13. Ganando aliados

Cada hora que transcurría se sentía eterna, los reportes del escuadrón que investigaba la desaparición de sus hermanos carecían de novedades, era desesperante la agonía de la incertidumbre. En días anteriores se removieron todos los escombros de la explosión, se encontraron varios cadáveres de sirvientes y uno que otro trabajador gravemente lesionado, entre ellos la buena Gine y Raditz, ambos se encontraban en tanques de recuperación debido al daño que sufrieron sus cuerpos. Confiaban en que al despertar les informaran dónde estaban los herederos y la científica.

-Sin novedades –Decía con voz seria Vegeta –Parece que se los tragó la Tierra.

-No me creo que Frezeer niegue el secuestro de nuestros hermanos –le respondía Broly desde el monitor –Ese bastardo quiere acabar con la familia real.

-Por eso es necesario que te mantengas alerta, hará todo por exterminar a los herederos. Eres vulnerable en Yardrat, por tu seguridad y la de Celery deberían regresar –Comentó Vegeta pensativo y acomodándose en la estrecha nave saiyajin.

-No regresaremos, nos mantendremos alerta –señaló decidido Broly –Si algún secuaz de esa lagartija quiere exterminarme: lo atraparé y lo haré hablar.

-Ten cuidado hermano –le advirtió Vegeta.

-Y nuestro padre ¿cómo lo ha tomado? –preguntó el segundo hijo.

-Nada bien, la culpa lo invade –torció los ojos el primogénito –Se arrepiente de encerrar a todos en la casa de campo, de alejarse de nosotros en un afán de huir del recuerdo de nuestra madre. ¡Es un cobarde! –golpeó el tablero de la nave individual –Ni siquiera ha tenido el valor de comenzar a idear estrategias contra Freezer, tampoco ha convocado a un consejo de guerra en caso de ser necesario.

-Compréndelo Vegeta, perder a sus hijos menores no es sencillo –intentó aconsejarlo Broly –está nublado por sus sentimientos.

-Tonterías –se irritó –¡Prefirió quedarse en la nave con la tripulación que viajar en una nave individual para llegar lo más pronto posible a Sadala! – se cruzaba de brazos para evitar seguir golpeando el tablero y generar una descompostura –¡Maldito cobarde!

-Es una pena que Bulma terminara involucrada en todo esto –Cambiaba el tema el segundo hijo –una mujer inocente cuyo error fue relacionarse con la familia real –se lamentaba Broly.

-Tengo la esperanza de que todos estén vivos –Dijo Vegeta intentando parecer indiferente después del comentario de su hermano.

-Avísame cuando tengas noticias –se despedía Broly –Espero que la próxima vez que nos veamos sea para celebrar una boda y no un funeral –sonrió vagamente.

-¿Estás pensando en sentar cabeza? –preguntó dubitativo Vegeta.

-No podría saltar al primogénito –señaló –Recuerda que hermano saltado, hermano quedado. Así que, si encuentran a Bulma viva, por favor toma cartas en el asunto. Quiero sobrinos inteligentes y de ojos azules.

-Ella está prendada contigo –comentó casi en un susurro de incomodidad.

-¿Bromeas?- se sorprendió Broly –ojalá alguna vez me hubiese mirado como ella te mira.

-¿En qué te basas? –preguntó Vegeta fingiendo una voz desinteresada.

-Eso descúbrelo tú. Con su permiso, su majestad –bromeó Broly –Tengo un duelo pendiente con mi querida chica enojona.

-En definitiva a los saiyajines nos gustan mujeres de carácter fuerte –continuó bromeando Vegeta, ambos necesitaban distraerse de tanto dolor.

-Cuídate hermano –Se despidió Broly para luego apagar la transmisión.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cansada abrió los ojos, en cada fibra de su ser sentía dolor. Por más intentos que hacía no lograba incorporarse, respiró profundo y tomó valor para sentarse en el borde de la cama. Llevaba varias noches sin dormir bien, la inseguridad y el miedo le impedían conciliar el sueño, además su nueva cama no era un ejemplo de comodidad, ya se había acostumbrado a los lujosos colchones de la casa de campo. Suspiró cuando su mente recordó la hermosa casa de campo, ahora quedaban escombros y cenizas de la confortable y lujosa mansión.

