Los derechos de las obras originales pertenecen a Kugane Maruyama, Noboru Yamaguchi y Hasbro respectivamente, esta es una obra con el fin de entretener y de ser posible sacar una sonrisa, agradezco nuevamente a 'The Hat Man', por haberme dado permiso de usar material de su historia en la mía, y no, lo siento, esta vez ya no aparecerá Turing Test, en esta historia ya no tratare su trabajo, pero algunos elementos prevalecen dada la línea argumental formada en la historia anterior, solo haré referencias, pero se las recomiendo es una historia bastante buena.

NOTAS

EEA = Eight Edge Assassins, (abreviare porque es un gorro escribirlo cada vez Xd)

DK = Death Knight

SD = Shadow Demon

SE = Supresor emocional de no muerto.

Muchas gracias a todos por su apoyo y buenos deseos, agradezco bastante a Teiger1985, jamas me hubiera imaginado que tenia lectores de habla alemana leyendo mi historia, bueno sin mas preámbulos comencemos.


Capítulo 12

Las Batallas de Zero

Tercera Parte

El momento de comenzar la misión se encontraba a solo unos minutos, los caballeros de dragón se encontraban en formación y listos para despegar, lo único que faltaba era que la usuaria del vacío y su familiar estuvieran listos, pero nadie sabía cuál era la montura del imponente guerrero, lo que generaba muchas dudas e incertidumbre.

En la Tienda de comando, las figuras encargadas de manejar esta guerra estaban a la expectativa para iniciar la operación.

"Comandante Tempest Shadow," -dijo la voz un tanto despectiva de un hombre rubio- "¿Cuánto más tendremos que esperar para la llegada de la montura que usara el guerrero de su reino?"

Se trataba del Duque de la Valliere que aun miraba de manera despectiva a los representantes del reino hechicero; su comentario y tono de voz tenía la intención de reprochar la acción de hacerlos esperar, pero no logro su objetivo.

"No tiene de que preocuparse Duque, aún faltan algunos minutos antes de que inicie la operación, de hecho, es probable que llegue en cualquier momento, dígame, ¿le gustaría presenciar la llegada personalmente?"

El comentario fue hecho en un tono amable, pero en los ojos de la unicornio, las hermanas Faust podían ver traviesa malicia, ellas no sabían que sería la montura de Satoru, pero estaban seguras de que sería algo fuera de la imaginación de la gente de Halkeginia.

Hmp, seguro será alguna bestia detestable. -pensó el general de las tropas de infantería y padre de Louise- "Sera bueno para la moral de las tropas que vean a sus superiores despedirlos."

El tono con el que habló el duque, mostraba algo de su desdén, cosa que solo provocó una sonrisa en las yeguas y que la reina agitara la cabeza suspirando silenciosamente.

-O-

Los generales ya se encontraban fuera de la tienda, mirando al Varsenda, y su escolta de caballeros dragón que estaban listos para zarpar; la escena era inspiradora con tantos soldados listos para la batalla, pero algo faltaba, no había ni rastro de alguna montura especial en las cercanías, sin embargo, antes de que los nobles pudieran expresar sus dudas o quejas, la voz de la yegua de color cereza los corto.

"AAahhh, puntual, tal como era de esperarse se su majestad."

La mirada de esta se encontraba mirando hacia el cielo, fija en un punto lo suficientemente alejado del barco que se escapaba de la vista de todos, siguiendo su vista se quedaron sin palabras, un enorme circulo se encontraba flotando en el aire, tan oscuro como la noche, interrumpido solo por ligeros matices rojizos.

Pero lo que los había dejado congelados y sin palabras no fue el hechizo 'Gate' que estaban presenciando, no, lo que les tenía pálidos como pergaminos y quietos como estatuas era la criatura que salió del portal.

"¡JAJAJAJAJAJAJA!, ¡excelente elección, ciertamente es lo mejor para esta situación!"

La sonora risa de la unicornio era el único sonido que circulaba por todo el campamento.

-O-

En el puerto de Dartanes, las tropas que hacían guardia se movían frenéticamente para todos lados, preparando unidades de intervención intentando evaluar la amenaza que se acercaba, una patrulla de jinetes de dragón, habían avistado la presencia de enemigos bastante temprano por la mañana y dieron la alerta, y sin desperdiciar tiempo, en solo unos minutos un pelotón de jinetes montados en dragones de viento, se encontraban en el aire, listos para intervenir y eliminar a los atacantes.

Pero ninguno estaba preparado para los enemigos que aparecieron a través de las nubes.

"¡Jinetes de dragón a la vista!"

El grito uno de los hombres del flanco derecho, llamo la atención de todo el pelotón; siguiendo la línea en la que apuntaba, pudieron ver a un escuadrón de jinetes atravesar las nubes.

"¿Qué?, ¿un mero escuadrón de jinetes asusto a una de las patrullas?, ¿acaso se trataba de un grupo de novatos?"

Sin embargo, antes de que alguna respuesta o comentario pudiera ser dicho, detrás del escuadrón una gran flota surgió de entre las nubes, haciendo que el pelotón se tensara preparándose para la dura batalla que se les avecinaba para intentar conseguir tiempo para la llegada de refuerzos.

"Esto es serio, ¡manden un mensajero de inmediato al puerto de Rosais, el enemigo está atacando Dartanes!, ¡conseguiremos tanto tiempo como sea posible hasta que lleguen los refuerzos!"

El capitán del pelotón dio sus órdenes y se lanzó a la batalla; viendo al enemigo acercarse con velocidad, el segundo escuadrón se lanzó para intervenir el avance y 'proteger los barcos', el choque fue inmediato, el combate fue feroz, pero eran superados en número, las primeras bajas se dieron en los primeros minutos de combate, uno de los jinetes del segundo escuadrón cayo cuando fue flanqueado por dos adversarios mientras perseguía a otro, uno lo ataco con hechizos de viento, mientras que el dragón del otro mordió una de las alas de su objetivo, aprovechando el descuido, el segundo en caer fue atacado de frente por tres bolas de fuego, de las cuales pudo evadir dos, pero la tercera lo dejo inconsciente, el dragón fue derribado por las embestidas de los dos primeros, la escena se repetía, los combates eran muy desequilibrados, dos o tres contra uno y por si fuera poco, los dragones de viento de Albión eran mucho más rápidos que los dragones de Tristain, sin embargo el pelotón también sufrió pérdidas, cuando menos siete de sus jinetes fueron calcinados junto con sus monturas en el calor de la batalla por los dragones de fuego, cuando cayó el sexto jinete los soldados de Albión comenzaron a sentirse confiados, estaban seguros de que vencerían y entonces los barcos serian un objetivo fácil para el resto de sus tropas.

"¡No flaqueen!, ¡el enemigo es débil, no puede superarnos!"

*GGGRRRRRRRRROOOOOOOOOOOOAAAAAAAAARRRRRRRRRRR*

Un rugido ensordecedor congelo a los defensores, una sombra enorme atravesó las nubes, el capitán Andre no daba crédito a lo que veían sus ojos.

"Por el fundador."

Sus palabras casi susurradas fueron las ultimas que salieron de su garganta antes de ser calcinado por las llamas.

-O-

"¡El combate ya comenzó!, ¡¿Qué no piensas ayudarlos?!" -exclamo furiosa Louise-

A la distancia se podían ver los enemigos acercarse a su posición, el combate inicio y era claro que el enemigo les superaba, si no intervenían todos caerían, los minutos pasaron y la pequeña maga se ponía cada vez más nerviosa.

"Muévete de una vez, ¿de que sirvió que esperáramos tu montura si no vas a hacer nada?, solo piensas qued-"

"Bien, ya se alejó lo suficiente, es hora." -dijo, dando palmadas a su montura-

"¿He?"

Las palabras de su familiar cortaron sus quejas, no entendía a qué se refería, pero el ensordecedor rugido no le permitió decir nada más.

