Hoy el día no era muy diferente a los demás de la semana, el equipo JNPR comenzó su día normal, Juane hablaba con Ren sobre lo cool que eran sus armas cuando el las usaba, mientras Nora escuchaba sus temas musicales con sus auriculares.

Pyrrha Nikos por el contrario había salido antes a dar un paseo por la academia para despejar su mente. en las últimas semanas un deseo golpeo a su corazón de manera reiterativa haciéndola ver y parecer nerviosa por asuntos realmente sencillos. como cuando el equipo RWBY estaba almorzando junto con ellos y la chica de cabello negro llamada Blake había comentado en voz baja al desaparecido equipo AE, a lo que posteriormente Yang hablo en voz alta y confirmó lo que muchos ya sabíamos por medio de los profesores.

"el equipo AE se ausentara en las clases por motivos de suma importancia personales, por eso no los verán muy seguidos desde... hace unos días atrás? bueno no importa, como les decía yo estaba ala merced de esos poderosos grimm..." dijo el señor del bigote mientras todos entraban en un sueño casi infinito otra vez.

esas fueron las palabras del profesor Port, o así lo recordaba.

"Pero eso no es justo en ningún sentido!" exclamo la rubia de los colores llamativamente amarillos. cuando una Weiss tomando un té la miro enojada y le hablo.

"Yang estamos en una mesa por favor baja tu pie de la misma"

"Yang tiene razón! no pudimos averiguar nada sobre ellos y ahora se van y desaparecen juntos! no es justo" fueron las palabras de una Ruby que apoyaba a su hermana mayor alzando su puño en alto. Al mismo tiempo que unos moños para el cabello de color negro se movieron irregularmente a lo declarado por su líder, específicamente en la parte de "desaparecen juntos"

"ohh!" una entusiasmada Nora empezó a emocionarse por quien sabe que.

cuando un Ren calmado la miró de reojo y dijo su nombre como si fuera una queja "Nora..."

"Yang, tu pie-" las palabras de Weiss se cortaron cuando la luchadora de los puños hablo hacia la pelirroja del equipo JNPR.

"No que es injusto Pyrrha? verdad que si!?"

"E-espera... que es juntos- eh digo que es justo?" el cómo y el porque la conversación fue dirigida hacia ella era un misterio, pero si era relacionado a ese chico su voz empezaba a trastabillar con sus pensamientos en el camino.

"Pues eso! mi revancha!" exclamó una competitiva Yang en medio de los dos equipos.

"Yang puedes mover-"

"Yo quiero mi REVANCHA!"

"ELLA QUIERE SU REVANCHA!" por alguna razón Ruby también se emocionó con lo de la revancha.

Pyrrha aclaro sus pensamientos mientras trataba de llegar a una forma de salir del centro de las miradas de sus compañeros para así decir lo que salio de su boca en ese momento.

"pero no hizo trampa... el te gano de manera justa..." las palabras de pyrrha helaron a la ahora abatida Yang después de recordar el como había perdido en aquella ocasión. sin embargo una pequeña señorita de cabello blanco como la nieve estaba empezando a temblar peligrosamente mientras sus ojos empezaron a punzar violentamente hacia el pie sobre la mesa.

"pero... aun así no me gusto como me gano..." Yang hizo un puchero mientras juntaba sus dedos índices delante de su pecho aun con su pie en la mesa.

"...Yang creo que deberías dejarlo, por el momento ninguno de los dos está en la academia, posiblemente estén con sus problemas, lo menos que podrían querer ahora es..." una inusualmente conversadora Blake hablo solo deteniéndose cuando la mayoría de los presentes la miraron con suma atención.

una sonrisa maliciosa se forma en la cara de actual chica derrotada del grupo, cuando le hablo a su compañera de equipo.

"oh, Blake... puedes estar tranquila... no tienes que preocuparte, no lo voy a lastimar mucho..."

Blake ensanchó sus ojos ante tal comentario y contestó de manera impulsiva.

