Disclaimer: Los personajes aquí representados pertenecen a Bryan Konietzko, Michael Dante di Martino y Nickelodeon. Esta es una historia ficticia que usa a los personajes de Legend of Korra, así como otros elementos basados en personajes reales y también ficticios, así que cualquier parecido con entidades vivas o muertas o situaciones y eventos es pura coincidencia o malviaje del autor, así que no hagan mucho caso, después de todo esto es solo un fanfic.

Adicionalmente: en este fic se hace mención sobre situaciones sexuales, así como consumo de drogas, alcohol y otras situaciones de índole cuestionable, sin embargo con la mención de esto, NO se hace apología del uso y abuso de dichas sustancias, solo se mencionan con fines ficticios y mostrando una situación de drama narrativo. Si la mención de estos temas causa algún conflicto con las creencias personales, religiosas o el conjunto de valores personales, lo mejor es que dejen de leer después de ver esta advertencia.

Gracias.

Las canciones mencionadas son un playlist sugerido, y pertenecen a sus respectivos autores, solo son mencionadas por fines ilustrativos y para ayudar al entorno

Rockstars

Capitulo 14

(The Essence of Silence – Epica)

El prototipo deportivo de color rojo chirrió sus llantas al frenar, haciendo un eco en el estacionamiento del hospital de especialidades, Asami se mantenía fiel a su rutina, todos lo dais antes de ir a la torre de Sato Motors pasaba a visitar a su padre en el hospital, y el día de hoy se había tardado, la aventura de hacia unas horas había hecho que la adrenalina corriera por sus venas como pocas veces antes, y apenas si había dormido un par de horas, por lo que vio su rostro en el espejo, retoco un poco su maquillaje para disimular las ojeras y unos lentes oscuros dieron el remate a su pulcra apariencia.

Sus tacones hicieron eco al caminar hacia el elevador, y aprovecho ese inter para fumar un poco. La música en el elevador era tediosa, y le hacía recordar lo mucho que odiaba ese tipo de melodías, asíntotas y carentes de ritmo, pero por algo había ingresado al mundo de la música, para crear algo mucho mejor que aquello que estaba escuchando, el elevador hizo un ding, que le indico que ya había llegado al piso indicado, dejo caer el cigarro y sus botas de Gucci pisaron el resto de aquella cosa en aquel piso metálico,

Buenos días Señorita Sato.- Dijeron al unísono el enorme par de guardias que custodiaban la salida a los elevadores de ese piso.

Buenos días muchachos.- Contesto Asami, son su musical voz.

Sus pasos iban en automático cuando los guardias caminaron detrás de ella mientras revisaba un mensaje recién llegado a su celular, abrió la puerta de la habitación de su padre y al levantar la vista vio a un hombre alto y calvo.

¿Quién es usted? – Dijo por reflejo, pero al ver a aquel desconocido su primer pensamiento iba a ser llamar a los guardias que estaban justo detrás de ella.

Asami… - Dijo Tenzin al verse con la guardia abajo, pero tosió para recuperar la compostura y dijo con firmeza. – Hola Asami, soy Tenzin Havá.-

Asami relajo su postura, conocía el nombre, incluso aquel hombre le parecía familiar, y su memoria se esforzaba por encontrar a aquel nombre, se retiro los lentes negros para ver bien, y en ese instante llego el reconocimiento.

¿TioTesin?- Dijo Asami.

Tenzin sonrió al ver que Asami recordaba el nombre con el que ella le llamaba en su infancia.

Sí, soy yo.- Contestó sonriendo ampliamente y ofreciéndole los brazos.

Asami se adelanto al hombre y lo abraso cariñosamente, no pudiendo recordar cuando había sido la última vez que había visto al viejo amigo de su padre.

En los siguientes minutos Asami se puso al tanto del estado de su padre de labios de Pakku, pero nada en él había cambiado, su estado era persistente, pero a la vez era bueno dado que no había empeorado, y eso le daba cierto alivio a Asami, y después de asegurarse de toda la situación, Asami invito al viejo Tenzin a tomar algo en la cafetería del hospital.

Dios… han pasado años, y la verdad no recuerdo cuando fue la última vez que nos vimos Tenzin.- Dijo Asami, sonriente, aunque tras estas palabras el semblante de Tenzin se volvió algo sombrío.

Fue en el funeral de tu madre…- Contesto Tenzin, sabiendo que eso no le traería buenos recuerdos a la joven.

Si…. – Replico Asami, reviviendo en su mente todos los malos recuerdos de aquellos días, y sobre todo, el odio que sentía por su padre se reafirmo por estos mismos recuerdos. – Como veras, mi padre esta…. Estable, lo mejor que podría estar dentro de lo que cabe, me he encargado que los mejores especialistas lo vean y su atención no podría ser mejor, así que… agradezco que hayas venido.- Sentencio Asami, evitando el contacto visual con Tenzin.

Un silencio incomodo cayó sobre la mesa, Asami se sintió incomoda, Tenzin quería ir al grano, pero no quería abordar el tema abruptamente y quizás aquella cafetería no era el mejor lugar…

¿Puedo tomar su orden?- Dijo sonriente un joven mesero.

La tensión había sido cortada momentáneamente, pero la charla ligera y socialmente aceptable no era lo que Tenzin quería y no sabía cómo abordar el tema que lo llevo ahí, pero sabía que si no lo hacía ahora, hacerlo después sería algo más malo aun y tanto él como Hiroshi habían ocultado esa verdad por ya muchos años.

Dime Asami… ¿Qué tanto recuerdas de la muerte de tu madre?- Dijo finalmente, sabiendo que la reacción de Asami no iba a ser la mejor.

La joven Sato bajo lentamente su taza de café y su gesto se volvió serio.

Creo que los dos estuvimos ahí ese día, aun y cuando era solo una niña recuerdo cada detalle… Pema alimentaba a Ikky, y yo cargaba a Jinora, después escuche mucho ruido y gritos de personas, me escape de donde estábamos para ver qué era lo que pasaba, vi a mi padre correr hacia la pista de pruebas y a ti también te vi correr hacia allá, donde había una columna de humo negro…. Después vino el funeral, la investigación, la mansión llena de policías, investigadores forenses, luego el ejercito de abogados de Industrias Futuro tratando de evitar que mi padre fuera a prisión por aquel asunto… Supongo que unos cuantos sobornos hicieron que todo aquello se olvidara, pero en sí, creo los dos sabemos lo que pasó en realidad. –

Asami apretaba con ira la servilleta que sostenía en su mano, era más que evidente que no había olvidado nada y que el odio por su padre era igual o más intenso que antes.