*GGGRRRRRRRRROOOOOOOOOOOOAAAAAAAAARRRRRRRRRRR*

-O-

Cuando los refuerzos llegaron era demasiado tarde, el puerto de Dartanes solo era restos carbonizados, en las tierras alrededor se encontraban algunos de los cuerpos rotos de jinetes y dragones de viento, incluso algunos cuerpos carbonizados que eran irreconocibles, en definitiva, se trataba de una masacre, no había un solo sobreviviente del ataque, pero la flota de Albión noto que había algo extraño, no podían encontrar ningún enemigo.

-O-

Cuando el general Hawkins recibió las noticias se puso furiosos, había sido engañado, recién había entrado el mensajero para anunciar que la flota no había encontrado ningún enemigo en Dartanes, un segundo mensajero entro con la cara pálida y sin aliento.

"¡CAPITAN!, hee fuu hee fuu, ¡EMERGENCIA!, hee fuu hee fuu ¡LA FLOTA ENEMIGA HA APARECIDO EN ROSAIS!"

El soldado entrego el reporte al capitán y este no podía creer lo que sus ojos leían.

"¿Es esta una broma?, ¡esta tontería no puede ser cierta!"

¡Pero qué demonios está pasando, no entiendo nada!, ¿no se suponía que los teníamos vigilados? -se lamentaba el capitán silenciosamente-

"¡Que la flota regrese de inmediato a Rosais!, ¡debemos detener al enemigo cuanto antes!"

El mensajero dio un saludo y estaba por retirarse cuando fue nuevamente detenido por el general Hawkins.

"¡Espera!, que un destacamento se quede en Dartanes, no podemos permitir que nos tomen de nuevo por sorpresa sin saberlo."

"¡De inmediato!" -respondió el soldado con un saludo antes de desaparecer por la puerta-

-O-

En el puerto de Rosais, las patrullas antiaéreas que se habían lanzado a la defensa de del puerto; la batalla se encontraba en su apogeo, los buques, dragones y fuerzas aéreas del reino hechicero, se enfrentaban a los pocos navíos de Albión apostados en el lugar, aunque los primeros daños que recibieron fueron a causa de un ataque antiaéreo lanzado por las defensas del puerto, ningún buque había caído gracias a la defensa adicional propiciada por los unicornios antropomorfos del reino hechicero, sus escudos mágicos habían reducido bastante el castigo sobre los navíos, los cañones de gran alcance que formaban el fuego principal de las defensas, habían sido rápidamente neutralizados por el número y fuerzas superiores combinadas de Tristain y el reino hechicero.

"¡Rapido!, ¡apunten a esos barcos!"

Los cañones disparaban frenéticamente.

*RATATATATATATATATATATA*

"¡GHHHAAAAAA!"

Pero las armas de los adversarios eran muy superiores, mientras que en el cielo la maniobrabilidad de los dragones de viento de Albión, mantenían estable el combate.

*Ratatatata*

*SCREEEECH* "¡Dejen de moverse alimañas sobrealimentadas!" -gritó una grifin al ver que sus disparos eran nuevamente evadidos por su objetivo-

"¡No pierdas la calma Gladia!" -grito un pegaso que se acercó desde su derecha- "¡Esas cosas son casi tan agiles como la unidad de cacería de la reina Ember!, ¡usemos la táctica sombra!"

"¡Storm Prowler!" Uugh, no me gusta usar esa técnica, me parece muy cobarde, atacar desde el punto ciego, *shigh* pero bueno fue basada en un cobarde y es una táctica valida en combate.

Tras unos segundos la grifin asintió y comenzó a elevarse por encima del dragón, mientras que el pegaso bajaba y en cuanto estuvieron en posición, ambos dispararon, la primera lo hizo hacia la izquierda de su objetivo, donde le fuera fácil evadir los disparos, mientras que el segundo, habiéndose mantenido en el punto ciego del dragón, abrió fuego al mismo tiempo a la derecha de su objetivo , que al evadir los primeros disparos recibió de lleno los segundos, con esto dragon y jinete se desplomaron al abismo.

Los soldados de Tristain estaban maravillados por las armas y armaduras del personal del reino hechicero, la gran mayoría no usaban espadas normales, en su lugar portaban espadas cortas de una mano o cuchillos bastante grandes al atacar cuerpo a cuerpo, ninguno usaba varitas, pero todos usaban esos extraños objetos metálicos que expulsaban explosiones cada vez que eran accionados, no lograban entender qué clase de magia usaban.

Los hechizos enemigos que golpeaban las armaduras eran anulados, los que hacían contacto con los escudos mágicos eran desviados y en algunas ocasiones, los ataques que eran repelidos por las armas cortantes eran regresados por donde vinieron, incluso los hechizos de viento cortante no dejaban mella alguna.

Poco a poco la batalla se inclinaba en favor de los atacantes, por lo menos hasta que la flota enemiga llego para darles un respiro a las tropas de Albión en cielo y tierra.

*BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM* *BOOM*

Los cañones de proa de los buques abrieron fuego sobre los navíos de Tristain, anunciando su llegada, afortunadamente la mayoría solo causo daños menores gracias a los hechizos de refuerzo usado por los unicornios sobre estos antes de la batalla.

*CRASH*

"¡GRRRHHAAA!" *Slice*

"¡ENEMIGO A VABOR!, ¡LLEGAN REFUERZOS ENEMIGOS!" -grito uno de los marineros del 'Le Mans' fue el primero en dar la alarma al escuchar el estruendo a su derecha, tras arrojar al enemigo con el que estaba combatiendo por el borde la popa-

"¡AAaaaahhh…..!"

El jinete de dragón de viento que había abordado el barco tras ser derribada su montura cayo por la borda herido gravemente, lo último que se escuchó de él, fue su grito que se perdía con el viento.

-O-

Desde la cubierta del Endurance, buque insignia de la flota de Albión, el capitán encargado de la flota, Robet Blake du Paisley, veía con cierto desagrado que su ataque sorpresa no había causado tantos daños como pensaba que lograría."

"Tsk, no sé qué clase de magia están usando esos perros de Trisatain, pero no logramos hundir ninguno de sus barcos, pero no importa, tenemos la ventaja, nuestro alcance es muy superior, ¡contramaestre!, ¡todos a sus posiciones de combate!, ¡es hora de mostrar la superioridad de nuestra flota!"

-O-

Las buenas nuevas llegaron hasta el capitán Hawkins.

El más reciente reporte desde Rosais anunciaba la llegada de la flota y el despliegue del resto de los jinetes de dragón, la batalla era dura, pero el alcance superior de los cañones de Albión estaba dando frutos, lamentablemente no a la velocidad que deseaba, según el reporte los barcos de Tristain habían mostrado ser más resistentes de lo esperado y aun con superioridad numérica solo habían logrado hundir dos hasta ahora, pero no sin sufrir daños, al contrario de como se esperaba, sin embargo, si las cosas seguían como hasta ahora sin duda triunfarían, una sonrisa se pudo ver en el rostro del capitán.

*Slam*

"¡Capitán!"

Un soldado atravesó la puerta sin mantener ninguna clase de cordialidad, esto normalmente se ganaría una severa reprimenda, pero decidió guardársela al ver el rostro del hombre, estaba tan blanco como un pergamino.

"¡Llego un reporte de las tropas enviadas como refuerzo a Dartanes!, ¡la parte de la flota que fue dejada como patrulla sufrió el mismo destino del puerto!"

"¡QUEEEE!, ¡¿QUE DEMONIOS PASO?!, ¡¿DE QUE OSCURO RINCON SACO TRISTAIN TANTAS TROPAS?!"

Hawkins estaba desesperado, es que estaban por ser atacados por dos flancos, si así era se trataba del peor de los casos, sin embargo, las siguientes palabras del soldado lo sacaron de su ataque de colera antes de que perdiera el decoro totalmente y lanzara su silla.

"¡Capitán!," -en cuanto tubo la atención de su superior el soldado le ofreció un reporte escrito- "esta vez hubo un sobreviviente, ahora sabemos a qué nos enfrentamos."

¡Finalmente una maldita buena noticia! -pensaba el capitán, ignorando por completo que el rostro del soldado estaba más pálido de algún modo-

Hawkins tomó el pergamino y lo extendió para leerlo, sin embargo lo que leyó era algo absurdo, absurdo era quedarse corto, era algo que solo saldría de la mente de un loco, sin embargo, el nombre del sobreviviente era alguien que el conocía, un hombre inmutable y con nervios de acero, alguien que se había ganado con su gran mente su puesto como capitán de escuadrón, por lo que solo podía significar una cosa, todo lo contenido en el reporte era real.

