Capítulo 14

Culpa

¿Cuantas veces un perdón puede ser rechazado para convertirse en resentimiento?

¿Cuantas veces uno tiene que pedir perdón para borrar acciones y palabras producto de una ira momentánea que lastiman profundamente el corazón de una persona?

Todoroki y Midoriya tienen un dilema.

Pero ninguno es bueno con sus sentimientos y terminan poniendo sus pesares del pasado en los hombros del contrario haciéndoles difícil pensar con lucidez.

Vivir sin perdonar ni ser perdonado no es nada fácil.


Si bien había prometido darle tiempo, no podia evitar enviarle mensajes disculpándose por lo ocurrido. En ellos explicaba a fondo su sentir, le decía lo preocupado que estuvo, cuanto terror sintió y suplicaba por una oportunidad más para hablar del tema, pero silencio era lo único que recibía.

Y de un momento a otro, por cada mensaje sin responder, por el silencio y la indiferencia, empezaba a molestarse. Jamás se había humillado ante nadie, jamás había suplicado, jamás. Y ahora no hacía nada más que eso, empezaba a sentirse patético.

Necesitaba distraerse.

Nada mejor que salir a "luchar contra el crimen" exigir su cuerpo al máximo hasta el punto de desgaste total para olvidarlo todo y liberar su frustración. Cuando regresó a la oficina por la madrugada, Yaoyorozu y Kirishima lo esperaban preocupados.

—Ok. Ese fue demasiado bro— soltó Kirishima apoyándose en el escritorio con los brazos cruzados y una expresión preocupada.

Tal vez encargarse de quince robos, tres situaciones de secuestro, cuatro atentados e inclusive dos gatos en un árbol no había sido "algo" de frustración después de todo. Oh si, y una enorme pared de hielo en un ataque en el centro.

—Definitivamente— le apoyó Yaoyorozu—. No es como si te fueran a acusar de uso excesivo de fuerza, después de todo era prioritario la captura de esos villanos que atacaban el centro, estaban totalmente fuera de sí, pero de todos modos es preocupante que perdieras el control de ese modo.

Todoroki dejó caer su cabeza en el respaldo de la silla. La frustración le consumía el alma, perder a Midoriya lo había llevado a niveles extremos de estrés y no tenía idea de cómo lidiar con ello. Se sentía enojado consigo mismo, con Midoriya, con el caso Trigger, con Sir por reclutarlo... ¡por dios! ¡Incluso se sentía enojado con Recovery Girl por curarlo tan pronto! ¡Y es que no tenía sentido! ¡Era feliz de saber que estaba bien, pero hubiera preferido que se quedara en el hospital un poco más!

¡Que diablos le sucedía!

Gruñó frustrado presionado su cien en un intento de detener el dolor de cabeza que se avecinaba. Sentía sobre él las miradas expectantes de Kirishima y Yaoyorozu esperando respuestas. Suspiró cansado.

Era consciente de que había dicho las cosas mal. Eso lo aceptaba.

Tal vez si se hubiera expresado mejor podrían haberse entendido y no hubiera terminado como término. Eso era claro.

Pero al mismo tiempo no puede aceptar el proceder de Midoriya, no puede aceptar el hecho de ponerse en peligro de forma tan irresponsable. Sin refuerzos, sin un plan de contingencia, sin ayuda médica en caso de emergencia, ni nada.

Y eso era algo en lo que no daría su brazo a torcer.

No se trataba de fuerza, o de tener un kosei.

Midoriya tiene que entender que cometió un error al enfrentarse solo a algo que no tenía idea.

Sir Nighteye no habría permitido una misión de este tipo, con tantos riesgos y poca información. El héroe con imagen de oficinista era metódico, calculador, sus misiones eran infalibles y cubrían claramente cada aspecto de ella recabando la información necesaria.

Si se requería un trabajo de inteligencia e investigación la opción siempre era la oficina de Sir Nighteye.

Lo cual indicaban claramente que Midoriya había actuado por su cuenta.

Y dejando sus sentimientos de lado, la cooperación era parte del trabajo de héroe, fue algo que Aizawa les enseñó a lo largo de los años y que le costó aprender desde un principio pero que había tenido que ceder muy a pesar de su naturaleza distante.

