20 años después.

En el patio de la prisión los reos pasaban el tiempo hablando, fumando, drogándose a escondidas de los guardias o intimidando a los novatos; haciéndose advertencias y amenazas entre sí, mientras que otros usaban los aparatos de ejercicios para fortalecerse.

Apartado del resto, sentado en una banca con el torso cicatrizado descubierto, un hombre calvo de raza negra con treinta y dos años hacía mancuernas con una pesa individual. Era un hombre alto, bastante fornido y de aspecto intimidante; sus ojos tras sus anteojos carecían de brillo y transmitían incomodidad a quien lo viera con todo y que se sabía que se trataba de alguien calmado por lo general.

Dos guardias de seguridad se acercaron a la zona de ejercicios, Clyde los ignoró hasta que lo llamaron.

—McBride, tienes una visita.

Esto sorprendió bastante al hombre y llamó más su atención a lo que lo hizo saber la clase de diversión que tendría en la noche. Dejó la mancuerna y tomó su playera blanca para cubrir con ella las cicatrices de su torso, así como los tatuajes del mismo, aunque seguían expuestos los de su brazo.

—¿De quién se trata?

—No soy tu maldita secretaria. Ve tú mismo a averiguarlo, negro estúpido.

A pesar de lo grande que fue la tentación de tomar la mancuerna y con ella abrirle el cráneo a ese idiota, Clyde realmente sentía curiosidad por aquella visita. La última vez que alguien fue a verlo se trataron de sus padres cinco años atrás para despedirse de él, anunciándole que se mudarían a Canadá con los niños. Para entonces poco le importó.

Los guardias lo condujeron al salón de visitas. De pronto el hombre se detuvo pasmado al ver entre las personas que frente a algunas mesas hablaban con los reos a quienes iban a ver, o que esperaban su llegada, a un individuo de su edad con el cabello blanquecino. El hombre estaba distraído en su celular, pero tan pronto alzó la mirada al sentirse observado, guardó el aparato sorprendido y un poco nervioso ante el reencuentro.

Clyde se sentó frente a él en la mesa que les asignaron, mientras que detrás uno de los guardias se quedó a unos metros de ellos recargado contra la pared para supervisar la visita. Ambos individuos se miraron a los ojos sin decir nada tratando de aparentar calma y seriedad ante la conmoción que les causaba verse tras dos décadas.

—Hola, Clyde —Lo saludó el peliblanco rompiendo el silencio—. ¿Cómo has estado?

—¿Qué es lo que estás haciendo aquí, Lincoln?

—Visitándote, obvio.

El hombre de color comenzaba a impacientarse.

—¿Por qué?

Lincoln suspiró. No se dejaría amedrentar por aquél individuo que en antaño fue su mejor amigo durante su infancia, con todo y sus tatuajes, cicatrices o su altura mayor a la de él.

—Sentí que necesitaba verte para finalmente cerrar un ciclo en mi vida y seguir adelante, es algo que he venido queriendo hacer por años, pero creo que finalmente hasta ahora conseguí el coraje para venir a enfrentarte.

Clyde pareció comprenderlo. Miró sus manos y en una de ellas distinguió un brillo dorado.

—¿Acabas de casarte?

Lincoln se dio cuenta de dónde estaba su atención. Alzó su mano y también observó el anillo como si buscara darse valor.

—Lo hice hace unos cuatro años con… Ronnie Anne.

El reo asintió apenas sorprendido. No era la reacción que Lincoln se imaginó, a lo que Clyde le explicó.

—En el reformatorio me enteré cuando salió del coma. Supongo que es muy tarde para preguntar cómo se encuentra.

Incómodo, Lincoln se alisó el cabello tratando de buscar las palabras y mantener lo que hasta el momento parecía ser una charla casual, hasta casi amistosa.