El capitán se desplomó en su silla, compartiendo lentamente el rostro de su subordinado.

"Estamos perdidos, no, desde un principio fue una batalla perdida."

La desolación se transformó rápidamente en ira, sus dos puños golpearon con todas sus fuerzas la mesa que crujió como si amenazara con romperse.

"!¿De qué infierno sacaron un demonio como ese?!, ¡una criatura como esa no puede existir!, ¡es imposible!"

-O-

Sobre el puerto de Rosiais el combate se hizo más reñido desde la llegada de los refuerzos enemigos, poco a poco, pero de manera segura, las fuerzas de Tristain y el reino hechicero comenzaban a perder terreno ante la superioridad numérica de Albión.

Entonces de entre las nubes detrás de la flota enemiga, una gran sombra se comenzaba a vislumbrar, cosa que le saco una sonrisa al oficial Kuryuuzurei.

"Al fin llegan, ya era hora."

-O-

Una sombra repentina cubrió varios de los barcos de Albión, y aunque esto normalmente no sería ningún problema, esta vez requería toda su atención, la sombra no provenía de una nube, tampoco había llegado sola, un poderoso viento amenazaba con desplazar los barcos bastante lejos si no recogían las velas, pero lo que gano la atención de todos, incluidos los hombres debajo de cubierta, fue el atronador rugido.

*GGGRRRRRRRRROOOOOOOOOOOOAAAAAAAAARRRRRRRRRRR*

*FFFFFFFUUUUUUUUUOOOHHHHHHHHHHHHHHSSSSSSSSSSSS*

El rugido fue seguido de una gran bocanada de fuego, bajo el cual tres barcos fueron totalmente ahogados y se desplomaron del aire rápidamente, estallando sus polvorines mientras caían del cielo, lanzando fragmentos de metal y madera en llamas a sus alrededores.

Ahí algunas decenas de metros por encima de sus mástiles, una enorme bestia como la que jamás habían visto se encontraba aleteando lentamente, sus alas eran de dos tonos, naranja fuerte por la parte inferior y azul grisáceo por la parte superior, similar al resto de su cuerpo, una larga cola que terminaba en una aleta en forma de hoja de color naranja intenso, tenia poderosas extremidades que terminaban en garras que eran casi del tamaño de una persona, de la parte superior de su cabeza, dos gruesos cuernos amarillentos curvados hacia abajo y adelante acentuaban sus afilados dientes, la punta de su hocico parecía estar hecha para agredir bestias en vuelo, tenia una protuberancia marcada y afilada en la punta que le daba un perfil general de hacha a su hocico, pero lo mas llamativo de todo era la armadura que usaba, consistía en un peto de placas con hombreras que recubría todo su torso y sus ojos eran de un agresivo naranja rojizo con la esclera amarillenta.

"¡D-D-D-D-D-D-D-DRAGON!"

Comenzaron a escucharse los gritos de pánico en todos los buques de Albión, nadie estaba preparado para enfrentar una bestia como esa, tenia por lo menos unos sesenta mails de largo, las balas de cañón simplemente rebotaban de su armadura y los hechizos ni siquiera los notaba, por el tamaño de sus alas, las corrientes de aire que causaban no permitían a los navíos estabilizarse.

"Parece que les causamos una profunda impresión, ¿no es así Lord Torch?" -Pregunto gritando Ainz desde su lugar sobre su lomo, donde se encontraban la montura que compartían él y Louise-

"¡JAAJAJAJAJAJAJAJA!, SI, ASI PARECE."

Dejando aun mas atónitos a todos, aliados y enemigos por igual, nadie esperaba que una bestia como esa pudiera hablar y ninguno de los aliados le había escuchado hablar hasta ese momento.

"Nuestros aliados parecen estar cansados de la batalla, ¿Qué tal si les damos una mano?" -sugirió Satoru-

La respuesta de Torch fue un mero asentimiento acompañado de una sonrisa feroz y comenzó a atacar al resto de los buques, ya sea acercándose para atacarlos físicamente o desde lejos con su aliento calcinante.

Todos los jinetes de Dragon no lograban controlar sus monturas, los dragones de fuego de Tristain estaban calmados, pero no se movían, mientras que los dragones de viento se sacudían desesperadamente, combatiendo las ordenes de sus jinetes, deseaban escapar cuanto antes de ese depredador superior, estaban aterrados de la bestia que acababa de llegar que algunos simplemente se desplomaron sin sentido o literalmente muertos por el miedo.

Con la participación de Torch la batalla dio un giro de 180º nuevamente, la batalla fue ganada por los invasores que capturaron a todo soldado enemigo que se rendía y a tan solo un par de horas de haber terminado la batalla, las fuerzas de Tristain y el reino hechicero ya se encontraban estableciendo una base de ataque en Albión.

Tras la batalla, la gran flota de Albión, quedo reducida a apenas un par de buques que lograron escapar de la paliza, Tristain había perdido poco más de un tercio de sus fuerzas iniciales, pero el enemigo había perdido casi por completo su flota y poco más del 50% de sus tropas antes de que se ordenara la retirada y aunque algunas tropas del reino hechicero habían resultado lesionadas, no sufrieron ninguna baja.

-O-

La noche había caído, y la movilización de tropas se estaba llevando a cabo sin problemas, se preparaban para un gran asalto al día siguiente a primera hora.

*Shigh*

En la tienda de campaña que fungía como el centro de mando de la operación, un profundo suspiro se dejo escuchar por parte del general a cargo del ataque.

"Pero no entiendo por que no pudo mantener su dragón aquí, con él la victoria sería sumamente fácil de obtener el día de mañana." -insistía el oficial-

"Lo siento, pero no puedo hacer nada al respecto, al rey hechicero no le gusta usar un espadón para cortar un pan, solo se les da la ayuda necesaria para mejorar sus posibilidades de victoria, Torch fue enviado al campo de batalla como mi montura debido a la gran diferencia en sus fuerzas aéreas, además ya es bastante viejo ya no está en condiciones de pelear constantemente como un adolescente lleno de energías." -fue la respuesta de Satoru que se encontraba frente a el-

*Shigh* "Eso quiere decir que no hay manera, ¿o me equivoco?" -dijo el general con un suspiro de abnegación-

-O-

Cuando la reunión se acabo y Ainz fue finalmente liberado por el oficial, fuera de la tienda de campaña.

"¿Y entonces?" -se escucho la voz de una chica joven, se trataba de una que le era bien conocida al Overlord-

"Es como ya lo había dicho Louise, se trata de un dragón muy anciano, no puede combatir constantemente pese a su poder."

Al ver que la chica mantenía una ceja levantada y los brazos cruzados, continuó.

"Además, a partir de mañana el combate será mayormente a nivel de suelo, también tenemos una superioridad aérea indiscutida con las fuerzas restantes, por lo que mantenerlo en el campo de batalla ya no es necesario, de hecho, solo haría el combate más problemático y con probabilidades de fuego aliado astronómicamente más grandes."

"Pero no tenia por que partir cuando el enemigo aun podía verlo, eso solo alimentara las esperanzas del enemigo, ¿sabes?"

Naaa, no lo creo, su espíritu de combate quedo hecho polvo, no creo que opongan mucha mas resistencia. -pensaba Ainz-

Y justo cuando estaba por asegurarle a la pequeña maga que eso seria imposible, explosiones y gritos se comenzaron a escuchar desde el extremo del campamento.

"¡Ataque enemigo!, ¡todos a las armas!"

.Uuuuppsss *Shigh* tenía que cebarlo, ¿no?, ¡te detesto Murphy!. -fue el elocuente pensamiento del Overlord-

Se trataba de un ataque sorpresa nocturno, algo que jamás se había visto en la historia de Halkeginia ya que era considerado un acto de cobardía, por lo que las tropas de Tristain no estaban realmente preparadas, afortunadamente, una patrulla de Theseral's que estaba en turno se había percatado del enemigo al acercarse, sonando la alarma apenas a tiempo para que los hechizos enemigos no encontraran a nadie dormido.

