Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es SukiH, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is SukiH, I'm just translating her amazing words.
Thank you SukiH for giving me the chance to share your story in another language!
Capítulo 12
Era media mañana cuando Bella despertó y por un momento no pudo recordar por qué estaba tan feliz. Era como si un gran peso hubiera sido levantado de sus hombros y la brillante luz del sol matutino hubiera espantado toda su tristeza.
De repente, lo recordó – oh, ¡Edward y Carlisle!
Se paró de un salto de la cama, se puso su bata con rapidez y corrió por el pasillo y cruzó el rellano, medio temiendo que todo lo que pasó ayer hubiera sido un sueño, y que encontraría la habitación de Carlisle abandonada porque él seguía en el hospital.
Cuando cruzó de golpe el marco de la puerta su alivio fue casi tangible y no pudo hacer nada más que sonreír. Carlisle estaba sentado apoyado en unas almohadas, comiendo un tazón de cereal en una bandeja y hablando con Edward, que estaba ubicado en la orilla de la cama con su laptop abierta sobre sus rodillas.
Todo se veía tan normal que Bella quiso abrazarlos a ambos. Sin embargo, cuando Edward se giró y le sonrió, ella quiso hacer más que abrazarlo y de repente se sintió tan vencida por saber que Carlisle estaba bien y que Edward finalmente estaba aquí que tuvo que sentarse también.
Cruzó la habitación con piernas temblorosas y se sentó en la cama junto a Edward. ¿Qué habían acordado exactamente bajo su zona de alineación de dos semanas? Entendía que no tendrían relaciones, pero ¿tenían permitido un toque amistoso, o tal vez un beso?
Sonriendo tan enormemente como Bella, Edward la rodeó con su brazo, la acercó a él y la besó en la mejilla. Oh qué bien, entonces besarse estaba bien, ¡genial! Ella le regresó el beso – y definitivamente no fue su culpa que el beso cayera en un costado de su boca en lugar de en su mejilla, porque él se movió.
Por la comisura del ojo Bella vio que Carlisle también estaba sonriendo y una enorme ola de felicidad surgió a través de ella. Recordó que era la mañana de Navidad, así que les deseo a ambos una muy feliz Navidad, luego cayó en cuenta que Edward había estado despierto toda la noche y de inmediato se sintió culpable.
—Oh, Edward, lamento mucho haber dormido tanto, debiste haberme despertado. ¿Qué hora es?
—Creo que son casi las once. No te preocupes, estoy acostumbrado a funcionar sin dormir mucho por el momento. Por cierto, el doctor de guardia finalmente llegó casi a las seis y confirmó lo que ya sabíamos, Carlisle está mucho mejor ahora.
—Sí, definitivamente puedo secundar eso —Carlisle sonaba cansado y débil, pero mucho más parecido a su forma de ser normal—. Al fin parece que los antibióticos están funcionando, pero haber estado en el umbral de la muerte durante dos días es algo muy aleccionador y me ha dado mucho en qué pensar.
Bella se veía triste.
—Sólo estamos muy felices de que hayas podido salir de esto. Las cosas pudieron haber resultado muy mal.
Pero Edward estaba firme en sentirse alegre y alejó la conversación de la dirección sentimental que estaba tomando.
—Oye suficiente de eso. Es Navidad, así que sólo pensamientos felices el día de hoy.
El brazo que Edward tenía alrededor de los hombros de Bella la apretó con más fuerza contra él durante un momento, antes de besarle la sien y darle de nuevo suficiente espacio para respirar.
—La Sra. Cope, Em y Rosalie ya llamaron para preguntar por las últimas noticias y desearnos una feliz Navidad. La Sra. Cope sonaba muy ronca, pero dijo que le llamáramos más tarde si queríamos consejos sobre cómo cocinar el pavo.
Bella se veía preocupada.
—Oh, pobre Sra. Cope, dijo que creía estarse resfriando ayer. Espero que no se sienta muy mal. Pero eso me recuerda que, si queremos comer a una hora razonable, es mejor que vaya encendiendo el horno. El pavo tardará horas en cocinarse.
—¿Quieres que vaya a ayudarte?
—No, ahora que estoy despierta tú necesitas dormir un poco. Pero, ¿te molestaría quedarte por un momento mientras me baño y me alisto primero?
—Para nada. Bajaré y encenderé el horno mientras tú haces eso. Y no me preocupa dejar solo a Carlisle porque claramente él va por buen camino hacia la recuperación.
Edward le guiñó a Carlisle al irse y no pudo resistir darle otro rápido beso en la mejilla a Bella, antes de seguirla fuera de la habitación.
-ooo-
A pesar de las circunstancias que los llevaron ahí, Bella no podía recordar una Navidad más feliz.
Una vez que el pavo estuvo dentro del horno, Edward se había ido reticentemente a la cama para su turno de dormir y Bella había llamado a la Sra. Cope, sólo para asegurarse de que estuviera bien y desearle una feliz Navidad.
Carlisle también había dormido la mayor parte del día, pero Bella seguía ansiosa por dejarlo solo durante mucho tiempo. Recordando que había visto un carrito para la cena en uno de los cuartos de almacenamiento, fue a sacarlo de ahí y con la ayuda del elevador, logró dividir su tiempo entre Carlisle y la cocina al preparar la mayor parte de la comida arriba.
Edward se despertó a media tarde, justo a tiempo para ayudar con las últimas preparaciones y lograron tener una comida bastante festiva en la habitación de Carlisle, completa con galletas, gorros de papel y una botella del vino favorito de Edward traído de la bodega, al menos para Edward y Bella.
Carlisle había podido comer unas cuantas rebanadas de pavo y una pequeña porción de pudín y flan de Navidad. Edward lo estuvo vigilando de cerca todo el tiempo para asegurarse de que no estuvieran cansándolo y luego de media hora, Bella y Edward dejaron que Carlisle volviera a dormir, mientras ellos bajaban el carrito, cargaban el lavavajillas y recogían todo.
Pasaron el resto de la tarde terminándose el vino y hablando en voz baja en la habitación de Carlisle otra vez mientras él dormía, luego Edward anunció con reticencia que tenía que ponerse al corriente con un poco de trabajo y desapareció en su habitación mientras Bella veía una película en su laptop.
Cuando Carlisle se despertó alrededor de las ocho, Bella recordó los regalos de Navidad que seguían bajo el árbol en la planta baja. Edward apenas estaba emergiendo de su habitación cuando ella bajó corriendo por ellos y cuando volvió descubrió que aparte de la nueva impresora que Edward ya había enviado para Carlisle, también había traído una caja gigante de chocolates para ella, los cuales él explicó de forma muy tímida había agarrado de una estación de servicio de camino a Cornualles.
Bella se sorprendió de que él siquiera pensara en ello y todo fue un poco incómodo cuando Edward tuvo que sentarse ahí viendo a Carlisle y Bella abriendo sus regalos mientras que no había nada para él. Bella entregó los paquetes de la Sra. Cope, Emmett y Rosalie, antes de apresurarse a abrir los que James les había dejado. Carlisle recibió una elegante pluma color dorado y Bella intentó esconder la detallada dedicatoria en el libro de poemas de amor que James le había dado, pero al mirar a Edward pudo notar por la expresión de su rostro que ella no lo había escondido con suficiente rapidez.
Debieron haber quedado ahora sólo los regalos de Carlisle y Bella que se habían dado entre ellos, pero había uno extra.
—Es raro, ¿de quién es este? —Bella giró la tarjeta—. Oh, Edward, es para ti de la Sra. Cope. ¿Cómo diantres llegó aquí?
