POV HIPO
-Bien Chimuelo... Una leve, solo para derretir el metal- le ordené a mí dragón para abrir el cofre metálico. Nada, su plasma no hizo ni siquiera un rasguño
-Vamos Tormenta... - dijo Astrid a lo que Tormenta lanzó su fuego. Nada.
-Derritámosla con lava- propuso Patapez para hacer que Albóndiga escupiera lava... ¡nada!
-Golpe de cola – ordenó Heather a Cizalladura, ¿el resultado?... nada
-A un lado novatos- llamó nuestra atención Patán tronándose los dedos -Colmillo demuéstrales como se hace- el dragón sopló una enorme flama... Que no hizo nada – ¡¿PERO QUE LE PASA A ESTA CAJA?! – gritó frustrado mientras golpeaba desesperado la caja.
-Bien nuestro turno- dijo Brutilda mientras se subía Guacara
-Prepárense para ver a los maestros de la destrucción... Destruir – completó Brutacio moviendo el cuello y concentrándose, una palmada y ambas cabezas aventaron gas y chispas.
Se hizo una enorme explosión, todos nos acercamos para ver mientras el humo se disipaba
-Nada- murmuró Patapez
-Es el mismo metal con el que estaban hechas las jaulas en el barco y la isla – recordó Astrid
-Debe ser una clase de metal hecha para resistir el fuego de los dragones- deduje en voz alta.
-Nooo meee digas- me contestó Patán sarcástico. Lo admito aquello era obvio -Hipo no me lo tomes a mal, pero creo cerrada se verá hermosa, imagínatela, en alguna mesa como adorno, si gustas le pones una flores y listo- dijo despreocupado
-No es eso Patán... Si alguien se tomó la molestia de crearla con este metal y tenerla en un cuarto cerrado con una chapa tan extraña... quiere decir que lo que hay adentro es importante – señaló Astrid
-¡La chapa!- ¿Cómo no se me ocurrió antes? -puedo tratar de forjar una llave con la forma de la cerradura- les expliqué tomando la caja y me dirigí a la armería.
-Bien Hipo Herrero Frustrado Haddock sale del escenario ¿YA PODEMOS CENAAAR?- se quejó Tilda.
POV ASTRID
Mientras Hipo trabajaba en la llave, los gemelos se encargaron de revisar el granero, Patán y Patapez de revisar los establos y nosotras nos fuimos a preparar la cena, bueno, Heather hacia eso, sin importar mi intención no me permiten ayudar en la cocina. Así que solo me limité a hacerle compañía.
-Astrid- llamó mi atención poniéndose seria –sobre el asunto de ocultarte la verdad, quería disculparme-
Me limité a negar –me he decidido a dejar todo el pasado en el pasado, del ayer solo me quedaré lo bueno-
-Igual, no debi callarlo...-
-No, no debiste- le confesé mirándola –pero comienzo a creer que las cosas pasan por algo, simplemente debió ser así... tenía que descubrir por mí misma muchas cosas, que de haber sido de otra manera no lo hubiera logrado- Heather me miró intrigada
-¿Hablas de lo de Hipo vivo?-
-También...- confesé ella me incitó a seguir –jah, a riesgo de sonar romántica... necesitaba descubrir que sin importar el modo, el tiempo o el nombre, estoy destinada a enamorarme de él- admití sonriendo de lado –y no lo hubiera logrado entender de haber sabido la verdad-
-Por eso pudiste perdonarlo- me murmuró
-Lo perdí 10 años Heather, no me puedo dar el lujo de perderlo un minuto más-
Ella me sonrió y se calló justo cuando vimos a un frustrado castaño entrar, suspiró profundo, se sentó a mi lado y puso las manos en su cabeza sobre la mesa
-¿Sin éxito?- le preguntó Heather
-No importa cuánto la modifique o recree la forma, nada funciona- respondió un Hipo agotado. Puse mi mano sobre su espalda y comencé a sobarla un poco, este hombre era una piedra de tensión.