Asami… hay algo que deberías de saber, y no sé si sea el mejor momento pero creo que ya lo he aplazado durante mucho tiempo.- Dijo Tenzin, sacando el sobre de su saco y depositándolo sobre la mesa.

Asami vio el sobre con gesto curioso, lo examino rápidamente, era un sobre blanco, papelería común de Industrias Futuro con el membrete de la empresa, aunque ya se veía algo amarillento y el membrete rojo con un engrane le indicaba que ese sobre ya tenía unos cuantos años encima, también estaba la curiosidad por las palabras de Tenzin, que fueron lo que detono su decisión, dejo su taza en el plato, tomo el sobre y lo abrió, extrajo los papeles contenidos y comenzó a leerlos.

Tenzin junto sus manos y puso los codos sobre la mesa, apoyo ligeramente el mentón sobre sus manos en un gesto contemplativo mientras veía como los ojos de Asami se movían de un lado a otro leyendo el contenido de aquellas hojas, hasta que el esmeralda de aquellos ojos fue opacado por las lagrimas.

…. E- esto no puede ser…- Dijo Asami comenzando a sollozar. – No puede ser cierto…-

Pero es cierto, te juro por lo más sagrado para mí que lo que dice esa carta es cierto.- Contestó Tenzin, tratando de verse lo mas compasivo y sereno que podía, aunque en realidad esperaba una respuesta así de emocional.

N-no… No lo creo… No quiero creerlo.- Dijo Asami, entre lágrimas, su maquillaje comenzó a correrse y sus manos ocultaron su rostro.

Mira, Asami, tu padre y yo…- Tenzin no alcanzó a terminar su frase, Asami se puso de pie con rapidez y salió corriendo de la cafetería, mientras cubría su rostro con el antebrazo, Tenzin trato de ir tras ella, pero los gritos de los dependientes del café lo obligaron a detenerse para poder pagar la cuenta.

Después de un pago apresurado, Tenzin corrió hasta el estacionamiento, y volteo de un lado a otro buscando a Asami, pero lo único que percibió fue el sonido de unos neumáticos chirriando contra el pavimento y el sonido del motor de un auto que se alejaba, definitivamente esa no era la respuesta que había esperado.

(Dragula – Rob Zombie)

El motor del ruinoso auto tosió cuando Ryu lo apago, eso molestaría a cualquiera, pero sabiendo que aquella chatarra era parte de su "disfraz" no le importaba mucho. Bajo del auto y camino hacia la calle enfrente, en donde se había estacionado, un viejo anuncio de neón dibujaba las palabras "The Pitt". Aquel tugurio era uno de los tantos negocios fachada que pertenecían a Zolt, caminó con gesto confiado hacia el interior mientras los últimos clientes se retiraban del lugar.

Hey Johnny… ¿Esta el jefe?- Preguntó al enorme tipo que resguardaba la entrada, que no le contestó, solo le dijo que entrara con una seña del pulgar de su mano.

La música aun se oía, y algunos empleados limpiaban las mesas y acomodaban las sillas encima de ellas dando por terminado su trabajo, él se dirigió a la parte de atrás del negocio, sabía que la oficina de Zolt estaba detrás de un pasillo pasando la cabina del DJ.

Hola Sr. Zolt, vengo a liquidar.- Dijo, Ryu tan pronto entró a la oficina.

Hey Ryu, ¿Como le fue a mi vendedor estrella?-

Nada mal señor.- Contesto Ryu, dejando caer de su mochila un montón de billetes – 400 mil yuanes.-

Zolt aplaudió complacido, sabiendo que realmente Ryu se había vuelto el mejor vendedor, aunque también se debía en cierta media a que algunos de sus vendedores y competencia directa de Ryu, simplemente habían desaparecido.

Sigue así muchacho, y te convertiré en uno de mis tenientes.- Dijo Zolt, haciendo que uno de sus hombres recogiera el dinero.

Gracias Señor, ahora si me disculpa, necesito ir a dormir.- Replico Ryu, cubriendo un bostezo con su mano.

Ryu salió de la oficina y justo a la salida se encontró a uno de los tenientes de Zolt.

Mira, mira, si es el joven Ryu.- Dijo el hombre que recién llegaba.

Hey Shady.- Los dos hombres se saludaron golpeando sus puños y después dándose un abrazo breve y rudo.

Justo a ti te andaba buscando, vengo de la "cocina" y Lou "el cocinero" ya termino tu encargo y quiere que vayas por el.-

Entonces no lo hare esperar. Te veo luego Shady.-

Ryu salió de aquel antro y se dirigió a la parte de atrás del edificio, jalo una cuerda que hizo descender las escaleras para incendio y se dirigió a la azotea.

En la azotea había un cobertizo de lámina, y entro en él, y detrás de una aparente pared de ladrillo había un panel de identificación y un teclado numérico, donde tecleo una secuencia de 4 dígitos y eso hizo que se abriera una puerta falsa.

! Hey Lou ¡- Grito al entrar, y al fondo de aquel cuarto iluminado por una potente luz blanca el tipo enfundado en un traje de protección le hizo la seña a Ryu de que no se moviera.

Pasaron algunos minutos en lo que Ryu vio como el hombre movía los brazos y demás materiales que había en su mesa de trabajo, finalmente lo vio ponerse de pie y activar un extractor que comenzó a funcionar haciendo un ruido sordo y potente.

Hey Ryu, ya tengo tu encargo…- Dijo el hombre, sacando una bolsa plástica de un locker cercano a Ryu. – Recuerda muy bien esto, la cajilla morada es escopolamina, la roja es pentotal sódico y la azul es el acido lisérgico, todo está en laminillas tipo mentas para el aliento, cada caja tiene 30 dosis.

Ryu sonrió, y saco su cartera para pagar por aquellas sustancias.

No sé qué tipo de fiesta planees, pero por el tipo de "dulces" me doy una ligera idea.- Dijo, cómplice el cocinero.

Es para "algo privado"- Contesto Ryu, depositando varios billetes en las manos de aquel hombre.