Igual al regalo que la Sra. Cope le había dado a Bella, Edward recibió unos guantes tejidos a mano y un llavero con media docena de dijes colgando, incluyendo una concha de caracol, un pequeño espejo, una foto de un ojo y un pedazo de piedra azul.
Edward se rio entre dientes.
—De acuerdo, me parece bien. Obviamente piensa que ambos tenemos manos frías y no tenemos la suficiente suerte en nuestras vidas.
—Me acabo de dar cuenta cómo llegó aquí el regalo extra. La Sra. Cope estaba hecha un manojo de nervios cuando se fue, tanto que tuve que correr tras ella para intercambiar regalos. Creo que iba a pasar a la oficina postal de camino a casa, así que debió haberme dado el tuyo también por error.
Luego Bella le dio a Carlisle el mouse nuevo que le había comprado. Él se negaba a usar una laptop y escribía todos sus artículos sentado en su escritorio, en una computadora de escritorio antigua con un mouse que siempre fallaba, así que Bella esperaba que eso junto a la impresora nueva que Edward le había comprado le facilitara las cosas en el futuro.
Carlisle le agradeció, luego miró a Bella comenzar a abrir el último regalo, que era su regalo para ella. El paquete tenía forma rectangular, era algo pesado y estaba hermosamente envuelto en un grueso papel color dorado mate, atado con un brillante listón de varios colores. Inmediatamente Bella supo que estaba sosteniendo una caja, pero cuando desató el listón y removió cuidadosamente el papel de envoltura, vio una caja tan hermosa que se quedó sin palabras.
El diseño era oriental, con aves y flores pintadas e incrustadas en un fondo lacado de color azul, y cuando terminó de admirar el exterior, Bella se sorprendió todavía más por lo que había dentro. Cuando abrió la tapa esperando que estuviera vacía, encontró que dentro había al menos una docena de artículos de joyería acomodados en compartimientos superiores e inferiores, forrados de una esponjosa seda roja.
—Carlisle, esto es demasiado. No puedo aceptar un regalo tan caro. Tan sólo la pura caja…
—Me temo que no es nueva y espero que no te importe que sea de segunda mano. Pero notamos que el collar de tu madre es la única pieza de joyería que tienes.
Bella miró a Edward, ¿no le molestaba que Carlisle le estuviera dando lo que debía ser una reliquia familiar?
Edward sonrió.
—No te preocupes, es bisutería, nada con mucho valor. Y Carlisle nos preguntó a James y a mí cuando sacó todo del banco en verano y pidió que se revaluara el resto de la joyería de Esme para juntarlo todo. Aunque incluso eso no vale mucho, más que nada tiene valor sentimental, como todo lo demás aquí.
Carlisle miró a Bella con cariño.
—Luego de estos últimos días, creo que todos tenemos que admitir que probablemente no me queda mucho tiempo de vida y me gustaría saber que al menos algunas de las posesiones de Esme se irán a un buen hogar. Así que por favor hazme el favor de aceptarlas si puedes. Y Edward tiene razón, prácticamente no valen nada.
Bella sabía muy bien que eso era una exageración. Pero no había forma en que pudiera negarse ahora, le agradeció a Carlisle y le dio un abrazo antes de guardar cuidadosamente todo y recoger la habitación. No podía esperar a estar sola para poder examinar apropiadamente los contenidos de la caja, nunca antes había poseído algo tan hermoso y se sentía un poco abrumada.
Cuando Carlisle se durmió de nuevo, Bella y Edward decidieron que ya que estaba mucho mejor no había una razón verdadera para seguir sentados con él. Todo lo que necesitaba era mucho descanso. Así que luego de revisar su alarma, que llamaría inmediatamente al celular de Bella si él la presionaba, salieron silenciosamente de la habitación.
