Capitulo XI


Sakura observó la pared de piedra y pasó saliva.

"No tenemos todo el día" escuchó la voz de su maestro y evitó voltear a verlo. Si pudiera ver sus ojos Clow se daría cuenta de inmediato de su incertidumbre.

Sakura había trepado numerosos árboles a espaldas de los sirvientes del palacio, pero cualquier superficie siempre tenía relieves donde era fácil colocar, aunque fuera las puntas de sus pies o de sus manos. La pared frente a ella lucía prácticamente lisa.

"Sakura" murmuró Clow en un tono impaciente y la niña inhaló todo el aire que cupo en sus pulmones y exhaló, dando un paso al frente.

Diminutos relieves se notaban si se observaba de cerca y Sakura cubrió de polvo sus manos y procedió a subir por la pared, tras varios minutos sus músculos dolían al punto en que rendirse se sentía como el mejor camino a seguir, pero podía sentir la mirada de su maestro incrustada en su nuca y era suficiente para que pensara en dar otro paso hacia arriba, si podía subir otro poco sería suficiente para que la decepción de Clow fuera menor.

Cuando llegó a un punto en el cual ya no era tan fácil vislumbrar aquellos relieves en la roca Sakura tragó saliva con fuerza mientras sentía los músculos de sus brazos y piernas temblar. Parpadeó como si con ello fuera a darse fuerza para continuar, pero cuando soltó su mano derecha e intentó aferrarse a otro punto en la piedra sus dedos resbalaron y Sakura no pudo evitar mirar hacia abajo.

Fue lo peor que pudo haber hecho, porque en cuanto vio la altura en donde se encontraba, la figura de su maestro a lo lejos, todo frente a ella comenzó a tornarse borroso y sus manos comenzaron a sudar.

La niña intentó pegarse a la roca como si con ello pudiera encontrar un mejor soporte pero su cuerpo comenzó a temblar completamente por el miedo, el miedo a caer desde aquella altura y Sakura sólo pudo percibir aquel segundo en que su mano izquierda resbaló antes de que todo comenzara a girar. Antes de que la figura de Clow se hiciera más grande, conforme se aproximaba al piso.

Sakura cerró los ojos y una ola de pánico explotó de su pecho. Con los puños cerrados esperó el momento del impacto.

Tras varios segundos sin sentirse a sí misma chocando contra el suelo, Sakura abrió los ojos y parpadeó. Una nube de sombras la rodeaba, flotando suavemente mientras sus pies ya se encontraban en el suelo firme.

Poco a poco la nube se disipó hasta que pudo ver frente a ella los ojos azules de su maestro.

"Creo que necesitaremos ocupar más horas de entrenamiento" dijo simplemente, una sonrisa extrañamente triste en su rostro.


"Hola"

Syaoran escuchó la voz de Sakura en la entrada de la cocina y volteó.

"Yue y yo iremos al puerto, ¿quieres venir?" preguntó mientras se acercaba hasta donde estaba y tomaba una manzana de la barra.

Syaoran parpadeó, demorándose en encontrar las palabras en su garganta. Sakura llevaba puesto un vestido blanco con espirales azules, era algo muy simple pero por alguna razón no podía desviar la mirada de su figura.

"¿Syaoran?" preguntó Sakura y él carraspeó desviando su mirada y pasando una mano por su cabello distraídamente.

"Claro" dijo un poco avergonzado. "¿Meiling vendrá?"

Una pausa y Syaoran miró de reojo a Sakura quien se estaba mordiendo el labio inferior.

"No le he dicho… pero la podríamos invitar"

Syaoran la miró entendiendo un poco más la razón por la que se comportaba de aquella forma después de la plática con su prima. "Sería bueno para que salga a distraerse un poco… si te sientes cómoda con ello"

Sakura entornó ligeramente los ojos y sonrió "No me hagas caso, digámosle, después de todo pasamos varias semanas viajando juntos, no habrá nada diferente"

Syaoran asintió.

"Iré por Meiling, ahora vuelvo" dijo ella girando sobre sus talones y apresurándose hacia fuera de la cocina.