No podía desperdiciar el tiempo lamentando el pasado. Se lavó la cara, cambió su ropa para bajar a las cocinas, tenían todo un séquito de pequeños aliados que alimentar. Unos aliados que resultaron ser el escuadrón más eficiente del universo, su condición los hacía pasar desapercibidos, gracias a ello lograban escuchar diversas conversaciones que les ayudaban a recopilar la información necesaria para proseguir con el plan.

-¡Buenos días! –saludó Bulma bostezando mientras entraba a la cocina –Perdón por el retraso, no lograba despertarme.

-No te preocupes, todo está listo –la tranquilizó una señora regordeta para luego pasarle una bandeja de comida –Pero llegas justo a tiempo para repartir los alimentos.

Tambaleando con la bandeja de alimentos se dirigió al comedor, conforme avanzaba su paso los pequeños aliados la saludaban y gradecían las porciones de alimentos que repartía.

-¡Hola Bulma! –saludaron Tarble y Kyabe.

-¿Qué hay en el menú de hoy? –preguntó Kyabe.

-Un delicioso estofado –sonrió Bulma entregando a príncipes los platos de comida.

-Extraño la comida de Gine –suspiró Kyabe –Aquí siempre comemos lo mismo, me quedo con hambre.

-Mi pequeño príncipe –la científica se detuvo para consolar al pequeño –Es mejor comer poco a no comer nada, están más seguros aquí que en el palacio, pronto volverás a comer grandes banquetes –le frotó la espalda.

-Estamos aprendiendo a valorar todo lo que teníamos –dijo Tarble meneando su comida –Pensábamos que teníamos mala fortuna por vivir encerrados lejos de nuestro padre, pero ahora conozco a otros que han sufrido más.

-Así es Tarble –Bulma asintió –Espero que cuando alguno de ustedes sea rey, no olviden ayudar a los que menos tienen, como todos los que nos han acogido en éste lugar.

-No todos nos han acogido bien –se quejó Kyabe –Esa niña rara: Pepper, se la pasa insultando a Tarble.

-¡Pepper! –suspiró Tarble con un aire de romance mientras dirigía la mirada a la chica en cuestión.

A sus catorce años, Pepper era un extraordinario prospecto de guerrero. Su cuerpo delgado y espigado destacaba entre el resto de los niños del orfanato. Tarble se estremecía cada vez que la chica acomodaba sus cortos mechones azabache, además entrenar con ella se convirtió en una tremenda motivación, ni el mismo Vegeta lo pudo incentivar para volverse diestro en el arte del combate.

-Mi pequeño Tarble –sonrió Bulma –está creciendo, es todo un adolescente enamorado –Ante tal afirmación el joven pupilo ni siquiera se inmutó, siguió con la mirada fija en la chica.

-¿Qué tanto me ves idiota? –resopló Pepper cuando descubrió al joven príncipe -¿Te gusto o qué?

-Sí, sí le gustas –Afirmó un metiche Kyabe con risita nerviosa.

-¡Cállate! –lo reprendió Tarble propinándole un fuerte puñetazo en la cabeza.

-A mi no me gustan los debiluchos – la chica se cruzó de brazos sonrojada.

-Pepper, ¿me ayudas a levantar los platos? –interrumpió el momento Bulma para librar a Tarble del momento incómodo.

-Claro Bulma, todo lo que sea con tal de no seguir viendo a ese debilucho –Pepper lo miró para mostrarle la lengua en señal de burla.

Tarble intentó disimular la mirada fija en Pepper, falló en el intento. La observó perderse en la salida rumbo a las cocinas acompañando a Bulma.

-Todo el mundo se enamora y se vuelven aburridos –se cruzó de brazos Kyabe –Hasta tú, ahora no tienes tiempo ni ganas de jugar conmigo. ¡Te la vives embobado con esa chica! –agitó las manos frustrado.

-Cuando crezcas los entenderás –lo codeó Tarble, quien terminó los restos de comida de su plato para correr a entregarlo con Pepper.

Rumbo a la cocina, Bulma y Pepper platicaban animadamente. La científica notaba que detrás de los insultos de Pepper se encendía una fuerte atracción por el chico, algo muy similar a lo que Vegeta y ella vivieron hace un tiempo.

-El príncipe Vegeta, regresa hoy –mencionó Pepper acomodando los platos en los contenedores para trastes sucios –Dices que debemos pensar en cómo hacerle saber que sus hermanos están bien.

-Tengo una idea, pero necesito de tu ayuda –Bulma sacudió la bandeja –Necesito que le entregues un libro.

-¿Un libro? –levantó la ceja Pepper –¿No sería más viable un mensaje en una carta?