"N-No se d-de qué hablas" tomando uno de sus libros para usarlo de escondite mientras empezó una lectura rápida en medio del almuerzo.

sin perder mucho tiempo en la actual situación de su compañera, la cual le pareció adorable continuó con su declaración.

"No importa, cuando lo vea lo retare de vuelta a una revancha"

los nervios de Pyrrha se pusieron de punta cuando escucho tal oración, una que le costaba expresar, una que le provocó envidia y sentimientos encontrados. aunque estaba de acuerdo con la anterior razón de Blake de no molestar a los miembros del equipo AE por mas insensibles que fueran, ella no pudo contener su deseo de combatir contra el pelirrojo.

Sin embargo todo terminó cuando una mujer de cabello blanco dibujo unos glifos en el pie de la chica de cabello rubio cuando está expreso en palabras un "ah?" mientras salía despedida a lo lejos

"que sacaras tu pie de la mesa!"

Eso había sucedido, ahora estaba caminando con su uniforme mientras llevaba sus manos detrás de su cintura, al observar la paz y tranquilidad del día que estaba comenzando.

solo arruinándose cuando a la vuelta de la esquina un chico con el mismo color de cabello giro la esquina vistiendo sus pantalones escolares y llevando solo una camisa blanca puesta mientras leía un libro sobre historia en sus manos.

era una situación normal, después de todo ambos iban a la misma academia era más que obvio que se encontrarían por lo menos una vez, eso era relativamente claro y lógico, pero esta no fue la primera, ya habían encontrado sus caminos muchas veces, y en todas ella solo se ponía rígida mientras levantaba su mano en un saludo automático hacia el pelirrojo que lo devolvía y seguía su camino.

y así esta sería una repetición de lo que siempre había ocurrido desde el principio.

"H-hola" la voz de Pyrrha llegó a los oídos del chico en el pasillo mientras se acercaba, con su vista en el libro, la que movió a la chica delante de el.

"hola, señorita Nikos"

y así el chico pasó a su lado como siempre lo hizo mientras una pelirroja dejó pasar una vez más su oportunidad de hablar con el chico, que pensó que podría entenderla de alguna forma.

cerró sus puños con gran fuerza al igual que sus ojos esperando que el tiempo pasara lo más rápido posible para olvidar y dejar atrás esa sensación tan angustiante que pesaba en su cuerpo.

Pero sus músculos temblaron una única vez y volteándose, giro hacia la persona que hablo.

"Pyrrha Nikos, necesito hablar contigo"

Fueron las palabras que el pelirrojo dijo al rascarse la parte de atrás de su cabeza, al tratar de esquivar la mirada de la chica de ojos verdes.

La oscuridad de la noche se había cernido en todo convento, las luces fueron inservibles desde el momento que la conexión eléctrica había sido cortada desde afuera, las velas fueron un segundo respiro de alivio para los adentro presentes, no eran más quince personas en total, cuatro de las cuales eran adultos en sus cuarenta, mientras los demás eran niños y niñas de entre diez y quince años. vestían unas túnicas blancas con una insignia en forma de rosa atravesada por una lanza en sus respectivos pechos.

los cuatro adulto había reunidos a todos después del repentino apagón.

"eso no fue un corte de luz, hermano Edgar" hablo el adulto más joven de piel bronceada y cabello castaño oscuro cuando se dirigió ante el mayor de los tres, quien mostraba ya un cabello dominado por las canas y una barba gris mientras emanaba una gran sensación de peligro cuando uno observaba su corpulento cuerpo entrenado y formado.

"ya lo se, hermano Walter, los postes de luz no se caen misteriosamente en una noche tranquila y sin ninguna pizca de viento en el."

mientras ambos hablaron el adulto de cabello negro y lentes que se asomaba hacia la ventana vislumbro una silueta en la salida principal justo enfrente de la gran puerta de madera tallada de manera artesanal.

"hermanos..." él habló, y los tres voltearon a verlo.

