Capítulo 13: El discurso:

Un nuevo día más amanecía en Tokio. Nada más despertarse, Misa fue hasta la ventana junto con la foto de Light y comprobó que fuera todo estaba blanco. Durante la noche había seguido nevando bastante, aunque en ese instante parecía que las nubes habían dado una tregua.

-Mira, Light – dijo la chica emocionada poniendo la foto contra el cristal – Está todo blanquito ahí fuera. ¿Verdad que es impresionante?

En ese momento, la rubia vio que un grupo de chavales pasaba corriendo por la calle, lanzándose bolas de nieve entre risas, lo cual le hizo recordar la pequeña batalla de bolas que tuvo la noche anterior con L.

"Lo de anoche fue divertido" admitió la chica entonces mientras se dibujaba una pequeña sonrisa en su rostro, pero al momento se le borró.

-Me hubiera gustado… jugar una batalla de bolas también contigo – murmuró dándole la vuelta a la foto para mirar a Light directamente a los ojos – ¿Por qué a veces eras tan aburrido? – le reprochó infantilmente.

En las ocasiones que había intentado sacarlo a jugar en la nieve, el castaño le había llamado "infantil" y se había vuelto a pasar dentro sin más, dejando a la muchacha con las ganas de divertirse.

-¡Perdóname, Light! ¡No eras aburrido! – exclamó Misa entonces, sintiéndose un poco culpable por su acusación – Está bien que tú fueses más serio que yo y que no te gustaran esas cosas, ¿sabes? – trató de restarle importancia – El mundo sí que sería aburrido si todos fuéramos iguales, ¿no? – añadió intentando sonreírle.

La chica se echó hacia atrás el flequillo nerviosamente. ¿Qué le había pasado? Ella nunca antes había "atacado" a Light de esa manera…

-No te preocupes – le restó importancia – Seguramente todo esto sea culpa del estrés que he podido acumular durante estas últimas semanas tan caóticas. Mi vida está patas arriba ahora mismo, ¿sabes?

Misa entonces se dio la vuelta y vio que según el reloj de su mesilla eran las ocho de la mañana. Supuso que los chicos ya estarían abajo trabajando a destajo.

"Aunque si hubiera bajado a las cinco de la madrugada seguro que habrían estado trabajando igualmente…" pensó con bastante pereza.

La chica entonces pasó al baño a arreglarse un poco y después bajó a la sala de control, donde vio que, efectivamente, los demás ya estaban en plena faena. L y Near estaban en los ordenadores y Matsuda, Mogi y Aizawa estaban leyendo unos documentos alrededor de una mesa.

-Buenos días – hizo Misa un saludo general entonces.

-Buenos días, Misa-Misa – contestó Matsuda el primero, levantando la vista de sus papeles – ¿Has visto toda la nieve que ha caído? – preguntó contento.

-Sí, sí que la he visto – respondió la chica con una sonrisa – Es una estampa preciosa, ¿no crees?

-Será preciosa, pero a mí me ha retrasado un montón para llegar hasta aquí – refunfuñó Aizawa.

-Jefe, ¿no puedes verles el lado bueno a las cosas por una vez? – se quejó Matsuda y el aludido gruñó aún más, haciendo que Misa se riera un poco por la pequeña discusión de esos dos hombres.

L miró de reojo a esos tres desde su silla mientras se rascaba un pie con el otro nerviosamente. Se había pasado toda la noche preguntándose cómo reaccionaría a partir de ese momento cuando interactuara con Misa. No podía permitir que la rubia descubriera que tal vez estaba enamorado de ella.

"Y no lo descubrirá porque no lo estoy" se aseguró a sí mismo el moreno entonces.

-Ryuzaki – lo llamó Misa entonces, moviéndolo un poco del hombro.

-¡Ah! – exclamó asustado, ya que estaba tan abstraído que no se había dado ni cuenta de que la chica se había acercado hasta él.

-¡Ah! – chilló ella también por el repentino grito de L – ¡No seas idiota! Me has dado un buen susto…

-Lo mismo te digo – contestó el chico sintiendo aún su corazón a mil por hora.

