CAP 32

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ADVERTENCIA: Lemon de cochecitos porque YOLO xD

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"Acto de fe"

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El auto celeste en aquellos momentos descansaba la cabeza sobre una de las almohadas de su cama, dejando que la suave brisa del océano en el exterior ingresase por las ventanas dándoles ese ambiente de tranquilidad que de alguna manera sentía que contribuía en mucho a que ambos pudiesen disfrutar de un instante como aquel.

O en el caso del Aston martin, que este pudiese seguir durmiendo como lo había estado haciendo desde que terminasen con sus pequeñas actividades.

Era bastante consciente de que debía de ser cuidadoso con el otro independientemente de qué tanto le insistiese el espía de que se trataba de un adulto profesional cualificado en su profesión como para saber llevar aquello de manera que no fuese a afectarle demasiado y que había cosas que tenía que enfrentar; el Daytona no era lo que veía cuando lo tenía a un lado, para él, Finn McMissile era su pareja y lo más preciado que tenía en el mundo, espía de Chrome o no. No había forma alguna en todo se universo que le quisiese empujar a ser brusco o impulsivo al tratarse de la intimidad entre ambos sabiendo todo lo que había pasado por encima del otro en aquellos meses y teniendo en cuenta que aún se sentía atormentado por las heridas que aquel auto le había dejado al fondo de su ser.

Simplemente… para él, la situación de ambos tenía su momento y su lugar para ser.

Y aquel día pasado, mientras compartiesen ese momento único para los dos no lo había sido.

Aunque se había divertido al darse cuenta de que el británico era todavía más posesivo que él en lo referente al tomar la iniciativa sobre aquello. A final de cuentas, él había sido el primero en besarlo cuando le sugiriese que estuviesen juntos y ahora que estaban dando ese paso de llevarlo a un plano más físico, era también el que le iba guiando por cada movimiento que llevaba a cabo por sobre su carrocería y por entre sus cables; quizá él tenía el ligero problema de sentirse internamente celoso mientras imaginaba las miradas que seguramente atraería ese precioso auto sobre sí mismo pero al menos había entendido más que claro que el que iba a llevar la guía de lo referente a ambos, sería el otro.

Y eso no le molestaba en lo absoluto.

De alguna manera había notado que el otro auto lo buscaba y aunque de primer instinto había deseado preguntar, pronto se dio cuenta de que no necesitaba hacerlo porque él mismo quería aquello.

Por un lado, porque realmente deseaba hacerle sentir al otro que no había nada de por medio que le hiciese desearlo menos. Y por otro lado, porque él mismo quería sentirse un poco más seguro después de lo que había vivido; si podía quitarse la sensación y el desagrado de que su primer experiencia hubiera sido delimitada por el hecho de que justamente, había intentado mantener a salvo al auto que en aquellos momentos le robaba el aliento, entonces, tanto mejor y sabía que el otro auto estaría de acuerdo.

En menos de lo que le había tomado pensarlo aquel día, ya había volteado un poco la situación mientras presionaba el cuerpo del mayor en contra de uno de los muros de la habitación besándole con la misma intensidad y desespero que lo hacía el otro; no había ojos de terceros observándoles en aquella ocasión como para señalarles que tenían que buscarse un sitio más privado para ambos, no existía la preocupación o la angustia de tener que separarse puesto que ya no había la presión de que el coche gris quisiese huir de vuelta a su país, ya no había sentimientos confusos acerca de si querían estar el uno con el otro o si estarían por siempre con una barrera de por medio.

Por ese lado… no había temor de por medio.

Por el otro estaba la sensación de que podía hacer un movimiento en falso que trajese una reacción de temor en el auto que en esos momentos cerraba los ojos mientras le cedía el mando de aquel instante permitiendo que el corredor abandonase su boca para comenzar a recorrer despacio su carrocería.

Realmente para el Daytona aquel cuerpo le resultaba sencillamente hermoso en todo sentido y muy en el fondo se permitía el sentirse orgulloso por haber conseguido que alguien como ese auto siquiera hubiera puesto los ojos en él; no se consideraba un auto de gran atractivo, había conocido otros coches y corredores que le parecía que se ajustaban muchísimo más a aquellos parámetros, los había aprendido de primera mano al lado de su maestro y tutor principal y en muchas ocasiones al estarse al lado de sus compañeros de equipo le parecía que se convertía en el coche que desentonaba con sus formas y apariencias…

Y a pesar de todo, ahora, podía presumir de tener a su lado a uno de los autos más increíbles que hubiese visto que rodasen por el planeta.

Qué tenía de malo presumírselo a sí mismo por unos instantes?

Especialmente mientras percibía como sus atenciones eran bien recibidas por el otro auto que parecía haber comenzado a estremecerse de forma controlada hasta donde podía conforme reseguía con los labios todo el borde de metal hasta llegar a sus costados y de ahí, hasta la línea que marcaba el final del guardafangos en la llanta delantera derecha; por la manera en la que el inglés retenía la respiración podía saber que estaba tratando de controlar sus emociones pero estas eran mezcladas entre el temor que iba surgiendo en pequeñas oleadas por entre las otras sensaciones en su cuerpo.