-No, porque si llega a manos equivocadas sabrán que los herederos están vivos y comenzarán a buscarlos, poniendo en riesgo la seguridad de todos los que viven aquí.

-Suena lógico –Le dio la razón Pepper –Pero, un libro ¿qué tiene de especial?

-Es un libro que le regaló mi hermano –entró la princesa a la cocina con más platos sucios –Por eso lo conserva con mucho amor –se burló.

-No es por eso –Ahora la sonrojada era Bulma –El libro contiene algunas palabras subrayadas, que lo harán descubrir qué estamos bien.

-Busca señalar alguna frase bonita que diga: Te extraño –rió Milk –"Mi príncipe"

-¡Qué graciosa! –torció los ojos la científica –Si tu hermano tiene algo que confesar, entonces que lo diga él. De mi no escuchará nada hasta que Vegeta dé el primer paso.

-Ahora nos hacemos la difícil –negó con una risita Milk –Son tal para cual. Pero no esperes una declaración romántica de Vegeta, sus formas de expresar afecto son muy particulares.

-Lo he notado, es bastante alrevesado –suspiró Bulma –su lenguaje de insultos puede tener una doble intención.

-Uno no insulta a la gente que te gusta –se apuntó a la conversación Pepper.

-¿Ah no? –la miró Bulma -¿y esas bonitas palabras que le dices a Tarble? Pequeño, debilucho, tarado, idiota, por citar algunas.

-No me gusta Tarble –gritó la chica sonrojada y con cara de asco –¡Es más chico que yo!

-En unos días cumplirá 13 y por la estatura no te preocupes, ya crecerá –la tranquilizaba Milk.

-Además es un chico apuesto e inteligente –le guiñó el ojo Bulma.

-No me interesa, yo quiero ser una guerrera élite –dijo Pepper –no tengo tiempo para andar de novia con debiluchos.

-Ay el amor –sonrió Milk –parece que todos en la familia buscan parejas opuestas, les gustan las relaciones amor-odio. Las tres mujeres rieron al unísono

El resto de la mañana lo ocuparon para realizar un entrenamiento matutino guiado por la princesa, se sumaron todos los pequeños del orfanato. Cualquiera diría que estaban formando un pequeño escuadrón, un grupo leal a los príncipes más jóvenes.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Aterrizó en los terrenos del palacio, su esperanza se enfocaba en percibir el ki de sus hermanos en alguna parte del planeta, pero no fue así, no sintió la energía de ninguno, incluyendo a la débil científica. Eso solamente quería decir una cosa, que estaban muertos o secuestrados en otro planeta.

Descendió de la nave individual, titubeó por el cambio de postura, pero se incorporó de inmediato con la intención de emprender el vuelo, era imprescindible rodear cada región del planeta, no podía quedarse en el palacio esperando noticias.

-Señor –lo saludó un soldado –bienvenido…

-Ahorra tus formalidades, necesito conocer qué novedades hay sobre mis hermanos –Dijo Vegeta.

-Ninguna señor –tragó saliva el hombre ante la mirada fría del príncipe.

-¿Radiz y Gine? –preguntó el heredero.

-Salieron de los tanques de recuperación pero no recuerdan nada –Comentó el soldado, en tono aún más nervioso.

-¿Algún otro sobreviviente? – se acomodó Vegeta para anticipar su vuelo.

-Nadie –Respondió el hombre y luego miró al príncipe partir.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Casi se pica el ojo, transformar su bello rostro no era tan sencillo. Con algunos materiales naturales elaboró pintura azul para el rostro y aplicaciones que colocaría alrededor de sus ojos para simular escamas. Por mucho que tapara su rostro, el color de ojos la delataría. No había muchas mujeres de ojos azules en ese planeta, además el ser "novia del príncipe" y volar por el cañón del guerrero legendario la hizo popular entre el pueblo saiyajin.

-¡Estás loca! –la reprendió Milk –¡Vegeta conoce tu olor!, aunque vayas disfrazada te reconocerá, no lo subestimes. Pones en peligro nuestra seguridad, si nos encuentra probablemente lo seguirán.

-No me acercaré a él, solamente acompañaré a Pepper –decía sin importancia colocándose el maquillaje que simulaba escamas en su cara.

-Evitaste a toda costa que me comunicara con Gokú por nuestra seguridad y ahora resulta que tus ganas de ver a mi hermano te comenzaron a cegar –Le gritó al tiempo que golpeaba la mesa.

