Hola chicos, aquí otro capítulo, si les gusta por favor déjenme un comentario para saber que les gusta, así me apurare para traerles más y más capítulos más seguido.
Rescate
Camine con dificultad dentro del establo vistiendo ropas y zapatos demasiados grandes. Incluso me había puesto la camiseta del yokai a pesar de sus sangrientas manchas en el pecho. Hacía demasiado frio para ser exigente. Jaken me había escuchado, pero hasta que yo aparecí en la entrada del establo, no pensaba que se había permitido creer que yo estuviera bien. Me miró mientras yo caía de rodillas frente a él. Dos gruesas lágrimas rojas rodaron por sus mejillas.
- Lo hiciste, chica. – Mis propias lágrimas caían sobre mis mejillas. Algún calor fugitivo era bienvenido. No sabía si alguna vez seria libre del frio que parecía que había convertido mis huesos en estacas dentro de mí.
- Tú también lo hiciste - dije roncamente.
La verdad de esas palabras hacia que más lágrimas cayeran, nublando mi visión cuando saqué fuera el último de los cuchillos. Una vez Jaken fue libre, me tomo fuertemente del brazo, habría sido doloroso si no hubiera estado feliz de celebrar con él nuevamente.
- Deberíamos estar preocupados, chica. Ahora que Naraku y Sesshomaru están detrás de nosotros, necesitamos desaparecer. - Luego me empujó de nuevo.
- ¿Qué quieres decir con que nosotros necesitamos desaparecer? - Parpadee, la hipotermia debería estar jugando con mi habilidad para comprender.
- Escuche a Rend decir que tú pensabas traicionar a Sesshomaru con Naraku, entonces él vendrá detrás de ti con todo lo que él tenga. Con suerte, ellos estarán ocupados el uno contra el otro, el tiempo suficiente para que nosotros nos vayamos a Europa.- comenzó a vociferar casi histérico.
- No lo traicionaría, Jaken. Rend estaba en lo cierto. Le mentí a Naraku. De hecho, necesito buscar a través de los huesos de Rend para saber dónde está y luego contactar a Sesshomaru con la información. - lo interrumpí.
- ¿Sesshomaru dejo que te capturaran? Te advertí que él era despiadado. A Sesshomaru no le importa lo que te pase siempre y cuando el obtenga lo que él quiere. - Jaken sacudió la cabeza con disgusto.
- Eso no es verdad - dije bruscamente.
- Nosotros estábamos buscando en algunas casas de yokais cuando Maximus, Shrapnel y yo fuimos emboscados, pero tú tienes razón en una cosa. Yo le ofrecí dejarme capturar por Naraku para informarle a Sesshomaru donde estaba él. Pero se rehusó. - La expresión de Jaken decía que él no podía creer, que yo era la misma persona que había conocido por años, tal vez no lo era. La vieja Rin tenía una tendencia a esconderse de los problemas mientras suprimía sus no deseados poderes. Esta Rin estaba corriendo hacia ellos, puliendo sus habilidades por todo lo que valían.
- ¿Cuánto tiempo piensas que tenemos hasta que Naraku se dé cuenta que hay un problema? - Él preguntó, moviéndose a la próxima casilla
- No mucho, él está en constante contacto con Rend - él murmuro, aun mirándome como diciendo quien eres tú.
- Entonces es mejor empezar con los huesos de Rend. Si Maximus y Shrapnel están todavía vivos, ellos no lo estarán por mucho tiempo después de que Naraku se dé cuenta de que Rend y los otros están muertos. O él se esconderá y nosotros tendremos que buscar su localización nuevamente. - Me detuve.
- Yo sé donde está. - Mi boca se abrió lo suficiente para que mis dientes detuvieran la plática.
- ¿sabes donde esta Naraku justo ahora? – repeti.
- Por supuesto, no se preocuparon en vendarme los ojos, cuando me trajeron ante él. Ellos nunca tuvieron la intención de dejarme ir. - Me incline y lo abracé muy fuerte esta vez.
- Eres hermoso, ¿lo sabías? Espera que encuentre a Sesshomaru y díselo. - sonrei antes de pellizcar sus rechonchas mejillas.
- O tú podrías usar el teléfono celular de Rend. - mencionó. Jaken asistió hacia una bolsa que se encontraba a unos pocos metros. Efectivamente, junto a varios cuchillos de plata y otros instrumentos… rarísimos… había un teléfono celular.
- Usa sus guantes para hacer la llamada - dijo Jaken, mostrando sus colmillos en una mueca feroz.
