¿En verdad estaba segura de lo que estaba haciendo?, ¿en serio había decidido rehacer mi vida con mi ex-sensei?

-Sakura-chan, ¿en qué piensas?- Él estaba poniéndose la ropa mientras yo me cubría con mi vestido.

-No es nada- le sonreí.

-Dejame decirte que no tomaré esto a la ligera, esperé tanto para estar contigo, te prometo que no te fallaré-

Eso me tranquilizaba, no era que pensara que también me iba a abandonar o algo por el estilo, pero no dejaba de tener miedo, ya había pasado una vez, podría pasar otra…

-Quieres decir que tu...tu…- El me calló poniendo su dedo en mis labios.

-Si, siempre me sentí atraído hacia ti, no lo tomes a mal, esto empezó cuando habías crecido, puedo ser pervertido pero no tanto. Bueno como te decía, me sentía atraído hacia ti pero decidí tratar de olvidarte y respetar tu decisión de estar con Sasuke. Pero no logré olvidar mis sentimientos.

Me tomé un momento para procesar sus palabras. ¿Y si todo esto hubiera sido distinto? ¿Y si en lugar de casarme con Sasuke, me hubiera casado con Kakashi-sensei? ¿Mi vida fuera mejor? Quien sabe.

-Pues yo no se que decir… la verdad no me arrepiento de lo que pasó entre nosotros, más bien me alegra que haya pasado- le sonreí tímidamente.

Terminé de vestirme al igual que el. Ya era casi hora del almuerzo.

-Traeré a Sarada para que comamos los tres juntos- el sonrío.

Me dirigí a la habitación de Sarada y me di cuenta que ella estaba jugando con la muñeca que Naruto le había regalado. ¿Habrá escuchado lo que pasaba en la sala hace solo un momento?

Sostuve a mi hija en brazos y la llevé a la sala. Para mi sorpresa había alguien más junto a Kakashi.

-N-naruto, ¿qué haces aquí?- El me miró algo molesto.

-Sakura-chan, ¿qué hace Kakashi-sensei aquí?- Ambos hicimos una mirada de complicidad.

-Naruto, no es que te interese, pero es tiempo de que Sakura rehaga su vida y ella ya ha tomado una decisión, me ha escogido a mi.

Kakashi-sensei se había adelantado a contestar la pregunta de Naruto, por supuesto esto no le cayó en gracia. Se notaba que estaba molesto. Nos habíamos besado, posiblemente yo había sentido algo, pero quizás lo malinterprete. Naruto siempre fue mi mejor amigo y creo que eso no cambiará.

-Sakura-chan, ¿es eso cierto?.

Naruto me miraba esperando una respuesta. Sabía que estaba a punto de romper su corazón. No quería hacerle daño. Lo que hice no estuvo bien, le di esperanzas y ahora tenía que cortarle las alas.

-Naruto, yo… lo siento, lo que Kakashi-sensei dice es cierto.

Naruto dejó caer al suelo un ramo de rosas y salió de la casa sin que pudiera decirle otra cosa.

-Acabo de romper su corazón- me senté en el sofá angustiada.

-No te preocupes ya se le pasará.

Kakashi-sensei me abrazó y puso sus manos en mis mejillas que en instantes se tornaron rojas de la vergüenza por tenerlo tan cerca y tener sus ojos puestos en mi. Se acercó a mi mientras mi respiración se acelerába y me besó. Fue un beso tierno, un beso para decirme que todo estaría bien.

Olvide por completo que Sarada estaba en la sala escuchando y viendo todo lo que pasaba. Me separé un poco de Kakashi-sensei y la vi un poco confundida. Ella nos miró a ambos con sus ojitos inocentes y luego de unos segundos alzó sus bracitos mirando a Kakashi-sensei.

-¿P-papá?- ambos nos miramos y luego volvimos a mirarla.

-¡Papá!- la pequeña Sarada había aceptado a Kakashi-sensei como su nuevo papá.