-Te he llamado un par de veces y no me hacías ni caso, ¿qué querías que hiciera? – preguntó Misa cruzándose de brazos.

L la miró a la cara. La que tenía justo enfrente era la chica de siempre. Absolutamente nada había cambiado en ella de un día para otro.

"Quizás le estoy dando demasiadas vueltas y estoy haciendo el problema más grande yo solito…" se dijo a sí mismo. Definitivamente, tenía que tranquilizarse un poco y no obsesionarse con su posible enamoramiento. "Si me comporto como siempre todo irá bien" se aseguró.

-Lo siento – se disculpó L – Estaba… pensando en otra cosa.

-Bueno, no importa. Estás perdonado, Ryuzaki – le restó importancia Misa.

En ese momento, L escuchó el pitido de su teléfono, así que se sacó el aparato del bolsillo. Era un mensaje de texto de Yuko.

"¿Algún problema? Sabes que estoy aquí para ayudarte. Carita sonriente" leyó mentalmente el mensaje. "No, no tengo ningún problema en este momento. Gracias" pensó la respuesta mientras la tecleaba rápidamente, para posteriormente darle a enviar.

¡Qué tontería! Yuko era una exagerada. Él no estaba enamorado… Seguramente esos días solo había estado un poco preocupado por si Matsuda le daba ideas raras a Misa con su confesión o algo así. Y eso era todo.

-¿Pasa algo? – le preguntó la rubia entonces al verlo guardándose el teléfono.

-Nada importante – respondió L – Podemos seguir con lo del discurso cuando quieras.

-De acuerdo – contestó Misa mientras se sentaba en una silla libre al lado del chico.

-Vamos a repasar primero lo que queremos conseguir, ¿vale? – propuso el moreno y ella asintió – Queremos hacer que la gente pueda ver las cosas desde otra perspectiva y se dé cuenta de las consecuencias que puede acarrear seguir el camino equivocado.

-Exacto – asintió la rubia – En eso mismo quedamos anoche.

-Pues pongámonos manos a la obra.

-¡Sí! – exclamó ella obedientemente.

OoOoO

Tras horas y horas de trabajo la noche llegó a la ciudad, aunque dentro de aquella sala tan oscura L y Misa no notaron una gran diferencia. Por suerte para el moreno, había decidido concentrarse tanto en el trabajo que no había percibido ningún síntoma extraño más en todo el día…

La rubia entonces movió los hombros que ya le dolían un poco de estar en la misma postura durante tanto tiempo. Pero aún tenía que hacer un último esfuerzo, entre ella y L ya habían conseguido volver a redactar la mayor parte del mensaje a algo que según Misa iba a recibir mejor la gente.

-A ver cómo nos ha quedado esto último… – dijo el moreno entonces – Sé que mucha gente no comparte mi punto de vista, pero si realmente no estáis de acuerdo con la forma de hacer justicia que existe actualmente, os propongo que protestéis de manera pacífica – leyó en voz alta lo último que había escrito.

-¡Genial! – exclamó Misa – Yo creo que deberías añadir esto. Una vida es algo muy importante. Una vez que se pierde, ya no hay forma de que vuelva. Por eso, debemos pensarnos las cosas con más calma y no provocar un daño que sea irreparable.

-Suena bien – contestó él mientras tecleaba rápidamente en su ordenador.

-¿Necesitas que te lo repita? – le ofreció ella.

-No, gracias – negó – Debemos pensarnos las cosas con más calma y no provocar un daño que sea irreparable, ¿verdad?

-Sí, justo eso era – asintió la chica.

Misa se apoyó entonces en el respaldo de su silla con cansancio y suspiró.

-¿Estás cansada? – le preguntó L.

-Bastante, sí – asintió Misa mirando hacia el techo – Pero aún puedo continuar.

-Vale.

-Oye, hay una cosita que no entiendo… – dijo la chica entonces.

-¿El qué? – preguntó el detective.

-¿Por qué no publicaste tu discurso inmediatamente después de atrapar a Kira? – le preguntó ella con curiosidad volviendo a mirarlo a él – ¿No habría sido mejor? Quizás habrías podido evitar toda esta situación…

-Es una buena pregunta, pero ¿sabes? La cosa es bastante más complicada de lo que parece – empezó a explicar el chico – Verás, Kira tenía la capacidad de poder controlar a sus víctimas desde casi un mes antes de la fecha elegida para que muriesen.

