Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
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Imagine Dragons - Noghing left to Say
Lluvia y más lluvia, por cuatro completas semanas. Un mes, solo el prólogo antes de que mi vida se volviera a convertir en un desastre sin fin.
Me puse un abrigo sobre los hombros y tomé una sombrilla para protegerme de la lluvia. Tenía que ir a casa de mis padres aunque no me hiciera especial emoción, tenía que hablar de un par de cosas en concreto con Charlie. Dos de ellas provenientes de la familia Cullen.
Con un suspiro termine mis cavilaciones, pero claro, no bastaba con solo decirle a mi mente que parar si ella se empeñaba en recordarme a cada minuto la amenaza intermitente que tenía sobre mi cabeza, y no solo yo, también mi familia.
Era hora de ocuparme de mis asuntos y ellos tenían nombre.
Inevitablemente recordé el día en que mi tranquila y pacifica vida se había visto interrumpida por aquellas dos personas que —al igual que medio Forks— pensé que nunca volverían. Ese mismo día Forks se vio envuelto en un nuevo chisme mucho más interesante que el divorcio de los Newton el año pasado. Me pregunte internamente si la vena chismosa de la señora Stanley y la señora Mallory había sido de ayuda por primera vez en toda la historia de sus vidas.
La cosa es que todavía no me decidía.
Flashback
—Tienes que estar bromeando, James —negué con la cabeza, tratando de que mi voz sonara lo suficientemente molesta mientras por dentro trataba de no reír.
Este hombre me mataría.
—Vamos, cariño. Un poco de chocolate no le hace daño a nadie. —me respondió al otro lado del teléfono.
—¿En serio? —seguí caminando tanto como podía con solo una mano agarrando el carrito de supermercado y la otra el teléfono. Empuje el carrito con la pierna— Recuérdame como un niño de cuatro años te convenció de añadir, y leo textualmente, cuatro cajas de cereal de chocolate.
—No lo sé, quizás porque tiene tus ojos ¿Sabes lo difícil que es resistirse? Soy solo un simple humano —susurro.
Su tono de voz me hizo reír y calentó mi corazón al mismo tiempo.
—Solo recuérdame no volverte a dejar a solas con Thomas, ahora veo lo débil que eres.
—No es mi culpa que él sepa como romper mi resistencia… —murmuro antes de que algo lo cortara y un par de segundos de silencio le seguirán— ¿Cariño? Tengo que dejarte, el paciente de las seis está listo para verme.
—Bien. —asegure rápidamente— Llega temprano para la cena.
—Eso es seguro. Cuídate y trata de no subir la velocidad del auto demasiado.
—No prometo nada. —sonreí.
—Serás mi perdición, Bella Swan. —dijo por ultimo para después colgar.
Yo sonreí toda mimosa. James era mi puerto seguro, todo lo que podría pedir y desear al mismo tiempo en una pareja y compañero de vida. Él me daba la tranquilad que por tanto tiempo le había faltado a mi vida.
Con un suspiro tranquilo me deslice por el pasillo de cereales y golosinas. Quizás no comprara las "cuatro cajas" de cereal de chocolate, pero a nadie le hacía daño que consintiera un poco a mis chicos. No fue hasta el final de un estante casi vacío —el dentista John tendría una gran cantidad de trabajo con los niños de Forks— que encontré el bendito cereal. Suspire y rodé los ojos, ya me imaginaba sus caras cuando lo vieran.
No fue hasta que escuche a dos voces bastantes chillantes al otro lado del pasillo que mi diversión se terminó de un momento a otro.
Joder.
No me era una sorpresa que Stanley y Mallory estuvieran chismeando en medio del supermercado, lo que se me hacía desagradable era tener que topármelas. Todavía recordaba sus chismorreos hace menos de cinco años, como me juzgaban y esparcían más rumores a mis espaldas. Cerré los ojos tratando de olvidar ese pensamiento, el pasado era el pasado.
Eso no evito que comenzara a escucharlas.
—Claro que regresaron.
—¿Ambos?
—Te lo juro Lauren, Esme Cullen estaba danzando como loca una semana antes de su llegada, ahora entiendo todo.
