Como un sueño… todo está cambiando
Los personajes no me pertenecen son de la Gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
¡Advertencia! Este fics está catalogado para +18, puede contener escenas de violencia física o emocional además de lenguaje soez y erotismo.
Sin más disfruten la lectura.
Como un nuevo amanecer
Todo está cambiando
Poco a poco
Cada día
Desde que te conocí
Como en un sueño
Profundo pero bonito
Como al sumergirme
En un mar de ilusiones
Siento que alguna vez…
He vivido estos sentimientos
Fuertes e impetuosos
Como las olas del mar…
Como un torbellino sin fin
Sin precedentes
¡Todo o nada!
Ya no puedo
Dejarlos ir…
Trato de llenar ese vacío
Que hay dentro de ti
Todos los días
Un poco más
Para que puedas sentirme
No como un sueño
Sino de verdad
¡Soy real!
No tenía miedo incluso cuando comenzó a arrastrarme por el pasillo del hospital todavía sentía la entereza de enfrentarlo, pero cuando vi esa mirada lúgubre y esa cicatriz formarse en su rostro un frío calador penetró directo en la médula, sus palabras eran tan afiladas que sentía la agudeza de una navaja en mi piel, sí, en mi cuello. Caí impactada al sentir ese dolor y el sueño vívido al verme morir hacía que llorara tan amargamente que mi pobre corazón se hacía añicos, ¿cómo era posible? Sentía la misma desesperación de aquel entonces, mis palabras se las llevaba el viento y apenas susurraba "no por favor" en medio del desgarrador y angustiante momento… de pronto vi unas piernas entre lo nublado de mis ojos, podía percibir su aroma trayendo un sin número de recuerdos… quería tocarlo anhelaba colgarme de su cuello como antes… pero mis manos no dejaban de acariciar mi cuello que ardía como el infierno, una fuerza sobre humana estaba justo delante de mí y no era mi asesino, no, era mi Rey mi hombre el único amor que conocí protegiéndome de aquel demonio que venía por mi pobre existencia.
-¡No logro entender cómo es que existes todavía! — exclamó Ranma alzando su espada, no sabía que cargaba una… pero reconocía el filo de aquella fiel compañera.
-Tengo mis métodos— contestó Soun
-Ese día no solo te quité la vida traidor despreciable— agregó Ranma con total repudio— pensé que arrancarte las manos aplacaría la ira que sentí en ese momento, pero verte gritar de dolor no fue suficiente para mi destrozado corazón— hablaba sin mover un solo músculo, Soun estaba tenso y cambió el rostro al escuchar cada palabra que salía de la boca de mi defensor.
-Por eso estoy aquí— respondió el traidor— es verdad que me quitaste la vida en ese entonces… pero hace unos 50 años aproximadamente mi espíritu volvió a nacer dentro de este cuerpo que aunque despertó solo hace unos 12 años aproximadamente me ha servido de mucho, no sabes cuánto te busqué Majestad— dijo haciendo un irónica reverencia.
Entonces Ranma tocó su cuello con la punta de su espada…
-¡No te burles de mí! Cómo osas hacerlo después de todo lo que te dio mi padre maldito infeliz, no te importó nada y ni aun así conseguiste apoderarte de mí trono. No quiero escucharte decir Majestad nunca más, de tu boca solo sale basura y no veo motivo que impida que te destroce en este preciso instante.
-¡Qué quieres de mí! — grité eufórica aun en el suelo, ambos dirigieron la vista hacia mí.
-¿Tú?... la verdad es que te abandoné porque presentía que un día te encontrarías con él— habló Soun apuntando a Ranma— pero dime Saotome ¿cómo lo has pasado esta eternidad? — preguntó soltando una carcajada a toda boca, burlándose sin vergüenza.
Ranma movió la espada con plena intención de clavársela en el cuello pero él fue más rápido y lo esquivó, su mirada era tan maquiavélica que pronto sequé mis lágrimas para estar en alerta, nada bueno saldría de todo esto.
-¡Vas a morir! Aun si tengo que pasar mil años más te mataré cuantas veces sea necesario— gruñó Ranma destrozando todo el lugar, mientras el infeliz lo esquivaba detrás de cajas y mesas llenas de artículos de Hospital, había vidrios por todos lados y pude ver las dos veces en que lo hirió en ambos brazos.
