En una habitación oscura en la que una figura se encontraba durmiendo sobre una cama, cubierto por una manta con un patrón de fuego.
En la habitación se podían apreciar varios posters con imágenes de Pokémon junto con sus Entrenadores, decoración de diferentes Pokémon, un librero, un televisor, un aire acondicionado y una computadora en una esquina del cuarto.
Luz se comenzó a filtrar entre la ventana iluminando ligeramente el cuarto, esta se movió hasta posarse en la figura en la cama. Lo cual provoco que esta se moviera y soltara un gruñido.
"Maldita sea, sol hijo de puta… Cuando te encuentre te hare pagar Solgaleo". Hablo molesto mientras se levantó retirando la manta.
Se trataba de un joven de cabello negro azabache, hasta el cuello, con dos mechones enmarcando su rostro, un tercero cayendo entre sus ojos y otros apuntando en diferentes direcciones. Poseía dos rasgos distintivos que eran sus ojos de diferente color, violeta (izquierdo) rojo (derecho), y una cicatriz por debajo de su ojo izquierdo. Con piel ligeramente bronceada.
Era un joven Kai Sharp de quince años.
"¿Qué hora es?". Miro hacia un estante junto a la cama con un reloj. "las seis de la mañana, desperté antes que mi maldita alarma". Gruño mientras se dejaba caer y se tapaba nuevamente con la manta.
.
.
.
.
.
.
"Espera un momento". Se levantó nuevamente con una confundida. "¿Qué día es hoy?". Mirando hacia una de las paredes donde estaba colgado un calendario.
Él se levantó y camino hasta la pared para poder verlo claramente, solo se quedó mirándolo sin hacer nada por un tiempo.
"Es hoy". Dijo mientras retrocedía un par de pasos. "En verdad es hoy". Una sonrisa se formó en su rostro.
"¿Kai?". Al escuchar una voz familiar volteo para mirar al dueño.
"Yui". Dijo mientras volteaba y se encontraba con una Eevee, que salto sobre la cama. "Lamento si te desperté". Se sentó de nuevo en la cama, acaricio la cabeza de la pequeña Pokémon.
Ella sonrió disfrutando de su toque, se subió a su regazo mientras seguía disfrutando de las caricias.
"Mmph… ¿Ya es de día?". Una voz cansada sonó detrás de ellos.
"Luna". Se trataba de una Absol que rodeo la cama y se para frente a él. "Perdón por despertar". Acto seguido comenzó a acariciarla también, haciendo que se frotara contra sus piernas.
Los tres solamente se quedaron callados, disfrutando de un relajante momento de calma.
"Hoy es el día". Las dos Pokémon lo miraron confundidas. "Este es el día en el que finalmente me vuelvo un entrenador". La emoción en su tono era muy notable.
Las dos Pokémon al verlo sonreír de esa forma, no pudieron copiarlo. Felices al ver que su sueño estaba a punto de volverse realidad.
"Finalmente llego el día". Dije mientras salía del baño y entraba a mi habitación, siendo seguido por mis dos amigas Pokémon felices por el baño.
Cumplí quince años hace algunas semanas e hice el examen oficial de la Liga Pokémon, algo que se implementó junto con las nuevas normas para saber quiénes son aptos para recibir una licencia de Entrenado Oficial.
Fue realizado bajo la supervisión del Prof. Oak, dado su estatus como el profesor de la región. No está de más decir que obtuve una de las puntuaciones más altas en mi examen, según lo que me dijo el profesor.
Por lo tanto ya puedo, legalmente, ser un Entrenador. Esta espera me pareció interminable, pero termino la espera y por fin puedo salir al mundo que en algún momento solo fue un sueño.
Me he preparado para este día por un largo tiempo, por si me veo arrastrado a algo como lo del campamento de hace años. Con mi suerte no es imposible que pase de nuevo.
"Pero a pesar de lo mal que lo pase, obtuve un buen recuerdo de esa experiencia". Mire mi mano y me concentre.
Entonces una sensación cálida recorrió mi cuerpo, luego esta se concentró en mi mano y un brillo azul se formó en mi mano. Mi recompensa por tantas molestias hace años.
Pero llegar a obtener el supuesto dominio que tengo ahora fue un tormento, sin instrucciones o maestro todo se hizo por lo poco que se mencionó en la película de Lucario y practica y error. Fue muy frustrante y doloroso, pero sobre todo frustrante.
Más de una vez grite por haber fracasado al intentar manipular mi Aura, como cuando estas por terminar un juego difícil y se te va la luz sin haber guardado. Uno de los peores coñazos de la vida.
Tras varios años finalmente pude perfeccionar el manejo del Aura, claro que eso es lo que me gusta creer. No tengo idea de todas las capacidades del Aura o alguien con quien medirla para darme una idea de mi nivel actual. Por lo que no tengo idea de tan bueno en realidad soy.
Soy capaz de manifestarla a voluntad, lo cual realmente no hace nada excepto permitir que las personas que no la usan la vean.