Explotar tus fortalezas, analizar la situación fríamente, aceptar tus debilidades y buscar apoyo en caso la situación escape de tus manos. Un héroe no puede ser un héroe si muere en media batalla por creer que puede hacerlo todo solo.

Valorar tu propia vida es tan importante como valorar la vida de los que rescatas.

—¿Todoroki?

—Lo siento Yaoyorozu, Kirishima, es solo que...—soltó Todoroki enderezándose en su asiento. No había forma de decirlo delicadamente así que simplemente lo soltó— Midoriya me odia y no quiere verme más.

—¡¿QUÉ?!

Luego de una lluvia de preguntas, tuvo que contarle a Kirishima y Yaoyorozu todo lo sucedido.

No obvio ningún detalle.

No disfrazó ninguna palabra.

Ellos quedaron en silencio por unos minutos.

—Bro...—soltó Kirishima suspirando— no es que esté en contra de lo que dices ¡te entiendo! No me mires así, si a Bakugo se le hubiera ocurrido hacer esa estupidez en solitario, créeme que lo habría golpeado. Es solo que, el modo en el que te expresaste, algunas palabras...fueron un poco duras. Y si lees entrelíneas o tiendes a asumir cosas, pues puede ser un desastre. Te lo digo por experiencia.

—Pero esa no era mi intención—replicó Shoto.

—Te entendemos. Pero hay cosas que debiste de considerar. Tú conoces el pasado de Midoriya y por lo poco que se, ser mukosei no debió de ser sencillo para él, y lastimosamente elegiste decir que "por su condición no era apropiado para el caso" ni bien eso escapó de tu boca, atentaste contra su capacidad y heriste su orgullo, Todoroki. Créeme que entiendo que no era tu intención, pero las palabras que te expresaste no fueron las correctas enteramente.

—Entonces ¿no debí decir nada?

—No es eso. Quitando de lado que empezaste terriblemente mal, tienes razón. Midoriya no debió haber hecho lo que hizo, no está dentro del protocolo, es irresponsable e innecesario. Pudiendo muy bien hablarlo con Sir Nighteye y preparar un plan, él eligió hacerlo por su cuenta y eso merece una sanción. Lo veas por donde lo veas, así es.

—Eso no le quita lo valiente. Porque debemos de admitir eso fue muy varonil.

—No niego que sea valiente—acotó Shoto seriamente— Midoriya es la persona más valiente que he conocido, no se rinde con nada, no da un paso atrás cuando toma una decisión. Pero no puedo dejar que este acto se repita.

—En eso estoy de acuerdo— le apoyo Yaoyorozu— pero, no creo que te escuche en este momento. Ya nos lo dijiste, no quiere verte por ahora. Y no creo que Kirishima o yo podamos meternos en esto.

—De hecho, no nosotros, pero Bakugo ¿tal vez? — sugirió Kirishima con duda.

Shoto lo analizó. No era alguien en quien pudiera confiar aún, dado su pasado con Midoriya, pero todo parecía andar bien entre ellos. Después de todo Bakugo está dentro de esta misión desde que prácticamente empezó, y fue el mismo Midoriya quien le pidió colaborar. ¿Tal vez Bakugo podría hacer que Midoriya entre en razón?

Solo le preocupaba cual sería el método del rubio.

Pero eso no sería necesario del todo si hacía lo que había estado pensando.

—Sin ofender Kirishima, pero no confió en el temperamento de Bakugo—acotó Yaoyorozu.

—Pero tal vez sea lo que necesitamos—dijo Shoto ante la sorprendida mirada de sus amigos— quiero hablar con Sir Nighteye, es el superior de Midoriya, si alguien tiene la autoridad es él. Para eso necesito de ustedes.

Ambos lo miraron algo desconcertados.

Shoto relató su idea, clara y precisa. Le aconsejaron sobre algunos puntos, cambiaron algunas cosas, añadieron otras y finalmente, accedieron.

La reunión con Sir no sería muy agradable.

Tal vez Midoriya lo odiaría de por vida, pero si tenía que elegir entre el bienestar de Midoriya y su amistad, la elección era bastante clara.

Midoriya es más importante para él que cualquier otra cosa.

No importaban sus sentimientos.

No importaba cuanto le dolería trabajar a su lado y no poder compartir con él como lo venían haciendo.

Podría enterrar sus sentimientos por el bienestar de Midoriya.

Y así lo haría.


