[Chat]
–Ha sido una semana horrible, Mitsu me ha pedido un montón de cosas y apenas tengo tiempo libre para mí misma T_T recién hoy puedo salir a pasear un rato y ya me está preguntando que dónde estoy ¡halp!
–Por aquí bastante parecido, con las lecciones extras apenas puedo dormir las horas mínimas. Espero poder alcanzar a mis compañeros
–¡Seguro que sí! ¿y ahora que estás haciendo? No sueles responderme en las tardes :O esto es nuevo para mi
–Hubo un incidente y algunos de los estudiantes estamos momentáneamente libres
–¿Libre como para pasar por un café a compartir con una amiga~? e.e
–No tanto
–¡De todos modos era broma xD! Ya estoy tomando un chocolate caliente, no creo que pueda tomarme otro
– e_e
–¡Kyaaaahahahaha~! ¡No puedo con esto, me tomaste horriblemente desprevenida! No sabes la vergüenza que estoy pasando, derramé parte del chocolate en la mesa y ahora todos me están mirando
–Me suena familiar
– D: Ahora estas siendo cruel, no me lo esperaba de un futuro héroe… aunque pensándolo bien~ de parte de quién puede congelarte y luego fundirte y volver a congelarte tendría sentido :O Frio y cruel o ardiente y apasionado ¿No suena a la clase de chico rompecorazones?
–No creo que pueda considerarme ese tipo de persona
–¡Qué! ¿Acaso no sabes sobre tu extenso club de fans?
–¿Qué club?
– ¡:O! ¡Impactada! ¿Sabes cuantos corazones acabas de romper? Okno, pero de todos modos ¿acaso no te das cuenta cómo te miran las chicas y chicos en la calle? Estoy segura de que más de alguno se te queda mirando tanto como el respeto lo permite
–No es algo que me preocupe, a menos que sea alguien que quiera dañar a otros
–Siempre héroe, nunca inheroe
–¿?
–Olvidalo~ De todos modos es impresionante cuantas chicas se te quedan mirando, debería ser alguna clase de delito o romper algún record ¿No suena interesante? "Cuantas chicas se quedan mirando a Todoroki Shoto en un día". Esto me suena a un desafío~
–No creo que sea así
–Solo hay un modo de comprobarlo, dime que te parece si te acompaño todo un día y tomo nota de cuantas personas se te quedan mirando :D
–Preferiría que no
–Si, tienes razón, creo que es irrespetuoso para el resto de las personas andar contándolas de ese modo… ¡Cómo si fuese a decir una tontería como esa! Tengo libre el Domingo, yo invito, hay un par de lugares que he querido visitar y creo que me podrías ayudar a no sentirme tan fuera de lugar ..
[Fin Chat]
Se reunieron el domingo en la mañana en la estación del tren subterráneo ambos con atuendo casual. Ella con una animosidad contagiosa y él más reservado se dirigieron al primer lugar, un parque donde se encontraban varias familias compartiendo a aquella mañana, mientras caminaban tranquilamente hablaban sobre anécdotas triviales ocurridas durante la semana; siete. El segundo lugar fue un centro comercial donde Pheles aprovecho de comprar distintas golosinas y algunos accesorios.
–¿No te parecen adorables? –sostenía en alto un pequeño colgante de gato obeso.
El peliblanco-carmesí solo le sonrió, instantáneamente se distrajo con la sección de figuras de acción de héroes famosos en donde encontró muñecos con la forma de su padre, Endeavor. Casi como reflejo frunció el ceño.
–¿Todoroki-san?
La chica lo sacó de su ensimismamiento y recobrando su semblante normal continuaron con el recorrido. Pasaron por la boletería del cine sin entrar, la zona de comida donde tomaron un bocadillo, la azotea y los boulevard; veintisiete.
Ya era plena tarde cuando la chica sugirió un lugar algo más apartado al que llegaron luego de viajar en tren. El complejo tenía un alto muro exterior con una entrada japonesa tradicional; el jardín digno de una revista de decoración japonesa clásica, con un pequeño estanque y estatuillas por doquier; la casa era parecida a la de Todoroki, pero de mucho mayor tamaño. Fueron recibidos por una mujer en kimono que los guio a habitaciones separas donde se cambiaron a ropajes japoneses clásicos; habían entrado a una casa de té.