Tenía que poner atención a ello

Por ello hizo lo posible para evitar la zona armada de su cuerpo, sabiendo que si ocurría alguna reacción esta sería tan involuntaria y repentina que probablemente el McMissile no la controlaría y ello podría conducirles a algo de lo que seguramente el pobre se arrepentiría

Y no quería convertirle aquella noche en algo desagradable

Por ello movió una de sus llantas, haciendo que el otro se alzase un poco sobre sus llantas delanteras para darle espacio y recibiendo una corta mirada curiosa por parte del británico hasta que este pudo sentir el roce sobre la parte inferior de su cuerpo, en el eje que sostenía sus ruedas delanteras y dejó escapar un pequeño gemido de temor que hizo que rápidamente el corredor alzara la cabeza

-No! –trató de detener el auto gris playa abriendo mucho los ojos mientras percibía como si el otro tratase de retroceder, moviéndose antes de siquiera pensarlo para atrapar la llanta del otro entre las suyas; ahora temblaba de forma más perceptible mientras que apretaba los párpados, furioso y avergonzado de aquel momento que él consideraba debilidad –no quiero que pares…

-Hicimos un trato –dijo con paciencia el Ford al tiempo que el Aston martin le devolvía una mirada de tensión –si algo te incomodaba…

-Si no hago esto ahora, no sé siquiera si tenga el valor de hacerlo más adelante –dijo con firmeza y en un tono susurrante el espía sin dejar de ver a su pareja –y lo tendré que hacer en el trabajo y si me da un ataque de pánico no voy a poder sacarlo porque no me lo voy a permitir –tomó aire profundo y entonces, se permitió dejar ver al otro una mirada de miedo y al mismo tiempo, angustiada –por favor… solo… déjame tratar…

-Finn… esto no es un reto a superar… entiendes? –dijo con suavidad frotando suavemente el capó de su pareja que dio un fuerte suspiro regresándole aquel gesto al otro auto, cerrando los ojos mientras temblaba continuamente –es porque queremos… porque nos amamos y eso es todo. Porque te adoro y adoro todo lo que eres pero siempre hay tiempo. Siempre tendremos tiempo –dijo sonriendo mientras el otro asentía levemente y movía un poco su rostro contra el otro auto –no quiero que te fuerces a esto –frunció el ceño por unos momentos –y acerca de…

-Es mi trabajo –respondió llanamente y muy por lo bajo el inglés, casi con pesar –no es algo que pueda evitar toda la vida… si estás conmigo…

-Es algo que acepto y que entiendo. Solo… no me gusta que quieras empujarte tan desesperadamente a eso en este estado. Eso es todo. Pero lo entiendo –los ojos celestes del corredor buscaron los verdes del Aston martin que parecía casi aliviado por haber recibido esa respuesta; es que acaso esperaba que no estuviese dispuesto a aceptar las partes más oscuras y bajas de su trabajo y que prefiriese dejarle para evitar una decepción? Lucky negó un par de veces con la cabeza antes de volver a tomar la boca del otro que emitió un leve sonido por entre sus labios, como si realmente el temor a ser abandonado por aquello le hubiese sobrepasado por unos instantes

-Sabes que no será fácil…

-Lo sabía desde que te vi, eres más necio que yo –se rió suavemente volviendo a besar despacio lo que tenía al alcance mientras que el auto más grande emitió un pequeño quejido de agrado

-Entonces… vas a…? –musitó el espía antes de tensarse y emitir un nuevo sonido al percibir como muy despacio el otro auto movía una llanta debajo suyo, alzándose lo suficiente para permitírselo mientras que apretaba los ojos; realmente poniéndolo en perspectiva… lo que estaba sintiendo no se parecía en nada a lo que ya había vivido. Por un lado para lo que hacía puesto que aunque lo disfrutaba físicamente en cierta manera nunca había un empuje emocional para ello

Por parte de aquel… demonio, todo lo que había pasado por su cuerpo y lo que se había obligado a sentir había sido tan superficial que lo detestaba y lo asqueaba profundamente

Pero ahora sintiendo los toques del otro…

Todo era completamente distinto.

Y lo que sentía se diferenciaba tanto de sus experiencias previas que sencillamente, no entendía cómo había creído que todo el tiempo y de todas las formas aquello siempre iba a ser lo mismo: el calor del cuerpo del otro auto y el pequeño gruñido de su motor le producían una sensación de seguridad que nunca había tenido; la manera cuidadosa con la que lo tocaba y con la que comenzaba a producirle escalofríos no tenía nada que ver con la de los otros autos con los que hubiera estado puesto que estos solían tocarle solo para sus propios placeres, así como lo había hecho aquel que le había forzado. En cambio con el Ford… podía saberlo solo por la manera en la que besaba y acariciaba no solo el metal que le cubría sino el eje y las conexiones que pasaban por debajo de su carrocería, todo lo estaba centrando en él. En que se sintiera cómodo, en que se sintiera a salvo y en que lo disfrutase sin pensar en que pudiera terminar herido de ninguna manera.