El día de la reunión táctica. Tan solo unos días después. Se levantó temprano como de costumbre, con un humor de perros y un dolor de cabeza terrible. Pasó por una cafetería cercana por una taza café cargado y se dirigió a la agencia de Sir Nighteye.

Antes de salir revisó su celular otra vez.

Sin respuesta.

Al llegar, Kirishima y Yaoyorozu ya se encontraban en la recepción esperándolo. Le miraron mostrándole cuanto lo apoyaban y la pequeña inquietud que crecía en su pecho se empezaba a desvanecer.

Minutos después fueron guiados a la sala de juntas.

Sir se encontraba allí, así como también LeMillion, Bubble Girl, Bakugo y, obviamente, Midoriya que se negaba a dirigirle siquiera la mirada pasando por alto el saludo que les dirigían a todos los presentes.

La reunión fue tediosa en un principio. La oficina de Sir los convocaba para ser parte de la protección del equipo de investigación, pero a su vez para colaborar con la misión. Pero conforme avanzaba con los informes era más que obvio el motivo por el cual se procedía todo con suma precaución y rapidez.

Primero al oírlo, creyó haber escuchado mal.

Luego, viendo todas las pruebas recolectadas y la investigación realizada, no cabía dudas.

Más que las drogas, más que los desastres que pudiera ocasionar, la oficina de Sir Nighteye quería salvar una vida.

La vida de una pequeña niña llamada "Eri".

De solo oír el horror de su vida, como usaban su ADN para generar la droga, el aspecto de las vendas viejas sobre sus extremidades heridas, hacían que una sensación de ira recorriera su cuerpo.

Era una pequeña niña condenada al sufrimiento por ambiciones sin sentido.

Podía identificarse con eso, pero al mismo tiempo, estaba muy lejos de lo que fue su realidad.

Sin duda en su voz, reafirmó que su oficina estaba dispuesta a dar todo el apoyo y prioridad al caso "trigger".

Sir Nighteye se explayó sobre las áreas de investigación cercanas a las propiedades de los Yakusa, explicó detenidamente cada parte del plan de acción y recalcó el hecho de mantener todo en secreto, dejando la decisión de la protección del equipo de investigación a criterio de la oficina de Shoto y Creati.

Luego comentó sobre la captura del traidor en su equipo y sobre la información que estaba dispuesto a dar.

Shoto sintió un vuelco en el estomago y conectó miradas con Kirishima y Yaoyorozu. Esta última pidió la palabra y cuando le fue concedido el turno se aclaró la garganta y con toda seriedad realizó la petición que habían formulado para este caso.

—Sir Nighteye—soltó segura y firme—nuestra oficina brindará todo el apoyo requerido y se encargará a su vez del personal como fue solicitado

—Agradezco el apoyo-

—Pero—le interrumpió Yaoyorozu mirando a Shoto por un momento como si esperara su permiso. Soltó asintió suavemente, pero con firmeza. La decisión estaba tomada— como héroes y apoyo de esta investigación consideramos qué se han llevado acabo procedimientos que creemos no deben ser repetidos ni tolerados.

—Los escuchó—comentó Sir seriamente.

—El incidente con el villano que dejo a un miembro de su equipo de investigación gravemente herido, es algo que no podemos dejar pasar—soltó Yaoyorozu y desde su sitio pudo ver como Midoriya se tensaba—el accionar de Midoriya Izuku y la decisión que tomó ese día es algo que podría haber llevado a un resultado lamentable. Por lo cual quiero que cada uno de los miembros del equipo de investigación firme este documento que les prohíbe repetir acciones que pongan en peligro su integridad, además de prohibir que se realicen misiones en solitario que-

—Un momento Creati—soltó Sir visiblemente sorprendido, tal y como cada miembro de su equipo excepto por Midoriya que parecía querer desaparecer del asiento— ese incidente estuvo completamente fuera del control de Midoriya, él no tenía idea de que algo así sucedería, no me parece correcto que quieran culparlo-

—Con todo respeto Sir, pero no es esa la información que tenemos —le interrumpió Yaoyorozu—. Midoriya Izuku aquí presente, afirmó que, debido a sus sospechas sobre un traidor en su equipo, decidió encabezar su propia investigación.

—Eso es correcto. Y no creo que por no ser un héroe no pueda hacerlo.