- Él no los necesitará nunca más. - Quite los guantes de las ahora marchitas manos de Rend y limpie los restos de mi sangre en su chaqueta estilo gamuza. Entonces tome el celular... y me detuve.
- ¿Sabes cuál es el número de teléfono de Sesshomaru? - Jaken lo recitó, y al terminar de apretar los números él mismo porque yo no podía hacerlo con los guantes puestos. Sesshomaru contesto al segundo tono.
- ¡¿Quién es?! — no había sutilezas, solo una demanda. Ese era mi chico.
- Soy yo, fuimos atacados por Royakan. Estoy con Jaken ahora, pero Naraku no está aquí, obviamente. O yo no podría estar llamando de un celular. Sin embargo Jaken sabe donde esta, y... -
- ¿Dónde estás, Rin? - Sesshomaru interrumpió, su tono era áspero.
Yo había pensado que podrían pasar algunos días para sentir que había descongelado su interior, pero el oírle preguntar dónde estaba antes de que le diera la localización de su enemigo centenario, hizo que un cálido sentimiento me recorriera.
- De hecho, no lo sé. ¿Jaken, sabes dónde estamos? - Él se encogió de hombros.
- Ellos me metieron en la maletera contigo cuando me trajeron aquí. Pero si el teléfono tiene GPS. Puedes acceder a un mapa y dar la localización de donde estamos. – señalo.
- Rin. Si tú estás actuando por propia voluntad, entonces vincúlate conmigo ahora. - la voz de Sesshomaru perdió su rigurosidad y empezó a sonar demasiado amable, el mismo tono que él usaba antes de quemar a alguien.
- ¿Huh? - ¿él solamente quería hablar de manera psíquica?
- Hazlo - ordeno, y después termino la llamada.
Tal vez él estaba preocupado que el teléfono de Rend pudiera estar monitoreado. Tome mis guantes y me los saque, acaricie la piel que estaba debajo de mi pulgar. Justo como antes, el hilo de Sesshomaru me atrajo, lo seguí hacia atrás, la madera y la paja del interior del establo se tornaron en una habitación de color crema, durazno con tonos soleados, que hubiera sido elegante excepto por las ventanas rotas, los muebles regados, las manchas de sangre, y las múltiples marcas de carbón. Sesshomaru estaba en el centro. Las llamas bañaban sus brazos, sosteniendo un gran trozo de... algo.
- Okay, entonces ¿Dónde estás? - Pensé para él. Estaba segura que esa decoración pastel no está en ninguna habitación de su casa. Me di cuenta de la respuesta mientras hablaba. Todo estaba destrozado, no lo había reconocido al instante.
- Estoy con Royakan. Él acaba de decirme que estaba sorprendido por el ataque y que no tenía idea de donde estabas tú, Maximus o Shrapnel. La cosa carbonizada ¿era Royakan? - Sesshomaru sacudió la ennegrecida joroba que sostenía en lo alto.
- ¿Puedes mantenerlo lejos, ah, mientras hablamos? He tenido suficientes cosas desagradables por un día. - dije en voz alta esta vez. Sesshomaru dejo caer al yokai que se estrello con la bota de él.
- ¿Estas siendo obligada a darme una localización falsa? ¿Naraku está tratando de emboscarme? - La realidad me golpeó. Él no podía leer mi mente a través de un celular, y yo nunca lo había contactado por un teléfono celular antes.
- No, no estoy siendo obligada, cuando accidentalmente contacte a Naraku con Royakan. Le dije que me cambiaba de bando para que él no pudiera herir a Jaken, él no creyó eso, y después del ataque, trajo a un yokai de nombre Rend... alguien que tu repudiaste hace un tiempo atrás, aparentemente... nos tomo a Jaken y a mí para torturarnos para descubrir si yo era sincera, la historia es corta, Rend y los otros yokais están muertos ahora. - Use mis pensamientos para respondes esta vez.
- Han pasado siete horas... - él exploto, metiendo su tacón en Royakan con una fuerza brutal.
- No había escuchado ni una sola palabra de ti en todo ese tiempo. ¿Por qué, si estabas siendo torturada no me contactaste? - Cerré mis ojos, una vez más respondería con mis pensamientos incluso si fueran más completos que lo que yo ponía en palabras.
- Estuve inconsciente por lo menos la mitad del tiempo, cuando desperté, pensé que moriría, así que no quería oírte cuando no había nada que pudieras hacer al respecto. - Él no habló, pero las flamas que cubrían sus brazos fueron extinguiéndose lentamente hasta que solo quedó el humo que de ellas salía.