—Esme siempre ha tratado a sus hijos como príncipes —dijo Lauren en tono agrio— Siempre malcriándolos. Son una familia extraña y problemática, igual que los Swan.
—Hablando de los Swan ¿Te imaginas la cara de Bella Swan cuando vea a Edward y Alice Cullen?
Me puse fría y un estremecimiento me recorrió de cabeza a pies. Edward y Alice estaban aquí.
Automáticamente vino a mi mente la imagen de mi pequeño cobrizo.
Lauren rio sórdidamente.
—Pagaría por ver ese encuentro, siempre te he apostado a que el bastardo de Bella es hijo de Edward. Todo el pueblo lo sabe —se burló entre cuchicheos— En cuanto Edward ponga los ojos sobre ese pequeño mocoso lo sabrá, y entonces la vida de Bella Swan se pondrá de cabeza. La van a joder y ella lo sabe.
La dos se carcajearon mientras yo sentía que me faltaba el aire. Aquella tarde lo supe, tenía que tener a mi hijo entre mis brazos.
Tome entre mis manos temblorosas mi teléfono mientras comenzaba a caminar lejos de la sórdida plática de aquellas dos mujeres y marque el único número de la persona que más necesitaba en estos momentos.
James.
Flashback
Unas horas después todo exploto. Descubrí que no solo me tendría que preparar para enfrentarme a Edward sino también a su familia. Su familia y amigos. Había sido ingenua al pensar que en algún momento tal vez tendría el respaldo de ellos, pero sin duda siempre lo había sabido. Edward no era otra cosa que el hijo prodigo para su familia, aun para Emmett.
Mi corazón se rompió al acordarme de la mirada protectora de este mismo. Y muy en el fondo de mi corazón, una muy pequeña parte de la vieja Bella, se sentía agradecida de que por fin ellos tuvieran una relación. Eso no significaba que yo no fuera a luchar por mi hijo con unas y dientes.
Aun sobre la familia Cullen.
Solté un suspiro y tome mi bolso, las llaves de la casa y comencé a hacerme una coleta en el cabello.
Si era sincera conmigo misma había estado evitando este momento, hablar con mis padres del regreso de Edward no sería fácil. El pasado había regresado para ensuciar mi presente. Era hora de comenzar a moverme antes de que me arrebatara los que más amaba en este mundo.
Considere llevarme el auto James, pero viendo que la lluvia estaba en su mejor y más tranquilo momento, preferí caminar. Antes de marcharme decidí echarle un vistazo a mi novio y lo único que encontré fue a él, dormido y con un poco de baba en el borde de su boca.
Sonreí tristemente y me asegure que la manta que lo cubría estuviera bien colocada. Había estado pasando largas noches de guardia en el hospital para estar conmigo durante el día y asegurarse que todo marchara bien, así que no lo culpaba por tomarse unas cuantas siestas durante el día. Bese su mejilla antes de salir de mi apartamento y cubrirme con la sombrilla azul para poder comenzar a caminar.
Más recuerdos vinieron a mí sin poder evitarlo. El olor del café me hizo casi salivar.
Baje las escaleras que conectaban mi departamento con la calle central de Forks y por último salude al señor Jeff, tener su cafetería a un lado del pequeño edificio de apartamentos me había parecido una característica importante cuando me mudé. Me gustaba el olor a café y los chistes malos de Jeff. Tal vez eso fue lo único que me sostuvo mientras me acostumbre a vivir sola con mi pequeño Thomy. Había sido duro y una lección que nunca olvidaría,
No puedo decir que vivir con un niño de dos años sola me fue muy fácil, pero con la ayuda constante de mis padres y los Cullen me había sido posible. Tan solo tenía veintiuno y yo solo quería salir corriendo de casa. Después de la partida de ellos todo parecía insoportable, incluso la que fue mi casa de infancia durante toda mi vida.
Nunca volví a poner un pie en mi habitación después de que me mude y trataba lo menos posible de visitar a mis padres en casa, siempre tratando de encontrarnos en un punto central en el pueblo.
De todos modos no era tan complicado si poníamos en contexto la complicada relación que llevaba con mi madre y las pocas horas que mi padre procuraba pasar en casa.