Ah… Casi lo olvido.- Agrego el hombre cuando Ryu ya se giraba para marcharse.- Y este es tu otro encargo.- Dijo, depositando varias cajillas de color verde pálido con el logo de una conocida marca de dulces. – Estas dosis también tiene un 95% de pureza, creo que te sirvieron muy bien de gancho para los nuevos clientes, ¿No?.-

Si, funciono bien, pronto estará rogando por más.- Sonrió Ryu, depositando más billetes en las manos de aquel hombre.

El del traje plástico, pensó unos momentos en lo que dijo Ryu, como si se refiriera a una sola persona, pero rápidamente desecho la idea, su deber era solo cocinar, no hacer preguntas, así que solo se despidió de Ryu con un movimiento de su mano y volvió a lo suyo, mientras Ryu salía de aquella "cocina".

( Rehab – Amy Winehouse)

La luz y el sonido, lo primero fue cegador, lo segundo fue ensordecedor, la joven morena se sentó en la cama, pero el equilibrio le fallo y cayó hacia atrás golpeándose la cabeza contra la pared y ahora todo sonaba como estuviera dentro de una enorme campana.

Se giro sobre la cama y cayó al suelo como un costal de papas, se arrastro a gatas por la habitación hasta llegar a la pared que le sirvió de apoyo para ponerse de pie.

Con todo su esfuerzo uso la pared y el quicio de la puerta como apoyo y cuando finalmente se puso de pie, apoyo su espalda contra la pared y trato de recuperar el aliento, cerro y abrió los ojos varias veces hasta que por fin se acostumbro a la luz.

No era la primera vez que Korra sabía lo que era una resaca, o por lo menos algo parecido, ¿o si? Su mente estaba revuelta, sus recuerdos eran confusos, aquella cosa que Ryu le había dado era fuerte, mucho más que las pastillas que había probado con Kuvira.

Aunque también sea lo que sea que haya sido, era más intoxicante y la hacían sentir mucho, pero mucho mejor. Aunque no había contado en que el efecto secundario también era mucho peor, o quizás solo se debía a que esta era la primera vez que las tomaba, como sea, su cabeza la estaba matando.

Camino tambaleándose y tropezando con todo en su camino hacia el baño, como pudo abrió el botiquín encima del lavabo y revolvió en el, buscando un tylenol o alguna aspirina, pero no había nada ahí. Golpeó la pared con impotencia, pero su mal estado la hizo fallar el golpe y volvió a perder el equilibrio, trato de asirse de algo, pero solo consiguió abrir la llave del lavabo y tropezarse de nuevo, había algo de agua en el piso y este la hizo resbalar ya que estaba descalza, se movió frenéticamente tratando de evitar su caída, pero fallo golpeándose la frente contra el lavabo y cayó al suelo inconsciente.

De nuevo el dolor, abrió los ojos y sintió algo húmedo en su cara, se sentó y vio como el agua del lavabo se había desbordado y todo el piso estaba cubierto de agua, trabajosamente se puso de pie nuevamente, cerro la llave, levanto la cara y vio su rostro en el espejo. Las ojeras bajo sus ojos estaban marcadas, sus mejillas lucían resaltadas en su delgado rostro, sus ojos estaban rojos y su cabello estaba en parte húmedo y en parte enmarañado, además estaba el hilo de sangre que se deslizaba desde frente y a lo largo de su cara hasta caer por su mentón, toco el golpe y su dolor de cabeza empeoro.

Salió del baño apresurada y se dirigió a la cocina, y comenzó a revolver los cajones, y por fin encontró un frasco plástico, ibuprofeno con antiespasmódico, lo tomaba cuando tenía cólico, aunque ahora que lo pensaba no podía recordar la última vez que había menstruado, pero esa era una pregunta para otro dia, abrió la tapa y varias pastillas cayeron en su boca, se volteo hacia el refrigerador y vacio el contenido de una lata de refresco de cola en su boca, bebiéndola de un solo trago, cerro el refrigerador y se recargo en la puerta cerrada y dando un sonoro eructo se dejo caer en el suelo.

Cerró los ojos y tras varios minutos sintió como el dolor de cabeza desaparecía, deseo quedarse hasta que su malestar desapareciera por completo, pero su estomago gruño, señalándole que habían pasado muchas horas desde que había comido, se puso de pie y la cubierta cromada del refrigerado le devolvió su reflejo, algo distorsionado pero distinguible, estaba delgada, toda ella, incluso sus brazos que antes estaban marcados por su intensa rutina física ahora lucían delgados, levantó el brazo y palpo sus costillas que sobresalían notoriamente, y sin darse cuenta una lagrima resbalo por su mejilla, la froto con el dorso de su mano un tanto incrédula y caminó a su habitación.

Se despojo de la poca ropa que vestía y miro su reflejo durante largos minutos, sus huesos sobresalían, su estomago estaba inflamado, y entonces se dio cuenta de que habían sido 6 semanas sin alimentarse debidamente, ni ejercitarse, 6 semanas en que se había sostenido de drogas, cerveza y comida chatarra.

Se dirigió de nuevo al baño y lleno la tina de agua tibia y se metió en ella, pensando en su situación actual.

Algunos minutos después escucho como se abría la puerta del departamento, acompañados de un suspiro de fastidio y del sonido de los trastos en el fregadero de metal, y poco después un suave toquido en la puerta del baño.

¿Korra?- Preguntaron desde afuera.

Si Sra. Yen, me estoy dando un baño, salgo en un rato.-

Korra escucho que la mujer que limpiaba el departamento dijo algo, pero estaba demasiado inmersa en sus pensamientos para hacerle caso o quizás demasiado ausente para que le importara.

¿Que fue lo que paso aquí?.- Pregunto la mujer en voz alta, cuando estaba recogiendo los pedazos de plástico del suelo, que la noche anterior habían sido la contestadora automática.

Nada señora Yen, solo un accidente.-

La señora Yen había sido contratada por Varrick, y estaba al tanto del giro de trabajo de Korra, así que no hacía más preguntas de las necesarias, parte de sus labores era el tener una discreción absoluta sobre lo que fuera encontrado y lo que debería de ser limpiado.

