Código Galaxy

Capítulo 13

Cubo guiaba a los muchachos y a los clones por los pasillo una vez que la clase de armamentística de Naipe terminó, de hecho ella junto a Seriel les acompañaban por los corredores en dirección al ordenador cuántico. Tuvieron que bajar uno por uno, usando el ascensor cuántico que había al fondo de su pasillo hasta la planta baja de la sección de entrenamiento, para así llegar al acceso a ese sector del edificio, y ya de ahí ir hasta el complejo de ordenadores e información.

Este determinaría sus poderes usando la energía, contando con una tecnología muy similar al del súper ordenador en el que ellos estuvieron luchando hasta hace 6 meses contra Xana, solo que ahora no aparecerían en Lyoko, sino en otro mundo virtual. Además, el que iban a usar ese día estaba bastante más pulido y mejor programado que el de la Tierra, y que al parecer era un poco… chapucero. Precisamente se lo estaban explicando.

-Conociendo al que lo construyó, seguramente esté lleno de errores de programación, partes rotas y mal encajadas, fallos, parches mal puestos… Pero para vosotros, era una obra maestra- explicaba Cubo.

Tenían que pasar entre un montón de otros clones, aprendices con sus respectivos maestros, y muchos trabajadores por aquí y por allá con papeles. Todos de diferentes especies y razas, tantas que apenas les daba tiempo a poder asimilarlas.

Jeremy, el que más lo conocía, le comentaba sus impresiones- En realidad, aunque tuviera algún fallo, yo no los vi. Lyoko, así llamábamos al mundo que contenía, estaba muy bien formado y los movimientos eran fluidos- comentaba.

-Los poderes de mis compañeros funcionaban perfectamente, las físicas y las texturas eran hermosas, los monstruos de nuestro enemigo tenían un alto rango de acierto… Para mí, no estaba tan mal- pero Cubo negó.

-Puede que en ese sentido estuviera pulido, pero si nos paráramos a analizar la línea de códigos, veríamos múltiples fallos. Claro que no era un experto informático, pero…- Aelita bajó el rostro entonces.

-Al final sí que era un segundón…- murmuró, recordando (1)

-Bueno, el caso es que seguro que ni tenía una interfaz bonita- Ulrich no entendía demasiado.

-Sólo sé que no era como los ordenadores de Kadic, que podías moverte por la pantalla. En el súper ordenador, tenías que meter manualmente los programas y era un lio de cojones- comentó el chico, hundiéndose de hombros.

-¿Qué significa lío de cojones?- preguntó sin entender Naipe, mientras Yumi suspiraba, Aelita giraba el rostro avergonzada, Jeremy rodaba los ojos y Odd se reía a carcajadas.

-Que es muy difícil- aclaró este último, y los clones asintieron, entendiendo.

-Siguiendo con lo que decía, nuestros ordenadores, además de mucho más potentes, no cuentan con esa limitación. Son como los que habéis visto en vuestra clase- siguió Cubo.

-Os recuerdo, por si se os olvidó, que la función de todo esto es analizar vuestros poderes. Aunque ya los sepáis usar en el mundo virtual, queremos veros en acción, por eso os enfrentaréis a los clones- Muralla sonrió satisfecho ante ello.

Jeremy se puso nervioso de inmediato, pero Aelita le tomó la mano con delicadeza. Ya sabían, efectivamente, que tenían que ir hasta allí pero no que tuvieran que enfrentarse así.

-¿Hay algún tipo de peligro en vuestro mundo virtual? Lo digo porque en el nuestro, si caías al mar virtual…- pero el clon negó.

-Por eso digo que estaba mal programado. Pero… ¿a qué os referís con mar virtual?- preguntó.

Aelita fue la que respondió- Lyoko no estaba formado por un mundo… cómo decirte… completo. Eran sobre todo plataformas ambientadas en diferentes ecosistemas y conectadas por corredores, no… no llegaban hasta el horizonte- explicaba.

-Y estaba flotando todo sobre un mar virtual hecho de datos, en el que si caías, pues… no te podías virtualizar de nuevo-

-No es muy agradable eso, a mi casi me pasa mientras navegábamos por sus profundidades con un submarino digital- comentó Yumi.

-¿En serio? ¿Y qué había ahí dentro?- preguntó con sorpresa Fan, Ventura también estaba deseando saberlo.

-Sobre todo datos, y algunos peces mazo feos cortesía de Xana, nuestra enemiga acérrima- contestó Odd.

-¿Xana? ¡Pero si esos programas son súper majos! Son de mucha ayuda- comentó Ritmo.

-No me jodas…- murmuró Jeremy, mientras abría mucho los ojos.

Recordó entonces cómo le hablaron de Xana, y de cómo ella parecía reconocer el nombre. En el calor del combate no les llegó a dar más indicaciones, pero ahora era evidente: Frank no sólo intentó replicar los grandes ordenadores cuánticos, o hacer clones de sus hijas "perdidas", también intentó recrear los programas de la República. Pero claramente se le fue de las manos y aquello pensado para defender se volvió en contra de aquel que lo creó.

-No me gusta la idea, ni de coña entro ahí- dijo tajante Aelita, mientras se detenía de golpe.

A su lado, los demás. Cubo rodó los ojos y les iba a abroncar cuando Naipe le detuvo, posando una mano en su hombro.

-Es seguro, no os tenéis que preocupar. Además, nosotros iremos con vosotros, ¿verdad, general?- este asintió, acercándose.

Iba cerrando la comitiva, serio- Será mejor que aprendas de liderazgo, Cadete Belpois- le recriminó, y este asintió, algo cohibido.

-Cubo, continua. Sin interrupciones- ordenó, serio.

