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Capítulo 12

Un elfo seductor

Caminaba sumida en una bruma de pensamientos cuestionables, el método de conquista podía significar un reto para su inteligencia, el juego de palabras propuesto por Ana le intrigaba, el resultado o la reacción que vendría al usarlo la tenían muy curiosa.

Contestar a las provocaciones de Malfoy con una combinación de insultos y alago le parecía un juego divertido, quería saber cómo resultaría, solo como un experimento, solo lo haría una vez, creía que se divertirá mucho sacando a ese mimado de sus casillas.

Río para sus adentros de solo imaginarlo, llego al aula de Pociones y se topó con Neville Longbottom parado frente a la puerta sin entrar o moverse siquiera.

- ¿Neville? - intentó llamarlo, pero el chico parecía sumido en un hermoso sueño fuera de esta realidad, su expresión feliz y mirada perdida se lo decía.

- ¿Estas bien? - Hermione, algo preocupada, toco su hombro para intentar sacar al Gryffindor de su aturdimiento. Neville voltio a verla y con la misma expresión y sonrisa radiante le dijo:

- Los milagros existen - después ingreso al salón sentándose donde siempre, pero sin dejar de mirar a cierta rubia que se hallaba a unas mesas más adelante hablando con Pansy bastante risueña.

- ¿Lo habrá conseguido? - susurró Hermione, aún fuera del aula, mientras miraba el peculiar comportamiento de su compañero.

- ¿Conseguir qué? ¿Quién? - un gran brazo la rodeo por el cuello atrayéndola al costado de un sonriente pelirrojo.

- Buen día, Ron - saludo Granger educada, aunque algo incomoda por la repentina cercanía de su compañero de casa.

- Buen día, ¿Por qué aun no entras a la clase? - respondió este, galante y sonriente.

- Oh, bueno estaba... - Hermione intentaba alejarse del pelirrojo sin verse muy grosera o desesperada, pero parecía que Weasley no captaba su incomodidad.

- Buen día - Harry llegó risueño, se acercó e hizo una mueca graciosa al mirar la postura de ellos - ¿Interrumpo algo? - preguntó sin perder su educado y amable carácter.

- No, solo charlábamos antes de entrar a clase - Ron respondió con un semblante retador.

- Oh, bueno. Hermione ¿Te gustaría venir conmigo a Hogsmeade el próximo fin? - Harry no perdió la paciencia y la oportunidad de hacer enfadar un poco a su amigo.

Ron últimamente estaba intentando ganar algo de terreno y prácticamente le había declarado la guerra a Potter, ambos buscando la manera de obtener la atención de Hermione Granger, pero ella estaba cada vez más incómoda con la situación de los últimos días: Harry le guardaba un asiento siempre junto a él en el gran comedor, Ron le traía postres alegando ser "especialmente para ella", ambos parecían desvivirse por intentar que ella estuviera bien y cómoda causando el efecto contrario.

Harry la tomo de la mano sacándola de sus pensamientos.

- ¿Entonces, qué dices? - la regreso al presente y a la conversación.

- Disculpa Harry, ya tengo planes - ella quería gritarles que la dejaran en paz de una buena vez, pero no quería ser grosera.

Ron la apretó un poco más hacia él y Harry entrelazo sus dedos con los de ella ¡Todo se estaba saliendo de control! la escena era de portada de novela dramática.

Weasley había sonreído arrogante al oír la negativa de Granger, pero eso a Harry no le quito su expresión galante y amable.

- ¡Vaya! el trío pacotilla juntos se ven aún más estúpidos - aquella voz hizo que Ron y Harry fruncieran el ceño y por fin soltaran a Hermione. Ella por su parte nunca creyó que le alegraría tanto encontrarse con aquella serpiente, no sólo porque la saco de la incómoda conversación, sino que también por su plan tramado en un principio.

Los tres Gryffindors encararon a las tres serpientes encabezadas por Malfoy, quien tenía un gesto casi asesino en el rostro.

- Este maravilloso día tenía que nublarse, que pena - alego Harry sonriente pero con una mirada de desafío. Ron rio a su lado.