El calor que le recorría no tenía comparación a nada anterior.

Y era tan extraño que le costaba comprenderlo pero al mismo tiempo, agradecía inmensamente que fuese así. Y que fuera justamente con él.

-Quedarme contigo, justo como lo prometí –musitó con cariño el auto más joven sonriendo con un leve asomo de una risa, sin dejar de verle como si el británico en verdad fuese lo más maravilloso existente… y eso le hizo sentir levemente acongojado e inseguro; porqué siempre se las arreglaba para ponerlo en esos predicamentos cuando nunca en su vida ningún otro auto le había provocado de esa manera?

Había llegado a sentir ira, rabia, diversión sarcástica, orgullo… pero nada como aquello.

Y se daba cuenta de que era hora.

Hora de pagar de alguna manera todo lo que estaba recibiendo cuando se sentía completamente inmerecedor de ello.

-Lo dejaré tan pronto pueda

El Ford se detuvo en lo que estaba haciendo para observarle por unos momentos, confuso

-Qué dijiste?

-Tengo que hacerlo… despacio… a mi modo –suspiró el espía apoyándose un poco en el otro auto mientras que se movía despacio, como pidiéndole que no se detuviera –pero... creo que si mi pareja… es capaz de respetarme y aceptar que mi trabajo me pide ciertas situaciones… y fue capaz de entregarse a sí mismo por mi seguridad… entonces, si soy tan bueno como presumo, debería de poder llevar a cabo la mayoría de mis trabajos sin tener que… entregarles lo que es tuyo por derecho –dijo moviéndose para él también regresarle un poco de toques suaves al otro, sonriendo satisfecho al verle ruborizarse de golpe entre la comprensión de lo que decía y lo que le hacía

-Lo dices en serio?

-Dudas de la palabra de un inglés? –se rió en respuesta el Aston martin sabiendo que no había malicia por parte del otro al hacer aquella pregunta mientras le depositaba un beso en la mejilla para luego, asentir con cariño –tú hiciste mucho por mí… sé que esto es importante para ti también y… soy Finn McMissile –añadió con un leve timbre de orgullo en la voz que hizo que los ojos del otro auto refulgiesen de felicidad –no hay nada que no pueda conseguir…

-Excepto meterse en más problemas de los que puede resolver, señor súper espía –replicó el Daytona provocando una buena risa por parte del mayor que volvía a sonreír con mayor naturalidad, haciendo sentir pleno al corredor que nuevamente le atraía en contra suya

Eso era lo que más quería

Hacerlo feliz

Escuchar esa risa suya sin que tuviese de por medio un motivo o algo que tuviera que esconder, un sentimiento del que no tuviese que avergonzarse, poder verle tan tranquilo que conseguían hablar sin tener que gritarse de un extremo a otro de la habitación; el Ford sabía que de todas maneras era probable que no estuviesen exentos de ello, sus personalidades eran bastante tercas y explosivas en ambos sentidos y sus experiencias les habían hecho protegerse a la más mínima provocación… sin embargo, habían encontrado en el otro justamente a aquel que podía entender lo que era estar en sus llantas y por ende, que aquellas voces alzadas solamente eran un reflejo de todas sus heridas y que no iban dirigidas a herir a quien tenían delante.

Porque se amaban

Y finalmente lo habían estipulado el uno delante del otro sin que hubiese otra barrera más que la de sus propios cuerpos dejándose descubrir por primera vez lo que era no tener que fingir que algo les agradaba y sin sentirse incómodos al respecto; habían convertido aquello en una situación que ambos deseaban tan solo por el hecho de sentir que estaban juntos y que eso era una realidad que nadie podría destruir de ahí en adelante. Que cada que percibían el metal en el otro y lo acariciaban con sus bocas no era algo que robaban o que tomaban sin consideración porque era lo que se entregaba y lo que daban, todo por decisión y de forma plena y siendo felices al entender que justo era por eso que sus corazones se iluminaban al escuchar al otro suspirar y susurrar lo mucho que se amaban.

No estaba exento de momentos tensos en los que las memorias de algo doloroso resurgían en la mirada del británico, provocando que se detuviesen pero el Daytona sabía que todo se trataba de paciencia.

De tiempo.

De darle un respiro sin negarle aquello que le había pedido con intensidad.

Dejándole tomar consciencia del sitio donde estaban antes de volver a seguir despacio las líneas de su cuerpo mientras le sentía suspirar y temblar, emitiendo los sonidos más bellos que nunca le había escuchado, completamente diferentes de aquellos que le habían forzado y que entendía, mostraban la fina línea entre un momento y otro; incluso había podido percibir la diferencia de potencia en los sonidos de su motor cuando volvió a tomar atención de las líneas eléctricas de cables que pasaban por debajo del Aston martin, alzándole con cuidado y escuchándole comenzar a alzar la voz.

Se alegraba de que sus padres no estuviesen en aquel sitio o al menos uno de estos se habría ido a asomar en esos momentos

Por su parte el viejo espía estaba tomando todo lo que podía mientras hacía un esfuerzo para no analizar… aunque le resultaba en algo bastante difícil. Había segundos en los que parecía estar seguro de todo y otros en los que las memorias volvían a golpearle de manera que terminaba furioso consigo mismo; cómo era posible, que alguien como él, con su experiencia y con su dureza pudiese quebrarse tan solo por las sensaciones que le traían de vuelta a aquella horrenda noche en la que le forzasen a doblegarse ante sus enemigos?

Siempre había sido capaz de empujar sus pensamientos y memorias más desagradables y que le podrían detener de trabajar apropiadamente hacia la oscuridad donde no estorbase, pero ahora… ahora que sentía que aquel momento era más importante que nunca…

Afortunadamente, el otro auto parecía saber exactamente qué hacer

Había tomado su petición de que no se detuviese y tan solo le daba unos momentos para recuperarse antes de continuar. Y lo que le estaba haciendo sentir… Mills!... tenía experiencia abundante y hasta de sobra pero siendo sincero consigo mismo, jamás había sentido ni ese calor ni ese cosquilleo profundo con ninguna de sus actividades previas; era un universo completo de diferencia y con vergüenza suponía que tenía que admitir, que era justamente porque aquellos momentos los deseaba de verdad.

No como si no hubiese disfrutado antes de lo que hacía con las damas… o con los otros autos, todo tenía su recompensa aunque fuera mínima.

Sino porque justamente se encontraba haciendo aquello con alguien que lo amaba. Y ahí radicaba el todo de los sentimientos que envolvían ese instante en el que comenzaba a retorcerse y a suplicar en un tono bajo y desesperado, sin sentirse avergonzado o humillado por lo que era tocado con cuidado y cariño; esos instantes giraban y se abrazaban al hecho de que era capaz de comprender que el auto debajo suyo y que parecía buscar justo los puntos que más le hacían perder la cabeza, lo adoraba hasta un grado demente.

Eso era

Los dos estaban locos. Pero nunca hubiera esperado que en verdad existiese alguien lo suficientemente mal de la cabeza como para amarlo hasta casi morir por él; que lo tuviese tan arriba como para tener cuidado y para procurar que aquella experiencia fuese verdaderamente nueva y especial para él, por encima de cualquier recuerdo que amenazase con herirlo. Apretó los párpados y se permitió concentrarse en lo que pasaba por su carrocería en aquellos momentos y en la manera en la que le parecía sentir que todo su cuerpo ardía.

No era desagradable, no era algo a lo que le estuvieran empujando en contra de su voluntad…

Era simplemente… algo único.

Algo totalmente diferente que le había provocado dejar escapar un grito y después otro al darse cuenta de que había estado siendo estudiado en sus reacciones por parte del más joven que parecía que aunque estaba tan ansioso como él mismo, estaba siendo tan minucioso y detallado como si fuera él mismo el que estuviese trabajando aquello; y eso lo hacía divertido también, cómo era que antes no se había dado cuenta de que por debajo de todo aquel aceite caliente que circulaba por la cabeza del corredor también había un cerebro analítico?

Tenía la impresión de que ese sería el tipo de cosas que iría descubriendo con el tiempo… pero ese no era el momento.

No todavía.

Y no mientras abría mucho los ojos y se mordía los labios en ese instante en el que el que sintiese algo externo que se conectaba a su propio sistema haciendo saltar una advertencia en su pantalla automática de información, aplicando la orden de ignorar el programa de seguridad para permitir al otro terminar de ajustar los cables de ambos; tomó aire profundo, sabía cómo era lo que seguía pero el ser consciente de que no se trataba de lo mismo hacía que se sintiese casi como la primera vez que hubiese tenido que tener sexo con un extraño y todo, por el bien de su trabajo.

Y aquello era por placer y por amor.

Qué raro era ese concepto en su cabeza y que extraño le resultaba el disfrutarlo como individuo, con toda la marea de sentimientos reales que hacía tanto había ignorado y no solo concentrándose en las sensaciones físicas que otorgaban un placer momentáneo.

Era bastante consciente de que lo que estaba llevando a cabo en aquellos momentos, iría grabado en su alma de por vida y de una manera mucho más efectiva que la cicatriz que le había herido por parte del firebird.

Cuando sintió que era bajado con cuidado por el otro auto, se permitió respirar de una forma un poco más profunda para luego, cerrar los ojos y besar despacio al auto más joven que hizo lo mismo antes de frotar su rostro con el del otro, que retomaba un poco más de ritmo en su acelerado corazón y motor.

-Vas bien?

Era la pregunta esperada y Finn sonrió, asintiendo despacio mientras percibía felizmente como el otro besaba suavemente su rostro.