- Activa el GPS del teléfono... - dijo al último. Jaken lo había hecho por mí. Parecía que lo hizo mientras yo tenía mi conversación mental.
- Al oeste de Rumania, en una villa llamada Leurda cerca del rio Motru. Busca un establo con un yokai muerto fuera de el. - Deje la conexión lo suficiente para leer nuestra localización y después seguí el hilo mental para transmitir.
- Mandaré gente inmediatamente. - él afirmó. Royakan empezó a hablar en otra lengua. El estaba llorando o sus cuerdas vocales no se habían curado del todo, porque su voz no era nada como la impetuosa que yo recordaba.
- Y si eso no es una confesión, él está mintiendo. Él le dijo a Naraku donde estábamos, y me custodió durante el ataque hasta que Rend me recogió. - le dije a Sesshomaru.
- ¿Oh? - El pie de Sesshomaru lo pateó como si fuera un balón. Una pieza quemada de... Algo roto de Royakan se deslizó por la habitación.
- No sé si alguien más está... - dije, sintiéndome culpable por Maximus, Shrapnel y los otros causando que tartamudeaba esta vez.
- Eres necesaria para encontrar a mi enemigo. Mis hombres están preparados para morir por ello, pero si Dios quiere, alguno de ellos estará vivo. Si es así, los encontraré y los liberaré. Ahora. ¿Jaken te ha dicho donde esta Naraku? - Sesshomaru miró hacia arriba y siguió.
- ¿Dónde está Naraku, Jaken?... - pregunté.
- En el Castillo Poenari, en un túnel de piedra debajo de la torre. - Repetí la información, me sorprendí al ver ensombrecerse la cara de Sesshomaru. Las flamas se dispararon de sus brazos y un invisible viento sacudió sus cabellos plateados alrededor de él.
- ¿Qué pasa? ¿Es la casa de algún amigo? - ¿acaso otro de tus aliados está trabajando con Naraku?
- No. Es mi antiguo hogar - el tono de Sesshomaru era acido.
Mientras el olor indicaba que el establo estuvo recientemente conteniendo caballos, todos los puestos estaban vacios para consternación de Jaken. Desde que él había sido drenado y no había probado bocado en una semana, el estaba lo suficientemente hambriento para comerse a un caballo, me alegro de que ninguno de esos hermosos animales se encuentre aquí. No estaríamos en el establo por más tiempo. Sin embargo, estábamos a un cuarto de milla de distancia del carro de Rend, el calentador encendido a todo lo que daba. Estaba estacionado cerca de una línea de arboles, nos permitía tener una clara vista de los establos así podríamos ver cuando la gente de Sesshomaru se presentara.
Era también un lugar seguro para esperar si algunos yokais no bienvenidos llegaban. Después de buscar las entradas del celular de Rend, parecía que había pasado cuatro horas, ¿pero que si el tuviese que reportar a Naraku acerca de sus "progresos" conmigo? Tenía la intención de buscar a través de sus huesos para ver si podía encontrar algo, y poder saber si Maximus, Shrapnel y cualquiera de los otros había sobrevivido a la batalla. Primero Jaken me explicaba que el castillo Poenari había sido la casa de Sesshomaru construida al iniciar el reinado como príncipe de Wallachia... y el mismo lugar donde su esposa se había suicidado.
Como si esos recuerdos no fueran suficiente para mantenerlo alejado. Las ruinas del castillo Poenari eran también otra atracción turística de Drácula. Así como odiaba a Naraku, tenía que admirar su ingenio. De todas las ruinas que la gente de Sesshomaru había buscado, probablemente evitas aquellas donde la leyenda de Drácula estaba aun despierta como la serpiente buscando aceite porque ellos esperaban que Sesshomaru ignorara eso. Mas importante ¿Quién esperaba que Naraku hiciera su escondite subterráneo cerca del antiguo hogar del yokai que quería asesinar? Retorcido ni siquiera se le acercaba.
- Voy a googlear a Sesshomaru Dracul una vez todo esto haya terminado - afirme Wikipedia sabe más de su pasado que yo.
- No te gustará lo que encontrarás. Especialmente desde que tu duermes con él. - Jaken gruñó.
- ¿Naraku, te dijo eso? - Mis mejillas se sonrojaron pero no aparte la mirada.
- No, mi nariz lo hizo. Cuando estábamos en la cajuela juntos, podía olerlo a él en toda tú, incluso el cloroformo de Rend no podía desaparecerlo de ti. Ellos también lo olieron. Es probable que por eso no te creyeran que realmente lo habías traicionado. - su mirada se volvió hastiada.