Syaoran tomó una manzana y dándole una mordida salió por la puerta trasera.

Cuando llegó hasta la playa, Yue ya se encontraba ahí esperando.

"¿Hay algo específico que buscan en el puerto?" preguntó después de que Yue simplemente le había lanzado una mirada reconociendo su presencia. Era lo más cercano a un saludo proveniendo del hombre.

"La cadena de comercio se encuentra ahí"

Syaoran asintió. "¿No ha habido noticias del avance del imperio?"

Yue lo miró de reojo. " Zinyl ha sido tomada por completo, pero los soldados no han avanzado más"

Syaoran asintió nuevamente. Se sentía extraño, estar en aquel lugar donde parecía que la guerra no existía, con la atmosfera pacífica rodeándolos parecía como si estuviera en una realidad alterna.

"Touya está en camino" dijo Yue después de un momento de silencio.

Syaoran lo observó seriamente, aunque no estaba sorprendido, Yukito había dicho que Fujitaka había mandado llamar a su hijo hacía un par de días.

"Él será el más difícil de convencer" ofreció el hombre de ojos plateados y Syaoran entrecerró ligeramente los ojos intentando hacer sentido a sus palabras.

"¿Te he convencido?" preguntó en un murmullo y Yue volteó la cabeza para mirarlo de frente, sus brazos cruzados.

"Ayudaste a Sakura a escapar" dijo lentamente. "Al parecer más de una vez"

"¿Te lo ha contado?"

Los ojos plateados de Yue se enfocaron en un punto sobre su hombro y Syaoran percibió a la mujer acercándose detrás, acompañada de Meiling.

"Algunas cosas" respondió Yue, el tono de su voz bajo. "Pero aun hay muchas otras que guarda muy en el fondo, que no quiere contar ni si quiera a Fujitaka, a Touya o incluso a mí"

Incluso a mí… Esas palabras hablaban de una relación profunda entre ambos.

"Pero tal vez… contigo sea distinto"

Syaoran abrió los ojos no esperando aquellas palabras. "¿Qué quieres decir?"

Yue lo miró fijamente a los ojos, pero no respondió.

"¿Nos vamos?" dijo Sakura interrumpiendo los pensamientos de Syaoran, pero Yue simplemente volteó hacia adelante y comenzó a caminar y Sakura lo siguió.

"¿Es interesante no lo crees?" escuchó la voz de Meiling a su lado y Syaoran se forzó a sí mismo a quitar la vista de la mujer de cabello castaño.

"¿Qué cosa?"

"La relación entre ambos"

Syaoran comenzó a caminar justo a su prima a lo largo de la playa. Sí, aunque interesante no era precisamente la palabra que hubiera pensado, pero no podía negar que aquel gusano curioso en su mente se preguntaba una y otra vez que clase de relación tenían ambos.

"Es obvio que él está enamorado de ella ¿no lo crees?"

"¿Por qué estamos hablando de esto?" preguntó incómodo.

"Por que tu también sientes algo por ella" dijo ella entornando los ojos como si la respuesta fuera obvia.

"Yo no…" ¿no qué? ¿No sentía algo por ella? Aquella presión en su pecho lo desmintió… Sí tal vez sentía algo por ella, pero eso no importaba en ese momento, no quería siquiera pensarlo, entender sus propios sentimientos mejor, no tenía sentido. "Ella también siente algo por él" dijo sin esperarlo.

Meiling asintió y sonrió. "Sí, eso también es obvio. Pero los sentimientos de Sakura no son tan fáciles de entender ¿no crees?"

Syaoran alzó una ceja.

"Bueno, se nota que ella también siente algo por él, pero no es igual. También se nota que siente algo por ti, pero ¿qué será?" Meiling se encogió de hombros. "Antes era mucho más fácil leer su humor"

"¿Cuándo vivía en el palacio?"

Meiling sonrió con nostalgia. "Sí, entonces con tan solo verla te podías dar cuenta de inmediato lo que pasaba por su mente… por lo menos al inicio"

"¿Qué ocurrió con Sakura, Meiling?"