Era un ataque bien coordinado, magos disparaban hechizos desde la retaguardia mientras que soldados rápidos y sigilosos se movían como sombras, matando a tantos como les era posible en la confusión, una estrategia bastante exitosa… por lo menos durante los primeros minutos.

"¡Toma esto demonio!" -grito un asesino que había logrado alcanzar la espalda de un grifo-

Mierda demasiado cerca no lo puedo evadir…

Pensando que distraerse le había costado la vida, el grifo que apretó los ojos esperando el dolor punzante que traería su muerte, pero no llego, solo escucho algo caer y el sonido de un gorgoreo o gruñido extraño.

"Gruuurrlllghh" *Tump*

Al girarse se encontró con un guerrero en armadura negra que se perdería fácilmente en la noche de no ser por sus detalles en oro y la media capa roja sobre su hombro izquierdo, pero antes de que le gradecer el salvarle, este le interrumpió.

"¡Rápido, hay que defender el campamento!"

Estas palabras finalmente le sacaron del shock, agito su cabeza y saco su espada de entre los restos de su tienda.

"Tiene razón, ¡no es momento de perder el tiempo!, ¡Por el supremo!"

Con un grito de guerra que fue rápidamente imitado por el resto de los procedentes del reino hechicero, el grifo se lanzó a la batalla.

Rápidamente el ataque sorpresa llego a su zenit, el ataque inicial había causado bastantes bajas, la mortalidad del primer ataque había alcanzado un 60%, incluso en el personal del reino hechicero había sufrido cerca de un 30% de bajas en la zona afectada, afortunadamente el ataque no había sido de mucho alcance y con el escandalo el factor sorpresa se había perdido completamente.

El rumbo de la batalla cambiaba rápidamente, los soldados preparados que habían tomado por sorpresa a las tropas invasoras, notaban cada vez mas resistencia, pero su comandante sabía que su misión se había vuelto suicida en cuanto fallo el ataque sorpresa, por lo que estaba decidido a pelear hasta el último hombre.

"¡Comandante están llegando refuerzos enemigos!" -grito un hombre encapuchado a su superior al ver como una gran cantidad de criaturas humanoides atravesaban las flamas como si no estuvieran ahí-

Entre todas las figuras que atravesaron las llamas, una en especial parecía una máquina de matar, una bestia imparable, en cada mano sostenía una espada de apariencia común, pero se movía con tanta velocidad y gracia que parecía como si en lugar de ser un hombre, se tratara de una tropa de élite, parecía como si un escuadrón profesional se enfrentara a una chusma de aldeanos desarmados, con cada giro de muñeca del guerrero de armadura negra, dos o mas soldados caían decapitados o partidos de diversas maneras.

"¡Comandante las tropas de Tristain le están dando vuelta al ataque!, ¡¿Cuáles son sus órdenes?!" -grito un teniente que se acercó para pedir indicaciones-

"Maldición, se suponía que sería una batalla fácil para nosotros, que esos malditos estaban debilitados, ¡¿de donde rayos sacaron esas bestias infernales?!, ¡esas cosas no existen en Germania!"

*Shigh*

"¡Envia un mensaje urgente a nuestros refuerzos!, ¡que regresen!, ¡ante esta fuerza pelear en campo abierto es suicidio!, ¡que todas las tropas que cuidan la retaguardia y el equipo de magos se retiren!, ¡nosotros les compraremos tanto tiempo como nos sea posible!."

"¡De inmediato!"

-O-

El combate era arduo para todos, habían sido despertados por la alarma de un ataque nocturno, pero la preparación les permitió repeler la mayor parte, de pronto, los ataques mágicos comenzaron a menguar, las tropas de Albión desaparecían poco a poco, el enemigo estaba en retirada, esto lleno de espíritu a los soldados de Tristain, esta reducción en la intensidad del combate, permitió que Ainz pusiera algo más de atención a lo que decía Derflinger.

"¡Oy!, ¡Satoru, sabía que eras fuerte pero no me esperaba algo así!, ¡¿Qué infierno de entrenamiento haces?!" -pregunto Derflinger igualmente impresionado-

Ainz estaba por responder que ese no era el momento para hablar, pero entonces la advertencia de un 'Message' entrante sonó en su mente.

*Pirip pirip pirirp pirip*

¿Huh?, todos saben que estoy en medio de una batalla, probablemente sea algo importante. -pensó y se retiró de inmediato del frente, fingiendo estar recuperando su aliento por un momento-

*Pirip pirip pirirp pirip*

'Si, ¿Qué sucede?'

'Satoru-sama, hay una emergencia,' -se escuchó la voz de Twili- 'un escuadrón de mercenarios se infiltró en la academia, tienen a las alumnas como rehenes.'

'¿Huh?...'

'¿Hola?, ¿Satoru-sama?' -pregunto Twili al no escuchar respuesta-

'¿Crees poder encargarte de ellos por ti misma?' -la respuesta gélida del Overlord le dio un escalofrió a la investigadora-

'C-creo que sí, pero no puedo asegurar que no haya b-bajas o heridos.'

'Enviare a Luna y Celestia a ayudarte en un momento, gana algo de tiempo hasta que ellas lleguen.'

'¡S-si!, ¡ganare tanto tiempo como me sea posible!'

Con eso el hechizo fue terminado y la conexión desapareció dejando a Ainz con sus pensamientos.

'Como se atreven, ¡como se atreven a atacar un lugar bajo mi protección!'

El guerrero oscuro se puso de pie y se dirigió nuevamente hacia el campo de batalla, todos lo sintieron, algo muy peligroso se acercaba al combate, entonces un grito de rabia resonó por todo el campo de batalla.

"¡COMPAÑÍA!..." -la furia detrás del grito detuvo todo movimiento por un segundo- "¡MUESTREN LA MÁXIMA PIEDAD A TODOS LOS ENEMIGOS!"

Las palabras causaron confusión, los altos mandos del ataque de Albión pensaron que serian capturados o se les dejaría huir y suspiraron aliviados, las tropas de Tristain no entendían, estaban ganando, porque mostrarían piedad a un enemigo que ataco por sorpresa, pero entonces el aire en el campo de batalla cambio drásticamente, era una instrucción clara para todas las tropas del reino hechicero.

Un escalofrió recorrió la espalda de las tropas de Albión, y un grito generalizado de batalla que inundo el campo de batalla en un denso deseo de sangre los aterro hasta los huesos.

*RROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOORRRRRR*

Las tropas antropomorfas escalaron su matanza al enésimo grado, todos los ataques eran mortales, los hechizos mataban a todo lo que tocaban, garras picos y armas apuntaban a terminar vidas de la manera más eficiente posible.

-O-

El cambio en la batalla se sitio hasta la tienda de los generales, ellos habían escuchado también el grito proveniente del campo de batalla.

"Pero… eso ya no es una batalla, es una masacre, ¡¿Dónde esta la piedad en eso?!"

Una voz contesto desde detrás de el general, una voz femenina y calmada.

"En el reino hechicero la mayor muestra de piedad es una muerte rápida e indolora."

Todos miraban atónitos a la comandante Tempest Shadow, sus rostros indicaban que no entendían lo que estaba pasando, detrás de ella se encontraban la reina Henrrietta y el duque de la Valliere.

La unicornio, volviéndose a este ultimo le dio una sonrisa fría y algo siniestra.

"Alégrense, su alteza, duque," -el tono de su voz anunciaba la perdición de las almas culpables- "el enemigo acaba de hacer algo muy estúpido y han traído sobre ellos su perdición."

-O-

Las mosqueteras rodeaban la entrada de la torre de astrología donde se encontraban los rehenes y atacantes atrincherados, la comandante gritaba a los mercenarios que se rindieran, diciéndoles que estaban rodeados por un batallón, pero esto era solo una mentira, aun en el mejor de los casos no superaban un escuadrón, sin embargo, la respuesta que se escuchó desde dentro fue poco alentadora.

"¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!"

Una fuerte y clara carcajada se escuchó desde dentro.