—Mejor. Le tomó mucho recuperarse, no sólo en lo físico sino en… bueno… las terapias ayudaron y a pesar que su familia me guardó un poco de recelo al inicio, me permitieron acercarme a ella gracias a su madre que intercedió a mi favor frente a su familia, aunque fue porque Ronnie Anne siempre preguntaba por mí y me buscaba mucho. Juntos trabajamos en seguir adelante y… pasó lo que pasó con el tiempo. Aunque salimos con otras personas, a la larga nos dimos cuenta que nadie más comprendería lo que atravesábamos más que nosotros mismos.

—Pues felicidades —por un momento no supo qué decirle—. Entonces… ¿tienen hijos?

—Continuamos haciendo los trámites para adoptar uno. Es posible que para el próximo año nos resuelvan algo.

—¿No quieren tener hijos propios?

Pronto y por la mirada que le dirigió Lincoln, Clyde se arrepintió por haber preguntado aquello. Se imaginó la clase de problemas de intimidad que esos dos de seguro tendrían por su culpa. Tal vez la esposa del peliblanco no estaba consciente cuando abusó de ella, pero sin duda el shock que recibió al enterarse de lo que le hizo tras despertar debió de ser muy grande. La voz de Lincoln sonó severa cuando volvió a hablar.

—Tú le quitaste la posibilidad de tener hijos propios.

El reo cerró brevemente los ojos. Por un instante pudo volver a ver a Ronnie Anne, creyéndola muerta sobre la basura, sangrando mucho por lo violento que había sido con ella.

—¿Y qué hay de tus hermanas? ¿Qué fue de ellas?

A pesar de su expresión y contrario a lo que imaginó de que lo mandaría al demonio, Lincoln le respondió comprendiendo que quería cambiar el tema, aunque no por uno mejor. Imaginó que de verdad Clyde estaba realmente interesado al respecto.

—Lily está bien, ya está cursando la universidad. Creo es la que mejor está. Ella ignora lo que le hiciste y mientras podamos ocultárselo así seguirá. Realmente no la dañaste físicamente y obviamente no recuerda la asquerosidad que tú… bueno, lo ignora y así continuará.

Clyde recordó el día cuando fue detenido y lo llevaron a la comandancia. Estaba tan nervioso que no se necesitó de mucho trabajo para hacerlo hablar de todo cuanto le preguntaban, incluso dando detalles que nadie le pedía, como lo que le había hecho hasta a la bebé de la familia Loud para conmoción y repudio de las autoridades.

—Tampoco le hice daño a Lana.

—¿Así es como lo vez realmente? —Saltó Lincoln procurando controlar su tono de voz, a pesar de lo furioso que se sintió—. Necesitó de terapia. Quedó muy confundida por lo que hiciste y de verdad pensó que estaba enamorada de ti al mismo tiempo que tenía miedo por lo que hicieron, todo para cuando comprendió todo lo que pasó, se culpó por haber cedido a tus avances y perdió mucha confianza en sí misma.

—Ya veo. ¿Y Lola también lo sintió así?

Lincoln cerró los ojos conteniendo su frustración. Realmente estaba resultando más difícil de lo que se imaginó.

—Con ella nos costó más trabajo. Varios especialistas tuvieron que hablar con ella junto con la policía. Ella no supo lo que le habías hecho hasta que vio el video, por lo que tuvo que delatar a los jueces a quienes… —reprimió la palabra que estuvo por escapársele—, a quienes convencía de que la hicieran ganar. Se hicieron varios arrestos, aunque ella quedó envuelta en un escándalo que la siguió hasta su adolescencia, entró en una depresión muy severa y ella se… ella falleció hace diez años. Por mucho que intentamos protegerla del mundo, al final no pudimos protegerla de ella misma.

Hubo un silencio entre ambos. Lincoln dejó pasar sólo un poco para que Clyde asimilara aquella información antes de continuar.