El camino a casa de Charlie y Renne era bastante tranquilo, guarde la sombrilla y me metí las manos a los bolsillos después de darme cuenta que la lluvia había disminuido considerablemente hasta convertirse en una suave brisa. Disfrutaba de las caminatas con la lluviecilla y las personas a mí al rededor.
Al entrar a la calle que daba a la casa de mis padres disminuí el paso.
Esperaba que mi padre estuviera cerca cuando llegara a casa, estar con Renne y tratar de entablar una conversación con ella en las últimas semanas era algo difícil. Podía ver su cara de disgusto cada vez que iba a visitar a Charlie o a hacerme cargo de algunas cuentas, su desilusionó al ver que no llevaba a Thomas conmigo. Como si pudiera hacerlo después de lo que provoco.
Hoy no era muy diferente, mi pequeño cobrizo se las había arreglado para que accediera a irse con su mejor amigo a una noche de películas y juegos y como la madre debilucha que era le prepare su pijama, su pelota favorita, un sándwich y lo deje marchar.
Comencé a observar el barrio en el que crecí de pequeña conforme caminaba. Muchas veces después de tener a Thomas considere la opción de alejarme de este lugar y hacer como si nunca hubiera estado en él, pero me negué a hacerlo. Pensar en quitarle a mi hijo todo de lo que yo había gozado en mi infancia, los árboles y una vida tranquila en un pueblo pequeño donde todos sabían tu cumpleaños y podías salir a jugar afuera de casa sin preocuparte por nada más que divertirte me era imposible.
Y me quede, a darle una vida a Thomas sin que me preocupara nada más que ser su perfecta madre. Hasta ahora.
Un escalofrío me recorrió de cabeza a pies. Ahora Edward estaba en el pueblo y el secreto de mi pequeño ahora ya no era tan secreto. Mi hermana estaba muerta y Edward había regresado con el producto de su matrimonio en brazos. Un pequeño niño y como si no pudiera conformarse con ello, ahora quería a mi pequeño niño.
A mi hijo.
Seguí caminando por el sendero que cruzaba el jardín de mis padres. Sabía que había hecho bien en venir y pedir un concejo a mi padre, pero solo pensar en poner un pie dentro de la sala de estar ya me estaba revolviendo el estómago.
Sin embargo la cuenta regresiva seguía. Estaba casi sobre mi cabeza.
Hace cuatro semanas que los Cullen tenían prohibido acercase a Thomas. Cuatro semanas de estar ignorando llamadas y mensajes. Cuatro semanas de haber mandado a la mierda a Edward Cullen y haberle proclamado que no era el padre de nuestro hijo. Nunca lo vi tan furioso como ese día, con sus ojos verdes duros y contra mí.
Imaginar que quizás pronto se desataría una guerra me provocaba arcadas. Los Cullen tenían dinero y si Edward se decidía a venir por Thomas tendría que usar todo lo que tenía a la mano para tratar de mantener a mi hijo conmigo.
Saque las llaves que aún conservaba de mis jeans y abrí la puerta.
El olor a madera y fragancia de limón llego a mi nariz.
Tal como lo recordaba.
Probablemente mi madre aún seguiría en la cama. Sinceramente rece para que así fuera.
Cerré la puerta con sumo cuidado y al verificar que no estaban ni la pistola ni la placa de mi padre sentí un nudo en la garganta. El ruido en la parte de arriba me alerto que era tarde, probablemente Renne no tardaría mucho en enterarse que estaba aquí, así que me quité el abrigo y lo dejé sobre el brazo de un sofa.
Huir ya no era una opción muy sensata.
Avance hacia la calefacción y la subí unos cuantos grados. Me comenzaba a sentir incómoda de estar es ese lugar sin papá y aún que la sensación era conocida, solo significaba algo. Mi cuerpo comenzaba a entrar en tensión de solo pensar en pasar tiempo a solas con mi madre.
Mi mirada se dirigió a un solo lugar.
Camine por la sala de estar mientras observaba nuestras fotos familiares a lo largo de la chimenea, aun a veces me costaba creer que Renne quisiera conservarlas de tal modo, como el recuadro perfecto de la familia perfecta.
Pase mi dedo pulgar por la última foto, el verano, nuestro verano.
