Hola a todos, ayer tuve varios problemas con la plataforma, quiero disculparme, voy a volver a subir este capítulo, para las que ya lo leyeron, sigue igual, no cambie nada y no se preocupen, en el transcurso de la tarde estaré subiendo la Batalla de Hogwarts :) ¡un saludo muy grande!
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Y cómo olvidarte, si la vida me enseñó que vas primero
No me importa la distancia, yo te quiero
Y al final sé que a mi lado vas a estar
Voy a esperarte, cuando se ama de verdad
No existe el tiempo
Y te juro que no es el final del cuento
El destino no nos puede separar
~Como mirarte-Sebastián Yatra~
CAPÍTULO XI
A medida que el día se acercaba, se sentía más y más tensión en el ambiente.
Harry estaba mucho más taciturno que de costumbre. Ron intentaba por todos los medios mantenerse ocupado, ya que no dejaba de pensar en que el día de su muerte se acercaba.
Fleur estaba muchísimo más delgada y demacrada. Bill salía constantemente a reunirse con miembros de la orden y a traer suministros.
Dobby había venido dos dias después de que los tres tuvieran esa charla. Neville les mando a decir que había un pasadizo por el cual podían pasar para entrar a Hogwarts, solo tendrían que buscar a un tipo llamado Aberforth, se encontraba escondido en una pequeña tienda de Hogsmeade al final de un callejón sin salida, pasando el Cabeza de Puerco. De no ser porque era Dobby quien les enviaba ese mensaje, hubieran desechado esa idea por completo. Pero confiaban en el elfo y en Neville. Además de que era el único plan que tenían.
Hermione y Draco pasaban todas las noches juntos.
Cada noche él le enseñaba una forma nueva de adorarla. Se fundían el uno con el otro hasta quedar exhaustos. Hablaban de cualquier trivialidad y luego caían profundamente dormidos.
Draco no recordaba haber dormido nunca de esa manera tan plácida. Casi agradecía que iba a desaparecer después de todo, porque le asustaba un poco lo que estaba empezando a sentir por ella.
Él nunca había necesitado nada. Todo lo que quería lo obtenía en cuestión de minutos, punto.
Pero ella era un bálsamo para sus pensamientos. Lo ayudaban a espantar los gritos que atormentaban sus noches, los rostros de terror al verlo aparecer, el dolor y las súplicas de quienes torturaba.
-¿Por qué frunces el ceño así cuando estás a punto de dormir? - preguntó ella.
-¿Por qué quieres saberlo todo? - replicó con una sonrisa burlona.
-No quiero saberlo todo... quiero entenderlo. - dijo con esa sonrisa que lo doblegaba.
-Pienso. - dijo con simpleza.
Ella ya sabía a qué se refería. Estaba acostada a su lado, ambos desnudos cubiertos por la pesada cobija que los protegía del frío. A pesar de no ser una época especialmente invernal, se sentían en el aire los efectos de la guerra que se avecinaba.
Sin retirar la cobija, se acostó sobre su pecho. Puso sus manos alrededor de su cuello y lo vio directamente a los ojos.
Esos ojos hermosos que la atrapaban y torturaban a la vez.
-Tú no eres una mala persona Draco. Eras un bravucón en el colegio. Algo que puede pasarle a muchas personas con padres ausentes o en exceso consentidores. Eso no es un pecado capital. Lo importante es que lo aceptes y corrijas tus errores. - afirmó dándole fuerza a cada palabra.
Su dulce aliento chocaba en su rostro, él sonrió para sus adentros. Era muy inocente.
Él había hecho muchas cosas malas esos días que estuvo fuera de la maldición y eran precisamente esos recuerdos los que lo atormentaban más, a pesar de no ser tan atroces como los de antes, eran igualmente difíciles de asimilar. Pero su varita ya actuaba sola, no le temblaba la voz y tampoco las manos.
Se había convertido en un asesino, sin quererlo.
Ella se recostó sobre su pecho e inhalo hondo su olor.
Después de unos minutos, volvió a levantar su rostro hacia él.
Draco se contuvo de rodar los ojos y reírse en su cara. La conocía demasiado bien.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Igual lo harás, Granger.
-No es una pregunta sencilla y la respuesta tampoco lo es, es por eso que te estoy preguntando si la puedo hacer. - vio la decisión en sus ojos. Sintió unos deseos irrefrenables de poseerla nuevamente y su cuerpo desnudo sobre el de él no estaba ayudando.
