Un capitulo mas, una disculpa por la tardanza pero este mes ha sido algo frenético para mi y no he tenido mucho tiempo para nada, pero no desesperen que este proyecto no se frenara.
En el momento en que Urd se acercó a la sala de estar, su lado demoníaco fácilmente capto la tempestad de emociones negativas de Keiichi. Normalmente Keiichi era una persona bastante optimista y positiva, pero como todo el mundo, también tenía sus malos momentos. 'Por fin se dio cuenta que esos boletos solo le ayudarían a llegar ahí, pero debe buscar hospedaje por su cuenta. Me preguntaba cuándo se iba a dar cuanta de ese detalle.'
Abriendo la puerta, entró en la habitación con su habitual actitud optimista a pesar de la tranquilidad que había en el cuarto. "¿Qué pasa con todos?"
"Keiichi cometió un gran error." Dijo Skuld mientras cruzaba los brazos. "Sólo tiene un par de boletos de avión, pero no hizo arreglos para el hospedaje."
"Bueno, eso es fácil de arreglar. Todo lo que necesita es llamar para hacer una reservación en un hotel ¿Verdad, Keiichi?" preguntó Urd, más alegre que de costumbre.
Keiichi sólo pudo murmurar nerviosamente ya que no tenía las agallas para admitir frente a ellas que estaba completamente quebrado. Sentía que, como el hombre de la casa el debería ser capaz de mantener a su familia, aun cuando tales estereotipos no existían en Asgard, o tal vez quería sentirse útil haciendo algo por su cuenta. Como humano, simplemente carecía de las habilidades de Belldandy y sus hermanas y siendo honestos Keiichi se sentía un poco inútil a su alrededor de vez en cuando, no es que ellas alardearan de ello, pero apreciaba que le dejaran ocuparse de las cosas de vez en cuando.
Pero esta no era una de esas ocasiones ya que por mucho que no le gustara admitirlo, Keiichi no veía la forma de salir de su actual apuro. El problema era que no había suficiente tiempo como para pensar en una solución, cuando Keiichi quiso comprarle a Belldandy el anillo que le dio hace unos pocos años, pasó muchos días yendo de un trabajo a medio tiempo a otro para reunir el dinero necesario para comprarlo, pero no podía hacer lo mismo en esta situación, ya que Chihiro sólo les había dado pocos días de permiso pagados, además pensó que si posponía la luna de miel y la celebraba varios días después de la ceremonia, esta perdería su sentido, él sabía que a Belldandy no le importaría este hecho, pero ella merecía algo mejor que eso.
Considerando todas las opciones, el sólo tenía que admitir cuál era el problema y esperar que pudieran llegar a una solución "En realidad, no creo que pueda pagar el viaje en este momento, sinceramente no esperé que nuestra boda fuera tan pronto y no he ahorrado dinero para la ocasión, además los costos de la fiesta que tuvimos el otro día sólo empeoraron las cosas y esperaba poder tomar las cosas con calma en lo que recibo el pago del mes siguiente."
"Lo siento." Dijo Belldandy repentinamente. "Realmente quería comprarle a Keiichi un bonito regalo y me gasté la mayor parte de lo que tenía ahorrado para comprar el reloj. "
"¡Onee-sama! ¡No deberías disculparte! ¡Es culpa de Keiichi, no tuya!" Gritó Skuld, que no quería ver a su hermana triste por algo que ella no era responsable, y antes de que Skuld pudiera decirle algo a Keiichi Urd decidió intervenir y poner fin a la discusión. "En realidad Keiichi quería decirte que..."
Sin embargo, Urd no era la única que a la que se le había ocurrió una idea y fue interrumpida antes de poder decir algo. "Yo tengo dinero, eso es lo que necesitas en este momento, ¿no?"
Todos giraron la cabeza para mirar a Lind, ella era la diosa que tenía menos posibilidades de poseer alguna forma de moneda mortal, pero al notar la confusión de todos decidió explicar el origen del dinero. "Tengo sesenta mil yenes que obtuve cuando vendí un jarrón que repare a un artesano que trabaja el cristal..."
"¡Espera! ¿Por casualidad no te referirás a Keima?" preguntó un sorprendido Keiichi. "Recuerdo que Takano mencionó que se gastó todo su dinero en algo relacionado con los negocios, pero no sabía que lo que había comprado era un jarrón reparado por ti..."
Lind de repente se sintió muy nerviosa porque no quería contarles de su incapacidad para hacer hechizos de restauración, no es que se avergonzara de ello, pero si lo revelaba, entonces se darían cuenta de que Hagall no había sido quien había desfigurado horriblemente su casa. "La verdad es que yo..."
