Capítulo 16. Dina Pook

Hacía poco más de tres meses que no pisaba la academia y prácticamente no salía a la calle. El tiempo pasaba lento, distante y ausente. Su soledad era completa. Desde que él no estaba se había dado cuenta de que nadie la esperaba en ningún lugar. Tras la huida de su familia de Yakuzas en Japón, siendo ambos unos niños no se habían separado, prácticamente, en ningún momento. Y ahora, ya no tenía un hogar al que volver. Su familia, prácticamente escasa, había acabado desapareciendo. Ni siquiera sabía que había sido de la hermana que había dejado atrás hacía dieciocho años en Tokyo. Para ella, de algún modo, era la última de la saga de los Pooks. Su auténtico apellido. El de su pobre madre…

No había sido fácil ser héroes corrientes teniendo en cuenta sus orígenes pero, hubo un momento en el que habían conseguido llegar a tener más o menos una vida normal dentro de los riesgos de su profesión. Sin embargo…, últimamente, la sociedad se hallaba enfrascada en un mundo demasiado complejo de ideales, delincuentes y drogas relacionadas con los quirks. Un mundo tan peligroso que ya, ni a esas alturas, ni siquiera ellos en la otra punta del planeta, eran capaces de evitar sus consecuencias.

Así que, esa mañana como otra cualquiera desde hacía tres meses, Dina abrió sus preciosos ojos rojizos después de haber conseguido, por fin, dormir algo, y cogió su teléfono móvil para escuchar una vez más, la voz de su hermano en todos aquellos audios que más de una vez le había enviado sobre cualquier cosa.

Contuvo el aliento solo de pensar que nunca más volvería a oír su voz. Sin duda, eso era lo que llevaba peor de todo. La había cuidado y protegido tanto que ahora que no le tenía, le echaba de menos más que nunca y se dio cuenta de que, una vez más, había empezado a llorar.

Soltó una larga bocanada de aire de entre sus labios. Estaba agotada y sumida en una oscuridad de la que no sabía exactamente cómo iba a salir.

Y entonces…, llamaron a la puerta de su apartamento.

Al principio ignoró aquel par de toques revolviéndose sobre la cama pero después, cerró los ojos cuando, quién esperaba tras la puerta, siguió llamando sin tener en consideración su estado de completa ausencia.

Molesta y con el ceño fruncido por la capacidad que tenía la gente para molestarla y no dejarla en paz cuando era evidente que no deseaba estar con nadie, se levantó del colchón y anduvo por el largo pasillo hasta llegar al salón. Allí, irascible, abrió la puerta.

Pero en ese instante, sus ojos se toparon con los suyos verdes como la hierba más clara de todas. Estaban tristes y abrumados. Se le notaba nervioso y sin saber muy bien qué decir, ¡él!; que siempre había tenido alguna frase bajo la manga para las mujeres ahora le miraba con una infinita preocupación y sin mencionar palabra.

Sintió que el mundo se le caía a los pies.

Dina tragó saliva notando claramente el vuelco de su corazón y cómo se le aceleraban las pulsaciones cada vez que se preguntaba por qué él estaba allí. Sin querer, no supo exactamente cómo debía de llamarle después de…

-Señorita Pook,-sin embargo el moreno se adelantó,-veo que se encuentra más o menos estable…-Dudó al pronunciar aquella última palabra y en ese momento se dio cuenta de que solo llevaba encima una camisa y unos calcetines puestos. La rojez subió a sus mejillas como si fuera la más adolescente de los dos. A toda prisa, se coló al fondo del pasillo en una habitación.

Archie ladeó el rostro esperando en el rellano a que ella se decidiese por hacer algo con él. No iba a invadir un espacio tan privado como era su casa así que, cuando llevaba casi cinco minutos en la puerta aguardando se planteó marcharse para no molestarla más. Quizás, a pesar del esfuerzo tan enorme que había hecho y la lucha interna contra sí mismo por meterse donde no le llamaban, llegar hasta allí, no había sido buena idea después de todo. Así que suspiró y se giró sobre sus pies con la intención de irse, sin embargo…

-¿Va a marcharse sin decir adiós señor Green?-Al oír aquella pregunta, Archie sonrió un poco más tranquilo. Parecía que ella solo estaba recobrando la compostura. Al darse la vuelta observó que se había puesto un pantalón de chándal calentito y se había peinado un poco. Su corazón y sus impulsos más enamoradizos, se tranquilizaron de alguna forma.

-Pensaba que estaba ocupada Señorita Pook.-Se disculpó.-Siento irrumpir de esta forma en su tranquilidad pero, pensaba que…

En ese momento, antes de que dijese nada más, Sight le dejó pasar cerrando la puerta tras de sí. En cuanto analizó la sala de estar desordenada y la pila de la cocina llena de cajas de comida rápida y algunos platos y vasos sucios, Archie supo que las cosas no iban bien y que, por supuesto, estaba pasándose de la raya. Si Daiki estuviese allí le habría convencido de su locura.

Se preguntó en qué momento había decidido invadir la intimidad de su…, profesora…

-No se preocupe.-Rápidamente Pook se coló en la cocina y recogió un poco.- ¿Quiere un té, un café…?-Le preguntó sin mirarle a los ojos concentrada en su nueva tarea sintiendo que quizás estaba siendo una insensatez por su parte tenerle allí pero, por otro lado, en el fondo…, se lo debía después del atentado en el metro.

