Capítulo 12: reuniones improvisadas

En la entrada de un edificio en plena ciudad de Tokio, se observa un gran número de personas con cámaras y micrófonos pues al parecer, están esperando a alguien. No pasa mucho tiempo cuando un auto negro aparece en la zona y se estaciona en la puerta principal.

Del auto sale un hombre alto de cabellos azulinos peinados en una coleta alta. Sus ojos están ocultos en unas gafas negras que hacen juego con su traje negro. Abre la puerta y de ahí, sale una hermosa mujer de cabellos negros, quien se quita las gafas y todos observan sus ojos dorados. La prensa llena la zona de la luz de los flashes y el sonido de los obturadores, se escucha en todos lados. El guardaespaldas evita que las personas se acerquen demasiado a la joven, por lo que algunos se molestan y acercan lo más que pueden el micrófono:

-¡Abe-sama! ¡Abe-sama!- dice uno de los reporteros, quien logra detener a la joven- la creíamos desaparecida. En los últimos meses, nadie supo de usted por lo que es un gusto y alivio verla en la ciudad de nuevo… ¿algo que nos pueda comentar?

-… sé que fue repentina mi ausencia- responde la chica al hacer la señal a su guardaespaldas para que, la deje responder- estoy de regreso para atender asuntos de mis negocios y como ven, estoy entera, gracias a mi guardaespaldas.

-Abe-sama, ¿es verdad que su ausencia se debió a una aventura?- cuando uno de esos reporteros dice eso, el guardaespaldas lo mira con frialdad y después, escucha la respuesta de ella.

-¿Aventura? ¡No! No son tiempos para el amor, jóvenes… desaparecí por seguridad.

La chica termina la entrevista dándoles la espalda y el guardián, impide que todos entren al edificio. Al final, la prensa prefiere esperar a que ella salga pues al parecer, Sakura Abe no sólo es una empresaria sobresaliente y la cabeza de una familia muy influyente en Japón sino, para algunos es considerada una celebridad; en ocasiones, mucho más importante que la propia Saori Kido.

Sakura entra al edificio a lado de Saga, quien mantiene su papel de guardaespaldas y en silencio, se sorprende de la atención que ella sola genera en la gente. No puede negar que esa personalidad tan cambiante, lo vuelve loco. Ninguna mujer, ha logrado generarle esa clase de pensamientos y sentimientos, por lo que se siente afortunado de acompañarla.

-Saga, no creas del todo lo que dicen esas personas… sí, hace años me la pasaba en fiestas, pero ahora dejó de interesarme- la chica sonríe dejando al dorado, un poco desconcertado hasta que percibe 2 cosmos muy conocidos.

Ambos se detienen al verse con dos personas muy conocidas: uno de ellos es Aizen, quien viste un traje color vino y encima, una gabardina la cual, otro hombre quita con cuidado. Saga no puede evitar sorprenderse, pues el acompañante es Kanon, mostrando una mirada seria y distante.

-Vaya, es bueno vernos de nuevo… Ama-chan- responde Aizen con una sonrisa- nuestros acompañantes son idénticos, creo que son gemelos- la mirada de Saga se posa en su hermano quien, al parecer, no reacciona ante su presencia.

El dios del amor se acerca a la joven y toma su mano para besarla ligeramente, pues no dejará pasar la oportunidad de saludarla con caballerosidad, sin importarle la reacción del santo de géminis.

-Es bueno vernos en los negocios…mmm ¿y tu amigo hindú?- mira por todos lados extrañado- espera… no vino porque ¿este lugar es demasiado elegante para él?- Sakura le quita su mano.

-No te importa, seguramente ya escuchó tus saludos…yo prefiero enfocarnos al trabajo. Tengo muchas cosas por hacer- mira a Saga- vámonos.

La joven se adelanta, dejando un molesto Aizen que acelera el paso para alcanzarla. No pasa mucho cuando ambos entran en un salón, pues está a punto de iniciar una junta importante. Tanto Saga como Kanon, se quedan en la puerta y el silencio se hace presente, pues ninguno parece interesado en entablar alguna conversación, hasta que el gemelo mayor, toma la palabra.

