Sonic: Estrellas del futbol: Liga Master

Capítulo 14: Agua y fuego

Knuckles, Tails, Ámbar, Chase y Lenny platicaban aún dentro de aquella sala en la piscina del hotel, nadando en su interior casualmente mientras compartían anécdotas, opiniones o simples comentarios relacionados con su profesión.

—A ver, ¿quién creen que se vaya a ir del equipo el siguiente mercado? —inquirió Ámbar.

—Conociendo a la directiva, cualquiera puede irse de pronto a otro equipo —opinó Chase.

—Bueno, sí, pero hemos varios inamovibles para Vector. —Ámbar apuntó a sí mismo engreídamente.

Chase rió de manera burlona.

—¿Tú, inamovible? Cualquier chico de las inferiores puede suplirte sin problema —dijo Chase entre risas.

—Ay, sí —expresó Ámbar—. ¿Y tú, portero? ¿No hay varios muchachos abajo que quieren tu puesto?

—Pues sí, que lo quieran no quiere decir que lo vayan a conseguir —dijo Chase con seguridad.

—Yo creo que nadie es inamovible, apenas bajemos de nivel Vector no dudará en buscar un reemplazo. —Knuckles nadaba de un lado al otro de la sala.

—Bueno, habrá que seguir dando resultados para que eso no suceda. —Tails nadaba boca arriba en ocasiones, mirando el oscuro techo de la sala mientras flotaba despreocupadamente en el agua fresca.

Mientras tanto, Sonic y Amy disfrutaban de sus bebidas en el bar Arcano. Amy suspiró gustosa después de darle un breve sorbo a su whisky.

—¿Qué más te gusta hacer además del futbol? —preguntó Amy.

—Bueno… —Sonic le dio un sorbo a su cerveza, la cual había pedido conservar en la botella—. No lo sé, a veces veo películas para distraerme, supongo.

—¿En serio? —Amy soltó una risa breve—. No pareces del tipo que ve películas, como que te imaginaba siempre en el gimnasio o algo.

Sonic se rió entre dientes.

—¡No inventes! Que flojera —dijo Sonic—. Pues no es que sea un gran conocedor del cine y esas cosas, no soy un, este…

—¿Cinéfilo? —interrumpió Amy.

Sonic asintió mientras le daba otro sorbo a su cerveza.

—Esa cosa, sí —confirmó Sonic—. Solo veo cosas que en verdad me entretengan, no sé, películas de acción, por ejemplo.

—¿Y cual es tu favorita? —preguntó Amy.

—Oh, bueno, hay muchas que me encantan pero las que más me divierten son las de "Ranger X" —contestó Sonic.

—Me suenan. —Amy se rascó la cabeza—. Son como de unos robots, ¿no?

—Algo así —respondió Sonic entre risas—. Está un poco rara, la verdad.

—¿Por qué? —inquirió Amy.

—Bueno, no es algo que se ve todos los días, a eso me refiero —respondió Sonic—. Es decir, ¿un guerrero solitario peleando contra enormes máquinas de guerra en un mundo post apocalíptico? Por eso me encanta —dijo Sonic entre risas.

—Tendré que verla algún día —dijo Amy sonriéndole.

Sonic asintió mientras le daba otro sorbo a su botella de cerveza.

—Sí, están muy buenas, la verdad. —Sonic puso su cerveza sobre la mesa, mirando a Amy atentamente—. ¿Y a ti cuales te gustan?

—Oh, yo amo las películas románticas —respondió Amy, sonrojándose levemente—. Me gusta una llamada "De qué estoy hecho".

Sonic arqueó una ceja.

—No he oído de ella. —Sonic se rascó la oreja.

—Está preciosa. —Amy desvió la mirada mientras trataba de explicarle algo de la trama a Sonic—. Es de un chico que tiene muchos problemas en su escuela y en la familia, pero el amor que le tiene a una chica lo hace seguir adelante todos los días hasta que...bueno, no quiero arruinarte el final, ¿sabes?

—No suena mal —dijo Sonic asintiendo—. Entonces, tú verás "Ranger X" y yo veré, este…

Amy se rió entre dientes.

—"De qué estoy hecho" —dijo Amy.

—Oh, sí, esa. —Sonic rió mientras se le enrojecían las mejillas.

—De acuerdo. —Amy empezó a frotarse el brazo—. Este, oye...¿no quieres sentarte aquí mejor? —Sus mejillas se enrojecieron sobremanera.

—Oh, pues... —Sonic empezó a levantarse—. Si tu quieres.

Amy asintió con una serena sonrisa mientras Sonic se acercaba al sillón en donde ella estaba sentada. Él se sentó a un lado de ella, sonriéndole mientras se sonrojaba.

—Así está mejor, ¿no? —inquirió Amy.

Sonic soltó una risita.

—Sí —respondió Sonic mientras rodeaba sus hombros con el brazo—. Perdona, ¿está bien si..?