—Lisa continúa diciendo que lo que tú le… que nada le afectó. Nunca pudimos convencerla de tomar terapia o buscar ayuda, pues ella siempre insistió en que no le hacía falta. Continuó trabajando en sus investigaciones y experimentos comportándose como siempre. Insiste que el motivo por el que nuca se casó o tuvo novio es por decisión propia y su entrega al trabajo, pero todos seguimos notamos lo tensa que se pone cuando tiene que hacer algo tan sencillo como saludar a alguien de mano que no se trate de nosotros. Hizo algunos descubrimientos e inventos grandiosos, ¿sabes?

—Lo sé. He escuchado que fue ella la responsable de la fórmula inhibidora para castrar química y sicológicamente a los violadores seriales.

—Acaso tú…

—No era candidato aplicable… por mucho que Stella intentó demostrar lo contrario.

Lincoln lo sabía, siendo de los pocos casos que Stella como abogada no pudo ganar al conseguir que reabrieran el caso de Clyde sintiéndose frustrada por ello, aunque no tanto como cuando al cumplir la mayoría de edad, a Chandler le concedieron la libertad condicional al salir del reformatorio. Aquel chico hubiese terminado en prisión de no haberse demostrado que no estaba consciente de sus actos cuando abusó de Stella a causa del efecto de esos sedantes que Clyde le dio a él también. Hasta lo que le había hecho a su mejor amiga confesó el chico McBride la noche que lo arrestaron.

—Con quien no estoy seguro que tanto la afectaste fue a Lucy. Su comportamiento fue el de siempre, incluso dejó la etapa de ser una gótica cuando terminó la universidad y se mudó con su novio. Lo que realmente la afectó, fue el saber lo que les hiciste a las demás, aunque eso la volvió de una gran ayuda para el resto.

Clyde volvió a asentir sin saber que pensar al respecto.

—¿Qué hay de Lynn?

—Fue mi madrina de boda. Pasamos toda nuestra adolescencia juntos, demasiado juntos, incluso se celaba de otras chicas que se me acercaban, con excepción de Ronnie Anne con quien congenió bastante bien. Ronnie Anne insiste que Lynn tiene… que siente por mí… olvídalo, es una locura. Tampoco se casó ni nada de eso, aunque se volvió algo radical al meterse un tiempo con cosas del feminismo sin caer en lo ridículo o extremo. Es posible que la veas competir en las próximas olimpiadas. Creo que fue de las pocas que llevaron mejor la terapia. Todos los fines de semana que no podemos vernos, conseguimos hablarnos por teléfono.

—Ya veo —aunque deseaba regresar a su celda y terminar con esa conversación, la curiosidad pudo más con él—. ¿Y qué pasó con Luna? Siempre me imaginé que escucharía de ella en la radio o algo así.

Lincoln ensombreció la mirada.

—Está internada en una clínica.

—¿Rehabilitación?

—Una clínica mental.

La sorpresa de Clyde fue muy visible. Lincoln prosiguió.

—Fuiste el primero que descubrió que era adicta y a partir de que nos enteramos de lo que le… de eso, mis padres se confiaron pensando que sería una etapa. La regañaron y la castigaron dejando hasta ahí el asunto, pues tenían cosas más importantes que atender, es decir, el resto de la familia. No nos dimos cuenta que el problema era mucho más muy grave sino hasta que la arrestaron la primera vez por posesión, lo que además le valió la expulsión de la universidad. Fue a desintoxicarse y nos juró que estaba limpia cuando terminó. Se mudó con una chica con quien tocaba los fines de semana y… sencillamente su amiga nos llamó para decirnos lo que pasó. Es una suerte que la sobredosis no la matara, pero como si lo hubiera hecho, dejó su mente muy dañada.

Parecía querer agregar algo más, pero no se decidía a hacerlo, al menos hasta que Clyde lo apremió.

—¿Algo más?

—Supimos que cuando se quedó sin dinero hacía… cosas para costearse sus vicios. Aunque mi familia insiste que la idea la sacó de ti, a como estaba, siento que igualmente hubiera caído en ello incluso si nunca le hubieras hecho nada.