Sin embargo, Peorth se dio cuenta del porque un artista asumiría que la obra de Lind se trataba de una pieza de arte moderno y por qué pagarían una sustancial suma de dinero por algo que en realidad era sólo una fallida reparación, pero por muy gracioso que pudiera ser, la diosa de las rosas no quería que el problema de su amiga quedara expuesto de esa manera. "Es una gran coincidencia, ¿verdad? Quiero decir, ese dinero sin duda te ayudara a salir de tu problema, ¿No lo crees así?, Keiichi"
Al notar la vacilación de Keiichi, Lind le dio una sonrisa tranquilizadora. "Insisto en que lo tengas tú, después de todo, nosotros no usamos ninguna forma de moneda en Asgard, por lo tanto el pago de tu padre por ese jarrón se desperdiciaría si lo llevo conmigo. Creo que será mucho más útil si le das un buen uso. Después de todo, los amigos de toda la vida deben apoyarse mutuamente, ¿no?"
Keiichi suspiró al darse cuenta de que ser quisquilloso con ella sería tonto y no es que ella materializara dinero de la nada para resolver mágicamente el problema. "Bueno, supongo que ambos tienen razón..." dijo mientras se rascaba la cabeza. "En ese caso, estoy realmente en deuda contigo."
Mientras los demás sonreían sintiendo que la crisis se había evitado, Urd decidió ofrecer también su propia solución, ya que ella fue la primera que noto el predicamento de Keiichi y planeaba darle esa sorpresa antes de que alguien más pudiera ocurrírsele algo. "Muy bien... lo que quería decir antes de que fuera interrumpida es que me tome la libertad de hacer algunos arreglos, y logre que Chihiro te pagara tu salario por adelantado."
"¿Qué? ¿Cómo?" Chihiro no era tacaña, pero cuando se trataba de asuntos de dinero, era muy obstinada y no era flexible, sin embargo de laguna manera Urd, se las había arreglado para convencerla de lo contrario.
"¡Fácil! Encontré un par de reemplazos para ustedes dos. De esa manera, Chihiro tendrá la ayuda necesaria y tú conseguirás el dinero que necesitabas. Todo mundo contento, ¿no crees?" dijo Urd. Ese plan había sido uno de los mejores planes que había pensado y ni siquiera requirió el uso de alguna poción; sólo su habilidad de convencimiento.
"¿Un par?" preguntó Keiichi, a quien de repente no le gustó hacia dónde se dirigía esto. "¡No te refieres a Tamiya y Otaki! Les hicimos ayudar en la tienda antes y causaron más daño que bien..."
Urd, sin embargo, sacudió la cabeza despectivamente. "Dame algo de crédito, ¿quieres? No soy tan tonta, sabes. Cuando se trata de situaciones como estas, la mejor opción es confiar en uno mismo." Haciendo una pausa por un momento para el efecto dramático, ella siguió con su plan. "La enana y yo seremos sus reemplazos."
"¡¿Eh?!" fue la respuesta colectiva del público sorprendido. En toda la historia registrada de Asgard, esta fue la primera vez que la norna del pasado se ofrecía como voluntaria para algo.
La reacción de Skuld fue ligeramente diferente. "¡Oye! ¿A quién llamas enana? Además, ¡nunca me lo preguntaste!"
"Simplemente pensé que estarías muy feliz de ayudar a Belldandy" dijo Urd, levantando una ceja. "Supongo que tendré que llamar a Chihiro y decirle que comiste demasiado helado y que te duele la barriga..."
"¡Alto! ¡Nunca dije que no lo haría!" gritó Skuld. "Y para tu información, puedo comer todo el helado que quiera sin ningún efecto secundario."
"Qué glotona..." murmuró Urd con un movimiento de cabeza.
"Mira quién habla..." se burló de la pequeña diosa.
"No es bueno pelear... Intenten ser amables sin discutir." Belldandy decidió detenerlas, antes de que la situación empeorara más. "Aunque quiero agradecerles por hacer esto, será de gran ayuda tanto para Keiichi como para mí."
Urd ofreció una sonrisa, pero Skuld sonreía de oreja a oreja. Su Onee-sama la había alabado y eso era razón más que suficiente para que la joven diosa estuviera extasiada. Incluso si eso significaba que tenía que estar atascada haciendo algunas reparaciones aburridas en máquinas de baja tecnología.