El general la verdad es que podía imponer, más ante chavales relativamente impresionables como eran ellos. Y la cosa iba a más cuando se trataban de los clones, que se cuadraron en el acto, inclusive los dos con más experiencia.

-Así se hará, señor- y procedió de esa manera.

Siguieron andando entonces- Como decía, estaremos todos en el mundo virtual, y junto a Xana a modo de asistencia virtual, probaremos junto al equipo médico y técnico vuestros poderes. No tardaremos más de tres horas seguramente- entonces revisó en su muñeca.

-También conoceréis a vuestros maestros Xanium, aunque sea para ponerles cara y nombre. No os pondréis a fondo con ello hasta estar más formados en combate cuerpo a cuerpo, tácticas militares, esas cosas… aunque a uno de ellos ya le conocéis- comentó, sonriendo un poco.

Llegaron entonces al ascensor. Contrario que los que usaban habitualmente, y consistente en una plataforma que les teletransportaba a cualquier parte de las instalaciones, aquel era un montacargas del estilo al que ellos usaban en la fábrica. Salvando las distancias, porque en lugar de poleas levitaba con la misma tecnología que las monoplazas y era enorme, pero en esencia eran parecidos.

-Si os lo preguntáis, es por seguridad. Sólo se puede bajar a los ordenadores cuánticos así, de esta forma, si lograran entrar con los permisos más altos, estos seguirían seguros pues la clave para bajar a ellos es diferente- les dejó pasar a todos, siendo él el último en entrar.

-¿Tan importantes son?- preguntó por inercia Yumi, saltándose así la orden de Seriel.

Este carraspeó, ella rodó los ojos, y Naipe se limitó a responder- En ellos está información de alto secreto. Nada ni nadie sin autorización se puede acercar, pero nosotros usaremos uno vacío, especial para entrenar. Los demás… por ahora los tenéis vetados, os desvirtualizaríais en menos de lo que canta un dakio- bromeó.

-Eso es porque no nos habéis visto en acción- comentó Odd, mientras estiraba un poco.

-Pronto lo veremos…- musitó el Xanium, mientras sonreía de medio lado, divertido.

Bajaron durante un par de minutos hasta el fondo de las instalaciones. Tenían que ir desde la planta baja hasta el área subterránea y restringida donde descansaban los ordenadores cuánticos, lejos de la vista de nadie que no tuviera las acreditaciones. Eran tan secretos que era incluso lo último que se incluía en los proyectos de construcción, como un anexo y que tenía la consideración de secreto de estado. Los políticos ni sabían dónde estaban o cuanto costaban, y eso que eran ellos los que hacían los presupuestos.

De hecho, una vez que bajaron usando el elevador, tuvieron que cruzar varios controles de seguridad para cerciorarse de que nadie llevaba comunicadores o armas no autorizados, así como cualquier tecnología de rastreo o de escucha fuera de los propios del ejército republicano. Estuvieron revisando uno por uno a cada uno de los adolescentes y clones, mientras Seriel rellenaba los papeles como máximo responsable, compulsaba los permisos y rellenaba la información.

De hecho los vigilantes eran clones igualmente, en concreto cuatro hombres grandes como Muralla, con cara seria y muy decididos a que todo estuviera en perfecto orden. Más tarde Seriel les comentaría que, de haber algún problema, serían ejecutados inmediatamente y sustituidos por otros compañeros, de ahí que fueran tan extremadamente diligentes.

-Bienvenidos, muchachos, al que determinará vuestro futuro- presentó el Xanium, y, tras cruzar unas puertas, se encontraron con una gran sala.

Esta era circular, con una gran bóveda en su parte superior. Podía tener fácilmente cincuenta metros de radio, siendo por tanto bastante grande pero estable gracias a los arcos que sostenían el techo y que descendían al suelo en forma de sólidas columnas bellamente decoradas. Se encontraron con varias zonas algo más elevada y que se encontraban en torno a la circunferencia de la sala, bajo las cuales descansaban los ordenadores cuánticos. Por encima, las interfaces con sus operarios trabajando en ellas en cuestiones que a ellos se les escapaba completamente, destacando una que estaba en el centro por ser la más grande. Pero su vista no se centró en ella, sino en una que estaba al otro lado.

-Por aquí, guardad silencio- murmuró Seriel, mientras comenzaba a moverse.

La tenue iluminación le daba un aspecto misterioso, pero no se necesitaba ver demasiado bien gracias a que el suelo era totalmente liso, de hecho no había cables ni nada que estorbara, y las subidas a la plataformas tenían una inclinación tan suave que ni se notaba. Anduvieron hasta el extremo opuesto de la ala, y comprobaron que en torno a uno de los aparatos había un total de 4 caballeros Xanium. Y lo chicos no dieron crédito de lo que venían.

-¡Míster Puck! ¡Es Míster Puck, Jeremy!- exclamó Aelita, señalando a uno de ellos.

-No me jodas que existen los elfos…- murmuró Ulrich, a su lado Yumi le observaba con una expresión de no entender nada. Hasta Odd estaba con la boca abierta.

Y es que aquel ser era idéntico a su muñeco, incluso en cuanto a proporciones. Bajito, de apenas un metro de altura, ojos grises penetrantes, sonrisa traviesa y el pelo cano desaliñado, era la viva imagen del muñeco de ella. Lo único que diferenciaba al alien de su elfo eran sus prendas, que eran como las de Seriel pero con bastantes tallas menos.

-Me llamo Maestro Puck, joven Aelita. No soy un elfo, pero sí el Xanium que te enseñará la Energía y su uso- se le acercó despacio.

Tenía unos andares lentos pero seguros, y le tendió la mano a ella, que la tomó. Era gracioso ver como la mano de la chica era cerca de dos veces la del otro, pero incluso pese a la diferencia de tamaño él imponía. Los demás no eran para menos. Seriel los fue presentando uno por uno.