-No tengo ganas de ver a tu hermano –se incomodó al escuchar el comentario –Necesito investigar quién es el traidor, eso implica rondar de incógnito las calles para obtener información, los pequeños no pueden hacer el trabajo solos –Se acomodó las últimas escamas en la mejilla, no se conocía esa habilidad para maquillarse y lograr un parecido con una ascabariana –Tranquila, Vegeta no me reconocerá, mi disfraz es perfecto.

-Vegeta es muy inteligente e intuitivo, no lo subestimes. El plan solamente es darle pistas de que estamos a salvo, no para revelarle nuestra ubicación –La princesa colocó sus manos en los hombros de la científica, intentando que con las leves sacudidas recapacitara.

-Relájate y cuida a tus hermanos –dijo la científica al tiempo que se colocaba un velo en la cabeza para disfrazar su cabellera azul, luego acomodó el resto de la tela para que cubriera su nariz y su boca.

-Te faltan los guantes –le estiró la mano Milk con cara de pocos amigos.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Ubicar al príncipe no fue sencillo, todos los niños del orfanato se colocaron en posición alrededor del pueblo para detectar la posición de Vegeta. Cada pequeño llevaba un dispositivo para transmitir la señal en clave que indicara el recorrido del príncipe, todos intuyeron que a su llegada recorrería cada espacio de Salada en busca de sus hermanos, comenzando en el pueblo cercano a la casa de campo.

Un niño de aproximadamente 8 años fue el que marcó el inicio de la trayectoria del príncipe. Bulma sintió un vuelco en el corazón cuando escuchó el sonido que marcaba la posición de Vegeta, hizo un par de respiraciones con el fin de controlar su emoción, de lo contrario el aparato que escondía su ki podría dejar de funcionar por las variaciones de energía.

-Es cierto lo que dice la Milk sobre el príncipe Vegeta y tú –dijo Pepper al notar que Bulma paseaba de un lado a otro.

-Algo así –siguió con sus inhalaciones y exhalaciones –Es tan orgulloso que jamás expresará sus sentimientos –negó Bulma colocándose las manos en la cintura –además para él y muchos en el planeta no soy digna de formar una familia con el príncipe.

-¡Qué dramática!, no sé mucho del amor, pero creo que es mejor estar con alguien un tiempo que jamás estar juntos –Pepper la miró con incredulidad –Bueno eso escuchaba que decía mi hermana.

-Tal vez tengas razón, puede que no podamos estar juntos para siempre pero eso no nos quita la posibilidad de pasarla bien –reflexionó en voz alta –Los niños de hoy resultan ser más cuerdos que los adultos.

-Aquí viene –la interrumpió Pepper empujándola lo más lejos posible.

La joven saiyjajin era diestra en ser sigilosa, desde muy pequeña su hermana y ella comenzaron a robar para sobrevivir, ese talento varias veces las metió en problemas. Así fue como se distanció de su hermana, fue atrapada por robar y ella acabó refugiada en el orfanato.

Un alerta príncipe Vegeta recorría las calles del pueblo, todos lo miraban pasar y hacían reverencia para mostrar sus respetos. Justo cuando detuvo su paso frente a la taberna del pueblo, una chica delgada se estrelló en su costado.

-Fíjate mocosa –se molestó el príncipe, últimamente estaba de peor humor y no toleraba nada.

-Disculpe señor –pronunció la chica haciendo una reverencia –Creo que se le cayó esto –levantó un libro del suelo.

-Eso no es mío –Vegeta ni siquiera se dignó en mirar el objeto.

-Pues mío no es –refutó la chica –qué descortés su majestad, no se digna a mirar a una simple plebeya. No quiero que después me busque todo su ejército por robarle un libro.

-No es mío –insistió Vegeta, pero al mirar el libro sus ojos se abrieron de par en par.

-Es suyo –estiró la mano Pepper –Se ve interesante, debería leerlo.

Vegeta se lo arrebató para terminar de reconocerlo, era uno de los libros de historias que le regaló a Bulma, cómo es que lo tenía esa chiquilla. Levantó la mirada para cuestionar a la chica, pero no la vio por los alrededores.

Comenzó a hojear las páginas, tal vez era una señal del secuestrador de sus hermanos o era una señal de la científica. Con velocidad sacudió las hojas en busca de una nota, no encontró nada, luego revisó al azar algunas páginas, llamó su atención el subrayado recurrente de algunas palabras: guerrera, sabio y duende.

-Guerrera, sabio, duende –repitió en un susurro - guerrera, sabio, duende.