-¿En serio? – preguntó Misa con la boca abierta.

-Sí, así que no podíamos decir nada inmediatamente – contestó él – ¿Te imaginas el desastre que se hubiera generado si hago público que he atrapado a Kira y después siguen muriendo criminales?

-No entiendo muy bien la parte de controlar a la gente… – murmuró la chica algo confusa – ¿No puedes explicarlo mejor?

-No pienso darte más detalles – respondió L con seriedad.

-¡Jo! – protestó Misa, pero al ver la mirada del detective supo inmediatamente que no iba a decirle ni una palabra más al respecto – Está bien… – se resignó – Aunque creo que comprendo lo segundo que has dicho. Me parece que si hubiera habido más víctimas la gente se habría enfadado bastante contigo, y te habrían llamado inútil y no sé cuántas cosas más.

-Así es, y estaríamos en la misma situación que ahora mismo, y además mi credibilidad estaría por los suelos y no podría contraatacar con un discurso tal y como voy a hacer – le explicó el moreno – Por eso no puedo decir nada antes de que termine el plazo.

-¿Aún no ha terminado? – preguntó sorprendida.

-No, aún tenemos un par de días. Pero los aprovecharemos para pulir el discurso lo mejor que podamos – respondió él y acto seguido le echó un buen trago a su café – Además, también tengo que traducirlo a unos cuantos idiomas antes de ponerme a grabarlo.

-¿Qué? Eso es mucho trabajo… – contestó Misa, la cual empezaba a entender por qué apenas dormía ese chico.

-Exacto, tú lo has dicho – respondió L – Así que, si aún tienes fuerzas para continuar, sigamos con esto.

-Está bien – asintió ella – Me esforzaré al máximo – le aseguró haciendo un gesto de fuerza con el brazo, y a continuación ambos volvieron a centrarse en el discurso.

OoOoO

Un par de días más tarde, Sakura tamborileaba nerviosamente sus dedos sobre el escritorio de su habitación. Sin la ayuda de su amiga Erika, se sentía bastante perdida.

Leyó una vez más los nuevos mensajes en aquella web de los seguidores de Kira. Después de los ataques de los últimos días había opiniones de todo tipo, unos estaban asustados por las posibles represalias de las fuerzas de seguridad, y otros querían más acción. La gente no parecía decidirse sobre lo siguiente que debían hacer…

-Vamos, vamos… – murmuró Sakura algo impaciente – ¿Por qué hoy no pasa nada? Así no puedo progresar de ninguna manera en mi plan.

En ese momento, la chica comenzó a teclear rápidamente un mensaje para aquella página web de los seguidores de Kira. Si nadie se decidía, ella misma propondría un nuevo lugar de ataque y una hora para llevarlo a cabo.

-¡Sakura! – la sorprendió su madre entrando de golpe en su habitación justo en aquel momento.

-¡No me des esos sustos, mamá! – exclamó ella minimizando rápidamente la página para que la mujer no descubriera todo aquello en lo que estaba metida.

-Perdona, ¿estoy interrumpiendo alguna conversación con tu novio? – preguntó con evidente curiosidad.

-¡Mamá! ¡No seas cotilla! – se quejó la joven rodando los ojos. Su madre se había tomado demasiado en serio aquella excusa que había inventado sobre que estaba conociendo a un chico.

-Cómo sea, ¡tienes que venir deprisa! ¡L va a decir algo! – exclamó la madre y al momento se dio la vuelta para volver por donde había venido.

-¿Qué? ¿En serio? – preguntó Sakura sorprendida.

-¡Sí! – le contestó la mujer ya desde el salón de la casa.

La chica cerró su portátil de golpe y después siguió a su madre. En el salón la tele estaba encendida y en ella podía verse al presentador de las noticias.

-Como les decía, hemos interrumpido la programación habitual para dar paso a un mensaje de L – dijo el hombre – En breves instantes comenzará su emisión a nivel mundial.

La imagen del presentador no tardó en ser sustituida por la L mayúscula negra sobre fondo blanco.

