La respiración del rubio se fue acompasando lentamente, mientras la de Harry continuaba agitada. No entendía lo que había pasado, su cerebro simplemente no lo terminaba de procesar. Nunca pensó que Draco pudiera morir, Harry no podía permitir aquello, porque en ese momento en que su vida era un caos constante, solo su venganza contra Draco podía mantenerlo medianamente lúcido. Solo en ese momento en que casi lo pierde, pudo ver finalmente lo que ese imbécil significaba para su vida, sin Malfoy en ella, él simplemente no podría soportar toda la mierda en la que se había convertido su mente.
Susan se asomó a la celda a primera hora de la mañana, frunció el ceño hacia él; pero Harry solo desvió la mirada y replicó antes de que la chica pudiera decir algo más:
—Malfoy no va a desayunar —dijo con voz autoritaria. La chica lo miró sin decir nada, quizá esperando pacientemente por una explicación, pero Harry no estaba dispuesto a dársela—. Me sobrepasé anoche, tardará en despertar.
—¿Por eso el olor a sangre? —inquirió.
—Lo limpiaré, no te preocupes —respondió Harry con simpleza. Susan asintió y se marchó sin agregar nada más.
Pasados unos minutos, Draco finalmente despertó, lo observó horrorizado antes de llevar una de sus manos a su cuello.
—No sé en qué mierda estabas pensando. —Harry hablaba despacio, con la amenaza marcada en cada silaba—. Pero si vuelves a hacer algo parecido te irá muy mal, Malfoy. Tu maldita vida me pertenece, y soy yo quien decide cuándo y cómo terminará; soy tu puto dueño. No importa si no puedes soportarlo, nada va a cambiar. Compórtate y deja de hacer estupideces que solo harán que tu vida sea aún peor. ¿He sido claro?
Draco asintió con desesperación, sabía que lo mejor para él era no hacer que Harry se molestara aún más de lo que ya lo estaba. El moreno salió de la celda asegurando que buscaría una poción que curara sus cuerdas vocales y le permitiera hablar con claridad, pues cuando Draco intentó hacerlo solo un sonido estridente salió de sus labios agrietados.
Cuando el hombre se hubo retirado por completo Draco cayó en su pequeño catre sintiéndose miserable, de verdad pensó que lo había logrado, sin embargo, estaba realmente aliviado de continuar con vida, esa había sido una decisión estúpida producto de la desesperación del momento. No había pensado en las repercusiones, no pensó en su madre y las pocas personas que aún lo apreciaban. Cuando el rubio pensó en todo lo que hubiera perdido de haber podido acabar con sus vida, sus ojos se llenaron de lágrimas amargas y silenciosas. "Lo siento" pensó con amargura, "perdonenme, de verdad lo siento. Lo siento, mamá".
Visitar a Ron siempre suponía una carga psicológica demasiado grande para Harry; su mejor amigo no le brindaba precisamente paz, verlo suponía recordar todo lo sucedido en el pasado, y Harry sabía muy bien que eso solo le hacía un daño terrible del que le costaba en exceso recuperarse. Si a todo esto le agregaba el intento de suicidio por parte de Draco Malfoy, su estrés se encontraba a niveles insospechados ese día.
La señora Weasley había ido al callejón Diagon esa tarde, si Harry hubiera sabido este hecho no se hubiera acercado a la madriguera. Ron tenía estrictamente prohibido subirse a una escoba, ni siquiera podía sujetar alguna. Uno de sus intentos de suicidio había ocurrido cuando se subió a su escoba, subió lo más alto que el aparato se lo permitió, y finalmente se soltó de ella cayendo en picada al suelo. Por suerte Percy estaba cerca y, con un simple hechizo, evitó la caída de Ron. La señora Weasley vio todo desde la cocina, desde entonces ver a Ron cerca de una escoba la ponía nerviosa.
Eso ocasionaba que Ron tomara su escoba a escondidas cuando su madre no estaba, como ese día. Harry llegó a la madriguera luego de terminar su turno en Azkaban, asegurándose de curar las cuerdas vocales de Draco y que el rubio comiera como era debido; su corazón se oprimió cuando lo primero que pudo ver fue a un pelirrojo sonriente que sostenía su escoba con fuerza; el brillo de la travesura se instalaba en su mirada mientras se acercaba a Harry con complicidad.