-Os presento a Alione Sekira, del planeta Épsilon Gemini 4- esta simplemente les saludó con un gesto de la cabeza.

Su cuerpo era fino y grácil como el de un gato, de hecho contaba con una cola fina con la punta a modo de látigo, siendo su pelo negro largo, su piel terrosa y sus ojos de un hermoso dorado.

-Un placer- murmuró simplemente, volviendo a su posición inicial.

-Como los demás, ella elegirá a uno de vosotros como su alumno tras observaros en combate. Veo que al Maestro Puck Afira ya le conocéis, no sé cómo pero lo hacéis- este sonrió un poco.

-Tenéis suerte, ellos fueron los pocos que aceptaron venir para tomaros como alumnos, de hecho lo habitual es que se les asigne de forma automática, pero en este caso…- Odd levantó su mano, entonces. Seriel no entendió el gesto, pero Naipe le comentó que tenía una duda.

-¿Pero no acabas de decir que nos elegirán tras vernos?- a eso este asintió.

-¿Entonces por qué Puck ya…?- fue corregido en el acto por el aludido.

-Maestro Puck- y el muchacho suspiró.

-Bueno, ¿por qué el Maestro Puck ha elegido ya a Aelita?- se preguntó. Los demás se lo preguntaban también pero no se atrevían a formular la cuestión.

-Ella es poderosa en la Energía, necesita ser guiada especialmente por sus altos poderes- la miró a los ojos.

-Se parece a la poderosa Starlight… pero también a Likarys, no hay duda. Seré su maestro- declaró, y no parecía dispuesto a que nadie le rebatiera.

Seriel suspiró- En fin, la siguiente es la General Dayamnelis Akidora, de Delta Leonis 7- y ella dio un paso al frente.

Era alta, su piel era del color de la tierra mojada con pigmentaciones blanca a lo largo del rostro, pecho, brazos, estómago y piernas. Contaba con ornamentaciones cartilaginosas en el cráneo, que formaban dos trenzas que bajaban desde sus orejas hasta el pecho. Su cuerpo era delgado y esbelto, con forma humana y largos brazos y piernas.

-Es un placer conocer a jóvenes tan dispuestos a luchar por nuestra causa- y entonces se inclinó ligeramente, a modo de reverencia, pegando su zurda al pecho.

Ellos no comentaron nada, no es que ellos estuvieran allí por voluntad propia. Pero no había tiempo para esas cuestiones.

-La última es Rictania Foreman, de Alfa – Ganma Capricorni 1- ella era de apariencia tan humana como ellos mismos o Seriel. Su pelo era negro y sus ojos castaños, de mirada avispada y rostro joven.

En apariencia era tan joven como Asmeya- Esforzaos, y dad lo mejor de vosotros. Quiero ver vuestra mejor versión- tras lo cual miró a Seriel.

-Por si no os lo ha dicho… él también tomará a uno de vosotros como alumno, aunque os cueste creerlo- el aludido gruñó un poco pero asintió.

Señaló entonces una puerta lateral. Esta seguía la curvatura de la sala, pero era plenamente funcional- Bajad por ese ascensor hasta la sala de escáneres, y entrad cada uno a los que tienen los números 20 a 26- y ellos asintieron.

-Haremos dos turnos, primero los clones y luego vosotros, ¿entendido?- y todos asintieron.

Procedieron a ir hasta allí entonces, cruzando hasta la otra punta sin demasiados problemas. En cuanto alcanzaron la salida las puertas se abrieron, encontrando unas escaleras de mano y que llevaban hasta el piso inferior. Ese nivel de sencillez permitía comprobar que toda seguridad allí era poca, pues si usaban métodos tan rudimentarios era para evitar el acceso directo hasta los escáneres. Antes tenían que cruzar toda una sala, y que seguramente estuviera hasta arriba de protecciones. Esperaban no tener que hacer frente a algo así en ningún momento de su aventura.

-Guau… es como la sala de la fábrica- murmuró Jeremy.

En cuanto entraron tuvieron esa sensación de ya haber estado allí. Era igualmente circular, con las paredes de un contrachapado dorado y bien iluminado, con un gran número de escáneres a lo largo de la circunferencia. En el centro tenía una columna blanca y que debía ser conmemorativa, les recordaba a la torre de un ordenador. Se dieron cuenta que en lo alto de cada escáner – iguales a los de la fábrica pero sin la maraña de cables en sus bases, que debían estar bajo el suelo – había un número, así que buscaron los que les habían asignado.

-Jeremy, sin faltarte al respeto- comenzó Ventura, posando su mano en el hombro de él y con una sonrisilla.

-Pero vais a morder el polvo, jefes- añadió, riéndose. Incluso Ritmo y Compás estaban deseando demostrarle sus habilidades.

-Eso ya lo veremos. Vais a flipar cuando me veáis con los abanicos- les retó Yumi, y ellos asintieron, deseando combatir por primera vez.

Entraron cada uno a uno de los escáneres, que se cerraron en ese instante. Se iluminaron un poco, emitiendo un suave sonido como a viento, para luego revolucionarse como si fuera el motor de un coche. En pocos instantes se fueron abriendo, momento en el que ellos entraron. Pese a sus muchas experiencias en un mundo virtual, la idea les daba entre pánico y una sorprendente emoción, pues era de las pocas cosas que les recordaba a casa, a su antigua y aburrida vida. Ojalá volver a ella…

-Recuerda que caemos desde arriba, Einstein. Procura no aterrizar de culo- bromeó Odd, y este suspiró.

-Bueno, yo fui el único que cayó de pie su primera vez- comentó, con una sonrisilla.

Los demás se rieron un poco, recordando sus poco glamurosas primeras entradas en Lyoko- Puede, pero no salimos corriendo al primer megatanque- comentó Ulrich, sacándole los colores al otro.