-Por favor, que haya detenido a Kira – murmuró la madre de Sakura entonces.

-Saludos a todos, al habla L – comenzó a hablar el detective con voz distorsionada – Esta es una emisión simultánea en todo el mundo. Hoy tengo que daros una noticia de gran importancia y es que, tras innumerables esfuerzos, Kira por fin ha sido detenido.

-¡Lo sabía! – exclamó la madre emocionada y después chocó los cinco con Sakura.

-No me lo puedo creer… – murmuró la chica entonces – L ha conseguido resolver el misterio, es… alucinante.

Sakura siguió prestando atención al discurso, sin perderse ni un solo detalle. No sabía quién había detrás de aquella letra L, pero por algún motivo, y desde la primera vez que lo escuchó, esa persona siempre le hacía sentir confianza a la chica. A Sakura le dio la sensación de que esta vez L sonaba un poco diferente, más… comprensivo tal vez. Pero igualmente, le daba esperanza escucharlo.

-Una vida es algo muy importante – continuó el detective con su discurso – Una vez que se pierde, ya no hay forma de que vuelva. Por eso, debemos pensarnos las cosas con más calma y no provocar un daño que sea irreparable.

-¡Cuánta razón tienes, querido! – exclamó la madre.

Ambas continuaron viendo el discurso hasta que se acabó y el canal volvió a conectar con las noticias.

-Y este ha sido el comunicado de L. Enseguida conectaremos en directo con los expertos para que nos den su opinión y… – dijo el presentador de las noticias, pero la madre apagó la tele con el mando.

-Dicen que el tiempo deja a cada cual en su sitio – comentó la mujer – Y hoy se ha demostrado.

-Sí… – murmuró Sakura pensativa – L… mola mucho, ¿verdad?

-Sí, hija – asintió la otra.

Sakura entonces volvió a su habitación y abrió de nuevo su ordenador. Volvió a abrir la ventana que había minimizado previamente y leyó una vez más lo que había escrito.

"Pero, ¿en qué estaba pensando? ¡No puedo poner a nadie en peligro!" se regañó a sí misma, mientras borraba completamente aquel mensaje.

La chica entonces se puso a llorar. ¿Cómo había podido pensar siquiera en imitar a aquella persona que en los últimos días había estado incitando a la gente para que continuaran los crímenes de Kira? Ella no era así, tenía que averiguar la verdad sobre el asesinato de su tío de otra manera.

-Mamá, papá, Erika, L, y sobretodo tú, tío, perdonadme por mi estúpido comportamiento… – murmuró Sakura aún entre lágrimas – Os prometo que pensaré en otro plan y os sentiréis orgullosos de mí.

OoOoO

Mientras tanto, todos los presentes en el cuartel de investigaciones también estuvieron muy atentos al mensaje. En cada una de las pantallas de la sala de control se estaba mostrando una emisión de un país diferente, y conforme iba terminando el discurso, la L mayúscula se iba cambiando por la programación habitual de cada canal de televisión.

-Parece que ya se ha terminado de retransmitir el mensaje en todas las cadenas en las que estaba prevista la emisión – informó la voz de Yuko después de que desapareciera la última L.

-No ha habido ningún problema en ninguna transmisión, ¿verdad? – quiso saber su hermano.

-Ninguno – respondió la morena – En los países en los que es de madrugada ahora mismo, se volverá a transmitir de nuevo a la hora de las noticias de la mañana, tal y como me has pedido.

-Excelente – contestó el chico satisfecho.

Matsuda se levantó de su silla en ese momento.

-Yo creo que el discurso ha estado muy bien – opinó el joven policía – Buen trabajo, Ryuzaki y Misa-Misa.

-Estoy de acuerdo – dijo Aizawa también – Bueno, se está haciendo tarde. Será mejor que me vaya – añadió mirándose el reloj – Hay que ver a la familia de vez en cuando.

-A mí también me ha gustado mucho – contestó Mogi – Venga, hasta mañana.

-Yo también me voy ya, estoy cansado – dijo Matsuda – Avisadnos si hay alguna novedad, por favor.

-De acuerdo – asintió L – Hasta mañana.