De pronto sentí pisadas correr por el pasillo hacia donde estábamos, me arrastré por el suelo y la cerré con pestillo y grité…
-¡Ranma vienen hacia acá! — mi defensor prestó atención olvidando al maldito que huía por una de las ventanas.
-¡Se va, escapa! — grité.
-No irá muy lejos— dice Ranma tomándome entre sus brazos.
-¿Qué haces? — pregunté asustada al sentir como gritaban del otro lado de la puerta moviendo la perilla con brusquedad.
-Irnos de aquí— contestó juntando nuestras frentes, apenas alcancé a cerrar los ojos cuando de pronto nos encontrábamos dentro del volvo 90 que se encontraba estacionado fuera del Hospital.
Aun en sus brazos y con el rostro hundido en su cuello intentaba asimilar los recuerdos que venían a mí como una lluvia de estrellas.
-Akane… ¿estás bien? — Preguntó acariciando mi espalda, negué sin contestar— ¿recordaste? — volvió a preguntar, pasaron unos segundos antes de que tuviera la valentía de mirarlo a los ojos.
-¿Cuánto tiempo llevas esperándome? — fue lo que salió de mis labios, vi los azules de mi Rey nublarse de tanta emoción.
-Una eternidad— contestó aferrándome a su pecho con tantas fuerzas como si fuese posible alejarme de él.
Pude sentir el palpitar de su corazón atravesando el muro de su pecho y un ligero sollozo que hacía que me aferrara aún más a su trémulo cuerpo, aun no comprendía mucho… estaba llena de dudas y de un revoltijo de recuerdos y colores que se entremezclaban formando nuevos sentimientos que hasta ahora estaban reprimidos o en realidad olvidados…
De pronto escuché que entre sollozos se quejaba mis sentidos se alertaron y me separé curiosa de él, con mis pulgares sequé sus lágrimas y lo miré directo a sus ojos perdiéndome en ese profundo y basto mar…
-¿Qué te duele? ¿Te ha herido? — pregunté sin apartar la vista de él, se tocaba el pecho justo a la altura de su corazón.
-Era una posibilidad… pero no me lo esperaba— contestó pasando su pulgar por mi labio inferior— me enamoré de ti dos veces— continuó diciendo— estoy maldito debido a tu padre y nunca creí que te volvería a ver… aunque sea por unas horas, días o meses volvería a vivir una eternidad si sé que puedo encontrarme contigo de nuevo mi amada Akane— terminó de decir junto a sus labios fríos posarse sobre los míos con suavidad— Ranma…— gemí y mordí con deseo contenido aquellos labios que eran conocidos pero que tuvo que pasar una eternidad para reconocerlos como míos, siempre lo han sido…
Una lágrima caliente atravesó mi mejilla izquierda mientras me dejaba invadir por una lengua cálida y dulce que comenzaba a explorar mi boca con ternura— suspiré— sentía como si aquel beso fuera la forma más pura de hacerme el amor, cerré mis brazos alrededor de su cuello afianzando el encuentro ya no habría nada ni nadie que pudiese separarnos, o eso creí…
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Tres días después…
Una vez que regresamos a casa Ranma no seguía bien, eso me preocupó de sobre manera y lo insté a que descansara pues se veía exhausto. Recuerdo que al arroparlo en la habitación no soltaba mi mano y mucho menos cerraba los ojos aduciendo que no quería que me fuese de su lado…
-Nunca más mi cariño- dije acariciando su frente— solo duerme estaré aquí cuando despiertes— agregué.
Al fin cedía a mi petición y durmió… durmió mucho durante los siguientes tres días, lo cuidé lo que más pude dejando una nota cada día en su mesita de noche— "estoy en el trabajo, regreso a las 18 hrs"— pero cada vez que volvía seguía durmiendo en la misma posición en la que lo dejé.
Mi celular tenía llamadas perdidas de Shampoo y de Ryoga, decidí no prestar atención a nada y concentrarme en cuidar de mi amado Rey y el reciente trabajo que había conseguido, leía y estudiaba en ratos libres para no olvidar mis estudios.
Ese día entraba al medio día a trabajar era jueves y desde las siete de la mañana que ya andaba de pie, luego de limpiar un poco la casa y abrir ventanas fui a preparar algo de café dejé mi taza servida y fui hasta el baño por una ducha, cerré la llave envolví mi cuerpo en la toalla cuando sentí un grito grave provenir de la habitación principal, era Ranma llamándome me apresuré a salir abrí la puerta apareciendo detrás de una nube de vapor vi a mi cariño sentado sobre la cama con su pecho agitado y sus ojos perdidos…
-Estoy aquí— contesté.