Puedo utilizarla para poder entender lo que dicen los Pokémon, la cual practique bastante durante mi trabajo con el profesor. Fue realmente útil.
También algo que decidí nombrar Visión Aural, me hace ver todo en blanco y negro con los únicos colores que veo son otras Auras. La conclusión a la que llegue después de mucho debate y experimentación.
El algún momento me deje llevar y cree lo que llamo Manto Aural, lo cual consiste en usar mi Aura como armadura. Me vuelve más resistente, pero para mantenerlo necesito concentrarme y tras cierta cantidad de daño desaparece.
Y mi última habilidad es la versión ofensiva de mí Manto Aural, Potenciación Aural, como la llamo, que sigue los mismos principios. Como el nombre dicta me potencia mejorando mis capacidades. Lo malo es que requiere gran concentración y el uso constante me cansa muy rápido, por lo que solo es algo para casos de emergencia.
Hay muchas otras cosas que intente con el Aura, pero terminaron con resultados a medias o fracasando totalmente.
Aun me atormente no poder hacer una Aura Esfera, o una versión Aural del Rasengan.
Aparte de solo mi Aura también gane algo más.
"La mejor condición física de mi vida". Sonreí orgulloso al verme en el espejo, más específicamente los músculos que desarrolle.
Para usar Aura requería mucha resistencia física, por lo que me vi en la necesidad de ejercitarme como nunca lo había hecho. Y vaya que valió la pena por el resultado.
No es algo muy sobresaliente en realidad, pero para un chico de quince años se nota bastante bien. Mido 1,70 y con buena condición física aunque lo diga yo mismo.
No puedo competir con alguien de JoJo's, ni lo intento, pero sabiendo que aún estoy creciendo lo hace aún mejor.
"Ya estoy listo". Me mire nuevamente en el espejo, pero ahora tenía mi atuendo de entrenador.
Una camisa negra sin mangas con el símbolo del omega debajo de una chaqueta azul oscuro, abierta, con el cuello levantado, un pantalón negro con líneas blancas descendentes, una cadena colgando se su bolsillo izquierdo, unos guantes rojos sin dedos, unos zapatos deportivos negros con imágenes de llamas rojas a los costados y finalmente unas gafas negras en su cabello.
"Me veo bien". Asentí al ver mi reflejo. "¿Qué creen ustedes?". Voltee a mis dos espectadoras.
"Te vez bien". Me respondió Yui y Luna solo asintió a la respuesta, pero estaba desviando la mirada un poco.
Salí de mi habitación para bajar a la cocina para preparar el desayuno.
"Buenos días Kai/Hola Kai". Apenas entrando fui saludado por dos seres conocidos.
"Buenos días Sylveon, Absol". Respondí el saludo mientras que mis amigas se acercaban a saludar a sus padres.
Además de ser miembros del pequeño círculo que conoce sobre mis poderes.
Comencé a preparar todo para mí y Raven, además de darle su comida a los Pokémon. Qué bueno que termine, si esos pasos que se acercan son una pista.
"Buenos días mama". Al verla entrar no pude evitar que dar hipnotizado.
"Buen día bebe". Dijo mientras me daba una de sus hermosas sonrisas, siento mis mejillas ardiendo.
Uno pensaría que tras tantos años desarrollaría resistencia a su encanto, pero la cruda realidad es que me sigue atrapando. No que me esté quejando en realidad, de hacerlo sabría que por fin perdí la cabeza.
Si el hecho de que este hablando conmigo mismo no fuera señal suficiente.
Pero es que en los últimos años ella en realidad no ha cambiado, ese sedoso cabello, sus ojos violetas que brillan más que cualquier gema, un rostro tan dulce que debería ser ilegal, aparentaba ser una mujer que apenas va entrar en sus treinta y ultimo, pero no menos importante, dos grandes pechos que parecen salidos de DxD.
"Y pensar que hace unos años me alimentaba con esos". Me detuve antes de recordar más, sintiendo que alguien despertaba. "Ya hice el desayuno mamá". Señale hacia la mesa.
"Aww bebe, no debías". Lo próximo fue que sentí algo muy suave presionándose contra mi espalda y mi rostro ardiendo.
¡No fuera! ¡Impulso de idiotez!
"N-no fue nada". Dije nervioso ante el gesto.
Tener un cuerpo que está pasando por la pubertad es una mierda, pero uno de los pocos males por esta nueva vida.
Lo puedo aguantar, pero no sé por cuánto.
"Te veo muy feliz esta mañana bebe". Dijo Raven al ver la sonrisa del pelinegro mientras lavaban los platos. "¿Tuviste una buena noche de sueño?". Pregunto con una sonrisa.
"No eras tú la que me decía Mama lo sabe todo". Dijo sonriendo y mirándola con burla.
"Bebe, no te burles de mí". Fue lo que dijo mientras inflaba sus mejillas haciendo un puchero.
