había estado inmerso en sus pensamientos hasta que un taxi se estacionó justo enfrente y vio a Caroline salir de el, vio como le sonreía al taxista y le extendía un billete y se metía al edificio, se veía muy graciosa con un montón de cosas en las manos, bolsas, su agenda, un café y su celular… siempre sonreía(no a él, al menos no siempre), Caroline le caía bien a la gente, mantenía simpáticas conversaciones con ellos… todo lo opuesto a él-Pensó

¿Qué clase de vampiro le paga a un taxista pudiendo obligarlo? Respuesta, Caroline, ella era así, lo supo el momento en el que la vio, cuando la visitó el día de su cumpleaños y le dio a beber de su sangre, sintió algo… pero no era el momento de pensar en ello, no teniendo dos de las más grandes amenazas yendo tras de él, de su familia, además aún se sentía algo extraño con la noticia de Ivy muerta, a pesar de no haber sido oficialmente pareja sí que habían sido algo, quizá no el amor de su vida, pero si alguien a quien apreció durante algunos años, la primer persona que vio en él algo más que oscuridad, no le cuadraba el hecho de que hubiera dejado a su hija… Y si darle lo que necesitaba para empezar de nuevo tras ayudarle a él, era lo que quería lo haría, por ella, por la memoria de una gran amiga.

Klaus entró al departamento y se encontró con Caroline en la sala sosteniendo a cada una de sus hijas con un brazo y llenándolas de besos, no pudo evitar sonreír ante la imagen y para su sorpresa ella le devolvió la sonrisa y por un momento, todo parecía estar en orden

Ese era el poder que Caroline Forbes, sin saberlo, tenía en su vida, algo que no se atrevería a decir en voz alta.