Había sido durante el último año de preescolar, una excursión y de pronto teníamos a la maestra, la regordeta y amable señora Betty tomándonos una foto tras otra, a las gemelas Swan.
Las lindas gemelas Swan. Quien pensaría al mirar la fotografía lo que pasaría con los años.
Mi dedo recorrió el rostro pálido y un poco más delgado de mi hermana. Clarie lucía tan solo un poco más diferente a mi excepto por el pelo y los ojos de mi madre. Pero exactamente iguales en perspectiva.
—Hace mucho que no te veía interesada por esa fotografía. —la voz de mi madre me sacó de mis pensamientos, regresándome de golpe a la realidad.
Así era ella, toda silenciosa y observadora.
—En realidad pensaba más en la excursión en sí. Fue un lindo verano —carraspee, intentando no profundizar mucho en el tema— Estoy esperando a papá —mire directamente a Renne.
Mi madre llevaba un vestido, largo y colorido con un cinturón que le formaba una perfecta cintura. Siempre había tenido la cualidad de lucir incluso más joven y bonita de lo que debería.
—Comisaria —dijo— Un robo pequeño en la tienda de Bob —entró a la cocina, seguida por mis pasos— ¿Dónde está Thomas?
—Él quería jugar con Jerry un poco, Ángela y Ben tendrán una noche de películas infantiles, Thomy insistió tanto que lo dejé ir —mire alrededor de la cocina en la que había correteando tantas veces de niña. Siempre me sentía así cuando visitaba la casa de mis padres, por eso lo evitaba. Me inundaba una profunda nostalgia y dolor, incluso cuando pensaba que las cosas ya no me dañaban, lo seguían haciendo y mucho. La muerte de Clarie no solo había provocado mi distanciamiento con Renne, ver a todo el pueblo dando sus condolencias, mirándome indecisos entre mencionar algo o quizás no, volver a ser el hazme reír de todo Forks, me tenía con los nervios de punta continuamente.
Mi gesto duro debió denotar algo, porque mi madre me miraba fijamente.
—Cuando tu padre llegue le diré que viniste a verlo, no tienes por qué soportar esto, Isabella. —una sonrisa completamente comprensiva y falsa adorno sus labios.
Aquí viene.
Mi cuerpo se puso duro al instante en el que capte su necesidad de que me marchara. A veces pretendía no notarlo, pero desde la muerte de Clarie, al igual que yo, mi madre evitaba pasar tiempo conmigo. El pensamiento me enfureció.
—¿Estas segura de eso, Renne? —me incliné sobre la mesilla de la cocina, mirándola directamente, ella paró de sacar una taza para hacer su típico café favorito por las mañanas y se giró a mírame— ¿Entonces no tengo que soportarlo? —golpee mis manos contra la dura madera— Soportar el recuerdo de tu hija por todo el pueblo, soportarte a ti caminando por el pueblo todas las tardes en busca de quien te la mencione para que tú puedas empezar a cotillear sobre lo perfecta que era Clarie y lo mucho que todos la amaban, aunque es una vil bazofia porque nadie la soportaba en este pueblo —mi madre se alejó como si hubiera sido golpeada—Pero estas equivocada, lo tengo que soportar, constantemente y a diario, bueno… eso sin contar al imbécil que regreso al pueblo creyendo que puede quitarme a mi hijo y reclamar un paternidad que nunca fue suya, maldita sea —sentí mis ojos comenzar a lagrimear— Si algún día hubieras volteado a ver a tu alrededor tal vez te hubieras dado cuenta de lo que estaba pasando con tu familia, con tu marido, y con tus preciosas y hermosa hijas. —estrelle el puño en la mesilla y salí disparada de la cocina.
Como James me había advertido un día antes, no había sido muy buena idea venir a casa. Que el cielo se partiera si algún día Renne se atrevía a admitir todo lo que había pasado por sus ojos en los últimos seis años. Me quería largar malditamente rápido.
Comencé a ponerme mi abrigo de nuevo, pero pare hasta que mi mirada se dirigió de nuevo a la chimenea.