"No lo sé mamá, te ves muy tierna haciendo pucheros". Ella inflo aún más las mejillas y pequeñas lágrimas se formaron en sus ojos. "Si lo sigues haciendo me enamorare de ti mamá". Tuvo que aguantar las ganas de reír como loco al ver su cara totalmente roja.
Los Pokémon que se encontraban allí no se molestaban en ocultar sus reacciones ante la escena, pero dos fruncieron el ceño ligeramente por alguna razón. Quien sabrá porque.
"¡Bebe!". Grito una molesta y apenada Raven.
"Está bien me detendré". Alzo las manos en defensa, pero seguía sonriendo de lado. "Mama es hoy, finalmente es el día". Dijo intentando controlar su emoción.
"¿Día?, ¿de qué día estás hablando bebe?". Pregunto mientras intentaba recordar.
Miro hacia sus Pokémon que solo se encogieron de hombros, sus hijas solo desviaron la mirada mientras sonreían y fingían ignorancia.
"Finalmente recibiré mi licencia mamá". Al escuchar eso Raven se quedó quieta, y lentamente su rostro se llenó de sorpresa. "Ya te acordaste, hoy… ¡Oficialmente seré un Entrenador Pokémon!". Dijo al fin demostrando toda su emoción.
Las dos amigas Pokémon del chico también se encontraban emocionadas, que comenzaron a celebrar. El padre las miraba en silencio, mientras que su madre las miraba con una sonrisa.
La pelinegra solo se quedó callada aun sorprendida por lo que acaba de escuchar, su expresión decayó por un momento.
Notando el cambio en Raven, Kai pareció olvidar su emoción inicial y adopto una expresión preocupada.
"Mama… ¿te encuentras bien?". Su voz hizo reaccionar a la pelinegra, que rápidamente se reincorporo.
"S-si bebe, n-no es nada". Dijo con una sonrisa que el pelinegro claramente noto que era forzada.
"Estas segura, si algo te molesta puedes decírmelo". Dijo tratando se profundizar en el problema.
Raven bajo la mirada haciendo que su cabello tape su rostro, preocupando al joven por el comportamiento de ella. Pero dicha preocupación desapareció al momento que ella levanto la mirada, dejándolo ver su rostro con su hermosa sonrisa de siempre.
"Perdón por preocuparte Kai". Dijo antes de abrazarlo tomándolo por sorpresa, sin darse cuenta de que lo llamo por su nombre. "Es solo que me preocupa que algo te pase en tu viaje, no soportaría que algo te pasara". Él pudo notar la clara preocupación en su voz.
El no tardo en corresponder al abrazo, intentando poner tanto cariño como pudiera.
"No tienes por qué preocuparte mama". Se separó para poder verla a los ojos, los dos tenían la misma altura. "Me he preparado para este día y lo sabes, además sabes lo que puedo hacer". Dijo mientras comenzó a liberar Aura ligeramente a su alrededor.
Ella un día lo descubrió mientras estaba practicando controlar su Aura, lo cual culmino con ella siendo parte, con Kai sabiendo, del grupo de personas que conocían de sus poderes. Y con el castigado por dos semanas.
Raven solo se quedó viendo a su hijo, liberando su Aura, sus ojos brillando ligeramente con sus respectivos colores y la calidez que le estaba transmitiendo. Parecía casi hipnotizada, como si estuviera viendo algo más.
"¿Mama?". Se encontraba confundido por la expresión de Raven. "¡Mama!". La llamo con más fuerza.
"Qu, ¿Qué?... ¿Qué estaba?". Entonces se dio cuenta de lo que paso. "¡Perdón bebe! ¡No sé qué me paso!". Dijo mientras desviaba la mirada.
"Está bien, No pasó nada". Dijo calmado, pero se le ve algo preocupado. "Debería ir a prepararme, no falta mucho para ir al laboratorio del profesor". Termino de hablar mientras se dirigía a su habitación, siendo seguido por sus amigas.
"Si también debería… arreglarme". Dijo lo último en voz baja al verlo retirarse.
Sus dos Pokémon la miraban preocupados, tal vez podría engañar a muchos con su actuación. Pero a ellos no, la han conocido por el suficiente tiempo para saber cuándo está fingiendo o algo le molesta.
Se acercaron a ella y se frotaron ligeramente contra sus piernas para llamar su atención, lo cual funciono.
Bajo la mirada y se topó con los dos pares de ojos mirándola con preocupación, solo se les quedo viendo unos segundos antes de suspirar. Como siempre no puede ocultarles nada.
"¿Podemos hablar luego?... Me sentiría más cómoda si esto fuera privado y debo llevar a Kai al laboratorio". Pidió mientras los miraba con tristeza, sus dos Pokémon asintieron.
Acto seguido abandono la cocina y se dirigió a su habitación.
Llego el día esperado por su bebe y el temido por ella.
Solo queda esperar lo que sea que ocurra.
"El momento de la verdad por fin está aquí". Pensaba ansioso el joven.