—Y no tenemos dudas de ello. Conocemos los logros y reconocimientos de Midoriya, sabemos lo capaz que es de llevar esta investigación y de sus habilidades analíticas. Pero yo, Creati, así como también, el héroe Shoto y el héroe Red Riot estamos de acuerdo de que su accionar fue equivocado. Dar información a propósito para generar un potencial ataque y conseguir pruebas del traidor del modo en que se llevó acabo es algo que nuestra oficina no puede tolerar. Misiones en solitario, sin apoyo, ni planes de contingencia es algo que ningún héroe debe de realizar. Incrementan potencialmente los riesgos y pueden generar daños secundarios innecesarios.

Lo primero que se escuchó fue un fuerte "¡En que mierda pensabas!" De Bakugo que rápidamente intentaba ponerse de pie, pero fue fuertemente sostenido por Kirishima, luego de ello Midoriya intentaba por todos los medios calmar el torrente de emociones de Bakugo dándole explicaciones.

Sir observaba todo en silencio, apoyando su cabeza en sus manos.

Luego de unos instantes suspiró exasperado.

—Midoriya ¿es cierto?

—Sir, yo...

—¿Es cierto que hiciste todo eso?

Midoriya agachó la cabeza, y un débil, "lo siento" escapó de sus labios.

Sir sostenía el puente de su nariz en un intento claro de detener la migraña que empezaba a afectarle.

Luego de unos angustiantes minutos Sir volvió a hablar.

—Creati, Shoto, Red Riot, en nombre de mi oficina puedo asegurarles que no se repetirán estos hechos lamentables. Además, que se tomarán las medidas disciplinarias respectivas una vez que escuche la historia completa de boca del mismo Midoriya.

—Le agradezco su comprensión—Yaoyorozu hizo una reverencia extendiendo los documentos sobre los requerimientos para la colaboración—por favor, revíselos y si requiere algunos cambios comuníquese con nosotros.

—Muchas gracias Creati, los revisaré hoy mismo. Eso es todo por esta reunión, les agradezco su participación, héroe Shoto, Creati y Red Riot—dijo poniéndose de pie—. Midoriya, a mi oficina.

Ni bien Sir dio un paso fuera de la sala de reuniones seguido de LeMillion y Bubble Girl, Bakugo salto del asiento tomando del cuello de la camisa de Midoriya, el movimiento fue tan veloz que Kirishima no pudo detenerlo y haciendo acopio de toda su resistencia, Shoto se levantó de su asiento fingiendo que recogía sus pertenencias dispuesto a irse, pero preparado por sí a Bakugo se le ocurría pasarse de la raya.

—¡Maldición Deku! ¡Que rayos tienes en la cabeza idiota!

—Kacchan... yo...—soltó Midoriya nervioso y triste.

Al ver su rostro, la expresión temerosa entristeciendo su mirada, Shoto sentía tantas ganas de hablar con él, de acompañarlo y de darle su apoyo. Pero por más que quisiera, y de verdad quería, no podría quedarse. Midoriya debía de enfrentar sus actos, aprender de sus errores si quería seguir adelante.

Salió de la oficina junto con Yaoyorozu, dando una mirada disimulada.

Esperaba que todo saliera bien.


Al día siguiente se enteró por Kirishima del castigo de Midoriya.

Sir Nighteye le había prometido que lo incluiría en la misión de rescate debido a la importancia del caso y de su capacidad para analizar el entorno, pero debido al "reciente suceso" Sir Nighteye le negó la participación directamente, en cambio, monitorearia la misión desde la oficina, accesando a datos y dando información mediante equipo de soporte que llevarían los héroes.

Definitivamente una opción más segura para el alivio de Shoto, pero sin lugar a dudas, Midoriya no estaría feliz.

Sabía lo mucho que Midoriya anhelaba participar en campo.

Suspiró rendido. No había nada que pudiera hacer.

—Llegaron los documentos firmados por los miembros de la investigación, Todoroki. Asignemos las guardias—dijo Yaoyorozu a su lado, revisando uno a uno los archivos de los miembros de equipo de investigación de Sir—. Bien, tenemos tres miembros. Bakugo, Midoriya y Hatsume.

—Es obvio que Bakugo no aceptará apoyo, a menos que sea Kirishima—acotó Shoto.

—En eso tienes razón, tampoco es como que él necesite protección. No es un blanco fácil. Los que me preocupan son Midoriya y Hatsume.