"¡No nos vamos a rendir!, ¡tenemos suficientes rehenes!, ¡así que es hora de iniciar las negociaciones!, ¡traigan a la reina!"

"¿La reina?" ¡Esos malditos bastardos!

"¡También queremos que retiren sus soldados de Albión!, ¡parece que a mi cliente no le gusta que sus soldados ensucien sus tierras con su presencia!"

Esto es malo, tiene a muchas hijas nobles, con esto en definitiva podría crear suficiente presión sobre el ejército, debo concentrarme, ¡no puedo permitir que les haga daño! -pensaba conflictuada Agnes-

Mientras la comandante intentaba pensar en un plan de ataque, una mosquetera se acerco y le susurro al oído.

"Comandante, nos encontró la investigadora del reino hechicero, pregunta que sucede exactamente y si puede ayudar en algo, está acompañada dos estudiantes."

Su magia es bastante poderosa, en definitiva, sería de gran ayuda… espera dijo… "¿Estudiantes?"

"Si"

"¿Dos estudiantes del sexo femenino?, ¿cierto?"

"¿Sí?" -contesto algo extrañada y dudosa su subordinada-

No, tranquila, esto no es Equestria, no hay razón para que sean pareja, no saques conclusiones sin tener todos los datos.

La escena de las alicornios desnudas con las manos de una sobre la otra se repetía en su cabeza mientras trataba de desecharla, tarea que se hacía más difícil con lo que vio en el reino hechicero.

La voz del líder enemigo le saco de sus pensamientos.

"¡Solo aceptare para negociar al cardenal o a la reina!, ¡si veo acercarse cualquier otra cosa comenzare a matar rehenes!, ¡así que juega bonito!, ¡¿está claro?!"

*Tsk* Ese maldito tiene buenos sentidos.

"¡Tienen cinco minutos para decidir!, ¡si no me dan respuesta para entonces comenzare a matar rehenes!"

Agnes se dirigió rápidamente a donde se encontraban los recién llegados.

"Twilight, que bueno que están bien."

"¿Qué es lo que sucede Agnes?"

"Algunos mercenarios de Albión se infiltraron en la academia a la sombra de la noche, intentaron matarnos a todas y tomarnos desprevenidas, dos de mis mosqueteras fueron asesinadas, nosotras matamos a cuatro de ellos, los enemigos se habían dividido y los sobrevivientes están atrincherados en el comedor con todas las estudiantes y profesores como rehenes."

"La situación es peor de lo que pensaba," -una pequeña sonrisa se vio en el rostro de la yegua- "pero no tienen a todos los maestros, mientras intentaba averiguar que pasaba por todos los tiros, me encontré con las señoritas Tabitha y Kirche, y mientras nos dirigíamos a la torre de artillería nos encontramos con el profesor Colbert, él está preparando una distracción en este momento."

"¿Ese cobarde?, es mejor que no se meta en esto o saldrá lastimado." -hablo la comandante palabras inflamadas, pero sin veneno alguno detrás de ellas ya que estaba totalmente distraída por el atuendo de la investigadora delante de ella que dejaba muy poco a la imaginación-

Notando finalmente la actitud y palabras de Agnes, Twili parpadeo confundida y siguió su vista, un ligero rubor tiño el rostro lavanda de la mujer.

"Jejeje, disculpa mi apariencia, me concentre tanto en averiguar lo que pasaba que Sali en pijama sin darme cuenta, ahora regreso." *Pop*

El destello de la teletransportación saco a la capitana de su bache mental, pero aún no lograba eliminar la imagen de su mente.

Esa piel lavanda se veía muy suave, ella dijo pijama, pero estoy segura de que debía ser su ropa interior, la prenda en sus caderas era muy parecida a la ropa interior de las nobles y sus pechos estaban envueltos en una tela bastante delgada, no parecía dar nada de soporte, sus pezones se marcaban claramente.

Sacudiendo la cabeza, Agnes finalmente pudo desechar la imagen de la mujer con el cabello suelto, enfundada en un mini top blanco, con tirantes que parecían hilos, mini shorts negros un tanto traslucidos y sandalias.

Pero todo lo que vio frente a ella fue la mirada fría de Tabitha y la sonrisa picara de Kirche que la hicieron ruborizarse.

-O-

En su laboratorio portátil Twili estaba bastante sonrojada, recordando que se mostro igual frente al profesor Colbert, y ahora en retrospectiva entendía el por que de su actitud extraña y el hecho de que no la mirara de frente.

"Bueno, con eso debería ser suficiente, solo falta mi bata."

Mirando alrededor ubico su bata de laboratorio y se la coloco, estaba por enfrentar magos elementales por lo que la protección mágica de la bata sería necesaria, en cuanto completo su atuendo, activo una tarjeta de 'Message'.

'Si, ¿Qué sucede?' -se escuchó la voz de Satoru-

"Satoru-sama, hay una emergencia, un escuadrón de mercenarios se infiltró en la academia, tienen a las alumnas como rehenes."

'¿Huh?...' -el silencio se extendió por un momento poniendo nerviosa a Twili-

"¿Hola?, ¿Satoru-sama?"

'¿Crees poder encargarte de ellos por ti misma?' -la frialdad de la pregunta le dio un escalofrió-

"C-creo que sí, pero no puedo asegurar que no haya b-bajas o heridos." -contesto nerviosa-

'Enviare a Luna y Celestia a ayudarte en un momento, gana algo de tiempo hasta que ellas lleguen.'

"¡S-si!, ¡ganare tanto tiempo como me sea posible!" -contesto apresuradamente-

En cuanto el hechizo termino respiro aliviada.

"Excelente, entonces todo estará bien."

Con un 'Pop' la alicornio desapareció de su laboratorio.

-O-

*Pop*

"Ya estoy de regreso."

La voz de Twili sorprendió al grupo, que de inmediato apuntaron sus armas y varitas sobre ella.

"Woha woha, tranquilos, soy yo."

"No nos asuste así por favor." -contesto el único hombre del grupo-

"Ha profesor Colbert, veo que termino, ¿cree que sean suficientes?"

Con las palabras de Twili el maestro sonrió mientras colocaba la caja de madera a la vista de todos, pero después frunció el ceño.

"Aunque, no estoy seguro de que esto funcione como desean, según vi hace un momento se trata de mercenarios profesionales, el plan me parece demasiado peligroso."

"Nadie pidió la opinión de un cobarde." -corto tajantemente Kirche-

Mirando la expresión de desprecio en los rostros de Kirche y Agnes, Twili tomo el control de la conversación antes de que pudiera escalar, lo ultimo que necesitaban era pelear entre ellos.

"No hay necesidad de preocuparse, solo necesitamos comprar algo de tiempo, mientras me estaba cambiando, reporte todo a Satoru-sama y pronto enviara a Luna y Celestia para apoyarnos."

"No me lo tome a mal señorita Twilight, pero creo que nos vendría mejor la ayuda del ejercito que la de dos alicornios más."

"¿Mhn?, ¡Oh!, no tiene de que disculparse, ese error es normal incluso en Equs, yo no soy una alicornio pura, soy una pseudo alicornio, además, yo no alcanzo siquiera los sesenta años, por lo que aun no alcanzo mi máximo poder, ellas, en cambio, son alicornios puros con más de 1500 años controlando el sol y la luna respectivamente, sinceramente comparar nuestro nivel es, en el mejor de los casos absurdo."

Todos se quedaron con la boca abierta, Agnes no había escuchado nada sobre eso pese a que visito el reino de Equestria, Colbert había escuchado algo, pero el saber que la diferencia de poder entre ellas era tanta le daba escalofríos y en cuanto a Tabitha y Kirche, pese a que ya habían escuchado anteriormente bastante al respecto, la escala de medición que dio la mujer de color lavanda aún les impresiono.

El profesor quería hacer muchas preguntas, pero la voz que vino desde dentro se lo impidió.

"¡Ya son los cinco minutos!"

-O-

Dentro del comedor, Menvil estaba por seleccionar a su primera víctima, después de que las mosqueteras no dieran una respuesta a sus demandas.

"Entonces tú serás la primera."