- Solo digo que deberían dejar de estorbar el paso, no creí que también fueran unos maleducados trogloditas - rio Draco, lanzando miradas disimuladas a Granger.

Ron estaba a punto de contestar, pero Hermione intervino en ese momento.

- Es mejor entrar ya, el profesor llegará pronto - habló amable sonriéndoles a los Gryffindors, ellos le devolvieron la sonrisa y dándoles la espalda a las serpientes se dispusieron a entrar, solo que Weasley aprovecho un segundo para colocar su brazo en la cintura de Hermione, ella harta lo iba a apartar pero Draco habló.

- Me sorprende el pésimo gusto que tienes Granger, aunque también debo admitir que ya no podré decir que eres una mojigata, ¿mira que darle otro significado a la palabra TRIO? - aquella costumbre de herir a otros regresó con más fuerza impulsada por unos celos monstruosos.

Hermione bastante sorprendida por el insulto e insinuación, se separó de los chicos que estaban a punto de sacar sus varitas, se colocó frente a Malfoy y lo miro detenidamente, pensando en las características escritas en el libro de Ana.

Atractivo (si, lo era)

Inteligente (Nadie duda de eso)

Dificultad para expresar emociones (Ahora lo veía claro)

Malfoy tenía el ceño fruncido, pero sus ojos reflejaban frustración, enojo y hasta tristeza, ella intento mirar más pero el parpadeó y aparto la mirada molesto.

- Sabes Malfoy - inició ella, aunque no se sentía ofendida, su voz sonaba retadora - Tienes... - el insulto se atoro en su garganta, suspiró y pensó mejor las palabras - Unos bellos ojos tan expresivos que dan horror.

Draco abrió la boca para contestar, pero nada salió, su rostro fue de confusión total y no conseguía procesar adecuadamente lo dicho por la Gryffindor, de hecho todos los que presenciaron el encuentro no tenían ni idea de qué había querido decir.

- Jóvenes, serían tan amables de entrar a la clase de una vez - la voz seria del Profesor Snape los asusto un poco a todos.

Nadie dijo más y cada uno ingreso al aula.

Hermione sonreía triunfante, Harry y Ron sentados a su lado la miraban curiosos y atrás de ellos Malfoy no podía quitarles la mirada de encima. El ambiente en la clase era demasiado extraño.


Dos magos refinados y siete elfos ruidosos estaban sentados alrededor de una mesa en círculo, mientras jugaban una amigable partida de póker.

- Sigues preocupado, Riddle - no fue una pregunta, sino una afirmación burlona por parte de Herodes.

- ¿Qué tan seguro estas de poder controlar a esa criatura? - Tom soltó por fin la incertidumbre que venía contenido desde hace días.

- Tengo completo control amigo mío, y Ana también lo tiene. Demon no hará nada que ella o yo no queramos - contestó simple dando una calada a su pipa de dragón.

- ¿Deberíamos decirle? - miró a McGarden a los ojos, serio.

- No, no es necesario. Mientras menos sepa mejor para ella, solo así tendrá una vida lo suficientemente normal y tranquila - respondió sin quitar su mirada de su juego.

- Pronto comenzará a preguntar - advirtió Riddle.

- Y en ese momento tendremos la respuestas necesarias, ahora tranquilízate un poco y revisa bien tu juego. Creo que tengo una buena mano - McGarden sonrió creyéndose victorioso, Tom solo soltó un suspiro cansado.

- Riru, dale a Chucky una buena mano - habló uno de los elfos muy interesado en ganar.

Sobre la mesa estaban las apuestas: varios galeones, botellas de licor y prendas pequeñas de vestir, entre otros objetos que para los elfos eran valiosos.

La elfina no entendió lo que el pequeño Chucky quiso decir, así que estiro su brazo y con su mano palmeo y acaricio suavemente la cabeza de su amigo elfo.

- ¡No era eso! - exclamó este avergonzado.

- Fifo gana - dijo uno al mostrar su juego.

- ¡Nooo! - gritaron los demás jugadores.