-Akane— suspiró aliviado— pensé que había sido un sueño— agregó.
Me acerqué hasta su lado y extendió sus brazos hasta atraparme en su regazo.
-Solo fui por una ducha, no ha sido un sueño calma tus ansias— dije entrelazando mis dedos en su melena suelta.
-No te vi y… me asusté— dijo alzando sus orbes a mí.
-Lo sé… ¿cómo te sientes?
-Algo contrariado y aturdido, pero ya no me duele— dijo más calmo.
-Bueno fueron tres días de mucho dormir, me alegra que ya no duela— dije sonriendo.
-¿Tantos días? Esto nunca me había pasado… no es normal— contestó contrariado.
-No lo pienses tanto… dormías muy a gusto, debo vestirme el trabajo me espera—quise levantarme pero no me dejó— ¿Ranma?
-¿Cómo que trabajo, me dejabas aquí y te ibas? —me vio serio.
-Tengo qué… sabes bien que debo hacerlo— inquirí.
-Pero si yo puedo… mejor olvídalo— dijo resignado— ¿hasta qué hora volveré a verte?
-Mmm… hoy entro más tarde como a las ocho.
-Eso es muy tarde, iré a dejarte y me quedaré en ese lugar consumiendo hasta que salgas— sentenció haciendo amague al salir de la cama.
-Claro que no, puedes ir a dejarme pero no quedarte mi jefa se puede molestar.
-Seré un cliente más— dijo como niño mimado cruzando los brazos.
-Ve a la ducha y te veo en la sala— me aparté hasta la otra habitación en donde tenía mi ropa me vestí y fui por mi café, servía otra taza cuando lo vi aparecer por el umbral del pasillo.
Vestía unos jeans negros clásicos con una camisa verde musgo que hacía que el color de sus ojos resaltara como nunca, su melena suelta y mojada pero bien peinada y su perfume invadía mis fosas nasales…
-¿Para mí? —Dijo extendiendo su mano mientras yo alzaba la mía con su taza, tomó un buen sorbo y me sonrió cómplice- en hora buena esa ducha me siento digno— agregó relajado.
-Hay mucho de qué hablar— dije mirándolo por el borde de mi taza— y solo tengo media hora antes de que deba irme— agregué.
-No deberías ir… mejor quédate conmigo— inquirió.
-Tentador pero si no llego la señora se enojará y no quiero perder mi empleo.
-Está bien no insistiré con el tema, necesito saber si vino alguien durante estos tres días en los que estuve durmiendo— adujo serio.
-Nadie ha venido— contesté.
-Eso me preocupa—respondió Ranma.
-Lo sé… ha estado tranquilo y sé que ese hombre no tiene buenas intenciones.
-¿Cómo te has sentido tú? —Preguntó— Quisiera saber qué es lo que has recordado con exactitud— agregó.
-Estoy bien— dije tranquila pues no quería preocuparlo más de lo que ya estaba— ese día cuando lo vi a mi mente vinieron muchas cosas pero la más clara fue el día de mi muerte— continué tragando saliva al recordar aquella fatídica escena— recuerdo con claridad su ataque y como daba órdenes de asesinar a todo mundo, incluyendo a tu madre— hablé con dificultad.
-Ha de ser doloroso… — acarició mi mejilla con ternura— eso es algo que aún no me puedo perdonar— continuó con mirada fría y culposa— debí ser más rápido pero no me dio tiempo de nada, fue tan sorpresivo e inesperado que cuando lo tuve en frente ya te tenía bajo su yugo, es algo que me acompañará toda mi maldita existencia es por eso que— lo vi alejarse un poco dejando la taza sobre la mesa y sin más puso sus rodillas sobre el suelo.
-¿Qué haces? No, no hagas eso… —alcancé a decir incómoda.
-Perdóname Akane, perdona a este hombre que fue condenado a vivir una eternidad sin ti sin tu amor y con el peso de tu muerte sobre mis hombros, por favor perdóname porque no pude salvarte— terminó de decir mirando el suelo sumamente acongojado, me incliné hasta él y lo abracé con todas mis fuerzas fundiéndome junto a su calor por un largo momento.
