Adora se encontraba sola en una enorme habitación, los detalles en ella le hacían recordar a los cuartos de Luna Brillante, solo que sus marcos y decoraciones eran de un color dorado puro. Por alguna razón, ella estaba al lado de una ventana que dejaba ver un hermoso cielo oscuro lleno de estrellas que parecían lograr hacer más bello al cielo.
Entonces escuchó el llanto de un bebé a su espalda, sacándola abruptamente del trance en que se había sumergido y volteó enseguida, notando una cuna en medio de aquella habitación. Una cuna que antes no estaba ahí. La rubia frunció el entrecejo confundida, el bebé lloraba casi con desesperación, quería acercarse, pero por alguna razón, no podía moverse de su sitio, como si no tuviera permitido llegar hasta ahí.
Un tarareo captó de inmediato su atención y miró como una figura femenina apareció sin siquiera percatarse de dónde había venido o como había aparecido, pero podía decir que era una mujer por la complextura de su cuerpo, su vestimenta y aquel cabello que caía como cascada por su espalda, pero su rostro... El rostro de aquella mujer era como una sombra... Podía divisar su boca, tenía unos finos labios que dibujaban una dulce sonrisa, pero sus ojos parecían ser escondidos por una neblina gris.
Aquella misteriosa mujer inquietó a Adora, pero no era una inquietud de tener miedo o de estar en peligro, más bien, era como una extraña sensación en el pecho sobre algo que has olvidado.
"Aún si las estrellas pierden su brillo yo siempre te voy a guiar".
Adora jadeo sorprendida cuando la mujer comenzó a cantar, el bebé aún lloraba, pero la dulce voz de la mujer había podido destacar claramente.
"No te preocupes, yo siempre te cuido, nunca sola estarás".
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Adora, observando como aquella mujer, en un gesto muy cuidadoso y amoroso, adentraba sus brazos a la cuna y sostenía un pequeño bulto hasta recargarlo en su pecho... Los sollozos del bebé disminuyeron, como si aquel contacto y aquella dulce voz fueran un bálsamo para su alma.
"Vamos princesa, no llores más, a tu hogar siempre volverás.
A tu hogar siempre volverás.
Y aún si te pierdes, yo te cantaré, para que puedas volver...
Para que puedas volver..."
Una inexplicable calma recorrió el cuerpo de Adora, mientras escuchaba a la mujer simplemente tararear aquella canción, meciendo al bebé que ya no emitía sollozo alguno.Su dulce canción había logrado apaciguar al pequeño bebé y por alguna extraña razón, también le brindaba cierta calidez en el pecho a la rubia, quien observaba atenta los agraciados movimientos de aquella misteriosa figura.
De pronto, la mujer dejo de hacer su labor, por unos segundos parecía estar solo mirando al bebé en sus brazos... Durante unos segundos que para Adora fueron demasiado largos, tanto que sentía una ligera confusión.
"Ella no puede tener razón... No, no la tiene". Dijo la voz de la mujer con seriedad, confundiendo aún más a la rubia. No tenían algún sentido aquellas palabras.
—¿Adora? —la rubia se estremeció al ser sacada de su trance, aquella voz la identificó de inmediato. Era Catra y aquello... Era un sueño."Es hora de despertar, Adora". Le dijo de pronto aquella mujer sobresaltando a la susodicha... Ella no había esperado para nada eso y sin siquiera poder pensar en aquello, todo se volvió negro, arrastrándolaa una profunda oscuridad.
[...]
Adora abrió sus ojos con pereza, la luz se había vuelto molesta para sus ojos e intentó tomar una de las almohadas para colocarla en su rostro... Ella no quería despertarse aún, quería saber más de la mujer y también... Escuchar aquella canción una vez más.
—¿Acaso piensas quedarte todo el día en la cama? —escuchó a Catra cuestionarla con su típico tono burlón. En respuesta, la rubia se volteo boca abajo.
—¿Quién me lo impediría? ¿Tú? —cuestionó Adora aún adormilada hundiendo su rostro en su almohada, la castaña a su lado agarró la sabana sobre ella y se la quitó de forma abrupta —¡Catra! —se quejó girándose de vuelta y mirando a la mencionada con el
entrecejo fruncido.