El llanto de la chica se hizo pronunciado y se hacia mas fuerte mientras levantaba lentamente su cetro para lanzar su hechizo, pero las voces de sus hombres le hicieron detenerse, una multitud de esferas de papel flotaban en el comedor, habían entrado silenciosamente mientras estaban distraídos, la atención de todos sus hombres estaba sobre ellas cuando se reventaron esparciendo un polvo amarillento que en el instante siguiente se inflamo generando una llamarada brillante y cegadora.

"¡GGHHHAAAAAAAHHH!"

Todos los que tenían su vista sobre los globos fueron cegados por el brillo de la llamarada, sus gritos eran la señal para iniciar el ataque, la puerta del comedor fue completamente abierta y entraron las mosqueteras apuntando sus armas sobre los mercenarios, Agnes apuntaba al líder mientras que Kirche apuntaba con su varita y Tabitha había generado estalactitas de hielo que apuntaban hacia Menvil.

Todos se relajaron un poco pensando que su estrategia había sido totalmente exitosa, sin embargo, eso no era del todo cierto.

La primera en darse cuenta de que algo no estaba bien fue Twili, había magia bien enfocada a punto de ser lanzada frente a ellas.

"¡CUIDADO!"

Los hechizos de Kirche volaron hacia su objetivo, pero se encontraron con ataques similares antes de alcanzar siquiera medio camino, el evento fue tan rápido que nadie tubo tiempo de reaccionar, el choque de magia provoco una fuerte llamarada que quemo severamente a dos mosqueteras que estaban mas al frente, las cuales dispararon por acto reflejo matando a dos de los mercenarios.

No fue si no hasta que la ropa de Kirche comenzaba a arder que una barrera mágica fue conjurada por Twili repeliendo las llamas y protegiendo a todo el grupo.

El hechizo elemental tenia bastante fuerza, la explosión causada por el choque voló la puerta y una buena parte de la pared detrás de las mosqueteras.

Cuando la nube de polvo provocada por la explosión se comenzó a disipar se escuchó un silbido.

*Fiuuuuuuu*

Incrédulos el grupo de mosqueteras veían que el líder de los mercenarios no había sido afectado pese a haber mirado directamente a los globos como el resto.

"Ese es un hechizo que nunca antes había visto, es bastante curioso, ¿de que elemento es?, ¿agua?, definitivamente no es tierra o viento y no esta ni cerca de ser fuego."

"¡Maldito!, ¡¿Cómo es que puedes vernos?!, ¡¿Por qué no quedaste cegado como el resto de tus hombres?!" -grito Agnes mientras veía como todos los demás mercenarios estaban tirados en el suelo intentando recuperar la vista-

En ese momento, Kirche que estaba siendo asistida por Tabitha se dio cuenta que los ojos del mercenario no se movían.

"Tus… ojos…"

"¡Jajajajajajaja!"

Menvil llevo su mano sobre su rostro y retiro su ojo visible de su cuenca, era artificial, una prótesis.

"Mi rostro no fue lo único que quemo el hombre que me dejo estas cicatrices, también destruyo mis ojos, no puedo ver la luz."

Agnes estaba estupefacta, no lo podía comprender, el hombre frente a ella se movía como si nada, pero estaba completamente ciego.

"Pero no los necesito, una serpiente encuentra a su presa por la temperatura, soy un usuario del fuego, soy muy sensible a los cambios de temperatura."

Por primera vez en su vida Kirche tenia autentico miedo, la reina de fuego de la academia estaba inundada de miedo como una niña.

*SNIFFFF*

"¡HHhaaaaa!, ya quiero olerlo."

Las palabras del hombre, siguieron alimentando su miedo.

"¡Quiero oler su carne incinerada!, saben, hay muchas maneras de quemar a alguien, díganme, como prefieren que los queme, soy lo suficientemente magnánimo como para permitirles escoger, y no importa que tengan tan buena defensa, tarde o temprano sucumbirá, mientras tanto, tengo muchas víctimas de dónde escoger."

Sin darle tiempo a los que estaban dentro del escudo de Twilight, se dio la vuelta y lanzo una bola de fuego hacia la estudiante que había separado anteriormente, pero este fue tragado a medio camino por una gran serpiente de fuego que desapareció inmediatamente después.

"¡Aléjate de mis estudiantes!"

"¿Profesor?" -balbuceo sorprendida Kirche-

No lo podía reconocer, el hombre de pie junto al escudo mágico era el profesor Colbert, pero su rostro era totalmente distinto, ningún rastro había de la calidez habitual, su expresión era dura como el acero y fría como el hielo.

"No puede ser, ¿acaso mis sentidos me engañan?"

Una sonrisa enfermiza se formaba lentamente en el rostro del mercenario."

"¡Si,si, si, siii!, ¡no hay duda tiene que ser usted!" -al no escuchar respuesta el hombre continuo- "¡¿Qué no me recuerda capitán?, soy yo Menvil!"

Colbert frunció el ceño, las memorias comenzaban a resurgir.

"Tu…" -dijo con un claro desprecio en su tono-

La respuesta solo avivó los ánimos del mercenario.

"¡¿Cuántos años han pasado ya desde la ultima vez que nos vimos?!, ¡hahahaha!, ¡Siii!, ¡Veinte años, veinte largos años!, jajajajaajajajaja."

"¿Capitán?, ¿de qué está hablando?" -se preguntaban en voz alta las estudiantes-

"¡HAHAHAHAHAHAHA, Si!"

¡Excelente!, parece que se va a lanzar en un monologo como suelen hacerlo los villanos estúpidos, estoy segura que Luna y Celestia ya no tardaran en llegar, ¡sigue hablando! -Pensaba Twilight-

"¡Este hombre!, ¡este hombre hace veinte años era el capitán de una unidad especial!, ¡su nombre rúnico era 'La Serpiente de Fuego'!, nada importaba que se pusiera en su camino, hombres, mujeres, niños, ¡todo era calcinado por igual!"

Ninguna de las mujeres podía creer que el amable profesor pudiera tener un pasado como ese y fácilmente desestimarían las palabras del mercenario de no ser por el rostro que tenia en ese momento Colbert… daba miedo.

"¡Y este hombre, fue quien me arrebato la vista!"

De pronto, una serpiente de fuego salió del báculo de Colbert, calcinando totalmente la varita de uno de los mercenarios que se había recuperado e intentaba atacarlo por sorpresa.

Unas palabras mas fueron cruzadas entre los hombres, tras lo cual el combate se desato, hechizos eran lanzados y contrarrestados rápidamente, parecían estar bastante parejos y que todo terminaría en un empate, pero de pronto Menvil apunto su báculo detrás de él, hacia las estudiantes, mientras el maestro estaba frente a el con una sonrisa de victoria en el rostro.

Colvert solo pudo ver con desesperación la magia lanzada, el no lograría llegar a tiempo, no lograría salvar a sus estudiantes.

"¡NNOOOOOOOOOOO!"

"¡Jajajajajaja, ardan, ardan!, ¡jajajajajajajajajajaja!, ¿huh?"

Algo andaba mal, no podía escuchar los gritos de agonía ni le llegaba el olor a carne chamuscada, por lo que corto su ataque para intentar ver lo que pasaba y no podía entender lo que sus sentidos le decían.

"¡HMMMMMHHNNNN!, hhaaaaa, que agradable, como si hubiera tomado una caminata por la playa."

Se escucho la voz apacible de una mujer, una voz bastante conocida en la academia.

"¿Quién demonios eres?, ¿de dónde has salido?"

Mientras el calor de su ataque menguaba poco a poco podía identificar más, frente a él se encontraba una mujer, pero no era totalmente humana, tenia alas y un cuerno en la frente y su temperatura era anormalmente alta."

"¡SI!, ¡llegaron los refuerzos!" -Exclamo Twili deshaciendo el escudo y alzando los brazos-

"¿Puedes elevar algo más la temperatura de tu flama?, con algo de suerte tal vez me pueda broncear un poco."

"¿Qué rayos eres!, con tan solo tu temperatura corporal deberías estar muerta."

Pero la respuesta no vino desde el frente, sino de una voz que susurro en su oreja acompañado de la sensación de una mano tan fría como la tundra sobre su hombro derecho.

"Ella es el día."