Meiling desvió la vista. "Creo que eso le toca a ella decirlo, si es que algún día lo quiere contar."

'Aun hay muchas otras que guarda muy en el fondo'…

"Tal vez si algún día recuerdas…" musitó su prima después de varios minutos. "Tú eras la persona que la conocía mejor"

"¿Porque ambos fuimos discípulos de Clow?"

"Sí… y porque fuiste el único que se arriesgo a ir en contra de las órdenes del emperador"


Tran pronto se acercaron al puerto el sonido bullicioso se abrió paso acompañado de más gente reunida de la que Sakura había visto en meses.

"¡Sakura!" una mujer alta de cabello castaño exclamó abriéndose paso entre la gente, su cabello estaba atado en un chongo en lo alto de su cabeza mientras que varios mechones caían libres enmarcando su rostro.

"¡Nakuru!" saludó Sakura y ni siquiera pensó en evitar la sonrisa que apareció inmediatamente en su rostro.

La mujer prácticamente se abalanzó hacia ella envolviéndola en un poderoso abrazo que Sakura correspondió con gusto.

"¿Por qué no me dijiste que te irías? De pronto llegué un día para encontrarme con Yukito diciendo que no estabas en Xalos, que te habías ido con el aburrido de su hermano"

Sakura sonrió ligeramente agobiada y miró de reojo a Yue que estaba tan soló un par de pasos tras ella.

Nakuru volteó a mirar al hombre de ojos plateados y entornó los ojos. "Por lo que veo es imposible que permanezca apartado ¿verdad?" le susurró en el oído y Sakura soltó una risa nerviosa. "No es eso"

Nakura agitó la mano restándole importancia y avanzó acercándose a Yue y murmurando algo cerca de su oído.

Sakura no conocía a ninguna otra mujer tan alta como ella, ciertamente ninguna que tuviera casi la misma altura que Yue.

"¿Y bien?" preguntó Nakuru después de que Yue murmurara algo de regreso y comenzara a caminar hacia el frente mirando los puestos ambulantes en el puerto. "¿Quiénes son ellos?"

Sakura parpadeó y miró a Syaoran y Meiling quienes miraban a Nakuru con desconfianza. No los podía culpar, Sakura avanzó hasta ellos.

"Syaoran y Meiling" dijo a modo de introducción, "les presento a Nakuru, es la prima de Eriol" dijo como explicación. "Ellos son mis amigos… no son de por aquí"

Nakuru entrecerró los ojos ladeando la cabeza y observándolos fijamente por varios segundos. "¿De donde son?"

Sakura carraspeó.

"De Akkar" dijo Meiling extendiendo la mano.

Tras un parpadeo Nakuru sonrió y respondió el gesto. "Mucho gusto, ¿qué los trae hasta Xalos?" dijo sin preguntar más sobre su origen.

"Han aceptado ayudarnos" intervino Sakura. "Sin ellos no hubiera podido regresar de una sola pieza" admitió.

Nakuru les lanzó una mirada midiéndolos y sonrió. "¡Bienvenidos sean entonces! Cualquier amigo de Sak es más que bienvenido" dijo guiñándoles el ojo.

"Hoy hay más gente de lo usual, ¿no?" dijo Sakura mirando la gente pasando por los puestos.

Nakuru observó a su alrededor. "Sí, Kaho llegó ayer en el Shinsoki, al parecer encontraron varias cosas a su paso así que los comerciantes están como locos. Eso además de que Centa y Kai anunciaron su matrimonio."

Sakura arqueó las cejas. "¿Kaho está aquí?"

Nakuru apartó algunos mechones de su frente después de que el viento del puerto los lanzara hacia sus ojos. "¿Por qué no me sorprende que después de decirte sobre el matrimonio de Kai únicamente te interesa el que Kaho está de vuelta?

