*Nitsuy: La cosa es, que la competencia era en Osaka, así que las chicas de Otonokizaka irán hacia allá xD. Planeo darle un poco más de momentos a Chika y Dia, no muchos, pero hay cosas que en su momento pensé que quedarían bien, pero que no puse por circunstancias de flojera xD. Muchas gracias por tu apoyo a esta re edición!
*Ninja Britten 11: Oh sí, nuestra You es algo cobarde, pero ya avanzará, tenganle paciencia. Ya quiero llegar al corriente con los capítulos que iban, porque se vienen muchas cosas, pero por ahora, gracias por seguir esta re edición y por todo tu apoyo.
*Niryu: Me alegro mucho que te gustara el desarrollo de Hanamaru y Yoshiko, es una de mis rutas favoritas de este fanfic. Muchas gracias por continuar leyendo, y espero sigas disfrutando la historia. Un abrazo!
"Tienes todo lo que no me gusta"
Capítulo 12:
Mirando hacia adelante.
— ¿Cómo te sientes?— preguntó Chika una vez Riko salió del cuarto de baño. Se había puesto el uniforme de educación física.
— Ahora que he meditado todo con más calma... como una completa idiota— admitió mientras se sentaba en una cama de la enfermería y se pasaba las manos por el rostro.
— Es cierto— Chika se sentó a su lado —. Cruzaste el límite allá, y la verdad no entiendo cuál es el problema con que Kagami estuviera coqueteando con You, no estaban haciendo nada que estuviera fuera de lugar, salvo ser algo melosas pero bueno, eso no es para tanto.
— Yo... lo sé, sé que mi reacción fue exagerada pero es solo qué— inhaló y exhaló profundamente —... No la quiero cerca de mi...
— Pero, ¿por qué? Aparte de que parece tener todo lo que no te gusta de una persona, no veo por qué te tenga que importar lo que haga o deje de hacer— Chika puso su mano en la espalda de Riko, en señal de apoyo.
— Chika, en Tokio yo— la cara de Riko se puso roja, en señal de vergüenza y tristeza, suspiró para recuperar la claridad en su voz. La amante de las mandarinas supo que el momento de escuchar la historia completa de aquella persona que le había hecho tanto daño a su amiga, había llegado —... Antes, en Tokio, te conté que tuve dos novias y que no terminó muy bien— Chika asintió, atenta — Con una de ellas, estuve profundamente enamorada... pero era una jugadora, y yo lo sabía, pero al sentirme tan poca cosa, tan inferior, aceptaba un amor imaginario y amaba ese afecto que nunca había recibido, me inventaba excusas: "Seguro se le hizo tarde", "Seguro esa chica se abalanzó contra ella y la besó", "Seguramente tiene práctica de violín y olvidó decirme", "Quizá me rechazó el beso porque no está de humor y yo soy muy melosa" — comenzó a citarse mientras alzaba una mano y otra en señal de ironía —. Dentro de mí sabía que todo eso no estaba bien, pero vaya... yo veía a mis padres tan felices en su matrimonio, que pensé que habrían pasado por cosas duras antes de estar bien, y yo... yo quería darle lo mejor de mí, para poder ser feliz con ella en un futuro. Al final me pidió que me hiciera amiga de una chica que le gustaba, sólo para acercarse a ella... Las encontré en el salón de música en pleno acto...— el nudo en la garganta de Riko se hizo más grande, no porque le doliera el engaño, lo que le dolía, era que se hubiera hecho semejante daño a sí misma, ya que podría haber dejado a esa mala persona, pero no lo hizo, porque así como era, tímida y callada, nadie se acercaría a ella, o al menos, eso le decía su primer novia que a su vez fue su primer amor, y el haberle creído y seguir haciéndolo en ese momento, muy en el fondo, le causaba una impotencia tal, que le daban ganas de llorar. Chika la abrazó, y tomando aire, continuó —. La siguiente persona no fue mejor, fue mi error también, pues era su mejor amiga, así que cuando me dejó, ella me ofreció consuelo y una forma de causarle celos a mi ex, pero no fue así, yo no le importaba a Rossalía como para estar celosa porque estaba con otra persona, pero en el fondo quise pensar que sí, y que lamentaba haberme dejado ir. Con el tiempo comencé a tener miedo de que mi pareja actual, en ese entonces, me dejara por mi obsesión con mi ex, así que comencé a centrarme más en ella; de verdad quería esforzarme por dejar todo atrás y mirar en