¿Coca de piña?

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nadaoriginal. Pues ese es un factor para que Seiya se dé cuenta de sus sentimientos por Saori, falta para que finalmente le diga. Quien sabe que tenía el ponche de fresa, pero solo te diré una cosa, lo probé y efectivamente… sabía a mierda. ¡Saludos!

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carlos29. Ikki siempre es así, es toda una caja de sorpresas, por eso es el capo de capos de Saint Seiya XD. ¡Saludos!

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Sin más, comencemos…

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La noche de la fiesta fue algo para el olvido, aunque para los Caballeros y Saintias fue algo para nunca olvidar, ya que, si bien todo se llevó a cabo de manera perfecta, para estos, lo único malo, fue el ponche.

- ¡Terminó! – Xiao se tiró al sillón quitándose la tiara de la cabeza – sentía que en cualquier momento ya caía desmayada.

- Dímelo a mí, la verdad es que no me acostumbro todavía a estas fiestas llenas de lujo – Shun se acostó cerca de la Saintia de Osa Menor.

- Alicia, tú debes estar acostumbrada a esto ¿verdad?

- Podemos decirlo así, después de todo he estado con la señorita Saori mucho tiempo, así que con el tiempo te acostumbras, pero la verdad, lo único de lo que me puedo quejar…

- Es el ponche – dijeron todos a excepción del Fénix que solo se puso a ver el futbol en el televisor de la mansión.

- No sé qué le ven ustedes, pero la verdad al menos el ponche ese si les quedó bien.

- Hermano, no entiendo como es que te gustó eso, sabía a rayos y centellas.

- Pues la verdad es la primera vez que Saori hace algo bueno, ya me tenía harto conque la comida que hace sepa a caca de camello.

- No creo que sea para tanto – Hyoga estaba en el piso – al menos le queda bien.

- Por cierto, ¿y Saori-san?

- Dijo que iba a cambiarse porque como la fiesta terminó, es hora de que nos vayamos a dormir.

- Pero no me quiero ir a dormir, aún es temprano.

- Xiaoling, si no te duermes temprano realmente amanecerás con una flojera al día siguiente de los dioses – dijo la Saintia de Casiopea.

- Erda-Senpai, no seas así de mala.

- Erda lo dice porque ya lo vivió – la rusa hizo quedar mal a la castaña la cual solo se quedó algo sonrojada por eso – no te hagas Erda, recuerdo que te quedabas dormida hasta tarde los fines de semana que no teníamos entrenamiento.

- B-Bueno, es que la verdad me cansaba muchos los días de semana en los que entrenaba duro y por eso fue que gané mi Armadura rápido.

- La verdad es que me pregunto una cosa – Shoko estaba a un lado mirando el juego de futbol en el que se veía muy genial - ¿A dónde se habrá ido Seiya?

- ¿Seiya? – los demás chicos miraron alrededor y notaron efectivamente que seguía faltando el castaño.

- Yo pensé que ese tonto fue al baño o algo así, pero miro que no ha regresado – Ikki seguía viendo el juego.

- Que extraño, Seiya no es de los que desaparece, así como así – dijo Shiryu – no entiendo a donde habrá ido.

- Pues se me hace que a Saori no le gustará que él no esté, es más, siento que se pondrá triste – habló el peli verde.

- Sí, lo sabemos – dijeron las chicas sorprendiendo a los chicos.

- ¿Sabían de los sentimientos de Saori por Seiya?

- Sí, obvio que lo sabíamos.

- Ya decía yo que esos cerebros de pollo servían de algo.

- O-Oiga, no nos diga así, no somos estúpidas – alegó Mii.

- A lo mejor Saori-san se pregunta cómo estará Seiya-san.

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En la habitación de la diosa…

Saori estaba recostada en su cama mirando el techo, el cual, aunque fuera sencillo, realmente le daba sensaciones de estar imaginando muchas cosas, aunque justo en ese momento, se le vino un recuerdo a la mente y supo que era una de sus memorias, aunque solo alcanzó a decir un nombre.

Ángel.