- Ellos lo sabían desde antes. Le dije a Naraku que Sesshomaru me sedujo para mantenerme a su lado. - respondí encogiéndome de hombros. —
- No me extrañaría ni un poco. - Jaken murmuro.
- No, porque no es cierto. Mira, no te culpo por detestar a Sesshomaru. Él te empaló y coaccionó. Ambos imperdonables, sin embargo hay otra cara de él. - yo me tensé.
- Seguro, la cara que quema a la gente hasta la muerte. - Jaken respondió rotundamente. Abrí mi boca para responder, pero luego me detuve. Ahora no era el momento para defender mi relación con Sesshomaru. Continuaría esta conversación mas tarde.
- Dame el cráneo. - Él me lo paso, y saqué mi guante, hacienda una mueca.
En la verdadera muerte, Rend se habría marchitado tanto que parecería momificado, pero suficientes pedazos de piel y cabello estaban pegados en su cráneo que lo hacían parecer menos atractivo. Sin embargo, puse mi mano derecha sobre él. Como esperaba, los peores pecados de Rend hicieron parecer mi tortura inocente en comparación. El siguiente recuerdo fue su muerte... siempre un acontecimiento destacado para la gente y sentí una oscura satisfacción al verlo jugar delante de mí. Luego comenzaron a pasar una serie de imágenes de su vida pasado enfrente de mis ojos a una velocidad incomparable.
Descubrir los destinos de Maximus, Shrapnel, y los otros guardias, también averiguar si Rend se suponía que tenía que reportarse con Naraku era normal, era como buscar un copo de nieve específico en una avalancha, pero tenía que intentarlo. Todo lo que necesitaba saber había ocurrido el día de hoy. Empezaría con la memoria pasada de Rend y luego iría trabajando hacia atrás, si es posible, frote su cráneo tratando de adelantar la imagen de su muerte. No vaciló delante de mí, remplazado por otro lio ilegible. Trate nuevamente, concentrándome, y el azul marino del interior del carro repentinamente se desvaneció.
Un cordón de puro poder atacó, cortando los hombres de Rend tan fácilmente como si una espada cortara el agua... Yo, manchada de sangre, retorciéndome bajo la punta del cuchillo de marfil... la angustia de Jaken como cuchillos de plata enterrados en su carne... Jaken y yo en la cajuela, él retenido con plata, yo con una cuerda... un gran salón decorado con tonos pastel, su opulencia empañado por el cristal, sangre y múltiples cuerpos en el suelo... Dos yokais empezando a forcejear dentro de una camioneta, ambos atravesados por arpones de plata. Uno de ellos era calvo y de piel oscura, el otro pálido con cabello rubio hasta los hombros...
- ¡Ellos están vivos! - grité, demasiado extasiada que rompí la conexión.
- ¿Puedes decir que ellos aun lo están? - Jaken preguntó con incredulidad.
Él tenía un punto. Había pasado días sin éxito tratando de limpiar más detalles de los huesos del yokai que había sido atacado en el club. ¿Por qué los recuerdos de Rend era mucho más fácil de navegar? Solo una cosa había cambiado desde eso. Como una lupa podía amplificar un rayo de sol, beber grandes cantidades de sangre de yokai ponía mi habilidad psíquica hasta lo más alto. Había visto lo que le había hecho a mi voltaje, pero no sabía cómo afectaría a mis otros poderes. No quería considerar las ramificaciones de eso porque el pensamiento de las posibilidades eran demasiadas para considerar. Inconscientemente, toque el cráneo de Rend nuevamente, concentrando mi energía en la última imagen, donde había visto a Maximus y Shrapnel. Me tomo dos intentos, pero una vez que lo encontré, centre mi atención en ver lo que venía antes de eso... y después de eso... Se me escapo un grito de asombro.
- ¿Qué? ¿Qué? - Jaken exigía mientras me sacudía. Deje caer el enlace... Y el cráneo.
- Necesitamos ir al castillo Poenari. - agarre la mano de Jaken.
- ¡FRENA! – estallo un grito de Jaken cuando casi golpeé un coche en la curva.
- ¡Ten cuidado, por el amor de Dios! ¡Vas a hacer que nos maten! –chillo Jaken agarrándose como un condenado a los costados del asiento.
- No, voy a hacer que me maten. Tú ya estás muerto - le corregí.