una nueva dirección... y Kanako era tan dulce conmigo en un inicio... irremediablemente me enamoré de su trato y sus palabras bonitas, tan atenta conmigo... Siempre me decía que había tomado la primera oportunidad de salir conmigo, una vez que Rossalía me dejara, porque lo esperaba — la voz de Riko comenzó a quebrarse — ¿Sabes? Soy una persona demasiado sensible, quizá terriblemente tonta... No puedo evitar entregarle todo a una persona que al menos en un comienzo diga amarme... como Kanako— inhaló y exhaló, intentando recuperar la claridad en su voz—. Al final descubrí que estaba conmigo y con otra chica de una escuela en Saitama. Sólo me trataba como me trataba porque Rossalía le había pedido que fuera linda conmigo, para mantenerme cerca de su círculo, por si en algún momento le apetecía regresar conmigo— sonrió con pena—. ¿Puedes creer que eso me hizo feliz de alguna forma? En el fondo no la había olvidado, y cuando decidí dejar de justificar todo y echar a un lado mis fantasías, me di cuenta de que no tenía nada; mi amor era una mentira, y las dos personas a las que les había dado todo, se lo llevaron sin contemplaciones, y me dejaron sola... Con todos mirándome como un chiste, pensando que con darme una carta y algunas rosas, era suficiente como para acostarse conmigo, en el caso más popular— se separó del abrazo de Chika, si seguía así, quizá lloraría —. Creo que me gustan las personas que sé que me harán sufrir o que sé que son irresponsables desde el inicio... Por eso no quiero que You siga cerca de mi... porque, no sé cómo fue posible, pero me gusta, y después del gusto viene el enamoramiento, y no quiero caer en lo mismo de nuevo... Tengo miedo. También quiero demostrarme que me puedo amar un poco más, dejando de lado todo lo que pensaba que era, y lo que pienso que soy... dejar de ilusionarme tan fácil, aunque en mi intento, la ira que he guardado hacia todas esas personas que jugaron conmigo y hacía mí misma, sale de manera equivocada, así que sólo estoy triste, enojada e irritable — Riko hizo una pausa y juntó sus manos, intentando dejar salir al menos un poco de todo lo que llevaba dentro —... You me recuerda a Rossalía, pero no porque sean iguales, You es una idiota, pero no es mala persona, y lo veo, puedo reconocer al menos eso... sin embargo, es la co capitana del equipo de natación, es popular con chicas y chicos y no sólo eso... también tiene rollos con sus admiradoras cada que puede, y quién sabe cómo será con ellas, porque ninguna se le vuelve a acercar después... ¿Qué no estoy viendo? Me confunde... y odio pensar que me gusta porque me recuerda a Rossalía, ¿pero sabes qué odio más que eso? Que me guste y ya, sin recordarme a nadie, que simplemente mi corazón ha decidido volver a caer por una persona que juega con otras.
Chika se quedó en silencio, al parecer Riko había dejado de hablar, así que meditó lo que iba a decir. Podría no darse cuenta de muchas cosas, pero sí había algunas más que quería decir, ahora que conocía la historia completa de su vecina.
— Entiendo eso. Aunque es algo raro... ¿no crees? No la quieres cerca, pero mueres de celos si la ves con alguien. Me parece muy inmaduro. Sé que quieres probarte algo, pero explotando cada que ves a You, sólo conseguirás hacerte una persona parecida a tus ex novias; nadie se hace mejor volcando sus miedos sobre otros— se sinceró Chika, aunque no podía decir mucho, pues a ella misma también le costaba un poco darse su lugar y tener más confianza en sí misma—. Entiendo que te lastimaron, pero ella no tiene la culpa.
— Lo sé, pero...
— Si quieres amar a alguien debes estar preparado para dar todo, saldrás lastimada y llorarás, pero es porque lo bueno no se consigue fácil, y no hay dos personas que encajen de inmediato, por más que se quieran, incluso hay quienes, aunque se amen, no deberían estar juntos. Tampoco puedes aceptar nada que te haga sentir menos, porque todos somos iguales— la amante de las mandarinas se rascó la nuca un tanto incómoda —. Al menos eso dice mi padre, así que si ella te gusta o si estás enamorada de ella, deberías ser honesta, al menos contigo misma. Si tienes oportunidad, aunque sea mínima, tómala.