Keiichi dio un suspiro de alivio. Con el dinero de Lind y sus cuñadas reemplazándolo a él y a Belldandy por un tiempo, podría finalmente irse de luna de miel. Sin embargo, no pudo evitar considerar una posibilidad bastante aterradora. "Skuld"
"¿Sí, Keiichi?"
"No… intentarás instalar nada... inusual, ¿verdad?" preguntó el mecánico algo aprensivo.
Skuld entrecerró los ojos, pensando que la estaba tratando como a una niña que necesitaba que le recordaran las cosas más obvias. "¡Sé que no puedo usar nada que los humanos no puedan crear, tonto! No hay nada de qué preocuparse; confía en mí".
"Bueno, te encanta poner mecanismos de autodestrucción en todo lo que haces, la cosa es que nosotros los humanos también podemos crearlos. Sólo pienso que es una mala idea usarlos y los clientes de Chihiro seguramente estarán de acuerdo conmigo." Dijo Keiichi. Lo último que quería era dejar que la joven diosa pusiera un gran botón rojo en todas las bicicletas que tuviera en sus manos.
"¡Oye! ¡En realidad no hago eso con todo lo que creo!" objetó Skuld. "Además, a menudo actualizo tus máquinas y no les he añadido ningún explosivo."
"En lugar de perder el tiempo con una discusión tan inútil, ¿por qué no empiezas a hacer las maletas?" preguntó Urd.
"¿Eh? ¿Ya? Pero todavía están aquí tus..." dijo Keiichi, mirando a su alrededor.
"No te preocupes por nosotros", dijo Thor. "Como ya he dicho, nos tenemos que ir, así que escucha a Urd y no te preocupes por nosotros."
"El tío Baldr tiene razón, Keiichi. Debemos prepararnos para el viaje, si queremos llegar a tiempo." Dijo Belldandy mientras ponía su mano en el hombro de su marido. "Podemos dejar que mis hermanas se encarguen del resto, así que no hay necesidad de preocuparse por nada. Mientras tanto, permítame ayudarte con tus maletas".
Keiichi asintió con la cabeza a su esposa. Ella tenía razón después de todo. Urd y Skuld habían vivido con ellos durante años y ambos sabían cómo mantener un perfil bajo cuando era necesario. 'Tal vez yo soy el que necesita este viaje más que nadie... Todo el estrés y el cansancio de los últimos días finalmente me está alcanzando', pensó el joven mecánico. "Claro, Belldandy."
"En ese caso, tendrán que disculparnos, todos", dijo Belldandy a los demás en la sala. "Tendremos que ir a nuestra habitación un rato y empezar a hacer las maletas. Espero que no se vayan antes de que terminemos".
"No te preocupes, Belldandy", dijo Baldr. "Partiremos cuando hayas terminado con tus preparativos. Tendrás la oportunidad de vernos antes de que regresemos".
"Muchas gracias tío", dijo Belldandy mientras les ofrecía una pequeña reverencia y se dirigía hacia la puerta, con Keiichi siguiéndola de cerca.
Después de unos momentos de silencio, Skuld decidió sugerir algo divertido para mantener ocupados a todos hasta que la pareja estuviera lista.
"¿Alguien quiere jugar Uno?"
Castillo Utgard, Jotunheim
La sala de la puerta de la fortaleza estaba llena de varios escuadrones de Jotnar, todos entrenados para abastecer el lugar y entrenar hasta que su líder dijera lo contrario, ellos estaban bajo órdenes explícitas de su comandante de dar una buena impresión o acabarían haciendo guardia en el congelado interior de Jotunheim. Todo tenía que parecer perfecto y profesional ya que sabía que la visita de Hild no era una visita rutinaria, ella tenía preguntas y si las respuestas no le satisfacían, podían tener problemas, Skrymir se había esforzado mucho para hacer de su agencia una de las mejores que había y no quería arriesgarse a dañar su reputación, especialmente no delante del Daimakaicho.
Tan pronto como las tres figuras se materializaron en el centro de la habitación, uno de los subordinados de Skrymir de mayor rango se acercó a ellas y se inclinó ante su líder.
"Bienvenido al Castillo Utgard, Hild-sama. Skrymir-sama le está esperando en su oficina."
Hild asintió con la cabeza, después de mirar un poco a su alrededor. "Veo que están haciendo un gran esfuerzo, en ese caso guíanos."
"Por supuesto, Hild-sama. Por aquí, por favor."