-Kanon, me alegra verte bien…

-No pasa nada, Saga- responde el gemelo menor- … Atena está enterada de todo- lo mira de reojo- veo que no has perdido el tiempo. En otros tiempos, ya hubieras resuelto la misión en días.

-Je, que cosas dices... hermano- contesta el santo de géminis, mientras vigila la puerta- ¿esto también es parte de tu trabajo de infiltración?- su hermano lo mira sin expresión.

-Sí,… dile a esa mujer que tenga cuidado, Susanoo tiene algo entre manos. Está muy molesto porque le mataste a su shinigami- el hombre que engañó a Poseidón, cruza sus brazos- dime... hermano, ¿por qué lo mataste? - la mirada azulina se posa en su hermano gemelo, quien está desconcertado por la pregunta- lo comprendo si fue por proteger a Atena, pero al analizar cómo dejaste a Takemi, pienso que la raíz de tu ira se debió a esa mujer...

Saga siempre ha detestado cuando Kanon, busca provocarlo. No duda en acorralarlo a la pared y agarrarlo de sus ropas para verlo con molestia, pues pareciera que se está burlando de él mientras su hermano, sonríe divertido porque logró su objetivo.

-¿Qué Saga? ¿Te molesta que te haga ver que, tu lealtad tiene otra dueña?

-No digas cosas que no son. No te metas en mis cosas...ese tal Takemi, se merecía eso y más. Enfócate en tu parte y dirígete a ella con el protocolo adecuado.

Cuando dice eso, lo suelta empujándolo hacia la pared. Kanon ríe un poco al ver que no está tan errado con sus palabras. Mientras Saga, siente que recibió un golpe bajo con esas palabras pues nunca ha pensado en dejar de lado, la fidelidad de su diosa… aunque últimamente, en su cabeza sólo existe en ayudar a otra persona.

-Saga,… hermano acaso… ¿estás enamorado?- la risa burlona del gemelo menor es tan evidente que, el santo de géminis se toca su cabeza para evitar escuchar sus palabras- … no dejes que esos sentimientos te nublen tu cabeza.

-Estúpido Kanon…

En ese momento, ambos se observan con frialdad como si desearan atacar al otro y esperan el instante perfecto. La puerta de la sala de juntas se abre y quien sale, es Sakura un poco fastidiada al grado que, sin importarle nada, toma la mano de Saga y se aleja del salón inmediatamente. Sin decir nada, suelta su mano y ambos salen del edificio. El santo no entiende lo que ocurre y simplemente, la guía hasta el interior del auto.

Mientras arranca, la joven busca por todos lados algo hasta encontrar una cajetilla de cigarros y un encendedor. No duda en encenderlo para calmar sus nervios; inhala una bocanada de humo hasta que Saga, se lo arrebata.

-¿Qué te pasa Saga?- responde molesta.

-No deberías fumar esa porquería- el dorado apaga el cigarrillo con sus propias manos- se supone que el cuerpo humano de un dios, debe mantenerse puro…

-Lo sé, siempre fumo cuando intento contener mi ira- la joven le da toda la cajetilla y el santo, la tira por la ventana- arreglé lo pendiente, pero me enteré que Aizen estará en la fiesta de la Fundación Graude.

Ambos se quedan en silencio, pues piensan que es una mala idea por la posibilidad de un ataque por parte de Susanoo. Mientras el auto sigue su camino, no dicen palabra alguna e intentan distraer sus pensamientos mirando el paisaje urbano. La chica recuerda que vio al hermano de Saga, por lo que se llena de curiosidad.

-Saga… ¿te da gusto ver a tu hermano de nuevo? Te noté molesto…

-…estoy más aliviado de verlo bien. Es todo- responde sin mirarla- siempre busca provocarme.

-Dices que Atena les dio una oportunidad de vida, ¿no? Deberías aprovechar en hacer las paces…no tiene sentido mantener esos sentimientos oscuros…

-…- mira las manos de la chica tocar las suyas y después, posa su mirada azulina en la de ella.