-No hay nada que perdonar— tomé su barbilla obligándolo a que me viera a los ojos perdiéndome en ese mar profundo y acuoso de sus orbes— no tenías cómo saber que eso sucedería ni siquiera yo recuerdo el momento en que mi padre se volvió tan cruel, no pude defenderme y sabes muy bien que era bastante buena con las dagas pero su intervención fue brutal sin remordimientos tomó mi vida, por favor no vuelvas a hacer esto porque el único que debiese de ponerse de rodillas y pedir perdón es ese traidor.
-Aun no puedo creer que tenga esta posibilidad entre mis manos— dijo besando el dorso de mis manos.
-No fue coincidencia nuestro encuentro, nunca lo fue— junté mis labios a los suyos que se complementaban de forma perfecta su cálido aliento con sabor al café recién hecho era todo un deleite, fugaces recuerdos de besos pasados junto a mi Rey en los jardines del palacio venían a mí con dulzura en un movimiento suave y sincronizado que conforme avanzaba se tornaba impetuoso y excitante, sus manos se posaron una en mi espalda y otra en mi nuca dejando la posición anterior para estar echados sobre el suelo sin dejar el apasionante contacto, mis ojos que llevaban un minuto cerrados se abrieron para encontrarme con los de él expectantes y pendientes de mi querer…
De pronto la alarma de mi celular timbraba avisando la hora de irme al trabajo, Ranma se separó de mala gana golpeándose la cabeza con la parte baja de la mesa.
-¡Aash! — gruñó mientras soltaba una risita divertida por su exabrupto.
-Debo irme— dije.
-Vamos, quiero saber en dónde trabajas— contestó levantándome del suelo.
En unos momentos estuvimos en el carro y nos dirigimos hasta la cafetería, Ranma se acomodó en una mesa y dijo que me esperaría para pedir algo. Fui por mi pechera y mi gorra con la marca de la tienda y pronto estuve de nuevo junto a él, tomé su pedido y me dirigí hasta la cocina en donde mi jefa sonreía preparando unos sándwich tipo occidental.
-Akane querida, te ves con mejor semblante hoy— dijo mi jefa sin dejar de sonreír.
-Es que es un día especial, ha venido…
-¿Tu novio despertó? — preguntó curiosa y como no si al estar tan preocupada días atrás le dije que mi novio estaba enfermo en casa y que solo dormía.
-Así es de hecho vino hasta aquí y creo que tiene mucha hambre porque ha pedido mucha comida— dije extendiendo la orden, ella la observó con detenimiento.
-Perfecto, yo misma lo haré— respondió.
Luego de unos minutos salía de la cocina con todo el pedido de Ranma hacia su mesa, rollos de huevo con jamón, sándwich de pollo, un trozo de pastel y una jarra de té caliente. Dejé la comida sobre la mesa y le señalé que debía atender y continuar con mi labor, sonrió ampliamente besando el dorso de mi mano. Me alejé más tranquila al verlo tan animado, despierto al fin y comiendo con mucho gusto… mi único pero el maldito ardor en mi cuello era un dolor constante y que gracias a la pañoleta que usaba no se veía el leve rojez que había asomado desde el encuentro con mi padre. Solo quería tranquilidad, terminar mis estudios mientras trabajaba y no alejarme más de Ranma pero por alguna razón esa maravillosa idea se disipaba de mi mente.
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Despierto pero sumamente sensitivo me encontraba sentado en aquella cafetería que tenía un toque hogareño peculiar, comía a gusto los rollos de huevo con jamón que Akane dejó los días que pasé dormido al parecer habían hecho que recobrara fuerzas, me sentía en óptimas condiciones y lo mejor de todo es que ya no tenía ese maldito dolor. Tomé la jarra de té y serví para degustar el delicioso brebaje que venía endulzado con miel sentía el líquido tibio pasar por mi garganta cuando sentí que me observaban haciendo que la piel se crispara comencé a observar detenidamente las mesas más próximas, un par de parejas reían coquetos otros estaba en su laptop bebiendo café mientras los meseros iban y venían atendiendo cordialmente, era extraño muy inquietante… entonces decidí mirar hacia afuera mi posición era muy buena ya que estaba en una pequeña mesa para dos en una esquina del café desde allí podía ver todo a mi alrededor con la confianza de que nada ni nadie podría aparecer por mi espalda, fue cuando vi a Taro parado fuera fijamente observándome— no tuve esa corriente cruzarme la espina—- pensé… no es él. Sosteniendo su mirada intentaba entender por qué rayos no entraba, hice una seña pero no movió un músculo hasta que una persona se paró frente a mí pude ver la expresión de asombro de mi guardián personal haciendo que me distrajera miré en frente para toparme con unos ojos grandes marrones y una expresión de dulzura inexplicable.