Cuando llegaron abajo, Bella llevó a Edward para que admirara su hermoso árbol de Navidad. Él dijo que era igual a los que recordaba aquí cuando era niño, cuando Esme se quedaba despierta hasta tarde cada Nochebuena decorando el árbol para tenerlo listo la mañana de Navidad. Y parados en el brillo de las luces de Navidad y todavía sonriendo por el recuerdo, acercó a Bella hacía sí con gentileza y la besó.
Sin embargo, Edward tenía tanto trabajo atrasado ahora que no pudo seguirlo dejando de lado por más tiempo, y después de disculparse profundamente por descuidarla, encendió un fuego en la sala de estar más pequeña, donde había una televisión para mantener entretenida a Bella mientras él trabajaba en la mesa con su laptop.
La verdad Bella pasó la mayor parte de su tiempo viendo a Edward a escondidas más que a la pantalla. Después de todo este tiempo sin él, ella no quería desperdiciar ni un minuto de su compañía y en la cálida y acogedora atmosfera ella soñaba despierta a su antojo, y cada vez que él la veía y sonreía, su corazón daba un brinco.
Para las doce en punto la falta de sueño de Bella de la noche anterior había comenzado a pasarle factura y a pesar de sus mejores esfuerzos, apenas podía mantener los ojos abiertos. Fue despertada de golpe por el sonido de Edward atizando las cenizas en la chimenea y repentinamente consciente de que la habitación se había puesto muy fría, alzó la vista justo cuando Edward se acercaba a ella sonriendo.
—Vamos, bella durmiente, por tu apariencia asumo que ya pasa de tu hora de dormir.
Mientras Bella un poco apenada intentaba aplacarse el nido de aves que era su cabello, Edward se agachó y la levantó del sofá en sus brazos. Acunándola con fuerza e ignorando sus protestas de que era demasiado pesada y que la tiraría, él la llevó a rodear la habitación, salieron por la puerta y subieron las escaleras, mientras ella luchaba y pateaba, riéndose y rogándole que la bajara, al mismo tiempo que se aferraba fuertemente con los brazos rodeándole el cuello.
Aparte de chocar un par de veces con el pasamanos, llegaron a la puerta de la habitación de Bella a salvo, pero para decepción de Bella ahí fue donde Edward se detuvo. Sólo le faltaba un poco el aire, pero ella estaba presionada tan fuertemente contra su pecho que podía sentir su corazón latir con fuerza contra sus costillas. Su suéter gris de cachemira se sentía suave en su mejilla y ella intentó acurrucarse más cerca mientras tenía la oportunidad, no quería renunciar a la calidez de su cuerpo y la sólida cercanía de él. Pero Edward la soltó de forma rápida y sin miramientos para ponerla de pie.
Riéndose, él esquivó sus brazos cuando intentaron enredarse de nuevo alrededor de su cuello.
—Oye, tranquila, hay un límite para lo que puedo aguantar. Te veías tan tentadora acostada en el sofá medio dormida que apenas pude concentrarme en otra cosa durante la última media hora.
Él se alejó más y ella en algún otro momento habría saltado a la conclusión de que él no la deseaba de verdad, pero ahora podía ver lo tenso que estaba por contenerse.
—¿No te gustaría entrar? Haría que valiera la pena tu tiempo.
Él se pasó una mano por el cabello.
—Bella, ya sabes qué fue lo que acordamos. Lo siento, pero necesito estar seguro que ya te desvinculaste completamente de compromisos previos.
—Pero no pasó nada con James, lo juro. No es mucho más que un amigo. Ni siquiera nos besamos apropiadamente.
Bella no falló en notar cómo Edward hacía una mueca ante el nombre de James, o cómo es que involuntariamente apretó los puños cuando ella mencionó lo de besarlo. Vagamente sabía que James y Edward nunca se habían llevado bien, ni siquiera de niños, pero no había apreciado completamente hasta ahora qué tan grande era el desagrado de Edward y se dio cuenta que en todas las historias que él le había contado sobre su infancia y su familia, ni una sola vez había mencionado a James.