—Uraraka, podría cuidar a Hatsume. Yo me encargo de Midoriya.

—Todoroki, no creo que Midoriya quiera que tú estés cerca. Aún no han aclarado las cosas y no creo que durante la guardia sea el momento adecuado.

—Lo se, pero...

La puerta de su oficina fue abierta con brusquedad llamando la atención de ambos.

Midoriya estaba de pie en el umbral. No decía nada, ni siquiera los miraba. Simplemente respiraba agitado con los puños cerrados.

—Creo que los dejare conversar—la heroina se retiró de la oficina cerrando la puerta detrás de ella con suavidad.

Pasaron tal vez unos cinco minutos, pero Midoriya seguía en silencio. Preocupado, Shoto se puso de pie, acercándose para visualizar las expresiones en el rostro del menor.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo percatarse de su expresión molesta. Casi colérica.

Quiso apoyar su mano en su hombro, reconfortarlo y hacerle recordar que si bien tenía una sanción eso no significaba que su sueño se haya destruido. Pero ni bien Midoriya sintió el tacto de su mano lo apartó de inmediato y antes que pudiera decir algo, el dolor agudo del golpe en su rostro lo dejó sin palabras.

—¡COMO PUDISTE TODOROKI! ¡POR TU CULPA NO PODRÉ PARTICIPAR EN LA MISIÓN DE RESCATE! ¡POR TU CULPA NO PODRÉ SALVAR A ERI! ¡ELLA NECESITA SER RECATADA LO MÁS PRONTO POSIBLE!

Midoriya seguía vociferando, echándole la culpa de sus males, pero sus palabras no llegaban a él. Por un momento, en el minúsculo espacio entre el golpe que recibió en su rostro y las palabras a viva voz del peliverde, se perdió en los recuerdos. Recuerdos de unas manos llenas de furia, que lo corregían no con amor sino con deseos frustrados de victoria, recuerdos de unas manos que le expresaban amor pero que de un momento a otro le causaron un gran dolor.

Hace años que nadie lo golpeaba.

No.

Eso no era del todo cierto. En batalla recibió golpes peores.

Pero hace años que nadie a quien allá considerado cercano, querido, amado, le lastimaba.

Era como sentir la decepción otra vez.

Llevó su mano a su rostro, el golpe casi rozaba el borde de su cicatriz en el lado izquierdo de su rostro.

Respiró agitado, con sentimientos confusos entre la furia y la decepción consumiéndole desde dentro, queriendo salir en un torrente de enojo.

Respiró, enfocándose en el aire que llenaba sus pulmones, aislaba el sonido de las quejas.

¿Porque siempre que quería hacer algo bien terminaba todo mal?

¿Era la condena de su vida?

¿El castigo de ser quien era?

¿Por qué?

¿Porque él?

¡¿Porque era castigado de esa manera?!

Sentía la rabia, el fuego de su lado izquierdo queriendo despertar dentro de él, el rostro de Endeavor cazándolo en sus pesadillas.

No, no debía dejarlo salir.

—Midoriya—soltó fríamente, como jamás había soltado su nombre—retírate.

El chico solo lo miró enojado.

—Si ya has terminado retírate. Es claro que no importa cuantas veces me disculpé contigo no aceptarás mis disculpas, yo admití mis errores, pero tú no serás capaz de admitir los tuyos. No entiendo porque no puedes verlo. Pero no te cuestionaré más.

—Tus disculpas no me van a devolver la oportunidad que tenía.

—No, no lo harán. Mi objetivo era solo mostrarte que procediste mal y disculparme por la forma en la que me expresé. Pero no tiene caso—podía sentir las pequeñas llamas encendiéndose en sus dedos. Rápidamente cubrió su mano izquierda con la derecha, llamando a su kosei para regular su temperatura—. No te preocupes, Uraraka y Shinsou se encargarán de tu protección. Se que no me quieres cerca y no impondré mi presencia.

—Todoroki-

—Además...—apretó con fuerza su mano izquierda creando una fina capa de hielo— Creo que es lo mejor.

Le pareció que Midoriya quería decir algo, pero el sonido de su celular captó su atención. Rápidamente lo sacó del bolsillo de su traje. Un robo en el centro. No es algo que usualmente requiera de apoyo, pero no tenía deseos de quedarse allí. Aún sentía su sangre hervir, aún sentía el golpe en su rostro, no quería descargarse con Midoriya por sus traumas personales.