Sakura lanzó un suspiró y rió apenada. "¡Claro que me alegra escuchar que Kai y Centa han decidido casarse! Es sólo que no esperaba que Kaho estuviera aquí, no ha puesto un pie en Xalos en años, pensé que todos los tripulantes del Shinsoki habían sido exiliados…"

Nakuru rodó los ojos exasperada. "Eso lo dijo Touya después de lo que sea que haya pasado con Kaho, pero tú y yo sabemos que no lo decía en serio."

Sakura parpadeó mientras sus pensamientos volaban a velocidad luz. "¿Dónde está ahora?"

Nakuru la observó con una sonrisa ladeada, "En la embarcación"

"Bien" dijo dando un paso hacia atrás, "¿podrías mostrarles el puerto a Syaoran y Meiling? Necesito ver a Kaho, iré con Yue" y volteando a mirar a Syaoran quien la miraba confundido agregó. "No tardaré… asegúrense de probar las croquetas de cangrejo, ¡son las mejores!"

Y sin más giró hasta llegar al puesto donde se encontraba Yue de brazos cruzados, esperándola.

"¿Quieres ir a verla?"

"Sí, ¡vamos!"

Tan pronto llegaron a la parte del puerto donde estaba anclado el Shinsoki Sakura sintió la presencia de Kaho como si acabara de arrojarse al agua fría. El gran Shinsoki era un barco como ningún otro que hubiera visto antes, la madera de la coraza era de un color cobrizo que Sakura había visto en ocasiones hacia años camuflajearse en el horizonte con el tono rojizo del amanecer. Era, según los rumores el vehículo más veloz de los tres mares.

"Tú también quieres verla ¿no es cierto?"

Yue miró con nostalgia el enorme barco frente a ellos pero no dijo nada.

"¿Los extrañas?"

"A veces" respondió. "Extraño despertar en medio del mar"

Sakura extendió su mano hasta tomar la suya y la oprimió suavemente. Yue y Yukito habían formado parte de la tripulación del Shinsoki en su niñez, eso le había contado Yukito. Su padre había sido el teniente del capitán Kazan Mitsuki, el padre de Kaho. Y junto con Kaho habían sido los tres únicos niños en el barco y habían crecido casi como hermanos, aunque Kaho no llevara su misma sangre.

Cuando Sakura los conoció los tres ya eran mayores, Yukito estudiaba historia en la universidad de Xalos, Yue era el comandante bajo Touya en Kanibara y Kaho… tras la guerra y tras perder a su padre, Kaho había tomado el mando del Shinsoki y había continuado comerciando, tal como lo había hecho Kazan.

"¿Quieres que te acompañe?" preguntó Yue y Sakura lo encontró observándola.

"No, déjame verla primero"

Yue asintió. "Si me necesitas…"

"Lo sé" dijo Sakura y comenzó a ascender por el puente que conectaba al barco con el muelle.

Cuando llegó a la cubierta una mujer de cabello cobrizo ya la estaba esperando.


Yue entró a la tienda que había fungido como su hogar en los pasados tres meses, en lo alto de la colina donde habían puesto el campamento de guerra. Después de las noticias de que barcos de Akkar se avecinaban hacia la costa de Kanibara, Fujitaka había ordenado reunir fuerzas para defender la región y evitar la ocupación del imperio.

Gracias a la suma de diversos factores como el arrecife de coral que bloqueaba la mayor parte de la costa e impedía el paso de grandes embarcaciones, así como la fuerza y valentía que había logrado reunir en el grupo a su mando y al pensamiento estratégico de Touya, habían logrado repeler la mayor parte del ataque del imperio y hacía tan solo unos días los barcos que quedaban habían retrocedido por fin.

Yue se sentía agotado, pero lo reconfortaba saber que habían ganado, por lo menos esa vez, esa batalla, habían triunfado. Pero, ¿por cuánto tiempo?

"Yue" dijo Touya entrando a su tienda, la mitad de su cabeza cubierta con lodo seco.

Yue se puso de pie de la cama, o lo que asemejaba ser una cama, donde se había acostado. "¿Qué ocurre?"

"Tengo que regresar a Xalos, mi padre envió una carta" dijo mostrándole el trozo de papel en su mano.

"¿Quieres que me quede aquí?"