No tuvieron mucho tiempo para más. Los escáneres se cerraron, y el viento interno comenzó a remover sus cuerpos. Sus respiraciones y ritmo cardiacos se aceleraron ante la emoción de ese momento, no acabándose aún de creer todo aquello, mientras el proceso seguía adelante. Sin embargo, en sus mentes sólo había tres palabras, y que dijeron los cinco a la vez.

-Escanear… Transmitir… ¡Virtualización!- y sus mentes se transportaron a través de los cables hasta el mundo virtual.

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Sus cuerpos aparecieron en los cielos del mundo virtual. Ante ellos, se extendía hasta el infinito una gran planicie verde híper realista, con algunos árboles, lagos y ríos serpenteando. Se veían flores aquí y allá, rocas enormes y arbustos en torno a las zonas de agua, siendo una recreación muy buena de un entorno rural. Cayeron justo en frente de los clones, que ya esperaban su llegada.

-¡Como mola vuestra ropa, jefes!- exclamó uno. Ellos intuían que era Dinamo.

Todos tenían exactamente la misma ropa que vestían cuando iban al combate, consistente en una armadura de cuerpo completo y unas armas láser, como las que usaron Naipe y Cubo cuando fueron a rescatarles hace un mes.

-¡No me lo creo, sigo siendo un maldito gato!- exclamó Odd, curiosamente tenía las mismas prendas que llevaba desde la actualización de Jeremy. Incluso conservaba la cola y las orejas moradas.

-Yo me conformo con seguir siendo una geisha- comentó Yumi, divertida. Ulrich seguía tan guapo como siempre con su traje amarillo y marrón súper ajustado, con las fundas de sus dos espadas en la espalda.

Ella por su parte tenía su traje magenta con detalles rosas, sus hombreras con detalles de flores y con la mochila con los abanicos a su espalda. Aelita tenía aún su traje rosa y azulado, con la muñequera en forma de estrella en su derecha, y sus líneas tribales en las mejillas. El que sí tenía un traje novedoso era Jeremy.

-No te recordaba así, tío- comentó Ulrich, mientras Yumi le observaba sorprendida y Aelita intentaba disimular su sonrojo girando el rostro, no recordando que eso en el mundo virtual no se mostraba.

Tenía un traje ajustado de un suave tono celeste, con detalles en amarillo en los muslos y en los antebrazos. Su estómago era blanco, y en sus ojos tenía unas gafa azules claro que le tapaban toda esa parte, mientras que sus manos estaban protegidas hasta el inicio de las falanges por unos guantes sin dedos. Estos eran de un azul oscuro, tenía el símbolo de una pistola en los mismos.

-¡Todos tenéis trajes chulos menos yo, no es justo!- se quejó Odd, y Ulrich rodó los ojos.

-¿No eras Odd el magnífico?- le comentó, pero el chico se quedó pensativo.

-En realidad soy el puto amo igualmente, así que…- comentó, y se colocó de tal forma que parecía que se iba a poner a boxear.

No pudieron hablar demasiado rato más, pues aparecieron otras dos personas más, y que resultaron ser Naipe y Cubo. Nada más aterrizar se acercaron a los otros, y que se colocaron en fila a la espera de las instrucciones.

-El ejercicio es fácil. Cada grupo a un lado de esa explanada, podréis usar todos vuestros poderes de la forma en la que queráis, así como estrategias, distracciones… como gustéis. Nosotros dirigiremos a nuestros compañeros, Jeremy lo hará con vosotros. ¿Alguna duda?- y como nadie habló, dio comienzo el combate.

Todos recordaban a la perfección sus poderes de Lyoko: el súper sprint de Ulrich, la levitación de Yumi, la creación de Aelita, y el escudo de Odd. Claro que este tenía en mente uno que no había podido usar en mucho tiempo, dado que el archivo fue borrado por Jeremy al considerarlo "inútil". Las predicciones de Odd les salvaron en varias ocasiones, recordaba en especial una cuando evitó que Aelita acabara cayendo al mar digital…

Solo se veía una nube de polvo, pero de la misma salieron tres certeros disparos y que acertaron de ello en los pechos de Ulrich y Yumi, desvirtualizándolos al instante. De la misma salió un sonriente Cubo, con su arma cargada.

Cuando Odd parpadeó se encontró que su amigos habían avanzado una decena de metros, y se giraron al notar que no estaba con ellos.

-Te has quedado empanado Odd- bromeó Yumi, riéndose.

Él inmediatamente se llevó la mano a la nuca y se rio, como si efectivamente se hubiera despistado unos instantes.

-Me entró hambre, me tienen peor que a agua y pan- comentó, y los demás rodaron los ojos.

-Anda venga, tenemos que hacer un plan de ataque- comentó Jeremy, y el aludido a regañadientes se les acercó.

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De vuelta a la sala de ordenadores, los caballeros y amazonas Xanium observaban a la técnico revisar las estadísticas de cada uno de ellos.

-Como sospechábamos, Stones tiene los mismos poderes que sus originales- murmuraba Seriel, serio.

-Materlización por Starligth, y Convicción por Likarys… puede ser la más poderosa de todos- añadió Rictania, con sorpresa.

-¿Y Stern?- preguntó entonces Daya, mientras lo señalaba.

La mujer a los mandos del aparato abrió su perfil- Súper velocidad, interesante. Y parece que Ishiyama también tiene Convicción, pero seguramente sea diferente a la de Stones- se fijó Alione.

-Belpois tiene Levitación… Serías un buen maestro para él, Kimara. Además, podrías enseñarle liderazgo- ante las palabras del Maestro Puck el aludido suspiró.

-No entiendo por qué queréis que entrene a nadie, Maestro…- murmuró, bajando el rostro algo.