Eso era innecesario ya que ella conocía la disposición de la fortaleza y no necesitaba ninguna ayuda para encontrar el camino a la oficina de su subordinado, pero teniendo en cuenta que se trataba de una visita formal, lo mejor era seguir el protocolo y mientras que los demonios tenían un enfoque más casual, en realidad había muchas expectativas que el Daimakaicho tenía que cumplir.
Hagall siguió muy de cerca a su jefa junto con Surt tratando de alcanzarla, pero el demonio estaba demasiado ocupado revisando el interior del castillo, especialmente los diversos sistemas de seguridad., era una buena oportunidad para tomar notas sobre cómo mejorar las defensas de su propio cuartel general. Aunque lo que más deseaba ver era Naglfar, la última incorporación de la flota de los demonios. Era muy raro encargar un crucero de batalla en estos días ya que el tratado de paz entre ellos y los dioses hizo que la mayor parte de la actividad de construcción se redujera. La única excepción real era la modernización periódica de los barcos más antiguos, pero eso no era suficiente para los Eldjotunn.
Surt constantemente le había pedido a Hild un nuevo crucero de batalla, casi al punto de ser una molestia pero ella siempre rechazaba sus peticiones, citando el tratado. En su opinión, algo así era demasiado caro si no había necesidad de ello, ya que su flota existente era bastante decente, sin embargo, la mayor parte estaba estacionada en Jotunheim o Niflheim, ya que eran los reinos más importantes bajo su control ya que el primero era el más cercano a los territorios de los dioses y el lugar más probable para iniciar una invasión, mientras que el segundo era la capital y la ubicación del sistema Nidhogg, así como su homónimo, el propio Dragón Infernal.
Como resultado, sólo obtenía las sobras a pesar de que fueron los ricos depósitos de metal de su reino los que se utilizaron para construirlos, pero esta vez él estaba apuntando a la nave más avanzada y de última generación que existía ya que él quería aprovechar que la nave aún no estaba asignada a ningún reino y él estaba seguro de que si jugaba bien sus cartas, podría convencer a Hild de que él lo merecía más que nadie.
El casco de la nave fue construido en Muspelheim y sería apropiado tenerlo de vuelta en casa, pero como era normal, la mayoría de los otros sistemas fueron instalados en Niflheim, actualmente estaba en proceso de ser equipado con sus conjuntos de sensores y considerando que el Sector de Inteligencia tenía los mejores sistemas de vigilancia, era natural que ellos se encargaran de esa tarea.
'Espero que una vez que terminemos con nuestra tarea principal, pueda ir a echar un vistazo más de cerca de la nave, pero, hubiera sido mejor si hubiera tenido la oportunidad de llegar antes, ya que Hild probablemente me arrastrará a algún lugar tan pronto como terminemos'. Surt estaba tan atrapado en sus propios pensamientos que no se había dado cuenta del hecho de que ya estaban frente a la oficina de Skrymir. Como resultado, casi se topa con Hagall que estaba parada frente a él, esperando que la puerta se abriera. Eso habría sido muy embarazoso por más de una razón y hacer eso frente a Hild iba a empeorar las cosas. A ella le gustaba burlarse de los demás sin ninguna razón en particular y sólo empeoraba si realmente tenía una excusa para hacerlo.
El demonio que los escoltaba abrió la puerta, permitiéndoles entrar en la casi desierta oficina ya que a diferencia de su apariencia minimalista, había un par de sillas e incluso una maceta en la esquina. Por lo que parecía, Skrymir se había esforzado por mejorar su triste ambiente de trabajo en anticipación a la visita de su jefa y aunque apenas fue suficiente para hacer una diferencia real, el trío tuvo que dar al jefe del Sector de Inteligencia algo de crédito por el esfuerzo.
"Hild-sama, es un honor tenerle aquí en persona." Dijo Skrymir con su típica voz monótona. Aunque no sonaba muy feliz, para los que lo conocían, eso no era nada nuevo y de hecho se habrían aterrorizado si de repente se volviera amigable y alegre.
"Por supuesto. Pensé que el incidente era lo suficientemente grave como para justificar un cambio en mi agenda, no todos los días alguien se las arregla para infiltrarse en el salón del trono y sabotear las redes de seguridad del Foso."
Después de escuchar eso la mayoría de los demonios con la misma jerarquía que Skrymir estarían bastante incómodos, Skrymir no era de los que se intimidaban fácilmente y podía mantener la compostura bajo cualquier circunstancia y esta situación no era una excepción. "Por favor, tome asiento, Hild-sama. Usted también, Hagall-sama."
"¿Qué hay de mí? Sólo hay dos sillas", dijo Surt señalando los muebles. En realidad no necesitaba una, pero no podía evitar antagonista un poco al gobernante de Jotunheim.