Touya negó con la cabeza. "No, tú vienes conmigo. No hay peligro inmediato, deja a Taro y a un grupo pequeño vigilando. Los demás quiero que vayan al noroeste hacia Salum como refuerzos. Ahora que no han podido infiltrarse por Kanibara me temo que redoblen esfuerzos en el norte donde las defensas naturales son menores."

Yue asintió, "prepararé todo."

La mañana siguiente ambos habían partido de regreso hacia Xalos tras haber dado todas las instrucciones que precisaban.

Cuando llegaron a la ciudad Touya insistió en que Yue lo acompañara hasta la casa de su padre. Fujitaka ya los estaba esperando en la entrada de la casa en el centro de la ciudad.

Los ojos amables del hombre mayor los recibieron, una sonrisa suave extendiéndose en su rostro antes de que abrazara a su hijo dándole la bienvenida.

"Me alegro de que se encuentren sanos y salvos."

Touya asintió. "¿Cómo está todo? Vine tan pronto recibí tu carta."

Fujitaka asintió en señal de reconocimiento, pero había un extraño brillo en su mirada que Yue no pudo descifrar.

"Tenemos que hablar" dijo Fujitaka y lo miró, hesitando por un momento. "A solas de preferencia"

Touya frunció el ceño confundido. "Sabes que Yue tiene toda mi confianza"

Los ojos del hombre viajaron hasta encontrarse con los plateados. "Lo sé, lo siento Yue, es un asunto familiar"

Touya estaba a punto de contradecirlo cuando Yue vio un movimiento tras Fujitaka y por el silencio, estaba seguro de que Touya también lo había visto.

Fujitaka dio un paso a un lado volteando a ver que era lo que había llamado su atención cuando Yue vio a una niña aparecer tras el hombre, alguien a quien nunca había visto antes.

No podía tener más de trece o catorce años, su piel lucía tan pálida como la pared blanca de la casa, su cabello apenas le llegaba bajo los oídos y sus mejillas estaban sumidas. Bajo su piel se alcanzaban a ver varias de las curvas de sus huesos. Y fue entonces que vio sus ojos. De un color esmeralda brillante, aunque había un extraño matiz oscuro que Yue no supo identificar.

Algo en la niña le causó una extraña sensación de alarma, pero Yue nunca mostraba lo que sentía, así que permaneció impasivo, con un gesto casi aburrido.

La niña lo observó con curiosidad y algo que asemejaba temor y después volteó hacia Touya para finalmente mirar hacia arriba hasta encontrarse con el rostro de Fujitaka quien colocó una mano sobre su hombro y le sonrió con dulzura.

Había algo en su expresión que Yue nunca había visto, tal vez algo similar a cuando veía a su hijo, pero al mismo tiempo era distinto.

Cuando Yue giró la vista hacia Touya no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa. Touya miraba a la niña como si estuviera viendo a un fantasma, sus ojos acuosos…

Yue frunció el ceño confundido y volteó a mirar nuevamente a aquella extraña niña. Había algo en ella que no comprendía, algo extraño en su presencia.

"Discúlpanos Yue, debo hablar con mis hijos"

Yue ladeó la cabeza sorprendido pero asintió, vio a la niña mirar a Fujitaka con la misma sorpresa que él sentía pero sólo dijo. "Avísenme si me necesitan"

Touya no dijo nada, y no lo detuvo, pero mientras se alejaba de ellos Yue no pudo evitar preguntarse quien era aquella niña, nunca en todos los años que llevaba de conocer a Touya, nunca lo había visto llorar.


"Que sorpresa verte Sakura" dijo Kaho en un tono suave y para nada sorprendido.

"No creo que nada realmente pueda sorprenderte" respondió acercándose. "Pero me alegro de verte"

"Mmm, ¿en serio?"