Misa observó cómo los tres agentes se iban marchando por la puerta, mientras que Near y L se quedaron hablando de pie cerca de donde estaba ella.

"Entonces, mi parte de trabajo ya se ha acabado, ¿no?" se preguntó la chica mientras empezaba a dar vueltas y vueltas sobre su silla giratoria. Se sentía un poco vacía, como cuando terminaba la grabación de algo que había durado meses y meses, y después no sabía muy bien a qué dedicarse…

Misa frenó la silla sintiéndose un poco mareada y se levantó de allí mientras todo le daba vueltas a su alrededor.

-Ahora tenemos que esperar a ver qué ocurre – decía Near en aquel momento.

-Exacto, no hay que bajar la guardia – le contestó L – Que nosotros hayamos movido ficha, no significa que ya haya acabado la partida.

En ese momento, el moreno notó que algo se había chocado contra su espalda y se giró para ver a una Misa bien mareada, a la cual el chico tuvo que sujetar para que no rodara por el suelo.

-¿Estás bien, Misa? – le preguntó L un poco preocupado.

-Es divertido dar vueltas y vueltas, pero… te mareas un montón… – respondió ella como pudo y después apoyó su cabeza contra el pecho del moreno, haciendo que él se pusiera nervioso una vez más.

-No parece que estés muy bien… – observó Near entonces.

-Tiene razón – lo apoyó L sonando mucho más tranquilo de lo que en realidad estaba – Será mejor que te acompañe a tu habitación inmediatamente.

-Gra… gracias – contestó Misa.

L la apartó de su pecho y le pasó un brazo por detrás de la nuca para empezar a caminar con ella.

-Mira que me das problemas – le regañó el moreno – Ya eres una adulta, ¿lo sabías?

-Lo… siento – se disculpó la chica.

-Tienes que ser más responsable – continuó el chico con su sermón – No siempre estaremos aquí para ayudarte.

En ese momento, llegaron hasta la puerta del ascensor y ambos se metieron dentro.

-Yo… intento ser responsable – se defendió Misa entonces – El psicólogo me ha pedido que intente imaginarme un futuro estable para mí, y a veces pienso en ello, ¿sabes?

-¿Y qué es lo que harás? – preguntó L con curiosidad.

-Cuando todo esto termine, creo que devolveré mi casa a la madre de Light – le explicó ella – Es muy grande para mí sola… Y yo podría irme a un piso o algo así. Total, no necesitaré algo grande porque no pienso volver a enamorarme, ya que mi corazón siempre le pertenecerá a mi Light. ¿Tú qué opinas de mi plan?

-Eh… bueno. Supongo que todo eso está bien – contestó el chico.

El ascensor dio un pitido anunciando que habían llegado al piso de destino, y la puerta se abrió. Ambos salieron de dentro y L volvió a ayudar a Misa a llegar hasta su habitación.

-Ya estamos aquí – anunció L al entrar – ¿Puedes caminar tú sola?

-Sí, ya estoy mejor – asintió la chica – Gracias por todo – añadió con una sonrisa.

-De nada – contestó él desviando la mirada – Bueno, si no necesitas nada más…

-Espera, ¿puedo hacerte una pregunta, Ryuzaki? – le dijo Misa.

-Eso ya era una pregunta, ¿no? – bromeó él.

-Otra distinta – contestó la chica rodando los ojos.

-Prueba.

-Estaba pensando… ¿y tú qué harás cuando termine el caso? – le preguntó ella con curiosidad.

-¿Yo? Aún no lo he decidido. Supongo que volveré a Inglaterra y… – empezó a decir L.

-¿Inglaterra? ¿Eres inglés? – lo cortó emocionada. ¿Por fin iba a averiguar algo sobre el misterioso L?

-Me crie allí – respondió el chico simplemente – Tranquila, ese dato no te servirá para averiguar mi identidad – añadió mirándola un poco burlón.

-¿Qué? ¡Qué malo eres! – se quejó cruzándose de brazos.

-¿Ahora te das cuenta? – bromeó L – Hasta mañana, Misa – se despidió mientras se daba la vuelta para irse.

-Hasta mañana, señor misterioso – le contestó ella sacándole la lengua.