La mujer era más alta que Akane pero menuda, quizás de unos 50 años llevaba puesto una blusa de color azul estampada con flores de cerezo y una falda que cubría sus pantorrillas, su cabello castaño lo llevaba corto pero se le hacían pequeñas ondas por sobre sus orejas además de un hoyuelo por la comisura de los labios al sonreír, nunca la había visto pero daba esa sensación de haberla conocido en alguna parte.
-¿Disculpe? —pregunté ante el hermetismo.
-Buen día joven soy la dueña del café mi nombre es Nozomi— dijo sin dejar de sonreír— Akane me pidió que lo saludara.
-Oh… ya veo mucho gusto soy Ranma Saotome— contesté.
-El gusto es mío, quisiera saber si necesita algo— respondió con cordialidad.
-Para nada estoy muy bien, todo está delicioso gracias.
-Eso me alegra, Akane estuvo algo preocupada pero hoy es diferente ella brilla como el sol haciendo honor a su nombre— dijo la amable mujer.
-Es verdad ella ilumina todo a su paso— hablé siguiendo los pasos de Akane sin quitarle los ojos de encima y lo mismo hacía la señora.
-Ella solo lleva días pero es muy trabajadora, siempre busca qué hacer y no pierde el tiempo no imaginas cuánto aprecio el haberla contratado— señaló.
-Ella parece estar a gusto aquí y eso me agrada— respondí.
-Bien joven no lo inoportuno más— dijo haciendo una pequeña reverencia quedando sorprendido al ver que de su cuello colgaba un collar muy singular diría que único la piedra de amatista brillaba y me hizo viajar al pasado… recordando a la portadora de ese obsequio tan especial, mi querida madre.
Fueron unos segundos en los que sentí que todo a mi alrededor se congeló, ella alzó la vista y sonreía igual de dulce— ¿será posible? — pensé. Dejando el formalismo de lado la detuve por el brazo justo cuando hacía el intento de irse. Me vio sin cambiar su expresión y eso me confundió aún más.
-Lo siento pero esa joya en su cuello… — dije sin soltarla.
-Esto es muy especial para mí— contestó acariciando la piedra luminosa— siempre la llevo conmigo— agrega.
-¿Dónde la consiguió?
-Ha sido un regalo— respondió con parsimonia sacándome totalmente de contexto.
-Solo he visto uno en mi vida y créame cuando le digo que he visto muchas cosas pero ninguno como ese ¿estaría dispuesta a venderlo? — pregunté.
-No podría… es lo único que tengo de mi hijo— dice poniendo su mano sobre mi hombro, miro su acción y la suelto contrariado.
-¿Acaso usted me conoce? — pregunto nervioso, ella se toma su tiempo antes de hablar…
-Solo conozco a un Ranma Saotome y créeme cuando te digo que he conocido a muchos jóvenes pero a ninguno como tú— contesta usando mis palabras ¿acaso está jugando conmigo?
-¿Cómo se llama su hijo? Volví a preguntar viendo que Akane se aproximaba a la mesa, el silencio era tenso y solo quería oír su respuesta.
-Ya te lo dije— contesta dando palmadas en mi hombro.
Me levanto abruptamente de la mesa dejando un desastre, la jarra y la comida al suelo todos miraban el espectáculo aunque poco me importaba, su apariencia no era la de mi madre eso era claro pero no podía negar la profundidad de su mirada eso era precisamente lo que me recordaba a mi querida madre mi amada reina…
-¡Ranma qué sucede! — chilla Akane al acercarse hasta nosotros.
-No ha sido nada— responde ella esquivando la mirada de Akane pues veo como corren un par de lágrimas por sus mejillas— ha sido mi culpa, por favor limpia este lío y no le cobres al señor por las molestias— dice con un leve tono de aflicción.
Akane recoge algunas cosas y desaparece tras un pasillo…
-¿Por qué no me lo dijiste desde un principio? — hablé aun de pie pidiendo una explicación.