"No esperaba que Hild-sama trajera compañía." dijo Skrymir.
"Si ese es el caso, ¿por qué hay dos sillas?" preguntó Surt, quien no creyó realmente la excusa del otro demonio.
"Porque se ven muy bien y son simétricas al escritorio. Sin embargo, si es un problema tan grande, todavía tengo una plegable para ti." Metiendo la mano debajo de su escritorio, sacó una silla muy pequeña y la levantó para que el otro demonio la viera.
'Lo hace totalmente a propósito... No hay razón para que tenga algo así bajo su escritorio', pensó el asqueado Eldjotunn. "Guárdala... Mejor flotare, pero me gustaría beber algo".
"Siempre tan difícil de complacer." Dijo Skrymir mientras desmaterializaba la silla y presionando un par de botones que se encontraban en la superficie de su escritorio, abrió un panel en la pared, revelando varios tipos de cafeteras y una serie de latas. "Por favor, sírvase, debe haber suficientes ingredientes para hacer una amplia variedad de bebidas. Y antes de que preguntes, también hay galletas en uno de los recipientes, sólo revisa las etiquetas."
"Sera un placer hacerlo" murmuró el Eldjotunn, caminando hacia la estación de café.
Hild había estado en silencio durante este intercambio, observando la interacción de los dos demonios y no estaba decepcionada. Aunque no eran exactamente enemigos, ambos eran bastante antagónicos, considerando que tenían posiciones similares en sus respectivos reinos. Era la forma en que los miembros de alto rango de la sociedad demoníaca competían entre sí, siempre tratando de superar a sus oponentes y aunque terminara en una tontería, lo consideraba una alternativa mucho mejor que los anticuados conflictos que asolaban a Niflheim. Éstos terminaban a menudo en venganzas entre poderosos demonios, lo que consideraba como una estúpida pérdida de tiempo, recursos e incluso vidas. Tener este tipo de argumentos pasivo-agresivos no era nada en comparación con lo que habría sucedido en el pasado.
"¡Oh, Surt! Me gustaría un expreso." dijo Hild con una sonrisa. "¿Y tú, Hagall-chan?"
"¿Yo?" Preguntó la rubia, ligeramente sorprendida por la repentina pregunta. "Uh... un capuchino estaría bien."
Surt miró fijamente a sus superioras por unos momentos, tratando de averiguar si estaban bromeando o no pero al ver que ninguna de ellas se reía, significaba que hablaban en serio, lo que sólo empeoró aún más las cosas para él. "Saben... Soy un soldado, no un camarero."
"Eso es irrelevante. Además, estoy seguro de que puedes prepararlos, así que ponte a ello." Y pasando su atención del furioso Eldjotunn al jefe del Sector de Inteligencia, Hild quería obtener su versión de lo sucedido. "Entonces... ¿te importaría explicar lo que realmente pasó, Skrymir?"
"De acuerdo con nuestra investigación preliminar, el autor debe haber usado una hoja dentada que coincide con el perfil de los cuchillos de combate que los celestiales usaban en el pasado. Estos han sido reemplazados por versiones modernas, pero no es imposible encontrarlos, mas aun si eras dueño de uno desde un principio..."
Ese último comentario fue algo que llamó la atención de Hild. Ella sospechaba un poco de Odín, quien pudo haberse involucrado en este asunto, especialmente dado el hecho de que había accedido a sus registros de seguridad, sin embargo, el dios no mencionó nada importante sobre el incidente de la Puerta, debió haber visto lo que pasó y sin embargo permaneció en silencio, algo que implicaba su participación o al menos su aprobación.
Aun así, su acceso estaba restringido al área de las cámaras interiores de su casa y salir habría disparado más alarmas de las que podría imaginar, sin contar con las del área que rodeaba el cuarto del trono. Si el perpetrador no era su ex suegro, entonces había otro posible candidato y este también era problemático, ya que trabajaba directamente bajo el mando de Surt y su antiguo pupilo tenía la tendencia de proteger a sus subordinados mientras le fueran leales.
Echando un vistazo a su antiguo alumno, se preguntó si él era consciente de lo que pudo haber pasado a sus espaldas, después de todo, él fue quien le habló de la cuchilla cuando estaban en la fosa y no importaba si estaba distraído, no había manera de que el cometiera tal error si no estuviese seguro de que su propio subordinado no estaba involucrado pero eso no significaba nada, ya que el antiguo dios podría haber actuado por su cuenta.