El peliblanco esperó a que Clyde opinase algo al respecto, por su expresión era evidente que había muchas cosas que deseaba comentar al respecto, pero todas eran muy insidiosas como para atreverse a decir algo.

—Luan conoció a alguien. No es un mal tipo y tiene un gran sentido del humor.

—¿Ah, sí? Estoy seguro que la anterior Luan lo hubiera apreciado más.

Lincoln asintió. También de vez en cuando se preguntaba cómo sería la actitud de su hermana comediante que tuvo en aquél entonces, a la de hoy en día frente a ciertas vivencias que su familia atravesó, una pregunta a la que nunca tendrá respuesta más allá de especular. Luan no volvió a ser la misma desde que vio esa grabación de cuando dormía y Clyde la… Su estado de ánimo empeoró cuando al nacer el bebé se confirmó que este no era de Benny tras hacerle el examen de ADN, el remate fue cuando el padre de su novio, un hombre bastante severo y estricto, se presentó en el hogar a avisarles que el compromiso se cancelaba y que enviarían a su hijo a terminar sus estudios en otro estado. No volvieron a ver a Benny desde entonces y aunque hubo un tiempo en que todos se preguntaron, en especial la misma Luan, si esa de verdad fue la decisión del chico o de sus padres, con el tiempo dejó de importarles.

Clyde suspiró. Pensó en Calvin, ese chico de piel blanca y cabello castaño. Sólo lo vio un par de veces cuando éste era un niño. No parecía muy conversador, aunque podría ser que esas veces se sintió muy incómodo por visitar a su padre a la cárcel en compañía de sus abuelos. Seguramente para esos momentos estaría asistiendo a una universidad canadiense, quizá ya independizado de sus abuelos.

—Lincoln, ¿puedo preguntarte cómo está Ethan?

El peliblanco pareció recomponer su buen humor.

—Bastante bien. Hace servicio comunitario en una parroquia de Baltimore y es voluntario en un hospital infantil. Es un buen chico al igual que su madre.

Por primera vez Clyde sonrió con sinceridad.

—Ese es mi chico.

Por el contrario, Lincoln perdió la suya.

—No, Clyde. No lo es. Es el hijo de Leni solamente.

Una vez más la conversación pareció enfriarse. A diferencia de Luan que no quiso tener nada que ver con Calvin y que lo hubiese abortado de haber sabido que era de Clyde y no de su novio, Leni no solamente se negó a abortar al suyo pese a que su familia trató de convencerla de hacerlo, también se negó a entregarles a su bebé a los padres de Clyde para quedárselo como lo hicieron con el de Luan. Debido a los serios conflictos que el niño ocasionaba con su mera presencia en la casa, Leni tras juntar el dinero suficiente y con la ayuda de su familia y amigas, consiguió mudarse a Baltimore y abrir una tienda de ropa donde le iba bastante bien.

A diferencia de con Luan, no fue necesario ningún examen de ADN tras el parto, pues además de que ella continuó afirmando no haber hecho nada de forma consciente con nadie, el niño se parecía bastante Clyde, en especial en el color de su piel. Los Loud le prohibieron a los McBride acercarse a Leni y su hijo, aunque sospechaban que pese a ser respetuosos con la decisión, Leni seguramente les había abierto la puerta de su hogar en más de una ocasión en que de seguro fueron a visitarla.

—Entonces… —Lincoln rompió el silencio—. ¿Tienes algún plan para el próximo año?

Clyde tamborileó sus dedos contra la mesa.

—No es seguro que me den la libertad condicional.

—Creí que tenías buen comportamiento.

—Hasta donde ellos saben, pero… no lo sé. Aún si salgo, no tengo idea de qué hacer ahora. No me atrevo a buscar a mis padres, creo que hasta ellos me tienen miedo, más por lo que crean que pueda hacerle a Calvin.

—No serían los únicos.

—¿Disculpa?

Pese a la incomodidad del tema, Lincoln decidió sencillamente decírselo.