-Hazlo…

En ese momento, el coche se frena de golpe de tal forma que, la chica cae encima de Saga quien intenta saber qué fue lo que pasó. Ambos intentan acomodarse en los asientos, pero el auto arranca para ir aumentando de velocidad rápidamente.

-¿QUÉ PASA? ¡NOS VAMOS A MATAR! ¡BAJE LA VELOCIDAD EBISU-SAN!- grita Sakura muy nerviosa, y se abre una ventana donde se observa a Ebisu muy sonriente.

-No sabía que los autos eran muy divertidos, así llegaremos más rápido… ¡rum! ¡rum!- dice el dios mientras aumenta la velocidad. Saga está petrificado con la situación, pues no le gustaría perder la vida en un auto y mucho menos, conducido por un hombre que, al parecer, jamás ha estado entre los humanos.

-Ebisu-san… detenga el auto- dice Saga, tratando de mantener la calma.

El señor se queda extrañado y el auto sigue moviéndose a gran velocidad. Esquiva varios autos y no encuentra la manera de detenerse, hasta que el dios de mirada adulta logra acordarse de cómo utilizar el freno, logrando detenerse en una calle poco transitada. La chica está muy nerviosa, mientras el dorado sale del auto y abre la puerta del lado del conductor.

-Dejen que yo conduzca- Ebisu se sorprende por la mirada tan seria del geminiano, por lo que hace caso y sale para subirse con la pobre diosa solar que tiembla de los nervios.

-Está bien.

No pasa mucho cuando Saga toma control del auto y conduce como una persona normal. Sakura se sorprende en darse cuenta que el santo de Atena, sabe conducir y mucho mejor, que otras personas o choferes.

-No sabía esa habilidad tuya…

-No te dejes llevar por lo tradicional que puede ser el Santuario. Existe la tecnología de punta y, personalmente, cuando hay posibilidad yo suelo manejar un Maserati.

-¿Qué?... yo tenía un Porche dorado… - la chica sonríe- vaya, no conocía ese lado tuyo…- y reacciona porque intenta entender algo- espera… ¿tienes dinero?

-Ama-chan, esas cosas no se preguntan- responde Ebisu un poco desilusionado porque dejó de manejar- no son propias de una señorita.

-Claro- responde el dorado- no trabajamos protegiendo a Atena, de a gratis. Además, todos nosotros, tenemos nuestros propios asuntos.

No pasa mucho cuando llegan al hotel donde se están hospedando, pues desean descansar un poco antes de visitar a Saori quien los esperaría en la mansión Kido, el lugar donde se llevará a cabo la fiesta de aniversario de la Fundación Graude.

En el Santuario, Shaka no logra concentrarse en su meditación porque algo lo tiene realmente inquieto y eso, lo tiene de mal humor. Nunca en su vida había pasado por eso, ni siquiera en los momentos más pacíficos en su estancia en el Santuario. Intenta analizar la razón y no encuentra algo que considere obvio o explique su bloqueo.

El hombre más cercano a Dios, es un caballero de Atena que la mayor parte de su tiempo está meditando, pues acumula por largos periodos de tiempo su cosmos, de tal forma que lo convierte en un guerrero muy poderoso, pero ahora, apenas y logra concentrarse unas pocas horas.

Es un joven solitario, poco sociable y, sobre todo, de pocas palabras con la mayoría de la gente, a excepción de Sakura. La chica de ojos dorados es una persona muy importante para él, no sólo es su amiga de la infancia sino, una hermana que nunca tuvo y verla pasar la mayor parte del tiempo con Saga, lo incomoda.

A las afueras de la casa de Virgo, se encuentra un pensativo Mu pues no quiere incomodar a su compañero. Se encuentra un poco dudoso si es adecuado entrar, pues le avisaron que todos los dorados deben ir a la mansión Kido, pues en unos días será la fiesta. En años anteriores, el joven de Virgo siempre encontraba la manera de evadir el evento, aunque este año, el carnero está muy interesado que asista.

Mu toma un poco de aire y entra a la casa. Camina hasta toparse con un Shaka sentado y recargado en la pared, algo poco común en él. Su cosmos está ligeramente inestable y su rostro se muestra molesto, hasta que percibe que no está solo. El carnero sonríe y se acerca a él mientras intenta saludarlo.