"Considerando que la identidad del autor es obvia, creo él debería darle las respuestas que tanto busca, Hild-sama." Skrymir dijo mientras miraba a Surt, que se encontraba sirviéndoles a sus superioras sus bebidas. Skrymir esperaba que el Eldjotunn mordiera el anzuelo y reaccionara explosivamente como siempre lo hacía.
Pero el líder del Eldjotunn apenas si pestañeó y en su lugar, tomó un sorbo de su taza de café. "¿Oh? ¿Con que eso piensas? Dime, Skrymir, ¿Acaso crees que soy tonto?"
"¿Qué dices?" Esa no era la reacción que esperaba de su rival y por un breve momento, el líder de Jotunheim parecía bastante confundido.
"Ya me has oído. ¿Tienes alguna prueba? ¿Algo más allá de esa patética excusa que se te ocurrió? Sé muy bien que quieres ponerle las manos encima a mi subordinado, ya que sus experiencias pasadas beneficiarían mucho a tus operaciones de espionaje. Pero, ¡vamos! Pon un poco más de esfuerzo en esto. Un cuchillo producido en masa como prueba es ridículo, debes saber que hay docenas de demonios que los guardaron como trofeos y probablemente también tienes suficientes de esas cuchillas en tu pequeña bóveda." Llegados a este punto Surt no pudo esconder una sonrisa burlona ya que su rival esperaba una situación completamente diferente a la que se estaba desenvolviendo. "Puedo asegurar que tú eres el que está detrás del incidente."
"¿Y qué ganaría yo con esto?" preguntó el jefe del Sector de Inteligencia.
"Veamos... Hacerme parecer un tonto que no puede controlar a sus propios subordinados, obligarme a entregarte a mi subordinado para envenenarlo con tus mentiras, además, tu pequeño engaño podría convencer a Hild de darte ese acorazado que está aparcado justo fuera de tu castillo, además si tu estas involucrado en la desaparición del portal, eso te habría dado suficientes puntos con ella para que no te castigara." Dejando la taza de café a un lado, se acercó al escritorio y se inclinó hacia adelante. "La próxima vez que intentes meterte conmigo, será mejor que logres tu objetivo o te arrancaré esa cara de engreído. ¿Entendido?"
"Di lo que quieras, pero tampoco nos has proporcionado ninguna prueba real." Dijo Skrymir en un esfuerzo por silenciarlo.
¡No creas que soy idiota! Durante el incidente había asignado a Hyrm como la cabeza de la unidad especial que retomaría el control de Niflheim en caso de que esas diosas y ese tonto mortal hubieran fallado. Tenía órdenes para actuar con cierto grado de libertad en esas circunstancias y fue por eso que envié a mis mejores Eldjotnar para el trabajo. Después de su regreso, pasaron horas informándome sobre la misión y por lo tanto es imposible que él esté involucrado en esto." Dijo Surt mientras miraba a Hagall, que repentinamente palideció y puso una mirada desconcertada en su rostro mientras miraba a Hild.
"¡Te ordene intervenir sólo si no había otra alternativa!" gritó Hild. "Nunca te autoricé a actuar tan pronto."
"Si no actuaba pronto, existía la posibilidad de que la situación se hubiera descontrolado por completo. Sé que no querías darle el mismo final que Fafnir, pero..."
"¡Silencio! ¡Yo soy el que va a decidir lo que quiero o no!" En este punto, Surt se dio cuenta de que estaba muy enfadada y no estaba bromeando como siempre, así que decidió callarse.
Satisfecha de que él recibiera el mensaje, ella se volvió hacia el otro demonio.
"¡Y tú! Exijo una investigación adecuada, no una parodia como esta. Hasta ahora, tu trabajo siempre ha sido excelente, pero otro fiasco como este y acabarás como el conserje del castillo."
"¡Entendido, Hild-sama!", dijo Skrymir y luego se calló. Sabía que intentar hacerla cambiar de opinión podría resultar contraproducente, así que decidió evitar agitarla más.
"Bien. Es hora de irse." Dijo Hild al levantarse de su asiento. "Ustedes dos, síganme".
Asintiendo ligeramente, Surt y Hagall se unieron a ella y se dirigieron a la puerta.
Keiichi no podía creer todas las cosas que su esposa había logrado meter en un par de maletas, más aun considerando el hecho de que no había usado nada de magia. La gran mayoría de esas cosas le pertenecían, ya que tenía que llevar varias mudas de ropa, así como artículos para su higiene personal. Belldandy no necesitaba nada de eso, ya que ella podía simplemente materializar su atuendo y por lo tanto sólo empaco pocas pertenencias, incluyendo esa misteriosa caja que había recibido de su padre. No la había abierto todavía, pero afirmó que no era una prioridad en este momento, ya que podía hacerlo una vez que llegaran a su destino.