Korra salió del baño y se metió a su habitación, pasó el seguro, con bastante parsimonia se vistió, sin dejar de ver su reflejo en el espejo, sintió sus pantalones holgados, igual sus prendas intimas, quizás había bajado unos 10 o 12 kilos en el transcurso de esas 6 semanas, y muy dentro de sí, acepto que tenía miedo. Su estomago gruño de nuevo y a sabiendas de que en aquella casa solo había refresco y cerveza en el refrigerador, decidió salir por algo de comer. Tomo su chamarra de donde la había dejado caer en la madrugada y cuando la levanto la cajilla plástica cayó al suelo.

Korra la miro fijamente en el suelo durante algunos momentos pero finalmente la recogió del suelo y la abrió, observando las laminillas en su interior, tomo una y la llevo hacia su boca… Pero dudo un instante y la partió en 4 partes en su mano, regreso 3 de ellas a la cajilla y la última la conservo en su mano.

Camino de nuevo a la cocina, donde abrió otra lata de refresco y vertió en ella el pedazo de laminilla, esperó unos momentos hasta que la espuma se disipo y apuro el contenido. La Señora Yen seguía con su trabajo, no sin dejar de observar cuanto Korra hacia, y cuando vio que las manos de la joven se crispaban y movía su cabeza hacia la izquierda mientras hacía tronar su cuello, intuyo la causa de aquello, después de todo no era la primera vez que hacia la limpieza para alguien de los "protegidos" de su patrón Varrick y sabia perfectamente de "sus hábitos peculiares".

Voy a comer algo Sra. Yen, por favor cierre cuando termine.- Ordeno Korra.

Si Korra.- Asintió la mujer, volviendo a atender su oficio.

( The Scientist – Coldplay)

Korra hecho su cabeza para atrás casi extasiada, pero luego resoplo rápidamente por que se estaba quemando la boca con el queso de la aquella pizza recién hecha. Una lágrima se le salió cuando apuro la helada malteada de fresa por su garganta y atrajo la mirada de todos cuando golpeo la mesa con el vaso y hecho a reír.

Limpio la lagrima con el dedo y siguió jugando con el queso derretido de la pizza mientras la comía, como si fuese una niña pequeña.

Era la primera vez que andaba por aquellos rumbos de la ciudad, pero habiendo vivido ahí durante los últimos 10 años aun le quedaba buena parte de la ciudad por conocer.

Observo a la gente pasar por fuera de aquella pizzería de barrio, y su mente divago unos momentos, imaginando las historias particulares de cada persona…. Observo sus manos, el movimiento de ellas se sentía irreal, igual la luz, a pesar de que su mente mantenía lucidez había un efecto de la droga que se mantenía dentro de ella, y aunque apenas y habían pasado unas horas desde que se había tomado un cuarto de dosis, decidió probar sus límites de nuevo, después de todo se sentía bien.

Ingirió otra trozo de aquella laminilla, y la diluyó con un buen trago de la malteada que bebía, espero unos segundos, y de nuevo sintió aquella sensación irreal de que todo se iba deteniendo a su alrededor…

Dejo unos billetes en la mesa y se apresuro a salir del lugar, algo imperioso detono en su pecho y solo la velocidad podría hacer que se calmara. La moto arranco con un rugido e ignorando tráfico y semáforos se dirigió hacia la parte nueva de la ciudad.

Una hora después la moto descansaba sobre la hierba, Korra estaba parada en un peñasco, un mirador improvisado de un sitio de construcción a las orillas de la ciudad en expansión. Se despojo de la chamarra y batió sus brazos simulando ser un ave que planeaba en aquel viento nocturno, pero en su ensoñación se dejo llevar y perdió el equilibrio, y ya siendo muy tarde para recuperarlo tomo cierto impulso y trato de resbalar por la inclinada pendiente, a costa de sus pantalones y de sus manos.

Momentos después una mano polvorienta y rasguñada tocaba de nuevo el peñasco, Korra reía eufóricamente aunque se le veía magullada y sangraba de varias heridas. Pateo una piedra cuando se puso de pie y se rió del peñasco como si de una persona se tratase.

¡No puedes vencerme! – Grito, al viento nocturno, pero nadie la escucho… o tal vez si, por que la luz de unas linternas y el ladrido de un perro le indico que era hora de salir de ahí, corrió hacia su moto y salió a toda prisa del lugar.

Korra apretó el puño y la moto reacciono a su mandato, no estaba muy segura si había hecho algo ilegal pero no quería quedarse a responder preguntas de la policía, eso implicaría que Varrick y sus padres se enteraran y si además le hacían un examen toxicológico eso sería un completo escándalo, así que solo se limito a acelerar para perder a la patrulla.

Esquivando entre el trafico y manejando temerariamente, la joven agradeció los arreglos que Kuvira había hecho a su moto y que de no ser por ellos seguramente ya la habrían alcanzado, y justo cuando eso cruzaba por su mente, giro bruscamente en una calle y se metió al área de los muelles, esperando encontrar a los corredores clandestinos y así entre la confusión, perderse.

Su buena suerte no la abandono, si bien muchos ya se marchaban por el ruido de la sirena de la patrulla aun había algunos rezagados con problemas mecánicos en sus motos, y otros temerarios que no querían perder el dinero de las apuestas que ahí se corría, ella solo acelero más y cruzó por en medio del grupo, mientras que comenzaba a internarse entre las calles de las bodegas y esperaba perder a la patrulla.

Otra patrulla frenó justo enfrente de ella y solo sus rápidos reflejos la salvaron de golpear uno de los costados, se recupero rápidamente y se enfiló a una de las calles que estaba más mal iluminada, seguida de cerca por un par de patrullas, hizo un drift arriesgado para meterse en la calle a toda velocidad pero no lo calculo bien y la salpicadera de atrás de su moto golpeo la pared, esto la hizo perder el control y cayó al suelo, resbalando por el piso húmedo.

Pero la suerte no la abandonaba, su impulso la llevo a una torre de cajas de cartón que al ser golpeadas la sepultaron a ella y a la moto.

Espero en silencio y rogo a los espíritus no ser atropellada por los autos patrulla y conteniendo la respiración espero a que todo estuviera en silencio de nuevo.

Busco su celular para tener algo de luz, pero entonces recordó que lo había arrojado al mar, esperaba que su buena estrella y fortuna siguiera con ella y se aventuro a salir de su escondite, espero en silencio, tratando escuchar algo, pero solo se escuchaba el mar golpeando los muelles y los ruidos metálicos proveniente de los barcos. Levantó la moto del suelo y comenzó a correr con ella sin encenderla, tratando de hacer el menor ruido posible.