-Un té estará bien.-Asintió el moreno de preciosos ojos verdes tan claros que parecían no pertenecer a él. Los escoceses estaban hechos de otra pasta se dijo la peli blanca.

El silencio se apoderó de la sala mientras Dina, intentaba buscar algún tema de conversación adecuado con su alumno en una situación así. Y suspiró varias veces preguntándose por qué se estaba poniendo cada vez más nerviosa. Se llevó un mechón de cabello blanquecino tras la oreja y por décimo novena vez, soltó una enorme bocanada de aire sin percatarse de que, el muchacho, se había colado tras la península de la cocina donde ella desenvolvía las bolsitas de té rojo.

-Señorita Pook,-la nombró demasiado cerca de ella obligándola a dar un botecito del susto,-Sight…-Susurró con un tono de voz bajo, ronco e íntimo. De repente, notó la mano del joven sobre su brazo y alzó por inercia sus pupilas hacia su rostro cargado de culpabilidad. ¿Desde cuándo Archie era tan alto? ¿Acaso ella había menguado de pronto? Entrecerró los labios con la intención de decir algo, notaba que su respiración se había acelerado pero, llevaba tanto tiempo allí encerrada sin fuerzas para luchar por nada que no sabía exactamente qué debía de hacer hasta que…-Lo siento.-Los ojos de Dina se perlaron como los de una niña.-Siento muchísimo no haber podido salvarle…, ese día…-Archie arrugaba la nariz lleno de frustración. Ese dolor que invadía su pecho se aferró a ella con energía. Él parecía ser incapaz de mirarla a los ojos.-Si hubiera sido más fuerte…, más rápido…, las cosas habrían tenido un final mejor y…, siento si le incomoda lo que voy a decirle pero no puedo soportar la idea de no verla sonreír cada mañana en clase sabiendo que está aquí escondiéndose del mundo rota de dolor por mi culpa…-Apretó un tanto el agarre sobre su brazo.

Nada más oírle, justo en ese preciso instante, Sight se percató de cuánto se había equivocado..., y entonces, supo qué decir por primera en vez en demasiados días.

-No…-Negó acercándose a él lo suficiente como para agarrarle de la sudadera que llevaba puesta.-No fue culpa suya.-Buscó sus ojos con ansias sin conseguirlo.-Ese hombre buscaba a mi hermano por algún motivo que incluso a mí se me escapaba de las manos. Quizás era un villano con el que tenía alguna trifulca o le investigaba en la agencia por algo.-Siguió sin conseguirlo.-Míreme señor Green…, no fue culpa suya.-Pero él se negaba a levantar el rostro.-Nuestro trabajo es así. Por desgracia lo es.-Arrugó la tela entre sus dedos, notó que las lágrimas, perdían su curso por sus mejillas sin poder evitarlo. Siempre había sido una llorona, se dijo.-No es su culpa…-Reiteró.-Mírame…, Archie…-Sin querer, su relación como profesora desapareció al pronunciar su nombre que, tal y como salió de sus labios, le hizo sentir un vuelco en el alma.-Él eligió ser un héroe al igual que nosotros sabiendo cuáles pueden ser las consecuencias en caso de que algo no salga bien. No es responsabilidad de nadie.

-Pero…,-al moreno le tembló la voz,-podría haberle sacado de allí antes… Podría haber hecho algo más…-Dina volvió a negar con el rostro.

-Quizás ya se había ido incluso antes que eso.-Insistió la joven pero él, esbozó una diminuta sonrisa resignada bajo su flequillo.

-Usted me lo habría dicho… ¿no es así?-La de ojos rojizos se mordió el labio. Él tenía razón. Precisamente su quirk funcionaba en ese sentido.-Me siento un completo inútil y un absoluto fracaso…, si no puedo salvar a la gente que me rodea… ¿cómo voy a ser un héroe…?-Dina contuvo el aliento al oír esa pregunta. A pesar de su madurez y de superar en edad a todos sus amigos, Archie aún era un estudiante, un aspirante a héroe que no comprendía del todo lo que significaba perder a alguien en el campo de batalla. A un amigo, a un civil, a quién fuese. Para los héroes la muerte era un hecho…, demasiado real.

Se sintió la peor profesora de la historia por no enseñarles a sus alumnos lo fundamental en aquella profesión.

-Porque darás el primer paso…,-murmuró llena de calidez,-cuando escuches su auxilio, sin dudar.-En ese momento Archie se encogió sobre sí mismo y, sin pensar en las consecuencias, totalmente angustiado, apoyó su frente en el hombro de su profesora, sorprendiéndola ligeramente.

-Lo siento…, lo siento muchísimo…-De reojo, Dina vio que por las mejillas del moreno se colaba alguna que otra lágrima.-Le prometo que la próxima vez, haré todo lo que esté en mi mano para que no vuelva a sufrir de esta forma, se lo prometo, de verdad…

Sight, con sus labios temblorosos, soltó su ropa y le abrazó con toda la fuerza que sus manos le permitieron. Él contuvo el aliento al percibirla tan cerca correspondiendo a su gesto, plagado de unas emociones que no había llegado a sentir por nadie jamás. Incontrolado y repleto de impulsos Archie se despegó de ella cuando se sintió más tranquilo, menos culpable quizás y, después de aquel desagradable instante la miró por fin, a los ojos. Alzó una de sus manos y se llevó consigo cada una de sus tristes y desoladas lágrimas.