"Uh, ¿Belldandy?"
"¿Sí, Keiichi?"
"¿Qué hay del amuleto que nos dio tu tío?" Belldandy había dicho que le iba a pedir a Skuld que lo atara a su reloj. Con los preparativos casi hechos, se preguntaba si debieron haberle dado los artículos a la joven diosa antes.
"Todo va a estar bien", dijo Belldandy. "Recuerda que podemos teletransportarnos cuando queramos. Le daré el reloj y el amuleto a Skuld antes de que nos vayamos y podremos recogerlos una vez que los haya unido".
"Entonces ¿Por qué no nos teletransportamos a nuestro destino?" preguntó Keiichi desconcertado.
"Recuerda que no solo el destino es importante, sino también el viaje." Respondió la diosa del presente. "Además, nunca he viajado en avión."
"¿Eh? ¿No lo has hecho?" A Keiichi le pareció extraño que su esposa nunca hubiera hecho algo así. Especialmente porque ella había vivido mucho más tiempo que él.
"En realidad no... Sé de ellos, pero no he tenido la oportunidad de viajar en uno, nosotras podemos teletransportarnos o volar a donde queramos, así que estoy emocionada de poder probar algo nuevo." Dijo Belldandy.
"Me alegra que estés tan emocionada, pero la verdad es que, es mucho menos interesante de lo que crees. Los vuelos largos pueden ser bastante aburridos después de un tiempo, ya que no podemos hacer mucho para pasar el tiempo." Keiichi no había estado en un avión desde hace tiempo, ya que siempre había confiado en su confiable motocicleta para llegar a cualquier lugar que quisiera, pero había oído hablar de esto a otras personas que las usaban mucho más que él; Sayoko en particular.
"Oh, no te preocupes por eso." Dijo Belldandy mientras le ofrecía una de sus cálidas sonrisas. "¡Podemos hacernos compañía y compartir historias hasta que lleguemos!"
Keiichi dudaba de que eso fuera una buena idea ya que dentro de un avión había poca privacidad y sus historias podrían incluir información que no debería ser revelada a otros mortales, pero, no había necesidad de corregirla, ya que estaba muy ansiosa por el viaje.
"Creo que tenemos todo lo que necesitamos, Belldandy", dijo Keiichi mientras echaba un último vistazo al contenido de sus maletas.
"Estoy de acuerdo Keiichi, deberíamos guardarlas en la motocicleta e ir a ver a los demás antes de irnos."
"Eh... no creo que la motocicleta tenga suficiente espacio para ellas." Dijo Keiichi mientras se rascaba la cabeza. Aunque el sidecar era bastante espacioso, el tener un par de voluminosas maletas iba a ser un problema aun si Belldandy iba detrás de él, todavía podrían tener algunos problemas sobre cómo encajarlas en un lugar que fue originalmente diseñado para llevar personas y no equipaje.
"No te preocupes, Keiichi. Puedo encoger todo para poder llevarlos sin problemas. Tendré cuidado también, así nadie verá nada también, si eso te preocupa."
Keiichi admitió que no le gustaba mucho la idea, ya que no quería depender de los poderes de Belldandy, pero al final esa era la mejor opción disponible. "Eso debería funcionar". Asintiendo con la cabeza, recogió las maletas y se dirigió a la puerta, mientras su esposa lo seguía.
Tan pronto como salieron de su habitación, se encontraron con una escena interesante. Sus hermanas estaban discutiendo con Loki, quien como los demás los estaban esperando en el templo principal para poder partir.
"¿Qué les hace estar tan seguras de que estaba haciendo trampa?" Preguntó el dios embaucador, tratando de contrarrestar las acusaciones de las dos diosas.
"No lo sabemos, pero has ganado todas las partidas que hemos jugado", se quejó Skuld. "¡Tramposo!"
"Estoy deacuerdo con ella." Acordó Urd mientras cruzaba sus brazos en señal de molestia. "Tenemos bastante experiencia en estos juegos y aun así nos ganaste. Una vez que encontremos cómo lo hiciste, te llenaremos de alquitrán y plumas."
"¿Por qué siempre es mi culpa? Resulta que he tenido un poco más de suerte que ustedes. ¿Es eso algo malo?" preguntó el dios, tratando de parecer lo más inocente posible.
