Querido/a lector/a quiero darte las gracias por ser el publico de esta historia.
TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING Y SUZANNE COLLINS, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS
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El viento frio mecía sus cabellos y la blanca luna llena de otoño perfilaba su rostro asemejándolo a una estatua de mármol, tallada por Bernini, que mira el horizonte infinito desde su pedestal.
Pero él no era una estatua, su tacto no era frio y liso como el mármol, si no tibio y algo áspero por algunos callos que adornaban sus largos dedos. Tiene dedos de pianista pensó, al observar sus manos entrelazadas.
Hermione observaba a Draco en silencio, como queriendo desenmarañar el manojo de contradicciones que él representaba.
Le gustaba lo que veía, y le gustaba esa nueva forma de ser. Quizá esta inútil guerra había servido para hacerlo madurar y cambiar su forma de comportarse, o en el fondo siempre fue así y sus circunstancias no le permitían actuar de otra forma.
-Sabes, si sigues mirándome así me harás mal de ojo. Puedo darte una fotografía, estoy seguro de que durará más. Sé que soy increíblemente bello pero tener tanta atención me hace pensar que tengo Bowtruckles en el rostro.
Hermione se sonrojó debido a ese comentario, se lo veía tan concentrado en el horizonte que se observaba desde aquella terraza, que no pensó que se diera cuenta que lo estaba mirando fijamente.
-En realidad tienes acné.
-QUE!.
- Jajajaaja es broma Draco, eres realmente vanidoso.
- Granger, No me agradas.
-Que bueno, porque tu tampoco a mí.
Ambos sonreían ante esas declaraciones, es verdad, no se agradaban. Malfoy sabía que ella no le agradaba, hacía mucho tiempo que no lo hacía. Sabía que no era agrado, era otra cosa, era amor.
Por su parte Hermione sabía que Draco no le agradaba, a uno le agrada la tibieza del sol en el invierno, le agrada la briza primaveral, o le agrada pisar las hojas secas en otoño. Draco no despertaba agrado en ella, despertaba algo más que aun no podía averiguar.
Llevaban una semana en esa rutina en la que cada noche, cuando todos dormían se encontraban en la terraza a contemplar la luna tomados de la mano.
No hacía falta que acordaran encontrarse. Siempre aparecían en el mismo sitio, a la misma hora y charlaban del impacto que causó saberse protagonistas de una profecía y descendientes perdidos de magos tan ilustres, o simplemente se mantenían en silencio como esa noche.
Aun no habían hablado del beso que compartieron la noche que Draco le obsequió a Vesta. Draco tenía miedo de asustarla si le confesaba que llevaba muchos años esperando por ese beso. Y Hermione tenía miedo que Draco pensara que buscaba algún tipo de encuentro carnal.
Luego de las risas causadas por la broma de Hermione, ambos se mantuvieron en silencio varios minutos más, hasta que ella decidió que era tiempo de hablar.
-¿Por qué me salvaste ese día en Hogwarts? Un depulso es un hechizo bastante inocente para alguien que decía ser un mortífago.
- Depulso fue lo primero que se me ocurrió. Era ese o bombarda, pero no creo que un bombarda te hubiera gustado más.
-Draco, eso no responde mi pregunta. ¿Por qué me salvaste?
-No lo sé, no me preguntes por favor.
- Por favor, quiero saberlo. Algo grave pasó ese día como para que Narcissa y tú fueran castigados de esa forma. Hay un dicho muggle, "la verdad nos hará libres". Necesito esa libertad Draco.
Sus ojos miel brillaban a la luz de la luna, se veía tan bella. Pero esa verdad que reclamaba no la haría libre, todo lo contrario. Él pensaba que la verdad la amarraría con culpa y lástima. Aun no se consideraba merecedor de su cariño.
- Esta verdad no es algo que puedas manejar Hermione.
- Ponme a prueba, soy una Gryffindor no lo olvides.
La sonrisa en su rostro y el suave apretón de manos fue suficiente para darle a Draco la valentía que no tenía.
- Está bien, pero prométeme que no me interrumpirás, y que pase lo que pase, diga lo que diga, seguiremos siendo amigos. Me he acostumbrado a ti, no quisiera perderte por tu necedad.
- Lo prometo.
Draco no pudo sostenerle más la mirada, sabía que su nobleza le impediría romper esa promesa así que decidió hablar mirando al horizonte. y sintió que el dicho muggle podría ser real. Quizá contándole la verdad la perdiera, pero ese secreto no ocuparía tanto espacio en su conciencia.
Y narró su historia. Le contó por qué evitó que muriera aquella noche en la batalla de Hogwarts y casi rompió en llanto al contarle por qué Voldemort asesinó a su madre.
Le habló de lo que sintió la primera vez que la vio en el andén y sobre su estúpida decisión de molestarla para poder hablarle sin que nadie sospeche, y como se le fue de las manos el papel de niño rico y caprichoso. Aunque era pequeño, sabía que por su estatus jamás podría aspirar si quiera a ser su amigo.
Describió el alivio que sintió, cuando Potter y el pobretón la salvaron de aquel troll.
Le habló de las noches en las que se escabulló en la enfermería para contemplarla, y sus oraciones a quien quisiera oírlo para que dejara de estar petrificada.
Le contó de las tardes en la biblioteca buscando un hechizo que acortara sus dientes, luego de oírla llorar después de que alguien se burlara de ella.
Rieron al recordar el golpe que ella le diera en tercer año. Aunque por motivos distintos, ambos pensaban que ese fue un momento memorable.
Le describió los planes que urdió para llenar de polvos urticantes la túnica de gala de Krum, cuando se enteró que iría con ella al baile, y del fracaso estrepitoso ya que esa túnica no le pertenecía al búlgaro.
También le dijo sobre su propósito de protegerla al entrar a la brigada inquisitorial de Umbridge, y del miedo que sintió cuando fue atrapada.
Habló del pánico y las pesadillas, que aun tenia, sobre la iniciación como mortífago y lo duro que tuvo que trabajar para que Bellatrix no descubriera su secreto mejor guardado.
Le habló de su desilusión al saber que su amortentia no olía a nada de él. Y le contó que la suya olía a ella, a mañana de primavera, jazmines, café recién hecho y libros.
Narró la noche que murió Dumbledore y como le había ofrecido su ayuda y su negativa a aceptarla, pues su familia estaba en riesgo.
Con los ojos empañados narró la noche en la que los carroñeros la llevaron a la mansión, de su culpa por no haberla defendido de su tía loca. Y de cómo pudo respirar recién cuando Dobby los sacó de ahí.
Enumeró la cantidad de veces que desvió hechizos que iban hacia ella durante la batalla de Hogwarts y de lo embriagante que resultaba su aroma dentro del carruaje que los llevó a la arena.
Y cuando terminó su historia al fin se animó a voltear a ver su rostro iluminado por el inminente amanecer. Y vio lágrimas en su rostro y algo más, algo que no tuvo tiempo de identificar porque ella se abalanzó a sus brazos y volvió a besarlo…
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n/a: hola a todos, gracias por los review y los follow! Dejo un poco de Dramione cursi por aquí y me retiraré lentamente. HASTA LA PROXIMA!
