Los personajes de Crepúsculo pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo los tomé prestados para crear esta historia.
Capítulo 12
Era complejo saber con exactitud qué era lo peor de estar en un refugio lejos de casa. Edward tenía varias en mente, desde los gritos desgarradores en mitad de la noche hasta la sangre fresca del piso de camino a la enfermería. La sensación de angustia que se respiraba y la incertidumbre a lo desconocido, de no saber si mañana tendrían comida y agua. Ese tipo de cosas lo volvía indefenso, como si estuviera amarrado de manos.
Cuando se levantaron esa madrugada, Edward ya sabía a lo que se enfrentaría. Jasper estaba muerto. Lo reconoció porque tenía un tatuaje alrededor de la muñeca y sus inconfundibles rizos en la cabeza. Era difícil reconocerlo más porque estaba muy hinchado y malherido. Llevaba el pecho descubierto y suturas en el abdomen, piernas y brazos.
Bella se quedó petrificada y tuvo que salir de la carpa.
En el fondo, ella también se lo esperaba. Inconscientemente se había preparado para enfrentar la verdad por más dolorosa que esta fuera, de la misma manera que hizo con Alice cuando se enteró de su muerte, pero la imagen era muy fuerte y no podía soportarlo. No quería creer que todo hubiese terminado así, no lo aceptaba. Le daba tanta rabia que las lágrimas le caían solas. Estaba tan enojada que pateó una piedra y se llevó el puño a la boca para no gritar y finalmente dejó escapar un sollozo frustrado de sus labios, sujetándose de las rodillas. Se sintió menos mal cuando Edward la abrazó por la espalda y la apretó contra su cuerpo. Ella se sacudía en llanto, pero poco a poco se fue calmando hasta que dejó de moverse.
En ese momento, una mujer de mediana edad, que reconocieron como parte del personal sanitario, se aproximó despacio a ellos.
—Lamento mucho vuestra pérdida. —llevaba la cara demacrada, el pelo amarrado en una coleta bien hecha y ropa de trabajo— ¿Puedo saber… cómo era el nombre del joven?
—Jasper. —respondió Emmett retraído— Era nuestro amigo.
—Lo siento mucho. —volvió a decir, mirándolos a todos— ¿Me acompañarían un momento?
Ella los llevó a una carpa, donde había una mesa de picnic. Les ofreció una taza de café y cuando el agua hirvió, llenó las tazas y se sentó. Se le veía muy cansada, pero se esforzó para erguirse en la silla lo más cómoda posible. Edward la reconoció enseguida porque la encontró varias veces recibiendo a los heridos en la entrada, corriendo de un lado a otro y tomando café.
Su nombre era Edda y les contó, para sorpresa de todos, que recibió a Jasper herido hace seis días en la entrada del refugio. Eso quería decir que él había estado aquí todo este tiempo mientras ellos buscaban por otras partes. Estaba vivo y venía muy grave. Tenía heridas profundas en el abdomen, en las extremidades, balbuceaba y gruñía de dolor. Edda lo curó, lo trasladó a la sala de recuperación y se mantuvo alerta para su evolución, pero las heridas de Jasper eran demasiado profundas y producto de su gravedad, había fallecido ayer por la mañana, cuando ellos estaban enterrando a Alice.
Edward fijó la vista en la taza de café, Bella se puso pálida. El silencio era tenso, solo cortado por el ruido del exterior. Edward sintió tanto dolor con las palabras de Edda que no fue capaz de abrir la boca. Emmett, a su lado, tenía los ojos cristalizados por la pena.
Rose miró a la mujer mientras sorbía su nariz.
—¿Cómo…? —se le rompió la voz, entonces se aclaró la garganta— ¿Cómo supo que lo conocíamos? —luego miró a su lado— Mi esposo y yo estábamos en la fogata cuando se nos acercó usted.
Edda se acomodó en la silla.
—No tenía antecedentes de él, no tenía cómo identificarlo en la lista de heridos. —explicó— Y entonces… ustedes sepultaron a esa chica.
Edward levantó la cabeza y Bella se quedó sin aliento.
—¿Alice?
La mujer asintió hacia ella.
—No sé cómo lo hizo ni cuánto se arrastró para llegar hasta aquí, pero llegó con una chica a duras penas a la entrada. Me pidió entre balbuceos que la ayudara y entonces se desmayó. Pero ella ya estaba muerta.
Bella se tapó la boca.
—No sabía a quien recurrir. —se miró las manos— Después… me enteré que la chica que trajo con él estaba identificada como Alice Whitlock. Intenté recurrir a la persona que dio su nombre, pero no lo logré en ese momento, decidí esperar hasta que di con ustedes. Tenía dos opciones… la primera era que ambos se conocían, entonces si a ella la habían identificado, bien podían identificarlo a él. La segunda, no se conocían de nada y simplemente la ayudó.
—Era su novia, iban a casarse al día siguiente. —le contó Edward y el rostro de Edda palideció.
Edda y el guardia de seguridad encontraron a Jasper apoyado en una pared fuera del refugio con Alice en su regazo. La sangre de él teñía la ropa de ella y sus rostros estaban tan pálidos que se les transparentaba. Fue la última vez que estuvieron juntos, la última vez que Jasper habló para pedirle que la ayudara. Tal vez no sabía que estaba muerta, tal vez Alice murió en el camino. Nunca lo sabrían.
Aquella nueva información los dejó completamente destrozados.
La mañana les llegó en la mesa de Edda, sentados alrededor de tazas de café frías.
Volvieron a la carpa donde alojaban en silencio, arrastrando los pies por el camino de tierra.
Bella se sentó afuera con el sol apuntandole en el rostro, se abrazó a sí misma y trató de quitar la imagen de Jasper de su cabeza, pero fue inútil.
Rose la acompañó poco después, sentándose de la misma manera. No dijeron una sola palabra hasta que sonó la campana para el desayuno.
—En mi corazón, sabía que Jasper no estaba vivo. —Rose rompió el silencio— No sé si seré o no una mala persona, pero si Jasper estaba vivo, iba a sufrir mucho por Alice. Pensé, quizá se fueron juntos. Quizá su amor era tan grande que decidieron partir el mismo día. —ella suspiró y miró el cielo despejado— Pero esto… es desgarrador. La historia de amor más triste.
—Y trágica. —agregó Bella después de un rato, metida en sus pensamientos— Muy triste y trágica.
Rose asintió y le pasó el brazo por los hombros, atrayéndola hacia ella.
Esa tarde, el nombre de Jasper quedó registrado entre los fallecidos, igual que Alice.
Lo asearon, lo vistieron y al día siguiente lo enterraron junto a ella. Tampoco hubo cajón fúnebre, ni flores ni nada similar, y Edda decidió acompañarlos para despedirlo. Mientras veían el bulto de tierra sobre él, Edward pensó que, si hubiese buscado más minuciosamente aquel día, tal vez lo habría pillado con vida. Hubiese pasado los últimos días con él, haciéndole compañía, pero imaginar lo que pudo ser a estas alturas no servía de nada.
Ambos estaban muertos, enterrados bajo tierra. Juntos.
Enterrarlos juntos fue la única cosa que todos pudieron hacer por ellos.
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Buenas noches... otro triste capítulo. Ustedes pensarán que el fic ya no puede ser más triste, pero sí puede serlo un poco más.
El próximo capítulo es el último que nos queda, en este solo me quise centrar en Jasper.
Gracias por leer y por dejarme sus comentarios :)
Cuídense mucho, ¡hasta el próximo!
Besos