La pregunta era, por qué estaban subrayados los nombres de esos personajes en las historias, qué tenían de relevantes o cuál relación habría con el libro de la científica y sus hermanos. Le pareció una locura percibir el olor de Bulma en el libro, su mente estaba haciéndolo alucinar el aroma de la mujer.

El olor se hizo más intenso, avanzó con rapidez para buscar la fuente. El corazón le latía desbocado, su instinto le decía que ella se encontraba cerca que contra todo pronóstico estaba viva.

Miró entre la multitud, pero todos eran cabellos oscuros. Nadie con cabellos azules. Solamente llamó su atención una mujer ascabariana que avanzaba a toda prisa entre la multitud.

-Señor –lo detuvo la misma chica –Volvió a dejar tirado su libro.

-Pero ¿qué? –se sorprendió Vegeta cuando Pepper le estiraba la mano para entregar el libro.

-Debe ser más cuidadoso –le sugirió intentando distraerlo.

Pepper era una guerrera prodigiosa e intuitiva, cuando sintió el ki alterado del príncipe supo que sospechaba de la cercanía de Bulma, así que ideo arrebatarle el libro mientras estaba descuidado.

Vegeta sin prestar atención siguió buscando a Bulma, su ki o su olor pero nada. Se paró en seco cuando una idea llegó a su mente, la chica del libro seguramente tenía algo que ver con la científica y justo cuando se dispuso a interrogarla no pudo encontrarla por ningún lado.

No necesitaba seguir recorriendo las calles del pueblo, con el libro en mano comprendió que debía hojear con calma cada párrafo. Bulma no solo era una cara bonita, se destacaba por su inteligencia y con seguridad el apego que sentía por sus hermanos la habría incitado a protegerlos.

Pero las preguntas era: ¿dónde estaban?, ¿por qué no los llevó a palacio para ser resguardados?, entre sus cavilaciones se planteó la posibilidad de que la científica fuera un espía de Freezer, en definitiva la incertidumbre lo estaba volviendo paranoico.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

El clima estaba cambiando en Sadala, las noches comenzaban a sentirse más frías. Esa noche le tocaba la guardia nocturna, qué más daba otro día sin dormir bien. Pensó seriamente en dejarse el maquillaje de ascabariana, disimulaba bien sus ojeras. De inmediato vino el recuerdo a ella, Milk estuvo en lo cierto: puso en riesgo la misión. Al principio mantuvo la distancia con el príncipe, pero una fuerza desconocida la orilló para acortar distancia y acercarse al príncipe Vegeta.

La fortuna estuvo de su lado gracias a la oportuna intervención de Pepper, evitó que Vegeta la siguiera, era sorprendente el desarrollado olfato de los saiyajines, ni los miles de perfumes que se roció en el cuerpo lograron ocultar su olor. Se sonrojó al pensar que el príncipe la tenía perfectamente registrada en su sistema.

A parte de ver al príncipe, lo único rescatable del día fue obtener la pista clave que los llevaría al traidor que filtraba información de las misiones del Rey y su primogénito. Una vez detectado el enemigo, los chicos podrían regresar seguros al palacio.

Distraída miraba los detectores de presencias, en el inicio de la guardia desde el pequeño mirador todo se encontraba sereno. Un sonido abrupto y una ráfaga de aire la hizo tambalear de su silla. El corazón le latió, cómo una persona sería capaz de volar con suma velocidad sin ser detectado. Nerviosa intentó accionar la alarma pero una voz detuvo el movimiento, ahora entendía de dónde provenía la habilidad del intruso.

-¿Dónde están y qué hiciste con mis hermanos?- preguntó Vegeta con mirada fulminante mientras asentaba con fuerza los pies en el suelo de la torre.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Continuará…

14. Ganando experiencia

Lo sé, lo sé, muchas dudas y vacíos en el capítulo, en el desarrollo de los siguientes capítulos se aclararán un par de cosas.

Adelanté la publicación para no dejarlos tanto tiempo con la duda de qué sucedió con los niños, la princesa y Bulma.

Mi plan inicial de historia era centrarme en V&B pero creo que gustaron el resto de los personajes, por eso los he insertado en las aventuras de nuestra pareja. Además pensaba en menos capítulos y creo que la historia está dando para más.

La semana pasada cruzó por mi mente dejar de escribir, por diversas razones, pero no me gusta dejar las cosas sin concluir así que seguiré tratando de entretenerlos un poco más.