Juntos

Prompt: estaciones

Invierno

Izuku exhaló en sus manos, su aliento haciendo una nube de vaho en el frío del exterior. Lamentó no haberse puesto guantes, pero no los encontraba y se le hacía tarde para ver a Shouto.

Se había acostumbrado a verlo diario, a pasar las tardes con él y estar de vacaciones le parecía extraño. Apreciaba estar con su madre, y el descanso de las clases —aunque igual entrenaba todos los días— pero echaba de menos a su novio y a sus compañeros. Además, después de días tan llenos de acción y peligro la tranquilidad que esos días representaba le ponía un poco nervioso.

También estaba nervioso porque estar en el centro comercial lo hacía recordar aquella ocasión en la que Shigaraki habló con él, incluso si no era el mismo lugar. Pero en cuanto vio a Shouto acercarse a lo lejos, todas esas preocupaciones se evaporaron.

—¡Shouto! —lo saludó con la mano. Se perdió unos segundos en la sonrisa tímida de su novio que se acercó caminando más rápido y lo abrazó.

No podían besarse, ya el mero abrazo era demasiada demostración de afecto pública. Sobre todo ahora que podrían reconocerlos.

—Feliz Navidad, Izuku —le dijo al oído antes de soltarlo.

—Feliz Navidad, Shou —contestó Izuku, extendiéndole una cajita envuelta con papel decorado con mini All Mights.

—Tienes las manos frías. —Notó Shouto al recibir su regalo—. Dámelas.

Guardó su regalo en la bolsa de su abrigo y recibió las manos de Izuku entre las suyas, calentando un poco su mano izquierda para darles aún más calor.

«Quizás no es tan malo haberme olvidado los guantes».

Primavera

Era el día de su graduación. Tres años habían pasado demasiado rápido. Habían pasado cosas buenas, malas, terribles e increíbles. Pero a través de todo, Izuku siempre se había sentido feliz de tener a Shouto a su lado.

Lanzó una mirada de reojo para mirarlo, de pie a unos pasos de él mirando a Nezu dar el discurso de fin de año. Sería la última vez que estarían en UA como alumnos. No podía dejar de llorar, las lagrimas se le salían solitas sin poderlas controlar. Tanta nostalgia, tanto esfuerzo. Miró a Shouto y vio que él lo miraba también y que le sonrió. El corazón le dio un vuelco, a pesar de el tiempo que llevaban juntos, a veces aún lo hacía, como una reacción natural causada por Shouto, que no podía evitar.

Cuando terminó la ceremonia se acercaron su mamá y All Might a abrazarlo. Y muchas otras personas, amigos, compañeros, héroes. Buscó a Shouto entre la multitud y no lo vio, pero se distrajo por algo que le dijo Inko.

Escuchó a Shouto llamarlo y se volteó para abrazarlo, pero se frenó al ver que iba acompañado por su madre y su hermana. Las saludó haciendo reverencias profusas y las presentó a su mamá. Y a All Might, aunque a él Fuyumi ya lo conocía.

Shouto le tomó la mano.

Izuku recordaría ese momento, en el que estaban todos juntos con mucha felicidad.

Verano

Se dio la vuelta en su cama, pateando las cobijas para quitarlas de encima. Tenía muchísimo calor y sudaba mucho.

—¿Izuku?

—Perdón amor, ¿te desperté?

La respuesta fueron sonidos de queja y gruñidos y unos brazos rodeando su cuerpo. Sintió la frescura de manera instantánea.

—¿Tenías calor?

Asintió.

—Gracias.

Se volvió a sumir en un sueño tranquilo y maravillosamente fresco.

Otoño

—¿Estás listo?

No lo estaba. Llevaba tres horas peleándose con la estúpida corbata y no podía.

—¡Ya casi! —mintió.

—Vamos a llegar tarde a la premiación —Shouto se detuvo en la puerta de la habitación.

—Dame un minu…to

Se le fue el aliento al mirar a Shouto vestido elegantemente con un traje blanco y camisa roja. Su cabello largo estaba peinado en una intrincada trenza que le había hecho Fuyumi en la mañana («tantos años y aún no sabes peinarte, no puedo creerlo, dile a Izuku que aprenda a hacértelas»).

Lo había descubierto con las manos en la corbata tratando de anudarla bien por milésima vez. Sonrió y soltó una risa nasal.

—Te ayudo.

Izuku miró a su esposo mientras él anudaba la corbata con facilidad. Era aún más atractivo y guapo que cuando empezaron a andar, pero su rostro se había vuelto más cuadrado y maduro, y el cabello largo eran sólo muestra del tiempo que había pasado. Sabía que él también había cambiado. Era más alto ahora, aunque seguía siendo menos alto que Shouto, que había dado el estirón durante tercer año, su rostro era un poco menos redondo y tenía muchas más cicatrices. Y algo más había crecido: el amor que sentía por el hombre en frente de él.

—Ya está —le dio unas palmaditas en su pecho y lo admiró—. Estás guapísimo. Ahora démonos prisa.

—¡Sí!

FIN


Gracias por leer

~ Hitzuji ~