La puerta se cerró y la chica se dejó caer sobre la cama. Estaba completamente agotada.

"Inglaterra, ¿eh?" pensó mientras cerraba los ojos dispuesta a dormirse directamente.

Mientras tanto, L se había apoyado en la puerta al salir. ¿Por qué tenían que seguir pasándole cosas extrañas cuando estaba con Misa? Él volvería a Inglaterra, ella volvería a su casa. Así es como debía ser.

Entonces L notó que su estómago demandaba algo de alimento, así que se quitó de la puerta y se dirigió hacia una de las cocinas. Allí vio que la luz del frigorífico iluminaba un poco la estancia, ya que Yuko estaba sentada en el suelo comiendo. Ambos se miraron, pero realmente a ninguno le sorprendió ver al otro allí.

-¿Hambre? – preguntó ella entonces y el chico asintió – Aquí tienes – añadió tendiéndole un polo de fresa.

-Gracias – respondió L aceptándolo.

Se sentó al lado de la chica y apoyó la cabeza en el hombro de ella.

-Todo esto que me está pasando es culpa tuya – murmuró el chico infantilmente.

Yuko dio un bocado a su polo de chocolate almendrado con tranquilidad.

-¿En serio crees que es culpa mía? – le preguntó ella mientras masticaba.

-Sí – respondió él enfurruñado – Tú y solo tú me has metido ideas raras en la cabeza. Por tu culpa voy a tener que subir a un cuatro por ciento las probabilidades de que esté enamorado…

-Uy, qué tragedia – contestó Yuko de forma irónica.

-Pues claro que lo es – respondió él aún molesto.

-¿Sabes qué? Pesas un montón – se quejó la chica entonces haciéndose la ofendida, aunque no hizo ningún movimiento para quitarse de encima la cabeza de su hermano.

-Te fastidias – contestó L sin moverse tampoco.

Yuko lo miró con curiosidad mientras el chico daba un montón de bocados rápidamente al polo de fresa que ella le había entregado. Parecía pensativo, molesto, preocupado… En definitiva, un poco perdido.

La chica entonces le dio un beso en el pelo para intentar animarlo y él levantó la cabeza.

-Lo siento… – se disculpó L en ese momento – Pero es que ya sabes que la sola idea de relacionarme con los demás fuera del ambiente de trabajo me resulta… aterradora. Eso por no hablar del tema de que ella, ya sabes, tiene un 99 por ciento de probabilidades de que en algún momento haya sido el segundo Kira. Sería una situación irónica cuanto menos, y… y…

-Calma… – le pidió Yuko poniendo las manos en alto.

-¡Aún hay más! – exclamó él – Ella está completamente enamorada de su novio, no para ni un segundo de hablar de él. Y además es imposible que una estrella tan querida por todos se fije en alguien como yo…

El detective se abrazó las rodillas y escondió su cara entre ellas.

-Te has desahogado bien, ¿eh? – le dijo Yuko al ver que su hermano ya había terminado de hablar.

-Sí… Por todo eso no quiero que sigan subiendo las probabilidades de que yo esté enamorado – siguió diciendo el chico – Nosotros volveremos a Inglaterra, ella volverá a su vida normal, y nunca más nos volveremos a ver. Es lo mejor – añadió levantándose y tirando el palito del polo a la basura – Vuelvo a la sala de control.

-De acuerdo – contestó ella.

La chica lo siguió con la mirada hasta que L salió de la cocina y entonces suspiró.

-¡Qué cabezota! ¿Por qué no intentas ser feliz por una vez? – preguntó Yuko en voz alta sin esperar respuesta.


¡Hola! ¿Qué tal? Espero que hayáis empezado el año con buen pie y esas cosas.

Es hora de que en el próximo capítulo comencemos con el arco del asesinato misterioso, la trama es nueva aunque en realidad se trata de una idea de la otra versión que he ampliado. Espero que os resulte entretenido al menos.

Guest: jajaja, Yuko sabe que lo más fácil con alguien tan cabezota como L es decirle sí a todo. Y te puedo asegurar que una de las cosas que menos me convencía de la antigua versión era el progreso de Misa, espero arreglar eso al menos :)