"Necesitamos hablar"

"En privado por lo que veo… Bien, pasa"

Sakura pasó saliva y la siguió mientras la mujer avanzaba ondulando sus caderas a paso lento. Cuando llegaron hasta el cuarto que fungía como despacho, Kaho hizo un gesto con la mano indicándole que tomara asiento y ella continuó hasta sentarse frente a ella al otro lado de la mesa. Con fluidez alzó sus piernas hasta colocar la parte posterior de sus pies sobre la mesa y recargándose en la silla dijo "No esperaba volver a verte"

Sakura alzó una ceja. "¿Qué quieres decir con que no lo esperabas?"

"Durante días estuve segura de que no lograrías regresar con vida de Noia. Imagina cual fue mi sorpresa cuando un día de la nada mis visiones cambiaron por completo y ahí estabas tú, viva. Viva, fuera de Noia y lo más interesante es que no estabas sola."

"Yue decidió acompañarme"

Kaho bufó divertida, "lo sé, pero no me refiero a Yue."

Sakura parpadeó.

"Nada más y nada menos que la Sombra del Lobo"

Sakura suspiró. "Si sirve de algo, yo tampoco lo esperaba"

"¿Qué ocurrió Sakura? Mis visiones han estado tornándose sumamente borrosas y siento que es por ustedes"

"¿A que te refieres?"

"Si de algo he estado segura siempre es que mis visiones nunca mienten. Cada cosa que he visto ha reflejado claramente la realidad. Como aquel día que te conocí…"

Sakura desvió la mirada hacia sus manos que había estado apretando sin darse cuenta. Relajando ambas manos, las colocó sobre sus piernas volteando a ver los ojos castaños de Kaho Mitsuki.

"Lamento lo que ocurrió aquel día" dijo, ya se lo había dicho, ya había perdido la cuenta del numero de veces que lo había dicho, pero sabía que sus palabras no hacían ninguna diferencia.

Kaho agitó una mano restándole importancia. "Touya puede ser terrible… pero lo entiendo."

"¿Por qué regresaste?" preguntó Sakura.

"Por que algo está por ocurrir, algo que cambiará el rumbo de esta guerra, pero por alguna razón las visiones son borrosas, no logro hacerlas más nítidas por más que lo intento, pero es por eso por lo que has venido hoy ¿no?"

Sakura asintió. "Estaba buscando algo que me ayudaría, pero no lo encontré, casi no salgo con vida como ya lo has dicho. Necesito saber si hay algo distinto, algo más que pueda vencer al emperador, algo que pueda controlar… esto"

Kaho ladeó la cabeza y bajó las piernas de la mesa. "¿Quieres algo que pueda controlar lo que eres?"

Sakura asintió.

Kaho la miró fijamente y después de varios segundos parpadeó rápidamente aclarando sus ojos. "¿Qué ocurrirá si no puedes controlarlo Sakura?"

Sakura apretó la mandíbula.

"Desde ese día en que ese asesino salvó tu vida, desde entonces las visiones no son claras. No las entiendo. ¿Quieres escuchar lo que veo?"

"Sí, dime"

Kaho suspiró. "Te veo a ti, veo a una mujer de cabello oscuro y que tiene tus ojos. Veo al emperador mirando a través de las rejas de una celda a un animal enjaulado. Veo a las sombras tomar forma física. Veo alas, veo sangre… veo una ciudad envuelta en oscuridad."

Sakura pasó saliva, su corazón palpitando frenéticamente. ¿Era eso el futuro? Se escuchaba únicamente como oscuridad y sufrimiento. "¿El imperio nos vencerá?"

Kaho sonrió. "Es una conclusión a la que llegué… y entonces, en medio de todas aquellas imágenes, vi algo más."

Sakura contuvo la respiración.

"Ví una piedra de luz blanca en las manos de un hombre. Y vi una nube de colores flotando en aquella oscuridad."

"¿Qué significa eso?"

"No lo sé, pero por alguna razón … eso me dio esperanza. Vine a ayudar"

"A pesar de Touya"

"Touya me exilió porque intentaba proteger algo que yo iba a poner en peligro. No estoy aquí para arriesgarte Sakura, estoy aquí para ofrecer mis servicios"

"¿Qué servicios?

"Durante mis años de viaje encontré una isla olvidada por los hombres, y conocí a alguien, alguien que podría tener un par de respuestas para ti"

"¿Qué tipo de respuestas?"