Rictania le dio unas palmadas amistosas en la espalda- A todos nos pudo haber pasado, Seriel… no te atormentes más de lo necesario- pero él negó.

-¿Y Dela Robbia? Parece haber algo raro en él- dijo, cortando así la conversación.

No quería hablar del tema y se notaba. Daya, que creía saber qué era lo que pasaba, le arropó un poco siguiendo sus palabras.

-Tiene creación de muros de energía, sí… pero sus datos parecen indicar algo más. ¿No se actualizó la base de datos de este ordenador?- le preguntó a la chica que lo manejaba.

Esta apartó las manos unos segundo, pensativa- Diría que sí, señorita, pero… Es posible que simplemente lo indique, hace poco lo actualizamos con los nuevos cortafuegos- explicó.

-Marca como si tuviera predicción también, pero eso es imposible. Ya se ha demostrado que no es real con muchos estudios- añadió Rictania, cruzándose de brazos.

-En realidad no lo marca realmente, sólo muestra sus estadísticas pero no indica que entren dentro de un poder concreto- comentó la técnico.

-En todo caso vamos a ver qué están haciendo ellos…- y siguió tecleando, mientras abría varios programas y seleccionaba algunas pestañas dándole suaves toques a la pantalla.

En la pantalla apareció una ventana donde se podía ver una imagen en vivo y en directo de lo que estaba pasando en esos instantes en el mundo virtual.

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Jeremy le contó su plan a los otros. Este era sencillo, consistente en una estrategia ya usada previamente en Lyoko: Aelita avanzaría al medio, con los otros a su alrededor, en concreto: Jeremy y Yumi por detrás, y Odd y Ulrich a la delantera. Las razones eran sencillas, los ataques de la chica eran a muy larga distancia, y al contrario que los del italiano, tenía más opciones de dar desde donde se encontraban. Los dos chicos en cambio tenían que estar más cerca del enemigo para acertarle, y Jeremy prefería estar por detrás para así guiarles mejor. Y además le daba cierto miedo, aunque no lo fuera a decir abiertamente.

Los Xanium observaba su formación con interés y sorpresa, estaban tratando a Aelita de tal forma que pareciera la más importante del grupo, permaneciendo en todo momento en el centro.

-¿Ellos saben de sus poderes, o no?- preguntó interesada Daya. Seriel se atusó la barbilla.

-Lucharon en un mundo virtual creado por el "padre" de Stones, el profesor Schaeffer- explicó.

La mujer asintió, acariciándose los cuernos a la altura del pecho, interesada- ¿Y cómo luchaban? Debían manejar esos poderes hábilmente- Rictania también quería saber más de aquel que fuera a ser su aprendiz.

-Antes hay que verles actuar, será entonces cuando vuestras dudas serán resueltas- el Maestro Puck, como siempre era el más calmado sobre aquellos asuntos.

Precisamente ellos se encontraban ya en la zona de combate. Esta se daría en una planicie, pero aunque a Jeremy le hubiera gustado poder observala mejor para diseñar una mejor estrategia, apenas le dio tiempo. Fue llegar a la misma, y los clones colocarse en formación: con Naipe y Cubo por delante, los otros seis iban detrás, corriendo todos a buen ritmo. Con unas pocas instrucciones de ambos, todos los demás se echaron al suelo y se ocultaron tras los matorrales o piedras que encontraban. Entendiendo, Jeremy dio la orden.

-¡Ulrich, Aelita, a la derecha! ¡Odd, Yumi, conmigo a la izquierda! ¡Tras algo duro!- y se dispersaron.

Toda formación que el muchacho hubiera ideado se había roto, pero seguía teniendo un plan similar: alguien con corto alcance junto a alguien de larga distancia. Era la única forma, pero no tuvieron oportunidad de pensar ante la lluvia de láseres que cayeron sobre ellos, y que dieron muy cerca de sus cuerpos, necesitando retraer las piernas y parapetare tras rocas o troncos. Con una indicación, Jeremy le dio seña a Ulrich para que se levantara junto a Odd, y así comenzar a moverse. Entendiendo los planes del muchacho, sus dos amigos se incorporaron y, tal y como era de esperar, todos los láseres se concentraron en ellos.

-¡AVANCE!- chilló Jeremy. Nada más incorporarse, Ulrich sacó sus dos espadas y comenzó a desviar a toda velocidad los láseres, mientras Odd los detenía con su escudo al cruzar los brazos.

Aelita no se quedó atrás, y creó, con sus cantos, una gran roca en el suelo. Yumi se concentró y la comenzó a mover, quedando los otros justo detrás de la misma para poder ir ganando terreno. Jeremy fue el último en incorporarse, los otros estaban serios y apenas podían sacar medio rostro sin recibir los ataques enemigos.

-Hay que avanzar o nos acribillaran por los lados- advirtió Jeremy, y Odd, sonriendo de medio lado, dio un alto hasta la parte superior de la roca.

Desde allí tenía una mejor vista de dónde estaban los demás, pero como era de esperar la dispararon a quemarropa, teniendo que bajar a los pocos segundos. Pero le bastó para identificar la posición de los clones.

-Están Ritmo y Compás en la derecha, con Muralla y Ventura a la izquierda. A Cubo y Naipe no les he visto, pero Dínamo y Fan están de frente- les dijo.

-¿Cómo sabes quiénes son?- preguntó sin entender Aelita.

Este sonrió con suficiencia- Es un secreto- dijo, bromeando.

-Pues que los otros dos no aparezcan me preocupan. Ojalá poder buscarlos desde arriba…- murmuró Jeremy.