"... es solo un hombre"

"hermano mayor Lucius, que sucede?" una de las niñas mayores hablo preguntado al señor que los había reunido antes y los había juntado en medio del convento.

"por favor pequeña Silea, quédate junto a tus hermanos menores y no salgan por nada del mundo, no importa que escuches no deben salir si?" su voz era calmada y cálida, no había oscuridad en sus intenciones, la chica llamada Silea, asintió después de voltear hacia todos los ojos de los diez niños detrás de ella.

"hermanos?" el hombre de mayor autoridad hablo mientras se dirigía hacia la puerta principal, después le siguieron los tres restantes.

el hermano Lucius, antes de cerrar la puerta detrás de ellos y salir hacia afuera ojeo hacia los niños detrás y con una sonrisa transmitió un mensaje claro y directo.

"todo estará bien"

era de noche la luz de la luna era lo único que daba luz al gran patio del lugar antes y ahora conocido por ser un centro de reunión de aquellos que se prestaron a seguir una fe.

los cuatro hermanos se alinearon ante el forastero quien vestía un saco oscuro y pantalones de vestir del mismo tono, llevando una camisa negra sin corbata desabrochada en el cuello, un manto rojo lo envolvía desde su lado derecho cubriendo todo su brazo y gran parte de su torso. su piel era clara y aunque era de noche podía apreciarse que su cabello tenia una tonalidad rojiza.

"es una noche muy oscura para que un fiel salga a pedir perdón a altas horas de la noche no lo cree mi humilde señor?" las palabras entonadas del hermano Walter, fueron orquestadas pero indirectamente se enfocaron en el hombre delante suyo.

"..."

"señor, si no es mucha molestia le pediremos que regrese en otra ocasión, ahora mismo los servicios de nuestra institución están cerrados." frías y directas palabras esta vez emitidas por el gran hermano Edgar.

"..."

los tres restantes a excepción de Edgar se miraron entre sí y una luz filosa se dibujó en sus ojos esa noche de luz de luna.

"Acaso, no que las puertas de las enseñanzas de dios están abiertas para todos y en cualquier momento?" su voz era joven pero adolescente, no era una voz de un adulto en su totalidad, si debían suponer su edad por su voz reducirían esa a una simple escala de números de entre veintisiete a treinta y tres años de vida.

eso era mas que información suficiente para estos cuatro hombres cuando desde sus mangas se dibujaron círculos mágicos con insignias de rosas y estrellas de cinco puntas, iluminaban tenuemente la noche con una sutil luz amarilla.

"... supongo que no tienen vacantes verdad?" la voz vino otra vez desde debajo de ese manto cubriendo la mitad del individuo que no se movió en ningún momento al ver las claras intenciones asesinas que eran dirigidas a su ser.

"la asociación de magos?" Lucius fue el que pregunto ante todos los demás quienes aguardaron una respuesta.

"... no estoy afiliado a ellos"

"entonces pertenec-"

"no estoy afiliado a nadie."

"qu-" pero el hermano Lucius esta vez fue interrumpido por el hermano Edgar quien extendió su mano en declaración de que hablar era inútil.

"entonces, creo que eso es todo"

"..." el hombre vestido con el manto quedo en silencio, solo fue unos segundos pero tanto el hermano Walter, como el hermano Lucius estaban a su derecha y su izquierda cubriendo la distancia en un instante, mientras que por detrás suyo el hermano de cabello negro y lentes estaba sosteniendo una cuchilla de doble filo que se iluminó cuando las raíces de la rosa de sus insignias en sus manos ahora más rápidas y poderosas que antes dieron poder al arma y al usuario quien las portaba.

"..."

estaba rodeado, Lucius había formado una hacha desde la tierra debajo de sus pies que también fue imbuida por el poder misterioso que emanaba la rosa con la estrella de cinco puntas en sus manos. walter había tomado un arma similar pero esta era una hacha más distintiva al formarse desde los cimientos de cemento y cerámicos que recubren el suelo.