Bueno, casi había rozado otro coche, pero para conducir por primera vez, lo estaba haciendo bastante bien. Apreté el acelerador, haciendo caso omiso de la mirada que Jaken disparó hacia mí. Sí, iba a toda velocidad, pero estábamos en apuros. Además, él conducía rápido, también.
- Voy a estar todo muerto de todas maneras cuando Sesshomaru se dé cuenta de lo que estás haciendo y me culpe por no pararte - dijo Jaken con brusquedad.
Tuve que usar el celular de Rend para que Sesshomaru no pudiera leer mis pensamientos cuando lo llamé hace una hora. Le dije que había vislumbrado algo de los huesos de Rend que me hizo pensar que era mejor marchar inmediatamente en lugar de esperar a que su pueblo nos buscara, y que lo vería más tarde en el castillo. Las dos cosas eran ciertas. No había mencionado exactamente lo que había vislumbrado o en que castillo que me reuniría con él. De haberlo hecho, habría ordenado a sus hombres que me arrastraran de nuevo a su casa con toda la fuerza necesaria, y me abrían confinado en su dormitorio hasta que él volviera. Como lo había dicho antes, quería vengarme de Naraku, también. En este momento, yo estaba en mi camino para conseguirlo.
- No, él prometió nunca hacer daño a alguien que me importara a menos que esa persona atacara a su pueblo o a él. Tú no estás haciendo ninguna de las dos. – trate de calmar a Jaken otra vez.
- Apuesto a que va a hacer una excepción, - él murmuró mientras patinaba un poco en una curva de la autopista. La pista parecía de hielo.
No podía tomar las curvas demasiado rápido. El coche de Rend comparado con el de Jaken no tenían sus modificaciones habituales para llegar a los pedales significando que yo tenía que conducir. Había evitado el aprendizaje en el pasado porque nunca pude conseguir una licencia con mis problemas de electricidad, pero tener vidas que proteger provocaba una gran motivación.
- Te detendrán - advirtió Jaken cuando me pasé rugiendo el resto del tráfico.
- Entonces hipnotizarás a la policía para que me dejen ir. No me vas a hablar de esto, así que deja de intentarlo. – le regañe.
- Debo hacer que me dejes en un aeropuerto y coger el primer vuelo de regreso a Florida - refunfuñó por lo bajo.
- ¿Quieres dejarme hacer esto sin ti? Dilo. - Dirigí una mirada hacia él antes de volver la atención a la carretera.
- Por encima de mi cadáver - fue su respuesta inmediata, seguida de un murmullo.
- Es el final de la temporada para empezar, de todos modos. Reduce la velocidad o te perderás en la curva. - Me detuve, tomando la calle que conducía al castillo de Poenari.
Una vez que estuvimos en la calle principal, el alumbrado público comenzó a escasear hasta que parecía como si la oscuridad nos hubiera tragado. El estrecho sendero, árboles altos, y el terreno escarpado parecían aconsejar que regresaras en vez de seguir hacia adelante, pero mantuve mi pie en el acelerador. La atmósfera ominosa trabajaba para nuestro beneficio. Durante el día, el Castillo de Poenari estaría poblado por los turistas, pero era tarde en la noche, así que dudaba de que alguien estaría allí excepto Naraku y sus hombres, enterrados en las habitaciones que habían cavado antes de que Bram Stoker escribiera las primeras palabras de Drácula.
- Dime cuando hayamos llegado lo suficientemente cerca. - No podíamos conducir hasta el castillo. Por un lado, el acantilado que había significaba que los visitantes tenían que caminar más de mil pasos en la montaña para llegar a él. Por otro lado, no queríamos anunciar nuestra presencia a Naraku. Todavía.
- Detente. - Después de unos treinta minutos, Jaken ordeno. Lo hice, directamente en una zanja, por la forma en que la parte delantera se inclinaba.
- No es mi culpa. ¡No podía ver lo que estaba allí con toda la nieve! - protesté antes de que pudiera decir nada. Pero creo que le oí murmurar "Mocosa conduciendo" bajo su aliento.
- ¿Lista, chica? - Luego se encontró con mi mirada y sus ojos se volvieron rojos.
- Sí - le dije, suave pero contundente.
Sin decir palabra, tomó uno de los cuchillos de Rend y se cortó la palma de la mano, levantándola hacia mí. Del mismo modo silencioso, la agarré y tragué el líquido carmesí oscuro. Tan pronto como lo hice, ese pulso débil de poder dentro de mí comenzó a estallar. Hicimos sólo una parada en nuestro camino hasta aquí, una gasolinera donde usé el dinero de la billetera de Rend para llenar el tanque y Jaken volvió a llenarse de otra forma a partir de dos empleados y un automovilista. Ninguno de ellos lo recordaba y las mejillas de Jaken después de eso eran francamente rojizas, una vez que lo hizo.