La tomó por el cuello y la acercó para darle un beso. Uno muy demandante. Ella respondió con la misma intensidad y cuando la dejó ir, se sintió satisfecho al ver sus labios rojos e hinchados y su respiración entrecortada.
-Cada vez que vayas a hacerme una pregunta incómoda tendrás que pagar por ella. - murmuró sobre sus labios haciéndola reír.
-Bien, me parece justo. - aceptó ella.
-¿Entonces?
Ella se puso seria al instante. Pudo ver el temor en su mirada. Casi podía imaginarse lo que estaba a punto de preguntarle.
-¿Por qué distorsionaste el recuerdo? Esa noche... cuando ibas a... hacerlo. - terminó de decir.
Sus ojos estaban muy abiertos. Ella temía la respuesta que iba a encontrar, pero se esforzaba en probarse a sí misma que él no era una mala persona, que valía la pena salvarlo.
Él respiro hondo ¿Por qué tenía que ser tan jodidamente detallista?
-Después de que el señor oscuro levantara la maldición, acudí a mi madre. Le confesé lo que me había obligado a hacer y le pedí que eliminara ese recuerdo de mi mente.
Hermione se llevó una mano a la boca y sintió sus ojos arder. Él tragó grueso.
-No me permitiría olvidar jamas lo que te hice, es por eso que aún sé que, en efecto, si sucedió. Pero no quería recordar el cómo. Era demasiado, incluso para mi. - confesó.
Esperó su reacción por dos largos minutos y nada. Podía sentir su corazón latiendo acelerado sobre su pecho. Sintió unas cuantas lágrimas caer sobre él. Cuando se atrevió a mirarla, se sorprendió de ver que estaba sonriendo.
Ella estaba loca, lo confirmaba.
Se acercó a él y depositó un casto y dulce beso en sus labios, para después murmurar sobre ellos.
-No te culpo de nada, Draco. Lo reitero, no eres una mala persona. - dijo y volvió a recostarse sobre su pecho.
Él subió una mano a su espalda desnuda y la acarició tiernamente.
Sentía literalmente que se había quitado un gran peso de encima. Ella estaba limpiando su alma, dándole el perdón que tanto necesitaba.
Tal vez cuando desapareciera, podría hacerlo en paz.
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La noche previa a su misión en Gringotts había llegado.
Casi nadie podía pegar un ojo. Todos estaban en exceso nerviosos y era imposible concebir el sueño. Hermione les ofreció una poción para dormir a todos, pero se negaron. Querían despertar con el alba. Querían terminar con todo esto cuanto antes.
En realidad, no querían dormir.
Cada tanto, se escuchaba una puerta abrirse y unos pasos bajar por las escaleras que luego volvían a hacer su camino de regreso a la habitación de la que salieron.
Todos estaban ansiosos.
Cuando Hermione bajó por el tercer vaso de agua se encontró con Ron quien hacía exactamente lo mismo.
Éste le regalo una triste sonrisa y le tendió un vaso limpio.
Ella lo tomó en silencio y se sirvió un poco de agua.
-¿Preparado para mañana? - preguntó ella intentando mantener una sonrisa.
-Claro ¿y tú? - preguntó devolviéndole la sonrisa.
-Algo... - dijo un poco nerviosa, mirando el agua cristalina de su vaso.
-Hey... no te preocupes por nada. Harry y yo estaremos contigo, estaremos los tres juntos.
Ella alzó la mirada a esos ojos azules que hace nada tenían su mundo de cabeza ¿Como es posible que todo cambiara de la noche a la mañana?
-Harry y yo también estaremos ahí para ti Ron, nada va a pasarte. - dijo con los ojos vidriosos. Lo amaba, al igual que amaba a Harry. Eran una parte de ella y jamás contempló la posibilidad de que alguno no estuviera.
-Lo sé. Gracias Hermione.
Se acercó y lo rodeó en un fuerte abrazo. Dejó salir unas cuantas lágrimas mojando un poco la pijama de él. Cuando se separaron él le dio un tierno beso en los labios y se alejó de ella.
-Buenas noches. - dijo y salió de la cocina dejándola ahí pasmada.
Una vez sola, se llevó dos de sus dedos a los labios.
Que diferente se sentía.
Un carraspeo llamó su atención. Cuando volteó se encontró con Draco de pie en el marco de la puerta, tendiéndole un abrigo.
-¿Quieres dar un paseo? Se supone que no tengo que salir "solo" de la cabaña. - dijo burlándose de Harry y sus paranoicas reglas.