- Esta es la quinta vez que nos vence. No puedo creer que un elfo pueda tener tan buena suerte - habló Riddle irritado por haber perdido de nuevo.

- Te sorprenderás más si supieras su historia. Fifo ayudo a uno de mis antepasados a incrementar su fortuna por medio de juegos de azar, es el amo de esto - McGarden rio orgulloso.

Los elfos seguían apostando y cuando uno ganaba los siete se repartían todo en partes iguales. McGarden utilizaba esa estrategia para poder ofrecer a sus elfos algo de vestimenta y dinero, puesto que estos no aceptaban nada temiendo que fuera a liberarlos, así que ingeniosamente hacía que se lo ganaran.

McGarden podía ser criticado y enjuiciado por muchas cosas, pero nadie podía negar que al tratarse de sus elfos o su familia lo daba todo por protegerlos y darles lo mejor.

Tom admiraba aquel detalle de ese hombre, dispuesto estaba a incluirlo en sus planes futuros, ciertamente sería un buen aliado, aunque a veces lo sacara de sus casillas.


Ninguna quiso ir a cenar aquella noche, prefirieron llegar directo a la sala de menesteres donde encontraron muchos bocadillos preparados que se convertirán en su cena.

- ¿Cómo te fue? - inició la plática Astoria, muy curiosa por saber el desenlace que tuvo su hermana con Longbottom.

- Al principio horrible, pero después magnífico - sonrió Daphne y comenzó a narrar los últimos sucesos de ese día con Neville.

Todas estaban de verdad entusiasmadas, las estrategias eran brillantes y daban al clavo.

- ¡Me toca! ¡Es mi turno! - gritó la pelirroja impaciente. Intentó arrebatarle el libro a Lover pero esta lo impidió poniéndolo en su espalda.

- ¿Qué pasa? - preguntó Ginny desconcertada.

- Con todo respeto señorita Weasley, a Ana le gustaría más que la siguiente fuera Luna - dijo algo avergonzada.

- Opino igual - intervino Pansy.

- Pero ¿por qué? - expresó algo exaltada Weasley.

- Porque es más intrigante el caso de Theo - argumentó Daphne.

- Es verdad. verán lo conozco desde que tengo memoria y él suele ser alguien muy peculiar - inició la explicación Pansy.

- ¿A qué se refieren? - preguntó Hermione intrigada.

- Él es... ¿Cómo decirlo? un misántropo - agregó Pansy.

- ¿Se convierte en hombre lobo? - preguntó inocente e ingenua Luna.

- No "licántropo". Misántropo, quiere decir que es algo así como un inadaptado social, detesta a las persona y prácticamente huye de ellas - explicó Parkinson.

- Los únicos a los que tolera son a Draco y Blaise, y eso es porque los conoce desde niños - agregó Astoria.

- Y nunca hemos escuchado que haya tenido alguna conquista o novia, de hecho muchos dudamos un poco de su sexualidad - aportó Daphne.

- Suele ser muy callado y exageradamente reservado, no actúa ni para bien, ni para mal y sigue a Draco y Blaise por lealtad, aunque la mayoría del tiempo esta solo - terminó Pansy.

- Ya veo. Es curioso que Luna sea su pareja entonces - dijo Hermione, colocándose un dedo en la barbilla y mirando de reojo a Lovegood.

- Así es. Ana sabe un poco sobre esto, por eso Ana quiere intervenir un poco más en el caso del joven Nott - sacó su libro dispuesta a iniciar la estrategia de Luna.

- Pero, pero, pero... ¡Ash! bien - Ginny refunfuño resignada.

(...)

Theodore Nott, era un Slyderin serio y apartado, como ya se había explicado, rosaba el carácter misántropo. No era tan carismático como Blaise, ni tan galante como Draco, pero si se podía distinguir su aura misteriosa, el encanto que lo caracterizaba se dirigía principalmente al enigma que reflejaban sus ojos azules eléctricos, sus habilidades en el combate cuerpo a cuerpo, su refinada educación y su antipática forma de tratar a las personas. Todo lo anterior causaba curiosidad y hasta cierto punto era excitante el fantasear con aquel castaño de mirada seria y porte soberbio.