Con el corazón aun latiéndole a tope, Korra reía, había eludido a la ley y ahora se dirigía de nuevo a la ciudad, todo ese ajetreo le había dado sed.

La joven dejo caer unas monedas en el mostrador mientras que impaciente ya apuraba el contenido de la lata, sin esperar a que terminaran de cobrarle.

Faltan 2 yuanes…- Dijo agriamente el aburrido dependiente.

Korra lo miro sin dejar de beber y rebusco en sus bolsillos, pero sus monedas se habían agotado o se habían caído después de la caída, así que se limito a sacar un arrugado billete de 500 yuanes.

El dependiente vio el billete con agobio, mientras negaba con la cabeza.

¿No traes un billete más chico?.- Urgió el muchacho, pero Korra, negó con la cabeza, mientras comprimía la lata en su mano. – No tengo cambio…- Gruño el joven.

Korra volvió a rebuscar en sus bolsillos pero de momento, solo ese y otro par de billetes constituían su único efectivo, pensó en su cartera, pero recordó que estaba en su departamento, lo mismo que sus tarjetas, entonces reparo en que la cajilla con las laminillas de droga tampoco estaban en su bolsillo, busco en el bolsillo interno de su chamarra, pero solo sintió un par de papeles, saco el más suave, y al verlo en su mano lo reconoció como el numero de su dealer, y entonces vio algo en el mostrador.

¿Cuánto cuesta ese celular?- Pregunto señalando un teléfono pequeño, muy básico, para nada comparado al modelo sofisticado y de alta gama que había arrojado al mar.

450 yuanes…- Contestó el dependiente.

Me lo llevo, y otro refresco mas.- Dijo Korra corriendo al refrigerador de nuevo.

Con gesto despreocupado se recargo en su moto, y se dispuso a abrir la cajilla de cartón que contenía al pequeño celular, pero su impaciencia era mucha y rompió la caja, encendió el aparato. Algo pequeño, de un brillante color morado uva, pantalla a color, pero nada extraordinario, y solo con el 40% de batería aunque ya después lo cargaría.

Su primer pensamiento fue marcarle a Ryu, después de todo le había dicho que hacia entregas a domicilio, y buscando de nuevo en su bolsillo saco el papel, pero en vez del numero de Ryu estaba otro papel, mucho mas rígido, era una tarjeta de papel satinado con un numero escrito a mano.

Asami Sato…-

Korra dudo, ya habían hablado antes, si su mente no le fallaba, aquella tarjeta se la había dado durante la ceremonia fúnebre de Kuvira… Y si se ponía a pensarlo detenidamente, apenas y si conocía a aquella joven, pero por alguna razón tenía necesidad de contacto humano, después de todo no había hablado con nadie de una manera no superficial desde que Opal se había marchado del departamento.

Quizás después…- Se dijo.

Busco de nuevo y saco el otro número y lo marco con rapidez.

Habla Ryu.- Contesto la voz del otro lado.

Hey Ryu, ya sabes quién soy, y b-bueno… tuve un problema y perdí la muestra que me diste, ¿puedo verte en algún sitio?

El corazón de Ryu se desboco al escuchar esa voz, e inmediatamente trazo un plan, después de todo, para esa situación era que había mando hacer lo que el chef le había dado y esa era la oportunidad perfecta.

Puedo ir a tu casa si quieres.- Dijo Ryu, viendo su plan prosperar.

Eeeeh… Mira, estoy en la calle…- Observo la esquina donde estaba la tienda y vio el nombre de la calle y un café justo enfrente. – Mira, estoy en la calle Reina Hou, cerca de los muelles, hay un café… Jasmine Dragón…-

Si… Lo conozco, te veo ahí en media hora…- Contesto Ryu, tratando de que la molestia en su voz no se notara, esto era contrario a su planes, pero no importaba, vería a Korra y con cada dosis más que ella consumiera se acercaba más hacia donde él la quería.

( Mysterious Ways – U2)

El día había sido un borrón de llamadas rechazadas, puertas cerradas y cancelación de citas, y sobre todo, llanto.

Asami estaba recostada en el sofá de su oficina, repasando una y otra vez la carta que había recibido de Tenzin, y cada vez que la leía, el llanto la invadía, junto con un nudo en su pecho que no podía desaparecer, quería fumar, beber, gritar, todo la vez, pero no tenía fuerzas…

Entre su sollozo, tomo su teléfono y marco un numero en su memoria.

Tahno… - Gimió, con la voz cortada.

Hola Asami, no te vi todo el día de hoy… -

Si… es que…necesito…

Lo siento Asami, vamos hacia el aeropuerto y estamos por entrar al túnel, no digas que no me tomo en serio mi nuevo empleo. Mai es muy eficiente y ha agendado citas con varios ejecutivos en Zaofu, te veo el viernes… Bye…-

Asami no atino a contestar, solo colgó el teléfono y musito antes de empezar a llorar de nuevo.

Te necesito… necesito a mi amigo…-

De nuevo se dejo caer en el sofá, sintiendo a su corazón romperse, y haciéndose presa de su propia desesperación.

Su teléfono sonó, y sin esperar un segundo lo tomó y contestó.

¿Tahno?-

Eeeeh, no… Hola Asami… Soy Korra, encontré tu numero y como me dijiste que podía llamarte cuando quisiera… pues…

Korra… Este no es un buen momento…-

Oh… Ya veo… disculpa si te moleste…-

Asami titubeo, no quería ser grosera, pero también estaba el hecho de que se sentía mal, pero entre la duda y la determinación estaba aquella carta que permanecía amenazante sobre la mesa.

E-espera… Yo… es decir… ¿Se te ofrece algo?-

Bueno, Yo… andaba de paseo, y pensé que podríamos tomar un café.-

Café... – Asami volvió a dudar, pero al ver la carta de nuevo, tomo una decisión. - ¿Y… En donde estas?

Estoy en la calle Reina Hou Ting, y hay un café rustico se llama Jasmine Dragón…-

Mándame la ubicación del GPS de tu teléfono y estaré ahí en un rato.- Sentencio Asami

Oh, maravilloso te espero aquí entonces.-

Asami no se despidió, solo permaneció viendo la pantalla apagada de su teléfono, como en un trance y después volvió a ver la carta sobre la mesa. Camino a su escritorio y tomo algunos papeles atados con un cordel rojo y después tomo la carta y la hecho a su bolso, para después salir de su oficina.

