Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Solo para mayores de 18.
¡Yani muchas gracias por el beteo!
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
La fiesta se convierte en felicitaciones y lágrimas por parte de mamá, y cuando nuestras miradas se encuentran, algo me dice que quiere tocar el tema de la casa de papá por enésima vez, ahora con más razón, pese a las advertencias de mi hermana de no arruinar el día. No me quiero quedar a averiguarlo, aunado a las miradas acusadoras de Carlisle, mejor le digo a Edward que nos vayamos. Voy conduciendo de vuelta al estacionamiento de mi trabajo, cuando me asalta una duda, por primera vez en todo este tiempo.
—¿Dónde está tu auto? —Edward se tensa a mi lado, antes de aclararse la garganta.
—¿Apenas te das cuenta de que no tengo uno? —Me tengo que orillar a un lado de la interestatal para mirarlo.
—¿Qué? —Él suspira, encogiéndose de hombros.
—Tenía una motocicleta…
—La que usabas para tomarte fotos semidesnudo. —Me mira, riéndose.
—Otra de las ventajas de que seas mi fanática, es que me puedo ahorrar muchos detalles contigo. —La sonrisa de pronto desaparece—. Tuve que venderla para costear la página de solo fans.
Me le quedo viendo, y nop, no parece que esté bromeando en lo absoluto.
—¿Estás diciendo que no usaste una aplicación gratuita para esa página? —Él boquea, pareciendo avergonzado—. Jesús, Edward, te la habría hecho gratis y tendrías una legión de seguidoras ahora mismo, el tipo que te la creó ni siquiera te asesora con las fotografías, no te ayuda con el manejo de los videos…
—Bueno, pregunté en varios lados, fue el más económico, además el resto del dinero lo estoy usando para sobrevivir, por así decirlo. —Luce a la defensiva.
No me lo puedo creer. Me quedo anonadada con esta información, es tan abrumadora su situación que me siento terriblemente mal por él.
—¿Aún te queda para pagar el departamento? —Esa sonrisa, lenta y arrogante, se extiende por su cara.
—¿A eso se reduce todo, Cisne?, ¿me quieres tomar las fotos tú?, ¿no te bastó con los accesos que te di? —Siento que voy a estallar, por lo que sin pensarlo me lanzo a golpearlo.
—¡Idiota, estaba pensando en llevarte una despensa, pero olvídalo!
Se ríe, sujetando mis manos antes de atraerlas súbitamente a su pecho, y besarme los nudillos, dejándome totalmente congelada.
—Gracias por preocuparte, pero estaré bien.
—Edward…
—Si necesito algunas latas de atún y galletas, serás la primera en saberlo, ¿sí?
—Hum. —Deslizo mis manos con suavidad fuera de las suyas, porque todo este contacto está haciéndole cosas locas a mi intento por dejar la película mental—. Está bien.
—Lo mismo espero de ti, si ese esnob de Carlisle te hace algo o te contagia…
—Nada tiene que ver el apoyo económico con el moral, pero gracias —sonrío—. Carlisle es mi amigo, apenas nos estamos conociendo.
—¿No estás saliendo con él, entonces?
—Hemos ido a su casa. —Veo como aprieta la mandíbula, y me da la impresión de que eso le molesta, pero quizás solo estoy delirando.
—¿Anoche la cita fue en su casa? —asiento—, ¿no mencionaste que solo tu casa era lo suficientemente sanitizada? —Me encojo de hombros.
—A estas alturas, si tuviera el virus, ya no habría diferencia si estamos en su casa o la mía. —Y como sigue con ese gesto raro, agrego—: Lo mismo pasa contigo y Tanya, y te la pasas tocándome, así que digamos que vivo al límite últimamente.
—¿Él de verdad te gusta? —Su pregunta me toma fuera de lugar.
—Es lindo. —Me siento incómoda con esta conversación, me distraigo enroscando un mechón de mi cabello entre mis dedos.
—Lindo no es algo que un hombre quiera escuchar decir a una mujer, ¿qué exactamente hicieron anoche? —Una parte de mí quiere decirle que yo no pregunto qué hace él con Tanya, pero al ver sus increíbles y obstinados ojos, sé que no lo va a dejar correr.
—Ya sabes… —Me está mirando con tanta atención que no puedo evitar tomarle el pelo—. Tuvimos sexo, mucho. Sudamos como puercos. —Hace una cara de disgusto.
—Ya. Eso me pasa por preguntar —gime, fingiendo horror mientras se tapa las orejas, no puedo evitar reírme.
—En realidad estuvimos viendo películas. Carlisle verá conmigo un par de Robert Pattinson, a cambio, yo… solo no lo sé. —Me encojo de hombros—. Estamos viendo a dónde va esto.
—¿Se necesita un maratón de Robert Pattinson para poder estar contigo? —Parece genuinamente asombrado, y ahora que lo pone así, pues… sí—. No me lo puedo creer…
—¡No he respondido nada! —medio grito a la defensiva, pero él ya está negando como alguna clase de papá enojado.
—No necesitas decir nada, eres transparente, Bella. De haber sabido con qué facilidad accedías a salir con un tipo, te habría comprado un viaje a Londres para que lo conocieras en persona.
—¿Harías eso por mí? Me iría con facilidad a la cama contigo —digo ilusionada, haciéndolo rodar los ojos.
—Vayamos a casa, no quiero que conduzcas tú sola tan tarde.
—Apestas como conquistador. —Enciendo el auto de nuevo, prendo las luces y miro por los espejos para poder reanudar nuestro camino.