De repente comenzó a ver como Yumi quedaba más abajo, así como los otros, que le miraban con sorpresa. Se miró a sí mismo y se encontró flotando en el aire, llegando a casi sobrepasar la roca. Tuvo la japonesa que agarrarle del pie para que no saliera demasiado y le desvirtualizaran.

-¡Jeremy! ¡¿Esto lo haces tú?!- preguntó con sorpresa Aelita, y este asintió.

-D-diría que sí…- murmuró.

Entonces puso cara seria de nuevo- Preparaos, vienen a por nosotros. Han parado de disparar por algo- advirtió.

Yumi se puso a un lado y Aelita al otro, Ulrich ayudó al rubio a posarse, y Odd escaló despacio por la roca para ver dónde podía estar. Los tiros llegaron, tal y como él predijo, segundos después y desde los laterales. En esa ocasión los clones no se escondían y avanzaban lentamente y rodeando poco a poco a los muchachos.

-YIAAAAAAH- Yumi comenzó a dar gráciles saltos. Tal y como hacía en Lyoko, se impulsaba con las piernas y aterrizaba con las manos haciendo rápidos y eficientes saltos, moviendo las piernas mientras saltaba para evadir los disparos.

Haciendo algo que casi parecía bailar avanzaba a buen ritmo, y cuando se encontró a mejor distancia lanzó sus abanicos, que dieron de lleno en los pechos de dos de los tres clones, pasando entonces el tercero a aumentar la cadencia de tiro. A su vez y por el otro lado, Aelita había creado dos esferas de energía con los cuales detenía los tiros, siendo así una defensa y que permitió a Ulrich avanzar usando su súper sprint hacia los dos clones, que apenas pudieron hacer nada para evitar el veloz ataque del muchacho, que se desvirtualizaron.

-¡Van tres, quedan cinco!- Jeremy intervino entonces.

No tenía armas como tal así que supuso que tenía que lanzar algo con sus manos, ya sea energía como su novia, o flechas o similares como Odd. Vio como aparecían precisamente ellos de la nada, dándole de lleno a Aelita y desvirtualizándola. Intentaron hacer lo mismo con Jeremy pero Ulrich se colocó en frente y, con sus dos espadas, detuvo todos los ataques, pero era tal la cadencia que uno le dio en el hombro. Yumi tuvo que sustituirle en la defensa, así como Odd, que cruzó sus brazos para generar así su escudo.

-Mierda…- no dispuesto a que los demás tuvieran que hacerlo todo, Jeremy movió su mano. Algo le decía que sus ataques podían ser bastante fuertes, aunque jamás llegó a usarlo cuando fue a Lyoko.

En aquella ocasión tuvo miedo, pero… ya no podía tenerlo. No se lo podía permitir en absoluto, sus amigos y lo clones que tenían delante necesitaban de él para guiarles, no por nada sus amigos – a los que consideraba su familia ahora que la de sangre ya no estaba – le habían escogido como aquel que les lideraría en aquella guerra que, siendo realistas, no querían tener que luchar.

Odd le miró de reojo, y comprobó que de su mano derehca salía una especie de pistola, apareciendo de la nada al igual que lo hacían las esferas de energía de Aelita. En cuanto sintió el mango en su palma, el chico comprendió qué era lo que podían hacer. Ante la idea de que los clones les iban a reventar en cuanto llegaran, tuvo la idea de disparar usando la máxima potencia de las armas. Una segunda apareció en su otra mano, y apretó los gatillos hasta el final. En ese momento unas líneas de colores comenzaron a aparecer en el lateral del cañón, las primeras verdes y que pasaron al amarillo, naranja, y finalmente rojo. Dio un paso al frente, sorprendiendo a los otros, y los disparos de los clones le dieron de lleno, desvirtualizándole. Sin embargo antes de eso le dio tiempo a disparar dos balas y que volaron hasta sus rivales, generando una gran cortina de humo en cuanto dieron en blanco, seguidas de una explosión.

-¿Están todo derrotados…?- murmuró Ulrich. Odd tragó saliva, nervioso, era exactamente igual que su visión.

Si era correcta, de la nada saldrían unos disparos que le darían en el pecho a sus dos compañeros. Y efectivamente así fue, y tal y como previó, fue Cubo el que salió de la humareda. Sin embargo él no le dio tiempo para que pudiera avanzar más, y le disparó una ráfaga de flechas láser que le acertaron en la frente, desvirtualizándole. Pocos segundos después vio como su cuerpo también desaparecía en píxeles, y sonrió de medio lado, victorioso. Cerró los ojos y le recibió la luz del escáner, que se abrió instantes después, revelando al otro lado a los demás, que le recibieron entre aplausos.

-No sé cómo pudiste apuntarme, pero no está nada mal- le felicitó Cubo, mientras se le acercaba.

-Eso es porque soy… ¡Odd el magnífico, yuju!- celebró, sonriendo y orgullos de sí mismo.

-Jeremy también lo ha hecho bastante bien, la verdad- comentó Naipe. Este estaba apoyado algo en el escáner, algo adolorido aún pero orgulloso.

-Siempre nos ha liderado bastante bien, sí…- Yumi le abrazó por detrás, momento en que oyeron como les hablaban por megafonía.

-Bien chicos, hemos terminado con la prueba. En un rato os avisaremos, tenemos que hablar- aquella era la voz de Seriel.

Se quedaron algo callados, por su tono no parecía demasiado contento. No supieron demasiado cuánto estuvieron esperando, entretenidos revisando los escáneres y hablando entre ellos un poco, hasta que les volvieron a llamar. Tenían que conocer el veredicto de los Xanium.

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Mientras observaban la batalla, los maestros Xanium deliberaban entre ellos. No se sorprendieron demasiado de lo que vieron, a decir verdad no podían esperar demasiado más de unos adolescentes que no tenían ningún tipo de experiencia militar. Aunque hubieran luchado contra una Xana algo desinflada, eso no les daba las suficientes herramientas para poder luchar apropiadamente contra rivales reales, seres orgánicos y que contaban con una dotación especialmente alta en cuestiones de armamento, capacidad de combate e inteligencia táctica por encima de la media. Bastante habían logrado, de hecho.