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- ¡No te quedes callado Ángel! Respóndeme, aceptas salir conmigo ¿sí o no?

- Sara – el Caballero Pegaso del siglo XV seguía frente a su amiga la cual era Sara, la reencarnación de Athena de esa generación la cual se le confesaba a su amigo – la verdad… es que no puedo acepar tus sentimientos.

- ¿Qué? – la peli lila lo miró de sorpresa cuando el chico solo lo decía en serio - ¿p-por qué?

- No puedo Sara, no podemos hacer esto.

- S-Sí es por lo de los Caballeros Dorados, no te preocupes, creo que podemos decirles que…

- ¡No Sara, no puedo aceptarte como pareja porque ya tengo una! – las palabras del castaño dieron en el corazón de la diosa la cual quedó confundida, pero de repente la tristeza llegó de golpe.

- ¿T-Tu… tienes pareja?

- Sí, de hecho… - cuando menos acordaron, se veía como una chica de cabello morado oscuro y ojos del mismo color que se acercaba al Caballero de Pegaso y antes de que hiciera algo más, se presentó ante la diosa – diosa Athena, un gusto.

- E-Es placer es mío – se presentó la chica teniendo un mal presentimiento – y dime, ¿Quién eres?

- Lo lamento diosa Athena, no me presenté – la chica seguía arrodillada.

- Vamos, levántate.

- Bien – la chica obedeció – mi nombre es Melody, Caballero Femenino de Ofiuco y también me presento como la novia del Caballero de Pegaso, Ángel.

- … - esas palabras dieron muy profundo en el corazón de la diosa, la cual solo por instinto quedó viendo a su amigo castaño el cual con la mirada le transmitía que no mentía en lo absoluto y que efectivamente, la peli morada que llegaba era la novia de su interés amoroso.

- ¿Ocurre algo diosa Athena? – la chica no entendía que pasaba, pero Sara realmente estaba con los ánimos bajos ya que no sabía que su amigo estaba con novia.

- N-No, solo que me sorprendió que él no me dijera nada, es que siempre hemos estado juntos.

- Bueno Sara, últimamente has estado algo distante y casi no hemos hablado.

- Lo siento por eso Ángel.

- I-Iré con las demás, nos vemos después Ángel, diosa Athena – con una reverencia, la de la constelación de Ofiuco se retiró dejando solos a ambos chicos.

- ¿Ella es tu novia?

- Sí.

- ¿Por qué no me dijiste que tenías novia?

- ¿Por qué te iba a decir? Es más, ni siquiera estabas conmigo cuando te ocupaba, estabas más metida en los planes de la Guerra Santa que estar conmigo.

- Ángel… - la peli lila solo bajó la mirada algo triste – realmente lo lamento.

- No te disculpes, además, tengo que confesarte que siempre estuve enamorado de ti.

- ¿Q-Que? – eso cayó fuerte a la peli lila la cual no supo que más decir.

- Sara, nunca te dije mis sentimientos por ti porque supe que eran incorrectos, aunque intenté muchas veces suprimirlos, no pude y se hicieron más fuertes, pero con lo que pasaba y ver cómo me ignorabas, llegué a pensar que me odiabas o ya no querías saber más de mí, esto por más de 1 año, y conocer a Melody me hizo cambiar eso y finalmente me enamoré de ella olvidando ese amor por ti.

- Á-Ángel – las lágrimas quisieron bajar de los ojos verdes de la chica.

- No creo que debamos hablarnos por un tiempo, esto es lo mejor – el castaño se fue del sitio dejando a la diosa sola, aunque las lágrimas bajaron de sus ojos.

- Ángel… - la diosa se aguantó las ganas de llorar, no quería hacer un escándalo en el lugar, así que solo se limpió y se dirigió hacia sus aposentos y desahogar sus sentimientos rechazados.