Edgar por otro lado tenía en sus manos dos espadas simples, con un diseño distintivo que muchos sacerdotes había usado antes, eran espadas para ir en contra de seres no muertos y ese tipo de criatura, su nombre comúnmente era llaves negras, ahora tornándose en un tenue amarillo.

y fue el hermano Edgar quien hablo.

"tus últimas palabras oh humilde pecador?"

ante lo que fue una señal para que los demás atacaran.

una hacha de origen natural dio un golpe descendente mientras que la otra de uno origen más artístico dio un golpe curvo ascendente, la espada que vino desde su espalda usó un corte ligero y directo hacia su nuca.

Y mientras la noche era naturalmente oscura, en ese lugar una luz de partículas mágicas se mostro cuando el pecador, quien hoy volvió a pecar en su lucha por ser un héroe de la justicia manchado en sangre hablo.

"trace on."

Walter perdió ambas manos cuando fue cercenado en ese torbellino de filosos aceros mortales, solo reaccionando al dolor cuando se dio cuenta del faltante de sus extremidades.

Lucius perdió casi todo el brazo con el que balanceo su arma, y no tuvo forma de ver lo que paso, cuando la sangre mancho su rostro.

el hermano de cabello negro y lentes solamente fue partido a la mitad cuando se acercó demasiado al demonio que antes era un humano.

en un instante el mundo se detuvo para que el se moviera a una velocidad inhumana, blandiendo dos espadas, una encantando el blanco puro con un filo y diseño perpetuo, y la otra emanando un negro teñido por la belleza de la oscuridad de su majestuosidad.

Ahí estaban en sus manos como debía ser, ante el único que podía usarlas como correspondía, un falso héroe, un farsante, un falsificador, un mestizo, un idiota, un aspirante a héroe.

"qu-" Edgar no pudo ocultar su asombro y su pánico salió despedido de su boca al no poder ver como fue lo que había pasado justo delante de sus ojos.

pero el dolor existe, cuando Walter y Lucius sintieron el suyo, su gargantas se entonaron para expresar un grito de agonía y miedo.

pero nunca llegó el ruido, sus voces no se hicieron eco en la oscura noche.

era lógico, cómo podrían gritar si sus cabezas ya no estaban unidas a sus cuerpos, el asesino del manto rojo había levantado sus espadas y en un parpadeo corto la vida de la forma más simple y rápida que pudo.

"Edgar, Edgar Vallsuents, un mago que utiliza la vida de niños como combustible para realizar sus avances mágicos..."

"... quien eres...?" Edgar estaba en pánico, pero aún era un mago, y como tal debía estar listo para la muerte, aunque como tal, la muerte es un día a día en este estilo de vida. Sus pupilos, habían muerto, sus escudos humanos más capaces eran esos huérfanos que eligió de entre los muchos que pasaron ante sus ojos en lo largo de su vida para ayudarlo a llevar adelante su meta. No duraron nada ante este individuo, por lo que considero usar a los otros escudos de carne en sus manos ahora, pero escucho la respuesta de este hombre delante suyo.

"...nadie"

pero la investigación e información que un mago puede reunir, era considerable y no podía ser devaluada, ni perdida. Una luz vino desde lo alto de la torre del convento cuando Edgar rompió la rosa que se dibujaba en sus manos.

"ya veo... quieres mi investigación..." la deducción de que el sujeto venía detrás de su investigación había tomado la mayor posibilidad en su cerebro cuando el mismo negó ser parte de la asociación, quien mas se enfrentaría ante el, aparte de la asociación de magos?

"eso puede ser peligroso" las palabras del sujeto debajo del manto hablo, mientras observo como los círculos y pentagramas se iban reproduciendo por todo el exterior del convento.

"JAH, es solo la punta del iceberg, cuando pueda aplicarlo en un pueblo, no, una ciudad entera, la cantidad de energía mágica que reuniere sera extraordinaria"

los símbolos se extendieron por el edificio como si fueran un virus, no se detuvieron en ningún momento.