—Creo que sobra mencionarlo, pero igual lo haré. Sea lo que decidas hacer, voy a pedirte que no te acerques a mi familia por ningún motivo. Con esto me refiero no solamente a Ronnie Anne o a mí, sino a mis hermanas o a… mis padres.

—Nunca… nunca se me ocurriría hacer eso.

Cuando el examen médico confirmó que ni los padres de Lincoln se salvaron de los crímenes de Clyde, Lynn Sr. tuvo una crisis nerviosa que se forzó a superar para poder estar con sus hijas y ayudarlas con lo vivido. Aunque Rita visiblemente no pareció tan afectada como su esposo, igual el arma que posteriormente compró alarmando a su familia decía lo contrario. Les juró no usarla, a no ser de llegar a ver Clyde de vuelta en el pueblo. Más que por la violación, ella tuvo que asistir a terapias para controlar los problemas de ira subsecuentes.

Pareciera que ambos hombres habían agotado su conversación. Clyde que sólo quería ponerse de pie y decirle al guardia que ya habían terminado, decidió cerrar la plática.

—Espero que esto te haya ayudado Lincoln. Supongo que esto fue todo.

—No. Hay algo más. Algo que he esperado veinte años en preguntarte —se dio un momento para buscar las palabras—. ¿Por qué nos hiciste esto?

Clyde se encogió de hombros.

—Porque podía.

Lincoln se sorprendió por aquello.

—¿Eso es todo?

—Mira, no es como si un día decidiera lastimar a tu familia o nuestras amigas y organizara un plan para poder llevarlo a cabo de principio a fin. Lo que ocurrió es que un día vi a Lori semi desnuda y mis hormonas actuaron.

—¿Dices que es culpa de mi hermana?

—No. Todo lo que hice fue actuar por instinto, después de ese incidente donde terminé como un pretzel humano, lo admito, tras descubrir el medicamento de mi padre, se me ocurrió sin ninguna planeación genuina el usarlo con Lori para tocarla, sólo tocarla. Pero las cosas en el momento no fueron como esperaba y me dejé llevar por mis hormonas con Leni, después con las demás, siempre improvisando y haciendo las cosas sobre la marcha, con todas y cada una, aprovechando el momento sin pensar en que lo que estaba haciendo estaba mal y mucho menos en las consecuencias de lo que hacía. El que culparan a Chandler por lo de Stella no lo planeé, créeme que también me sorprendí encontrarlo así tanto como el profesor Letterman cuando regresé al salón de clases. Con tu esposa… perdí la cabeza. Lamento que por mi culpa no puedan tener hijos propios.

Lincoln apretó muy fuerte sus manos al escucharlo.

—La mordiste como un animal.

El reo comprendió a lo que se refería, el cuál sorprendido le preguntó sin pensar.

—¿Le quedó cicatriz?

Aunque no le contestara, por la mirada que le dedicó resultó evidente que así era. Clyde se imaginaba al peliblanco cada vez que hacía el amor con Ronnie Anne, viendo esas marcas con forma de mordida en su pecho derecho rodeando su seno, lamentando que no fuese el primero en tener a aquella mujer, además de encima ver el recuerdo de aquella experiencia tatuado en su cuerpo permanentemente.

—¿Qué hay de mí, Clyde? ¿Es… que... estabas… enamorado de mí?

Clyde no pudo evitar reprimir la risa, la cual por supuesto enfureció a Lincoln.

—No, no es eso. Sólo me gustaban las mujeres. A tu padre esa anoche… estaba oscuro y siendo franco lo confundí con tu madre —el guardia detrás de ellos se preparó para actuar, ya había visto a gente con un semblante como el que Lincoln adoptó momentos antes de perder los estribos y lanzarse contra un preso—. No estuvo mal, así que cuando regresé a tu habitación y te vi como estabas, bueno, ya lo había hecho con todos en esa casa… excepto contigo. Piensa que cuando limpias una habitación y dejas un cajón entre abierto, aunque quieras ignorarlo, no puedes, por lo que terminas levantándose en la madrugada sólo para ir a cerrarlo. En ese momento te vi como ese cajón que me faltaba para considerar que había realmente terminado mi trabajo en tu hogar.