Sabía que iba a necesitar un extra para mí. Jaken se cortó la mano dos veces más. Supe que había tenido suficiente cuando ese sabor áspero comenzó a endulzar y mi piel picaba de las corrientes pulsantes a través de mí. Mi cansancio desapareció, reemplazado por una mezcla estimulante de nervios y propósito. Saqué mi guante derecho y luego me limpié la boca. Apenas nada rojo manchaba mi mano cuando me miré.
- Vamos a hacer esto - le dije, y dejé el cálido interior del coche por la fría oscuridad de la nieve.
El castillo Poenari se sentaba en lo alto de un acantilado, tan silencioso e imponente como un dragón de piedra. Desde mi punto de vista, parecía como si sus paredes brotaran de la roca escarpada por arte de magia. Sólo una estrecha carretera serpenteaba por el valle. Para llegar al castillo se requería un ascenso vertical donde un paso en falso podía tener resultados desastrosos. Su construcción antes del tiempo de las excavadoras y las maquinarias debió de haber sido una empresa de proporciones inimaginables. Incluso con la mayor parte en ruinas, lo que quedaba todavía tenía el poder de impresionar... e intimidar. Este era el lugar donde Sesshomaru había vivido antes de ser un yokai.
Él había supervisado la restauración del castillo y luchado en el inmenso bosque que lo rodeaba cuando había sido tan frágil como cualquier mortal. Por supuesto, hasta entonces había mantenido su ferocidad legendaria. Tal vez eso era lo que había intrigado al yokai Tenoch lo suficiente como para buscarlo y convertirlo. Nunca lo sabría. Sesshomaru dijo que Tenoch se había suicidado poco después. Yo esperaba que no fuera su pesar por lo que había convertido a Sesshomaru en lo más cercano a una persona inmortal como podría ser. Muy por debajo de la casa estaba el río Arges. Este era el lugar donde Sesshomaru había tirado el cuerpo sin vida de su esposa hace siglos, ese evento lo cambió tan decisivamente como lo tuvo el convertirse en un yokai.
Pero no estaba aquí en un viaje de turismo, o incluso a pasar mi mano sobre piedras que contenían más conocimiento acerca de Sesshomaru que todos los libros históricos o de ficción escritos sobre él. Estaba allí porque entre el río y su antigua casa, oculto por los árboles y las rocas escarpadas, estaba la entrada de un túnel de escape. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Si es así, Naraku habían pasado siglos acumulándola en el hielo antes de actuar, y se aseguró de tener una salida si Sesshomaru descubría su nido subterráneo. Los recuerdos de Rend también mostraban que sólo un puñado de hombres Naraku conocían la existencia del túnel. Debido a esto, él no tendría muchos yokais custodiándolo.
Jaken y yo nos deslizamos por un lado de la montaña. Debería haber estado casi a ciegas con los bosques densos que bloquean la mayor parte de la luz de la luna, pero no fue así. La sangre de yokai agudizaba mis fuerzas y los sentidos, haciéndome capaz de ver el camino a través del terreno áspero, así como ver, oír y oler cosas con una claridad que nunca antes había experimentado. A través de los recuerdos de Rend, sabía a dónde ir, como si él me hubiera dibujado un mapa. Yo iba delante, Jaken me seguía de cerca. No nos quedaba mucho tiempo. Todo estaba tranquilo ahora, pero Sesshomaru estaba llegando, y él arrancaría la montaña entera hasta llegar a Naraku si eso era lo que hacía falta. Eso estaba bien, siempre y cuando hiciera que viniera a buscarme primero. Jaken aspiró profundamente.
- Rend estuvo aquí, puedo olerlo - susurró. Aspiré, también, pero el bosque era tan rico en aromas que mi nariz recién sensible no podía determinar el de una persona en particular.
- ¿Alguien más? - Le susurré, mirándolo fijamente.
- Si. Dos de ellos pasaron por aquí, también. - Se refería a Maximus y Shrapnel, los únicos que había visto que habían sobrevivido al ataque.