A pesar de todo, quienes conocían bien a Nott podían afirmar que la definición de lealtad quedaba con su nombre, que siempre se mostraba correcto y que podía ser muy empático cuando se lo proponía. Jamás dudaba en ayudar a los suyos y siempre era el primero en actuar cuando había un problema.

Draco, Blaise y Pansy, que eran como hermanos para él, representaban a las únicas personas que podían meterlo en aprietos, que lo manipulaban para hacer cualquier locura y en los que confiaba ciegamente.

Aquel día temprano, justo después de desayunar, el horario de muchos alumnos era bastante ligero, por lo que varios pasaban algún tiempo de ocio en los jardines, en las salas comunes o, algunos más responsables, trabajaban en deberes acumulados.

Theodore tenía planeado entretener su mente con un buen libro, al haber muchos compañeros en su sala común decidió que el mejor lugar para tener tranquilidad sería la biblioteca, por eso se encontraba ahí, sumido en la lectura de un enorme libro, del cual no se distinguía el tema porque al parecer estaba en otro idioma. Nada podía perturbar ese momento, esa paz que siempre obtiene en su lugar sagrado, o eso creía él.

Draco y Blaise tenían entrenamiento de Quidditch, Pansy últimamente se veía muy ocupada y sus demás compañeros temían dirigirle la palabra, así que todo estaría esplendido por unas horas, nada que perturbara su momento. Unos ojos azul cielo aparecieron en su mente como una dulce brisa que le causó un ligero escalofrío, parpadeó y agitó la cabeza regresando a su lectura.

A los laterales, en mesas lo suficientemente alejadas se encontraban 6 chicas; Ana, Ginny y Astoria del lado derecho; y Hermione, Pansy y Daphne del lado izquierdo. Todas estaban muy juntas, observando a Theo por sobre un libro que cada una fingía leer, aunque no se podía decir que el disimular se les diera muy bien.

Esperaban la entrada de Luna, puesto que la Ravenclaw si había tenido clases temprano, pero prometió aparecer lo antes posible en la escena.

- ¿No tenías clases tú también Greengrass? - susurró Ginny curiosa.

- Si, pero no pensaba perderme esto por nada del mundo. Me reporte enferma - se escuso la castaña Slyderin. Ana y Ginny rieron.

En ese momento Luna entro a la biblioteca, lanzó una mirada panorámica al lugar, identificando a sus amigas y a su objetivo. Hizo una seña a todas para que supieran que el show iba a empezar.

Se aproximó al lugar de Theo, todas miraban con atención, Luna paso de largo sin ni siquiera voltear a verlo, pero si muy cerca de él, a tal grado que su túnica rozó el brazo izquierdo de Nott y fue suficiente para sacarlo un poco de su apasionante lectura. Sin embargo, el chico se removió algo incomodo y de nuevo quedó prendado del libro.

- Esto no funcionará. Es casi imposible mover a Theo de su centro - susurró Pansy, Daphne afirmó lo dicho por su amiga.

- Bueno, tengan paciencia apenas está iniciando - alegó Hermione.

- Es algo absurdo que la indicación de Lovegood sea seducirlo - volvió a hablar Pansy.

- Ni siquiera sabemos si la lunática sabe qué significa la palabra seducción - exclamó irritada Daphne, ganándose una mirada molesta de Granger por hablar así de su amiga.

- ¡Shhhh! - se escuchó a la Señora Pince.

- Hay que solucionar eso - susurró Tori al percatarse de que la bibliotecaria las tenía observadas. Sacó su varita y lanzó un hechizo a la mujer.

- ¿Qué hiciste? - preguntó Ginny.

- Calma, no es nada grave. Solo la deje sorda por algunos minutos, se le pasará - contestó Greengrass menor.

- Eso es muy útil - le sonrió la pelirroja.

- Luego te enseño - Tori de devolvió la sonrisa.

- Atentas - Ana llamó su atención y las tres fijaron su vista en Luna.