"una magia que se reproduce automáticamente mientras fomenta la absorción de maná de los seres vivos que estén en su contacto..."

"hajajha lo sabia! eres un vulgar ladrón!"

"te dije que no soy nadie."

"que humilde de tu parte oh gran pecador del robo. pero el hecho de ver mi magia y deducir su funcionalidad en palabras tan simples a pesar de que su diseño y activación son altamente complicados y desconocidos para los magos de hoy en día solo lo confirma."

"en realidad no, es más difícil de desarmar que una barrera dado que estas tienen puntos de apoyo que ayudan como soporte, tu magia no tiene esa debilidad, eso la hace increíblemente molesta."

"oh, estás familiarizado con esta clase de poder... ya veo, no eres solo un ladrón amateur..."

"es solo que una vez vi una... pero como la misma de aquella vez esta tiene el mismo punto débil principal."

"estupideces!"

Y así los símbolos, que se dibujaban se desarmaron en cenizas amarillas de partículas de maná, y el convento volvió a su color nocturno habitual.

"co-como... nunca... te vi..."

su voz se apagaba cuando la sangre salió de sus labios, dos espadas casadas se habían incrustado en su espalda. Aun con su vista en las espadas que el asesino de rojo llevaba en sus manos, nunca predijo que el mismo tenía otro par... nunca pudo predecir que tenia aun mas...

La noche había terminado, había dado fin a la vida de un mago cuya ambición lo había corrompido y lo llevó a caminar un sendero de sacrificios inocentes a su meta.

Se acercó agachándose al ahora ya muerto Edgar y confirmó su estado, para que el mismo no tuviera un doble o algún truco que lo ayudara a salir de una complicada encrucijada como lo era esa. Pero no la hubo, este definitivamente era su cadáver, un hombre, un ser humano que no lastimara más.

"hermano mayor Edgar...?" la voz hizo retumbar los oídos del ahora congelado hombre, al ver los ojos con lágrimas de la niña de no más de quince años que había cruzado la puerta enorme de madera del convento.

"hermanos mayores...?" las lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas hasta caer desde su rostro mientras su paso lento se acercaba a la ahora sangrienta escena.

"por que...?" ella preguntó sin mirarlo, sin embargo eso devastó al hombre de rojo quien no supo cómo responder.

"tu... por que?"

"..."

las lágrimas y su voz se ahogó en un dolor de garganta que le impedía hablar.

"n-no... nooo."

El se levantó desde su lugar y sin decir algo dio la espalda a la niña, una que ahora viviría, pero no conocería nunca la verdad de sus hermanos, la verdad de que su vida no era más que un medio para un fin, pero eso estaba bien, no debía involucrarse en el mundo de la magia, la magia era peligrosa.

y camino en la oscuridad donde su aspecto entonando el rojo, se perdía en la noche, en la que una niña gritó hacia el.

"ASESINO!"

Emiya Shirou vio a la niña en llantos, la pura inocencia de la ignorancia era horrible para poder estremecer al corazón del joven Shirou al ver tal escena de principio a fin. Pero lo fue más cuando considero lo que sintió su versión adulta al ver de cerca esos ojos en lagrimas, y volteo a ver a su yo más grande.

Ya no estaba cerca del convento, era más parecido a una plaza con mucha vegetación y árboles bastante grandes alzándose en la oscuridad de la noche, en la cual en una banca se encontraba un sujeto de cabello similar al suyo, con un cuerpo más desarrollado, vistiendo de negro y cubriendo una parte de si, estaba ese manto rojizo que usó para ocultar su rostro en la noche.

El adulto Emiya llevó sus dedos al manto sobre su cabeza y lo retiró suavemente mientras se recostaba mirando hacia las estrellas que se mostraron en ese momento.

Shirou no pudo ver que era lo que pasaba por la cabeza del hombre sentado ahí, si bien eran Emiya Shirou, no eran lo mismo.

Pero parpadeo rápidamente al escuchar la voz venir de el.

"... ahora entiendo el porque el usaba un arco..."