( Come as you are – Nirvana )

Korra estaciono su moto en la acera afuera del café, lo vio rustico, pero algo tenía que llamaba la atención, además de que en el interior tocaba un grupo en vivo, y aunque un poco desafinados, su cover de una canción que a Korra le encantaba no se oía tan mal.

¡Bienvenida al Jasmine Dragón! – Dijo una voz madura y amable justo cuando Korra se acercaba a la barra y la canción terminaba.

Uuh… Hola, Gracias…- Dijo con titubeo ante tal amabilidad.

Soy Iroh, el dueño de este ilustre establecimiento ¿Qué te puedo servir? Dijo el bonachón hombre mayor de larga barba que la atendía sonriendo.

Korra volteo hacia arriba del hombre y vio lo que servían, marcado en un pizarrón sobre la pared.

Oookey…. Me da un expreso doble con doble azúcar y …. –

¿Café? ¿A estas horas de la noche? ¿Qué no piensas dormir? No, no, no… Tú te ves mas como una persona de té, siéntate en aquella mesa y te serviré algo que sin duda disfrutaras.- Dijo el hombre, sin dejar que Korra rebatiera aquella decisión.

Ooookey…- Dijo ella tomando la mesa que le habían indicado y después checo la hora, hacían unos 10 minutos desde que le había marcado a Ryu, así que aún le quedaba un rato de espera, solo esperaba que Ryu llegara antes de Asami, no se vería bien que su primera impresión fuera un tanto errónea

Toma, la especialidad de la casa… Té de Jazmín… - Dijo el hombre dejando una humeante tetera y un par de tasitas de cerámica.

Korra solo observo como la pequeña tasa era llenada con maestría desde una altura considerable, y cuando estuvo llena, su mano se dirigió por instinto hacia la azucarera, pero un carraspeo y una mirada de desaprobación la hicieron detenerse.

Una sonrisa de aprobación cruzo la cara del viejo cuando Korra tomo la tasa entre ambas manos y le dio un buen sorbo a la taza caliente de té.

Mmmmh…. Vaya… es muy bueno…- Dijo Korra, aceptando que en realidad ese brebaje era muy agradable.

¿Bueno? ¡Es el mejor té de la ciudad!- Dijo el hombre con una enorme sonrisa y un guiño de confidencia. – Bebe tranquila y no dudes en pedir más cuando termines.-

Korra se apoyo en su asiento y bebió otro sorbo, en realidad aquel té estaba bueno, admitió para sí misma, y por primera vez en semanas, se relajo.

Hey…- Dijo una voz masculina.

Hey…- Contesto Korra al reconocer a Ryu, que se sentó al frente de ella, y sin perder tiempo metió la mano al bolsillo de su chamarra y puso 3 cajillas de plástico sobre la mesa. – ¡Oye!- Grito Korra atragantándose con él te y poniendo rápidamente su mano sobre las cajillas de plástico.

Son 1500.- Dijo secamente Ryu, no dejando de ver hacia la puerta y sintiéndose incomodo.

Eeeeh… Solo traigo 500….- Confeso Korra

Por un momento Ryu pensó en dejarle la droga, después de todo, era conveniente a su plan que ella se enganchara más aun a su producto, pero también, si hacia eso, quizás desconfiaría, porque a final de cuentas se suponía que tenía un patrón y debía de cuidar esos detalles. Así que adelanto su mano y rápidamente tomo dos de los tres paquetes.

Si necesitas mas ya sabes dónde encontrarme y si lo quieres en tu casa hay un cargo extra, ¿Ok?.- Dijo tomando el efectivo

Se puso de pie rápidamente y se dirigió a la salida, golpeando con el hombro al anciano Iroh cuando salía del lugar.

Disculpe usted.- Dijo Iroh con sarcasmo, y haciendo una fingida reverencia, a lo que Ryu contestó solo con una mirada recelosa. – ¿Amigo tuyo?- Pregunto el viejo a Korra que escondía presurosa la cajilla de plástico en su chamarra.

No. No… Es solo alguien que me confundió con alguien más.- Dijo Nerviosamente.

Ah…. Y dime… ¿Esperas a alguien?-

Si, quede con una amiga.- Dijo Korra, aunque no sabría decir si Asami era su amiga, después de todo solo había hablado una vez con ella y la primera impresión había sido de que era una presuntuosa niña gótica con mucho dinero y mucho tiempo libre, pero debía de admitir que Kuvira admiraba mucho su voz. – Oh… Ya llego… ¡Asami¡- Grito, alzando la mano y la voz para hacerse oír por encima de la música.

( Kiss from a Rose – Seal)

Tahno se sentó en el mullido asiento que usualmente ocupaba Asami cuando usaban el Dassault Falcon de la Sato Motors, quiso adoptar un aire distinguido, pero la risa infantil que se le escapo, acabó con toda aquella imagen, tosió un poco para recuperar la compostura y se dirigió a Mai, su casi recién contratada asistente.

Entonces, llegaremos a Zaofu con tiempo suficiente para dormir un poco y estar frescos para la entrevista con los directivos de Sansa Manufacturing, después de eso hay un almuerzo y la presentación del nuevo automóvil de Honda, junto con la inauguración de sus nuevas plantas ensambladoras en Zaofu, y…. Creo que es todo, lo que nos deja tiempo suficiente para volver a Ciudad República para la hora de cena.- Dijo Tahno, checando el itinerario que Mai le había escrito.

Así es Sr. Wolfe. ¿tiene alguna duda?-

Ninguna Mai, apenas entraste hace una semana y ya estas enterada de casi todos los pormenores de la compañía, en verdad tus referencias no te hacen justicia.-

Me halaga Señor, si me disculpa debo de usar el tocador.- Dijo la joven, con la misma cara inexpresiva que había mostrado durante todo el día.

Tahno no dijo nada, solo saco unos audífonos de su portafolio junto con un antifaz negro y se dispuso a dormir un poco. Por su parte Mai, una vez que cerró por dentro el pequeño baño del avión, saco una tablet de su saco.