Lovegood no hablaba, no se insinuaba y se mantenía a la espalda de Nott caminando entre las estanterías de libros, dando saltitos, vueltas y tomando varios libros que no tenían relación entre ellos. El sonido que hacía con sus movimientos tenía un ritmo alegre, sus pasos suaves parecían tararear una canción y la ligera brisa que causaba el movimiento de su túnica y su cabello transportaba un aroma a flores silvestres.

Claro que todo lo anterior solo lo percibía el castaño, ahora perturbado, Slyderin y a pesar de su aparente postura concentrada, la realidad era que ya llevaba varios minutos intentando leer un mismo párrafo del cual no podía avanzar.

Él había sido consciente de Lovegood desde que ella entró a la biblioteca, sus sentidos se enfocaron por completo en captar cualquier cosa que proviniera de ella. Le dijo adiós a su tranquilidad cuando paso muy cerca de su espalda, provocándole escalofríos placenteros y deleitándolo con una canción tarareada en un volumen tan suave que parecía sensual. Oficialmente había algo malo con él, porque ¿Quién en su sano juicio es cautivado de tal manera por actos tan simples e infantiles? no quería ponerse a analizar su cuestionable perturbación o podría sacar cosas demasiado enfermas que aún no estaba dispuesto a hacer consciente.

Las Slyderins estaban estupefactas, era impresionante ver a Theodore "imperturbable" Nott estar perdiendo la paciencia por tan simple actuar de la chica Ravenclaw. Él levantaba la mirada y giraba levemente la cabeza intentando apreciar mejor a la rubia, aunque no lo conseguía porque esta no se quedaba quieta, después intentaba volver a concentrarse en su libro, pero de nuevo la presencia de Luna lo distraía, no lo podían creer.

Ana observó con detalle y, al sentirse satisfecha con el estado en el que se encontraba el castaño, le hizo una seña a Luna para que esta supiera que era momento de pasar a la fase dos.

Lovegood se encaminó, con muchos libros en sus brazos, a un par de mesas alejadas de Theo pero con una vista de frente a él, ambos eran capaces de verse fijamente aunque Luna disimulaba bastante bien el hecho de ignorarlo. Nott ya había perdido todo interés en su lectura y no le importaba verse tan obvio al mirar con intensidad a Lovegood.

Las espectadoras casi sueltan una exclamación de asombro, pero lograron contenerse cubriendo sus bocas entre todas.

Luna acomodó los libros en dos pilas distintas, la gracia con que lo hacía te provocaba pensar que lo que sostenía eran cachorritos y no libros grandes y viejos. Tomó con delicadeza uno de ellos, lo giró y lo abrió para empezar a leerlo al revés, Nott se sentía más intrigado con cada movimiento. Repentinamente Luna levantó la mirada, topándose con los ojos de Theo que se sonrojó al verse descubierto, pero no agachó su postura, entonces Luna le sonrió y regresó a su "lectura".

Theo siguió mirándola y Luna al saberse observada inició un extraño ritual; primero sujeto su cabello en una coleta alta, luego saco una pluma de colores brillantes y la pasó por su mentón y cuello de manera lenta y suave, todo sin despegar su vista del libro. Nott no podía dejar de mirar el recorrido de la infame pluma que acariciaba la lechosa piel de la Ravenclaw.

De repente Luna se irguió en su asiento, aun trazando el recorrido de la pluma, hizo un gesto de concentración y levantó su mirada posándola en el castaño Slyderin, él por su parte sintió su corazón acelerarse. Lovegood levantó su muñeca izquierda y en ella marcó algo con la pluma, luego regresó su mirada a Nott y pasó la pluma por su barbilla y mentón mirándolo con intriga.

Esos movimientos se repitieron varias veces; Luna miraba a Theo y pasaba la pluma por su cuello y barbilla, luego marcaba algo en su muñeca y volvía a empezar. Nott ya estaba perdiendo los estribos y no sabía por qué, la chica no hacía nada que no fuera parte de su curiosa forma de ser, pero el hecho de que lo mirara y luego escribiera no sé qué en su muñeca era algo que lo perturbaba y que le hacía fantasear con ser esa maldita pluma. Los movimientos de la Ravenclaw eran lentos, pero carecían de un sentido erótico, sin embargo, para Theo aquella imagen le parecía lo más seductor que había visto en su vida, por ello estaba preocupado por su salud mental.