Archer...

la imagen de un servant, de un guerrero sin gloria, ni orgullo, pero un héroe en cierta forma.

"Eso fue muy rápido, Emiya-kun"

la voz era de una mujer, su cabello era largo hasta su cintura emanando un tenue azulado en la oscuridad de la noche que era iluminada por las lamparas de los postes de la misma plaza.

Ella caminó desde uno de los caminos empedrados que poseía el lugar, lugar donde antes no había nadie, o si lo había él nunca se percato de su presencia.

Vistiendo una túnica, muy similar a los de una monja pero sin la parte superior de la cabeza, en las partes de sus muñecas un dobladillo blanco era visto con una insignia de una cruz en ella, su forma de caminar era elegante y sencillo pero inspiro en el joven chico que observo lo sobrenatural que la mujer era al acercarse sin que se diera cuenta.

solo llegando a entender lo lejos de lo normal que era cuando se acerco a su versión mas adulta de si mismo diciendo las palabras que completaron el rompecabezas.

"Sabes Emiya, te dije de ese mago porque pensé que solicitarías mi asistencia en su caza" mientras ella se sentaba al lado del pelirrojo en la misma banca pero manteniendo una distancia del mismo.

"dijiste que todas las semanas nuevos niños eran llevados a su convento, por vacantes..."

"si, al parecer su investigación era muy exigente, por lo que empezo a recurrir a los secuestros locales para abastecerse cuando las reservas del convento no eran suficientes"

El espadachín bajo la cabeza centrando su mirada al suelo, mientras sus brazos descansaron en sus muslos.

"...Ciel-san"

La mujer giró al escuchar su nombre ser llamado por un tono triste del hombre junto a ella.

"hm?"

"podrías no hacer eso?"

los ojos de la mujer se redondearon en el momento que comprendió el significado de esa oración, para luego transmitir un cálido sentimiento de compasión ante el asesino a su lado.

"este es un mundo muy cruel Emiya Shirou, debes entender que las peores atrocidades ocurren en todos lados y todo el tiempo... uno eventualmente empieza a usar los mismo términos que esos monstruos a los cuales damos cazas..."

sus ojos se encontraron cuando él la miró y siguió escuchando lo que ella dijo.

"...eres fuerte, pero demasiado amable"

"esos discípulos... de verdad no podían ser salvados?" el preguntó después de mover su vista hacia el suelo otra vez, recordando a los tres hombres que lo atacaron.

"no había forma, sus cerebros fueron lavados desde pequeños y aunque parecieran ser amables y buenas personas, eran conductas inducidas de manera automática en sus mentes, repitiendo los mismos actos semanas tras semanas, hasta que nuevos niños eran ingresados y volvían a empezar el acto otra vez. No importa cuanto quisieras salvarlos, estaban vacíos desde hace años."

"Pero-"

"Si los dejabas vivos hubiesen enloquecido en el momento que su maestro murió, y la locura sacaría afuera en lo que eran buenos, cuando desmembraban a los niños"

"..."

Un suspiro vino de la mujer de largo y fino cabello.

"incluso si no los matabas tu, yo lo haría."

no se movió en ningún momento el solo cerro sus ojos tratando de asimilar lo que había escuchado y buscando una forma de aceptarlo de igual forma.

"..."

"ese silencio es muy preocupante señor mercenario" la ahora voz seria de Ciel entró en los oídos de un Emiya que rápidamente levantó la cabeza y la vista a una mujer que sujetaba unas cuchillas con una empuñadura roja y conocidas para el chico que las veía por primera vez en esa noche oscura de sangre.

llaves negras...

"te contacte, te di información, y después de todo este tiempo aun sigues siendo el mismo idiota de antes. Esa forma de pensar puede ser genial, pero solo provocará más muertes de las necesarias, creo que ese manto que te di en agradecimiento debería ser devuelto."

