16. Entre el cielo y los árboles
Un par de fines de semana después Hermione se encontraba con ropa de campo, un pantalón cargo, unas buenas botas y un jersey ligero, andando por la montaña con su maestro.
Iba disfrutando de las vistas, no solo porque el espacio era maravilloso, con los árboles altos y verdes, el atardecer acercándose, sino también porque su maestro iba caminando delante de ella.
Sí, sin duda esta era una gran excursión.
Snape había dicho poco, pero se notaba que estaba lleno de anticipación, incluso nervios, Hermione lo conocía lo suficientemente bien como para saber que algo estaba a punto de pasar.
Siguieron andando unos veinte minutos más, cada vez quedaba menos para que el sol se escondiera completamente, cuando Snape se paró en seco, frente a él solo había una enorme pared de piedra. Veinte metros totalmente verticales de piedra caliza. Snape le daba la espalda a Hermione, observando aquel rincón, sin decir nada.
"¿Severus?" se forzó a decir.
Él se giró un segundo para mirarla, casi como si no supiera que le estaba siguiendo "ves preparando todo para la recorrección".
Hermione se puso manos a la obra y diligentemente lo tenía todo preparado antes de que se fuera el sol, pasaron unos minutos en los que solo podía mirar a su maestro como diciendo "¿y ahora qué?" pero no dijo nada, sabía que él estaba esperando algo, se arriesgaba una contestación sarcástica, tensa o las dos cosas… así que esperó.
"Ven aquí y observa" dijo él sin quitar la vista de la pared de piedra, con un tono determinante.
Hermione se paró ahí, al lado de su maestro, sus manos estaban a escasos centímetros, seguía mirando la pared sin saber muy bien que esperar. Cuando la luz comenzó a desaparecer y la noche ya cubría casi toda la montaña, entonces… empezaron a aparecer de entre las rocas del pico vertical de la montaña, pequeñas plantas de color granate oscuro, "calahteas de sangre" pensó Hermione, eran unas plantas muy poco comunes, casi imposibles de encontrar, crecían en condiciones muy extremas, a mucha altura, también había historias que decían que solo crecían en zonas con mucha presencia mágica, en zonas con residencias antiguas de familias mágicas, por eso se decían que eran de sangre, pero parecía que eso no tenía fundamento ya que en aquella montaña no había nada.
"¿sabes qué es?" preguntó su profesor al final, estaba maravillado por la presencia de aquellas plantas, si se hubiera permitido ser más expresivo, Hermione estaba convencida de que estaría sonriendo como un niño.
"Calathea de sangre" dijo ella intentando no darle importancia, aunque levantó ligeramente la barbilla como si le estuviera retando.
"Mi pequeña sabelotodo" dijo él con un aire más burlón que cariñoso, pero Hermione no pudo evitar ponerse roja hasta las orejas "ahora es hora de recolectar"
Hermione miró a su maestro unos segundos y luego a la pared, repitió ese proceso unas cuantas veces. Las calateas crecían muy alto, la que había crecido más abajo estaba a unos cinco metros de altura, Snape no llevaba ninguna escoba, y si las llevaba no pensaba subir veinte metros en una de esas, por mucho que hubiera ido bien en la torre de astronomía ¿cómo iban a hacer esto?
Ella se acercó a la pared un poco dubitativa, y empezó a recitar mentalmente todos los hechizos que podría utilizar, comenzó a repasar todos los motivos por los que no podía usar cada uno de ellos. Snape la miraba con fascinación, quería que repasara todo lo que sabía, seguro que no encontraría nada lo suficientemente bueno, estaba satisfecho con el hecho de que no hubiera probado nada sin pensarlo bien primero, esas plantas eran demasiado valiosas.
Las calateas eran esenciales en muchas pociones, no porque tuvieran alguna cualidad en sí mismas, sino porque se usaban como contra parte para ingredientes peligrosos y volátiles, era esencial para estabilizar pociones, y apenas se encontraba en el mercado, se podía aprovechar todo, las raíces para acompañar la sangre de dragón y el resto de la planta para pociones menos peligrosas.
Se acercó a ella, se colocó a su lado, cuando ella por fin lo miró con cierta expectación, dio un salto, sin mucho esfuerzo, pero se elevó a una gran velocidad unos siete metros, luego se quedó flotando en el aire, sacó de uno de sus bolsillos una suerte de cuchara de plata y con ella extrajo una de las plantas con las raíces incluidas, descendió como si nada y volvió a colocarse al lado de su aprendiz que lo miraba como si fuera un ángel caído del cielo.
Ella estaba asombrada, nunca había visto nada así, no sabía que encantamientos había empleado, lo había hecho sin decir ni una sola palabra y sin usar su varita, "tontos movimientos de varita" pensó Hermione, estaba claro que para él lo eran porque no los necesitaba, eso le daba un aire terriblemente sexy.