-Experiencia tienen, eso está claro. Están lejos del óptimo, aunque al menos sabemos dónde están- comentó Rictania.

-Nadie nace aprendido. Tendrán que entrenar mucho…- confirmó Puck, mientras se recolocaba algo sus ropas.

Había estado muy animado viendo el combate, casi haciendo movimientos para animarles, asemejándose a un hincha de un deporte de lucha cuando imitaba a su campeón favorito. Pese a ser un maestro Xanium experimentado a veces la pasión le podía y hacía cosas así. De hecho no paró hasta que Seriel les pidió subir de nuevo, tras lo que miró a la mujer a cargo del ordenador.

-¿Puedes poner la grabación, por favor?- pidió Seriel, y ella asintió, mientras toqueteaba algo la pantalla.

Mientras estaba a ello, los chicos subieron, comentando cosas animadamente hasta que vieron como los Xanium, lejos de estar de cháchara, estaban bastante serios. Se les quitaron las ganas de broma en cuanto vieron sus caras, quedándose con rostros serios y de circunstancia. Seriel iba a hablar cuando Rictania le detuvo suavemente, claramente quería ser ella la que hablara.

-Habéis cometido errores. Muchos. Aelita, ¿por qué no llegaste a atacar? No lo entendíamos, estabas ahí plantada, como si tal cosa, y la poca actuación que tuviste fue crear una piedra que casi os cuesta la ronda, para después sólo defenderte- ella iba a responder, pero la mujer no le dio tiempo.

-Yumi, estabas en un combate, no en una pista de baile. Y Jeremy… he visto a mudos dar más instrucciones- comentó, y luego posó su vista en los clones.

-Vosotros, habéis tardado un buen rato en decidir que teníais que atacar por los flancos cuando tendría que haberse hecho de inmediato, mientras ellos no pudieran saber de dónde venían los ataques al estar cubiertos por la roca. En general habéis dependido demasiado del sensor de rastreo, mejor que disparéis vosotros mismos sin ayuda- por último, miró a Ulrich y Odd.

-Con tu Súper Velocidad podrías haberles derribado como a un grupo de bolos, y tú, tuviste tiempo más que de sobra para poder dispararles antes de que ellos empezaran- y suspiró.

Daya la miró con diversión- Y esta era la versión suave del discurso… En resumen, os habéis equivocado mucho y en un combate real hubierais muerto en seguida. Pero con nosotros aprenderéis- aseguró.

Los chicos, sin embargo, no estaban para mucha cosa. Aquellas palabras les habían hundido la moral, hasta Odd se sentía mal, y eso que estaba bastante animado gracias a que fue el único de los suyos que no fue derribado. Y había descubierto un secreto interesante… dudaba de si contarlo o no, pero no tuvo tiempo de pensar en ello, pues sería Seriel el que hablara en esa ocasión.

-Pese a vuestras… escasas habilidades, y como os dijimos, hoy íbamos a descubrir, por un lado, vuestros poderes en la Energía; y por otro, saber quiénes serán vuestros maestros- explicó.

Los muchachos asintieron, en un tenso silencio. Ulrich comenzaba a sudar en frío, le recordaba demasiado a su padre cuando se ponía duro y exigente, y hasta bajo algo el rostro. Yumi tomó su mano delicadamente para darle fuerzas, dándole así ánimos para aguantar la reprimenda. Odd se dio cuenta de aquello y también arropó a su amigo, acariciando su espalda delicadamente.

-Empecemos por lo primero. Ya conocéis los poderes que teníais en el mundo virtual gracias a haber visitado uno en vuestro planeta- comentó, y la mujer a los mandos del ordenador tecleó en su pantalla.

El mapa holográfico del mundo virtual que acababan de visitar desapareció y fue sustituido por una imagen donde aparecían los rostros virtuales de cada uno de ellos. A su lado, un círculo donde se veía una especie de estrella de múltiples puntas que indicaba en qué destacaban y cuales eran sus flaquezas. Les recordaba a las estadísticas de un videojuego. Debajo de ellos aparecieron lo que debían ser sus poderes.

-Sin embargo, no todos los poderes de vuestro ordenador cuántico son realmente capacidades especiales que nacen de la Energía, ni al revés- entraron en concreto al perfil de Aelita.

-Además de la materialización, y al igual que Ishiyama, cuentas con un poder más, convicción- comentó, y dos símbolos aparecieron a su lado.

En uno de ellos, se veía un círculo y que estaba rodeado por lo que parecía un aura, mientras el otro tenía por la derecha unas líneas semicirculares y que se asemejaban al botón del volumen en un ordenador.

-Con la materialización, podrás manipular el entorno y hacer aparecer o desaparecer parte de lo que te rodea, mientras que con la convicción serás capaz de lograr alterar la percepción de los demás- pasó entonces al perfil de Ulrich.

Si la estrella de Aelita tenía las puntas relacionadas con la observación e inteligencia bastante afiladas, las relacionadas con el físico eran más bien normales; por el contrario, en el caso del chico era al revés. El símbolo que él tenía era una suerte de rayo.

-En tu caso, Stern, con la súper velocidad podrás moverte a casi la velocidad del sonido. Tendrás que aprender especialmente bien la mecánica y la percepción a esas velocidades, pero si estás acostumbrado en un mundo virtual no deberías tener problemas- no llegaron a entrar en el de Yumi, pasando directamente a Odd.