Intentó disculparse y explicarse más, pero cuando vio la expresión de Edward supo que sólo estaba empeorando las cosas y tuvo que detenerse. Tenía la mirada fría y su mandíbula se mantuvo apretada cuando le deseó una buena noche y le dio un amable beso cerca del oído. Había desaparecido por completo el Edward familiar, dejando sólo al extraño amenazador que había conocido al principio.
Cuando se giró para irse, añadió:
—No te preocupes por Carlisle. Estaré despierto trabajando hasta tarde, así que yo lo vigilaré esta noche y te veré en la mañana antes de irme.
Sintiéndose ligeramente desconcertada, Bella se quedó parada en su puerta viendo a Edward cruzar el rellano y desaparecer en el otro lado de la casa. Por primera vez entendió lo mucho que lo hirió al aferrarse a James en su ausencia, pero desafortunadamente no tenía sentido desear ahora retractarse de todo eso.
Encogiéndole los hombros a la pintura de Lady Mary a modo de derrota, se metió a su habitación y cerró la puerta, luego se alistó rápidamente para dormir y se metió bajo las cobijas. Pero a pesar de lo cansada que se sentía, no pudo dormirse y se quedó despierta preguntándose cómo es que se las había arreglado para crear tanto desastre y herir tanto a Edward y ahora potencialmente a James, en el proceso.
Se sentía muy agradecida con James por estar ahí cuando ella lo necesitó durante todos esos oscuros días de invierno y por quedarse durante tanto tiempo. Pero si ella no hubiera estado tan deprimida cuando él llegó, estaba segura de que su relación nunca hubiera progresado tan rápidamente, ni habría llegado tan lejos. James había hecho que todo pareciera frívolo y divertido, normal otra vez, y como alguien siendo rescatada de ahogarse, ella se aferró a él porque tenía miedo de soltarse.
Sin embargo, incluso en su momento ella se dio cuenta de que James la animaba a beber demasiado y que había algo desesperado en su frenética necesidad de ser distraída y entretenida. No era de extrañar que a veces ella sintiera que estaba atrapada en una glorieta que giraba tan rápido que no podía salirse.
Y a pesar de sus frecuentes protestas y el hecho de que él prácticamente le propuso matrimonio, ella no tenía idea de qué tan profundos eran realmente los sentimientos de James. A veces creía que le rompería el corazón perderla, pero una o dos veces ella tuvo la extra impresión de que todo era sólo un elaborado juego. Ahora agradecía haberse detenido a tiempo de involucrarse con él más de lo que ya estaba, sin embargo, sentía aprecio por él, estaba muy consciente de lo mucho que le debía y se arrepentía de tener que decirle que había cometido un error.
Ya pasaban de las dos de la mañana y ella todavía no podía dormir, así que decidió ir a revisar a Carlisle. En la tranquilidad de la noche todo estaba inmóvil y en calma, y su camino a través del rellano estaba iluminado por luz de luna que brillaba a través del vitral de la ventana que estaba a medio camino subiendo las escaleras. Era extraño cómo la casa parecía tener sus propios humores y esta noche todo estaba en calma, sin ningún trazo de tristeza en el aire.
Habiéndose asegurado de que Carlisle estaba bien, salió de puntillas de su habitación dejándolo dormir tranquilamente y volteó hacia la habitación de Edward, que estaba más al fondo en el pasillo. Había una delgada línea de luz asomándose por debajo de la puerta, así que supo que él seguía despierto y se sintió casi tentada por entrar.
Se acercó más y pegó la oreja a la puerta. Podía escuchar música sonando en volumen muy bajo y el ligero golpeteo de un teclado, y se volvió a sentir culpable por haber arrastrado a Edward hasta acá y que ahora él tuviera que quedarse despierto la mitad de la noche para intentar ponerse al corriente con su trabajo. Pero tal vez si él no hubiera venido a Cornualles, ellos nunca habrían tenido la oportunidad de arreglar todo. Se estremeció al pensar que bien pudo haber terminado con James en lugar de Edward y dándose cuenta de lo helada que estaba ahora, se apresuró en regresar a su cama.