—Sabes, es extraño que quieras seguir en cama —comentó Catra inclinando su cabeza un poco, tenía curiosidad por aquella actitud que estaba mostrando su pareja —¿Todo en orden? —preguntó intentando saber, si le pasaba algo a su novia.
—Tengo sueño, solo eso —contestó Adora haciendo un tierno puchero —¿Sabes que no era necesario despertarme tan temprano? —bufó sentándose por fin en el colchón, tocando con sus pies el frío suelo.
—¿Temprano? Adora, créeme que temprano no es —declaró Catra alzando una ceja, parecía que la rubia no terminaba de despertarse y no se daba cuenta que, debido a la iluminación en la habitación, ya la mañana había avanzado bastante.
—Espera, ¿me quedé dormida?—murmuró la rubia dirigiendo su mirada al balcón por el cuestionamiento de la castaña, notando que efectivamente, la mañana estaba muy avanzada—, maldición—susurró dejando caer su cuerpo en el colchón y hundiendo su rostro en una de las almohadas.
—¿Desde cuando maldices?—le cuestionó Catra con una ceja alzada, ciertamente las únicas que maldecían eran Brillitos y ella, además de la princesa pez, claro.
Adora permaneció en silencio, recobrando los fragmentos de su sueño, esta vez claramente lo podía recordar, e incluso, todos los detalles se habían plasmado en su mente, sintiendo esa extraña calidez en su pecho al recordar aquella canción.
"Eres diferente. En tu sangre corre un linaje perdido y eso lo sabes desde hace mucho tiempo"
Resonó en su cabeza como eco la frase emitida por la voz de una anciana.
—¿Adora?—Catra llamó su nombre al notar como su novia se había hundido en sus pensamientos, algo que sucedía en los últimos meses, y lo cual identificó, sucedía debido a sueños que la rubia tenía y que solía encubrir con un "no es nada".
—Perdón, estoy cansada—se excusó la rubia manteniendo su rostro en la almohada—¿Irás a Plumeria?—preguntó claramente cambiando el rumbo de la conversación.
—Claro, después de eso iré a Dryl para ver que es lo que Entrapta quiere mostrarme—le respondió cediendo por esta vez a no presionarla sobre lo que sea que no quería hablar por más que sintiera curiosidad sobre ello—¿Tu que harás?—preguntó de vuelta para indagar sus planes de hoy.
—Creo que iré a visitar a Gálatas y Aria, hace bastante tiempo no hablo con ellos—respondió Adora dedicándole una sonrisa a su pareja.
—Solo ten cuidado y no hagas ninguna tontería—le dijo Catra con cierta diversión, conociendo a la rubia, ésta podía meterse en problemas incluso sin proponérselo.
—No sé a que te refieres—susurró Adora con una sonrisa traviesa, solo para después ver como la castaña rió por lo bajo y se levantó de la cama en dirección a su guardarropa—. Por cierto, ¿y Melog?—miró por toda la habitación mientras se sentaba en el colchón, intentando localizar al mencionado.
—Con un poco de suerte debe estar molestando al caballo ese—murmuró la castaña con burla mientras terminaba de amarrar su cabello en una coleta.
—Sigo sin entender porque no se pueden llevar bien—comentó Adora con diversión a lo que Catra se encogió de hombros terminando de alistarse para después volver con la rubia.
—Digamos que el se mete donde no lo llaman, así que...—Adora se rió por aquello y después se puso de pie para darle un beso a la castaña en la mejilla.
—Nos vemos luego—le dijo con una dulce sonrisa, en señal de estarle deseando un buen día.
—Vuelvo más tarde—le susurró Catra sonriéndole de igual manera para luego dirigirse a la puerta de la habitación.
Una vez su novia salió de la habitación, la mirada de la rubia se dirigió a su guardarropa, pensando por unos instantes en el retazo de tela que le habían regalado los habitantes del último planeta que ayudaron. Por alguna razón, recordar el bordado de la mujer rubia le hacia pensar que había visto a esa persona antes... quizás en sus sueños.
"Tienes miedo de saber más, o en verdad no quieres saber más. Eres una incógnita en ese sentido"
Adora suspiró, aquellas palabras se las había dicho una anciana del planeta Zenith antes de llegar a su última parada en costa Amaris. La mujer había tomado sus manos, diciendo que las leería para ella y de pronto comenzó a decir todo aquello.