En su caso, los datos físicos eran casi igual de buenos que los de Ulrich, mejorando los que tenía sobre inteligencia o capacidad de decisión. Eso le hizo sentir orgulloso. El símbolo que apareció debajo de su imagen era una especie de muro.

-No hay mucho que determinar sobre el poder de Dela Robbia, es capaz de generar paredes de energía para defenderse, pero no solo para eso. Si las usas adecuadamente podrás incluso correr por el aire, como si estuvieras levitando- y finalizaron con Jeremy.

Su estrella era bastante asimétrica, en los datos físicos era tirando a malo, mientras que en todo lo relacionado con la mente era prácticamente un semicírculo. Él suspiró un poco, claramente tendría que mejorar mucho, más cuando vio cómo varios Xanium se llevaban las manos al rostro. Su símbolo consistía en un círculo con unas líneas semicirculares mirando hacia abajo, parecido al de Aelita pero en diferente dirección.

-Para finalizar, Belpois tiene el poder de la levitación. Aunque también se la llama vuelo, si el usuario es lo suficientemente hábil permite recorrer grandes distancias planeado, aunque lo ideal es usarla junto a la súper velocidad, aunque pocos tienen esa suerte- Seriel entonces les miró serio.

-En cuanto a lo segundo, y tras una corta deliberación, ya hemos decidido quienes serán vuestros maestros. El Maestro Puck ya decidió que sería Stones, así que quedabais los demás. Por mi parte, y al tener el mismo poder, he escogido a Belpois- este tragó saliva, sudando frío y algo nervioso. Él no tenía pinta de ser alguien afable, precisamente.

Le tendió unos papeles, aunque más bien era todo un manuscrito- Tus datos. Cada uno tendrá el suyo propio, donde se detallan todas las características que habéis visto, además de una guía con formas a mejorar aquello en lo que flaqueáis. Espero que lo leáis atentamente y que mejoréis en todos los aspectos, será condición necesaria para que podáis continuar adelante- afirmó.

Se echó atrás entonces, dejando a sus otros compañeros pudieran hablar. De esta manera, cada uno fue nombrado por uno de los Xanium presentes. Odd sería enseñado por Rictania, Yumi por Dayamnelis, y Ulrich por Alione. No teniendo mucho más que hacer por allí, los Xanium salieron de allí mientras Cubo y Naipe se quedaban con los muchachos y los demás clones, comentando punto por punto la totalidad de lo sucedido. Efectivamente, aquello tenía pinta de durar casi tres horas pese a que el combate en sí había durado apenas veinte minutos.

En concreto, Daya subió hasta la planta baja, yendo directa hasta la salida del edificio. Se identificó para salir en la recepción, dando cuenta del final de su turno en los ordenadores que había, y salió al exterior del complejo.

Estaba en pleno centro de la capital de Alfa Leoni 1 – Asmara – dónde vivía desde el último mes tras ser ascendida a general de la República, una vez se convirtió en una Xanium gracias a superar las pruebas. Hasta entonces había estado revisando y haciendo la documentación para su traslado a una central de energía, aunque se había alargado algo más de lo deseado. Pero antes de partir tenía que ver a Asmeya, que la esperaba ya en una zona de recreo cercana. No tardó demasiado en salir de la zona militar, entrando así a las bulliciosas calles de aquel mundo.

Había mucha vida, con miles yendo y viniendo en todas direcciones, estando a varios metros por encima vehículos propios o de transporte. Estos últimos de hecho solo bajaban para recoger a sus usuarios, Daya tuvo que apretar el ritmo para alcanzar a uno que estuvo a punto de perder, dando un salto para poder entrar en el aparato, haciendo que este se tambaleara un poco por el peso y el empuje de ella, provocando las protestas de los que estaban sentados, pero ella se limitó a pagar y a pasar hasta el fondo. Se llevó el comunicador a la boca cuando oyó la llamada de Asmeya.

-Estoy allí en veinte minutos, ¿llevas mucho allí?- preguntó. Oyó a la otra suspirar.

-Casi nada, la verdad. ¡Hasta ahora!- y tras eso, Daya se limitó a mirar por la ventana.

Su vida como alumna había terminado, aquella sería la última tarde que pasaría en relativa paz. A partir de ese día estaría de misión en misión, bien a solas o con su alumna, y… le ponía nerviosa. Esperaba ser capaz de afrontar semejante misión, y sobre todo, estar a la altura de lo que se esperaba de ella. Asmeya, como buena amiga, la ayudaría con aquello junto con Alione, que se uniría más tarde a su charla. Las tres se habían formado y entrenado juntas, eran hermanas sin compartir sangre… tantos años compartiendo vida era lo que generaba. En ello pensaba mientras miraba por la ventana, más perdida en todos aquellos problemas que fijándose en lo que sucedida. Aquel y otros muchos mundos estaban en peligro por culpa del Imperio, incluido el suyo, así como sus habitantes… por ello luchaban, o eso se decían a si mismas muchas veces. En otras tantas no tenían mucha idea de por qué lo hacían, a decir verdad. Pero aquel no era el momento de aquellos temas, cuando llegó a su parada se acercó a la puerta mientras el aparato descendía hasta llegar a tierra, yendo directa hacia la cafetería donde ya la esperaba su amiga, tomando un líquido dorado típico del planeta.

-¡Hola!- saludó Daya, la otra se levantó y se dieron un abrazo, tras lo que se sentaron.

-Bueno, bueno, bueno… toda una maestra Xanium, enhorabuena- le felicitó Asmeya, pero la otra suspiró.

-No sé si diría eso, la verdad…- comentó, y la otra se rio.

Ella siempre tan alegre… Pero en el fondo de sus cabezas, sabían que no le faltaba razón.

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(1) En el capítulo 52, ella le califica, en el doblaje español, como un segundón completamente loco.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar, me despido, hasta la próxima, y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece.