NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO
¡Hola a todos! Oh mi Dios... no puedo creer que este sea el final.
GRACIAS a Dratin, ichigo urahara shihoin, qdjRaiker, AP y aignes por sus hermosos comentarios (a quienes tienen cuenta les respondo por PM)
Dratin: Me alegra que le hayas dado una oportunidad a mi historia y que no te decepcionara, la verdad yo también leo más en inglés, pero mi redacción en ese idioma aún no es muy buena jeje. Ahh las interacciones de Padmé con los gemelos fueron de mis partes favoritas de escribir (el "mamá del pasado" me daba mucha risa cada vez que lo escribía) y siendo Leia de un temperamento parecido al de Anakin, siento que hubiera sido una niña de papá al menos hasta que llegara a su adolescencia, de ahí que lo siga mucho. No he podido ver Clone Wars bien, solo capítulos aislados y no siempre completos, lo cual me frustra, porque quisiera usar a más personajes que no conozco lo suficiente para desquitarlos, pero eso cambiará en un futuro próximo. Gracias por leer mi fic, espero te guste este final.
Nunca podré agradecerles suficiente por todo el apoyo que le dieron a esta historia, animándome siempre a seguir escribiendo con cariño para que o disfrutaran. Disfruten este pequeño epílogo.
Epílogo
Sin embargo, algo en mi cambió, sé exactamente cómo sucedió
Mi corazón palpitaba, cada vez que ese hombre se me acercaba
Y con el tiempo me empezó a gustar
Debo admitir que no me fue tan mal…
Padmé se tomó un momento para apreciar su alrededor.
Anakin y Obi-Wan estaban frente a la parrilla, asando la carne, las salchichas y cuidando la cacerola donde Ahsoka había colocado una salsa casera para que se cociera. Bromeaban entre ellos, con ese sarcasmo que los caracterizaba y que Padmé disfrutaba bastante de escuchar.
Aunque no alcanzó a escuchar la broma, Anakin de repente rio con enjundia mientras el pobre Obi-Wan se ruborizaba, los conocía lo suficiente para saber que Anakin estaba haciéndole bromas pesadas; faltaban cuatro meses para la boda de Obi-Wan con una profesora llamada Satine, y a decir verdad, nunca lo habían visto tan feliz.
A su lado en la barra, Ahsoka estaba haciendo mezcla para margaritas, platicando con Dora, quien estaba hacienda la ensalada. Obviamente Padmé tenía vetada la entrada a esa zona restringida para la preparación de alimentos, y eso no la ofendía en lo más mínimo. En esos años, Ahsoka había conseguido crear un albergue que ofrecía diversos tipos de ayudas para personas necesitadas, su altruismo e inteligencia eran admirables y Padmé había movido un par de hilos para brindarle más ayudas federales cada vez que podía.
Bajo el techo del pórtico, en los diversos sillones de mimbre, Jobal y Ruwee escuchaban las explicaciones de una adolescente Ryoo, que les mostraba en su celular las redes sociales de moda. A unos metros de distancia, en el jardín, Sola y Darren estaban jugando con Pooja, Luke y Leia, quienes corrían alrededor de la pareja y reían por los gestos exagerados de Darren.
Su corazón siempre se derretía cuando veía a sus gemelos, incluso seis años después no entendía cómo podía amarlos tanto. Ni ella ni Anakin estaban planeando aún tener hijos cuando descubrió que estaba embarazada, pero al enterarse, los dos se echaron a llorar y comenzaron a preparar su casa con gran entusiasmo. Apenas podía creer que sus preciosos bebés eran ahora dos niños risueños y alegres, con una energía interminable, y que llevaban una hora jugando sin parar cansando a sus tíos Darren y Sola.
Usualmente Padmé estaría con ellos, jugando con sus hijos, pero ese día Dormé estaba a su lado vigilando que no se cansara de más; sabía que Anakin le había encomendado la tarea de ser su sombra. La amistad entre Anakin y Dormé le agradaba la mayor parte del tiempo –a veces fingía exasperación, pero solo para mantener el estatus quo– y hoy era uno de esos días en que lo agradecía.
Pasó distraídamente una mano sobre su vientre de ocho meses, esa tarde le dolía la cintura y un poco la cabeza, porque había dormido muy poco. Anakin sabía que estaba cansada, pero también que no podía hacer gran cosa para ayudarla; esa impotencia lo frustraba muchas veces y lo volvía exageradamente acomedido a su alrededor. A Padmé le hacía gracia que Anakin intentara quitarle actividades de las manos, pero lo que más le gustaba era cuando él se recostaba sobre su vientre con cuidado, escuchando, sintiendo al bebé crecer dentro de ella, y la enorme sonrisa de añoranza y amor que él esbozaba.
Mientras acariciaba su vientre, sintió un par de pataditas contra su mano, y los ojos de Padmé se iluminaron.
—Hola, mi amor—susurró con ternura, ella acostumbraba hablarle a su bebé desde que se supo embarazada.
Tuvo su cita de seguimiento con el médico una semana atrás, él les confirmó que su bebita estaba perfectamente sana, casi lista para nacer en cuatro semanas. Padmé no podía contener su emoción por conocerla, sostenerla en sus brazos, besarla por primera vez; y tampoco podía esperar para ver a Anakin llorando de felicidad cuando cargara a su recién nacida.
Aún recordaba con perfecta claridad cuando nacieron los mellizos; Anakin había llorado profundamente mientras los acunaba contra su pecho, mirando embelesado a sus bebitos; era uno de sus recuerdos favoritos, siempre sentía una calidez dulce en su pecho cuando recordaba lo feliz que había estado Anakin ese día. Y la llenaba de ilusión saber que volvería a verlo así en unas semanas más.
—¿Quieres más limonada, Padmé?—preguntó Dormé, parándose para rellenar su vaso.
—No, gracias.
Vio a su amiga caminar hacia la barra, y después, toda su atención se puso en su esposo. Anakin tenía unas gotas de sudor sobre la frente y el mandil manchado con grasa de la carne, pero se veía contento, riendo por alguna cosa que hubiera dicho Obi-Wan.
Ese año habían cumplido ocho años de casados, aun así, cada vez que lo miraba de esta forma –a distancia, sin que él se diera cuenta– Padmé volvía a sentir su corazón acelerarse.
Y mil recuerdos venían a su mente. Encontrarlo en la fiesta de Mothma, en la terraza de aquél viejo restaurante, su primera cita en Miami, su primer beso en aquella fiesta, las mil llamadas por teléfono, los mensajes, los cumpleaños, los viajes, las profundas charlas nocturnas cuando comenzaron a construir su relación, las discusiones, los desacuerdos, las reconciliaciones y lo fácil que Anakin conseguía hacerla reír.
Recordaba cuando compraron esta misma casa, y los meses que demoraron en terminar su remodelación. Se les fue el presupuesto de las manos y tuvieron una discusión particularmente larga por eso, pero al final consiguieron hacer de esa casa su hogar. Anakin comenzó su colección de autos clásicos, ahorraba dinero comprándolos en mal estado y se relajaba los fines de semana al repararlos. Mientras, Padmé cuidaba de los jardines esmerándose en que fueran espacios bellos y llenos de vida.
También recordó cuando Anakin le propuso matrimonio, fue en una cena privada, poco antes de su segundo aniversario. En otra etapa de su vida, Padmé se hubiera horrorizado al considerar casarse con un hombre con quien llevaba menos de tres años de noviazgo, pero la verdad sea dicha, Padmé estaba casi desesperada de que él le hiciera la pregunta desde que compraron la casa, y aunque jamás lo admitiría, dio saltitos de emoción cuando Anakin le colocó el anillo en su dedo.
Si cerraba los ojos para evocar los recuerdos de su boda, Padmé esbozaría una sonrisa embobada, todo había sido tan romántico ese día. Anakin nunca perdió la costumbre de dedicarle canciones y hacerla bailarlas en la sala, pero inaugurar una pista de baile con su esposo, mientras él susurraba a su oído melodías que los habían marcado a ambos, la hizo sentirse en un cuento de hadas.
Pero, sobre todo, pensaba en lo muy enamorada que estaba de él, pensaba que nada de esto sería posible sin él a su lado –este hermoso hogar, sus preciosos hijos, el bebé que venía en camino– porque Anakin la ayudaba a ser una mejor persona. Porque ella podía ser feliz sin él, eso era cierto, pero era mucho más feliz decidiendo todos los días seguir aquí, amándolo con todo su corazón.
Claro que había días malos, claro que había desacuerdos, aún después de tantos años, pero todos esos valían la pena. Sentada en su pórtico, rodeada de esta familia que adoraba, sabiendo que ellos la amaban, Padmé pensaba que nada podría ser mejor. Escuchaba la risa de su esposo, las de sus hijos, las voces de su padre, de su hermana, de sus amigos… sonidos que acrecentaban su sonrisa de gratitud.
No, ella no cambiaría esto por nada del mundo.
Como de repente todo se ha ordenado
Desde que ha llegado mi vida cambió
Ya no soy la misma que tu conociste entonces
Ahora estoy mucho mejor
Porque me di cuenta que tuvo sentido
Haber recorrido lo que recorrí
Si al final de cuentas él era mi recompensa
Que suerte que nunca me fui
Fin...
Auch, dolió. Me encantó tanto escribir este fic que me costó soltarlo, hice como tres borradores de este epílogo llenándolo de cosas que ya salían sobrando, lo importante había sido resuelto en los capítulos anteriores y esto solo era un "vistazo" en donde Padmé ya consiguió tener su familia feliz por su mérito.
Los fragmentos al inicio y al final del capítulo son de la canción "Enamorada" del grupo Miranda! le caía como anillo al dedo a Padmé.
Tengo otra idea en desarrollo, por cierto, también sería un AU pero más largo... aún está en el tintero porque quiero ajustar un par de cosas, pero si todo sale bien puede que lo publique en octubre.
GRACIAS por leer esta historia, gracias por sus hermosos comentarios, sus favoritos, su apoyo... ustedes sustentaron mi inspiración y ánimo para concluir esta historia. Espero este final les haya gustado, y cualquier sugerencia o idea que tengan, estoy abierta a todas sus sugerencias.
Mil saludos y abrazos desde México.