Ahora mismo se encontraba con Raven en el auto rumbo al laboratorio del profesor, totalmente emocionado por llegar. Pero habiendo esperado quince años por esto, una sorpresa seria que no lo estuviera.
Se ha estado preparando para el momento llegara y finalmente llego.
"Es hora de saber si toda mi preparación sirvió de algo". Miro su mano para después apretar con fuerza, su cuerpo temblaba por la emoción.
"Llegamos bebe". Escuchando la voz de Raven salió de monologo interno, miro por la ventana y vio que estaban en Pueblo Paleta.
"Ya casi". Solo pudo sonreír por la emoción mientras salía del vehículo, tomando una mochila negra con líneas azul claro.
"En verdad estas emocionado por esto bebe". Hablo Raven tras salir del auto y ver hacia el pelinegro, que le estaba dando la espalda mirando hacia el laboratorio.
"¡Finalmente podre dejar Ciudad Verde y ver el mundo!". Dijo sin despegar la mirada del laboratorio que había sido reconstruido exactamente como era antes.
Esto en consecuencia no le dejo ver la expresión de tristeza de Raven al escucharlo.
"¡Kai!". Un grito atrajo la atención de los dos pelinegros, voltearon a la misma dirección y vieron a dos figuras acercándose a ellos.
Una era una joven con largo cabello castaño que llegaba hasta su cintura, con piel clara, ojos marrones, estaba usando una blusa azul celeste, sin mangas, con el área del cuello negra y bajaba hasta su busto, una falda roja que llegaba hasta por encima de sus rodillas, muñequeras negras, un bolso amarillo colgaba de su costado izquierdo, un sombrero blanco, unos calentadores azul celeste y finalmente unas zapatillas blancas con una línea roja cruzando por encima con la planta negra.
La otra era una mujer con cabello castaño atado en una cola de caballo con algunos mechones cayendo a los lados de su rostro, ojos marrones, usaba una camisa violeta manga larga, una falda rosa que llegaba por debajo de las rodillas y unas zapatillas blancas.
"Leaf". El pelinegro sonrió al ver a la chica con la cual se hizo amigo hace un par de años, había crecido. "En zonas muy notables". Pensó ligeramente sonrojado.
Él no tiene de admitir que encuentra a su amiga linda, por no decir atractiva, especialmente con ese atuendo que no deja mucho a la imaginación. Podía apreciar sus piernas torneadas y lo ajustado de su camisa en el área del pecho.
"¿Kai?, Oye Kai… ¿Me oyes?". Paso su mano frente al rostro despertándolo. "Por fin, llevo llamándote por un minuto… ¿Qué te paso?". Pregunto claramente confundida.
"¡No! ¡No es nada Leaf!". Dijo avergonzado por su acción. "Es solo que, bueno… Te ves increíble". Se rascaba la nuca mientras la miraba.
"¿E-en s-serio lo crees?". Sus mejillas se tiñeron de rojo. "Gracias Kai". Una sonrisa se formó en su rostro.
El pelinegro también sonrió.
"Vaya Leaf, te vez muy feliz por un simple cumplido". La mujer que acompañaba a Leaf hablo, haciendo sonrojar aún más a la mencionada. "O será por otra razón". Dijo con cierta burla.
"¡Mama!". Grito molesta mirando a la mencionada.
"Kai que bueno verte de nuevo". Ignoro a su hija y se concentró en el muchacho frente a ellas.
"Es bueno verla de nuevo también señora Green". Respondió amablemente el saludo de la madre de su amiga Kale Green.
La conoció un día de poco trabajo con el profesor, lo cual le dejo salir para que se familiarizara con el pueblo. Esto lo llevo a encontrarse con Leaf y su madre, sin darse cuenta termino pasando todo el día con ellas conociéndolas mejor. Algo similar ocurrió después con Ash y su madre Delia.
Cuando trabajaba él podía al menos a saludarlas o ellas a él, tal vez acompañado de un refrigerio que ella preparaba para él. El trato de decirle que no era necesario que lo hiciera, pero solamente le dijo que no era ningún problema y al final se rindió.
Pero algo que descubrió era que le gustaba avergonzar a Leaf cada vez que había una oportunidad, lo cual más de una vez le han ganado una buena risa de su parte por las reacciones de la chica.
La mencionada hizo un puchero.
"Kai te dije que me llames por mi nombre, señora me hace sentir vieja". Inflo aún más sus mejillas al ver al chico riendo entre dientes.
"Lo siento Kale, pero es divertido molestar a las personas ¿no?". Lagrimas se empezaron a formar en sus ojos. "Le quiero presentar a mi madre Raven". Señalo hacia la pelinegra ignorando su expresión.
Atrás de ella se encontraba Leaf intentado resistir las ganas de reírse con todas sus fuerzas, su madre finalmente está recibiendo su propia medicina. Discretamente le guiño el ojo a su amigo, que respondió del mismo modo.