Lincoln se tapó la boca con la mano tratando de asimilar aquello.

—Sólo un maldito cajón.

—Tú preguntaste. Lamento decepcionarte si lo que esperabas era una confesión de amor, hermano.

—¡No me llames así! No tienes idea de lo que… sentí.

—No en ese momento, pero te puedo asegurar que lo averigüé después. En el reformatorio créeme que supe lo que sentiste y fue mucho peor cuando entré a prisión —por su expresión pareció perderse entre terribles y dolorosos recuerdos—. Todos me hicieron comprender qué se sentía lo que hice una y otra vez, tanto que hasta creí no duraría mucho, preguntándome en si seguiría con vida al día siguiente.

—Nada que no te merecieras o te buscaras tú solo por lo que hiciste.

—Lo sé, eso hacía las cosas mucho peor. Ahora no es como antes, pero no dejo de lamentarme esos días, como el que lamente el sentir que no he cambiado tanto como me gustaría.

—¿Y eso es todo lo que lamentas?

Y Clyde comprendió lo que el hombre que una vez consideró cuando niño su mejor amigo necesitaba escuchar, no solamente se trataba de verlo para sentir que podía afrontarlo y seguir con su vida, era algo que tenía años queriendo escuchar a sabiendas que nada cambiaría a nivel práctico, pero tal vez le ayudaría mucho a dejar de lado lo que ocurrió. El reo puso las manos sobre la mesa, suspiró y con voz solemne comenzó a hablar.

—Lincoln Loud. Lo que hice no tiene ninguna justificación, no tuvo tampoco ningún motivo razonable para que sucediera, para que yo actuara a como lo hice. No te guardo y nunca le guardé rencor a tu familia por nada ni antes ni después de lo que les hice. Tal vez creas que lo que te voy a decir sólo lo hago por hacerlo, pero esto es lo que de verdad siento. Me arrepiento de todo lo que hice. Te pido perdón por violarte mientras dormías creyendo que había conseguido drogarte, te pido perdón por drogar y violar a tus padres mientras dormían, te pido perdón por drogar y violar a Luan y a Leni mientras dormían. Te pido perdón por violar a Lynn mientras estaba inconsciente por el golpe que se dio. Te pido perdón por drogar a Lucy y aprovecharme de ella. Te pido perdón por aprovecharme de Lisa mientras estaba dopada pensando que la iba a ayudar. Te pido perdón por engañar y manipular a Lana para aprovecharme de ella. Te pido perdón por no decir nada acerca de lo que Lola estaba haciendo en esos concursos y por el contrario buscar aprovecharme de ella usando eso a mi favor, lamento mucho el que haya muerto. Te pido perdón haber extorsionado a Luna para que tuviese relaciones conmigo, tanto como el que lamento lo que posteriormente le pasó. Te pido perdón por haberme aprovechado de tu confianza y tocar de forma indebida a Lily. Te pido perdón por haber atacado a tu esposa Ronnie Anne y haberla violado creyendo que estaba muerta cuando niña. Aunque no corresponda el que te lo diga a ti, igual te confieso que lamento y te pido perdón por haber drogado y violado a Stella, así como dejar que Chandler cargara con toda la culpa.

Lincoln lo escuchó de principio a fin tratando de grabar en su mente cada una de sus palabras. Tras el silencio que hubo después de aquella confesión, Lincoln pareció extrañado como si esperara algo más.

—¿Eso es todo?

Conforme fue hablando, el mismo Clyde sintió que algo dentro de él se liberaba haciéndolo sentirse más ligero, a pesar del creciente dolor de cabeza, uno que no desparecería hasta que terminara con lo que a él le resultaba haber sido el más doloroso de todos sus delitos.