-Porque no estaba en mis planes que me reconocieras— dice esbozando otra sonrisa, intento acercarme pero me detiene en el acto— no lo hagas… no quiero que Akane se dé cuenta.
-Pero ella… —no permite que termine—
-Mientras menos personas mejor es muy riesgoso— dice suplicante.
-Acaso alguien más ¿te ha reconocido?
-No todavía
-Mamá… ha sido una eternidad— digo emocionado con deseos de correr a sus brazos.
-No puedo imaginarlo cariño… solo llevo dos años aquí, un día desperté y no comprendía nada… pero me he sabido adaptar y cuando vino Akane a la entrevista fue como una señal caída del cielo. Solo rogaba por una oportunidad…
De pronto apareció Akane con otro mesero y terminaron de limpiar todo, Nozomi mamá se alejó diciendo que sería feliz si de vez en cuando pudiera dejarme "caer" en su cafetería.
Con sentimientos a flor de piel me marché de aquel lugar con plena convicción de que volvería, Akane se despidió apurada y quedamos en que vendría por ella a las 20hrs.
Caminé hasta mi carro pensativo cuando veo a Taro apoyado sobre mi coche.
-Vaya… te ves mucho mejor Emperador— dijo alzando la mano.
-Te vi hace un rato, ¿por qué no entraste? — pregunté curioso.
-Hay lugares en los que un ser como yo no puede ingresar— contestó.
-No sabía eso— dije arrugando los ojos.
-Hay muchas fuerzas en este mundo Ranma… no solo el mal como piensan muchos.
-¿A qué te refieres con eso?
-Desde el momento en que la reconociste ni la muerte se habría atrevido a entrar a ese lugar.
-¿Sabías quién era esa mujer?
-Sospechaba… Akane ha de estar feliz de que despertaras— dijo con sonrisa ladina.
-¡Qué! ¿Cómo es que sabes su nombre? — lo increpé tomándolo por el cuello.
-Veo que ella no te lo ha dicho… ella sabe de mi existencia, no pude ocultarlo además ella fue quien me dio su nombre.
-Maldita sea, desperté hace unas horas entonces… no hemos podido hablar.
-Pronto te lo dirá… deja la agresividad ¿quieres? Necesito hablarte de algo importante escucha con atención, cuando noté que perdías la consciencia pensé que te ibas… sinceramente no te veías bien entonces fui a hablar con mi jefe y me dijo — de qué te preocupas si ya está muerto— pero no era preocupación sino que curiosidad de saber que te había puesto así, la MUERTE volvió a decir— tu tiempo se ha acabado— entonces creo que en cualquier momento volverás al lugar de donde nunca debiste despertar.
-¿Me estás diciendo que mi maldición llegó a su fin? ¡Justo ahora que la encontré! — exclamé muy desilusionado.
-No estoy seguro… pero si averiguo algo te lo diré, creo que debes afrontar lo que se viene ese hombre viene por ella y lo sabes.
-Debo protegerla Taro ¡lo sabes! Al menos dame ese tiempo— pedía casi suplicando.
-No depende de mí Emperador, este momento iba a llegar tu corazón está casi completo — dijo señalando mi pecho— desde un principio te dije que ella era la clave para deshacerte de todo esto al fin vas a descansar.
-Lo sé, estoy muy consciente de ello pero necesito deshacerme de ese mal nacido antes.
-Ese hombre es muy oscuro… ten mucho cuidado, además está esa mujer que como una sombra aparece cuando menos te lo esperas.
-Ella es quien menos me preocupa.
-No lo tomes a la ligera sé sabio como lo fuiste en tus mejores días Emperador, analiza y ejecuta ¿entiendes?
Porque la felicidad duró menos de lo que esperaba, apenas había recordado Akane y caigo en un sueño profundo… acabo de reconocer a mi madre y tampoco puedo hacer nada. ¿Qué hice para merecer este infeliz final?
-Taro… hace cientos de años atrás me dijiste que podrías concederme un deseo si lo quería.
-Lo recuerdo.
-Necesito que cumplas con tu palabra cuando yo no esté…
-Soy todo oídos— dijo Taro prestando atención.
Era mi única oportunidad… conmigo era suficiente ella no tendría por qué recordar algo tan doloroso.
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La tarde transcurrió en total tranquilidad Ranma puntual como siempre regresó a buscarme a las 20 hrs estaba tan feliz de verlo que me colgué de su cuello en cuanto lo vi, Nozomi mi jefa cerraba la tienda y de lejos alzó la mano despidiéndose.