La joven desplego una aplicación y después procedió a usar un programa de encriptación, y comenzó a escribir con rapidez:

Fase 1 completada.

Infiltración en Sato Motors exitosa.

Cargo adquirido: Secretaria del VP Tahno Wolfe

Objetivo secundario: Obtención de datos del servidor principal. Pendiente.

Próximo reporte: en 72 horas a partir de esta hora.

Mai envió el correo encriptado y después apago la tablet donde apareció el logo de Fire Brand antes de apagarse totalmente.

(Pictures of You – The Cure)

La alta joven de cabello negro hizo un gesto inconsciente pero a la vez sensual para peinar su cabello después de quitarse el casco, y con un igual de certero caminar se dirigió hacia donde estaba Korra.

Si desean algo mas, no duden en pedirlo.- Dijo Iroh, ofreciéndole caballerosamente una silla a Asami.

La joven se sentó y correspondió el gesto con una sonrisa y después fijo su mirada en Korra, que por un momento no supo qué hacer, ni que decir.

Uuuuh… Hola…-

Hola Korra…-

La morena trato de ocultar su nerviosismo detrás de un sorbo a su taza de té, dándose cuenta de que su seguridad y confianza habían desaparecido, seguramente igual que los efectos de la droga

Debo de decirte que me sorprendió mucho tu llamada… Después de todo después de lo que paso en el Kraken pensé que no te caía muy bien.- Dijo Asami, sirviéndose una taza de té.

Bueno… Me debo de disculpar por eso, pero esos días entre el estrés, la emoción y todo lo que traía… - Y las drogas.- Pensó Korra para sí.- Quizá si me porte grosera… y no solamente contigo.

También era mi primera vez en el Kraken… Y si, era abrumador ver toda esa gente reunida, tanto rockstar, tanta prensa… Ame estar ahí, pero si, fue muy estresante.- Confesó Asami, ya tomando un gesto más de confianza. – Mmmmh… Oye… Este té esta buenísimo.- Sentenció la joven Sato, haciendo que Korra asintiera con una enorme sonrisa.

Y así, trivialmente comenzó su charla, acompañada por el té del Sr Iroh que oportunamente aparecía cuando la tetera parecía vaciarse, e igualmente aparecía con bocadillos que la dos jóvenes probaban con avidez.

Qué bonito lugar, ¿Cómo fue que lo hallaste?- Pregunto Asami.

Fue suerte, estaba paseando por aquí y me detuve por un refresco en aquella tienda de allá enfrente y lo vi, y me pareció un buen lugar. Digamos que fue suerte.-

Asami sonrió, agitando el poco té que aún le quedaba en la tasa.

Mi mama decía que la suerte no existía, que siempre había una razón o un propósito para cada cosa que pasaba en la vida…-

Que profundo… ¿Tu mama es una persona muy espiritual?-

Lo era… Ella…. Murió cuando era niña…-

Oh…- Dijo Korra, haciendo una pequeña mueca, sabiendo que quizá había cometido una indiscreción. – Perdón… Creo que no debí mencionarlo.-

Asami puso la tasa sobre la mesa y la sujeto fuertemente entre sus dos manos, mientras la apretaba con fuerza y agachaba la cabeza.

… Esa fue la razón por la que decidí venir… Me gusta creer que siempre hay una razón para todo lo que pasa, una causalidad… Si te soy honesta, solo compartiría esto con alguien, y él es mi mejor amigo, pero está fuera de la ciudad, y…. Si no hubieras llamado simplemente hubiera seguido en mi oficina, hasta que las lagrimas se me acabaran y el llanto me dejara ronca…-

Korra se desconcertó por lo que oía, y más porque aun y cuando la espesa cabellera de Asami le tapaba la vista, era visible como la mesa empezaba a salpicarse por las lágrimas que caían desde su cara.

Levanto su mano, con toda la intención de tocar la mano de Asami, como un mero gesto de empatía, pero la detuvo a medio camino. Era más que obvio que Asami necesitaba algo de apoyo en esos momentos, pero no sabía si eso sería lo más adecuado, su mano se mantuvo elevada sobre la mesa, indecisa, vacilante…

Finalmente se decidió y toco ligeramente la piel blanca de los dedos de Asami y al ver que no la retiro, toco el dorso de la mano de Asami.

Asami sintió el toque y en un gesto que desesperado, aferro la mano de Korra con la suya, esforzándose por que el sollozo no ahogara su voz.

Puedes contarme… Si quieres…- Dijo Korra, ya sujetando las manos de Asami entre las suyas.

Asami sintió con la cabeza, y aunque quería hablar sus lágrimas no la dejaban y además no quería mostrar su cara con el maquillaje corrido, así que soltó las manos de Korra y se disculpo y se dirigió rápidamente al baño, dando traspiés y tratando de cubrir su cara con su antebrazo.

¿Tu amiga está bien? – Dijo Iroh, que al parecer tenía el don de la ubicuidad.

Si… solo necesita un momento y darse un respiro…- Contestó Korra.

En el baño Asami se miro al espejo, observo sus ojos hinchados y su maquillaje corrido, su perfecta defensa, su inmaculada presencia, todo hecho añicos por su propia debilidad, aun se cuestionaba si contarle a prácticamente una extraña como Korra sobre su más profundo sentir era lo mejor, pero también, deseaba desahogarse, Korra era una persona tan buena como cualquier otra pensaba, o quizás era solo el destino del que su madre tanto hablaba.

Junto su cabello y lo amarro con una cinta elástica que casualmente estaba en su bolso, y lavo su cara con agua fría, seco su cara y hurgo en su bolso de nuevo buscando su estuche de maquillaje, pero este no estaba ahí. Seguramente lo había olvidado en la prisa por salir de su oficina.

Vio su rostro de nuevo, no estaba acostumbrada a mostrarse así, se sentía vulnerable y expuesta, más de lo que ya de por si sentía. Por la carta, por sus sentimientos y por todo lo demás… Pero dando un profundo suspiro se resigno a esto y salió del baño.

Asami se dirigió de nuevo a la mesa donde estaba Korra y buscando las palabras para iniciar su discurso, se quedo un poco extrañada cuando Korra se le quedo viendo fijamente.