La joven de peliblanca notó como todo su cuerpo se estremecía involuntariamente ante ese gesto. Su corazón, desbocado, le pedía a gritos abrazar a aquel muchacho una vez más con la intención de no soltarle nunca pero en ese momento, el pitido de la tetera les asustó rompiendo aquella mirada cargada de sentimientos inapropiados.

El de ojos verdes se retiró de ella como si quemase con una pequeña sonrisa inocente en los labios y la muchacha se volvió hacia el fuego encendido a toda velocidad notando una tímida rojez en sus mejillas. Se preguntó si él se habría percatado de algo así. Y entonces se dio cuenta de lo que estaba pensando. A toda prisa, sacudió su rostro intentando quitarse esas ideas de la cabeza. Sin embargo él, que no tenía pelos en la lengua, insistió en comentar el pequeño acercamiento motivado por la debilidad de sus corazones.

-Perdone si he hecho que se sintiera incómoda.-Se revolvió el pelo muy ondulado de la nuca.

-No se preocupe señor Green. Supongo que necesitaba desahogarme con alguien.-Confesó volviendo a ser quién era.-Llevo demasiados días escondida en este lugar.-Sirvió el agua en las tazas e introdujo las bolsitas. Y él se atrevió aún más.

-¿Quiere que me quede un poco?-Ella le miró a los ojos fijamente notando una extraña tensión en el ambiente llena de calidez y cercanía en sus palabras.

-Sí.-Contestó sin dudar y sin saber por qué.

Archie contuvo el aliento y se tomó unos segundos para admirarla fijamente mientras sacaba algunos dulces en completo silencio. Por alguna compleja razón que desconocía, deseaba pasar con ella todo el tiempo que pudiese ese día. Tal vez así, ayudase a reconfortarla o quizás, sucumbiera al deseo de su corazón de estar a su lado más de lo necesario solo por la satisfacción de verla y hacerla feliz.

-¿Sabe quién la sustituye finalmente en la academia?-Inquirió sacando algún tema de conversación, deseoso de hacerla sonreír.

-¿Quién?-Preguntó llena de curiosidad mientras ambos, se acercaban hacia el sofá donde se sentaron para disfrutar de una merienda menos culpable y triste, necesitando recuperar fuerzas cuanto antes después de aquel terrible desenlace.

-Glycerine.-Soltó sin poder evitar un resoplido lleno de resignación.

-¿Melissa?, ¿enserio?-Dina abrió los ojos de par en par sorprendida.- ¿En qué está pensando el director?

-En no dejar que nos graduemos jamás.-Bromeó el moreno y ella sonrió de medio lado llenando su alma de alegría.-"Creo que no debí dejar el teatro".-Siguió con la chanza intentando poner el tono de voz de su profesora de historia.-"Son todos unos inútiles".-Hizo como si se llevase una taza de té a los labios imaginaria.-La imito a la perfección.-Sonrió divertido echándose flores.-"No corra señor Nickson, por el amor de Dios…"-Señaló hacia ninguna parte. Sin duda, la estaba clavando todo lo estirada que Melissa siempre había sido incluso para ser una heroína. Así que en otra situación, Sight le había regañado por soltar aquellas cosas de sus compañeros de profesión pero en aquella ocasión, la joven se echó a reír solo con escucharle.

Y él se sintió por unos segundos, en el cielo.

-No me lo puedo creer… ¿de verdad? ¡Volveremos al principio del curso con esa dinámica!-Se lamentó entre risas y en ese instante, Sight sintió que el ambiente se relajaba tanto que ya no pensaba en lo triste que estaba ni en cuánto le dolía el corazón por la pérdida de su hermano. De repente, tras tres meses de ausencia, se sintió de nuevo en el mundo.

-"Pero no habrá ningún héroe que tome el té con pastas como nosotros".-Archie la imitó de nuevo esta vez, alzando el dedo meñique al coger su porcelana y ella volvió a reír.

Ese día, Dina Pook se aferró a la vida y sintió que de alguna forma merecía la pena sonreír a pesar del dolor y todo, gracias a él...

Tras ese fin de semana, ese mismo lunes, los alumnos de segundo, recibieron una fantástica noticia.

-¡He vuelto! ¡¿Me habéis echado de menos?!-Animada como siempre había sido Sight se presentó al frente de su clase alzando el puño al viento. Al verla allí, de nuevo tras tanto tiempo la mitad se emocionaron, la otra mitad la elogió y otros tanto, gritaron de alegría. Al lado de Daiki, quien le miraba sospechosamente, Archie sonrió satisfecho con su trabajo. Después de aquella tarde había conseguido que regresara, por fin.

-¿Has tenido algo que ver?-El susurro del pecoso le asustó ligeramente. Aun así, le miró con la máxima tranquilidad del mundo.

-Por supuesto.-Confesó sin arrepentimiento.

-Estás completamente loco.-Le regañó en voz baja dando un pequeño y suave golpe con el puño sobre la mesa.

-Solo quería disculparme y decirle lo mucho que sentía su pérdida, ella me invitó al té.-Sonrió de aquella forma seductora y alegre alzando uno de sus pulgares en señal de victoria. Daiki se llevó una mano a la frente, resignado. Sabía que en el fondo, su amigo había necesitado esa conversación desde que se enteró de la noticia así que no le dio más vueltas al asunto.

-Lo importante,-murmuró un poco más serio, -es que no te metas en ningún lío…-Le advirtió sabiendo el tipo de personalidad tan cercana que solía tener con las chicas y su imán que era mucho más efectivo de lo que él pensaba.