-Mejor de lo que he estado en toda mi vida –dijo con un tono de voz algo falto de aire el Aston martin, sonriendo un poco más –y sé que estaré mejor en cuanto aprendas a soltarte de verdad…

El golpe de rubor que apareció en el rostro del Ford había valido por completo la pena y el espía comenzó a reír con ganas; ahora entendía por qué el chico siempre se esmeraba en hacerlo apenarse

-Aprenderás –dijo animadamente el auto gris cerrando los ojos con gusto antes de besarle despacio –está bien… ya sabía yo que estabas aprendiendo, me lo dejaste muy en claro cuando comentaste que no todos los corredores eran iguales y siendo sincero… eso me gusta –suspiró Finn mientras acariciaba un poco el capó del otro que le devolvió las caricias mientras sonreía aún apenado

-No puedo creer que te acuerdes de eso…

-Es admirable… que estando en ese medio te hayas guardado –dijo alzando ambas cejas para luego, verle de frente con cariño y un gesto levemente adolorido –por eso… me pesa que hayas entregado algo como eso solo por mí… y quiero que sepas que lo valoro más de lo que crees…

-Lo haría de nuevo, si eso significa verte a salvo –aseguró con tal convicción el Ford que el espía negó con la cabeza antes de besarle de una forma más posesiva

-Preferiría que no –musitó con un tono ronco que para su agrado, volvió a apenar al más joven –una cosa es que yo haga mis cosas por el trabajo pero en lo referente a ti… no es algo que vaya a querer compartir… ni siquiera a la fuerza… -gruñó levemente para después soltarle y encogerse en medio de un fuerte quejido al percibir la primera descarga que le había recorrido y que provenía del otro auto

Eso era la potencia de un auto de carreras

No le había lastimado pero si había saltado una nueva alarma en el comunicador de su sistema que le advertía que se había sobrepasado un poco y que ya entraba en actividad el regulador que usaban en caso de que el enemigo les atacase con una pistola eléctrica o algo similar; no había esperado que aquello realmente viniese del otro auto y era más que evidente que tampoco era algo que hubiese podido controlar… y no le desagradaba en lo absoluto. Había sido una sensación fuerte, que lo había recorrido en todas direcciones y que ahora, volvía a intensificarse al traspasarle al recibir de nueva cuenta una descarga por parte del Ford que parecía hacer un esfuerzo para no sobrepasarse pero… de todas maneras, aquello le era casi tan nuevo como si jamás lo hubiese hecho.

Él siempre era quien llevaba el control de todo, incluso al estar con otros autos masculinos. Siempre lo tenía calculado, siempre tenía las mediciones justas de energía… pero nunca se había acostado con un corredor.

No tenía tiempo de hacer un chequeo en aquellos momentos pero seguramente de intentarlo descubriría que la corriente eléctrica entre ambos debía de ser lo suficientemente diferente como para dejarle desarmado y probablemente, con algunos cuantos circuitos derretidos; pero eso tan pronto había venido, desaparecía en el siguiente gemido que brotaba de sus labios sin poder retenerlo al ser recorrido de nueva cuenta por lo que el otro auto le enviaba, empezando a responder de la misma forma en un vaivén de energías que de poco en poco, comenzaba a ser más veloz y continuo como si ninguno de los dos pudiese retenerlos más.

Su cuerpo ardía. Su cabeza ardía. Y apenas y podía mantener los ojos abiertos conforme aquello seguía con un poco más de fuerza, comenzando a apretar y a remover su cuerpo en contra del otro que ahora volvía a besarle tanto como le alcanzaba y tan tendido como lo empujaba el nulo razonamiento que ahora se internaba en sus cabezas.

Los momentos de hablar habían pasado, ahora solamente se elevaba el coro de sus voces al sentirse desesperados por sentir un poco más, por tocar un poco más, por escuchar al otro hasta que sus voces se agotasen y terminasen rendidos pero no parecía que aquello fuese a llegar demasiado pronto; habían esperado tanto, se habían negado aquello el uno al otro por respeto y por el temor de uno a la oscuridad que aún deseaba llevárselo que ahora que se daba la oportunidad, apenas y se permitían un poco de freno, solo para recuperar aliento.

La cama resonaba y los muelles del colchón del chico habían un ruido infernal ante la queja de algo a lo que no estaban acostumbrados pero a ninguno de ellos les importaba.

Tan solo eran ellos, tan solo era ese instante…

Una y otra vez, con pequeñas chispas saltando cuando el motor del Daytona parecía acelerarse en un potente rugido que reverberaba en los muros de la habitación mientras que el británico dejaba escapar más y más el sonido de su voz, sin medirla y sin siquiera acordarse de que no era lo adecuado o acerca de si ya había hecho aquello en su trabajo o no… solamente era un auto sintiendo que todo se iba en una pequeña explosión de luces y de calor, en el olvido de una pesadilla y en la memoria de por una vez, no ser nadie más… no una imagen, no una careta… solo… él mismo.

El grito que había dado había sonado más alto de lo que esperaba… pero entonces, se había asustado en verdad.

La última descarga le había provocado llegar al clímax… pero entonces se había sacudido con fuerza, sin tener control alguno de su cuerpo mientras se sentía venir sobre la cama y se daba cuenta de que ni siquiera sus llantas habían conseguido sostenerle por más tiempo; solo una vez le había ocurrido eso… y había sido por culpa de aquel maldito bastardo que apenas y con esfuerzo le había obligado a humillarse delante de sus cautivos. Y ahora, nuevamente, se veía temblando con tanta fuerza que maldecía entre temblores conforme el auto más joven pasaba de una expresión satisfecha a una de verdadera alarma.