-Hola Shaka, ¿qué ha pasado? No es común verte así...

-Ah, Mu... no te sentí llegar- baja su cabeza- no he podido concentrarme, últimamente.

-Nunca creí ver al hombre más cercano a Dios, tan inestable- se sienta a su lado- me agrada saber que mantienes tus emociones a flor de piel.

El dorado de ojos azules se extraña con el comentario y sin darse cuenta, comienza a reír. Mu se sorprende por la reacción tan repentina del joven, pero en el fondo, se siente honrado en conocer otra cara de Shaka.

-Vaya... no pensé escuchar esas palabras, de nuevo- tose un poco mientras abre un poco sus ojos para ver al lemuriano- Sakura-chan alguna vez, dijo lo mismo.

-A mí me sorprende que te refieras a alguien, con tanto cariño- musita Mu- ella, ¿es muy importante para ti?

Shaka asiente y mira hacia los murales que adornan parte de su casa mientras piensa que la presencia de esa chica, le ha recordado cosas que pensó olvidó al dedicar su vida en el Santuario y proteger a Atena.

-Ella es como la hermana que nunca tuve y para ella, soy la familia que nunca tuvo... ¿sabes? Creo que ahora comprendo las razones por las que Buda, hizo que nuestros caminos se cruzaran. Toda mi vida me he dedicado a tratar de entender la vida y la muerte, pero jamás me puse a pensar y apreciar las pequeñas cosas de la vida- se mira sus manos- las veía como un ser iluminado, pero nunca como el simple ser humano que soy. Buda me presentó a Sakura-chan para que apreciara de primera mano, las emociones que dan vida a las personas mientras ella, pasaría por lo mismo...- voltea a ver a Mu, quien está interesado con lo que dice- disculpa Mu, no debería molestarte con mis pensamientos en voz alta.

-¡NO! Tú sigue, dame la oportunidad de apreciar a ese Shaka humano.

-… La diosa Amaterasu de los mitos, terminó con su vida porque no pudo soportar la culpa de todas las muertes que generó su guerra contra Susanoo. Esa es la razón por la que, por muchos años, no reencarnó o nació bajo la semejanza de nosotros, los humanos. Buda cruzó nuestros caminos para que ella también aprendiera lo valioso y efímera de la vida y, cuando estuviera preparada, pudiera hacer frente a su destino...- el joven rubio baja la mirada y toca su cabeza- no vi venir el hilo rojo que la une con Saga...

El santo de Aries toma un poco de aire y toca las manos de Virgo, quien se paraliza por el gesto y más, cuando el chico de cabellos lilas le sonríe con mucho cariño, buscando tranquilizarlo un poco.

-El destino siempre guarda sorpresas y esas, hacen de la vida algo más disfrutable...- responde el lemuriano- no deberías sentirte mal. Creo que Buda también desea que ambos vivieran felices. Sakura lo hace, aunque está lidiando sus propios problemas... ¿y tú? Recuerda que Atena también desea que seamos felices y, vivamos un poco más tranquilos.

-¿Vivir tranquilos? Tenemos encima dioses del oriente que quieren desaparecer a la gente de la Tierra y, un Zeus pensando como castigarnos...- responde Shaka tratando de mantener la calma.

-Ja, ja, ja. Tienes razón... pero eso no limita vivir, amar... desear- acaricia el rostro de Shaka, quien lo mira fijamente.

-Creo que tienes razón, siempre tienes las palabras adecuadas... gracias, Mu- toma su mentón para verlo con más cuidado- aun así, cada día que pasa, detesto a Saga.

-Suenas como un hermano sobreprotector...

Eso último, pareció un balde de agua fría para el joven Virgo. Detesta reconocer que le desagrada ver a su superior, cerca de ella. Lo conoce muy bien y no le gustaría que Saga, hiciera algo a la diosa, pues en el fondo piensa que el geminiano no ha logrado dominar su doble personalidad.