No lo soportó más, se levantó de golpe haciendo rechinar las silla y se acercó a una sonriente Luna que no le quitaba la mirada de encima.

- ¿Qué haces? - preguntó Nott con un tono de voz grave que intentaba sonar intimidante, Luna sólo amplió su sonrisa.

Ella se levantó y quedó a centímetros de él, levantó su muñeca y le mostró lo que en ella había escrito.

"Me gustas, te atrape"

Theo sintió que se desmayaría, antes de que pudiera hacer o decir algo, Luna se alejó de él y salió como si nada de la biblioteca.

Nott quedo por unos segundos en completó Shock, después sacudió la cabeza y salió corriendo.

- ¡Lovegood! - gritó siguiendo a la rubia.

Todo quedo en completó silencio, la mayoría de las espectadoras tenían la boca abierta de la impresión, Ana sonreía victoriosa.

- ¿Cómo lo haces? - preguntó Tori al salir de su estupefacción.

- No es Ana, es la personalidad de Luna. Siempre tan intrigante que sale de los parámetros de normalidad que posee el joven Nott y por ello le atrae, al mismo tiempo en que no la ve como amenaza - explicó Lover sonrojada.

- ¡YA TENGO QUE SER LA SIGUIENTE! - se escuchó el grito impaciente de Ginny.

- ¡Silencio en la biblioteca! - habló firme la señora Pince, que justo en ese momento recuperaba el sentido del oído.

(...)

Iba directo al bosque prohibido, cuando Nott le dio alcance.

- ¡Lovegood! - llegó corriendo a ella.

Luna lo miro serena.

- ¿Qué significa eso? - habló él perturbado, sabiendo que al tratarse de aquella muchacha se tenía que pensar con cuidado, ya que podía estar malinterpretado las cosas.

- Oh, pues que estoy intentando conquistarte, Theodore Nott - respondió ella sin pelos en la lengua y con una sonrisa inocente.

- ¡¿QUÉ?! - exclamó él sin poder creerlo.

- Si, la primera fase es la seducción - alegó ella aplaudiendo de emoción y dando brinquitos.

- ¿Eres consciente de lo que estás diciendo? Me estas provocado deliberadamente y no me conoces - regaño él, aunque en el fondo se sentía alagado y entusiasmado.

- Te veo, Theodore Nott. Y me gusta mucho lo que veo - respondió simple ella, teniendo sus palabras un significado más profundo que el castaño alcanzó a distinguir y eso lo perturbó aún más.

- No, no puedes. Soy malo para ti - dijo cabizbajo, sabiéndose dueño de muchos demonios internos, no deseaba profanar un alma tan pura como la de Luna Lovegood.

Luna se acercó a él y le tomó del mentón para que la mirara, volvió tomarlo del rostro y a acariciar sus mejillas con los pulgares.

- Si no te gusto, dímelo y pararé - le dijo con una ternura tan deleitante que Nott no pudo hacer otra cosa más que suspirar y cerrar los ojos dejándose mimar por tan finas manos.

Cómo no gustarle tal mujer tan maravillosa y fresca, era lo que él más necesitaba, pues la rubia era un complemento perfecto para su vida, lo llenaba con cosas tan simples y deseaba devolverle las mismas sensaciones y afecto, pero no sabía cómo hacerlo.

- Yo no sé de estas cosas - le susurró apenado.

- Podemos aprender juntos - propuso ella - Solo dejame conquistarte - él la miró los ojos encontrando tanta paz que no pudo negarse, y estaba seguro de que le concedería cualquier cosa que ella pidiera.

Se alejó continuando su camino hacia el bosque, él se quedó en su lugar viéndola desaparecer entre los árboles, como una ninfa celestial.