Daiki lo tenía claro sobre todo cuando había más de una que no dejaba de rondarle sin una pizca de duda. Esa tarde una vez más, en el descanso para el almuerzo mientras iban todos hacia el comedor, aquella bonita chica de la clase B, le llamó.

-¡Archie!-Sus ojos se volvieron hacia ella que, entusiasmada, llevaba unas fiambreras entre sus dedos.-Hace muy buen día, ¿vienes?-El nombrado miró con el rostro plagado de remordimiento, a aquellos amigos con los que llevaban más de un par de días sin almorzar sin embargo, las chicas estaban encantadas con el asunto y el cotilleo.

-¡Claro que ira!-Le empujó Nyrai con total descaro. Rachel rió por lo bajo.

-¡Nos vemos luego, Archie!-Se despidió la castaña así que Gary y Daiki tuvieron que conformarse cuando él se desvaneció con ella por los pasillos.

Cuando llegó fuera, Archie se dio cuenta de que, sin duda, hacia un día soleado y maravilloso de invierno para disfrutarlo. Con su sonrisa sincera puesta, sus ojos describieron cada uno de los rincones de aquella maravillosa escuela en la que llevaba poco más de un año trabajando duro para conseguir su adorado sueño y admitió, una vez más, que a pesar de las dificultades de ser un héroe le encantaba ese sitio. Era algo así como…, su hogar...

-¿Nos sentamos allí?-Señaló la morena un banco libre bajo un árbol. Él asintió y la siguió. En cuanto empezaron a comer, la conversación fluyó sin más. Hacía poco que Sally se había atrevido, por fin tras la insistencia de todas sus amigas, a hablar con él y ahora parecía que era incapaz de soltarle. Con menos timidez que el primer día era capaz de conversar sobre cualquier cosa con toda la sinceridad y la confianza del mundo, y eso era algo que Archie, sin duda, valoraba por encima de muchas cosas.

-Y entonces, ¿podrías usarlos como arma?-Preguntó llevándose aquellas patatas fritas a la boca. Ella asintió.

-Al parecer funciona de tal manera que cuando activo los portales…

Un piso más arriba, Sight escuchaba atentamente a su amiga relatar cada uno de los estropicios de sus alumnos en los entrenamientos hasta que, sus esferas rojizas vieron a través del cristal a lo lejos, al moreno charlar y reír con aquella chica mientras comían algo. Nada más toparse con esa entrañable escena de adolescentes, sintió un vuelco en el pecho y un nudo en la boca del estómago. Se mordió el labio y, en ese instante, dejó de escuchar a Melissa. Solo podía verlos a ellos allí sentados intimando con la mayor felicidad y confianza del mundo y por algún motivo que desconocía, notó un intenso dolor en el corazón.

-¿Dina?-Melissa la nombró y ella, salió momentáneamente de su estado de shock mientras pasaban de largo de aquel pasillo.- ¿Te encuentras bien?-En ese instante, la joven se detuvo en seco. Agachó el rostro.

-No lo sé.-Susurró de repente. ¿Qué le pasaba…? se preguntó respirando hondo. Melissa esbozó una entristezca expresión.

-¿Quieres hablar?-La rubia se acercó a ella pero Pook negó.

-No te preocupes. Creo que necesito estar sola un momento y tomar algo el aire.

-¿Segura?

-Sí, segura…-Le dedicó una bonita sonrisa para que se tranquilizara.

Alejándose de ella, en busca de la tranquilidad más absoluta para intentar apartar aquellas sensaciones de su mente y de su alma, recorrió toda la escuela hasta que encontró una bancada entre los jardines donde se sentó a darle vueltas al asunto.

Estaba completamente sola cuando cerró los ojos y enredó los dedos de sus manos para centrarse. Soltó una larga bocanada de aire y pensó…

Desde ese instante en el tren, cuando se produjo el accidente, había sentido cosas por Archie que estaban fuera de lugar. Emociones relacionadas con la cercanía, la protección, la necesidad de no soltarle, de volver a sentir esa calidez que desprendía debajo de sus bromas infinitas y su sonriente carácter…Todo se estaba trastocando y sin querer, desde que apareció en su casa mostrando aquel arrepentimiento tan humano y humilde hacia un par de días, notó que lo que sentía se le estaba escapando de las manos. Por algún extraño motivo, no había podido dejar de pensar en su frente sobre su hombro mientras le prometía que nunca más volvería a hacerla sufrir. Sonrió un tanto. Ella tenía más experiencia que él en ese campo y aun así…, él tenía el valor suficiente como para enfrentarse a ese mal, arrepentirse y hacer todo lo posible porque volviera a ser la de siempre.

Dina se preguntó si ese encuentro, si esos momentos en los que su nombre había nacido solo de sus labios, eran cosa del destino o es que ella, quizás, se estaba obsesionado. Después de todo tenía una edad para sentir esas cosas por...

-¿No llegará tarde?-De repente, la voz de aquel que estaba considerando la dejó completamente congelada.

Abrió los ojos y esbozó una línea curva con los labios intentando que su sorpresa pasase desapercibida a toda costa. Archie la observaba como si fuese lo más enternecedor del mundo y ella notó un vuelco en el corazón. "Mierda…", maldijo.

-¿Qué hora es?-Preguntó a toda velocidad.

-No lo sé, pero estoy convencido de que le quedan poco menos de cinco minutos para llegar a clase.-Le advirtió.