Baldr suspiró ya que había intentado mediar en esta disputa, pero no consiguió aplacar la furia de las dos nornas.
Thor, por otro lado, no estaba particularmente preocupado por las tonterías que se estaban pasando a su alrededor. En cambio, estaba observando el cielo, ya que podría jurar que había visto a los dos cuervos de su padre volando cerca, pero con tantos otros celestiales a su alrededor, decidió no indagar más en el asunto, considerando que podría parecer sospechoso y solo se dedicó a buscarlos con la mirada.
"¡Oh, por fin están listos!" dijo la diosa de las rosas emocionada, atrayendo la atención de todos hacia la pareja.
"Sí. Realmente espero que no los hayamos hecho esperar demasiado." Dijo Belldandy disculpándose por la tardanza.
"En absoluto", dijo Baldr, contento que la situación con Loki por fin acabo. "La verdad es que no tardaron mucho".
"Sí, Belldandy fue de gran ayuda." Dijo Keiichi mientras se rascaba nerviosamente la cabeza. "Sin ella, me habría llevado una o dos horas empacar todas las cosas."
"Bueno, está bien, pero no podemos quedarnos aquí para siempre." Dijo Thor mientras levantaba la mano invocando al portal en lo alto del templo. "Realmente espero volver a verlos, una vez que tengamos algo de tiempo libre."
"Yo también", añadió Baldr. "No olviden llamar de vez en cuando, ¿De acuerdo?"
Loki silenciosamente se postro a un al lado de sus hermanos, sin hacer ningún comentario, simplemente se despidio con la mano.
"¡No nos olvidaremos de esto!" Dijo Urd.
"¡La próxima vez te vamos a ganar!" Añadió Skuld.
"Sigue soñando", dijo Loki con una sonrisa. "No perderé tan fácilmente, pero puede intentarlo cuando quieran..."
Al abrirse el portal, las tres figuras fueron envueltas en un brillante rayo de luz que se elevó hacia el cielo, mientras todos miraban el espectáculo.
"Bueno... Esa es la señal para que ustedes dos se vayan también, ¿verdad?" Dijo Urd mientras observaba a la pareja.
"Si, Nee-san." Dijo Belldandy asintiendo con la cabeza. "Llegaremos tarde a nuestro vuelo si no lo hacemos".
Belldandy recito un hechizo para encoger el equipaje para que Keiichi lo pudiera poner en la BMW. Despues de entregarle las maletas a Keiichi procedió a acercarse a Skuld y le dio el amuleto de Loki, así como el reloj de Keiichi. "¿Puedes por favor adjuntar el regalo del tío a esto? Dijo que tiene que estar en contacto con Keiichi para que funcione correctamente."
"¿Ahora mismo?" preguntó la joven diosa.
"No hay necesidad de apurarse, Urd o tu pueden entregárnoslo más tarde, una vez que esté listo." Después de hablar con Skuld, Belldandy volteo para ver a su marido y se dio cuenta de que estaba haciendo las últimas comprobaciones en su motocicleta.
"No te preocupes, Onee-sama. Lo haré en un santiamén." Dijo Skuld.
"Muchas gracias." Dijo Belldandy, dándole un abrazo a su hermana. "Me tengo que ir, así que cuida la casa por mí, ¿de acuerdo?"
"¡Sí!" fue la respuesta entusiasta del más joven de las nornas.
Caminando hacia el BMW, se subió al sidecar y se puso su propio casco. "¡Nos vemos en unos días, todos! ¡Cuídense!"
"¡Hasta luego!" añadió Keiichi mientras aceleraba la moto y empezaba a dirigirse a la carretera.
El resto de los residentes del templo también se despidieron de la pareja mientras que desaparecieran en el camino.
Cuando empezaron a entrar en la casa, Urd se acercó a su hermana menor. "Me sorprende que lo hayas tomado con calma."
"¡No me trates como niña!" Respondió Skuld molesta. "Además, ¿qué esperabas que hiciera…? Sabes que... mejor, no respondas".
'Hmmm... Creo que pronto tender que tratarla de una forma más madura...' pensó Urd. "Bueno, te dejaré empezar con el reloj que te dio Belldandy. Después de todo, yo también tengo cosas que hacer".
"¿Eh? ¿Cómo qué?" preguntó Skuld.
"No puedo decírtelo, aun eres muy joven para esas cosas." Dijo la diosa del pasado con un guiño, mientras se dirigía a su habitación.
"¡Oye! ¿Qué quieres decir con eso?" preguntó la joven diosa, sólo para ver que su hermana ya se había ido.
"¡Urd!"
