Hola Hola!

Espero no haberme demorado mucho en actualizar, para mi paso muchooo tiempo jejeje

No quiero demorarlos mucho, así que respuesta a los coments y agradecimientos abajo!

Disfruten el capítulo

Me estás pidiendo que me case contigo? —tartamudeó Juvia perpleja.
—No, no te lo estoy pidiendo, te lo digo —recalco Gray acortando la distancia que los separaba—: Vamos a casarnos.
Juvia trago y abrió la boca de nuevo, perpleja, por fin tenía una prueba de que no volvería a haber ninguna mujer en la vida de Gray.
—Nos casaremos antes de que las revistas del corazón nos despierten con un crudo titular sobre la hija del mayordomo y el fruto de una pasión —continuó Gray torciendo la boca—. Antes de que Kaito comience a hacer preguntas desagradables. De ese modo, tendré plenos derechos sobre mi hijo.
—Pero…
—¡No hay peros que valgan! —exclamó Gray bruscamente—. ¡Se lo debes a tu hijo y me lo debes a mí! —Juvia trató de dar un paso atrás, pero Gray estaba preparado para esa eventualidad. Alargó las manos y la atrapo, haciéndola prisionera allí mismo—. Y no finjamos que compartir el lecho marital supone un gran sacrificio para ninguno de los dos. Tú te consolarás con mi dinero, y yo me consolaré con tu precioso cuerpo… es una unión perfecta.

Gray la obligó a dar un paso atrás para ponerla contra Uno de los pilares que sujetaban la entrada porticada del Folly, le soltó las manos y posó las suyas sobre la femenina curva de sus caderas. Juvia se estremeció violentamente, las piernas se le debilitaron el cerebro se le derritió. Sentía el glorioso calor del torso de Gray, plano y musculoso contra la suavidad de su piel, provocando una excitación violenta en su interior.
—Gray… —susurró ella en tono de ruego
Los ojos de Gray ardían reluciendo como el oro. Él le apartó el abrigo y acarició lentamente sus piernas ella se estremeció, se inclinó hacia atrás, se expuso ante él Gray aceptó la invitación que ella le ofrecía con una sed salvaje que la electrizó posando la boca sobre la de ella. Luego gimió y se apartó. Juvia abrió los ojos llena de confusión, indefensa. Era como recobrar la conciencia después de una contusión.
—¡Estamos a la vista de todos! —exclamó Gray. Juvia se ruborizo y la vista, luchando por recobrar el control —No puedo quitarte las manos de encima —añadió Gray apretando los dientes, pero no debería comenzar algo que no puedo terminar. Además, tenemos que cumplir los deseos de Hiroshi y buscar un árbol de Navidad.
—¿Un árbol de… de Navidad? —musitó Juvia con los ojos muy abiertos
—Es la tradición Juvia —explicó Gray soltándola, estirándole la falda y colocándole el abrigo en vista de que ella parecía incapaz. A mi abuelo le gusta mucho la tradición. Como próxima señora de Court, eres la encargada de escoger un árbol y contemplar cómo lo talo.
—Pero yo no he dicho que vaya a casarme contigo,
—No veo razón alguna por la que vayas a rechazarme. Simplemente que no la amaba. Juvia palideció ante aquella verdad. Gray, su héroe de la adolescencia, su único y verdadero amor, el padre de su hijo, había sido su más destructivo punto débil desde los trece años, Pero, ser su esposa, poseerlo legalmente, poseer su cuerpo, aunque no poseyera su alma… volverse en la cama por las noches y encontrarlo… tener dearecho a descolgar e teléfono y escucha, su voz cada vez que lo deseara… una ola de emoción la embargo
—Está bien… me casaré contigo —contesto roja de vergüenza con la cabeza gacha, consciente del tremendo amor que la embargaba y de su falta de orgullo y sensatez.
—Por supuesto que te casarás conmigo… así lo he entendido yo hace un instante, cuando te has ofrecido a ti misma, apoyándote así sobre el pilar, a plena luz del día.
Juvia, con el rostro rojo escarlata, levantó la vista y sus ojos tropezaron con la divertida mirada de Gray. Aquello la estremeció. Lo cierto era que nada de lo que Leo había hecho o dicho en los últimos diez minutos se había acercado ni por asomo a sus expectativas, reflexionó mientras, aturdida, se dejaba guiar por el puente hasta el lago.
Era como si un coro de vibrante felicidad iluminara el interior de Leo, incapaz de ocultarlo. A causa de Kaito, por supuesto. Su hijo había sabido llegar al corazón de Gray de inmediato, encontrando un lugar allí mejor de lo que hubiera podido hacerlo ella nunca.
—Lo arreglare todo para conseguir una licencia especial —informó Gray cruzando la gravilla del jardín delantero de Court—. Nos casaremos antes de Navidad…
—¿Antes de Navidad? —repitió Juvia sobresaltada.
—Para vísperas de Navidad. si le parece bien al párroco. Una ceremonia familiar, tranquila. Necesitarás un anillo, por no mencionar un guardarropa. Y luego está el tema de los regalos de Navidad de Kaito. Sé que no está bien, pero apenas puedo esperar a saquear las tiendas de juguetes. Mañana mismo volaremos a Londres.
—Sí —musitó Juvia débilmente, exhausta, mientras entraban en casa.