"¡Ah! Ella es tu madre Kai". El chico solo asintió con una sonrisa. "Hola soy Kale Green, es un gusto por fin conocerte Raven". Camino hasta estar frente a ella.
"S-si también es un gusto". Hablo finalmente después de un rato de silencio. "Raven Sharp, un gusto Kale". Dijo con una pequeña sonrisa.
"No sabes cuantas cosas el pequeño me decía de ti". Raven miro hacia su hijo con sospecha, que estaba silbando mientras desviaba la mirada. "Tranquila no fue nada vergonzoso". Como el pelinegro intentaba contener su risa no la convencía.
"En serio". Lo miro con los ojos entre cerrados, para después sonreír. "Sabes tengo algunas historias de el cuando era pequeño". Sonrió victoriosa al ver la expresión de horror del chico.
"¿En serio?". Pregunto curiosa la castaña mayor, viendo atrás a su hija riéndose de su amigo. "Quisiera escucharlas… En cambio podría contarte algunas de Leaf, sí que era bastante inventadora". Ahora fue turno de Leaf de tener una expresión de horror.
"Sería fantástico". Las dos madres voltearon hacia los jóvenes, que empezaron a sudar por sus sonrisas de complicidad. "Porque no van con el profesor mientras hablamos". Dijo que dulzura que les dio escalofríos.
"A menos que quisieran acompañarlos". El brillo de los ojos de ambas madres los ayudó a tomar una decisión.
""¡Ya volvemos!"". Los dos no perdieron el tiempo y rápidamente se dirigieron al laboratorio.
Las madres de los dos jóvenes comenzaron a reír por sus reacciones.
"Hehe… Nada mejor avergonzar a los hijos ¿verdad?". Pregunto con diversión Kale.
"Es una de las ventajas de ser madre, sería un crimen no hacerlo". Las dos asintieron mientras continuaban riendo.
Parece ser que las dos se llevaran bien.
"Como me arrepiento de no haber venido solo". Gruño un avergonzado Kai.
"Yo igual". Gruño igualmente Leaf sintiéndose del mismo modo que su amigo.
Los dos continuaron su camino mientras hablaban entre ellos, hasta que finalmente llegaron a la entrada del laboratorio.
"¿Estas emocionada Leaf?". El pelinegro volteo hacia su amiga sonriendo.
"Como no tienes idea". Respondió de igual manera. "He estado esperando este día desde que era una niña". Estaba igual de emocionada que su amigo.
"Vaya hasta que alguien al fin llego". Los dos fruncieron ligeramente, pero Kai más, el ceño al reconocer esa voz y tono arrogante.
Los dos miraron hacia la entrada del laboratorio y vieron a un joven de su edad reposado contra la puerta mirándolos.
Cabello castaño rojizo con el frente en puntas y cayendo ligeramente hacia el frente, piel clara, ojos café, usaba una camiseta manga larga morada, con un pantalón azul, unas botas marrones con dos correas negras y plantas negras y un collar con la imagen del Ying-Yan. Pero en vez de blanco era amarillo y en vez de negro era verde.
"Hola, Gary". Saludo con pocos ánimos Leaf, Kai se limitó solamente a saludar con su mano.
"Hola Leaf". Saludo normalmente a la chica, pero entonces su expresión se endureció. "Sharp". Hablo con frialdad viendo al mencionado.
Kai devolvió el gesto mirándolo con los ojos entre cerrados, el ambiente se demostró tenso al momento de que sus miradas chocaron.
No era difícil notar que las cosas entre ellos no han mejorada ni ligeramente desde que eran niños, muchos dirían que las cosas se pusieron incluso más tensas con el pasar de los años.
Durante su tiempo trabajando y aprendiendo aquí en el laboratorio del profesor terminaron chocando muchas veces, fue gracias al profesor que las cosas nunca escalaran a más. Pero cuando no estaban las cosas se ponían feas.
"Gary". Dijo igualando su tono y agregando algo de agresividad, sonrió victorioso al verlo sobresaltarse.
Sus constantes insultos hacia él, y cierta Pokémon muy querida mayormente, lo terminaban haciendo estallar. Un día fue demasiado lejos y lo termino golpeando, lo cual al menos dejo las cosas en un estado de guerra fría entre ellos. Tenía demasiado miedo de intentar algo después de eso.
"Comenzaba a creer que sería el único en recibir su Pokémon, Aunque obviamente soy el más apto". Dijo mientras cerraba los ojos y con una mano se levantaba el cabello junto con su típica sonrisa petulante.
Al ver ese gesto el dúo solamente rodo los ojos en molestia, la arrogancia del joven Oak simplemente no parecía tener fin.
"Por cierto, ¿dónde está Ash?". Pregunto Kai con falsa curiosidad al saber dónde estaba el mencionado.
"Ahora que lo mencionas, ¿Qué estará haciendo?". Leaf miro alrededor intentando encontrar a su amigo. "Por cómo estaba ayer esperaba verlo acampando frente a la entrada del laboratorio". Dijo con algo de burla conociendo los hábitos de su amigo de la infancia.