— ¿No viste a la bru...?— Chika la miró con una ceja alzada al escuchar eso — ¿Ame?— corrigió, y su amiga asintió — Bueno... ¿No viste a Ame hoy? Prácticamente es como su novia.
— Pero ella no ha anunciado nada, además si permaneces estática y solo enojandote con el mundo por lo que no quieres hacer, no deberías quejarte, no tienes derecho— esas últimas palabras le dieron a Chika también, se había dado un auto sermón sin querer, pero disimuló —. Dudo mucho que tus corajes y celos hagan que You se fije en ti. Decide qué es lo que quieres de ella.
— No sé qué es lo que quiero...
— Hasta que lo sepas, deja de acusarla. No tiene por qué pasar por algo así.
La pianista no dijo nada y bajó la mirada. La amante de las mandarinas supo que era suficiente y permaneció en silencio.
"Si no haces lo que quieres hacer... No tienes derecho a quejarte..." pensó Chika.
De camino al salón, Leah decidió interrumpir su plática sobre ocultismo con Yoshiko y acercarse a Hanamaru.
— Lo estás haciendo muy bien— le dijo mientras le daba una palmada en la espalda.
—Es un poco difícil zura.
— Si quieres superarla debes ser fuerte, van a venir muchas más cosas así.
— Lo sé— el rostro de Maru se mostraba melancólico, golpeó sus mejillas ligeramente para animarse — ... Gracias, Leah, se me hace más fácil contigo estando aquí.
— No te diré que para eso vine, pero me alegra estarlo.
— Cierto, no he planeado nada para enseñarte el pueblo zura, ¿quieres salir más tarde?
— ¿No estabas haciendo planes con Ruby?
— Sólo coincidimos en que queríamos ir a una especie de antro que acaban de abrir cerca de la playa zura.
— Sería bueno ir ahí, ¿por qué no invitamos a todas?
— ¿Todas? Eso incluye a Riko— Leah alzó la mirada, intentando recordar —, ¿la enojona?
— Ah, ella.
— No le tires nada encima de nuevo zura.
— No lo haré, quizá.
— Eres increíble— Maru sonrió —. Vamos a decirle a las demás zura.
Entraron en el salón. Mari, You y Ruby, que se habían adelantado un poco, ya estaban sentadas en sus lugares.
— Your face looks so sad— Mari picó la mejilla de You.
— Me siento mal por Riko— la ojiazul dejó salir un suspiro.
— ¿Por qué no hablas con ella?— sugirió Ruby.
— Algo me dice que si lo hago, terminaré tres metros bajo tierra— bromeó la nadadora con una sonrisa nerviosa.
— Creo que deberías intentarlo zura—la animó Hanamaru de manera dulce y amable, como sólo ella sabía hacerlo —. Nunca sabes lo que podría pasar, quizá aclaren las cosas o las arreglen.
— Solo hazlo— Leah sonrió a la peligrisácea —. Quizá no deba opinar mucho en esto, pero mi hermana siempre dice que no debes dejar para después lo que puedes hacer en el momento.
— Es un sabio consejo— sonrió You.
— Tenemos la oportunidad perfecta— Leah las miró con una motivación que hasta ese momento sólo conocían en Chika y Mari —. ¿Tienen algo que hacer hoy en la tarde?
— Nothing— dijo Mari, pero de inmediato se sonrojó, recordando que ese día Kanan le había ofrecido salir —. Bueno... voy a salir con Kanan, pero no hemos decidido a donde.
— ¿No preferirían ir solas?— You enarcó una ceja mientras sonreía.
— What...?— el color subió a la cara de Mari — ¡Sólo es una salida normal! Así que podemos ir con ustedes— concluyó la rubia con premura.
Kanan y Mari habían intentado actuar lo más normal que pudieran, aunque esos abrazos y ligeros roces no les permitían olvidar sus sentimientos y mucho menos superarlos, contrario a eso, cada día se daban cuenta de que las mariposas en su estómago se hacían cada vez más fuertes.