Ya ataviados con los atuendos tradicionales se unieron a un grupo que recientemente había iniciado el recorrido, algunos notoriamente extranjeros, todos con los ropajes adecuados a la situación. La guía comenzó con el recorrido explicando la familia a la que pertenecía aquella residencia, los golpes históricos que aguantó y como volvió a su apogeo gracias a una generosa donación. Recorrieron distintas habitaciones, muchas adornadas de forma minimalista; varios eran los jardines interiores y más aún los pasadizos secretos que la mujer enseñaba sin permitir adentrarse en estos. Finalmente llegaron a una habitación más espaciosa donde otra mujer vestida con un kimono oscuro finamente adornado con motivos de naturaleza esperaba delante de un biombo con una serie de materiales frente a esta. La guía indicó a cada visitante ubicarse en un lugar particular sentado sobre sus pantorrillas.
–Si hay algo que no deba estar haciendo me avisas –susurró Pheles a su acompañante, el que asintió.
Se dio inicio a la ceremonia, la mujer de oscuro kimono manipulaba hábilmente cada utensilio, depositando del polvillo verdoso en los pocillos, sirviendo desde la olla de hierro el agua hirviente con el largo cucharón de bambú, agitando enérgicamente con el batidor. Al terminar el primer pocillo lo colocó a un costado de sí misma y el primer visitante en fila se inclinó para tomarlo sin despegar sus piernas del suelo, y haciendo uso de solo una mano bebió de la amarga bebida. Transcurrió de ese modo con cada participante, y cada uno debía terminar el ritual limpiando su pequeña taza con un pañuelo que le entregaban. Ya finalizada la ceremonia todos se reverenciaron y de a uno abandonaron la habitación. Desde aquel momento los visitantes eran libres de recorrer los lugares habilitados para el público: habitaciones adornadas con pergaminos pintados y con bellas demostraciones de caligrafía, pequeños altares con incienso y estatuillas, y los conocidos jardines interiores donde gran parte de los visitantes deambulaba; treinta y ocho.
El dúo se quedó en uno de los jardines exteriores donde varias personas tomaban fotografías.
–¡Estaba tan nerviosa de hacer algo que no debía! –suspiró airosamente Pheles.
–No creí que te gustaran este tipo de cosas –Todoroki parecía particularmente cómodo.
–Son extrañas y estrictas. No es algo que haría por gusto, pero aprecio las tradiciones culturales, son un mundo nuevo a descubrir. Me gusta sentir que estoy en mundos nuevos.
–Distintos al que vives día a día
–¡Bingo!
El chico parecía molesto con el comentario. Caminó hasta un pequeño puente de madera que pasaba sobre un estanque, ya se encontraban un par de visitantes en aquel lugar tomándose fotografías. Pheles se ubicó junto a Todoroki y observó el estanque, muchas carpas nadaban sin rumbo en aquel gran pozo.
–Si sabes que no soy una buena persona ¿verdad?
–Aún se me hace difícil entender como eliges continuar viviendo una vida que pareces desear tanto cambiar. No soy quién para decirte que hacer, pero aun así desearía poder decir algo que ayudara –por la mente del chico cruzó el recuerdo de la batalla con Midoriya en el festival deportivo.
–Con o sin esas palabras seguiré viviendo este asco de vida –sonrió al chico, quién lucía atónito–. No tiene que ver con lo que deseo a futuro, si no con un pasado que no puedo dejar ir.
–Los demonios del pasado seguirán atormentando hasta el día que se les enfrente, y aun así nada garantiza que desaparezcan.
–Creo que cuando mis demonios desaparezcan será el día en que yo lo haga –observaba el cielo anaranjado–, pero antes de que ese día llegue quiero hacer mi mejor esfuerzo para que en mi siguiente reencarnación pueda tener una vida como la que hoy deseo; hasta entonces disfrutaré de estos pequeños maravillosos momentos.
La cálida brisa agitaba el cabello de ambos, aun muchos visitantes rondaban en el lugar, sin embargo, por un instante solo estaban ellos dos compartiendo sus deseos, siendo escuchados solo por los peces y el viento.
–Aun te escuchas como si quisieras ser salvada –comentaba Todoroki con una sonrisa en su rostro.
–Y tu aun pareces desesperado por actuar como un héroe y salvarme –respondió Pheles.
Un efímero rubor cruzó el rostro del chico, instante en que Pheles comenzó a reír tapando su boca para no llamar la atención, generando en su acompañante una fugaz risa.
–Creo que es momento de regresar –señaló el peliblanco-carmesí.
De retorno a las habitaciones para cambiarse de ropa Pheles les solicitó a unos visitantes que les tomaran una foto con su móvil. El viaje de vuelta fue en un atestado tren y les tomó un poco más de una hora en llegar hasta la residencia Todoroki donde Fuyumi los esperaba con té y pasteles. El conteo final, incluyendo aquellos dentro del transporte, fueron treinta y dos chicas y catorce chicos. Continuaban sentados alrededor de la mesa conversando sobre las distintas actividades del día y un Shoto incómodo con el resultado del conteo cuando llegó Endeavor.