-¡¿Qué?! ¡Es tardísimo!-No llegaría a tiempo, estaba segura de ello. Como un resorte se levantó de su asiento con la intención de marcharse cuando se percató de que él aún seguía observándola divertido.- ¿Usted no va a clase señor Green?-Arrugó el ceño llevándose ambas manos a las cintura en jarra.

-Creo que descansaré esta hora.-Asintió convencido de sus palabras y ella, iba a replicarle cuando, las campanas del reloj de la academia empezaron a sonar. Así que, sin decir nada más, a toda prisa, Dina salió corriendo hacia el campo de entrenamiento mientras Archie la observaba alejarse de su lado con las pulsaciones más aceleradas de lo normal.

-Que bien disimulado.-Suspiró echando a andar cuando, le dio sin querer una patada a algo.

En ese instante, se puso pálido al darse cuenta de que se trataba del "busca" de Sight. Lo cogió entre los dedos esperando que estuviese intacto sin ningún tipo de rasguño después de aquel enérgico golpe…

Prácticamente atardecía cuando acabó de ducharse y de cambiarse para volver a casa. Esa tarde de entrenamiento con los de primero había sido un auténtico dolor de cabeza. Demasiados quirks incontrolados, se dijo. Y…, caminando hacia la salida más cansada que nunca, resopló solo de pensar que al día siguiente a primera hora debía de arreglar el papeleo para las pasantías de su clase. El trabajo no terminaba nunca, volvió a exhalar exhausta y cabizbaja.

No obstante, la tarde no acabaría ahí.

-Señorita Pook.-De nuevo su voz, pensó clavando sus zapatos en el suelo.-Perdone,-se acercó a ella. Su respiración era lo suficientemente acelerada como para imaginar que había corrido hasta allí,-pensaba que estaba aún en el campo. Menos mal que la he alcanzado…-Tomó aire alzándose.-Se dejó esto esta mañana en los jardines.-Archie abrió su mochila y sacó el "busca". Se lo tendió mientras los ojos rojizos de Sight se fijaban en todos sus gestos.

Sonrió llena de ternura al ver su rostro con un agobio fuera de lo común dada la situación. Agarró el aparato y antes de soltarlo…

-Gracias…, Archie…-Y de nuevo, como un pequeño desliz, susurró su nombre. Al segundo contuvo el aire, arrepintiéndose. Las pupilas del moreno se fijaron en ella un tanto sorprendidas por el inesperado arranque de proximidad. Que le llamase de esa forma le puso aún más nervioso pero por supuesto, no lo aparentó. Sonrió aceptando esa confianza y apartó su mano del "busca".

-La próxima vez lleva un reloj contigo…, Dina…-Murmuró siendo consciente de lo que hacía. Esperando provocar en ella cierta reacción. Durante unos segundos la miró fijamente a los ojos, expectante.

La joven entrecerró los labios al oír por primera vez, como Archie pronunciaba su nombre con un tono susurrante y singular. Misterioso, abrasador, romántico. Le salía tan natural que asustaba. Notó que la tensión entre ambos se afianzaba, que sus sentimientos despertaban con más energía arrebatándole la respiración.

Deseó que la llamase por su nombre, de esa forma, una y otra vez. Pero…

-Desde luego.-Asintió apartándole la mirada, intentando controlarse. ¿Qué le pasaba? Se trataba de su maldito alumno, ni siquiera aún era mayor de edad. Esa atracción podía considerarse un estúpido delito, ¿en qué demonios estaba pensando? ¡Se quedaría sin trabajo, sin amigos! Sola y abandonada… Sería la primera heroína que terminase en la cárcel por tener pensamientos impuros con un estúpido muchacho de sonrisa complaciente. ¿Por qué si le conocía desde hacía más de un año le pasaba eso precisamente ahora…? Una mancha en su historial. No podía permitirse algo así, pensó mientras su rostro se llenó de dudas, miedo y presión.

Agachado, Archie la observaba risueño debatir interiormente, sin poder evitar reír. Había conseguido un buen movimiento.

-¿Se encuentra bien?-Dina dio un botecito sobre sí misma.

-Por supuesto.-Se giró.-Márchese a casa señor Green. Es muy tarde.-Empezó a andar saliendo de la escuela cuando se dio cuenta de que él la había alcanzado.

-Su barrio está a un par de manzanas de mi apartamento, ¿le importaría?-Preguntó y Sight respiró hondo intentando tranquilizarse. No estaba haciendo nada malo, en realidad, caminando con un alumno por la calle con calma y a una distancia prudencial, tampoco había que ser alarmistas. De manera que, sin remedio, asintió.

El recorrido fue más silencioso de lo que Archie esperaba. Así que, cuando se dio cuenta de que quedaba poco para llegar al hogar de la peliblanca, elevó el tono de voz intentando entablar algún tipo de acercamiento. Se moría por conocerla más a fondo aunque no podía confesárselo a nadie.

-¿Ha sido una vuelta al trabajo muy dura?-Preguntó y ella, mucho más sosegada al ver que el tema de conversación no tenía ni un ápice de maldad, respondió.

-Bueno, Melissa…, quiero decir, Glycerine,-sonrió al escucharla rectificar,-lo ha tenido todo demasiado controlado. Tanto que creo que no ha seguido mi programa como lo tenía planteado y ha pensado que la mejor forma era hacerlo a su manera.-Resopló resignada.-Pero, supongo que me pondré pronto al día. Hoy quería mandar a los de primero al campo a correr y a hacer flexiones como locos por no tener ni idea de sus propias habilidades pero la hora no me lo ha permitido.-Desvió su mirada hacia el cielo anaranjado con un buen tono de azul oscuro.-Mañana se enteraran de lo que vale un peine.-Amenazó arrugando la nariz ofuscada con aquel grupo. Archie amplió la línea curva de sus labios.