— Yo tampoco tengo nada que hacer.— pensó You — Iré con ustedes— saludó con su habitual pose.
— Sólo no invites a Kagami— espetó Ruby.
— ¿Eh?
— ¿Quieres otra escena como la de hoy?— reiteró.
— Um, no... Aunque no pensaría en invitarla, al menos no después de lo que hablamos hoy— la posibilidad había pasado por la mente de la peligrisácea, pero la había desechado de inmediato, ya que, a pesar de que le había dado la oportunidad a Ame de acercarse, no planeaba iniciar una relación con ella. Muy por el contrario, quería que se diera cuenta de que sólo deseaba ser su amiga.
Pero por alguna razón que desconocía, le gustaba molestar a Riko. Pensó que era divertido sacarla de sus cabales, pero al ver su reacción ese día, se dio cuenta de que no era una molestia simplemente, a la pelirroja de verdad le enfurecía. Se sintió como una niña pequeña, y como una, no haría mayor intento por acercarse a la pianista.
— Bueno, nos veremos a las seis zura, les preguntaré a las demás.
La campana sonó, anunciando el comienzo de clases. Después de estas, los clubs dieron inicio.
— Yo le diré a Kanan y a Yoshiko, seguro aceptan. Las vemos más tarde— la peligrisácea se despidió.
Una vez que la perdieron de vista, Mari se inclinó a Ruby y le susurró con un tono juguetón.
— ¿AmeYou o YouRiko?
— ¿Crees que a You pueda gustarle Riko?
— Of course! El primer paso está dado. Según me ha contado Kanan, cuando a You le cansa algo o no le interesa, simplemente lo deja de lado y no se preocupa en exceso, y claramente le preocupa lo que ha pasado con Riko.
— Bueno... no lo sé... veamos qué pasa— dijo Ruby mientras comenzaba a guardar sus cosas. Se acercaron a Hanamaru y Leah para despedirse y se fueron al salón del club de música.
Leah no había despegado su mirada de la pelirroja, y esto la intrigaba un poco. Su hermana le habría dicho que la evitara, pero no parecía una mala persona, es más, se notaba bastante agradable y espontánea. Ruby a veces había pensado que era tiempo de caminar por su cuenta, pero había algo que no la dejaba soltarse del todo, pero si podía empezar con una persona, quizá sería buena idea que fuera la chica de cabello purpúreo.
La hora acordada llegó y las diez chicas de encontraron en la playa, dirigiéndose a la nueva atracción de baile de Uchiura.
Riko casi había sido arrastrada por Chika a ese lugar, pues en un comienzo la pelirroja no quería ir, y ahora que se encontraba en el establecimiento, no tenía escapatoria alguna.
Inconscientemente se había arreglado lo suficiente como para atraer muchas miradas, entre ellas, la de You. Se odiaba por estar felizmente orgullosa de eso, ¿no se suponía que olvidaría a esa insoportable nadadora? Tal parecía que su mente gritaba y su corazón, sólo la ignoraba.
Todas se juntaron en un círculo y una ronda de baile comenzó, aunque las más audaces del grupo se colocaban en el centro y mostraban sus mejores pasos. Mientras se debatían quién entraría en el círculo, Yoshiko y You parecieron leerse la mente, ya que al mismo tiempo empujaron a Kanan dentro y por su lado, Chika y Riko no dudaron en empujar a Mari también.
La peliazulada estaba roja hasta las orejas, aunque la tenue iluminación y las luces de colores lo disimularon. Mari no iba a darle la satisfacción a sus amigas de verla huir, eso les daría la razón acerca de su enamoramiento, y aunque no estuvieran equivocadas, no se los dejaría saber. Así que, repitiéndose que la estática chica delante de ella era su mejor amiga, lo más parecido que tenía a una hermana mayor, y la persona en la que podía confiar para hacer ese tipo de cosas, comenzó a bailar con ella al son de la música.
Por su parte, Kanan no sabía si moverse o voltearse a matar a Yoshiko y You, pero cuando vio que la rubia comenzaba a moverse, decidió hacer lo mismo, aunque sus pasos se tornaban torpes y graciosos; era claro quién llevaba la dirección del baile, y no era la peliazulada. El ritmo de la música era extraño, al menos así lo sintió la amante de los delfines.
