Capítulo 14
Nanoha quedó sin palabras tras la declaración de Fate. ¿Estaba soñando? No, no estaba soñando. Era real. Estaba sintiendo la fría brisa de esa preciosa playa en su cara y Fate seguía hincada de una rodilla esperando nerviosa por una respuesta. La miró fijamente, la tomó de la mano para hacerla ponerse en pie, sintiendo como se tensaba por la no respuesta, pero Nanoha le sonrió dulcemente para tranquilizarla, la abrazó por el cuello y untó sus labios a los de ella en un lento y largo beso intentando transmitirle lo que sentía en ese momento.
- Te amo, Fate-chan. –dijo tras separarse y la rubia rodeó con sus manos su cintura mirándola con amor– Me dejaste destrozada cuando te marchaste. –bajó unos instantes la cabeza– Lloraba todo el tiempo. Todas las mañanas salía a correr y me detenía en el puente que tanto nos gustaba a ambas… Ese ha sido el lugar que me ha visto ser feliz y triste. Mi refugio, como éste lo es para ti. –la oji borgoña bajó la cabeza, pero la cobriza acarició su mejilla para que la levantase de nuevo– No quiero que renuncies a nada. Eres feliz aquí, ¿cierto? –la rubia asintió levemente– Tienes a una estupenda amiga y compañera de trabajo, una buena jefa y te han ascendido. Me gusta este lugar. Me agrada el ambiente y me agradas tú. –la oji borgoña se ruborizó– Mi corazón está donde tú estés. Tú eres mi hogar. –sonrió– Quiero comenzar una vida aquí, contigo. Acepto ser tu novia, prometida y futura esposa, Fate.
- Nanoha... –dijo su nombre en un susurro.
Fate sonrió muy feliz, tomó a Nanoha del rostro para darle un beso apasionado y después tomarla de la mano comenzando a correr jalándola para que siguiera su ritmo hasta llegar al auto. Tenían que celebrarlo, así que Fate la llevó a un buen restaurante y después volverían a casa para contárselo a Ginga. Tenían mucho en lo que pensar y organizar. Para empezar, Fate debía de comprarle a Nanoha el anillo de compromiso, debían de buscar un nuevo apartamento donde comenzar su vida como pareja formal y contárselo a sus familias.
…
- Entonces, ¿por fin es oficial? –preguntaba una pelimorada emocionada.
- Sí. Es oficial. –sonrió la cobriza tomando la mano de su rubia novia.
- ¡No sabéis cuanto me alegro! –dijo saltando de su asiento y lanzándose a los brazos de ambas– Espero que seáis muy felices y, quiero ser tita pronto... –dijo burlona haciendo ruborizar a las dos.
- Lo consideraremos. –contestó la cobriza aún ruborizada.
- ¡Ginga! ¡Nanoha! –gritó la oji borgoña totalmente roja.
- Es algo de lo que tendremos que hablar en el futuro, Fate-chan. –la miró con amor– Me encantaría formar una familia contigo. –le dedicó una sonrisa que la derritió.
- Enhorabuena a las dos y siento romper el mágico momento, pero tenemos que irnos si Ginga no quiere llegar tarde. –habló la peligris poniéndose en pie seguida de su novia.
- Aún no hemos terminado de hablar. Hay algo más… Tomad asiento de nuevo. –dijo mortalmente seria la rubia y la pareja se sentó rápidamente.
- ¿Qué pasa? –preguntaron al unísono– ¿Es sobre el hotel? –habló la pelimorada y la rubia asintió.
- Voy a dejar el hotel. –dijo firme.
- ¿Qué? –se sobresaltó la oji esmeralda– ¡Si tú dejas el hotel yo también lo haré! –habló segura– No puedes dejarlo después de todo lo que ha pasado. ¿En qué diablos estás pensando? Y tú… –dirigió su vista a la cobriza quien la miró boquiabierta– ¿Por qué se lo permites? –dio un chasquido con sus dedos– Ahora lo entiendo. ¡Vais a volver a Uminari! ¡Has venido a llevártela! –gritó mirando a la cobriza quien seguía atónita.
- Ginga… cálmate…
- No me pidas que me calme… Han pasado muchas cosas en las últimas semanas como para que me pidas que me calme, Fate. –siguió hablando– No me lo puedo creer. –decía mientras caminaba de un lado para otro.