-Nosotros siempre seremos su clase favorita.-Asintió y ella reconoció que, de algún modo, trabajar con ellos a pesar de ser complicado, era un gustazo.- ¿Sabe una cosa?,-siguió,-me sorprendió que apareciese hoy por la academia.

Al oírle, la joven sonrió.

-Bueno, supongo que era el momento de regresar. No puedo estar huyendo eternamente del dolor…,-se sinceró,-al final, me animé un poco a enfrentarlo.-En ese instante Dina le miró a los ojos y él, se sintió muy satisfecho consigo mismo.

-Habría ido antes pero todos me decían que tal vez no fuese buena idea. Que me estaba metiendo donde no me llamaban.

-Y tenían razón pero, me alegra que lo hicieras.-Sonrió. Aquella espontaneidad fascinó al de esferas verdes.-Ahora siento que soy, mucho más…,-ambos se detuvieron frente a un portal,-fuerte…-El vientecillo del anochecer les revolvió el pelo. Archie, avanzó un par de pasos hacia ella que, se había girado hacia él.

-Siempre lo has sido aunque no te dieses cuenta…-La observó desde arriba notando que su corazón latía con más presteza cuando sus preciosas pupilas rojizas se fijaron en él, de repente, con un brillo diferente.

Dina entrecerró los labios sintiéndose terriblemente vulnerable en cuanto él se acercó. Respiró hondo para intentar tranquilizarse sin conseguirlo. Algo en su interior necesitaba abrazarle como aquella tarde pero su voz, la sacó de sus pensamientos.

-Ya está en casa a salvo de todas formas…-Susurró el moreno. De reojo, ambos observaron el destino al que había llegado. Con la charla, Pook no se había dado cuenta de que al final, la había acompañado hasta allí.-Así que, no debes preocuparte, a partir de ahora,-Archie alzó sus dedos para rozarle ligeramente la mejilla,-todo irá bien, Dina.

Aquella sutil y efímera caricia la hizo temblar. El mundo se detuvo en seco. Y no pudo resistirlo ni un segundo más. Sus impulsos, sus sentimientos, se desbocaron. Con las pulsaciones a toda prisa, Dina le agarró del abrigo que llevaba sobre el uniforme y prácticamente le arrastró hasta dentro del portal.

Allí, ocultos en el rellano, le miró a los ojos fijamente cuando las luces de la calle empezaron a encenderse. Alzó sus botas y, sin soltar el agarré de sus pequeños dedos sobre su ropa, impulsándose sobre sí misma, cerró sus preciosas esferas y…, le besó.

Fuera, de repente, empezó a llover…

El tiempo pasó y sus movimientos fueron cada vez más cercanos. Más íntimos. Los besos entre bastidores, entre descansos. Ocultos. Efímeros. Llenos de deseo. Cargados de prohibición. Eran la mayor delicia del mundo. Llegó un momento en el que ella sintió que no sería capaz de vivir sin él y Archie se dio cuenta realmente, de lo que significaba crear vínculos, lazos tan fuertes que le habían obligado a hacer algo que nunca había hecho; enamorarse..., por primera vez…

"¿Sabes? Pienso en ti de vez en cuando... Supongo que creerás que me estoy volviendo loca dadas las circunstancias." Dina se mordió el labio dando vueltas por su salón al enviar aquel mensaje. Fuera había empezado a nevar.

"Lo pienso pero me fascina." Respondió él con una sonrisa atrevida. "Dime cuando." Sus ojos divagaron por la calle por la que caminaba, se colocó el gorro de su abrigo. El frío era más latente de lo esperado. Se encogió bajo su bufanda sin dejar de andar.

"En esos ratitos en los que algo me hace sonreír e imagino tu voz..., susurrándome lo mucho que te gusta que lo haga." La joven le dio a enviar notando que el corazón se le aceleraba a casa paso. Ansioso, el moreno leyó su respuesta sintiéndose más importante y maravillado que nunca. Ella era perfecta.

"Eso quiere decir que ahora, ¿sonríes?" La picó con descaro.

"Solo de imaginar que estás ahí, cerca..., de alguna forma..." Y Dina le siguió el juego.

"Puedo estar todo lo cerca que quieras..."

"Eso sería extraño, ¿no?" Era cierto. Si alguien se enteraba de aquella relación las consecuencias podrían ser fatales. Sin embargo…

"¿No te gustaría...?"

"Me encantaría." Se estremeció solo de pensar en sus ojos analizando cada poro de su piel, sus manos venciendo a cualquier duda sobre su cuerpo... Algo en su interior le dijo que estaba lista para ir más allá. Con suerte, a partir de ese momento, sería solo..., suyo... Aunque fuese en secreto de momento. "Ven..."

"Ya estoy aquí." Y de repente, el timbre de su apartamento sonó. Sight alzó sus ojos hacia la puerta, consternada. ¿Cómo había llegado allí tan pronto? Caminó dubitativa hacia las maderas blancas y sintió que el corazón se le iba a salir del pecho cuando, abrió la puerta y le vio a él apoyando uno de sus brazos en el umbral por encima de su cuerpo ligeramente agachado con la sonrisa más increíble y brillante del mundo.

-Esto es una total perversión.-Expresó la joven.-Si se enteran...

-¿Quién?-Archie amplió aquella línea curva seductora que tan bien le salía. Dina no supo que responder salvo...

-A Sally no le gustará que lo hagas.-Intervino la de ojos rojizos siendo consciente de sus palabras. El moreno encogió la nariz curioso ante su respuesta y dio un par de pasos adentrándose en el apartamento felinamente cerrando tras él, la puerta. Sight anduvo hacia atrás alejándose de su persona. Conteniendo lo que tantas ganas tenía de hacer.

-Ni a Mary, ni a Colette, ni a Alisa...-Fue nombrando a todas con las que últimamente había compartido un almuerzo que ellas mismas le habían regalado.-Ni a Maily...

-¿Enserio?-Dina arqueó las cejas un tanto indignada al escuchar tantos nombres.

-Por supuesto, ¿por qué iba a mentirte?-Se acercó aún más a ella que retrocedió hasta toparse con la encimera de su propia cocina.

-Para presionarme.-En ese momento, Archie esbozó una expresión divertida.

-Algunos sentimientos son volátiles.-Se encogió de hombros.

-¿Ah sí?

-Por supuesto. Puedo elegir con quién almorzar pero no de quién me enamoro.-Susurró voraz.

-¿Y de quién te has enamorado?-Preguntó Dina dejando por un segundo, de dudar. Después de todo, ella había empezado con aquel tira y aflojas entre ellos, una tarde en la que le había besado por primera vez descontrolado sus impulsos, hacia algunas semanas.

-¿No está claro? ¿Sabes el frío que hace fuera a esta hora?-Señaló el moreno con una sonrisa divertida. Ella, siguiéndole el juego, negó.- ¿Me obligarás?-Archie arqueó las cejas curioso.

-Posiblemente será,-Pook se subió sobre la encimera sentándose en ella,-la primera y la última vez que digas algo así sabiendo cómo eres.-Se recogió el pelo tras la oreja, simpática.- ¿Cómo podría desperdiciar cualquier chica una oportunidad como esta?-Se encogió de hombros dulcemente y Archie sintió que su corazón rebosaba de un amor incalculable.

-De acuerdo, ¿quieres oírlo?-Se aproximó hasta acorralarla entre sus brazos. La miró fijamente a los ojos.

-Por supuesto.-Sentenció la joven asintiendo sin dudar.

-¿Y qué me darás a cambio? Mis palabras son muy valiosas...

-Te daré las gracias...-Dina se mordió el labio por inercia cuando el de esferas verdes tonteó con su nariz.

-Podrías ser la mejor villana de todas rompiendo el corazón de jóvenes muchachos inocentes.-Al oírle Sight se echó a reír y él la observó cómo si fuese el ser más maravilloso de todos.-Te quiero, Dina.-Soltó de repente y sin más, en medio de su armónica y melodiosa carcajada. Una que se esfumó en cuando le escuchó decir aquella barbaridad.

-Archie...-La joven arrugó la nariz inquieta cuando se percató de que había dejado de bromear.

-Te quiero más de lo que podría querer a nadie jamás.-Repitió.-Incluso más que a mí mismo.-El corazón de Dina dio un vuelco maravilloso.-He estado toda mi vida persiguiendo a aquellos que de alguna forma brillaban más que yo a pesar de mi quirk. Gente que fuesen amigos leales y sinceros y no meros partícipes de mis espectáculos amorosos. Unos a los que no deseo regresar porque, de la nada, has aparecido tu perfeccionando todos los vínculos que siempre he buscado y he querido crear.-Alzó sus dedos para rozarle suavemente su preciosa mejilla sonrosada.-Puede que sea una locura, que esté mal, que nos llevemos mil años y aun así, mi corazón siempre te elegirá por encima de todo.-Archie le cogió la mano para llevársela consigo a su pecho. Dina sonrió todo lo que las comisuras de sus labios le permitieron.

-Y el mío siempre te querrá a ti.-Confesó por fin la de ojos rojizos sintiendo que acababa de quitarse un enorme peso de encima. Respiró hondo. El moreno, ligeramente atontado por lo que acababa de oír no reaccionó hasta que ella le atrajo de las solapas del abrigo y se hundió, por fin, en ese beso que había deseado robarle desde que había empezado a escribirle esa noche.

Archie se dejó llevar hasta el punto en el que su pausa y postura comedida se aceleró más que en otras ocasiones. Dina le desabrochó la tela apartándosela a toda velocidad. Se deshizo de la bufanda revolviéndole el pelo sin querer. Sonrió divertida ante tal despropósito. Él negó intentando recolocárselo sin éxito antes de que ella volviese a atrapar su boca con una ansiedad desmedida.

Y sin dejar de besarle, como si la vida le fuese en ello, le atrapó entre sus piernas y apretó las rodillas a sus caderas cuando sintió que Archie hacia fuerza para alejarla de allí. Caminó con ella en brazos con la intención de tumbarla en el sofá cuando susurró algo que le puso un tanto nervioso.

-Al sillón no...,-le miró deteniendo el contacto unos segundos,-vamos a la cama...

Archie tragó saliva.

-¿Estás segura?-Dina asintió.

-¿Y tú?-Se presionó el labio observándole inquieta.-No quiero que…

-¿Qué…?-Anduvo con ella hacia el dormitorio mientras esbozaba una sonrisa traviesa.-No es mi primera vez.-Soltó y rió al ver su cara de total sorpresa.

-¿A qué os dedicáis los jóvenes exactamente?-Bromeó besándole de nuevo sin darle opción a responder.