"¿De qué esta hablando?" preguntó Adora confundida por las palabras de la anciana mientras sus amigos hablaban con otros habitantes a su espalda.
"La magia te quiere mostrar lo que desconoces, pero necesita tu permiso para proceder. La pregunta es, ¿tienes miedo de saber más o en verdad no necesitas saber más?" aquella mujer de cabellos blancos finalmente elevó su mirada para mirarla a los ojos provocando un escalofrío en la rubia.
"Yo..." sus palabras quedaron a medias, ya que Bow se había acercado para avisarle que era momento de que se marcharan, fue entonces que la mujer dejó ir sus manos y le dedicó una sonrisa, solo para despedirse de ella y alejarse, dejándolaaun mas confundida.
Adora finalmente caminó hasta su guardarropa y abrió el cajón, tomando en sus manos la tela bordada solo para observar a la persona plasmada en él.
"A tu hogar siempre volverás"
Su corazón recibió una ligera punzada al tener de nuevo aquel fragmento de la canción en su cabeza, ¿quizás... estaba relacionado a algo que debía saber?
Suspiró y volvió a doblar la tela para después introducirla de nuevo en su lugar. Algo le estaba pasando con esos sueños y de alguna manera, habría deseado que Madam Razz estuviera ahí y al menos le diera una pista sobre lo que sus sueños significaban.
Entonces su mirada se deslizó a la frazada, pensando unos instantes en si tomarla en sus manos. Al final cedió y hundió su rostro en ella aspirando su aroma, con ello, un poco de tranquilidad volvió a ella y también recorrió en su mente el ligero pensamiento de que posiblemente Angella la habría aconsejado sobre aquello.
[...]
Catra caminaba por aquel camino que conocía tan bien que la llevaba al corazón de Plumeria, mientras sus pensamientos se mantenían en cierta rubia.
—Hey, gatita—la llamaron con ese sobrenombre que solo cierta princesa de las redes solía usar con ella desde los últimos meses. Netossa venía de sentido contrario cargando una bolsa en su brazo, seguramente era algo que Perfuma le había proporcionado.
—Que hay, lanza redes—le saludó de vuelta deteniendo su andar al igual que la morena.
—¿Te diriges a tu sesión con Perfuma? ¿O vienes de visita?—preguntó con curiosidad mientras dejaba aquella bolsa descansar en el suelo y estiraba sus brazos sobre su cabeza.
—A la sesión, la verdad no sé porque crees que vendría de visita por voluntad propia a este lugar lleno de flores—gruñó la castaña provocando que la princesa se riera mientras rodaba los ojos, ella y los demás sabían que le gustaba pasar el rato haciendo jardinería gracias a que Perfuma le había inculcado ese hobby en los últimos meses.
—Como digas—susurró Netossa con diversión—, y dime, ¿Cómo va todo con Adora?—preguntó por cortesía, aunque meramente era bueno hablar con la castaña de vez en cuando.
—Las cosas van como siempre—respondió la castaña cruzándose de brazos mientras su mirada se dirigía a un punto muerto del lugar. La princesa alzo una ceja, intuyendo de inmediato que algo había en esa respuesta tan simple y cortada.
—Humm, ¿segura? —cuestionó Netossa, cruzándose de brazos y mirando con interés a la castaña —. Puedes hablar conmigo, Catra, sabes que en lo que pueda las ayudaré a ambas —agregó con una media sonrisa.
—Ha estado pasando algo con Adora últimamente —comentó Catra, sintiendo que necesitaba hablar con alguien por su preocupación hacia su pareja —. Ha tenido sueños o algo así, pero por alguna razón no quiere contarmelos y cada vez más parece cerrarse a mi perdiéndose en sus pensamientos —relató cruzándose de brazos —. Siento que está lidiando con algo por su cuenta para no preocuparnos —susurró entre dientes, no estaba molesta en sí con que quisiera meditar lo que le sucedía o tomarse un espacio para procesarlo o entenderlo, más bien lo estaba por el hecho de que aquello solo estaba volviéndose algo cada vez más pesado de llevar por Adora, y no poder brindarle una mano con ello o que ella no se dejara ayudar le preocupaba de sobre manera al punto de irritarla.