-Finn…

-Lo… lo si… siento… -farfulló el inglés antes de emitir un quejido más fuerte mientras hundía el rostro un poco en la cama, apretando los párpados –no sé… yo… esto… -trató de alzarse sobre sus llantas delanteras antes de quejarse nuevamente y seguir temblando

Sacudió un poco la cabeza y por un segundo pareció que el otro auto se quedó pensativo acerca de ello para luego, mostrar un brillo de comprensión en la mirada y una sonrisa discreta lo que hizo que el otro frunciese levemente el ceño

-Te… parece diver… divertido?...

-Sí… de hecho sí –había respondido Lucky entre pequeñas risas malévolas que hicieron fruncir aún más el ceño al McMissile –que alguien como tú, con toda su experiencia por una vez no comprenda esto que ha pasado… -dijo entre nuevas risas pequeñas lo que hizo que gruñese aún más el británico

-Si tengo una descompostura por culpa de ese infeliz…

-Te ha dolido? –inquirió curioso el Ford sin desconectarse mientras que comenzaba a besar despacio y de nueva cuenta uno de los costados del otro auto, lo que provocó que este cerrase los ojos al momento de sentir como nuevamente el otro descendía para alzarle un poco el cuerpo

-No… -admitió con vergüenza el Aston martin para luego, emitir un fuerte gemido de vergüenza al percibir como la lengua del otro empezaba a reseguir las zonas por la que su anticongelante había goteado todavía; no era algo que hubiese esperado o adivinado por parte del más joven pero a esas alturas… debía de sorprenderle tanto? –ahhhh… Lucky… es…

-Te lo explicaré mañana si gustas… supongo que es algo que he conocido por pláticas con mis compañeros pero nunca lo había visto en realidad –comentó de forma misteriosa lo que solo irritó por unos segundos al tembloroso auto gris plata

-No podrías… hmmm… decir… de… decírmelo de una maldita vez? –jadeó el auto de ojos verdes molesto antes de abrirlos mucho y retorcerse, moviendo las llantas para aferrarse al capó del auto que se acomodaba mejor debajo suyo y que ahora, volvía a darle unas cuántas descargas seguidas que empezaban a nublarle el razonamiento –AH! ES…! –apenas y podía pensar, ya ni siquiera formar oraciones completas. Realmente, no había prisa por obtener una respuesta, eso podía darse luego cuando estuviesen un poco más tranquilos pero en ese instante… en ese instante, una pequeña y extraña voz tan solo le suplicaba por sentirle un poco más –OH MILLS! MILLS, YA!

-Te prometo que todo estará bien –había asegurado el auto de ojos azules, sin dejar de acariciar al otro para tenerle tranquilo mientras continuaba con aquello y sentía la presión del cuerpo del mayor en contra suyo –todo estará bien. Solo… confía en mí…

Y le había cumplido.

Y durante toda aquella noche… todas las horas siguientes… todo lo que había seguido a aquello y el repetir la fuerza con la que su cuerpo se estremecía y se agitaba hasta sentir que la cabeza le daba vueltas, le habían convencido de que estaba justo donde debía de estar y al lado de quien tenía que estar.

Todo mientras entre lágrimas le escuchaba jurarle que todo estaría bien y que sería suyo para siempre. Que no tenía por qué temer ya que al cerrar los ojos siempre le vería a su lado y al momento de abrirlos, de la misma forma, siempre le encontraría para devolverle en una sola mirada la luz de un amanecer que no permitiría que se terminara para él; que incluso en la más profunda de sus pesadillas… le alcanzaría y que si algún día, sentía que se perdía de regreso en la futilidad de la nada, se encargaría de hacerle volver al todo que ambos compartían.

Y eso era lo único que Finn necesitaba para con un sollozo, saber que estaría bien.

Que siempre estaría bien.

Y aquella mañana, cuando finalmente descansaran el Ford no había podido menos que observar al auto dormido a su lado y que había dejado las llantas movidas de manera lateral, en una posición tan antinatural para un coche que casi le había hecho reír.

Finn McMissile había terminado totalmente agotado, la carrocería aún húmeda y la respiración cansada de quien había hecho mucho en muy poco tiempo.

Realmente Lucky no deseaba despertarlo, todo lo que veía en aquel auto le parecía demasiado hermoso como para perturbarlo de ninguna manera y sus ojos que recorrían cada centímetro del auto durmiendo a su lado solamente confirmaban su pensamiento acerca de lo enormemente afortunado que era por tenerlo consigo; Finn le había jurado una y otra vez que era suyo, que le pertenecía completamente y que sin importar lo que le pasase… le entregaba su cuerpo y su alma, si lo aceptaba con todo y sus defectos. Cómo podía sentirse menos que honrado y halagado de que aquel hermoso ser se abriese de tal manera consigo, para darse entero y con una confianza ciega así de grande?

Tenía que admitir que… si Finn podía hacer eso entonces, él estaba en deuda con este.