La maldita foto excepcional de Clarie solo me hizo sentir más furiosa. Mi vida, toda mi vida hecha trizas porque ella así lo decidió, porque ella siempre lo quiso, ella siempre amó a Edward. Las lágrimas que ya rodaban por mis mejillas le dieron paso a los sollozos, estaba tan cansado de todo esto.
Agotada.
Los últimos cinco meses habían sido un infierno, era como haber regresado de nuevo en el tiempo. Él estaba qui desde hace meses. ¡MESES! Meses en los que todo el pueblo había estado cuchicheando sobre el tema hasta que llego a mis oídos apenas hace un mes.
Isabella la tonta y engañada novia por el chico del pueblo y su hermana. Isabella embarazada, Isabella luciendo casi muerta. Isabella la abandonada.
Y lo peor de todo, también hablaban de mi hijo. Diciendo que era un bastardo solo por no tener un maldito y estúpido apellido. Tome las fotos entre mis manos, sentí que la voz de Renne me decía algo, pero no era como si la escuchara completamente. Mis brazos se impulsaron, y estrellaron la fotografía en el piso, el tronido de vidrio contra la madera del suelo fue tan estruendoso que me quedé estupefacta cuando miré lo que había hecho.
La fotografía, la amada fotografía de mi madre, ahora estaba destrozada.
—¡Isabella!
Yo comencé a negar, mientras los brazos de mi padre me sostenían fuertemente contra su pecho. Estúpida, estúpida, estúpida. ¿Qué había hecho?
Ni siquiera me había dado cuenta que mi padre había llegado a casa. Su cuerpo pegado al mío, el olor a madera y lluvia que lo caracterizaban me hicieron sentirme segura.
—Lo lamento, lo lamento… —me aferre a su pecho y comencé a sollozar sobre él, también podía escuchar los sollozos de Renne, y eso me hizo sentir aún peor— Yo... lo siento, por favor, lo siento, no sé lo que paso… yo solo...
—Shh... Shh... mi niña —su mano posó por mi coronilla, acariciando mi cabeza como cuando era pequeña. Cuando tenía pesadillas mi padre me sostenía y me arrullaba, el fuerte y seguro jefe Swan me sostenía entre sus brazos— Tienes que tranquilizarte y respirar conmigo, Isabella —me aleje de su pecho y trate de respirar.
—Sácala de aquí, Charlie. —la voz de Renne irrumpió. La mire con lágrimas en los ojos mientras me daba cuenta de que estaba sentada en el suelo con su bonito vestido de colores que se desplegaba por todas partes, mi madre acariciaba la foto de Clarie y mía, mientras las lágrimas también mojaban su rostro.
—Renne…
—Basta Charlie, ya basta —nos miró a ambos— Esta situación es insostenible, incluso para mí. Creer que puedo elegir entre mis dos hijas ha destruido esta familia —negué tragando de hablar, pero parecía que no podía— Clarie era mi hija también, y pude hacer más, pero decidí quedarme a luchar por lo que quedaba de nuestra familia, y lo hice, te perdoné Charlie y nos reconstruí —sus hermosos ojos azules me enfocaron— Y a ti, te cree como una mujer fuerte y te enseñe a ser madre cuando nadie más sabia hacer otra cosa más que mirarte con asco. A mi niña, a mi Bells. Y ahora que soy yo la que necesita de ti, solo pido un poco de tiempo para superar mi dolor, tú me acusas de idealizar una familia. ¡Una familia que tu padre, tu hermana y tú se encargaron de destruir! ¿Y yo soy la culpable? Solo por querer llorar la muerte de mí otra hija. Fuera de aquí, Isabella.
Me solté de los brazos de Charlie intentando acercarme a mi madre, pero ella se alejó, se puso de pie rápidamente y negó, casi como si me tuviera miedo.