Hermione rio ante su cinismo y se acercó para tomar el abrigo de sus manos. Éste no la dejó tomarlo, sino que se lo colocó él mismo, como el caballero que su madre le había enseñado a ser.
Aprovechando que la tenía de espaldas a él, depositó un beso en su oreja y otro más en su cuello. Provocando que toda su piel se erizara y un suspiro escapara de sus labios.
Draco sabía bien que punto tocar, con solo un roce, lograba elevarle la temperatura.
¿Habrá presenciado el beso entre ella y Ron?
Sintió cómo la tomaba de la mano y la guiaba fuera, sin darle tiempo a pensar en nada más que en la hermosa noche estrellada que tenía ante sus ojos.
Era curioso, jamás pensó estar de la mano de él y ahora no se imaginaba de la misma forma con nadie.
¿Podría ella reponerse a su ausencia?
-¿Crees que podrás mantenerte alejada de mi por dos años y un mes? - preguntó sacándola de sus pensamientos.
-Tengo que hacerlo. - dijo con una sonrisa triste.
Él asintió con el ceño ligeramente fruncido. Caminaron por unos cuantos minutos así en silencio, disfrutando de la presencia del otro a su lado, del suave roce de sus dedos enlazados, del sonido de las olas.
-Serán unos meses muy largos. - dijo Hermione rompiendo el silencio.
Draco no dijo nada. Estaba inmerso en sus pensamientos. Ella detuvo el andar de sus pasos, se paró frente a él y tomó su rostro con su otra mano.
Él cerró los ojos al sentir el contacto de su mano cálida sobre su piel. Sabía que habría un alto precio que pagar y ya entendía cual sería.
Él se había enamorado de ella y mañana la perdería.
-Voy a esperarte Draco. - dijo. Ni una pizca de duda, ni una pizca de remordimiento. Lo decía con toda la certeza del mundo.
Maldito sea el destino.
-No quiero que lo hagas. - se las arregló para decir. Ella detuvo las caricias que le hacía en su mejilla.
-Igual lo haré, no puedo evitarlo.
Él tomó su mano y la besó. Luego de eso abrió los ojos y la vio reteniendo las lágrimas.
-No sabemos a ciencia cierta, si voy a recordar todo esto. - dijo con tono suave, hizo una pausa y soltó su mano para sacar El Giratiempo de su bolsillo y enseñárselo. - No sabemos que clase de maldita cosa es esta. No quiero que me esperes Granger, porque si el tiempo pasa y yo aún no te recuerdo, no sé... - se interrumpió a sí mismo cuando ella empezó a negar y llorar.
Se acercó a su rostro, pegando su frente a la de ella. Inhalando su olor. Tomó sus manos entre las suyas y cerró los ojos.
-Gracias, por haberme dado una oportunidad. - murmuró él. - No sé a dónde irá a parar mi memoria, pero te juro que fueron los mejores días de mi vida.
Ella asintió, llorando desconsoladamente.
Esa noche no hicieron nada más que besarse hasta quedarse dormidos.
Abrazados, con sus manos fuertemente enlazadas, con El Giratiempo sobre la cómoda, como único testigo del amor que ambos jóvenes se profesaban entre sí.
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La mañana siguiente llegó más rápido de lo que esperaban.
Todos estaban puntuales a las seis en punto en el comedor. Bill preparo unos sándwiches para todos y aunque no tenían apetito, comieron y bebieron agua. No sabían si sería la última vez.
Una vez listos, Hermione se puso el vestido de Bellatrix que logró transfigurar con éxito, Ron se disfrazó de mortifago con las ropas que Draco le había prestado y cambió algunas facciones de su rostro. Harry a su lado sostenía la capa de invisibilidad y Griphook sonreía con malicia.
Bill y Fleur abrazaron a los tres chicos con fuerza.
Draco les deseó suerte y que tuvieran cuidado.
-Nos vemos en Hogwarts. - dijo más para Hermione que para los otros dos. Ella respondió con un asentimiento y una sonrisa melancólica.
Se bebió la poción multijugos y una vez que la temible Bellatrix Lestrange apareció frente a ellos, se desaparecieron.
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N/A: siguiente capítulo "La Batalla de Hogwarts"
¿Quien más se siente melancólico? :')
Me sorprende la cantidad de comentarios que ha alcanzado esta historia y lo mejor de todo es que TODOS SON BUENOS, gracias!!!!