Él la miró como si no supiera porque lo estaba mirando así, se notaba que la chica lo miraba de forma apreciativa, estaba claro que eso a Granger le había gustado, "un punto más para el amargado profesor" pensó Snape.
"Hay que sacarlo con la raíz y todo, se aprovecha para las pociones con sangre de dragón" dijo el con tono inocente.
"Por Dios Severus, no me vengas con eso, se perfectamente para que se usa la calathea… ¿me vas a enseñar a volar así o qué? No me hagas suplicar, lo haría, pero no seas tan cruel" le miraba con ojos de cervatillo, a Snape le sorprendía que hasta en su momento con mayor ilusión infantil, seguía portándose como una adulta, se ponía muy sexy con ese aire de extrema curiosidad, esos ojos llenos de inteligencia, es que esta mujer era una tentación constante, pura perfección.
"Esto era lo que te quería enseñar, esto es lo que está en el límite de la magia negra, pero no está considerado como tal, vas a aprender el primer paso para volar, esto solo ha sido potencia y levitación, no volar como tal"
Hermione parecía pensativa, estaba claro que esto era diferente a lo que había visto antes de la batalla final, esto era saltar y mantenerse en el aire, lo otro era desvanecerse, bueno fuera lo que fuera, quería aprenderlo, solo pensar en la cara de Harry cuando ella volara a su lado sin escoba… era más que tentador.
"Enséñame" dijo ella con su mayor sonrisa
Él se la devolvió "es una combinación de varios hechizos, el primero es para potenciar el propio físico, es una especie de transformación localizada en los músculos del salto, cuando llegues a la parte en la que te quieres quedar debes usar un hechizo de éxtasis, un parón que te dejará flotando"
Cuando terminó de explicarle la teoría pasaron a la parte práctica, primero subiendo apenas unos metros, luego, cada vez más alto, más y más alto, a Snape le había quedado claro que Hermione no tenía miedo a las alturas, solo a las escobas, una rareza más a la lista de peculiaridades sobre la muchacha, él estaba encantado, ella estaba feliz, reía sacando las calatheas y tenía un control maravilloso en el aire.
…
Snape estaba maravillado viendo el respeto con el que ella trataba su preciado ingrediente, si veía que no tenía el control suficiente en el aire no intentaba extraer ninguna de las plantas, lo estaba haciendo realmente bien y su sonrisa era tan pura, tan auténtica que se estaba volviendo loco.
La necesitaba, estaba convencido, quería darle tiempo para que se olvidara del idiota de Weasley pero su resolución se iba volviendo cada vez más frágil, tenía dos años antes de que ella tuviera que tomar la decisión de irse con él, pensaba ser un auténtico Slytherin y esperar, acercarse, jugar bien sus cartas, pero era tan difícil tenerla tan cerca y no poder tomarla.
"Ahora debemos subir hasta arriba del todo" dijo cuando las cestas estaban casi repletas de la valiosa planta. Parecía que Hermione se había tensado de repente "El impulso debe ser más fuerte pero no has de mantenerte en el aire, solo avanzar hasta colocarte en la cima, nuestro destino está encima de este precipicio" prosiguió él, mirando hacia arriba, sin darse cuenta de la mirada asustada que le estaba echando Hermione desde abajo.
La chica cerró los ojos, haciéndose a la idea de los 20 metros que la iban a separar del suelo y mirando hacia arriba hizo su primer intento, admirable, pero no lo consiguió, parecía que la duda la había hecho no poner la suficiente fuerza en el salto.
"Sigues haciéndolo con miedo ¿Cuándo vas a aprender que conmigo no debes temerle a nada?"
Ella le miró embobada, con él no le temía a nada, pretendía recorrer el mundo con él, iban a recoger ingredientes mucho más difíciles que este, pensar que no confiaba en el hombre que estaba a su lado, mirándola a los ojos, era absurdo. Hermione le levantó una ceja al más puro estilo Snape.
El hombre en cuestión suspiró casi con burla "Vamos a hacerlo los dos juntos"
Se colocó detrás de ella con las manos agarrándola fuertemente de la cintura… "maestro, así no me va a ayudar en nada" dijo ella con un punto de descaro, no podía dejar de recordar el paseo por el bosque prohibido, con su cuerpo contra el suyo, las delicadas manos de él sobre sus partes más íntimas, Hermione ansiaba volver a sentirlo de nuevo, soñaba con ello, eran muchas las noches que fantaseaba con sus manos entre sus piernas, sus labios contra su piel, su cabello rozando su cuerpo…
Snape no podía evitar soltar una sonrisa burlona ante el uso de la palabra "maestro", Hermione tenía un aire que siempre le hacía pensar sucio, y el uso de su título mientras le pedía que hiciera algo poco apropiado le gustaba, le gustaba mucho.