De inmediato se giro para intentar encontrar a quien se le había logrado acercar tanto sin que lo pudiera notar, pero no encontró nada, solo una brisa fría contrastaba con el fondo, por lo que se volvió al frente de inmediato.

¡Esa maldita!, ¡¿acaso me confundió con un hechizo de hielo?, ¿pero entonces como explicaría la voz?

El mercenario intentaba razonar que estaba sucediendo a su alrededor, pero no lograba entender nada.

Mientras tanto, Agnes observaba la batalla, y el resto de mosqueteras atendían a los heridos, sin embrago, no lograba entender lo que veía, una nube de bruma oscura había pasado alrededor de ellas hace un momento y se acerco a la espalda del mercenario donde de entre esta se formo la cabeza y una mano de la emisaria Luna, mientras la seguía, vio como se alejaba del hombre y volvía a tomar su espalda, entonces se percató de lo que estaba en el fondo, o mejor dicho, lo que ya no estaba.

*Ghasp*, "¡Las alumnas!, ¡ya no están!"

Al escuchar la exclamación de la mosquetera, Menvil puso más atención alrededor, tratando de ignorar el brillo de la mujer, y se percato de que realmente no lograba 'ver' ni un rastro de alguien detrás de esta.

"¡Maldita perra!, ¡¿Qué hiciste con mis rehenes y mis hombres?!, ¡¿en que momento los sacaste del comedor?!"

El mercenario apunto su báculo a Celestia, pero una bruma helada le bloque la vista de pronto y sin advertencia, dentro de esta se formo un rostro justo frente a él.

"Esa fui yo," -la aparición repentina le hizo dar varios pasos hacia atrás- tus hombres aun están en la sala, solamente están teniendo… dificultades para moverse por ahora."

Sin poder creerlo de la bruma helada se había formado otra mujer, pero su temperatura estaba muy por debajo de la de cualquier humano normal, de hecho, la estaba mirando claramente no por lo caliente que estaba, sino mas bien por lo mucho más fría que el medio ambiente estaba.

Intento lanzar un hechizo, pero su báculo no respondía, cuando le puso atención pudo darse cuenta de que le faltaba la mayoría de la parte superior.

"¿En que momento?... ¿pero que clase de criaturas son ustedes?" -dijo el mercenario comprendiendo finalmente la situación tan desventajosa en que se encontraba-

Las hermanas cruzaron la mirada y una sonrisa, ambas respondieron al mismo tiempo.

"Nosotras somos la Luna y el Sol, una fuerza más allá de lo que puedes comprender, sirvientes de su majestad el rey hechicero, Ainz Ooal Gown."

"Y tú," -continuo Luna- "has atacado un lugar bajo la protección de su nombre, siéntete dichoso, has logrado que tu nombre sea conocido por alguien muy importante."

Todas las mosqueteras que estaban consientes, Agnes, Twili, Kirche y Tabitha, estaban sin palabras, las hermanas jamás habían dado una presentación tan seria o lúgubre antes, entre ambas parecía formarse un remolino por el choque de temperaturas que lentamente estaba tomando fuerza.

Melvin saco de entre sus ropas una varita, apuntándola a las hermanas, pero antes de que pudiera lanzar su ataque, la alicornio del sol ya se encontraba frente a él y la mano en la que él estaba sosteniendo su varita comenzó a arder salvajemente, haciéndolo gritar del dolor, Kirche miro con asombro como la mano del mercenario echaba humo estando envuelta en la mano de la alicornio y la varita se había consumido en un instante como si se tarara de una hoja seca en la llama.

"Quienes juegan con el fuego, no pueden quejarse cuando se queman." -dijo Celestia suavemente al oído de Menvil, escaldándole todo el lado derecho del rostro en el proceso y poniendo su mano izquierda sobre su espalda lo lanzo hacia su hermana-

El nuevo contacto causo otra quemadura y un nuevo grito de dolor.

"¡GHAAAAAAAAAAAAAA!"

En su mente se sintió aliviado por un segundo al dejar la zona caliente, pero de inmediato sintió dolor en el pecho, donde la mano izquierda de Luna había detenido su corto viaje, mientras que con su mano derecha había fijado su muñeca izquierda y lo comenzaba a congelar.

"Yo soy la noche, y en mis sombras, los niños mal portados, tienen pesadillas." -dijo Luna en su oído izquierdo, e inmediatamente después lo congelo de golpe, volviéndolo un cubo de hielo-

Con todos los hostiles neutralizados, las hermanas reinaron nuevamente sus conexiones, permitiendo que la temperatura regresara a la normalidad con el viento que entraba desde el patio.

Finalmente, con la tarea terminada ambas se relajaron estirándose, pese a estar usando sus equipos de combate completos, al volverse hacia el resto y ver sus caras congeladas en sorpresa, no pudieron evitar su reacción.

"….JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ"

La primera en recuperarse y salir de la catatonia fue Twili.

"Pero… ¿pero que fue eso?, ¡por el supremo ¿qué les pasa?!, ¡jamás las había visto matar de manera tan cruel antes!"

"¿Matar?" -dijeron ambas al mismo tiempo mientras cruzaban su mirada-

"Nosotras nunca hemos matado a ningún ser inteligente, al menos no en mas de mil años." -aclaro Celestia-

"¡Pero si los acaban de hacer paleta!, ¡es imposible que sigan vivos!" -exclamo la investigadora-

"No Twili, no están muertos solo están en… ¿Cómo dijo Cocytus?... ¡ha si!, están en criogenia, algo similar a quedar atrapado en un hechizo de estasis, serán descongelados en el reino hechicero." -explicó Luna-

"Okay, *heeefuuu* si Cocytus-sama les mostro como hacerlo seguramente es posible, mmmh… tal vez la próxima vez que lo vea le pregunte al respecto, nunca antes había escuchado que algo como eso fuera posible."

La conversación fue interrumpida por un grito de la capitana Agnes al fondo que les hizo volver su atención al resto del grupo.

"¡RESPONDE!"

Su arma estaba apuntada a la cabeza de Colbert que se encontraba en los brazos de Kirche, las quemaduras sufridas en su pelea le estaban comenzando a pasar factura, una buena parte de su túnica había desaparecido, consumida por las llamas, dejando al descubierto varias quemaduras ya cicatrizadas.

"Fue una orden." -contesto el hombre agachando la cabeza-

"¿Orden?"

"…Se nos informo que se había desatado una epidemia en el lugar, para contenerla se nos ordeno quemar todo el pueblo, tuve que acatar, aunque no quisiera hacerlo."

"¡Imbecil!... ¡Todo era una mentira!"

"Hasta después de casi completada la operación fue que averigüe la verdadera razón, ¡hnnm! *hefuu*, en resumen, querían acabar con una nueva religión, me avergüenzo de haber participado en esa masacre, desde entonces ¡hmnng! *huff*, desde entonces jure que jamás volvería a usar mi fuego para destruir."

Los ojos de Colbert se cerraban poco a poco, su respiración se volvía cada vez mas pausada, hasta que dejo de respirar por completo, el profesor había muerto a casusa de las quemaduras sufridas en el combate contra Menvil.

Llena de rabia, Agnes estaba decidida a vaciar toda la carga de su arma en el cuerpo del profesor, pero fue impedida por Kirche que se interpuso, cubriéndolo con su cuerpo.

"¡Basta!, ¡¿que no vez que ya está muerto?!"

Lagrimas de impotencia comenzaban a rodar por las mejillas de Agnes, el brazo en que sostenía el arma comenzaba a temblar.

"Veinte años… veinte años esperé para tomar mi venganza sobre el culpable de la matanza de mi pueblo, ¡estuve viviendo solo para este día por veinte años!, ¡FUERA!"

Una mano firme y cálida tomo su mano por encima, alejando el arma de Kirche, Agnes se sintió ser girada y abrazada por unos brazos fuertes y frescos.

"Llora, deja tu corazón liberar todo el peso que carga, no dejes que la ira te ciegue."

La voz calmada de Luna rompió la poca resistencia que le quedaba y Agnes rompió en llanto de furia e impotencia en el pecho de la alicornio.