—Y finalmente… te pido perdón por haberme aprovechado de Lori, te pido perdón por haberla violado mientras estaba inconsciente y te pido perdón por haber causado su muerte tras drogarla.

No pudo evitar derramar unas lágrimas al decir esto último, al menos no perdió la compostura y rompió en llanto cuando le explicaron antes del juicio que al amor de su vida no pudieron hacerle un lavado estomacal a tiempo y aunque trataron de hacer todo lo posible por ella los dos días que estuvo en coma, a diferencia de Ronnie Anne, Lori nunca volvió a despertar.

Ciertamente nada cambiaría entre los dos a como estaban, el mundo seguiría su curso como ellos sus vidas, pero tras decir todo aquello Lincoln se sintió reconfortado como Clyde con un peso menos encima.

Por un instante, al ver a Lincoln levantarse, Clyde fantaseó con la posibilidad de que él le dijese que le perdonaba todo y que le esperaría al salir para recobrar su vieja amistad.

—Adiós Clyde McBride. No te deseo nada bueno, pero tampoco nada malo.

Lincoln se dio la vuelta y se retiró de la sala. Clyde lo vio marcharse y antes que el guardia se acercara para regresarlo con el resto de los internos, el reo murmuró a sabiendas que nunca volvería a ver al peliblanco.

—Adiós Lincoln Loud.

- - FIN - -

A que no esperaban un final así de chido, verdad que me quedó fregón? Bueno, es que no lo escribí yo, aunque todas las ideas que vieron fueron mías, solo que no sabía cómo ponerlas. Quisiera darle créditos a quien me me hizo la comisión para escribirlo, de no ser porque como le da mucha pena el involucrarse con un fic de estos me pidió que lo dejara como un anónimo. Igual tú sabes quien eres, muchas gracias por el paro JN.

Ahora a responder por última vez sus reviews. Gracias a todos quienes me han escrito capítulo a capítulo apoyando este degenere.

Viruzpiratanoobxd: Sí, Luna metiche que debió de dejarlos acabar. Todas las hermanas tuvieron ya la revelación. No está mal el plan que pudo emplear Clyde con Lori. Al final Clyde acabó en prisión y pudo ser más de no ser por el buen comportamiento. Es verdad lo que dices de Leni, embarazada y ni se enteró ni lo disfrutó. Lori no reaccionó con Clyde por las pastillas, de hecho ya no lo haría nunca a nada, ahí si se pasó el chico. Te doy gracias por la advertencia y por haberme seguido en cada capítulo de esta historia, que uno de mis lectores (no puedo decir quien todavía) se ofreció a hacer un remake, por lo que todavía puede que haya algo más que contar a futuro. Hasta luego. Cuídate mucho.

Profesorslender: No te había visto antes por aquí, espero que te haya gustado toda la historia hasta el final.

Darkness Rissing: Esa fue la parte positiva, lo del juez. Pobre Lana que ya vio que nunca fue novia de nadie. Gracias por seguirme.

Arrieta Monzalvo: Al final serán 21 años los que se quedará y eso que pudieron ser más de no ser por el buen comportamiento durante toda su estadía en el reformatorio y luego la prisión. Si sale pues sí mantendrá su registro como agresor de forma permanente. Corrió con la suerte que no lo mataran en su estancia, aunque tampoco la tuvo fácil como le dio a entender a Lincoln de que le hicieron lo que el le hizo a sus hermanas. Espero que te gustara la historia. Gracias por seguirla a cada capítulo.

Geo Soul: Radda, radda, radda! Thanks.

364wii: Karma win! Thanks budy.

Anónimo: Lo veo difícil. Nunca se me ocurrió desde que empecé la historia que Clyde saliera impune. Gracias por leer.

Jhonas Naguéra: Parece que nadie lamentó que al pobre de Lincoln también le tocara un poco de lo que pasaron sus hermanas. Clyde confesó todo al final así que no quedaron cabos sueltos. Gracias por leerme y por lo que tú ya sabes qué.