—Entiendo el sentimiento de sentirte impotente y no saber que hacer, Catra —le apoyó brindándole una sonrisa —. Yo llegué a pasar por algo similar con Spinny, pero nada que una buena plática entre las dos, con calma y en un lugar cómodo no resolvió. Pero antes que nada, la otra persona debe estar lista para hablar o al menos... Tener el empujón correcto para decir lo que necesita sacar de sus hombros —tomó una pequeña pausa para suspirar y después continuar —. Conocemos a Adora, sabemos que ella no querrá decir nada hasta que sea muy necesario, pero quizás en este momento sería bueno darle un empujón para que se desahogue, porque si tus preocupaciones están creciendo, es que estás presintiendo que eso está yendo mal, y Catra, a veces debes seguir tus instintos cuando estos te gritan que debes ayudarle —se acercó hasta la felina, colocando su mano en el hombro de la joven —. Tranquila, gatita, seguro podrán resolverlo, conocemos a Adora y es más fuerte que todos nosotros juntos —agregó con confianza logrando sacarle una sonrisa a la castaña.
—Gracias, lanza redes —susurró para después tomar una bocanada de aire mientras Netossa tomaba aquella bolsa de nuevo en sus manos —. Me iré, seguro Perfuma me está esperando —le dijo dándole un saludo de despedida con su mano, para después seguir su camino. Netossa espero a perderla de vista para dar la vuelta y seguir su camino.
[...]
Adora bajó de Swift Wind, quien le había hecho el favor de llevarla a dónde Gálatas y Aria estarían. El corcel emprendió de nuevo el vuelo, con el acuerdo de volver después por ella.
"Es bueno verte, Adora" la mencionada sonrió mirando a Gálatas y Aria sentados en el claro césped. Ella se acercó con total confianza y se sentó al lado de Aria.
—También es bueno verlos —correspondió con una sonrisa, notando cómo algunas criaturas mágicas se acercaban a dónde estaba y se acomodaban a su alrededor.
"¿Cómo has estado, querida?" le preguntó Aria con aquel tono maternal que solía darle una especie de seguridad a la rubia para hablar abiertamente.
—He estado muy bien, no hace mucho regresamos del espacio y tuvimos la ceremonia de la reina Angella —relató con una sonrisa —. Por cierto, he venido a hablar un rato con ustedes, espero no les moleste —dijo con una pequeña sonrisa tímida y sus mejillas algo sonrojadas, una leve risa fue emitida por sus mentores mágicos quienes movieron su cabeza en señal de negación.
"Siempre es bueno tenerte por aquí, querida" le respondió Aria con tranquilidad.
Adora sonrió enérgica y comenzó a relatar sus aventuras en el espacio, así como eventos que habían sucedido al volver y eventos de antes que se marcharan al espacio, siendo escuchada con suma atención por los dos adultos.
—Y una amiga, la princesa Entrapta, está haciendo una línea del tiempo o algo así sobre mi —les comentó con algo de diversión —. Dijo que le pareció interesante conectar puntos claves y mejorar el relato de como She-ra llegó a Etheria o algo así, creo que hasta Castaspella, la tía de la reina Glimmer u que es hechicera de Mystacor, está interesada para mejorar el relato sobre mi en los libros —agregó. Entrapta le había realizado una entrevista unos días antes de que se embarcarán en su viaje en el espacio, todo con tal de realizar una línea del tiempo.
Pronto una suave brisa recorrió aquel prado rebosante de tranquilidad por el flujo de magia y Adora quedó perdida un rato en sus pensamientos mientras las criaturas bebés estaban acostadas contra ella durmiendo. Las preguntas volvieron y salieron a la superficie como en la primera entrevista que tuvo con Entrapta... Sus orígenes, el como llego a Etheria, el portal, su edad, la cual habían descubierto apenas el año pasado cuando Scorpia encontró registros de cada cadete en la Horda en un cobertizo adjunto al edificio en el que fueron entrenadas y dándoles una fecha a sus amigos para celebrar el cumpleaños de Catra, Scorpia y de ella a partir de ese momento (de hecho, lograron encontrar esos registros antes del cumpleaños de su pareja, a lo que pudieron hacerle un pequeño detalle a ella).
Mientras pensaba, aquella melodía volvió a su mente, recordando aquella dulce canción que escucho en sus sueños y que la llevó a recargarse por completo en Aria, cerrando sus ojos por un momento disfrutando de aquella canción mientras la tarde avanzaba...
[...]
N/A: Disfruten del maratón 3