—Uraraka y Shinsou se comunicarán contigo— soltó con la voz más neutra que pudo gesticular—. Tengo que atender un llamado. Permiso.

Salió rápidamente y no miró atrás. Ni bien dio un paso fuera del edificio su mano estalló en llamas. Con amargura congeló su izquierda haciéndole recordar el primer traje que usó en U.A.

Funcionaría por el momento.

Congelaría su fuego junto con sus temores e indecisiones.

Sonrió con melancolía.

Fue bueno mientras duro.

Ahora era tiempo de despertar.


Decir que estaba enojado era poco.

Pero era más el temor de no poder hacer nada, de dejar una vida, una pequeña vida, sufrir un castigo que no le corresponde por simple avaricia, por un ideal que no tiene sentido.

Y ahora, sus acciones habían sido limitadas. Sir le había quitado no sólo el acceso total al caso, sino que le prohibió que se acercara a la agencia. Su único trabajo era analizar la información desde el laboratorio y prepararse para dar un reporte antes y durante la misión por vía remota, en la seguridad de su laboratorio.

Golpeó la mesa frustrado.

Rompió lo primero que encontró.

Hatsume no le decía nada, no es como si no estuviera molesta luego de enterarse de lo que había hecho, pero al parecer le otorgaría un tiempo para despejarse.

Y lo necesitaba.

Kacchan se había pasado dos horas gritándole lo idiota e irresponsable que había sido luego de que saliera de la oficina de Sir.

Si había salido destruido de allí, Kacchan solo terminó de hacerlo sentirse basura.

Luego de eso fue a casa y se encerró en su cuarto ante la mirada preocupada de su madre y Toshinori.

Esa noche no pudo dormir pensando en todo lo ocurrido y los sentimientos se revolvían en su interior le consumían el alma y como todo aquello que nos frustra y nos enoja cuando nos señalan nuestros "supuestos errores" a la cara, él solo buscaba un culpable.

Su celular sonaba insistente, no necesitaba mirarlo para saber quien era.

Y su confuso corazón, lleno por el momento de ira, le ganó a su cabeza y le señalo al culpable de todos los males.

Si hay algo que las personas suelen hacer y es el más grande error que se puede cometer, es decir o hacer algo cuando se está enojado.

La ira es la peor consejera, porque una vez que palabras y acciones teñidas con sus colores son expresadas, por más que pidas perdón y seas perdonado, las palabras se quedan en el corazón y las acciones no se borran de la piel.

Es un daño irreparable.

Y es algo que Midoriya Izuku entendió al día siguiente cuando, de regreso a su departamento, recordó la actitud fría de Shoto, cuando descargó toda su ira en palabras y dejó caer su puño en su rostro con toda la fuerza que su enojo le proporcionó.

Cuando vió en sus ojos, por una fracción de segundo, tristeza y decepción. Soledad y enojo, pero por sobretodo era esa actitud de que no era la primera vez en ser golpeado de ese modo.

Fue como ver a un niño siendo golpeado con ira por primera vez.

Y en ese momento fue tan fácil ignorarlo, fue tan sencillo dejar salir todo el torrente de emociones negativas y decir todo lo que dijo, hacer lo que hizo, salir de esa oficina enojado, para luego llegar a su departamento en lágrimas y llorar desconsolado sobre el regazo de su madre como si fuera un niño otra vez.

—La ira no es buena consejera, Izuku— le repitió su madre mientras acariciaba su cabello—pero el perdón y la amabilidad siempre serán la clave para llegar a un corazón lastimado.

—Izuku, se que probablemente este no es el momento, pero como ex símbolo de la paz es mi deber decirlo. Te equivocaste— la voz de Toshinori era tan suave y comprensiva que por más que quiso refutar solo se quedó silencio dejando caer lágrimas—hay procedimientos, hay trabajo en equipo, precauciones para evitar salir lastimado. Se que es en parte mi culpa que haya tantos que piensen que ser un héroe en solitario, apoyándose en fuerza bruta, sea la imagen del héroe. No hay nada más alejado de eso. Yo tuve apoyo de amigos héroes, de la policía y siempre había planes cuidadosamente realizados, es solo que los medios no resaltaban eso y se vendió la imagen de un héroe todopoderoso. Con todo lo ocurrido los últimos años desde mi retiro, el enfoque que se tiene es más cooperativo, porque se dieron cuenta que apoyarse en un solo héroe puede ser peligroso una vez que este cae. Eso fue algo que se impartió en U.A. Su prioridad fue formar héroes que trabajarán en equipo, que velarán por su seguridad y la de sus compañeros. Un héroe debe preocuparse por su vida tanto como la vida de a los que quiere salvar.