-Saga ha trabajado mucho en su salud mental. Su cosmos ha ayudado a mantener dormido, a ese lado maligno el cual perdió su fuerza, cuando él se suicidó.

-Cuando llegué al Palacio Imperial, noté por unos segundos, su presencia...

-Probablemente se debió a su deseo de proteger tanto a Atena, como Sakura-chan- abraza al rubio y cierra unos segundos su ojos- ¿irás a la fiesta de la Fundación Graude?

Shaka lo mira con seriedad, no le gustan esos eventos y piensa en la forma de escaparse, aunque Mu no lo deja de observar.

-...no.

-Sakura-chan tocará el shamisen, no sabía que lo hiciera tan bien.

-Ella es muy hábil, siempre tocaba para Buda-sama y para mí. También sabe tocar el violín y el piano; éste último, me enseñó un poco.

-Me gustaría escuchar a Shaka…-sonríe Mu.

El dorado de Virgo suspira en tono derrotado. Al parecer, este año hará una excepción e irá a la fiesta de Saori. El lemuriano entiende su gesto y decide besarlo en los labios de forma fugaz dejando al joven, ligeramente ruborizado.

-A Sakura-chan le gustará verte ahí. Además, podrás vigilar que Saga no le haga nada.

-… de acuerdo.

En el atardecer, en el punto exacto que el cielo se oscurece lentamente, Sakura y Saori se encuentran tomando té y platicando. A Tatsumi le da mucho gusto ver a su señora con una amiga, pues siempre ha considerado que muchas chicas que solían visitarla, sólo se le acercaban por su fortuna y la chica de la familia Abe, es completamente diferente a ellas, a pesar que muchos conocían su estilo de vida agitado.

Saga por su parte, las observa alejado de ellas pues considera que lo mejor, es darles espacio. En sus brazos se encuentra la pequeña Inari quien duerme plácidamente en el regazo del dorado mientras él, disfruta una copa de vino. El mayordomo de Saori se le acerca, pues se le hace extraño que él se muestre tan tranquilo, como si disfrutara de ver a las chicas pasar un momento agradable, especialmente con Amaterasu.

-Saga, ¿no tiene algo más que hacer?

-Mi deber es proteger a las señoritas, por eso estoy aquí- lo mira con seriedad- muestre un poco más de respeto, hacia mi persona- la zorrito abre sus ojos y mira con curiosidad al mayordomo, quien se sorprende de ver al animalito.

-…¿es su mascota? Yo no me hago responsable si hace algo- comenta molesto, pues detesta que los santos dorados, nunca lo tomen en serio o bien, le falten al respeto.

-Je, Inari tiene mejores modales que otros…- Saga se levanta y se aleja del señor calvo y mirada dura.

Tatsumi lo maldice mentalmente, pues piensa que esos doce jóvenes se creen demasiado por estar tan cerca de Saori. Sus maldiciones son interrumpidas al escuchar el timbre de la puerta, murmura entre dientes para saber de quien se trata. No tarda mucho en llegar y por la cámara, se da cuenta que son Mu y Shaka; él suspira recordando que eran los únicos caballeros que faltaban para llegar, pues en el día estuvo recibiendo a los dorados junto con Seiya y sus compañeros ¿por qué? Todos iban a ayudar con los preparativos para el evento del año.

-¡Hola señor Tatsumi! Apenas llegamos- Mu saluda con amabilidad, por lo que el hombre sonríe porque sabe que el lemuriano, es el único que lo trata bien. Mira a Shaka y se le hace extraño que se muestre con sus ojos cerrados.

-Pasen…y ¿él?

-Buenas tardes- Shaka responde haciendo una leve inclinación y entra a la mansión sin decir más, el mayordomo no sabe si es ciego o mantiene los ojos cerrados, por otra razón.

-No es ciego… - responde el carnero- ¿ya llegaron todos mis compañeros?

-…sí, señor Mu.

Tras decir eso, el joven de cabellos lilas mira que el budista observa todo lo que hay en la mansión pues al parecer, era la primera vez que visitaba la casa de Saori. Abre sus ojos para apreciar el lugar y visualiza a las chicas en el jardín. Le agrada ver a Sakura riendo, sabe que es una mujer muy alegre y a lado de su diosa griega, es todo un deleite. Nunca se imaginó tener la oportunidad de apreciar esa escena, tan simple y hermosa.