Tourner dans le vide vide tourner dans le vide vide, tourner dans le vide il me fait tourner...
Se escuchaba cantar a la artista. Era francés. Mari se acercó a ella y acarició sus brazos, invitándola a moverse con más espontaneidad. Dió una vuelta y siguió bailando mientras trazaba líneas imaginarias con las manos en movimientos gráciles, hipnóticos para Kanan, que no podía hacer más que recibir a Mari cada que se acercaba a ella y extrañarla cuando se alejaba a continuar con su show individual. El golpeteo en su pecho era incesante y una vez la rubia puso sus manos en sus hombros, engatusándola con su mirada de color zircón, buscando acercarse más, Kanan la tomó de la cintura y la atrajo a ella. Hacía mucho que se había olvidado de donde estaban. La confusión en Mari fue inmediata, pues no pensó que su amiga respondiera de esa manera, aunque eso la hizo sentir feliz. Despertó ese demonio de picardía que escondía tras su inocente sonrisa felina.
Movió sus caderas de un lado a otro suavemente, obedeciendo la melodía de la canción que estaba comenzando esta vez, que era una dulce y enérgica flauta de pan. El mundo parecía ya no existir y Mari supo que era tiempo de despertar de su letargo, así que guió a Kanan hacia el extremo del círculo donde estaba y la empujó ligeramente para que retrocediera, integrándose de nuevo a la línea. Mari regresó a su lugar.
Todas habían intercambiado miradas cómplices al ver la escena que se había mostrado ante ellas. La rubia por su lado, quería vengarse de sus amigas, aunque sabía que no podía hacerlo del todo con Chika porque... bueno, era Chika, para su fortuna no conocía a nadie que le gustara, y no podría ponerle las manos encima a alguien tan bonito y puro. Optó por dirigir sus planes a cierta pelirroja que aplaudía al son de "Secrets" de Mary Lambert, la cual, estaba por terminarse. Kanan anticipó las intenciones de su sirena, así que se preparó a empujar a la peligrisácea, quizá sería un buen paso para que se relajaran.
Sin embargo, Hanamaru fue a parar al centro, empujada por Leah, a quien había hecho exasperar con el tema de que le hablara a Ruby. Así que Kanan cambió su elección y empujó a Yoshiko, quien chocó con su ángel.
El pánico llenó a Yohane y volteó a ver a su amiga, deseando que el suelo se abriera y se la tragara, y de paso a ella, junto a esa entrometida. El príncipe de la oscuridad no escuchó su deseo y Kanan siguió mirándola con una sonrisa burlona. Dirigió su mirada a Hanamaru y la vio sonreír tiernamente, después sus labios se abrieron para formar las palabras: "Lo siento". El ángel caído negó y extendió su mano a Maru, esperando que no la rechazara.
Hanamaru se sorprendió de esto, pero tomó su invitación y comenzaron a bailar lo mejor que pudieron, ya que ni una ni otra solía hacerlo, pero a Yoshiko no le importaba tener que repetirlo si se sentiría igual de lindo tomar la mano de su amada castaña y mover sus cuerpos al son de una canción agradable.
Maru nunca imaginó estar en esa situación con Yoshiko, pero era lindo, un poco adorable, ya que la sonrisa que le ofrecía era amplia y soñadora. En esa expresión halló un poco de calma dentro de la tormenta que tenía lugar en su interior, como un rayo de sol dentro de las tenebrosas nubes. Algo irónico que ese rayito de sol fuera alguien que solía vestir de negro la mayoría de las veces, pero bueno, así estaba bien para ella.
Volvieron a cada extremo después de terminar la canción. Yoshiko sintió el vacío en su palma después de soltar la mano amable de Hanamaru.
Comenzó una melodía que Chika amaba, y que sabía perfectamente quién más amaría, alguien que toda la tarde se la había pasado sólo palmeando las manos y moviéndose de un lado a otro. La jaló al centro en cuanto tuvo oportunidad.
"Cutie Panther" de BiBi sonaba en todo su esplendor, y la pelimandarina tomó a Dia de las manos, dispuesta a dejar el alma en la pista al son de esa sub unidad.
— ¡No sé bailar!— gritó Dia para que Chika pudiera escucharla.