Aquella noche el insomnio se hizo presente nuevamente para Ana Lover. Algunos pensamientos no la dejaban tranquila.

Ven.

¿Y si se estaba equivocado?

¿Y si todo el asunto de las parejas era un grave error?

Mi amor.

¿Qué tal si lastimaba a alguien?

O si se emparejaban pero eran infelices.

Ven aquí, mi amor.

Tal vez debería parar ahora, antes de que alguien pudiera salir emocionalmente herido.

Te estoy esperando, ven.

Ella no tenía idea de lo que eran las relaciones de pareja o el amor, por qué de repente se creía capaz de formar a las parejas perfectas, era algo muy soberbio de su parte.

Mi amor, ven a mí.

Tal vez podría pedir ayuda de su padrino, él la aconsejaría muy bien, o a su tío, él a veces tenía buenas ideas.

Ven.

¡¿Quién demonios hacia tanto ruido?!

¿De quién era esa voz tan insistente?

Se escuchaba clara y fuerte, pero sus compañeras de habitación parecían ajenas a ello. La voz era suave y dulce, un llamado maternal que hipnotizaba.

Ella no quería caer ante la curiosidad, asique, como era de esperarse, se mantuvo en su lugar gracias al miedo que siempre la caracteriza.

Por favor, ven a mí.

Pero la voz era insistente, parecía suplicar su presencia o su ayuda. ¿Alguien estaría en problemas?

Una parte de ella decía "No, ni maíz. Siempre pasan cosas malas cuando escuchas voces raras, mejor quédate donde estas" y otra parte de ella gritaba "!Vamos a ver, andale di que sí! ¡Andale qué te cuesta, solo un ratito! ¡¿Andale, siiiii?!".

Salió de su sala común, enfundada en una gruesa pijama de peluche color rosa chillón y con pantuflas de gatito.

Siguió el insistente llamado que la llevó a la entrada de las mazmorras, paso por un gran ventanal de luz.

De repente la voz dejo de escucharse y ella se vio sola en aquel tenebroso pasillo, arrepentida de su osadía intentó volver lo antes posible pero su sentido de la orientación le estaba fallando, impidiéndole reconocer el camino de regreso, algo que se le hizo muy raro.

Caminó un par de pasos sin saber muy bien si estaba regresando o avanzado.

- ¿Qué haces aquí? - ella gritó por el susto y saltó exaltada.

- Ana lo siente. Ana se perdió - al intentar mirar al sujeto solo distinguió el uniforme de Slyderin a través de la luz que se filtraba por el ventanal, pero el rostro del muchacho se mantenía oculto en la sombre impidiéndole reconocerlo.

- Largate - le advirtió con una voz profunda y amenazante.

- Si, Ana ya se iba - alegó ella temerosa, pero se detuvo un momento - Usted es quien ayudo a Ana el otro día - afirmó reconociendo la presencia y la voz del sujeto - Ana quiere agradecerle - con un poco de valor, se quiso acercar a él.

- ¡Aléjate! - le gritó dando un par de pasos atrás - Soy perfecto ¿sabes? y si no te vas ahora le quitare mil puntos a tu casa - la amenazó un poco más calmado, pero sin quitar el tono intimidante de su voz.

Ana le miro con temor y dando media vuelta salió corriendo de regreso a su sala común, curiosamente ya sabía muy bien qué camino seguir para llegar rápido y directo.

Demon suspiro aliviado, pero se molestó al darse cuenta de que había intercambiado varias palabras con ella, no dejaba de meterse en problemas.

Se concentró en la presencia detrás suyo y la miro de reojo.

Un espectro que formaba la silueta de una mujer con destellos en rojo lo miraba cruel y burlón, se agazapó como animal feroz y mostró unos prominentes colmillos para atacar. Saltó soltando un rugido ensordecedor, Demon libero de una de sus manos un disco de luz que partió a la criatura en dos antes de que se acercara a él.

El espectro cayó al suelo y empezó a desaparecer como cenizas al viento.

- Patética escoria - susurró Demon - Ya inició. Tengo que reunirme con McGarden lo antes posible.