—Sabes que tienes prohibido volar —replicó Harry con cansancio, suspiró y miró a su amigo a los ojos. La desilusión se hizo presente en el azul claro de su mirada.
—Vamos, Harry —pidió suplicante—. Sabes que amo volar, mamá es una exagerada.
—Sabes que no exagera…
—¿Lo sé? —inquirió molesto, dando una patada en el suelo cual niño malcriado. Harry odiaba que Ron se comportara como un crío idiota, todo lo que hacían era por su bien, siempre había sido así, ¿por qué no aceptaba la situación y les hacía caso? Todo sería mucho más fácil de esa manera—. Solo fue una vez, Harry, todos son unos exagerados que actúan como si fuera a caerme cada vez que me acerque a una escoba.
—Tu madre se preocupa —insistió el moreno.
—Ella no está aquí, ¿o sí? —inquirió travieso, espero paciente hasta que estuvo seguro que Harry se rendiría. El hombre suspiró, era imposible negarle algo a Ron.
—Solo un rato —La sonrisa en la cara de Ron se ensanchó al máximo cuando tuvo la aprobación de su amigo; Harry, sin embargo, no pudo evitar sudar frío cuando lo vio pasar una de sus piernas por el palo de la escoba.
Ron dio una patada y se elevó en el aire, sus ojos se cerraron en cuanto sintió el viento en su cara, comenzó a volar lentamente, dado unas cuantas vueltas de vez en cuando, lo que aumentó los niveles de ansiedad de Harry; necesitaba que Ron bajara de una vez, pero el pelirrojo parecía no querer pisar tierra en un futuro próximo, en cambio, cada vez subía más y más como si no conociera el límite. Las palmas de las manos de Harry comenzaron a sudar frío, mientras la sangre pareció haber abandonado sus labios y mejillas.
—Ron… —jadeó con la garganta apretada de terror, sabía que Ron no podría escucharlo, él mismo no pudo escucharse con claridad—. Es suficiente… Baja…
Claro, el pelirrojo no pudo escucharlo. Con los ojos aún cerrados, disfrutando de la suave sensación de libertad que le ofrecía el viento sobre su cara, aceleró la escoba sonriendo. Sin embargo, su sonrisa se quebró y una lágrima rodó por su mejilla; el pelirrojo soltó sus manos del palo y, dando una voltereta en reversa, se precipitó al suelo mientras su escoba continuaba en línea recta. La figura pálida de Ron caía a una gran velocidad frente a Harry, quien comenzó a hiperventilar sin poder hacer nada más. Comenzó a buscar su varita entre su ropa con desesperación, pero no podía encontrarla por ningún lado por culpa de sus manos temblorosas, los ojos de Harry comenzaron a derramar lágrimas desesperadas al ver a su mejor amigo hacerse añicos frente a él.
El aire se volvió escaso en sus pulmones, Harry, desesperado, se esforzó por respirar más rápido, luchando porque el aire ingresara en su sistema y evitar morir ahogado. Podía sentir que no lo resistiría, en cualquier segundo moriría sin poder hacer nada más que ver el cuerpo inconsiente de Ron frente a él, lleno de sangre y destruido. Todo por su maldita culpa.
Se llevó una mano a su pecho, ya que el dolor que se instalaba en él era insoportable; quería que terminara, quería morir de una sola vez, no podía resistir tal cantidad de agonía. "Respira", susurraba una voz en su cabeza, pero él no podía obedecerla aunque quería, quería en verdad poder respirar con normalidad, pero simplemente ya no sabía cómo hacerlo. La desesperación se adueñó de su ser mientras su corazón latía con desesperación, no iba a poder soportarlo por más tiempo.
—¡Harry! —exclamó Ron llegando hasta él y tomándolo del brazo con fuerza, Harry lo miró totalmente desorientado—. ¿Estás bien, Harry?