-ooo-
En la mañana ambos estaban cansados y apagados. Luego del almuerzo Edward pasó mucho tiempo encerrado en la habitación de Carlisle con él, luego le llamó a la Sra. Cope y organizó que Melanie viniera por una o dos horas todos los días hasta que ella regresara, para que así Bella pudiera tener al menos un descanso ocasional. Carlisle ya se estaba sintiendo mucho mejor, tanto que estuvieron seguros de que él volvería a estar bien, pero podrían pasar unos cuantos días más antes de que se levantara para andar por ahí otra vez.
No había más excusas para que Edward retrasara su partida. Recogió todas sus cosas, se despidió de Bella, le dio un rápido abrazo en la entrada y bajo corriendo los escalones hacia su carro. Por suerte, no había nevado, rara vez nevaba en Cornualles, pero el pronostico del clima no era muy bueno y necesitaba regresar a Londres lo más pronto posible. Había un límite para la cantidad de trabajo que podía hacer sin referenciar los documentos en su oficina.
Bella lo miró con tristeza desde el último escalón cuando se metió a su carro. Las nubes estaban muy gruesas con un tinte amarillo opaco; definitivamente parecía que la nieve venía de camino y se estaba congelando ahí parada sin su abrigo. Se preguntó por qué Edward estaba tardando tanto en arrancar e irse. Recibió su respuesta un segundo después cuando él se bajó del carro, volvió a subir corriendo los escalones y la besó tan profundamente que ella sintió que estaba brillando en todas partes a pesar del frío.
Cuando se separaron los ojos de él estaban brillando y ninguno pudo dejar de sonreír. Indispuesto a dejarla ir, él gimió con frustración y la sostuvo cerca de sí otra vez, envolviendo su abrigo alrededor de ambos para mantener a raya el frío mientras ella frotaba su rostro contra la mejilla de él, que estaba suave como la seda por haberse afeitado, e inhaló el aroma de su colonia para recordarlo cuando no estuviera.
Finalmente, con un suspiró pesaroso y un beso en la cabeza de Bella, Edward se apartó y bajó la vista hacia ella con un ligero alzamiento de labios y la suavidad fundida que ella amaba.
—Te llamaré desde Bristol, pero por favor avísame inmediatamente si sucede algo con Carlisle. Incluso si es la más ligera de las preocupaciones. ¿De acuerdo?
—Por supuesto.
—Bien, regresaré dentro de dos fines de semana.
El tema de James colgó en el aire por un momento antes de que Edward se diera la vuelta con reticencia y, con una última mirada de despedida que causó que el corazón de Bella se agitara de nuevo, él se apresuró a bajar los escalones. Se despidió una vez más al subirse al carro, luego aceleró el motor y desapareció rápidamente por el camino de entrada.
Aww estos dos ya encontraron su camino y van a buen ritmo, hay que esperar para ver que les depara el futuro. No piensen que ya se terminó el tema de James, Bella todavía tiene que hablar con él y aclarar la situación. Han cuestionado mucho la "relación" de Bella y James, diciendo que en realidad ellos nunca dijeron ser pareja. Tienen razón en eso, y ese es parte del problema y de la reticencia de Edward. Bella y James se volvieron muy cercanos y James le insinuó a Bella que podría ser todo suyo si ella lo quería, pero en realidad nunca hubo nada claro con ellos. Es por eso que Edward quiere que ella aclare primero la situación, que deje bien definido que no hay nada (a pesar de que en realidad nunca hubo nada) con James antes de poder estar ellos dos juntos de forma oficial.
Mil gracias como siempre por leer, no olviden dejarme sus comentarios.