-Tu jefa es muy amable— dijo Ranma sonriendo mientras se despedía moviendo su mano con naturalidad.
-Lo es, ella es muy comprensiva.
-¿Vamos a casa? — preguntó, a lo que solo asentí animada.
Durante el camino le platiqué de mi día y de lo bueno que había sido ahora que estaba despierto. Llegamos a casa y el frío se sentía calador en el jardín, apenas abrió la puerta la calidez de la chimenea nos envolvió un aroma especial llamó mi atención de sobre manera…
-Tengo una sorpresa— dijo en mi oído posándose detrás de mí cruzando sus brazos por mi vientre.
-¿Qué es? — chillé emocionada.
-Camina y verás… — dijo dando un paso adelante nos adentramos en la casa hasta llegar a la chimenea en donde estaba rodeado de velas dándole un ambiente muy romántico y en el suelo habían pétalos de color rosa… cerezos estaba segura, la mesa estaba hermosa con mantel blanco y la mejor vajilla un vino tinto maravilloso nos acompañaría en la velada mi corazón saltaba alegre ante tan grata sorpresa, era la cita perfecta con el hombre perfecto ¿Qué más podía pedir? Voltee a verlo y no alcancé a decir nada porque su boca me atrapó como un león hambriento, sus carnosos labios eran tan tentadores que entre besos mordisqueaba su labio inferior… ya nos habíamos besado incluyendo esta mañana pero el ambiente era especial y quería más, necesitaba más de este hombre que me ha esperado una eternidad…
Sus grandes y fuertes brazos me envolvieron en un abrazo que jamás se acabaría, posé mi mano sobre su pecho y podía sentir su corazón palpitar agitado mientras me deleitaba en la miel de su boca su lengua no daba tregua, sentí como retrocedía hasta que mis piernas chocaron con el sofá lentamente y disfrutando cada rose comencé a desabotonar su camisa, de pronto abrió sus ojos separándonos por la falta de aire. Lo único que se escuchaba en ese momento era el galopar de dos corazones que no pudieron ser felices hace cientos de años y la leña crujir dentro de la chimenea venía a dar el toque final.
El color de las llamas se reflejaba en sus azules perdiéndome una vez más en esa mirada que crispaba mi ser, pasó la yema de sus dedos por el borde de mis labios haciéndome estremecer cerré los ojos y disfruté su contacto uno tan simple tan bonito, como si al fin pudiéramos reconocernos mimarnos, amarnos.
-Te amo Ranma— salió de lo más hondo de mi ser.
-Te amé, te amo y te amaré en todas la vidas posibles Akane siempre, nunca lo olvides— habló grave y firme deshaciéndose de mi blusa, entonces bajé la camisa por su brazos y observé su piel desnuda tenía muchas cicatrices por doquier, cada una de ellas representaba una batalla ganada en el pasado me acerqué y comencé a besar una a una dejando delicadas huellas húmedas hasta que volvió a tomar mis labios hundiéndonos en un beso profundo y apasionado, sin dudas esa noche no habría interrupciones para nosotros, quería amarlo y quería hacerlo en cuerpo y el alma como nunca antes.