Su padre los esperaba, con Ami. en el Creat Hall. Tenía el rostro pálido y su mirada era evasiva.
—¿Podríamos tener unas palabras con usted, señor? —preguntó tenso.
Juvia, recordando que su madrastra había querido hablar con Gray, se puso tensa, pero Gray la empujó suavemente hacia la biblioteca poniendo una mano sobre su espalda y tranquilizándola. Ami comenzó a hablar antes incluso de que se cerrara la puerta.
—No fue Juvia quien robó todas esas cosas… yo dejé que ella cargara con las culpas por mí —aseguró su madrastra tartamudeando, hablando a toda velocidad, entre sollozos—. Fui yo quien lo robó todo y quien lo vendió. Juvia solo estaba tratando de devolver la miniatura a su lugar cuando el señor Hiroshi la pilló.
Juvia miró primero a su padre, de rostro y gravedad impenetrables, después a su madrastra, francamente aterrada, y por último a Gray, inmóvil, en medio de la habitación.
—El señor Fullbuster conoce la verdad desde hace años—añadió Samuel Brown.
Juvia se puso tensa del susto, pero finalmente comprendió por qué Wallace le había dado una bienvenida tan calurosa a su casa. Gray escrutó el rostro de su mayordomo con incredulidad.
—¡Que mi abuelo lo sabía?
—Mi mujer no me lo confesó hasta que estuvo en el hospital, y para entonces…
—¿Cuándo estuvo Aiko en el hospital? —interrumpió Juvia ansiosa.
—A los pocos meses de marcharte tú, tuve un ataque de nervios —respondió su madrastra.
—¿Y por qué no me había contado nadie a mí nada de esto? —exigió saber Gray.
—Para cuando quise contarle al señor Hiroshi lo que había hecho Aiko, señor, ya había vendido Court —explicó Kiyoshi—. El señor Hiroshi nos advirtió que guardáramos el secreto.
—Que guardarais el secreto —repitió Gray apenas sin aliento—. ¿Mi abuelo os pidió que no me lo dijerais a mí?
—El señor Fullbuster creyó que usted nos despediría. que era lo que nos merecíamos… pero en aquel entonces, con mi esposa enferma y sin ahorros… —continué explicando Kiyoshi, con creciente dificultad.
—¡Así que todo el mundo piensa que soy así de cruel! —Juvia cruzó la habitación para abrazar a su madrastra.
—Tranquila Aiko. —la consolé echándole una mirada de súplica a Gray— Gray lo comprende. No está enfadado.
—Es evidente que debo ofrecerle mi renuncia —continuó su padre pálido.
—Voy a casarme con tu hija, Loxar, así que me temo que estarás ligado a esta familia durante el resto de tu vida.
—¿Casarse con mi hija? —repitió el anciano aturdido.
—Si… nos casamos —confirmó Juvia.
Una amplia sonrisa iluminé el rostro tenso de su padre.
—Es una noticia maravillosa —vaciló, incómodo y confuso en su nueva situación—. Si no le molesta, señor, voy a llevarme a Aiko abajo. Este asunto ha sido demasiado para ella.
El silencio inundó la habitación mientras los sirvientes se marchaban. Juvia miró a Gray con aprensión. El en cambio, la miraba abiertamente, con una expresión de condena.
—¡Te lo habría contado en cuanto estuviéramos casados! —se apresuró a asegurar Juvia.
—Muchas gracias por tu confianza en mí —contestó Gray torciendo la boca—. ¿Por qué diablos no me lo dijiste la semana pasada?
—Bueno, para empezar, ni siquiera sabía si Aiko se lo había dicho a mi padre —explicó Juvia—. Además, no era yo quien tenía que decir la verdad, no era yo quien sufriría las consecuencias si tú te decidías a denunciarlo a la policía.
—Así que, en lugar de ello, dejaste que siguiera llamándote «ladrona» —comentó Gray con dureza, pasándose unos dedos nerviosos por el cabello.
Juvia se apresuró a explicarle a Gray la razón por la que Aiko había actuado así. Su madrastra había contraído demasiadas deudas con una tarjeta de crédito. Estaba demasiado avergonzada como para confiar en su marido, y sabía que, con sus ingresos, jamás lograrían pagarlas. Por eso, desesperada, había decidido robar. Después, lo había malvendido todo por una minucia a un comerciante sin escrúpulos en el mercado local. Juvia había encontrado la miniatura en las dependencias de la servidumbre por pura casualidad y, tras sonsacarle a su madrastra la verdad, había pagado sus deudas con los ahorros de su trabajo a jornada parcial.
—El salario de tu padre llevaba quince años sin aumentar —comentó Gray con sencillez—. Él jamás se quejó, y nadie se dio cuenta hasta que mi contable examinó las cuentas de la casa y se hizo cargo de todo. Supongo que eso justifica de alguna manera el que tu madrastra se metiera en semejante lío.
Gray lo comprendía. Lo comprendía sinceramente. Juvia se sintió aliviada y avergonzada al mismo tiempo, las rodillas le temblaban.
—Jamás dudé de tu culpabilidad —confesó Gray con ni rudeza y sinceridad, tenso— Cuando, hace dos años, vi el lastimoso estado en el que se encontraban las dependencias de la servidumbre, me quedé horrorizado. Hiroshi llevaba veinte años sin bajar, y jamás se le había ocurrido ir a comprobar cómo andaba todo. Entonces comprendí que estuvieras resentida hacia nosotros a causa de tu familia, y por eso creí que eras culpable de los robos.
—Siento mucho no haberte dicho la verdad…
—Así que ahora ya lo sé todo, ¿verdad? —saltó Gray de pronto con voz tranquila y ojos brillantes, sin dejar de mirarla—. La hija del mayordomo decidió no robar sino, en su lugar, hacer algo más sensato y directo: pescar al hombre más rico de la familia, ¿no es eso?
—No me encuentro muy bien, Gray —musitó Angie apartándose el pelo de la cara mientras sentía que se mareaba.
—Claro, porque no te cuidas —contestó Gray tomándola en brazos—. Anoche estabas enferma, pero ¿qué se te ocurre hacer hoy? Saltarte la comida, quedarte de pie durante horas, expuesta al frío, y, además, negarte a abrocharte ese abrigo. Tienes un enorme agujero en donde otros tienen el sentido común, y lo más extraordinario de todo es que me siento bien.
—Es por Kaito —musitó ella desolada.
—No te quejes… has pescado a un millonario.
—No me estaba quejando.
—Pues a mí me ha sonado a queja. Relájate, dejaremos lo de escoger el árbol de Navidad para mañana, Hiroshi lo comprenderá. Ahora mismo vas a comer y a dormir.
Juvia estaba demasiado cansada como para discutir.

Al día siguiente, Juvia desayunó en la cama. Se sentía deliciosamente mimada, increíblemente tranquila. Había dormido doce horas, y veía el mundo a través de unas gafas de color rosa. Iba a casarse con el hombre al que amaba.
Nada más terminar de vestirse, tomó a Kaito de la mano y lo bajó a las dependencias de la servidumbre con su padre y su madrastra.
—Creo que te vas a llevar una sorpresa —advirtió su padre. Cierto. Las oscuras y húmedas dependencias que ella recordaba habían sido transformadas en un lugar luminoso, cómodo y agradable—. El señor Gray mandó arreglarlo para nosotros. —explicó Kiyoshi Loxar—. Y además me subió el sueldo… es un amo muy generoso.
Aiko, que ya había superado la angustia de lo ocurrido el día anterior, sonrió abiertamente.
—Ahora que todo está aclarado, me siento mucho mejor.
—Tenía que aclarase en cuanto volvieras a casa —señaló su padre—. Jamás habría permitido que cargaras con la culpa de esos robos, pero para cuando supe la verdad ya te habías marchado, y el señor Gray había comprado Court. No me sentía bien callando…
—Está bien, papá. Bastante tenías ya con Aik enferma. —se apresuró a decir Juvia.
—Todo el mundo cree, como la policía, que jamás se pilló al ladrón pero se recuperaron la mayor parte de los objetos.
—¿Qué te parece que me case con Gray?
—Me alegro mucho por ti, claro…para mí es… me llevará tiempo acostumbrarme —admitió Kiyoshi sonriendo.
Juvia subió contenta las escaleras para recoger el abrigo de Kaito, y cuando volvió a bajarlas con la misma euforia, vio a Gray esperándola en el Great Hall. Alto, moreno, espectacular. Gray alargó una mano y le ofreció un abrigo.
—¿De dónde lo has sacado? —preguntó Juvia poniéndoselo y dándose la vuelta para mirarse en un espejo.
Le encantaba aquel abrigo largo y negro. Con el cuello levantado parecía Anna Karenina.
—Fue una compra impulsiva.
—Es precioso —comentó Juvia acariciando el tejido de cachemira, incapaz de recordar la última vez que había tenido algo de ropa que le gustara tanto.
—¿Entonces has cambiado de opinión en relación con los regalos?
—Depende de qué quieras a cambio —bromeó Juvia saliendo hacia el Range Rover
—A ti… esta noche —declaró Gray escueto. Juvia se ruborizó y lo miró temblorosa, con expresión de reproche—. Mi riqueza a cambio de tu cuerpo —le recordó Gray sin el más mínimo remordimiento, clavando los ojos negros en ella—. No es un intercambio muy sensato, realmente, Juvia… pero no voy a quejarme. ¿Qué hombre en su sano juicio se quejaría? Después de todo, si estuvieras enamorada de mí, ahora tendría que hacer enormes esfuerzos para satisfacer tus deseos de romanticismo
—Creo que te toparías con un desafío imposible —respondió Juvia con ojos sospechosamente brillantes.

OMG! Habrá boda? Yeees! Ojalá lo logren, Gray no logra entender del todo a Juvia, pero ella no se puede quejar mucho, no? es decir es un bien común, no? Ojala todo se solucione y logren ser el Gruvia que amamos.

Muchas Muchas gracias por los comentarios, las lecturas, los favoritos, los follows.

Muchas Gracias especialmente a Lymar Vastia, me hiciste caer en cuenta de algo, si puede que le haya bajado el enojo a Gray muy pronto, pero conociéndolo, que tanto crees que demoraría en volver a explotar? O cuál es tu teoria respecto a lo que va a pasar con la historia y en especial con el humor de Gray? Me encantaría escucharla jejeje Frente a lo de Kaito, pues Gray ya se había encariñado a el, y pues saber que era su hijo creo que fue un mayor impacto, y siento que eso ayuda con la actitud de Gray, no crees? Espero te haya gustado el capítulo!

Sin más que decir,

Nos vemos la próxima

Los Ama

Ami-chan

PD: Solo quedan dos capítulos para el final jijiji