—Te amo Bella y te he amado siempre, pero es suficiente de todo esto, no tienes diecinueve años, y yo no puedo seguir luchando por todo lo que he luchado, es momento de que te enfrentes a todo, sin mí, sin tu padre. Eres una mujer y yo estoy cansada, te he amado con todas mis fuerzas, hace seis años dejé ir a mi hija para que nosotros pudiéramos seguir adelante, en esos momentos tú me necesitabas, ahora mi otra niña ya no está y nunca seré capaz de decirle lo mucho que lo siento por no haber estado a su lado cuando más lo necesitaba, ella murió y yo no estaba ahí para ponerla entre mis brazos, la tuve que perder por segunda vez y esta vez para siempre —una lágrima cayó por su mejilla con un dolor que jamás había notado en sus ojos, se sintió como un puñetazo directo en el estómago— Si te molesta tanto mi duelo entonces puedes marcharte, esta sigue siendo mi casa —aferró la fotografía entre sus brazos y subió las escaleras.
—Mamá... —la llamé he intenté seguirla, pero mi padre me detuvo, sabía que esta vez me había pasado de la raya— Ella tiene razón, papá. —me senté al borde de las escaleras y tomé mi cabeza entre mis manos– Ahora soy yo la que destruye nuestra familia, con mi incapacidad de perdonar y seguir adelante.
Charlie de agacho a mi altura, sus ojos se veían cansados y grandes ojeras los adornaban. Diciéndome que probablemente tenía más de un día sin dormir. Ser el Jefe de policía de Forks parecía fácil, pero adjunto a los problemas de nuestra familia era desgastante para él.
—Lo cierto es que estas en todo tu derecho de estar furiosa y enojada con todos, sé que tu vida está volviendo a cambiar y eso no te gusta, pequeña.
—Pensé que todo esto no me explotaría en la cara, papá. En algún momento pensé que Edward nunca se enteraría de Thomas y que si lo hacía, asumiría que no era su hijo. No contaba con que fuera idéntico a el —reí irónicamente, tratando de no llorar de nuevo — No quiero esto, no lo quiero cerca de mí, recordándome cada cosa que hice mal.
Estaba tratando de ser sincera con mi padre, sus ojos me miraron directamente a los ojos y acariciaron mi mejilla con ternura.
—Tienes que perdonar Isabella, y seguir adelante. Nadie te va a juzgar por aquí y todos te amamos, sea cual sea tu decisión.
Yo negué, Charlie siempre lograba sorprenderme, mi padre tenía esa cualidad que a veces me hacía sentir temerosa, sacaba mis más profundos pensamientos y los ponía a luz.
—No —me aleje de su toque— No atrevas, papá. Eso ya no existe, jamás lo hizo. No es lo que te estas imaginando —puse mi mano sobre la suya, más lágrimas comenzaron a bajar por mis mejilla— Yo solo estoy asustada.
—Sé que estas asustada, tus bellos ojos me lo dicen, Bells.
—Si me quitan a Thomas —sentí una presión tan grande en mi pecho al pronunciar las palabras que jadee— Moriré, no lo voy a soportar.
El rostro de mi padre se suavizó al comprender mi dolor y mi temor. El sabía tan bien como yo que Thomas era toda mi vida. Y la de toda nuestra familia también. Él había traído la calma después de la tormenta, nos había dado un nuevo comienzo. Todos sus logros nos llenaban el corazón y su sonrisa era mi motor cada día. La impotencia que se agitaba en mí al reconocer que no era la única que probablemente se sintiera así me era dolorosa.
Había visto la mirada de Edward sobre de Thomas. Él ya lo amaba.
—Esme ha hablado conmigo esta mañana. —pequeñas arrugas se formaron alrededor de sus ojos cuando frunció el ceño— Me platico algo y quiero que me escuches bien.
—Papá... —susurre— Si mi madre se entera...
—Hablaré con ella, cariño. Ahora necesito que me escuches.
Mi corazón latía como loco. Asentí lentamente.
—Carlisle y ella están dispuestos a luchar. Lo vi en sus ojos. Ellos aman tanto a Thomas como nosotros y es algo que no podemos evitar. —negué, un sollozo salió desde el fondo de mi pecho.
—No me pueden hacer esto... no pueden, ella me juro que nunca le diría nada a Edward, ella juro que protegería a Thomas...
—Lo está haciendo Bella...
—¡Y una mierda! —grite, aleje a mi padre y comencé a abrocharme mi abrigo. Nadie me quitaría a mi hijo sin que antes yo luchara — Primero van a tener que pasar por sobre de mí para tener derecho sobre mi pequeño, ningún juez le dará la custodia sabiendo que su esposa murió en la situación en que lo hizo.