-Mu te convenció de venir, ¿verdad?- interrumpe Saga el momento, el rubio voltea a verlo y nota que tiene en sus brazos a Inari.

-Vine por Sakura-chan…

-No hace falta que disimules tu desconfianza, hacia mi persona- responde Saga con tranquilidad- por otro lado, veo que Mu logró convencerte…

Ambos santos intercambian miradas serias, pues Shaka no le agrada el vínculo que hay entre su mejor amiga y el geminiano. Inari observa a los jóvenes y percibe la tensión en el ambiente, por lo que intenta llamar su atención hasta que llega Sakura para abrazar por la espalda, a su amigo de la infancia.

-¡Shaka-kun! ¡sabía que estarías aquí!- la chica coloca su mentón en el hombro del rubio, quien se queda paralizado y el geminiano, en completo silencio- estaré en deuda con Mu, por siempre…mmm, creo funcionó lo que le recomendé- la sonrisa de la diosa es pícara.

-¿Qué quieres decir con eso?- pregunta Shaka.

-Querido Shaka-kun, le pedí a Mu que te convenciera de estar aquí. Yo sé que ya no soy la única persona a la que escuchas- la chica se aleja de él y toma a Saga del brazo- y pues, sabía que Mu te convencería de estar en la fiesta.

Aries se acerca a ellos, por lo que sonríe al escuchar que Sakura previamente, había hablado con él para que intentara convencer al joven Virgo, que se presentara y apoyara con los preparativos de la fiesta. La diosa solar ya se había dado cuenta que el carnero, buscaba la forma de llamar la atención de su amigo, por lo que también se ofreció en ayudarlo un poco. Saga no puede evitar sonreír por la escena que tiene ante sus ojos. La diosa del cosmos brillante como el sol, le genera emociones que pensó, había enterrado en su alma… ahora lo llenan de vida.

-Eso explica todo- responde Shaka y su pequeña amiga, le acerca a un sonrojado Mu.

-Ambos se ven lindos, juntos…- dice la chica de ojos dorados mientras Saga, cruza sus brazos para disfrutar el momento- todo debe salir perfecto en esa fiesta.

Inari mira hacia el cielo, dándoles a entender que esa noche la luna está ausente. Los presentes prestan atención a lo que ve la zorrita, por lo que sus miradas son serias… tienen un mal presentimiento.

-… es cierto, la luna ha estado ausente, desde hace semanas- musita Amaterasu y al mismo tiempo, baja la mirada-… hermano,

-Creo que es buena idea que todos estemos aquí- comenta el carnero- si ocurre algo, podemos defender sin problemas a Atena y Ama-chan.

-En efecto- responde Saga- esto parece la calma antes de la tormenta.

-.-.-.-

¡Hola a todos!

Espero estén muy bien, yo estoy aquí con otra actualización de esta historia. Como se dieron cuenta, es un capítulo muy tranquilo a pesar que el dios Ebisu casi mata a su diosa y a Saga, por un accidente automovilístico (risas) lo sé, no es común mostrar de ese modo a un dios. No puedo negar que me dio mucha risa imaginar el momento.

¿Qué pasará? Kanon volvió a aparecer y a simple vista, se muestra normal. No se sabe si lo están controlando o bien, intenta soportar toda la presión que ya carga.

Al parecer, Shaka no puede evitar detestar a Saga y su cercanía con Ama-chan... ¿hasta dónde llegará esa actitud? Mientras tanto, el lindo Mu parece el más favorecido porque finalmente se dio la oportunidad de acercarse al hombre más cercano a Dios.

No se pierdan el siguiente capítulo en el cual, se llevará a cabo la fiesta de la Fundación Graude.¿qué aventura les espera a los esclavos... ejem, digo... santos de Atena?

Les adelanto que será un capítulo un poco largo, pero con muchas emociones.

¡Nos vemos en la siguiente actualización!

Se despide con cariño,

Bunny Saito