La iglesia no suele pedir ayuda a la asociación de magos, sin embargo cuando el problema es un mago problemático, la información es transmitida inmediatamente, pero la asociación en si misma, no es de darle una importancia considerable a estos asuntos, tanto porque carece de mano de obra en esos asuntos, como también es el problema de que son muchos mas los casos que existen de ese tipo de los que la misma asociación puedo manejar al mismo tiempo. Es por ello que es mejor que sus emisarios, ejecutores, lleven adelante la purga de los magos perjudiciales antes de que se generan mas muertes, por lo que si esperan a que los magos limpien sus desastres las victimas solo irán en aumento. Pero he ahí también un problema debido a que si el mal es hecho por un mago, un mago es quien debe limpiar sus desastres. Para que la magia no se de a conocer al mundo, los profesionales, limpian el lugar y toman toda la información del mago problemático en cuestión, es una forma de limpieza con ganancias al final, cosa que no sucedería si los ejecutores llevaran la labor adelante, dejando información e investigaciones muy valiosas a otros, cosa que los magos de la torre del reloj no considerarían propio y beneficioso. Pero todo cambia si un tercero se involucra, un asesino, un mercenario, un salvador, o simplemente un hombre que quiere cumplir un sueño.

"...ciertamente puede ser que provoque muerte..."

una tenue sonrisa llena de vacío y aceptación puso los pelos de punta de la mujer delante suyo.

"...pero creo que tengo lo necesario para evitar que esas muertes sean innecesarias" unos ojos que hicieron vacilar a un héroe de rojo en el pasado ahora estaban disparando señales de peligro en ella.

"de verdad crees que ser un héroe en este tipo de mundo es posible...?"

dijo ella al guardar sus espadas en las correas con fundas en sus muslos al correr la parte de la falda de la túnica de azul que tenía puesta.

"...vas a morir sin lograr nada Emiya Shirou" fueron sus ultimas palabras al darse vuelta y caminar por la misma dirección por la que había venido antes.

y en la noche oscura el vio una sonrisa en su rostro.

Y en la noche oscura el escucho su determinación y su ideal.

"Aun así, no estoy equivocado"

la luz estaba lentamente empezando a dominar el territorio de la oscura noche cuando se despertó mirando al techo.

enumerando las veces que había soñado con algo que nunca hizo, pero que tallaron una forma de vivir en su alma.

Shirou se levantó, sentándose en su cama observo a la abatida chica de cabello rubio durmiendo como una piedra sin notar nada a su alrededor. Era de esperar que la joven estuviera exhausta, la noche anterior ella había sido quien llegó más tarde en la noche después de que la señorita Goodwitch había insistido en dar una clase especial y necesaria a su compañera debido a que ambos estaban más tiempo fuera de la academia que dentro.

se dirigió al baño y tomo sus prendas escolares, camino hacia la salida y escucho un ruido a su espalda, al ver lo que era, noto a una Angelica con sus ojos casi cerrados apunto de levantarse mientras refregaba su mano en uno de sus ojos de manera muy delicada, mientras daba un bostezo bastante encantador ella le hablo aun con sueño en sus palabras.

"auwww... adonde vas?"

"solo voy a caminar, no tienes que levantarte también, aun es muy, muy temprano, duerme, tu cuerpo necesita descansar."

"no, yo también voy" sus palabras eran las de una niña que se negaba a hacer lo que le ordenaron sus padres, pero Shirou no supo si era por el cansancio o simplemente por lo testaruda que podría llegar a ser Angélica, por lo que se le acerco antes de que saliera de la cama.

"Angélica, es enserio, debes descansar, no es una orden, nunca te he dado una orden y no pienso comenzar ahora, solo quiero que descanses." dijo el mientras sostenía los hombros de la rubia hacia abajo ejerciendo un poco de fuerza a la somnolienta Aintsworth que perdía una batalla mas contra el pelirrojo y contra las fuerzas ocultas de las almohadas, cuando su rostro reposo en la suave sensación de la cama, sus ojos se cerraron.