- Ginga… por favor… –le pidió conteniendo la risa– Esta conversación me recuerda a cuando estábamos en casa de tu hermana. ¿Recuerdas? –y estalló en carcajadas haciendo que la pelimorada se callara. Ambas suspiraron cuando la rubia dejó de reír– A partir de la semana que viene, serás la directora del hotel, Ginga. –la oji esmeralda abrió los ojos en sorpresa mientras se dejaba caer en el sofá– Cinque, tú pasarás a ser recepcionista, si estás interesada. –le sonrió.
- ¿Qué? –preguntaron sorprendidas las dos.
- Estáis frente a la nueva jefa de zona. –se puso en pie– Llevaré los hoteles de esta isla. –ambas abrieron los ojos desmesuradamente– Ahora recaerán en mí las contrataciones de los hoteles y muchas más cosas, pero la contratación es algo importante. Leti me ha dado total libertad para gestionar los hoteles como yo estime oportuno. Ginga, estás más que capacitada para el puesto de directora. Prácticamente has ejercido como tal desde el principio, conmigo. –tomó su mano– Me has ayudado, apoyado y dado soluciones a problemas que no te correspondían. Confío en que harás una magnífica labor, es por eso por lo que no quiero que te lo pienses… Acepta el puesto, por favor. Tendrás total libertad para llevar el hotel como quieras, podrás hacer todos los cambios que quieras, siempre y cuando no afecten a los demás. Si afecta al resto de hoteles, entonces tendremos que hablarlo antes.
- Fate… –la llamó en un susurro aún aturdida.
- Cinque. –llamó a la peligris– Supongo que habrás venido para quedarte con Ginga y no para llevártela. –la de ojos color miel asintió– También supongo que renunciarías a tu puesto en Uminari para venir a buscarla. –volvió a asentir– Eso significa que necesitas un nuevo trabajo… Resulta que me he quedado sin mi mejor recepcionista… –miró a la pelimorada sonriendo– Y tengo un puesto vacante. He tenido la oportunidad de ver tu trabajo y dedicación, por lo que me gustaría contratarte.
- ¡Sí! –dijo eufórica dando un salto– No te fallaré. Lo prometo. Daré lo mejor de mí. No os fallaré a ninguna. –miró a la oji esmeralda– Ginga, mi amor, trabajaremos juntas. –le dio un amoroso abrazo que fue correspondido de la misma manera.
- Otra cosa… Nanoha. –llamó a su cobriza novia– Una vez que abras tu negocio, serás la encargada de abastecer al hotel con tus deliciosos postres. –la cobriza abrió los ojos en sorpresa– A partir de ahora, todo cambiará e irá a mejor. –sonrió.
- ¡Fate! –gritó la oji esmeralda saltando a sus brazos y cayendo ambas al suelo– ¡Te quiero! –la abrazó aún en el suelo– Gracias por todo. Prometo que haré un buen trabajo para que te sientas orgullosa de mí.
- Ya estoy orgullosa de ti, Ginga. –le dio un beso en la frente– Eres la mejor. Siempre lo has sido. –dijo ya poniéndose en pie tras el efusivo "ataque" de su amiga– Ahora sí, vete a trabajar. Hasta la semana que viene no empezarás en tu nuevo puesto. Cinque, si te parece bien, puedes ir con ella para irte familiarizando con este hotel. –la peligris asintió enérgica– Bien, pues largo. A trabajar. –dijo sonriendo y las chicas obedecieron.
- Fate-chan… –la llamó frunciendo el ceño una vez que estuvieron a solas y la rubia la miró asustada– Me va a costar mucho ver esta interacción entre Ginga y tú. A veces parecen una pareja de verdad, ¿lo sabías?
- ¡Nanoha! –la llamó preocupada– No tienes de qué preocuparte. Tú sabes que yo sólo te quiero a ti. Por favor, no asesines a nadie. –dijo sacándole la lengua y riendo– Te amo, Nanoha Takamachi. –le dio un corto beso– Jamás lo dudes.
- ¿Siempre tomas así las decisiones? ¿Sobre la marcha? –preguntó la cobriza cambiando de tema después de ver esa intensa mirada carmesí.
- Etto… –se rascó la nuca sonrojada– Cuando eres directora de un hotel tienes que aprender a tomar decisiones rápidamente por las situaciones que se te presentan. A veces son acertadas y otras erróneas.