Eh… Ah sí… Se me corrió el maquillaje y preferí lavarme la cara. Creo que olvide mi estuche en…-

Que hermosa eres…- Dijo Korra, interrumpiendo a Asami, y luego cubriendo su boca con la mano inmediatamente, haciendo sonrojar a Asami. – Perdónperdónperdón… No quise… Es decir… ay….-

La joven Sato se rio de buena gana al ver los gestos de Korra por tratar de disculparse, debía admitir que ver esos gestos infantiles le sorprendía, ya que no esperaba que alguien de apariencia ruda como Korra se comportara así.

Bueno, es que yo… Bueno… Espero que no te sientas incomoda… Ya sabes que soy…- Dijo Korra, aun apenada.

Eso lo dejaste muy claro con el beso a Kuvira en aquel concierto…. Muy valiente de ustedes dos.-

No fe algo planeado exactamente… Solamente… Pasó.-

Ya veo…-

Las dos jóvenes quedaron en silencio de nuevo, mientras Asami estaba en el baño una nueva tetera caliente reposaba en la mesa, y Asami le sirvió a Korra con elegantes maneras y haciéndolo parecer casi como una ceremonia del té Japonés.

Yo…-

Este…-

Dijeron las dos al mismo tiempo.

Tu primero… concedió Asami.

No… tu primero, siento que lo que quieres decir es algo que te pesa mucho.- Contesto Korra, bebiendo de su té después.

Asami carraspeo la garganta y suspiro profundamente. La duda permanecía, pero también estaban las palabras de su madre acerca del destino, y aun y cuando lo quisiera, no podía controlarlo todo, menos aun a otras personas, así que lo mejor ahora era dejar que las cosas sucediesen y bajo este pensamiento saco varios papeles de su bolso.

Léelo por favor…- Le dijo a Korra, mientras que parecía que encogía su alta figura en la silla que la sostenía.

Korra no entendió, pero tomo las hojas y las desarrugo para comenzar a leer.

"Querida Asami

No sé cuánto le tome a tu padre digerir esto, ni cuánto tiempo pasara desde mi muerte hasta que esta carta llegue a tus manos. Pero sin aspirar al drama ten por seguro, que si estás leyendo esto es porque ya hace tiempo que morí.

Supongo que tu padre tardara un poco en encontrarla, pero inevitablemente lo hará, porque lo conozco y conozco su espíritu de ordenar todo, aún si esto implica las cosas de su difunta esposa.

Solo espero que pase un tiempo, cuando tu ya seas mayor y quizás puedas entender la razones de mi proceder, por que quisiera ahorrarles dolor, a ti y a tu padre, pero ir por la vida sin una dosis de dolor es algo imposible, pero aun así quisiera poderles ahorrarles a ustedes lo mayor posible.

No hay una manera simple ni delicada de decir o explicar esto, así que simplemente lo diré:

Tengo Cáncer

Hace meses que tu padre lo sabe, Pakku nos recomendó varios médicos y especialistas, pero la respuesta es siempre la misma, hay un tumor en mi cabeza y por su posición es inoperable.

Tu padre es un hombre recio, determinado, y sobre todo un hombre de ciencia, busca soluciones donde los demás ven problemas, pero esto esta más allá de sus habilidades y conocimiento, y entre esto y el final solo queda el sufrir.

Hay días buenos y días malos para mi, pero cada día es precioso porque lo paso contigo, pero llegara el día, tal vez muy cercano en que el volumen de la cosa que crece en mi cabeza me deje ciega, afecte mis recuerdos y mi razón y si a algo le temo es a eso, a perderme.

A perder el vinculo contigo, mi creación más perfecta y maravillosa y por quien siento el amor más profundo de todos, además de que por estas razones, también quiero que me recuerden así. Entera, feliz, plena, no en una cama de hospital, llena de tubos, con la conciencia a penas suficiente para reconocer una cara y una voz.

Por eso tome mi decisión, me dirán cobarde, y lo que quieran , pero quiero tener el control de mi vida hasta el último momento, aun no sé el cómo ni el cuándo podre llevar a cabo esto, pero siento que será pronto.

Esta es mi despedida para ti, mi niña, mi precioso capullo de flor, y por quien ruego a los espíritus que me permitan verte desde el otro lado, para cuidarte y guiarte de alguna manera.

Espero que me recuerdes, y nunca olvides que a pesar de todo, te amo con todo el corazón.

Yasuko."

Korra sintió un enorme nudo en su garganta y aquel sentimiento conocido que hacía que sus ojos se humedecieran, y quiso hablar, pero no pudo.

Mamá murió cuando yo tenía 8 años… Todo ese tiempo culpe a mi padre… Siempre pensé que algo en la pista de pruebas había salido mal, y lo culpé a él…- Dijo Asami entre lágrimas. – Lo culpé a él… y ahora él… Mi papá también está muriendo… y no tengo el valor de estar a su lado porque… P-porque no soy capaz de verlo a los ojos… -

Asami golpeo la mesa con fuerza, su llanto era fuerte y su desesperación aun mas, la joven Sato hundió sus dedos entre su cabello, apretando su propia cabeza. Korra aun sentía ese nudo en su garganta, pero no podía si no compartir en su propio pecho un sentimiento de empatía, compasivo y doloroso al verla en ese estado, y lo menos que podía hacer era ofrecerle algo de consuelo.

Korra estaba a punto de tocarla, pero Asami se puso de pie repentinamente, enjugó sus lágrimas con la manga de su chamarra y se dirigió a la puerta.

Asami golpeo a algunas personas en su apresurada salida pero no le importo mucho, solo quería salir de ahí, y rendirse a la desesperación, busco de un lado otro tratando de recordar donde había dejado su moto, pero sintió como alguien la abrazaba por detrás con fuerza.

No Asami…- Dijo Korra con una voz quebrada.

Asami se soltó con un brusco movimiento, trato de empujar a Korra, pero aunque se veía delgada la morena tenía bastante fuerza y sostuvo sus manos mientras ella trataba de zafarse, pero entre el forcejeo de nuevo el llanto surgió y acepto el abrazo sincero de Korra, y ya sin fuerzas se dejo caer.

Korra la abrazo , sabiendo que necesitaba de contacto humano y de un poco de comprensión, de su mejilla también resbalo una lagrima de empatía e igual de tristeza, y ahí se quedo abrazándola en medio de la acera, mientras algunos parroquianos del Jasmine Dragón las veían con curiosidad.

Fin del Capítulo 14