—Claro. —Amy miraba hacia abajo con las mejillas enrojecidas y los ojos cerrados, con una delicada sonrisa en el rostro.

Sonic soltó una leve y gentil risa.

—Okay. —Sonic comenzó a acariciar el pelaje y las espinas de su cabeza—. Amy, qué suave es tu pelaje.

Amy rió sonrojada.

—Tal vez sea por el acondicionador —dijo Amy.

—Bueno, me encanta. —Sonic sintió como Amy acariciaba su espalda—. Oye.

—¿Sí? —Amy tenía los ojos semiabiertos, mirando hacia otro lado.

—¿Podrías mirarme por un momento? —solicitó Sonic.

Amy volteó la mirada hacia él titubeantemente, perdiéndose en el intenso verde de los ojos de Sonic al abrir los suyos. Sonic admiraba el profundo color turquesa de los ojos de Amy.

—Amy...que preciosa eres —dijo Sonic mientras las mejillas se le enrojecían.

—Y...yo… —Amy encontraba difícil seguir hablando después del inesperado comentario de Sonic.

Ambos empezaron a sentir una alegría inconmensurable en sus corazones, una quietud hasta entonces desconocida para ambos y un afecto inmenso el uno hacia el otro. Sonic tomó la mano de Amy, la acercó hacia él gentilmente y la besó, después dejó que Amy acariciara su rostro. Él se acercó a Amy y apoyó la frente en la de ella. Sonic también comenzó a acariciar el rosado pelaje de su rostro. Una lágrima empezó a formarse en el rabillo del ojo de Amy, pero no era una lágrima de tristeza o de temor, sino una lágrima de felicidad y sosiego, una igual empezó a recorrer el rostro de Sonic.

Ambos permanecieron así un buen rato, hasta que Sonic decidió dar el siguiente paso, acercando sus labios lenta y confiadamente hacia los de ella. Los dos erizos empezaron a besarse, sintiendo como se les inflamaba el corazón y su mente se perdía en sentimientos de amor y dulzura, un cariño que rápidamente confirmó sentimientos de amor, fuertes y claros sentimientos de amor. No existía el bar, las bebidas, el futbol, la noche o el día, tan solo estaba ese momento, valioso, honesto y dichoso.

En el hotel de concentración, Knuckles, Tails, Ámbar, Chase y Lenny estaban ahora en la azulejada torre de acceso de uno de los muchos toboganes. En la torre había un techo ovalado del cual caía lluvia simulada. Los cinco futbolistas estaban parados justo al borde del tobogán.

—A ver, yo primero —dijo Ámbar, aventándose por el tobogán sin más, gritando de emoción antes de caer al agua.

—Ahora yo. —Knuckles se aventó y al igual que Ámbar, expresó su euforia y terminó con un gran chapuzón.

—¿Y si vamos dos al mismo tiempo? —Chase miró a Lenny retadoramente—. ¿O tres? —dijo al mirar a Tails.

—¿Y si nos lastimamos? —cuestionó Lenny.

—¿Eso importa? —respondió Chase en tono de broma.

Tails rió en apoyo a la idea de Chase.

—Bueno, si nos lesionamos, tu le explicas todo a Vector. —Tails se sentó en el borde—. ¿Y luego?

Lenny se sentó atrás de Tails y Chase hizo lo propio atrás de este.

—¿A ver, listos? —inquirió Chase.

—Espera prim… —Tails no pudo terminar la frase ya que Chase impulsó a Lenny y con ello a Tails, los tres gritaron en el breve pero emocionante trayecto hacia el agua, cayendo no muy agraciadamente al golpearse fuertemente unos con otros. Sacaron sus cabezas del agua mientras respiraban profundamente y se reían al mismo tiempo.

—¡Vamos de nuevo! —exclamó Chase.

—¿No se lastimaron nada? —inquirió Lenny.

—Tranquilo, ya comprobamos que esto es seguro. Más o menos —dijo Tails mientras reía.

—¡Vamos, pues! —concluyó Chase.

Los tres nadaron nuevamente hacia la torre de acceso del tobogán, subiendo por los azulejados y húmedos escalones, apoyándose en el grueso barandal de las mismas características hasta llegar a la cima de la torre, bajo la artificial lluvia que caía del techo.

—¡Ahora yo primero! —expresó Lenny con entusiasmo.

—Muy bien —respondió Chase mientras se dirigían al borde del tobogán.

—Yo hasta atrás ahora —dijo Tails.

—¿Por qué? —preguntó Chase con una jovial sonrisa.

Tails se rió entre dientes.

—Vamos por turnos, ¿no es así? Además al de atrás no le toca tan feo el golpe —argumentó Tails entre risas.

—Eso sí. —Chase esperó a que Lenny se sentara y acomodara en el borde, después se sentó detrás suyo y finalmente Tails se sentó atrás de Chase—. ¿Qué esperas, amigo?

—¡Bueno, ya! —exclamó Tails impulsando a Chase, llevando con ello a los tres al agua.