- ¿Y estás segura de que has acertado con las decisiones que acabas de tomar? –la miró fijamente.
- Sí, Nanoha. –se puso en pie y le tendió una mano para que se pusiese en pie también– Ginga merece ese ascenso. Es la persona adecuada para gestionar el hotel. En cuanto a Cinque, sé que hará todo lo posible para no decepcionar a su novia y jefa. Todo lo que sabe lo aprendió de ella la semana que estuvimos en Uminari. –sonrió– Y tú, mi bella cobriza… –dijo con tanto amor que la oji lavanda se ruborizó– Sé que vas a tener mucho éxito con tu pastelería. Además, sé que Linith te ayudará a adaptarte y te dará consejos. Es muy buena consejera, escúchala.
- ¿Y tú qué harás, Fate-chan?
- El amor contigo. –dijo con voz ronca haciendo que la cobriza se pusiese roja como tomate– Tenemos una celebración pendiente. –miró su reloj– Aún tenemos algo de tiempo antes de irme a trabajar, así que, iremos a la cama ahora, señorita Takamachi. –la cargó en brazos y la llevó a la habitación entre besos para celebrar su compromiso y la nueva vida en común que comenzarían.
…
Fate salió de su auto y bajó las escaleras hasta llegar a esa playa que tanta paz le dio en días de tormenta interior y que, a su vez, le recuerda que todo es real, que tiene a su lado a la mujer de su vida y que son felices. Sonrió al ver a las dos personas que jugaban en la arena a pesar de que hacía algo de frío. Inspiró profundo cerrando los ojos y expulsó el aire lentamente dejando que la fría brisa acariciase su rostro. Sonrió al recordar aquella singular pedida de mano sin anillo, en donde ambas sellaron, con un beso, sus sentimientos más puros, sinceros y eternos, un amor sin fin. Cinco años han pasado desde aquella noche donde comenzaron una vida en común. Una vida en donde ambas se apoyarían, se ayudarían mutuamente y se amarían por toda la eternidad. Una vida donde no faltaría lo más importante: un amor incondicional. Sonrió de nuevo al recordar el día de su boda. Un año y medio después de haberse comprometido, decidieron que era el momento de jurarse amor eterno frente a su familia y amigos. Fue un día realmente emotivo, especial. Un día donde ambas no pudieron dejar de sonreír en todo momento. Se sonrojó repentinamente al recordar esa muy fogosa noche de bodas donde ambas parecían insaciables. Sonrió otra vez al recordar cuando Nanoha inauguró su pastelería y como sus padres le dieron la sorpresa de asistir a esa apertura. No podía dejar de llorar mientras los abrazaba incrédula de que estuviesen allí, tan lejos de su hogar. Abrió los ojos al sentir que alguien acariciaba su rostro y sonrió al ver a esa bella mujer con hermosos ojos lavanda frente a ella.
- ¿En qué piensas, Fate-chan?
- Solo recordaba lo que ha cambiado mi vida en estos cinco años que llevas conmigo aquí, Nanoha. –la miró intensamente haciéndola sonrojar– Gracias por todo lo que me has dado.
- Fate-chan…
- ¡Fate-mama! –gritó una pequeña niña con ojos bicolor que corría hacia ellas y saltó a los brazos de la rubia mujer– Fate-mama, que bien que ya llegaste. Tengo hambre. –hizo el gesto de tocar su barriga.
- Muy bien, Vivio. Vayamos a comer algo con tus tías. ¿Quieres verlas antes de que nos marchemos a ver a los abuelos?
- ¡Sí! –gritó eufórica– Tengo muchas ganas de ver a los abuelos. –sonrió ampliamente– Pero primero tenemos que comer con tía Ginga y tía Cinque.
- Tiene tanta energía como tú, Fate-chan. –dijo la cobriza.
- Y es tan hermosa como su Nanoha-mama. –le guiñó el ojo y sonrieron.