"Estamos hablando de Ashi-boy, seguramente se quedó toda la noche despierto y se habrá quedado dormido tarde". Dijo mientras reía entre dientes.
"Por favor Gary, Ash no…". Se quedó callada intentando pensar en una respuesta para defender a su amigo. "… No dije nada". Pero parece que no se le ocurrió nada.
El joven reencarnado solamente se quedó callado, no había necesidad de involucrarse en esta charla. No tenía modo de defender a Ash, y no quiero admitir que Gary está en lo correcto.
A veces el silencio es la mejor respuesta.
Leaf y Gary no recordaran esto.
"Vaya, veo que ya están aquí". Una voz familiar para los tres jóvenes, mientras que la puerta del laboratorio se abría mostrando un rostro conocido.
"¡Profesor/Abuelo!". Saludaron los tres felices al verlo.
"Me alegra que todos llegaron a tiempo". Dio una mirada rápida a cada uno, para después alzar una ceja. "¿En dónde está Ash?". Miro alrededor a ver si lo había pasado por alto al mencionado.
Leaf lo miro con una sonrisa torcida.
Gary con su sonrisa altanera y poniendo sus manos en su cintura.
Kai solo desvió la mirada ligeramente y se cruzó de brazos.
"Ya veo". Pareció entender por las reacciones de los tres. "Honestamente ese muchacho a veces es algo…"
"Irresponsable"
"Ridículo"
"Descuidado"
"… Si, supongo que eso es preciso". Una gota de sudor bajo por su frente al escuchar las opiniones de los tres. "Hablare con Ash cuando venga, seguramente no quieren retrasar más esto". Dio paso a los tres que no tardaron en entrar.
Siendo guiados por el profesor fueron hasta la segunda planta, donde los llevo aun cuarto en específico.
Al entrar los tres enseguida notaron algunos instrumentos por toda la habitación, pero lo que más llamo su atención fue una mesa de metal. Que tenía tres Pokébolas encima de ella.
No hacía falta decir que al verlas los tres sonrieron con mucha emoción.
"En verdad están emocionados ¿no?". Camino hacia dicha mesa y se detuvo junto a ella. "Vengan acérquense jóvenes". Dijo con una sonrisa.
Los tres avanzaron y se detuvieron a unos metros de la mesa, parados uno al lado del otro.
"Ustedes tres jóvenes han esperado por mucho tiempo y han sido reconocidos por la Liga Pokémon…". Avanzo hacia ellos y le entrego algo a cada uno. "¡Como Entrenadores Oficialmente!". Culmino con una sonrisa de orgullo al verlos.
Kai miro el objeto y no pudo evitar sorprenderse por lo que vio.
"¿¡Pero que hace esto aquí!?". Pensó incrédulo ante el artefacto.
(No se me ocurrió como describirlo bien, imaginen que es el escáner de Chaotic en negro. Sin el logo de Chaotic arriba de la pantalla o en la parte de atrás claro. Y los que no saben que siquiera que es Chaotic, a ver qué tan rápido lo Googlean).
"Esta será una de sus herramientas más importantes como Entrenadores, La Pokedex de último modelo". Sonrió al ver sus miradas. "Estas los certifican como Entrenadores aprobados por la Liga y servirá como identificación, asegúrense de no perderlas". Dijo con algo de seriedad esto último.
"Esta es una Pokedex". Dijo mientras recordaba la serie de dónde provenía el aparato. "Bueno, mucha diferencia no hay tampoco". Rio mentalmente.
Miro hacia los otros dos con Pokedex, notando que Gary tenía una azul y Leaf una verde.
" Sutil, en verdad muy sutil". Pensó con sarcasmo al notar cierta referencia.
"Presionen el botón". Los tres obedecieron.
Tras presionarlo la pantalla se ilumino mostrándoles la hora actual y pequeños iconos.
"Todos esos pequeños iconos son las diferentes funciones que posee la Pokedex, ya tendrán tiempo para ver que hacen". Les explico brevemente a los tres que se encontraban sorprendidos.
El pelinegro se encontraba verdaderamente sorprendido, esperando solamente una función para escanear Pokémon. Pero tal parece que este mundo lo tomo por sorpresa nuevamente.
"Pero vaya que no deja de sorprenderme, una realidad donde a los adultos de verdad les preocupa la seguridad de los niños". Pensó con burla.
"Pero creo que ya es hora del momento de la verdad". Atrajo la atención de los tres jóvenes. "¡De escoger a su primer Pokémon!". Señalo hacia las tres Pokébolas.
El profesor camino hacia la mesa y tomo las Pokébolas, presiono el botón agrandándolas para después lanzarlas al aire. Un destello de luz salió disparado de cada una hacia el suelo.
Los tres rayos de luz desaparecieron dejando ver tres figuras diferentes.
"¡Bulbasaur!"
"¡Charmander!"
"¡Squirtle!"