—Ron… —murmuró Harry con voz quebrada, se abalanzó sobre el pelirrojo, y al aspirar su aroma y sentir el calor de su cuerpo, rompió en llantos desesperados, el descargar toda su angustia en ese momento lo ayudó a respirar con algo de normalidad—. Estás bien…
—Claro que estoy bien, tonto —replicó el hombre nervioso, Harry era un exagerado—. ¡Cómo si no supiera volar! ¿Tú también piensas que volveré a caerme de la escoba? No soy tan idiota como parezco.
—Lo sé… —Harry apretó a su amigo contra él con más fuerza. Él había perdido demasiado: a sus padres, a Sirius, a Lupin, a Dumbledore, a Fred, a Hermione. Si también perdía a Ron, no sabría qué pasaría consigo mismo, no sabría cómo demonios continuar viviendo sin Ron. Había hecho cosas terribles para mantenerlo con vida, no estaba dispuesto a dejarlo morir, no importa lo que le costara.
—Ya volé demasiado, mejor guardo mi escoba, ¿te parece? —dijo en tono tranquilizador, Harry asintió sobre su hombro, finalmente lo soltó, pero ocultó su rostro tras sus manos—. Ya vuelvo, tranquilízate, estoy bien.
Para cuando Ron volvió su amigo ya se encontraba más calmado, igualmente lo llevó a beber un poco de té que lo ayudara a controlar sus nervios. Las manos de Harry temblaban al tomar la taza, Ron no estaba seguro de qué hacer para tranquilizarlo, de verdad parecía a punto de un colapso cuando Ron lo vio desde la altura. Eso lo había hecho descender lo más rápido que su vieja escoba le permitió. Ron sabía que su "casi accidente" había dejado a todos muy nerviosos y, aunque sabía que había sido su culpa, odiaba que todos exageraran con respecto a verlo volar.
—Ron —llamó Harry con suavidad pasados unos minutos en total silencio—, ¿qué significado puede tener el no querer que alguien muera?
—Supongo que es normal no querer que alguien a quien ames muera —respondió el pelirrojo con simplicidad, no entendía por qué Harry hacía esa pregunta tan extraña.
—¡Por supuesto que no lo amo! —exclamó Harry exaltado —. No digas estupideces.
—No me refiero solo al romántico, sino al amor en general. Debe ser alguien que en verdad te importe mucho o su muerte te daría igual. Debes sentir algo muy fuerte por esa persona.
—Yo...
—Hay muchos tipos de amor en el mundo, Harry. Por ejemplo: yo amo a mi familia, amo a mis amigos, amo a… —Ron se quedó pensando seriamente durante un rato—. Estoy seguro que iba a decir el nombre de alguien más… ¡Qué raro!
—¿No recuerdas haber sentido un tipo de amor romántico por alguien alguna vez?
—No lo creo. —El ceño de Ron se frunció más que antes, parecía realmente desesperado por recordar algo importante, pero no tenía ni idea de lo que era—. ¿Crees que alguna vez haya sentido ese tipo de amor?
—Creo que lo has hecho —replicó Harry dando un sorbo a su infusión.
—Y yo creo que lo recordaría. —El pelirrojo llevó su taza a sus labios y bebió el resto de su té, dando por finalizada la charla se levantó de su asiento y buscó su tablero de ajedrez.
Fin del capitulo!
Volví! No estaba muerta; estaba de parranda! En realidad no, pero X. Mi desaparición se debe a razones personales y laborales, mi hermosa Kaorugloomy sabe un poco por lo que estoy pasando y le agradezco inmensamente por su apoyo y compañia! Quizá creas que no has hecho nada, pero para mí ha sido mucho! Te amo, hermosa!
También al ser este un capitulo de transición (odio los capítulos de transición), me costaba escribirlo. Pero el próximo capitulo creo que podré subirlo más rápido porque será de lo más interesante y sé que a muchos los dejará con ganas de más!
Espero que sigan leyendo y les guste mucho! Esta historia es tan oscura que no tengo ni idea de cómo darle un poquito de luz... Jajaja... Los amo!