Cargando en brazos a su hija, tomó la mano de su esposa y caminaron hasta el auto para poner rumbo al restaurante donde habían quedado con Ginga y Cinque. La pequeña niña, al ver a su pelimorada tía, corrió hacia ella para que la cargara en brazos y le diera los mimos que a ella le gustaban. La llegada de Vivio a sus vidas no hizo otra cosa que acrecentar el amor que se tenían. No estaban en sus planes tener una hija tan pronto, pero se dio así. Ni siquiera habían hablado de ello cuando dejaron abandonada a la pequeña en la puerta de la pastelería siendo tan solo una bebé de pocos meses. Fate se estremeció al recordarlo. No podía entender como alguien pudo haberla abandonado. Rápidamente llamaron a los asistentes sociales y fue ahí cuando ambas decidieron que querían ser sus mamás para que esa pequeña no volviese a conocer lo que era el abandono. Le darían todo el amor del mundo y siempre estarían con y para ella. Habían pasado ya tres años de aquello y aún se le erizaba la piel al recordar la primera vez que la cargaron en brazos dándole un tierno beso en la frente.
- ¿Estás lista para ir a ver a tus abuelos, Vivio? –preguntó la pelimorada a la pequeña.
- ¡Sí! Quiero comer pastel de chocolate de Momoko-nana. –dijo entusiasmada.
- Nanoha, ¿cómo haces en casa para que no se peleen por el pastel de chocolate? Vivio es igualita a Fate… ¡Adora el pastel de chocolate! –preguntó la oji esmeralda y todas rieron.
- Procuro hacer dos pasteles. –rió levemente– Aunque Fate es muy buena madre y siempre deja que su pequeña coma más que ella. –se acercó a la rubia– Porque adoras más a mi cuerpo desnudo bajo el tuyo que al pastel de chocolate, ¿verdad? –le susurró al oído haciéndola ruborizar ferozmente– Bien, ¿por qué no comemos? Vivio está hambrienta y tampoco queremos retrasarnos mucho. –dijo antes de tomar asiento– ¿Qué haréis vosotras?
- Este año nos quedaremos aquí. Vendrá la intensa Subaru y su prometida. –dijo la peligris y la rubia soltó una carcajada.
- Mucho ánimo, Cinque… –volvió a reír– Menudas películas se monta en esa cabeza loca.
- ¡Fate! –intentó molestarse la pelimorada, pero acabó riendo también al recordar cuando su rubia amiga y hermana conocieron– Tenéis toda la razón. –tomó la mano de su esposa– Mi hermana es muy intensa, pero te agrada porque ríes con sus elocuencias. –rieron todas.
Ginga y Cinque se había casado no mucho tiempo después que ellas. Fue una boda íntima y preciosa a la que solo asistieron Nanoha y Fate. Ya más adelante, tendrían la ocasión de celebrarlo con la familia de la oji esmeralda, pues desde el incidente del hotel, Cinque no volvió a saber nada sobre su padre y hermana. Wendy, por su parte, dimitió para poder irse con Dieci y estar juntas.
- Fate-chan, corazón, tenemos que irnos si no queremos perder el vuelo. –le dijo la cobriza a su esposa.
- Tienes razón. Vivio, despídete de tía Ginga y tía Cinque. Tenemos que irnos.
- ¡Sí! –gritó eufórica y saltó a los brazos de su oji esmeralda tía– Te quiero tía Ginga.
- Yo también te quiero, Vivio. –le dio un tierno beso en la frente.
- Pórtate bien, Vivio. –acarició su cabeza la peligris y la niña asintió.
- Nos veremos a la vuelta. –les habló la cobriza antes de cargar a su hija en brazos.
- Te voy a echar de menos, Fate. –confesó la pelimorada abrazando a su rubia amiga– Todo está listo. En cuanto os marchéis, los avisaremos. –le susurró en su oído– Disfrutad de vuestra familia. Nos vemos pronto. –soltó a su amiga y le dio un pequeño abrazo a la cobriza.
- Gracias, Ginga. –dijeron al unísono la rubia y cobriza antes de marcharse.