Mis manos se fueron a su melena y desaté su coleta dejando caer esos cabellos azabaches sobre sus anchos hombros, el brasier era cosa del pasado y nos encontrábamos de pie frente al sofá con la piel expuesta de la cintura hacia arriba sus manos acariciaban mi espalda mientras nuestros pechos se frotaban entre sí. Dibujaba círculos en sus brazos hasta que bajé acariciando su piel hasta la hebilla del pantalón que un parpadear era abierto por mis habilidosos dedos, pude palpar su flamante erección pudiendo oír un pequeño gruñido de sus labios. Ranma posó sus manos en cada uno de mis senos amansándolos entregándome al placer por esos dedos que frotaban mis pezones erguidos, me separé de sus labios para jadear excitada entonces sus labios succionaban el izquierdo luego el derecho en un juego lleno de goce para ambos jalaba de sus cabellos con fuerza cada que succionaba impetuoso, sus labios continuaron por la piel expuesta llegando a mi vientre bajó el cierre de mi jeans y lo deslizó despacio por mis largas y torneadas piernas sus manos se aferraron a mis muslos dejando besos cálidos de arriba abajo una y otra vez hasta que volvió a subir deteniéndose en mi monte de venus, sus labios se estampaban delicados sobre la tela de encaje provocando leves espasmos en mi centro más sensitivo humedeciendo mis bragas. Pronto subió hasta quedar frente a mí nuevamente, entonces era mi turno de que quedáramos a la par solo bajé el cierre para que su pantalón de cárdigan cayera como mantequilla por aquellas piernas de ensueño, su falo sobre salía del interior y sin más lo liberé de su prisión dándole pequeñas caricias con mis pequeñas manos mientras devoraba su boca solo para provocarlo más y terminar por morder justo en la clavícula sus gemidos eran constantes ante mis caricias desvergonzadas en su carne venosa, tensa y punzante… poco a poco la corona de su miembro botaba sus jugos y sus manos se anclaron en mi culo presionando con fuerza perdiendo un tanto la delicadeza de un principio porque hacer el amor podría ser muy romántico pero conforme el preámbulo avanza la pasión y los más bajos instintos surgen para crear una atmosfera más ardiente más sedienta, lo empujé levemente solo para contemplarlo así entregado excitado era divino, simplemente la mejor visión de mi amado Rey… su falo rosaba el hueso de la pelvis justo al lado de aquella cicatriz que hice hace tanto tiempo ya… mojé mis labios y lo mordí tragando saliva se acercó hasta mí y me volteó estrujando mis senos mientras su lengua se apoderaba de mi espalda pronto sus manos bajaron mis bragas sintiendo sus labios en mis glúteos volvió a subir y me recostó sobre el sofá, mi corazón desbocado daba cuenta de la situación sería la primera vez en ese cuerpo pero no la primera que lo hacíamos… no pasó mucho tiempo para que hiciéramos el amor en el pasado, nos conocíamos sabíamos lo que le gustaba al otro pero literalmente esta ocasión sería la oportunidad de perder la virginidad, se posicionó entre mis piernas mientras nuestros sexos rosaban entre sí causando espasmos vertiginosos en donde cada uno de ellos clamaba por el otro, sus labios no paraban de succionar mis senos cuando bajó hasta mi centro y se hundió hasta tocar aquel botón que me hizo delirar— ¡Aah! — salía de mi garganta sus dientes hacían estragos en mis labios más íntimos abrí los ojos extasiada ante su cometido y entonces mis piernas se tensaron y salió de allí para hundirse en mis labios pudiendo saborear mis propios jugos en la boca de mi amado su miembro punzaba en la entrada inferior lo sentía cálido y solo era el rose hasta que finalmente se adentró lentamente por mis paredes provocando un quejido de mi parte, me observó con detenimiento acarició mi frente sacando un mechón rebelde y continuó su penetración hasta que al fin lo sentía todo dentro, mi invitado estaba tan tenso y grueso que un cosquilleo revoloteaba en mi interior— ¡Aah! Ya está— dijo agitado— se movió sensual — estás tan estrecha mi amor— dijo sin dejar su vaivén, se adentró en mis paredes de forma certera y sublime subiendo la intensidad lentamente, disfrutándonos con cada embestida nos besábamos ahogando nuestros gemidos hasta que el rose se volvía impetuoso mis senos chocaban entre sí por la sincronización del goce, mis uñas se enterraron en su culo el pequeño dolor de un principio había pasado al olvido quería más quería tenerlo todo de él haciendo más estrecha cada penetración, ninguno paraba de jadear cerré los ojos disfrutando el momento por un largo y exquisito tiempo pero entonces mi interior avisaba que el orgasmo era inminente, jalé de su cabello y lo besé— abre los ojos Akane— dijo entre besos húmedos— los abrí de inmediato y como siempre o quizás como nunca volví a perderme en esos azules que ardían de placer llevándome al orgasmo tocando el cielo juntos por primera vez en 800 años.
Continuara…
Estimado lector como cada semana esperando que sea de su agrado este capítulo tuvo de todo un poco, verdades, encuentros y un final lleno de amor…
Sin embargo Taro le advirtió de que su fin está más cerca de lo que cree, ¿qué sucederá? Lo veremos en los siguientes capítulos, pero antes quisiera saber si comprendieron qué le pidió Ranma a Taro, déjenme sus impresiones.
Gracias por su apoyo si te ha gustado déjame tu preciado review, amo leerlos.
Desde Chile con cariño para ustedes, una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