Se trataban de los tres Pokémon iniciales que se les entregaban a los nuevos Entrenadores para iniciar su viaje.
"Aquí tenemos a Bulbasaur el tipo Hierba, Charmander el tipo Fuego y finalmente Squirtle el tipo Agua". Señalo a cada uno mientras los nombraba.
Los tres Pokémon se demostraron felices al verlos, pero de maneras diferentes.
Bulbasaur de entre los tres parecía ser el más tímido, si su sonrisa temblorosa y expresión precavida decían algo.
Charmander era el más emocionado de los tres, el movimiento rápido de su cola era imposible de ignorar.
Squirtle estaba cruzado de brazos con una sonrisa confiada, y una mirada que era un poco arrogante.
"Muy bien hora de que elijan a su primer Pokémon jóvenes, ¿Quién elegirá primero?". Hubo un momento de silencio.
""Yo lo hare… ¿¡Tu!?". Fueron los gritos de Leaf y Gary.
"¡Yo debería elegir primero! ¡Nunca escuchaste es dicho de las damas primero!". Grito molesta la castaña.
"¿¡De que dama estás hablando!? ¿¡Solo te veo a ti!?". Respondió igual de molesto el castaño rojizo.
Mientras la discusión lentamente escalaba, los testigos los miraban con una gota de sudor cayendo de su cabeza.
Kai decidió quedarse callado evitando meterse en la discusión, para después hacer lo que cualquier hombre de verdad haría en esta situación.
Aprovechar el bug.
Asegurándose de que ellos seguían peleando, se escabullo lentamente hacia el profesor y los tres Pokémon.
"Kai mi muchacho, adelante y elige tu primer Pokémon". Susurro al entender la idea del chico.
El pelinegro asintió y se paró frente a los tres iniciales.
"¿Cuál debería elegir?". Miro a los tres Pokémon pensando en los beneficios de cada uno.
Sus tipos y los que obtenían al evolucionar, como chocarían contra los Líderes de Gimnasio.
"Squirtle me daría venta contra Brook, pero Bulbasaur tendría la misma ventaja y también contra Misty y Surge". Miro a los dos Pokémon. "Pero después Koga y Blaine serian un problema, contra Surge Squirtle no es la mejor opción y cuando enfrente a Blaine y al Gimnasio de Ciudad Verde sería mejor tener un tipo Agua". Continúo pensando en diferentes escenarios.
Si fuera su primera vez en esta carrera no le importaría cual elegir, probablemente sería el que mejor diseño tuviera. Pero cuando te metes tanto en los juegos desarrollas este tipo de hábitos, especialmente cuando haces Lockes o Speedrun.
Él no tenía mucha vida social en realidad así que no lo culpen, culpen a los videojuegos por ser más divertidos y emocionantes que la realidad.
Miro a Charmander.
"Los primeros Gimnasios serian difíciles, pero luego sería más fácil contra Erika y Koga". Adopto una expresión seria. "Los últimos dos serian difíciles aunque evolucionara a Charizard… Especialmente Giovanni y sus tipo Tierra, si tengo la mala suerte y tiene a Mewtwo". Sintió gotas formándose en su frente.
Gary en el anime tuvo la mala suerte de enfrentarlo, lo destruyo totalmente si su memoria no le fallaba. Y existe la posibilidad de que lo enfrente, sin importar lo pequeña que sea.
"No importa cual elija, en ese caso será una dura batalla no importa el Pokémon". Enfrentar un Legendario no es cualquier cosa, en especial porque los juegos los super nerfeaban hasta los huevos.
El maldito dios Arceus solo con una Masterball, ¡Es un dios con un carajo! ¿¡Entonces de que está hecha la maldita Masterball!?
"Me estoy desviando del tema, ¡concéntrate!". Se palmeo las mejillas con ambas manos. "Tal vez estoy pensando demasiado las cosas… Confía en tu instinto". Cerró los ojos.
Después de unos segundos los abrió de repente, mirando hacia el Pokémon elegido.
"Yo te elijo… ¡Charmander!". Exclamo mirando al Pokémon.
Bulbasaur al escuchar eso pareció algo decepcionado por no ser elegido, Squirtle pareció sorprendido al escuchar esa elección. El mencionado pareció quedarse congelado, la flama de su cola pareció volverse más brillante.
"¡Char!". Dio un grito alegre y salto hacia el pelinegro que lo atrapo con una sonrisa, sí que era muy animado.
El profesor sonrió al ver la reacción del tipo Fuego, siempre era bueno ver a un Pokémon feliz. Además sabiendo que estaba en buenas manos.
La escena pareció acabar con la discusión del dúo, que dirigieron su atención hacia la escena. Kai cargando y acariciando un feliz Charmander que no parecía querer calmarse.
"¿¡Sharp!?"
"¡Kai! ¡Se suponía que yo elegiría primero!". Fue las palabras de un molesto Gary junto a una Leaf haciendo pucheros.