"La venganza nuca es buena, mata el alma y la envenena, si sabre yo sobre eso, yo guardé un rencor conta alguien por mil años, decidida a tomar venganza, al final pude ver lo inútil que era mi deseo, además, el solo fue un peón, si lo deseas pediré a nuestros investigadores que reúnan cualquier información que tengan los prisioneros al respecto."

"Por favor." -fue la respuesta quebrada de la mujer-

"Quien sabe, con algo de suerte el culpable ya estará en manos de Ainz-sama," -agrego Celestia- "si es así, solo tenemos que mencionar el incidente y ellos recibirán su debido castigo, después de todo, el rey hechicero deprecia especialmente a aquellos que matan indiscriminadamente."

"¡Pero yo no quiero que esas basuras sigan con vida!" -exclamo la rubia apretando los ojos-

"Hoo no, créeme, la muerte será la una clemencia que no recibirán los culpables."

La conversación logro su objetivo y Agnes se relajó, al verla finalmente tranquila, fue liberada por Luna, había mucho que hacer, las estudiantes y maestros habían sido teletransportados al patio contiguo, aun había que liberarles de sus ataduras, Twili anuncio su éxito en la misión y un 'Gate' apareció en la habitación, las hermanas transportaron a través de este a todos los perpetradores del ataque.

Al ser liberados, el director decidió que ese día no había clases para que maestros y alumnas pudieran reponerse de lo sucedido.

-O-

En el puerto de Rosais, tras la turbulenta noche el campamento había sido exitosamente defendido y ahora todos se preparaban para lanzar el ataque a Newcastle para capturar a todos los rebeldes, pero había algo que molestaba a las tropas de Tristain, los soldados del reino hechicero no estaban preparándose para el ataque, en lugar de eso estaban desmontando su campamento, cosa que no entendían.

Cuando las noticias de las acciones del reino hechicero llegaron a los oficiales al mando de inmediato confrontaron a la comandante en su tienda que curiosamente era la única que no estaba siendo desmontada.

"¡Comandante Temest Shadow!, ¡¿Qué significa eso que escuche?!, ¡¿Por qué sus tropas se están retirando?!"

El hombre que había entrado estrepitosamente a la tienda no era otro que el duque de la Valliere, detrás de el le acompañaba la reina Henrrietta; el rostro de esta estaba preocupado, temía haber insultado o incurrido en la ira de la poderosa nación.

"Duque de la Valliere, le recomiendo cuide su tono, si las tropas se están retirando es por que ya no van a pelear, por lo que no e necesario que se mantengan en el campo de batalla."

El tono de la unicornio le hizo que su cara se pusiera roja de ira, no permitiría que le hablaran de esa manera y menos un mero general, sin embargo, antes de que pudiera hablar la yegua continuó.

"Lo que no entiendo es por que esta preparando sus tropas para la batalla, anoche le dije que su enemigo había incurrido en la ira de mi señor, también les dije que la movilización no seria necesaria."

El duque estaba por refutar las palabras de Tempest, pero esta de pronto abrió los ojos como platos, se dio vuelta y se postró, causando sorpresa al general y la reina, mas sin darles tiempo a formular ninguna palabra, un ovalo negro se abrió al centro de la tienda, justo un par de pasos delante de la yegua postrada."

El duque vio salir de este una figura ataviada en finos ropajes de apariencia invaluable, tan solo la túnica, estaba seguro que podría comprar todos sus territorios, los metales preciosos embebidos en la tela eran notorios, ni hablar del maravilloso báculo que usaba, jamás había visto ser mezclado el oro con algún mineral de manera tan uniforme como lo hacia el centro del báculo era algo sencillamente imposible aun para los alquimistas, era obvio que magia poderosa se había usado para hacerlo, la perturbadora mascara era curiosamente complementaria al atuendo, no lo hacía ver mal.

"¡Bienvenido Ainz-sama!"

La voz energética de la Yegua saco de sus pensamientos al general y la reina.

"¡Rey Gown!, ¡a que debemos el honor de su visita!" -se apresuró Henrrietta a recibirle-

Sin reconocer las palabras de la reina, comenzó a caminar.

"De pie." -fue su única instrucción-

El general y la monarca se apartaron de inmediato de la entrada de la tienda y comenzaron a seguirlo junto con Tempest, su figura emanaba un aire de respeto que era de inmediato captado por todos los soldados que se encontraron por el camino, haciéndoles dejar lo que estaban haciendo y ver asombrados la real figura que caminaba con una gaita comandante que infundía admiración.

En un par de minutos, el grupo llego al limite del campamento, donde se detuvieron y finalmente el rey hechicero habló.

"La nación de Albión a insultado mi nombre," -su tono poderoso llamo la atención de todos a su alrededor-

"¡¿He?!, ¿de que esta hablando su majestad comandante Tempest." -pregunto extrañada-

"Albión envió a un grupo de mercenarios a atacar la academia de magia, tomaron como rehenes a todas las hijas nobles de Tristain."

*GHASPH* -se sorprendieron ambos al mismo tiempo por la táctica tan sucia del enemigo-

"Con su cobardía demostrada solo me queda una cosa por hacer, dictar sentencia."

"Por eso anoche las hermanas Faust se marcharon abruptamente, fueron enviadas a solucionar el problema, pueden estar tranquilos, ni el personal ni las estudiantes salieron heridos, sin embargo, al parecer el maestro Colbert falleció al enfrentarse al líder de los mercenarios."

"El enemigo ha rechazado una batalla honorable, por lo que esto ya no es una batalla,"

"¿Y los culpables?, ¿están todos muertos?" -pregunto y amas tranquilo el duque-

"No, fueron capturados, enfrentarán la ley del reino hechicero y les aseguro que recibirán su castigo."

"A partir de este momento… es un exterminio [GATE]."

Una gran cantidad de portales de gran tamaño se abrieron de golpe, de cada portal salían aterradoras figuras, caballeros oscuros con armaduras cubiertas de enormes púas los cuales parecían una encarnación de la violencia, con espadas flamígeras y escudos de torre, de otro salían armados con lanzas y escudos de justa, de un tercero salían montados en aterradores caballos esqueléticos de los cuales solo había luces en las cuencas de sus ojos y una niebla amarillenta parecía formar sus carnes, de otro, dragones esqueléticos, caballeros montados armados con guadañas y muchas más bestias que no eran capaces de reconocer; aun con la distancia a la que las criaturas se encontraban se podía sentir la brutalidad que proyectaban.

Las unidades parecían no tener fin, seguían saliendo y saliendo de cada uno de los portales hasta que su numero duplico las fuerzas que Tristain había traído al combate, sin perder un solo segundo o recibir instrucción alguna, todas las criaturas se formaron rápidamente en tres secciones bien definidas, a pie, caballería y ataque aéreo.

"¡Ha llegado la hora de demostrar la fuerza del reino hechicero!"

Las palabras del rey hechicero habían sacado de su asombro a la reina y al duque que se habían acercado para ver mejor las tropas, ambos vieron como la mano enguantada del rey retiraba la máscara de su rostro.

Al fin conoceré el rostro de aquel que es capaz de controlar semejantes monstruos. -pensaba Henrrietta-

Pero cuando la mascara desapareció, en motas de luz al ser removida, debajo de esta solo había un cráneo sin carne alguna y con dos flamas carmesí donde debería de haber ojos.

"¡Acaben con todo combatiente que se resista!"

Los guantes desaparecieron igualmente en motas de luz, dejando al descubierto las manos esqueléticas adornadas con anillos lujosos.

"¡Capturen a todo el que se rinda!"

La túnica se abrió dejando al descubierto las costillas blancas del esqueleto y donde debería de encontrarse su estómago una gran esfera roja que punzaba con un tenue brillo era visible.

"¡Muéstrenle al enemigo la fuerza de Ainz Ooal Gown!"


Aquí les dejo este capitulo antes de terminar el año, espero que sea de agrado para todos, quería haber hecho mas, lamentablemente mis vacaciones no se portaron como lo esperaba jejeje, mucho que hacer en casa y con la familia, les deseo un feliz fin de año, pásenla bien con sus familias y seres queridos, cuídense y nos leemos en 'los días frenéticos de Henrrietta'