Shirou solo dio una sonrisa forzada ante tal situación, donde se vio obligado a priorizar la salud de una chica exhausta, que tenia por compañera. se volvió a dirigir hacia la salida y volteo inmediatamente cuando un susurro se escucho en la silenciosa y oscura habitación.

"no... me des orde..."

Shirou salio del cuarto con una pequeña sensación familiar en su ser, cuando recordó a una niña de largo cabello blanco, que había sido la máster de ese berserker, y luego fue una hermana muy mimada a la cual mas tarde tuvo que cuidar.

Camino por los pasillos ahora más iluminados que antes, no se dio cuenta cuánto tiempo estuvo dando vueltas por la escuela hasta que empezó a ver estudiantes en la misma, el libro que llevaba abierto delante de su vista, solo era un adorno en este punto cuando sus pensamientos estaban en una persona, desde que empezó a ver y recordar algo que no era de el, pero que comenzó a aceptarlo como si fuera suyo.

ser un asesino... ser un héroe... ser un salvador... ser un hermano mayor... que es lo que realmente eres Emiya Shirou...?

sus pensamientos, sus versiones de escenas que serian marcadas de sangrientas en vez de pintarse en cuadros ilustrados de gloria en la que muchos héroes fueron inmortalizados por sus hazañas, solo perturbaron lo que el joven realmente pensaba. En este mundo, ajeno al cual pertenecía, aquí el podía elegir no ser un héroe, ni ser un asesino, y ser un cazador... pero al final del día era lo mismo estaba siguiendo los mismos pasos, uno a uno en el camino que ese sujeto estaba listo para aceptar como un destino que no lo acobardó. si necesitaba hablar con alguien ahí estaba la señorita Goodwitch, quien había probado ser de confianza hace tiempo, pero aún era una total extraña con respecto a sus pensamientos, no obstante era una cazadora, alguien que aspiraba a ser un héroe en este mundo. Si ella podía darle una indicación de qué dirección era buena idea seguir el definitivamente la escucharía, no, probablemente no lo haría, seguiría su mismo camino en este torcido mundo gobernado por la mayoría de monstruos de oscuridad que solo se encontraban en libros de cuentos de su mundo.

"H-hola" la voz parecía nerviosa, como siempre lo era cuando su saludo era dirigido hacia su persona, no sabía si la mujer tenía una cierta personalidad así o simplemente no podía expresarse con naturalidad ante él, por lo que había visto antes, ella había sido un ejemplo a seguir para muchos, siendo honesta, muy amigable, bastante serena y bastante consideraba hacia los demás.

Levantó su mirada hacia la mujer, y contestó como solía hacerlo, sin ofender, ni ser muy cercanos, su situación no le permitía ser descubierto, y el estar cerca de una celebridad como era Pyrrha Nikos, solo aumentaban las miradas hacia su estatus en la academia, el cual solo perjudicaría sus intereses futuros. Por esa razón no era bueno hacer mas de lo necesario, no ser mas que una sombra, era suficiente hasta que obtenga una autorización de esa mujer, no era seguro hacer amistades profundas con el resto del cuerpo estudiantil.

Paso por al lado de la chica que como siempre se había quedado quieta sin hacer nada mientras el solo camino cruzando a su lado, el porque hacia eso le generó muchas dudas antes y ahora mismo, no obstante esas dudas no eran suficientes para que interviniera.

Pyrrha Nikos, era fuerte, se había entrenado para ser la mejor, era razonablemente amable y por sobretodo parecía ser... demasiado buena persona... algo que le pareció cómico, pero no le generó risa alguna.

ella podría no saber nada, pero es la indicada si hablamos de esfuerzo, voluntad y personalidad... tal vez lo lamente...

se detuvo a tres pasos de ella, volteando solo viendo como sus puños se cerraron con gran fuerza mientras sus delicados hombros temblaron levemente debajo de ese largo cabello rojizo. Ya no dudo, sus palabras fueron firmes y directas cuando el hablo ahora.

"Pyrrha Nikos, necesito hablar contigo"