-Tranquilo, ya lo resolveremos- murmuré para recibir una sonrisa de su parte
-Me alegra que ustedes dos ya están bien- dijo Heather, ambos sonreímos apenados
-A mí también- respondió Hipo sin dejar de mirarme
-¿Alguien ha visto a Gallina?- nos interrumpió histérico Brutacio mientras entraba de golpe y daba un resoplido de pánico –Heather dime que ese pollo que cocinaste no...-
-No Brutacio, no he cocinado a tu galli...-
-Tranquilo hermano, aquí está- nos interrumpió Tilda llegando con su gallina –la picara estaba en el corral donde tenemos al gallo-
-Jovencita, ya te dije que ese gallo no te conviene, ¿acaso no ves como mira a las otras?- regañó a la gallina, lo admito, eso fue extraño hasta para Brutacio.
-La cena esta lista...- nos informó Heather tomando los platos, le ayudamos a poner la mesa y comenzamos a cenar en cuanto el resto se unió a nosotros.
Mientras comía mi mente estaba perdida en aquella caja.
Ninguna cerradura es inquebrantable, debe tener un truco, quizá la forma... la profundidad, esperen, la forma, abrí los ojos y me levante de golpe para salir corriendo a mi cabaña
-¿Astrid?- preguntó Hipo siguiéndome, yo solo seguía caminando sin dar respuestas, llegué a la cabaña mientras todos los chicos iban detrás de mí.
-Debe estar por aquí- me decía para mí –se que la deje aquí-
-¿Qué estás buscando?- me preguntó Patán, yo seguía rebuscando en los papeles que arranque del barco de los cazadores...¡Bingo!
-¿Alguno reconoce este dibujo?- les pregunté mientras ponía la hoja sobre la mesa
-Es un dragón- respondió seguro Hipo
-No no, esto de aquí- dije señalando el pequeño símbolo que estaba debajo del dragón
-Es igual a la cerradura- murmuró Hipo enarcando la ceja –este dragón es la clave... Astrid eres una genio- dijo mirándome emocionado –Patapez, ¿puedes reconocerlo?-
-Iré por el libro de dragones- respondió emocionado subiendo a Albóndiga, en menos de 5 minutos regresó y comenzó a buscar entre sus páginas, Hipo me miró un momento, al sentir el peso de su mirada correspondí a su mirada solo un segundo antes de agachar mi cabeza víctima de la pena, me dio una mirada ¿de orgullo?... –Espectro de Nieve- interrumpió mis pensamientos -ataque 18, velocidad 24, alto nivel de sigilo y visión térmica-
-Un dragón bastante amigable quiero suponer- se burló Patán sarcástico
-En realidad pocos lo han conocido... vaya- dijo sorprendido Patapez –la última en verlo y sobrevivir al ataque fue ¿Gothi?-
-¿Gothi?- preguntamos todos al unísono
-Bueno al menos fue la última en contar su historia- se encogió de hombros Patapez
-¿Sabemos su ubicación?-preguntó Hipo
-Isla Glaciar- contestó Patapez
-Mañana por la mañana, saldremos, descansen a sus dragones y asegúrense de tener provisiones- ordenó Hipo, todos asintieron y salieron, menos Patán que solo lo miraba con los brazos cruzados
-¿Qué?- preguntó Hipo poniendo los ojos en blanco
-¿Comprendes que nos vas a llevar a una isla congelada con un dragón que no conocemos, a buscar algo que ni siquiera sabemos que es, para abrir algo que contiene quien sabe qué?- respiró profundo caminando hacia Colmillo –si quieres matarnos, dímelo, yo me encargo de los Bruts-
-Patán... sé que parece que no tiene sentido, pero tengo el presentimiento de que esto es importante... ahora, mañana por la mañana estaré listo para volar, si quieres venir serás bienvenido, si deseas quedarte lo respetare ¿bien?-
-Agg ya cállate Hipo- dijo frustrado Patán para salir volando, yo solo negué.
-Se presentara- le murmuré sonriendo –es Patán, solo le gusta llevarte la contra y hacerte enojar-
-Lo sé- me respondió preocupado mirando a la nada –Astrid... ¿crees que esto es correcto?, es decir, Patán dentro de todo tiene razón, ¿crees que los estoy poniendo en un riesgo innecesario?- yo solo le sonreí y me acerque a él para rodear su cuello con mis manos, deliciosamente fui recibida por sus manos en mi cintura.