Nada más entrar en el dormitorio, la tumbó sobre la cama y…, acelerado se deshizo de la ropa que llevaba encima mientras se la comía a besos sin parar. Dina se sentó sobre la cama desabrochándose a toda prisa los botones del vestido en unos segundos de pausa entre aquellos mordiscos que parecían no tener fin. Sentía su corazón más acelerado que nunca y las mejillas le ardían solo de imaginar aquellas manos sobre su cuerpo haciéndola sentir totalmente completa. Archie la miró a los ojos desafiante, con su maravillosa sonrisa ladina colgando de las comisuras de sus labios. Y cuando le dejó entrever la fina lencería negra que ocultaba sus secretos más íntimos, no pudo contenerse más.

Deslizó por sus hombros la tela y, sobre las frías sábanas Sight se tumbó mientras él descendía sus besos por su cuello, por su escote, acariciando la piel suave y delicada de sus pechos. Deleitándose en ellos. Llenándola de placer. En cuanto sintió un mordisco en uno de sus pezones, Dina arqueó la espalda y soltó un tenue y sutil gemido. En ese instante, Archie se alzó para mirarla a los ojos. De rodillas sobre las sábanas blancas y la colcha de rayas negras, respiraba con dificultad.

La contempló y guardó en su mente cada resquicio de aquel cuerpo, de aquella piel que le parecía absolutamente impecable. Sonrió haciendo que ella relajara un poco la tensión que posiblemente sentía. Era la primera vez que ambos se veían envueltos en una situación así.

-Eres…, preciosa…-Susurró y ella amplió la línea curva de sus labios hasta que notó las manos del moreno deshacerse de sus medias. En ese momento, sus dedos subieron poco a poco por el interior de sus muslos hasta llegar a su feminidad tan húmeda que Archie sintió que posiblemente no podría curiosear mucho tiempo más con el resto de su ropa interior puesta. Así que, descendió su lengua saboreando su vientre y le apartó lo que le quedaba para hundirse en su sexo. Sight gritó de placer apretó las sábanas entre sus dedos y con la mano libre instó al de ojos verdes a seguir con aquellos círculos que su lengua dibujaba sobre su clítoris. Tensó las piernas. Arqueó la espalda y sintió, tras unos segundos, un orgasmo tan intenso que pensó que no sería capaz de moverse nunca más. Una vez libre, suspiró.

Satisfecho, Archie se incorporó deshaciéndose del pantalón y en ese momento, ella se sentó tratando de serenar el temblor de su cuerpo aun agitado por el clímax. Se acercó al borde de la cama y ella misma se deshizo de su ropa interior. Los ojos de Dina se posaron en su masculinidad sin vergüenza y luego subieron por aquel cuerpo maravilloso, lleno de músculos hacia sus ojos. Sonrió repleta de lujuria y, sin pedir permiso abrió la boca llevándose su erección a los labios. Su lengua y el movimiento de sus dedos fueron más que suficiente como para que, tras unos minutos, Archie no pudiera contenerse más.

-Si sigues…,-encogió la nariz al notar esa chispa de placer recorrerle de punta a punta con cada movimiento,-…puede que te decepcione…-Sonrió al sentir que ella se detenía.

En aquel momento, ambos se miraron. El fuego más puro y la pasión más pausada, les envolvió. Archie rozó con sus dedos la piel de su brazo, subió hasta su hombro y le apartó los mechones de cabello blanquecino que se perdían por su pecho. Al contacto, Dina notó que le se ponían los vellos de punta. Con la respiración aun entrecortada pero, con menos prisa, se subió sobre la cama tumbándose de nuevo en ella. Archie, la imitó y…, de rodillas, le abrió las piernas y fue acercándose poco a poco hasta que, ella notó un leve tirón y cómo se introducía en su interior.

Al oír su gemido un poco más exagerado de lo normal, Archie se detuvo.

-¿Estás bien?-La miró desde arriba.- ¿Te he hecho daño?-Ella negó envolviendo sus manos en el pelo revolucionado de su nuca. Le aproximó.

-Muévete…-Le susurró al oído y él, lentamente pero con ímpetu comenzó con el vaivén.- ¿Sabes…? Siento algo más…-Dijo entre suspiros y quejidos placenteros.

-¿Qué más…?-Preguntó él desde arriba sin detenerse.

-Te amo, Archie…-Al oírla, el moreno frenó momentáneamente. Su mirada se llenó de un cariño y una ternura irreal. Aun intentaba comprender cómo podía haber llegado hasta ese punto, con ella… Sonrió.-Te deseo…, tanto que no quiero parar…- Contuvo la respiración cuando notó que empezaba a moverse de nuevo dentro de ella.- ¿Cuánto crees que podremos estar así…?

-Probemos…,-siguió él,-tenemos toda la noche…-Y en ese momento, cuando él aceleró hundiéndose con más energía entre sus piernas, su rostro se contrajo de placer. Cerró los ojos y se arqueó ligeramente bajo su torso.

-Sigue…,-susurró,-sigue…, no pares…

"Sigue…, te amo…"

Comenzó a nevar. Las cenizas se esparcían lentamente entre los copos de hielo. El ruido se esfumó. O al menos, él no era capaz de escucharlo con claridad. Sin embargo, sí oía perfectamente, sus jadeos. Su respiración entre cortada. Allí, entre sus brazos, la acunó. El color rojizo se deslizaba, entre sus manos, sobre el asfalto y los escombros…, sus ojos perdían su brillo.

Su luz, se apagaba…