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- ¡Ángel! – la diosa de la guerra reencarnada en Saori se despertó alterada, aunque lo primero que miró fue al cielo falso de su habitación mientras se levantaba algo suda y con algo de lágrimas en los ojos, aunque esto le indicó que había estado soñando… o a lo mejor eran sus memorias pasadas haciéndose presente, más con el recuerdo de su reencarnación del siglo XV – nunca pudimos recuperar nuestra amistad después de eso.

La diosa estaba triste recordando lo que había pasado con su reencarnación de hace siglos y más cuando le presentó a su novia de aquel entonces.

- ¿Fui una idiota cuando nunca le presté atención? – Saori bajó la mirada – necesito cambiar eso, también por eso perdí a Tenma cuando reencarné en Sasha.

Sin más, la peli lila se levantó y solo fue a ver que el día, al parecer quedó dormida ya que la mañana estaba haciéndose presente.

- ¿A qué hora me acosté? – la chica bostezó – ni modo, esa fiesta estuvo fuerte, pero me pregunto como estarán los demás.

Saori se cambió y solo bajó hacia la sala en la que se encontraban sus leales Caballeros y sus queridas Saintias dormidas en el sillón, aunque lo que le llamó la atención fue que estaban acostados en el suelo y en parejas, siendo la excepción Shoko ya que esta estaba abrazando una almohada.

Erda acostada en el hombro de Ikki, Xiaoling en el de Shun, Mii en el Shiryu y Katya en el de Hyoga.

- ¿Y Seiya? – Saori no notó a su interés amoroso por ningún lado y solo se preocupó ya que el sueño de la noche anterior la llamó mucho la atención y solo quería hablar un poco con Seiya.

Lo buscó un poco, pero cuando menos acordó se acercó Tatsumi indicándole que el desayuno estaba listo y las criadas ya estaban sirviendo, por lo que su búsqueda terminó temprano y solo se dedicó a comer.

Los demás se levantaron a comer, aunque estaban algo sonrojados por la forma en la que estaban dormidos, aunque la verdad solo pasó el rato y después cada quien, a comer, aunque siempre estaba el tema del Caballero de Pegaso.

- ¿No han visto a donde está Seiya? – Shun fue el primero en preguntar por la ausencia del castaño.

- La verdad es que se fue hace rato, creo que se fue desde la noche – habló Ikki.

- ¿A dónde fue? – dijo Saori.

- Ni idea, solo se fue y no dejó rastro – Hyoga dijo.

- Bueno, con ese ponche que sabía a rayos y centellas cualquiera se hubiera ido – habló Corona Boreal.

- Aun no entiendo que le veían de malo a ese ponche sabía bien – decía el Fénix.

- No creo que supiera mal tampoco, aunque la verdad no lo probé, es que estaba tan cansada por lo del baile que no recordé probarlo – en eso, una maid trajo algo del ponche que había sobrado y cuando la diosa le dio un sorbo, lo escupió con fuerza - ¿Qué es esto? Sabe a mierda.

- Es lo que todos hemos dicho – dijeron los demás, aunque Ikki seguía firme en que el ponche sabía bien.

- Me pregunto dónde estará Seiya – dijo en voz baja la diosa dibujando en su plato de comida recién servida la imagen de un corazón con las letras "S + S" en él.

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Lejos de ahí…

Se veía a Seiya el cual estaba sentado mirando el cielo desde un pequeño acantilado que daba al mar.

El Caballero de Pegaso no tardó nada en llegar a Grecia, en especial al Santuario, al ser un Caballero de Athena esto le daba más ventaja, además de que tenía el cosmos similar a los Dorados.

- ¿Por qué Saori? ¿Por qué de todas las mujeres que hay en este mundo me tocó enamorarme de ella? ¿Por qué no otra mujer? – las preguntas lo seguían torturando, pero la verdad es que cada vez que pensaba en amor se le venía Saori Kido a la mente - ¿Qué mierda hago? La imagen de Saori no se me quita de la mente y más el sabor a mierda del ponche.

- ¿Seiya? – la voz de alguien lo hizo reaccionar y sacar de su sufrimiento amoroso – no sabía que estabas aquí.

- ¿Eh? – el chico volteó la mirada – oh, hola Shaina.

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Continuará…