Apretó a la chica contra su cuerpo, con un brazo la rodeó por la cintura y el otro lo pasó por la zona del pecho, rozando el firme contorno de su busto, repasando cada centímetro de ese misterio aún sin explorar, Hermione aguantó la respiración, no podía moverse, su piel se erizó y sus pezones se pusieron duros, casi como si una bocanada de aire fría le hubiera dado de repente.
Snape recostó su cuerpo contra el de ella, colocando su rostro en el espacio entre el cuello y el hombro de su aprendiz, no podía más, respiró con fuerza y el olor de ella le llegó de golpe, era lo único que le faltaba para volverse completamente loco
…no, no podía, ella no debía verle como un depredador, no podría soportarlo, el mundo podía mirarle con desagrado o miedo, pero ella no…
Tenía que saltar, metió la rodilla entre las piernas separadas de ella para darse impulso… mala idea, así notó su calor, tanto emanaba de ella, directamente entre la maravillosa "v" de sus piernas, un gemido se quedó enganchado en la garganta de Severus… ¿era por él?... tenía que serlo … ¿estaba respondiendo a su tacto?...
Hermione estaba completamente recostada sobre su cuerpo, espalda contra pecho y su trasero directamente sobre su regazo, lo tenía que estar notando, la erección que se estaba haciendo presente en sus pantalones, en otro momento Snape hubiera sentido vergüenza, quizá se hubiera alejado discretamente para que ella no lo notara, para que no supiera, pero ahora necesitaba saber, ¿existía la posibilidad de que ella fuera suya? ¿podía tener lo que siempre había deseado? ¿lo que llevaba un año esperando?
Severus hizo fuerza y saltó, llevándose consigo a Hermione y subió fácilmente los veinte metros y quedándose con ella sobre el acantilado, iba a moverse con ella para colocarse directamente en la cima de aquella montaña, aún con su mente vagando sobre la chica…. la mujer entre sus brazos.
Cuando como si nada, la oyó susurrar "éxtasis" solo aquella palabra saliendo se sus labios podía hacer que se derritiera, éxtasis era lo único que ella le estaba negando. Y así se pararon, flotando a más de veinte metros del suelo, por encima de los árboles del bosque, tocando el cielo.
"¿Hermione?" dijo Severus en un susurro que preguntaba el por qué se habían detenido, pero no llegó a formularla, Hermione se giró en sus brazos, quedando completamente contra su cuerpo, sus pechos contra su pecho, su erección apretada contra la tripa de la chica.
"Hermione" volvió a susurrar el hombre.
Ella colocó sus brazos alrededor del cuello de él y bajándole con cuidado, presionó sus labios contra los de Severus, de una forma inocente pero segura.
Snape estaba fuera de sí, notó como su mente se separó de su cuerpo y se vio a sí mismo flotando junto con Hermione, solos él, ella, el bosque y las estrellas. Y volvió en si… La apretó contra su cuerpo, tanto que parecía imposible, podrían haberse vuelto uno en aquel mismo instante y profundizó el beso, transformándolo de una tentación dulce a un ardiente devorarse.
Mordía sus labios, se batían a duelo con sus lenguas… Severus estaba demostrando todo en un beso, todo lo que sentía y todo lo que podría ser, como si no fuera a tener otra oportunidad, porque quizá esta era su última oportunidad… no podía saberlo.
Con un ligero movimiento les dirigió a ambos a la cima de la montaña y cuando ambos tocaron el suelo, volvieron a la realidad, separándose ligeramente y mirándose a los ojos. Severus no sabía lo que encontraría, estaba temeroso de lo que podría leer en los ojos de su amada aprendiz, pensó que la realidad la golpearía y que se separaría de él como si quemara, pero no…
Los ojos de ella mostraban lujuria, respeto… cariño.
Snape nunca, ni un solo momento en su vida, se había sentido querido, jamás había visto a nadie mirarle con esos ojos, con esa adoración. Volvió a bajar la cabeza y la besó cariñosamente para cerrar todo con la misma dulzura con la que había empezado.
Cuando se separaron Hermione le miró a los ojos y suspiró, como si ya le echara de menos, recostó su cabeza sobre el pecho de su maestro y él apoyó el mentón sobre su cabello y allí se abrazaron, entre el cielo y los árboles.
N.A: ya está aquí el primer beso, estaba un poco nerviosa escribiéndolo
Quería que Hermione fuera la primera en dar el paso, ella es la que está cambiándolo todo y ella es la que debe decidir lo que quiere
Recordar que las reviews son la única forma que tenemos de saber lo que os gusta y lo que no, si las cosas están funcionando en la historia...
Así que espero saber de vosotros, sobretodo saber como os gustaría que continuara xk desde aquí yo ya estoy un poco más perdida.