—¿Qué estás diciendo? —la pregunta hecha por la voz horrorizada de mi madre vino de las escaleras.
—Bella...
Ignore a mi madre y mire de lleno a Charlie.
—Si tengo que convencer a todo el maldito pueblo de que la mato para quedarme con mi hijo la haré. Sabes tan bien como yo lo que decía el informe pericial del auto.
—¡Isabella!
—No, mamá. Me quieren quitar a mi hijo y no permitiré.
—Estas llevando las cosas demasiado lejos —bajo las escaleras y se plantó frente a mí— Si te atreves a ensuciar la memoria de tu hermana no te lo voy a perdonar.
—No me importa.
Renne jadeo, bajando rápidamente por las escaleras.
—¡Basta! —grito Charlie, tomando el brazo de Renne. Las cosas se podían sentir a punto de explotar. Era como volver a tener a todos contra mí en la casa Cullen, todos los ojos sobre mí, solo que esta vez era mi propia familia.
—Te ayudaremos, lucharemos a tu lado, solo por favor no hagas esto…
Mis ojos trataron de averiguar si lo que decía era verdad, sus manos tomaron las mías y su tacto me hizo sollozar. Ni siquiera recordaba cuando había sido la última vez que Renne me había abrazado.
—Mamá...
—Estaré contigo, lo haré.
Charlie le beso la cabeza y nos abrazó. Tener a mis padres viéndome con el amor que reflejaban su rostro me desarmó.
—Te lo juramos, pequeña. Solo tienes que saber una cosa más.
Con una mano agarró mi muñeca y tomo mi mano y la de mi madre.
—Edward no está dispuesto a luchar, Bells. Va a esperar a que estés lista, ese fue el mensaje. Ama a Thomas, pero no está dispuesto a alejarlo de ti.
La sorpresa de sus palabras me dejó sin poder moverme. Los ojos de Renne revolotearon hacia Charlie y aún que supe que este último comentario le traería problemas, una infinita calma me inundó.
—Pero tú dijiste...
—Esme estaba totalmente dispuesta, pero Edward no piensa igual y eso es lo que importa, nena.
Negué con la cabeza, retrocediendo lentamente.
—La ama —el susurro bajo de Renne me llevó a regresar a mi realidad. Hice como que no la había escuchado y sin decir una palabra más tome mis llaves. Salí de la casa de mis padres y me recargue en el árbol, nuestro árbol.
Recordé todo, recordé a Clarie y yo jugando y las interminables tardes. Las comidas familiares y el día en que Edward me pidió ser su novia.
Lo recordé todo y me prometí a mí misma que nunca más. Así me tuviera que sacar el corazón.
Si me permitía recordar a la vieja Bella me jugaría una mala pasada. La lluvia me tenía completamente bañada y sabía que probablemente Charlie estaría mirándome desde la puerta de casa, pero me aleje del árbol y seguí caminando.
Yo tenía una vida. Mi vida eran Thomas y James. Thomas y James.
Thomas y James.
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¨¿Quién sabe o que es correcto? Las líneas siguen haciéndose más delgadas, mi edad nunca me ha hecho sabio. Pero sigo intentándolo una y otra y otra y otra vez… No queda más que decir ahora, no queda más que decir ahora. Estoy rindiéndome. Estoy rindiéndome ¨
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Holaaaaaaa. ¿Qué tal todas estas las emociones?, nos hacía falta un PVO Bella y no sé si será el último pero después de casi trece partes quería poner un poco de lo que ella siente en la historia Las cosas comienzan agarrar marcha y están por explotarle en la cara a Bella aún que ella lo niegue. Veremos qué pasa y en qué momento Esme se acercó a Charlie, es bastante interesante ¿Realmente fue Esme? ¿Alguien más noto esta cosa que Renne le perdonó a Charlie?, espero sus teorías en los comentarios. También quiero decirles que tratare de poder actualizar más seguido, por lo menos una vez a la semana, Es solo que la Universidad me tiene de su esclava, necesito vacaciones urgentes,
No olviden dejarme sus opiniones, preguntas, sugerencias, dudas, etc en los reviews y recuerden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.
—Ariam R.