Después de todo, Naraku no podía estacar rápidamente a dos yokais en su guarida a la vista de los turistas del Castillo Poenari, y él habría estado demasiado impaciente para esperar hasta la noche para empezar a interrogarlos. Empecé a subir de nuevo, instando a Jaken a que me siguiera. Después de otros quince minutos de escalada, alcé mi mano con el gesto universal de parada. Entonces me agaché, entrecerrando los ojos. Ahí estaba. La enorme roca rota marcaba la entrada al túnel. No lo podía ver entre los espesos matorrales y los troncos talados de los árboles, pero ese era el punto. Si pudiera ser visto fácilmente, no sería eficaz.
Miré hacia arriba, hacia el castillo que los árboles y lo escarpado bloqueaban de mi vista. Todo estaba muy tranquilo, bien. Sólo necesitaba diez minutos. Múltiples ¡booms! sonaron en sucesión casi simultánea. La montaña tembló y las rocas comenzaron a caer en cascada hacia abajo. Una serie de maldiciones pasaron por mi cabeza. Es evidente que Sesshomaru estaba llevando a cabo un ataque de conmoción-y-pavor28, pero mi meta era llegar a Maximus y Shrapnel antes de que Naraku supiera que estaba siendo atacado. Tan pronto como se diera cuenta de que Sesshomaru lo había encontrado, probablemente mataría a los rehenes antes de correr hacia el túnel.
Me precipité hacia adelante, abandonando cualquier intento de ser cautelosa. Con el bombardeo anterior, ya no importaba. Los arbustos en frente del túnel eran gruesos y espinosos, pero avancé más allá de ellos, mi ropa ayudaba a limitar los arañazos. Entonces me metí debajo de la enorme roca, cuidando de no golpear mi cabeza contra el borde de la misma inmediatamente debajo de ella. Una vez fuera de eso, giré a la izquierda en el túnel como si hubiera estado aquí cientos de veces. Todo estaba negro, haciéndome agradecer que mi visión mejorada significara no estar dando tumbos a ciegas. Algo que pasó por encima del túnel lo hizo estremecerse como si estuviera medio de un terremoto. Esa fue mi señal para empezar a correr.
¿Es qué Sesshomaru había volado llevando una enorme bola de demolición con él? Después de recorrer a unos cien metros, vi un resplandor de color rojo delante. Una voz de hombre gritó en rumano, pero no respondí. Seguí caminando, y cuando doblé una curva, un hombre flaco, de barba y pelo negro estaba en el túnel. Parecía tener unos cuarenta años, pero unos ojos brillantes demostraron que no era humano.
- Lo siento. No hablo rumano. - le dije con frialdad. Él me miró con sorpresa, observando mis ropas y zapatos demasiado grandes. No parecía asustado, sin embargo. Idiota. ¿Pensaba que era un excursionista perdido que accidentalmente se había tropezado con el túnel?
- Necesitas salir de mi camino - le dije, flexionando la mano derecha. No quería perder mi poder con él. Sólo tenía un poco de jugo y estaba destinado para otras cosas.
- ¿Quién demonios eres tú? - Me preguntó con un acento muy marcado.
- ¿Conoces la diferencia entre morir y morir noblemente porque eres estúpido? Nada, estás muerto de cualquier manera. ¿Oyes ese ruido? Eso es Sesshomaru Tepesh atacando, así que si yo fuera tú, me gustaría correr en lugar de quedarme a pelear. - Le contesté, ignorando su pregunta.
- ¿Luchar contra ti? Eres humana, te mataré - se burló, pero otro temblor seguido de un ¡boom! le hizo mirar a su alrededor con nerviosismo.
- Si fuera fácil de matar, no estaría hablando contigo. - Todavía no se movía. Esto estaba tomando demasiado tiempo, por no hablar de estar dándole a Naraku la oportunidad de escucharlo todo.
Le tendí la mano derecha. Él sólo la miró, ladeando la cabeza. Estaba a punto de desatar una corriente cuando un movimiento borroso pasó disparado por mi lado. Empujando al yokai, lo hizo caer hacia atrás. En medio del torbellino loco de extremidades y centelleantes cuchillos de plata, alcanzó a ver un cuerpo de cuatro pies coronado por cabello marrón espeso. Jaken no quiso quedarse atrás y déjame tratar con él. ¡Dios, por favor no dejes que el otro yokai sea más rápido que él! No podía arriesgarme a soltar un latigazo mortal de energía, tampoco. No cuando podía cortar a través de Jaken en lugar del guardia Naraku. Lo único que podía hacer era esperar, la mano en caso de que otro guardia oyera el alboroto y fuera a investigar.
Después de unos segundos que mis nervios tensos, el guardia cayó hacia atrás, Jaken encima de él. Su mano agarraba medio mango del cuchillo tan largo como su antebrazo, la hoja enterrada profundamente en el pecho del guardia. Entonces él saltó, ejecutando una profunda reverencia.