Al entrar en la sala se quedó de pie observando al grupo con un habitual gesto de malhumor, frunció más el ceño al fijar la mirada en la castaña. En medio de las bienvenidas incómoda se sentó en el espacio disponible de la mesa, provocando un muy incómodo silencio.
–Entonces ¿De qué estaban hablando? –tenía la mirada fija en Pheles
–Papá, nosotros solo… –comenzó Fuyumi.
–Quiero saber qué clase de cosas tiene que hablar una villana con mi familia –la interrumpió el héroe.
–Oye viejo –Shoto parecía irritado.
–¿Aun sigues con lo de villana? Si realmente lo fuera no sería tan idiota como para entrar a la residencia de un héroe, y menos a la casa de Endeavor –sonreía confiada–. Puedes inspeccionar todo lo que quieras, es verdad que estoy al límite, pero ante la ley no soy una "villana" como dices, solo una irreverente social.
–Veo que Liar te ha enseñado a ser una alimaña escurridiza. Puede que tengas razón y en términos legales no seas más que una descarriada, pero para mí eres como cualquier otro villano.
–Si he sido irrespetuosa puede llevarme ante la justicia –estiró sus brazos con las muñecas juntas–, no quisiera deshonrar su hogar.
–¡Ey, espera! –el peliblanco-carmesí estaba exaltado.
El héroe observó receloso a la chica, conservaba su común postura con los brazos cruzado y semblante molesto. Luego de un momento suspiró y se levantó.
–Eres igual de exasperante que ese maldito de Liar.
–Le daré sus saludos de su parte, seguro que también se cabrea –bromeó Pheles.
Antes de retirarse de la habitación observó a la chica con suspicacia y les indicó a sus hijos que su invitada podría quedarse unos momentos más, pero igualmente tendría que irse pronto. Luego del momento de tensión el trío suspiró, habían ganado aquella batalla. Shoto volvía a su ánimo sereno, Fuyumi parecía haber liberado un enorme peso y Pheles miraba sus manos que temblaban suavemente.
–Aaaah~ No pensé que saldría de esta, por un momento pensé que la fachada se iría al demonio y descubriría que estaba asustada –susurraba la castaña.
–¿En verdad? No parecía que estuvieras fingiendo –decía sorprendida Fuyumi.
–¿Ah? ¿Cómo no estarlo? ¡Su padre es Endeavor! Podrá ser un sujeto despreciable, pero sigue siendo el héroe a la cabeza de todos los héroes.
El ánimo se fue aflojando mientras continuaban comentando lo desagradable de la situación cada vez con más humor, retomaron la conversación en cuanto a lo acaecido durante el día y un poco sobre el cotidiano de cada uno. Ya entrada la noche Pheles se alistó para retirarse. Se despidió de Fuyumi y fue acompañada por el peliblanco-carmesí a la parada de autobús, el cual estaba próximo a llegar según el horario.
–Fue un largo día, pero lo disfruté muchísimo, aun con la aparición del "llamas" –ante el apodo el chico sonrió–. Ya sabes lo que diré: gracias.
–Fue un buen día. Aun no estoy de acuerdo con lo del conteo, pero todo el resto estuvo bien.
–Menos mal~ Estaba preocupada de que la hubieras pasado mal, pero creo que me preocupé por nada.
El frío era tan intenso que el aliento de ambos era visible, y de las alturas comenzó a caer nieve lentamente. Levantaron la vista a la oscuridad sobre ellos, poco a poco descendía la nieve; Pheles levantó las palmas intentando atrapar los copos que caían.
–Entonces, son estos pequeños maravillosos momentos de lo que quieres que se componga la vida que en realidad quieres ¿No?
La chica observó ruborizada a Todoroki que tenía una sutil sonrisa en su rostro. A lo lejos las luces del autobús comenzaban a acercarse. Pheles tomó una de las manos de Todoroki y, al igual que en el hospital, comenzó a escribir en la palma con su dedo. Cuando escribió el último carácter el autobús había llegado a la parada y abría sus puertas.
–No te pongas arrogante ¿sí? Adiós Todoroki-san –fueron sus palabras mientras subía al transporte.
Sin alcanzar a decir una palabra las puertas se cerraron y la maquina retomó su curso. El mensaje escrito lo había tomado por sorpresa sin saber que decir. La nieve continuaba cayendo, algo que lograba tranquilizarlo. Se observó la mano donde Pheles escribió el mensaje, recordando los kanas que dibujó la chica sobre su piel: me gustas.