El almuerzo había sido muy ameno y disfrutaron de la comida y compañía. Les hubiese gustado estar más tiempo juntas, pero debían marcharse a su hogar para que Fate se duchase y cambiase de ropa para ir más cómoda en el avión. Había estado trabajando toda la noche y debía de estar cansada. Vivio no dejaba de correr de un lado a otro de la inmensa casa mientras su rubia madre se terminaba de arreglar. Nanoha también estaba ansiosa por tomar ese vuelo y ver a su familia, pero no lo demostraba como su hija. Ya se encargaría de demostrarle a su esposa la felicidad que sentía cuando llegasen a Uminari, al apartamento de Fate. Vivio quería quedarse a dormir con sus primos, así que pasaría unos días en casa de las madres de Fate y otro par de días en casa de los padres de Nanoha. Por las noches tendrían toda la intimidad que necesitaban para poder dar rienda suelta a toda esa pasión que desbordaban constantemente. Fate salió de la ducha y se arregló de manera informal, con un pantalón vaquero, camiseta y chaqueta, pero esta vez, para ir más cómoda, en vez de usar unos zapatos de tacón, usó unas zapatillas de cordones a juego con la chaqueta. Fate tomó su móvil para chequear si había recibido un mensaje. Al leerlo, no pudo evitar sonreír abiertamente. Contestó a éste y se dirigió a su esposa para darle un corto beso.
- ¿Listas? –tanto la cobriza como la rubia menor asintieron enérgicamente– Bien, pues vámonos… –estaba a punto de tomar el equipaje cuando el timbre sonó.
- Qué raro. ¿Quién será? –se extrañó la cobriza– Ya voy yo, Fate-chan. –dijo dirigiéndose a la puerta para abrirla sin darse cuenta de que su esposa le hacía un gesto a su hija de mantener silencio.
- ¡Sorpresa! –gritaron las dos personas que se encontraban frente a ella.
- Pero qué… ¿qué… qué ha…céis a…aquí? –tartamudeó.
- Feliz navidad, Nanoha. –habló su rubia esposa.
- ¿Qué significa esto, Fate-chan? –preguntó sin entender.
- Sé que echas de menos a tus padres, y Vivio quiere estar con sus abuelos. Ya están retirados, así que lo han arreglado todo para mudarse a Santorini. Tus padres también te echan de menos y quieren disfrutar de ti y de nuestra hija. Es mi regalo para ti, Nanoha. Feliz navidad.
- ¿Qué? ¿Es en serio? –preguntó ya sin contener las lágrimas.
- Así es, hija. –habló el patriarca– Hemos decidido pasar nuestra jubilación en este bonito lugar y junto a vosotras.
- Papá, mamá… –rompió en llanto y se lanzó a los brazos de sus padres hasta que se calmó.
- ¡Abuelos! –gritó la niña de ojos bicolor saltando sobre sus abuelos para ser cargada por el señor.
- Pero, ¿cuándo habéis llegado? ¿Quién os ha traído? ¿Cómo…? –empezó a preguntar haciendo reír a su madre.
- Llegamos esta madrugada. Fate nos recogió en el aeropuerto –la cobriza miró sorprendida a su esposa– y nos llevó a nuestro nuevo hogar.
- Pero… nosotras tenemos que coger un avión ahora. Vamos a pasar una semana en Uminari…
- No, Nanoha. Era mentira. Este año nos quedamos aquí. Tenía que hacerte creer que tu familia te estaría esperando en Uminari cuando ellos ya lo tenían todo planeado para venirse aquí a vivir.
- Pero… ¿desde cuándo lo teníais planeado?
- ¿Recuerdas que se vendió la casa que está justo al lado? –preguntó la rubia y la cobriza asintió– Pues… resulta que ahora es de tus padres. Cuando vi que se vendía, se lo dije y entonces surgió todo.
- ¡Pero eso fue hace dos meses! ¡Fate-chan! –la abrazó muy fuerte– Gracias. Gracias por la sorpresa.
- De nada, Nanoha. Yo sólo quiero que seas feliz.
- Bien. Pues ahora que ya está todo, nos llevamos a Vivio-chan a dar un paseo. ¿Nos vemos a la hora de la cena? –habló la matriarca.
- ¡Sí! Abuela, ¿y comeremos pastel de chocolate de postre? –preguntó con entusiasmo e inocencia haciendo reír a los mayores.
- Nos veremos en cuanto descanse un poco, Momoko-san. Estoy totalmente agotada. –habló la rubia un poco apenada– Nanoha, ve con ellos. Disfruta.
- Gracias, Fate-chan. –la miró con amor– Pero prefiero que sea Vivio quien disfrute de ellos ahora. En unas horas estará dormida y entonces podré disfrutar yo de mis padres. Me quedaré aquí contigo. –tomó su mano– Nos vemos después, mamá, papá. –los señores asintieron– Pórtate bien, Vivio. –la niña asintió y jaló enérgicamente de sus abuelos para marcharse.