-Escúchame bien chico dragón... tú, eres nuestro líder, pero cada uno de nosotros somos responsables de nuestras propias vidas y esto es lo que decidimos hacer. ¿Crees que cualquiera de ellos si no estuviera feliz se habría quedado aquí bajo tu mando?- le preguntaba jugueteando con su cabello -Por alguna razón el destino nos puso a nosotros como un equipo, un equipo raro y disfuncional, pero equipo al final de cuentas y te seguiremos en las buenas decisiones y te ayudaremos a corregir las que hayan sido malas... ¿está claro?- pude sentir mi cintura ser abrazada aún más fuerte y a mis labios ser capturados por un nuevo y delicioso beso
-Me hiciste tanta falta estos años...- murmuró sobre mis labios -ni siquiera sé cómo me mantuve cuerdo sin ti-
-Seguramente con Kaira- me burlé sarcásticamente levantando una ceja
-Sabía que llegaríamos a eso- se quejó en el mismo tono –solo es una amiga, fue mi compañera en el entrenamiento con Throk, pero nunca nada más, ya sabes...- dijo acercándose a mi oído peligrosamente -las prefiero rubias-
Ese simple movimiento, hizo a mis mejillas arder y obligarme a tragar una sonrisa encantada.
-Quédate esta noche- le pedí, no tengo idea de cómo esas palabras se escaparon de mi boca.
-Necesitamos descansar- me murmuró haciendo que un escalofrió se apoderara de mi cuando sentí una de sus manos discretamente colarse bajo mi blusa.
-No se emocione joven... solo vamos a dormir- murmuré apenas encantada por aquel movimiento, él sonrió arrogante, ¿tan evidente soy?
-Mmm ahora yo estoy decepcionado- yo negué, tomé su cuello y lo atraje ahora yo a un beso, pero a diferencia del anterior no era tierno ni inocente... en absoluto inocente.
Hipo para mi desgracia abandonó mi cintura, y tomó mis muslos haciéndome subir en él, y sin dejar de besarme me llevó a la mesa acomodándome en ella.
-El dibujo- dije riendo al notar que me había puesto sobre él
-Ya lo memoricé- murmuró antes de comenzar a besar mi cuello, Thor este chico sabe lo que hace, víctima de mis instintos, mordí suavemente el lóbulo de su oreja lo que hizo que soltara un pequeño gruñido –estás haciendo bastante difícil el asunto de solo dormir- me advirtió con voz ronca víctima de sus propio estupor.
-Si si... solo dormir- le dije mientras mis manos impulsivamente comenzaron a desabrochar su armadura... perfecto esto me llevaría horas. Entre besos y caricias logre deshacerme de su armadura y camisa, recorrí su pecho, la línea de sus hombros hasta llegar a su espalda, me aferré a ella cuando me vi obligada a callar un suspiro consecuencia de sus manos frías colándose ya nada discretamente bajo mi blusa... necesitaba parar –nos espera un largo viaje- murmuré sin poder separar mi cuerpo del suyo, su olor, el calor de cuerpo... no me conocía en este estado, estaba completamente perdida en él
-Si... - me respondió en un estado similar antes de regresar a mis labios -llegaremos a una isla... con un dragón... del que no sabemos nada- me decía sin dejar de besarme –necesitamos... descansar- jadeaba mientras continuaba jugando con su boca en la mía y con sus manos en mi espalda
-Aja...encontrar... la...llave... no... será... fácil...- le respondí jadeando, involuntariamente nuestras caderas se acercaron de más haciéndome callar un gemido más con sus besos y apretar más aún su espalda. Basta Hofferson, tienes que detenerte. Acabé con el beso, solté su espalda, puse mis manos sobre su pecho tratando de encontrar estabilidad y regule unos segundos mi respiración –entonces dormir verdad?-
-Solo dormir- me respondió aún acelerado por lo anterior
-Bien- murmuré antes de levantarme y comenzar a caminar a mi habitación sosteniendo su mano.
De reojo voltee a ver el dibujo... bien, ya no podrá ayudarnos mucho.