Demasiado en deuda.

Y eso solo implicaba que en algún momento tendrían que hablar acerca de la vida detrás de lo que mostraba públicamente… y a eso le temía.

Porque era dar un paso en el aire con la posibilidad de que realmente el espía decidiese que todo era un engaño y que se había aprovechado de él; pero lo amaba tanto que simplemente, lo lógico era que tuviese la fe suficiente como para dejarse caer en el vacío… mientras suplicaba por que el otro le fuese a sostener a pesar de todo.

A pesar de su más grande secreto.

-Me vas a estar admirando todo el día? –la voz algo divertida del británico se hizo presente en un murmullo suave y bajo, mostrándole al más joven una sonrisa lánguida y una mirada agotada pero brillante, reluciente como una esmeralda preciosa hacia un auto celeste que pareció dar un respingo para luego, verle con todo el amor que podía

-Es que acaso la vida significa otra cosa que no sea eso? –respondió Lucky antes de reír y besar su mejilla con suavidad –te sientes bien? –inquirió finalmente con un pequeño timbre de preocupación en la voz que hizo que el más grande le viese por unos segundos con una expresión apenas más seria antes de volverla pensativa, con la mirada perdida hacia delante

-Nunca me había sentido así… -admitió dejando escapar un suspiro mientras parecía todavía algo soñoliento pero al mismo tiempo, levemente tenso –es decir… siempre fue sexo. Solo sexo –hizo una mueca de desagrado mientras que el más joven se recostaba a su lado un poco más cerca y le frotaba suavemente la mejilla con la punta del capó –no había ningún significado porque solo era de sentirlo, hacerlo… y seguir con el trabajo, nunca había nada que te atase o que lo hiciera diferente… -cerró los ojos y pareció haber dormitado antes de volver a hablar –nunca importó. Lo que hicieran o lo que yo hiciera con mi cuerpo… solo era eso. Hasta que ese sujeto…

-No tienes que mencionarlo –interrumpió muy apenas el otro auto, viéndole con un dejo de tristeza en la mirada pero el espía negó un par de veces con la cabeza

-Nunca había sentido tanto asco de mí mismo. Incluso… los que pasaron por mí después de él… -un fuerte escalofrío le recorrió y abrió los ojos con una expresión de profunda pesadez que dolió en el pecho del auto celeste que le observaba –no fueron tan terribles porque no era la primera vez que era capturado y que intentaban rebajarme… siempre había podido pasar de ello –musitó y se acomodó mejor sobre el colchón y la almohada, sin ver al otro auto que hacía lo posible por tenerlo tranquilo –pero entonces… él… -entornó los ojos fastidiado y con pesadez -….nadie… nunca había llegado tan lejos ni me había provocado a actuar… de esa forma y traspasándome… ni siquiera pude oponer resistencia…

Apretó los párpados y los dientes ante la mirada ahora seria de su pareja

-CÓMO DEMONIOS PUDO PASARME ESO!? –jadeó con rabia contenida mientras temblaba de ira –ni siquiera mentalmente pude hacer nada, ni siquiera podía fingir porque… sencillamente, todo lo que tocaba… todo… lo que me robaba…

-Él sabe lo que hace –musitó Lucky con un tono de voz triste pero cuidadoso, comenzando a besar el rostro afligido del mayor –no había nada qué hacer. Por lo que me han dicho… ese sujeto tiene mucho tiempo haciendo estas cosas y lo ha hecho con tantos autos que no le resultaba difícil calcular dónde estaba tu resistencia… tú no sabías sobre él y no había algo específico que pudieras hacer para evitarlo sin poner en riesgo a mis padres… te puedo asegurar, que lo que diste ese día por ellos… es algo que tiene gran valor para ellos… y también para mí…

Dijo el corredor observando al otro auto que nuevamente, le observaba con vergüenza y con dolor

-Lucky… de haber podido los habría entregado por cumplir mi trabajo…

-Siempre pudiste hacerlo –cortó con una sonrisa suave el más joven recibiendo una expresión caótica por parte del otro –pero decidiste no hacerlo incluso en esos momentos –el Daytona pudo ver el pequeño brillo en la mirada del inglés, entre la esperanza por un perdón que sentía que no merecía y aquello que le seguía torturando por encima de todo –todos hemos cometido errores llevados por nuestras creencias… pero tú has decidido que ha sido suficiente y tomaste la decisión correcta… en el momento correcto…

Dijo antes de volver a frotar su rostro con el del otro que dejó escapar un quejido muy bajo, devolviéndole aquello entre pequeños temblores

-Deja de torturarte. No eres justo contigo… si no te juzgan mis padres y no lo hago yo… porqué sigues haciéndolo tú?... incluso si hubieras hecho tantas cosas antes –interrumpió sabiendo que el británico estaba a punto de buscar la manera de rebatirle para dejar en claro lo malo que podía ser –eso se ha quedado atrás, entiendes?... ya no puedes hacer nada por el pasado. Solo por lo que tienes delante y a mí me parece que ya has comenzado a avanzar… solo… tienes que mantenerte firme en que esto es lo que deseas