Kaho se encogió de hombros. "Tal vez respuestas que ni siquiera has pensado en buscar. Así que ahí tienes mi respuesta. La respuesta a porque estoy aquí después de estos años… He venido por ti"


Syaoran alzó la vista en el instante en que sintió la presencia de Sakura acercándose.

"¿Está todo bien?" preguntó cuando se acercó.

El viento agitó el cabello que llevaba suelto y Sakura suspiró mirando hacia el cielo de colores. "Sí, todo está bien. ¿Dónde está Meiling?"

Syaoran señaló con la cabeza. "Ha estado bailando con Nakuru desde hace un rato"

Sakura sonrió. "Se ve contenta"

Syaoran volteó a ver a su prima sonriendo mientras se movía al son de la música. "No todos los días hay una celebración supongo"

"Sí, es bonito ver que en medio de todo lo que está pasando aun hay personas que pueden festejar, ¿no lo crees?"

Syaoran asintió. "¿A donde fuiste esta tarde?"

Sakura volteó a mirarlo. "Es un poco largo de contar… te lo diré otro día ¿está bien?"

"Sí" respondió él simplemente analizando su rostro. Se veía cansada, mucho menos alegre de lo que había estado por la mañana. "¿Y Yue?"

Sakura no lo dejó de ver, parecía como si estuviera analizando algo en su rostro y por alguna razón eso lo puso nervioso.

"Se quedó con Kaho"

"¿Me dirás quién es ella?"

Sakura lanzó otro suspiro y sacudió la cabeza. "Más tarde, te lo diré después lo prometo, por ahora hay algo que quiero hacer"

Syaoran alzó la ceja en cuestionamiento.

Sakura extendió el brazo ofreciéndole la palma de su mano. "¿Bailarías conmigo Syaoran?"

Syaoran parpadeó. "Yo no…" un rubor cubrió sus mejillas y Sakura acercó su rostro al de él tomándolo por sorpresa.

"¿No sabes bailar?"

Syaoran desvió la vista, nunca se había sentido avergonzado en su vida, ¿qué le estaba pasando esos días?"

"¿No quieres bailar conmigo?"

"No es eso" ¿por qué las palabras salieron tan rápido de sus labios?

"¿Y bien? ¿O me dejarás con la mano extendida toda la noche Syaoran?"

Suspiró y tomó su mano. Los callos de su palma eran algo que no se esperaba, y aun así la calidez que emitía su piel era extrañamente reconfortante.

Sakura guió una de sus manos y la colocó debajo de su omoplato mientras que sostenía la otra con la suya.

Y así, ligera y tranquila comenzó a moverse al ritmo de la música y Syaoran la siguió, sorprendiéndose un poco de que no le costara trabajo, a pesar de que nunca había bailado con alguien… Nunca había permitido a nadie acercarse tanto a él, a nadie que no fuera a asesinar.

¿Qué era lo que sentía por Sakura?

"¿Te puedo preguntar algo?" se encontró a si mismo diciendo mientras el suave aroma a jazmín que emitía la piel de la mujer en sus brazos flotaba hasta su nariz.

"Mhm" murmuró Sakura mientras alzaba los ojos para encontrarse con su mirada.

"¿Me tienes lástima?"

Sakura arqueó las cejas por un momento y una extraña sonrisa se abrió paso en su rostro como si por fin se olvidara del peso que cargaba sobre sus hombros. "No, nunca… Tú eres …siempre has sido la única persona que puede entender todo lo que soy. Eres la persona más fuerte que he conocido, ¿en que mundo podría tenerte lastima?" dijo negando con la cabeza. "Tal vez no lo he dicho… estoy sumamente agradecida por que estés aquí, Syaoran Li"

Syaoran pasó saliva… Meiling tenía razón, Sakura le gustaba.


NA: Hola!

Disculparán la tardanza! Pero espero que disfruten este capítulo, cuentemene que opinan!

Muchas gracias leer y por sus comentarios!

Un abrazo,

Mar.