{ENTUSIASTA}


La tranquilidad rodeaba el lugar, a pesar de que habían botiquines y vendas esparcidos por toda la mesa.

A un lado, un Kyojuro que se había pasado con su entrenamiento y mostraba diferentes heridas y moretones

Del otro una emocionada Mitsuri lista para poner en práctica lo que había aprendido en un libro sobre primeros auxilios para novatos.

Por que el rubio era tan amable de ponerse en manos de la chica que, a pesar de ser muy tierna y amigable era una inexperta después de todo.

El primer quejido de dolor no tardó al sentir el ardor en su hombro, logrando que la joven se disculpara como cinco veces antes de sumergir otro algodón en alcohol

Sería una tarde muy larga.

Las vendas iban y venían, el algodón usado se amontonaba en una esquina y el rubio llegó a agradecer que la joven no cargara consigo bisturíes o similares.

Pero con el tiempo el varón se despojó de ese miedo, ya sea porque se acostumbró al dolor o porque la contraria lo trataba con dulzura a pesar de sus nervios.

Anestesiado con su ternura, trataba de quedarse quieto para que ésta lograra su cometido.

Las vendas rodeaban parte de su cuerpo, pero todavía el trabajo no estaba completo.

Ni siquiera cuando ahora parecía una momia sonriente, la de cabellos rosados repasaba una y otra vez el libro antes de hacer cualquier movimiento.

Rengoku solo se alegraba de ver a su alumna entusiasmada por aprender.

—No creo que esto funcione —expresó, viendo con lástima como había dejado a su mestro..

—Yo pienso que tienes potencial —anunció sin dejar su sonrisa

—¿De verdad? —preguntó esperanzada, entrelazando sus manos.

Él asintió —Pero por los momentos, ¿Qué te parece si llamamos a Shinobu?

A pesar de todo, eran indispensables los conocimientos de la azabache para que el muchacho se recuperara por completo.


Claro que ésta se moría por soltar una carcajada al ver el estado en el que se encontraba el cazador.

Pero la mirada amenazante sobre ella se lo impidió; él no permitiría que el entusiasmo de su aprendiz se esfumara por las burlas de Kocho.

No.

No permitiría que nadie aplastara sus sueños.

Y si debía ser su conejillo de indias estaría dispuesto con tal de presenciar el brillo en sus ojos.

Porque la inocencia de Mitsuri era única.

Ella era irreemplazable.


Inspiración de último momento uwu para demostrarles que sigo viva