— ¡Yo tampoco!— contestó con una gran sonrisa.
Sin soltar a Dia comenzó a moverse y agitar su cabeza al ritmo de la canción. La pelinegra decidió improvisar y moverse igual de extraño que su compañera, era interesante soltar un poco su cuerpo y dejarse llevar por la canción, aunque fuera con esa loca de las mandarinas. Comenzó a reír cuando notó que Chika estaba cantando. La acompañó, pues obviamente se sabía la letra, o bueno, se sabía la letra de todas las canciones donde apareciera Eli Ayase.
La canción terminó y el ritmo de "Stars" de Demi Lovato llenó el lugar. Esta vez la venganza de Kanan y Mari pudo concretarse, empujaron al interior del círculo a You y Riko respectivamente.
Ambas estaban estáticas, no sabían si moverse o matar a Kanan y Mari.
La pianista optó por una tercera opción: Correr.
Sin embargo, no contó con que You iría tras ella, así que una vez en uno de los jardines de "Akua Dance", ambas dejaron de correr. La nadadora trató de acercarse, pero Riko retrocedió, como si You trajera fuego en las manos. Técnicamente era así, pero el fuego se lo había transmitido a la pianista.
— Riko...
— No— la pianista tomó aire y miró a You —. Lo siento... por todo. Soy una tonta.
— No sé qué decir a eso, pero... ¿te hice algo? — vió su oportunidad de hablar con su compañera de grado, y no iba a desaprovecharla. Si comenzaría a ser una mejor persona, debía atar todos los cabos sueltos.
— Sí... ¡No!— Riko no sabía qué decir — Yo sólo... no me gusta lo que haces; siempre con alguien diferente, las demás chicas no paran de hablar de ti cosas lascivas. No me gusta escucharlas, no me gusta que hablen de ti así, pero tampoco puedo confiar en alguien como tú— lo último había sido más para Riko que para You; la pelirroja no podía permitirse enamorarse más de la ojiazul, pero You lo entendió como un: "No quiero cerca a alguien como tú".
"Una cualquiera que se mete con todas" pensó You. Ya había escuchado algo así sobre ella, no solía importarle, pero ahora veía lo mal que se oía eso para los demás. Internamente se disculpó con Kanan y Yoshiko por hacerles pasar malos ratos soportando esas cosas. Aunque claro, lo haría de verdad más tarde.
— Sí... sé que debe ser difícil lidiar conmigo y lamento que te sientas así... Aunque, que te preocupes por mí es algo lindo— sonrió, causando un sonrojo en Riko —. Yo, haré todo lo posible por que no te topes conmigo.
— ¡No!— ahí estaba, esa maldita sensación que no le permitía ignorar a You y alejarse, como se suponía que quería — Eso no...
La chica de cabello grisáceo no entendía lo que ocurría con Riko. Parecía que la quería lejos de su espacio vital, pero a la vez, parecía que la llamaba con desesperación, y ella acudía a ese llamado. Quería comprender a esa enigmática y tierna chica que mostraba una gran duda y miedo en sus ojos. Solo esperaba no ser la causa de ese miedo, no sería algo agradable.
— Seamos amigas, ¿está bien?— le sonrió, mientras extendía su mano hacia la pianista.
Riko no sabía si tomarla o no. La plática con Chika y el empujón de realidad que Leah le había dado se repitieron en su cabeza, así como todas esas malas experiencias que había pasado. Pero al mirar la sonrisa de You, un nuevo pensamiento apareció en su mente.
"Ya sea para bien o para mal, debo intentarlo, no puedo seguir huyendo... Aún así..." el miedo seguía presente.
Un cosquilleo surgió en su abdomen al aceptar el ofrecimiento de You. Su mano era firme y un poco más grande que la suya, pero también era muy suave y cálida.
— Bien, seamos amigas— dijo un tanto titubeante, cosa que la peligrisácea notó, pero respetó.
— ¿Volvemos?— ofreció, manteniendo su sonrisa y Riko aceptó.
La pelirroja sabía que había caído en un pozo sin fondo, del que tal vez no podría salir sin unos cuantos golpes y rasguños. Decidió confiar en esa amable mano que envolvía la suya y en esos opacos, pero alegres y enérgicos, ojos azules.