—Izuku, sé que tu sueño siempre fue ser un héroe, pero no puedes actuar irresponsablemente por ello. ¿Pensante en nosotros en ese momento? ¿Pensaste en lo mucho que sufriríamos si algo te pasaba? Te diste cuenta lo mucho que en realidad sufrimos cuando nos enteramos. Cariño, me desmayé al saber que estabas en estado grave en el hospital, felizmente Toshinori sabe que hacer en ese tipo de situaciones, él lo tomó más tranquilo, pero era evidente que estaba preocupado. Lo estábamos y lo estamos ahora más que nunca ya que tu camino empieza a llevarte a esos rumbos y créeme que lo entendemos, sabes lo mucho que significa esto para ti, pero es nuestro deber decirte cuando te equivocas. Y tú sabes perfectamente que no tiene nada que ver con que seas mukosei.

—Mamá, pero hay una niña en peligro. Necesito salvarla—soltó en un susurro desesperado.

—Izuku—acotó seriamente Toshinori—no puedes salvar a nadie si estas muerto. Si estas muerto, no puedes investigar, si estas muerto no puedes ayudar en nada. Si hubieras muerto el traidor seguiría actuando, entorpeciendo sus pasos e inclusive frustrando la misión de rescate y perderían a la niña para siempre. Dime ¿pensaste en eso?

No.

No lo había pensado.

No había pensado en las consecuencias de sus actos, no pensó en que pasaría si su plan fallaba, si perdía la vida en ello.

—Ahora piensa Izuku, estabas herido por esa situación, y luego nos enterarnos de tu propia boca que no fue una casualidad, sino que te pusiste a ti mismo en la línea de fuego. Piensa Izuku—soltó su madre entre lágrimas que ya no podía soportar—lo enojados, frustrados, pero por sobre todo aterrados que estábamos de que se convirtiera en algo cotidiano, que por tu afán de ayudar a las personas como un héroe no valorarás tu propia vida. Entiendes Izuku, lo destrozados que estaríamos.

—Esto ya no es como un héroe, es como la persona que soy—Toshinori sostuvo sus manos temblando, causando en su pecho un dolor terrible—Izuku, no soy tu padre, pero aprendí a quererte como a un hijo. No he tenido ningún lazo así con nadie, tú y tu madre son lo más importante en mi vida ahora. Desde que te conocí de verdad, en esa camilla de hospital, supe que eras especial, pero por sobre todo que tenias un gran corazón. Pero también pude ver que te menospreciabas a ti mismo, que no valorabas tu propia existencia, que no podías ver las virtudes en ti mismo. Pensé que algún día entenderías lo capaz que eres y te sentirías orgulloso de ser tú mismo. Pensé que lo habías logrado, pero enterarnos de esto, me hace sentir culpable por no repetirte todos los días lo orgulloso que estoy de ti y que eres valioso hagas lo que hagas, no necesitas destrozarte para demostrar tu valentía o tu fuerza.

Esta vez lloró con más fuerza, aferrado a ambos, entendiendo el dolor que les causó y guardando en su corazón el amor que le transmitían y lo orgullosos que ambos estaban de él.

Cuando estuvieron todos más calmados y con tazas de té y galletas tirados en la alfombra de la sala retomaron el tema.

—Cariño, creo que el castigo no es tan malo, estarás en la misión después de todo.

—Inteligencia ¿eh? Puede que te guste esa parte del trabajo, es como tener el control.

—Si lo se, no es malo. Sir pudo haberme despedido en el acto. Necesito ir mañana a disculparme con el honestamente.

—No es el único con quien deberías hacerlo ¿no es cierto Izuku? —soltó su madre entendiendo perfectamente a quien se refería.

Se encogió en el suelo, dejando su taza a un lado y abrazando sus piernas.

—Leí sus mensajes, otra vez—admitió—y esta vez pude entender.