—Ni que lo digas —murmura en un extraño tono, casi para sí mismo—. ¿Sabes dónde está la avenida Santa Mónica? —Claro. Mis suposiciones no estaban equivocadas.
—Te vas a terminar el dinero de la motocicleta en menos de un mes si insistes en vivir en Hollywood. —Se ríe.
—Ya encontraré otra forma de venderme.
—Avísame —le digo guiñando un ojo—. Por cierto, gracias por acompañarme hoy, no esperaba involucrarte en lo que casi desemboca en un drama familiar —comento apenada, mirándolo de reojo.
—¿Te refieres al hecho de que me mentiste y eres vegana? —Ruedo los ojos.
—Ah, eso. Me gusta molestar a mamá.
—¿A qué se debe el placer por chocar con tu madre? Me da la impresión de que vas perdiendo con eso.
El recordatorio de que casi lloro frente a él, me tensa, incluso desacelero un poco, antes de sacudir la cabeza y retomar la velocidad.
—Son tonterías, lo sé. No la provocaré más.
—Tonterías que casi logran que te saque de ahí como algún cavernícola, te iba a echar en mi hombro mientras les gruñía a todos.
—Eso habría sido muy dulce.
—Mejor amiga no llorar. —Emite un exagerado gruñido mientras se pega en el pecho, haciéndome reír—. Ya en serio, ¿qué ocurre? Una tontería no te pondría a llorar.
Suspiro, en realidad se equivoca. Muchas tonterías pueden ponerme así. Como que me sirva cereal y luego descubra que no hay leche, o que me vaya a hacer un sándwich y también descubra que no hay mayonesa. Que Rose no le cediera un poco de puerta a Jack y tuviera que morir congelado…
—Bella, ¿a dónde te fuiste? —Sacudo la cabeza, sé qué está preguntando, pero me cuesta responderle, no quiero ir a ese lugar. Pasan unos minutos en los que veo que no piensa solo dejarlo correr, así que con un suspiro cansado me armo de valor.
—Mi… mi papá murió en un asalto hace dos años, vivíamos en un pequeño pueblo llamado Forks, era el alguacil.
—Oh, vaya, lo siento mucho…
—Desde entonces, la casa está abandonada, no he sido capaz de ir a recoger nada, y mucho menos poner el letrero de "se vende".
—¿Por qué tendrías que hacerlo tú?, puede ser tu mamá, o tu hermana…
—Mis papás se separaron, y a la hora de la custodia escogí irme con él, viví en esa casa toda mi vida, papá nos tenía en su testamento a mi hermana y a mí, pero solo yo tengo llave. Mamá me ha estado presionando para que la venda, aunque papá no la puso en el testamento, alega haber vivido ahí por lo menos dieciséis años —suspiro—. He ignorado casi todas sus llamadas por los últimos meses, no es como si no quisiera darle algo de ese dinero, es solo que no quiero vender la casa. Pero ahora con lo del bebé, Rosalie…
Me quedo callada, de pronto siento un nudo en la garganta al saber que he perdido el último respaldo que me quedaba con mi decisión de no venderla.
—… también necesita el dinero —termina. Asiento, no puedo hablar, quiero llorar.
Edward no agrega nada más, y realmente no puedo mirarlo para adivinar en qué está pensando. Ya vengo librando una batalla con mi falta de visión producto de la edad, y las estúpidas lágrimas inoportunas, así que nos quedamos en silencio por un buen trayecto.
—Es ahí.
Frente a nosotros un lujoso e iluminado edificio de departamentos aparece, es justo como lo que esperaba ver. Me detengo esperando a que se baje, pero luce pensativo, antes de que se gire hacia mí y me clave con sus profundos ojos, y si no lo conociera mejor, juraría que es la manera como un hombre mira a una mujer cuando él…
—Sé que es difícil separarse de las cosas, créeme. Pero muchas veces, tenemos que enfocarnos solo en el presente. Comenzar una nueva vida. —Acaricia con ternura mi mejilla, antes de abrir la puerta para bajarse—. Cuenta conmigo para lo que necesites, ¿sí? Fue agradable hoy, Bella. Te veré mañana.
Sacudo la cabeza mientras lo veo caminar hacia su departamento.
—Bien, Bella, tienes que aprender a distinguir el comportamiento de los mejores amigos —me repito en voz alta.
¿Cómo están chicas?, les cuento que me ando resfriando 😱 cuídense mucho, acá en mi rancho volvimos al semáforo en rojo por que al parecer son unos burros en su mayoría y no se cuidaaaan, les deseo mucha salud!
Gracias por comentar: Cristal82, ClaryFlynn98, Diannita Robles, BereB, Jupy, Deathxrevenge, pax399, ¿qué clase de dudas?, cuentamee jaja, Naara Selene, mil gracias cariño!, Valeria's Cullen, Maris Portena, saraipineda44, Isa Labra Cullen, tulgarita, PknaPcosa, rjnavajas, Carolina rk, Vianey Cullen, kryzpollito, Ximena, joabruno, Leah De Call, liduvina, Lurix, jackie rys, Somas, Lore, angryc, Lizdayanna, Fics survivor, mil gracias a ti por tan lindas palabras!, nunca me molestaría por una petición como esa, tengo un rato escribiendo capis cortitos, para actualizar mas seguido, muchisimas gracias otra vez! ariyasy, Tata XOXO, DanitLuna.
Como estoy segura de que con este capi llegamos a los 600, al igual que la vez pasada, más tarde les subo otro capi, ¿les parece?