- Y la multitud se vuelve loca - dijo con aire de suficiencia.
- ¿Podrías dejarme manejarlo la próxima vez? - Le susurré para cubrir lo preocupada que había estado.
- Por favor. Estaba luchando a muerte antes de que tus abuelos nacieran. Ahora, vamos a terminar con esto. - Jaken torció los ojos.
Corrió más profundo en el túnel. Corrí tras él, sólo entonces dándome cuenta de que en mi momento de pánico, dijo una oración a un dios en el que no creía. Extraño. Cuando llegamos a una división del túnel, me detuve. Rend no había estado con Maximus y Shrapnel aquí, así que no había visto el camino a seguir a través de sus recuerdos. Si tomaba la decisión equivocada, podría estar condenándolos. No importaba cuan silenciosamente me moviera a través de los túneles, a menos que Naraku estuviera muy ocupado concentrándose en el ataque de Sesshomaru, estaba ahora tan cerca que él oiría mis pensamientos y sabría por qué estaba aquí.
No había tiempo para indecisiones. Tomé la derecha y Jaken me siguió, cuchillos de plata sujetos en cada mano. Mientras corría, yo también acariciaba debajo de mi pulgar, buscando la esencia de Sesshomaru. No me podía esperar a pesar de que está ocupado con el ataque. Tenía que saber sobre el túnel. Naraku no se podía escapar. Había tenido la intención de transmitir un mensaje rápido y luego desconectarme, no sólo porque el tiempo era lo esencial, sino también para limitar su furia conmigo una vez que descubriera dónde estaba, pero cuando el túnel cayó y vi a Sesshomaru cuando me cernía sobre él, lo miré con incredulidad. Una pila de piedras, ladrillos y escombros, de lo que una vez había sido una imperiosa torre en el horizonte montañoso, lo rodeaba.
No, no había traído una bola de demolición con él, me preguntaba mientras escuchaba el ruido y sentía los temblores. Él era la bola de demolición. Sesshomaru pasó a través de capas de roca y tierra con nada más que sus propias manos, lanzando enormes trozos a los lados en una vorágine de destrucción. El fuego ardía sobre cada centímetro de su cuerpo, lo que hacía que se viera más como la versión de Dante de un demonio que un yokai. La luz que venía de él me permitió ver como rasgaba profundamente en la tierra, ferozmente aniquilando todo en el camino entre él y su enemigo. La montaña se estremeció como si pudiera sentir dolor por la fuerza del asalto de Sesshomaru, excavando más y más profundamente sin piedad. Por un segundo, mientras lo miraba, estuve tan aturdida que me olvidé de respirar.
- ¿Qué estás haciendo aquí? - Pensé que le oí gritar, pero el aplastamiento continuo de roca y piedra era atronador.
- Hay un túnel de escape en el lado este de la montaña a unos 300 metros del río. Envía gente a que lo custodien. Maximus y Shrapnel aún están vivos. Voy a buscarlos. - No estaba seguro de si podía oírme, le grité mentalmente mi respuesta.
Entonces me desconecté, lo que él hubiera dicho perdido como el túnel a mí alrededor. Jaken me había llevado mientras estaba en mi trance, y ahora nos encontrábamos frente a una gran grieta que me parecía como la garganta abierta de un monstruo de piedra. Dentro de ella, apenas visible a la luz de los brillantes ojos rojos de Jaken, estaban Maximus y Shrapnel. Jaken saltó a las profundidades conmigo aún en sus brazos. Gruñí ante la dura sacudida cuando aterrizamos. El foso tenía que estar a quince metros de profundidad. Luego me apartó de él, con la mano derecha extendida y lista para disparar un látigo de energía a través de cualquier cosa que se moviera.
Nada pasó. Tal vez el ataque de Sesshomaru había hecho desparecer a los guardias que estaban interrogando a Maximus y Shrapnel. Pensé que tendría que matar a cualquiera que estuviera aquí, pero aparte de los dos yokais sujetados a la pared de manera repugnante, la cisterna estaba vacía.
- Rin. - La voz de Maximus era irreconocible desde el arpón de plata todavía incrustado en la garganta, y estaba tan cubierto de sangre seca que me tomó un momento darme cuenta de que era lo único que llevaba puesto.
- ¿Qué estás haciendo aquí? Oh, ya sabes. Yo estaba en el vecindario. - Dejé escapar una áspera imitación de una sonrisa.
Continuara…