—El joven Todoroki es una buena persona, estoy seguro que te perdonará. Si el admitió que se equivocó en la manera en la que se expresó es claro que en cuanto escuche que admites tu también tu error no durará en perdonarte—le dijo alegre Toshinori, intentando subirle el ánimo.

—Es cierto, pero, aún así tengo miedo. Hoy en la oficina él fue muy frío, distante, aún más que cuando lo conocí. Esta vez no fue indiferencia. Creo que lo herí profundamente—susurró con voz entrecortada.

—Por supuesto que lo hiciste—le aseguró Inko a modo de reclamo—de solo verlo en el hospital se notaba lo preocupado que estaba por ti y lo mucho que te aprecia. Estoy segura que estaba al borde del colapso cuando supo lo que habías hecho y aunque estamos de acuerdo en que algunas elecciones de palabras fueron desafortunadas, tú propio complejo de inferioridad provocó que esto escalara demasiado. Tomaste como ofensa palabras que no intentaban serlo y lo juzgaste mal aún sabiendo que el no pensaría eso de ti jamás. Soy tu madre, Izuku y es mi deber decirte la verdad. ¿No es así Toshi?

Toshinori suspiró.

—No quería decirlo así pero ya que somos honestos...Inko tiene toda la razón.

—No va a perdonarme jamás.

—No lo sabrás hasta que lo intentes—le alentó Inko.

—Recuerda—le dijo Toshinori—"el perdón y la amabilidad siempre serán la clave para llegar a un corazón lastimado" puede que te tome tiempo, pero estoy seguro que llegarás al corazón del joven Todoroki.

—No creo que hayas salido de allí de todos modos, sentimientos así no se van de la noche a la mañana—sonrió Inko y Toshinori asintió con una sonrisa también.

—¿sentimientos así? ¿A que se refieren? — preguntó confundido.

—Nada—dijeron al unísono.

Se quedó con las dudas en su cabeza, no queriendo profundizar más en el tema de Todoroki. Revisó su celular leyendo con melancolía los mensajes que el héroe le había dejado. Era muchos, y en todos ellos se disculpaba y le pedía que le diera una oportunidad más para explicarse. En cada mensaje le decía lo preocupado que estuvo, lo mucho que lo valoraba y estimaba.

Se sonrojó de solo leerlos.

¿Porque cuando los leyó antes no veía eso?

La ira, recordó, la peor de las consejeras.

Y aunque estaba lleno de dudas, lleno de temor e incertidumbre tenía que enmendarlo todo.

Todoroki le había pedido perdón tantas veces que ya no podía contarlas, y tenía derecho a enojarse por su actitud infantil, por el veneno en sus palabras, por haberlo golpeado sin merecerlo.

Apretó su mano sintiendo aún el dolor del golpe que era nada comparado con la culpa en su alma.

Lo había lastimado de un modo físico, pero por la mirada en sus ojos sabía, sabía que no fue el golpe, no era la marca rojiza que quedó en rostro, fue que significó mucho más. Fue la decepción, fue la traición y el dolor que vio en ellos, fue como si hubiera despertado un recuerdo distante.

Y se asustó de solo pensarlo.

¿Como podría haber alguien golpear a un niño tan dulce, como lo habría sido Todoroki?

Que hipócrita de su parte.

Izuku lo había hecho, había golpeado a alguien tan amable como Todoroki.

Ahora era su turno de rogar perdón.

Solo le pedía al cielo que Todoroki pueda aceptarlo.

No importaba el tiempo que le tome, conseguiría el perdón de Todoroki porque, aunque él no lo supiera, Todoroki ya tenía el suyo, junto con su amor inextinguible y su gratitud.


¡Hola a todos! ¡Lamento mucho la tardanza en este cap! ¡Estamos en un nuevo año y este fic sigue! Ciertamente espero que acabemos pronto, estoy súper animada en terminarlo pronto y hacer otro XD

By the way…feliz navidad y feliz año! ¡Tal vez no tenga mucho sentido a estas alturas del año, pero no quería dejar de decirlo!

Espero que este fic siga siendo de su agrado, déjenme sus comentarios, sugerencias, ideas que me encanta leerlas.

¡Los quiero!

Ps: ¿recuerdan que una vez les mencione que había escrito una escena en la que Izuku golpeaba a Shouto? Juro que cuando escribí esta no lo recordaba muy bien XD

Ps2: ¡hace poco fue el cumple de Shouto! Nunca es tarde para celebrar XD