Los padres de la cobriza se marcharon con la pequeña. La oji lavanda, tras cerrar la puerta, se lanzó a los brazos de su esposa y devoró sus labios de forma apasionada. Fate la cargó en brazos y la llevó a la habitación donde harían el amor hasta el anochecer, donde se dejaron caer una al lado de la otra totalmente agotadas. Nanoha no podía creer aún lo que había hecho Fate por ella. Le había traído a sus padres para que estuviesen con ella y disfrutasen de su nieta. No había mejor persona que la mujer que se encontraba entre sus brazos durmiendo plácidamente. Este era uno de los motivos por los que amaba tanto a esa bella mujer de ojos rojos. Siempre buscaba su felicidad. Siempre buscaba la manera de hacerla feliz con pequeños gestos, pero este regalo que le acababa de hacer, no tenía precio. Nanoha miró con cariño a su esposa y recibió a cambio una mirada tan intensa que se le formó un nudo en el estómago. Fate se había despertado.
- Fate-chan… –la llamó en apenas un susurro.
- Nanoha… –la llamó en un susurro también, de esa forma tan especial que la hacía sentir tanto– Gracias por amarme y por darme tanto. Me has dado lo mejor de mi vida. Me abriste las puertas de tu corazón y encontré un hogar cálido donde vivir. –le acarició el rostro– Te amo. Tengo el alma llena de colores con momentos tuyos y de Vivio. Siento escalofríos en el alma y en la piel cuando te miro. Cuando te pienso, sonrío de forma automática después. Adoro la forma en que nos decimos buenos días con esos besos que nos inventamos. Te he amado siempre a ti porque tan solo tú puedes llenar de estrellas mi universo. Tan sólo tú me iluminas por dentro. Tan sólo tú llenas mi corazón. –le dio un beso.
- Fate-chan… –se lanzó a esos brazos que la recibieron de forma cálida– Te amo tanto.
Se besaron durante unos instantes antes de levantarse para tomar una ducha y alistarse para cenar con Shiro, Momoko y su hija Vivio. Nanoha ahora estaba feliz completamente. Tenía todo lo que necesitaba. Tenía a la mujer de su vida a su lado, una maravillosa hija y ahora también tendría a sus padres.
-FIN-
Y hasta aquí esta sexta historia de Miko86. Espero que os haya gustado.
Como siempre, GRACIAS a todas las personas que la leyeron y llegaron hasta el final. GRACIAS por acompañarme todo este tiempo.
*Saizoh: Gracias por estar ahí hasta el final y por interesarte para que terminase la historia. Quizás no es un final como el que esperabas, pero para mí es suficiente ver cómo Fate hace feliz a Nanoha de esa forma. El virus está destruyendo a muchas familias. He querido hacer como una especie de reflexión donde hay que valorar más el poder estar con nuestra familia que recibir un regalo navideño... A fin de cuentas, nos vamos a llevar momentos, no objetos... He querido transmitir que ese gesto de poder estar con la familia, es mucho más importante que todo lo demás y puede hacer mucho más feliz a las personas.
En cuanto a lo de las vacaciones, creo que sí, que me tomaré un pequeño descanso, pero pequeñito para pensar en la siguiente historia... Lo cierto es que ya tengo el título "Tormenta de arena", y lo cierto es que llevaba tiempo queriendo meter algo de magia, así que iré probando a ver qué sale. Seguramente la estrenaré el mes que viene o para principios de 2021. Espero que sigas ahí para ese entonces. Gracias de nuevo, Saizoh.
*Guest 1: No ring haha. It was an improvisation. She asked before thinking... For me it was more important Fate's feeling than the ring, for this reason it happened in this way...
Thank you for your words. It's nice to know you like the story :)
*Guest 2: In fact, I'm not the best person to share tips how to make lemon parts because I don't consider that I'm good at writing it... But I try to read more stories and reading is how you can learn more. Here you can read a lot of good stories where you can find lemon parts which are really good. Reading and practising. The first one maybe won't be so good, but the more you write, the better they'll be. I'm sure.
*Eymi: Gracias por tus palabras y apoyo. Gracias por seguir y leer mis historias. Es agradable saber que hay gente que las disfruta tanto como yo escribiéndolas. Espero que te haya gustado este final y que disfrutes con la próxima historia que publicaré el mes que viene o en enero de 2021 :)