"¿Qué? ¿Ustedes estaban peleando? No iba esperar hasta que se decidieran, hubiera aquí todo el día". Dijo con burla al ver como sus reacciones aumentaban.
Mientras el profesor reía silenciosamente para que no lo notaran.
Gary miro al Charmander en sus brazos, por lo que no tardó mucho en actuar.
"¡Yo elijo a Squirtle!". El tipo Agua al escuchar esto sonrió victorioso para después colocarse junto a su nuevo Entrenador.
Los dos entonces miraron hacia el pelinegro y el tipo Fuego, que ya estaba en el suelo, con superioridad.
"¿¡En verdad se apresuró con su elección para tener ventaja sobre mí!?". Pensó incrédulo al ver la elección.
¡Tanto en verdad lo odia el infeliz!
"Ustedes dos, son unos…". Apretaba los dientes molesta, hasta que noto algo.
La expresión decaída del Bulbasaur, por no haber sido el elegido otra vez. Le recordó brevemente a una amiga suya.
Ella se acercó hasta el pequeño tipo Hierba, poniéndose de rodillas para poder estar a su nivel. Acaricio su cabeza sacándolo de su pequeño estado de depresión.
"Oye no tienes por qué sentirte triste, el que ellos no te hayan elegido n significa que seas un mal Pokémon". Le hablo con un tono dulce.
"¿Saur?". La miro directamente a los ojos.
Como si hubiera entendido los que dijo, Leaf simplemente sonrió y asintió positivamente.
"Claro que si eres un buen Pokémon, y para demostrártelo". Tomo al Pokémon y lo alzo por encima de su cabeza. "¡Bulbasaur yo te elijo!". Declaro con una gran sonrisa.
Esa declaración alegro inmediatamente al tipo Hierba, que copiando a su nueva Entrenadora sonrió de gran manera. Alguien la había elegido, no podía evitar sentirte alegre.
Los demás ocupantes de la habitación, que decidieron quedarse callados, presenciaron toda esta escena. Y tuvieron reacciones variadas.
El profesor simplemente sonrió feliz por cómo ocurrieron las cosas, Leaf desde pequeña siempre trataba de hacer que las personas no se sintieran solas. Esto no era nada más que ella demostrando el tipo de persona que era.
Gary simplemente parecía estar algo aburrido por la escena, con su nuevo Pokémon pensando lo mismo que su Entrenado al estar mirando hacia otro lado.
Mientras que Kai observaba con una pequeña sonrisa por la acción de su amiga, con Charmander que no parecía entender lo que sucedía. Pero de todas maneras parecía feliz.
"Muy bien ahora que todos tienen sus primer Pokémon, ya pueden comenzar sus viajes". Declaro mientras los miraba con orgullo.
Los tres jóvenes sonrieron y sus Pokémon, que estaba en el suelo frente a ellos, los miraban emocionados. Leaf fijo su gorro, Gary se cruzó de brazos sonriendo confiado y Kai adopto una expresión emocionada.
"Finalmente empezamos". Declaro mentalmente.
El momento por fin había llegado, para salir al mundo para cumplir su sueño.
Su aventura para volverse el más grande Entrador había iniciado.
Fin del Cap 13
Finalmente después de más de un mes pude actualizar este capítulo.
Una disculpa para todos los que esperaron es capitulo y porque pueda parecer demasiado calmado. Pero escribir este capítulo me resulto desafiante por muchas razones, además de varios problemas que ocurrieron entre la última actualización y esta.
Lo iba a publicar junto a un especial de Halloween el 31, pero por culpa de un horrible apagón se me borro el especial y la versión original de este. No tienen idea de la cara que puse al ver eso. El especial que tenía más de 12 mil palabras, junto con la versión original de este de más de 8 mil y seguía en progreso. Solo diré que me sentí frustrado y molesto, mucho, por lo cual no me sentí con ganas de escribir e intentar hacerlo me irritaba.
Finalmente encontré las ganas para escribir normalmente, porque es algo que me gusta.
No hay mucho que relatar de este capítulo realmente, un Timeskip directo a cuando Kai y los demás finalmente tienen la edad para ser Entrenadores Oficialmente y obtener su primer Pokémon. Junto con algunos detalles menores.
Detalles de algunas cosas que ocurrieron durante los cincos años, como el trabajo de Kai, se mostraran en breves explicaciones y flashbacks en futuros capítulos para quienes les interesen.
Con todo eso dicho, solo resta dar un último anuncio. Y es que estoy pensando en escribir una segunda historia, la he tenido en mente mucho tiempo y me encuentro con ganas de escribirla. Solo un Entrenador estará en un breve Hiatus.
Esto porque tengo ideas que quiero implementar durante este Arco de Kanto, pero necesito tiempo para ajustarlas bien con la historia. Algunas incluyen los capítulos del anime con varios cambios.
En cuanto a la nueva historia, solo diré que es de una serie americana. Una de mis favoritas cuando la pasaban en su momento.
Es todo.
~Chaooooooooo~