Añadió sonriéndole con cuidado antes de sentir como el mayor buscaba nuevamente su boca, como si de alguna manera aquello le ayudase a tranquilizarse

Era como si con eso pudiese aferrarse nuevamente a la realidad y eso estaba bien por el momento

Un paso a la vez

El más joven era consciente de que los demonios que habían enterrado en el otro auto iban a permanecer en su interior por largo, largo tiempo… era algo que Finn no sabía pero que todos en el medio habían aprendido de una manera u otra y ahora, el Daytona lo había visto de primera mano; pero lo ayudaría a salir de aquello… al tiempo y al momento en que el otro lo necesitase, incluso si tenía retrocesos de vez en vez, estaría ahí para volverlo a impulsar a seguir avanzando

Y entonces, finalmente, Finn McMissile podría volver a ser él mismo, quizá, algún día.

Y no bien habían comenzado a convertir aquella mañana tranquila en algo más intenso… el espía frunció el ceño suavemente, después de una descarga eléctrica que había sido un poco más intensa en medio de lo que se encontraban haciendo.

-Hueles a quemado

Lucky parpadeó con los ojos en blanco, puesto que había comenzado a sentir algo diferente en su cuerpo desde la noche anterior y… no esperaba que realmente aquel aroma ocre viniese de él mismo

-Yo?

Un momento después ambos autos saltaban con los ojos muy abiertos por el grito que resonaba tan fuerte en aquella habitación, que había soltado algo de polvo del techo

-PUES CLARO QUE EL QUE HUELE A QUEMADO ERES TÚ, GRANDÍSIMO PEDAZO DE CHATARRA SOBRECALENTADA! QUÉ DEMONIOS ESPERABAS SI NO TIENES TU ROTOR CONTROLADOR DESPUÉS DE QUE LO DEJARON COMO UNA PASTA, ESTÚPIDO CEREBRO DE BEETLE? ESTOY HARTO DE TI Y DE TU HERMANO, A VER SI UN DÍA DE ESTOS VAN ENTENDIENDO QUE EL CONCEPTO DE DESCANSO NO INCLUYE QUE SE ESTÉN REVOLCANDO COMO LOMBRICES A LA PRIMERA OPORTUNIDAD QUE TENGAN CON LOS IDIOTAS DE SUS PAREJAS, INFELIZ COMPUTADOR DE AIRE!... PERO CUANDO VEA A PAUL ATKINS, ME LO VOY A CARGAR TAMBIÉN, SEGURO QUE ÉL TE DIJO QUE ESTA ESTUPIDEZ ERA UNA GRANDIOSÍSIMA IDEA PARA SANARSE! Y TÚ VAS Y LO ESCUCHAS!

Una enorme caja de herramientas salió disparada por el aire hasta golpear con tanta fuerza el capó del Ford que lo hundió profundamente provocando que el propio espía emitiese un chillido de espanto junto con su pareja mientras que el opal ampere de ojos rojos parecía refulgir en todas direcciones con un aura tan peligrosa, que ni siquiera el británico se atrevía a sacar su pistola táser. Seguro que el otro se la devolvería y le dolería todavía más.

Kadoa Ioniq ingresó en la habitación y en cuanto el Aston martin separó los labios el auto negro dejó salir una larga garra de uno de sus costados, apuntando al rostro del inglés con un destornillador que hizo que el mayor se encogiese de golpe sobre el colchón

-No quiero escucharte. Ni una palabra –advirtió con los ojos rojos clavados en el auto gris que tragó despacio y asintió –también tengo que revisarte a ti, según tengo entendido aún tienes algunas heridas por tu trabajo… malditos idiotas inconscientes, por autos como ustedes yo no tengo días libres –gruñó el médico para luego, negar con la cabeza y darles la espalda –hagan el favor de desconectarse. Ya tengo suficientes problemas para un solo día como para incluir esta imagen en la base de datos de mi cabeza…

Los dos autos regañados por el híbrido se vieron, el Daytona sacudiéndose adolorido la caja de herramientas de encima del capó para luego, observar al Aston martin con una pequeña sonrisa apenada al tiempo que recibía una de regreso en respuesta

-Estás bien?

-Por ahora –se rió muy discretamente el Ford conforme ambos se separaban y trataban de darse un aspecto más respetable pero entonces, la voz del auto negro hizo que el espía la viese repentinamente

-McMissile…

-Sí? –respondió el aludido intentando sonar tranquilo y educado aunque con un leve dejo temeroso de lo que el otro le fuera a decir. Vaya cosas de la vida, él temiéndose la reacción de aquel auto que era muchísimo más joven que él! Pero entonces el opal ampere movió solo un poco la cabeza como si le viese de reojo antes de volver a hablar

-Es bueno volver a verte. Muchos autos van a estar felices de saber que estás de regreso… bienvenido a casa –musitó

Y el viejo espía de Chrome… sonrió agradecido y asintió.

Jamás había imaginado que aquello pudiera sentirse tan bien… y ahora sabía, que no podría volver a vivir sin ello.

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